Investigar en Sociología
"Hay que tener en cuenta que pronosticar el tiempo es una cosa. Pronosticar correctamente es otra."
(Ian Stewart, ¿Juega Dios a los Dados?, Grijalbo. Pag.134.)"Si no podemos extirpar el ruido, estudiémoslo. Encontremos de dónde procede. ¿Está ocurriendo en todas las muestra de antimoniuro de indio? ¿Se filtra desde algún otro laboratorio de aquí? ¿O se trata de algo nuevo? Eso es lo que hemos de buscar"
(Gregory Benford. Cronopaisaje. Nova nº66)
La investigación tiene sentido cuando algo no se conoce, o lo que sucede no es lo que se espera. Es decir, cuando lo desconocido nos inquieta o cuando se produce una ruptura en nuestras expectativas. La investigación siempre empieza con una persona curiosa que se pregunta, que convierte en interrogante lo que para otros no tiene interés.
Algo que para los demás es trivial, sin importancia, o difícil de entender, se convierte para el investigador en un estímulo para ponerse en marcha. Si no hay gente curiosa no hay investigación posible... por más dinero que se le ponga; ya que cualquier investigación requiere creatividad y esta cualidad no se obtiene por presión económica o administrativa.
En otra parte (http://usuarios.iponet.es/casinada/23holmes.htm) he mencionado el tema de aquel estudioso del folklore griego; puedo volver a citarlo aquí:
"... En la última página llevaba la necrológica de un folklorista griego menor elevado a lugar destacado por el cambio político de su país. Al parecer, había muerto en la prisión insular donde el régimen albergaba a aquellos que no eran de su agrado. El investigador en cuestión había publicado unos datos sobre el argot homosexual de la Atenas moderna. Claramente, aquello era lo que había hecho que las autoridades se fijaran en él. Había sido advertido. Aferrándose a sus convicciones sobre la libertad académica, había continuado la investigación y había publicado el todavía más escandaloso "Argot homosexual en la prostitución masculina". Condenado a la cárcel por haber desacreditado la masculinidad griega, no se acobardó. Póstumamente, publicó un estudio sobre el argot homosexual en las prisiones griegas.
Aquél era un ejemplo de un hombre que convertía cualquier desgracia en tema de investigación."( Nigel Barley."Una Plaga de Orugas".Anagrama.Crónicas. Barcelona. 1995, pag.145 )
¡Cuántas personas hay como estos hombres que podrían convertir su habilidad y su deseo en una actividad provechosa para su comunidad! Lamentablemente se tiende a ver la investigación social como algo reservado a une elite académica, o para una clase especial de periodismo (el periodismo "de investigación"). Y no se comprende que esta actividad, como cualquiera otra de la especie, es patrimonio de todos, aunque algunos se especialicen en ella.
En general podemos observar que el monto total de investigación en problemas humanos es bajísimo. Lo cual supone una paradoja ya que en estos problemas es donde más se necesita del conocimiento exacto de lo que sucede; en cambio lo habitual es encontrarse con prejuicios y opiniones tan superficiales como emotivas.
¿Alguna vez os habéis preguntado porque se invierte más en investigación sobre el cáncer que en métodos y soluciones para reducir la pobreza? Naturalmente que la investigación médica es importante, pero no más importante que los problemas sociales ya que la mayor cantidad de muertes se la siguen llevando las hambrunas y las guerras.
Es tal la cantidad de información basura (aquella que no resuelve ninguna incógnita significativa) que nos ahoga que se pierde la perspectiva de lo importante, de lo que es, en cambio, urgente y de lo que puede ir en un orden secundario.
Vemos el mundo, a través de los medios de comunicación, como un caleidoscopio de ruidos y furia, donde lo trivial toma una importancia exagerada y lo muy importante, a veces, está perdido en una columna secundaria de un diario o en la sección de anécdotas curiosas de las noticias televisivas.
La importancia que le damos a la información está mediada por la importancia del medio que la transmite, y por el lugar que ese medio le asigna dentro del conjunto de información que ofrece al consumo.
De la misma manera que los artículos que se quieren vender se colocan en los supermercados en las góndolas mejor situadas, se reconoce la importancia de las noticias por los titulares y el lugar que ocupan. El 99% de las personas carece del espíritu crítico y los conocimientos suficientes como para valorar una información que se encuentra colocada en un lugar inapropiado (en un lugar semi oculto, no destacado).
No tenemos "buscadores" que reasignen la importancia de las noticias según nuestra escala de valores. Es posible que con el desarrollo tecnológico aparezca esta posibilidad... sin embargo será una opción más que pocos utilizarán sí, simultáneamente, no se desarrolla la capacidad de pensar y la de *reconocer aquello que nos interesa dentro del conjunto farragoso que se nos ofrece.
Estamos desinformados pero la responsabilidad no es sólo de los periodistas, sus jefes y los amos del dinero. El proceso es global porque la información realmente no cumple ninguna necesidad social. El que necesita tomar decisiones cruciales tiene la información que necesita (lo que sucede en muchos casos), el pueblo no toma decisiones cruciales, luego para él... las campañas electorales.
Sin embargo algo hemos avanzado desde la época de la antigua Roma y el clásico "pan y circo". Así que no desesperemos. Sin caer en fáciles y tontas alegrías lo que está generando Internet es algo radicalmente nuevo. Es posible que se adocene como medio y se convierta en un vasto sistema de comprar *desde casa; pero también es posible que represente un impulso al mundo de la cultura como no se conocía desde la época de la imprenta. Es temprano, aún, para decirlo. Sólo son esperanzas.
Algo, sin embargo, se está moviendo (aunque no sabe si la luz en el túnel indica una salida o un tren que avanza hacia nosotros). En el último Mundo Científico (nº 209, febrero del 2000) se habla de la preocupación científica sobre el resquebrajamiento del "sistema de validación por los colegas". Concretamente dice en su editorial:
"Los físicos de altas energías han sido los primeros en utilizar la potencia de Internet para instalar, en 1991, un servidor en el que sin ningún sistema de relectura previo los investigadores depositan sus artículos a la vista de toda la comunidad.
A raíz de un intenso debate suscitado por un gran organismo de investigación estadounidense, los biólogos han decidido no seguir la vía abierta por sus colegas físicos: su propio sistema de publicaciones en línea, que debería ponerse en marcha en enero del 2000, sólo constará, pues, de artículos leídos por colegas. En este clima de incertidumbre sobre el futuro de la comunicación científica, una gran revista británica ha asestado recientemente otro golpe al sistema tradicional de validación por los colegas. Tras numerosas controversias, The Lancet ha publicado un artículo del investigador británico que el año pasado había saltado a las portadas de la prensa a propósito de las patas transgénicas. "Aunque los resultados son preliminares y no pueden generalizarse, al menos están disponibles para el debate público", se excusó Richard Horton, director de The Lancet, cuya actitud fue considerada irresponsable por el *establishment
Como se lee el tema está en el candelero; no es el resultado especulativo de una forma de metafísica social.
La investigación que tuvo más impacto en la naciente ciencia sociológica fue la de Emile Durkheim alrededor de 1897 sobre el suicidio. Hasta el momento se aceptaba la especie que el suicida era un deprimido, un enfermo o alguien que había tenido una pérdida insoportable. Durkheim pensaba que era probable que existieran fuerzas sociales, modas inclusive, que influían en la decisión de suicidarse.
En otras palabras, que la decisión de suicidarse si bien personal no es estrictamente idiosincrática. Para corroborar su hipótesis de trabajo estudió los registros oficiales con la lista de suicidios y cotejó información acerca de ellos (edad, sexo, nacionalidad, religión, estado civil, etc.).
Luego de analizar toda esa información, Durkheim comprobó que la proporción de suicidios era muy variable de época a época y de país a país. La pregunta no tenía respuesta con lo que hasta el momento se admitía "¿si el suicidio era consecuencia de problemas personales, por qué tanta variación?". Durkeheim encontró que no había correlación entre suicidios y enfermedades mentales, que había grupos con alta proporción de enfermedades mentales... y poco suicidios. En cambio en otros grupos las proporciones se invertían. Durkheim descubrió que, según sus datos, era más probable que las mujeres tuvieran alguna enfermedad mental, pero, en cambio, eran mucho menos inclinadas a suicidarse. Cotejando las estadísticas de suicidio con otras aparentemente muy lejanas, como datos sobre el momento del año que sucedió el hecho investigado, Durkheim comprobó que a diferencia de lo razonable, que los suicidios aumentaran en épocas de invierno donde puede esperarse que el tiempo, la falta de luz y el estado general de la naturaleza contribuya a la depresión... la mayor parte de las personas se suicidaban en las épocas más cálidas y soleadas del año.
Durkheim concluyó que el suicidio dependía, por lo menos en parte, de causas sociales, de circunstancias sociales, y que en este sentido es también un fenómeno colectivo. Las características del grupo social al que la gente pertenece determinan que varíe la probabilidad de suicidarse. Observó que los protestantes se suicidaban en una proporción tres veces mayor que los católicos, y que éstos, a su vez, lo hacían más que los judíos; que los solteros lo hacían más que los casados y que los casados sin hijos más que los que tenían prole.
Durkheim razonó que la proporción de suicidios es alta cuando los vínculos sociales son débiles, tal como se observa en las diferentes comunidades. La comunidad judía era la más cohesionada de las estudiadas, y los católicos más que los protestantes. A su vez los hijos crean unos lazos sociales que permitían enfrentar mejor las típicas situaciones conflictivas y depresivas.
El mismo estudio de Durkheim lo llevó a diferencia dos tipos de suicidio: el "egoísta" (como él lo llamó, con un término poco adecuado) propio de los que se sienten aislados socialmente; y el "altruista", cuando el suicidio se hace siguiendo las reglas de su cultura: como el caso de los kamikaze japoneses o las viudas hindúes que se arrojan a la pira funeraria donde arden su esposo.
Durkheim también descubrió que los suicidios aumentan en épocas de depresión económica. Cuando las cosas van bien en la comunidad la gente se siente más integrada y más comprometida; cuando van mal la comunidad entera se ve afectada, los vínculos se resquebrajan y resulta un estado general de anomia (de ausencia de normas sociales) que lleva a los más débiles hacia el suicidio.
La investigación de Durkheim mostró el camino a la sociología de como se puede "meter la mano" en las cuestiones sociales buscando entre los datos pautas y fenómenos que sugieran y corroboren hipótesis. En vez del discurso teórico (en el mal sentido, de palabras vacías) de los moralistas de la época, Durkheim eligió el camino de la investigación empírica y por este camino el de un mejor conocimiento de lo real.
Toda persona que ame el conocimiento de lo real... debería llevar en su cartera una estampita con la imagen de Durkheim; para que lo proteja del demonio de la superficialidad. No fue el único investigador de lo social, ni posiblemente el primero (siempre hay un primero que queda anónimo en la historia), pero sí fue un precursor de algo que aún ahora, comenzando el siglo XXI, resulta extraño. Siempre es más fácil dejarse llevar por lo que dicen las autoridades, y el "sentido común" (que en la mayoría de los casos es simplemente "lo que todos saben"), que investigar humildemente los datos que otros han puesto bajo nuestras narices (aunque con fines muy diferentes).
Emile Durkheim es un clásico de la sociología, junto con Karl Marx y Max Weber. Él definió a la sociología como una ciencia empírica; también estableció pasos para el análisis y la investigación de un problema social.
Aquí los tenéis:
1. Definición del problema. Lo que implica también pensar en los términos que serán claves para circunscribirlo. Las palabras cotidianas nos sirven muy bien, pero a la hora de buscar algo, es necesario una mayor precisión.
2. Revisión de la bibliografía. Lo que aquí se busca en no reinventar la polvora. Ver lo que se ha hecho y donde cual es el estado de la cuestión. Sin embargo ello no significa revisión de *toda la bibliografía sobre un tema... simplemente nunca se empezaría a trabajar ya que puede resultar abrumadora.
Aunque el problema ahora es de órdago (cuando uno quiere investigar algo es impresionante lo que ya se ha escrito) ya existía a fines del siglo XIX. Freud reconoció que no se había leído todo lo escrito hasta el momento cuando empezó a tratar los problemas médicos de histeria en sus pacientes.
3. Formación de hipótesis. Definir aquellas cosas que esperamos que sucedan. Una hipótesis es siempre una apuesta en la que se gana también siempre (en una investigación, claro). Tanto se la corrobore o no la investigación tiene su valor. Formar hipótesis es decir: "Yo creo que descubriré tal cosa si me pongo a trabajar en ello...".
Es importante trabajar con hipótesis, pero no olvidemos que puede existir un trabajo previo de gran importancia: el puramente descriptivo, anterior a la formación de cualquier hipótesis de trabajo.
Más aún... nos faltan buenos trabajos descriptivos. Pensad que una buena descripción es vital para conocer una situación; y que de allí se pueden imaginar hipótesis (para explicar lo que sucede) cuyas consecuencias observables serán buscadas afanosamente por el investigador.
Creo que una parte muy importante de la ciencia social podría ser construida en la actualidad por "aficionados" (usada la palabra no en sentido peyorativo sino en el positivo; de personas que disponen parte de su tiempo libre para realizar una actividad científica).
4. Selección de un diseño de investigación. Dependiendo de la hipótesis, de la naturaleza de la cosa y de los recursos, se podrá planificar un experimento, una encuesta, una observación de campo, una exploración de datos existentes o un enfoque histórico.
No es lo mismo comprobar si la fecha y hora de una eclipse es la correcta que investigar el pasado de una ciudad. No se plantean los mismos problemas si queremos comprobar como funcionan los grupos con diferentes tipos de liderazgo (autoritario, democrático, inexistente) que describir, por ejemplo, las conexiones mafiosas (o por lo menos "sospechosas") de un proyecto de construcción inmobiliaria.
5. Recolección de Datos. La investigación propiamente dicha.
Tarea que puede resultar muy costosa (si se emplea un equipo de encuestadores) o muy barata, si se utilizan datos que han sido elaborados para fines generales o para otras cuestiones (como el caso de Durkheim). A veces las personas bajan los brazos con desaliento pensando que cualquier recogida de datos no está al alcance de un particular... y no siempre es así. El ingenio, la imaginación, la habilidad personal logra maravillas. Pero lo más importante es decidirse a recogerlos.
6. Análisis de datos. El trabajo de examinar los datos, tabularlos (convertirlos en tablas manejables), estudiarlos estadísticamente, y examinarlos a la luz de las hipótesis previas.
Aquí el conocimiento técnico pasa a ser importante; más que nada si se quiere que la investigación sirva a la ciencia social; lo que es otra manera de decir que sirva a otros investigadores.
El que escribe estas líneas piensa, cree, que las técnicas de análisis de datos si bien requieren un esfuerzo de estudio no están fuera del alcance de los estudiosos "aficionados". Por ello es que he creado una sección en el web DDT (http://usuarios.iponet.es/ddt/dicc.htm) destinada a divulgar todas las técnicas que pueden ser útiles para popularizar la investigación como afición, como hobby. Es una sección que está empezando, así que se requiere de la colaboración de mano de obra voluntariosa.
7. Conclusiones. La síntesis final que incluye los resultados de la investigación y en que medida se han comprobado las hipótesis iniciales o no. También la identificación de nuevos problemas descubiertos para futuras investigaciones.
En las "conclusiones" es importante el auxilio de personas con experiencia, ya que los investigadores primerizos tienden a pensar (casi siempre equivocadamente) que han obtenido datos de poco valor. Espero que no esté lejano el día en que, gracias a Internet, se pueda formar una comunidad de investigadores de lo social que cubra como una red la mayoría de nuestros países. Os aseguro que hay pocos placeres tan creativos y a la vez tan amenos como la investigación social.
8. Publicación y discusión. Una etapa externa a la investigación pero esencial para su uso colectivo. Una investigación que duerme en un cajón, es un pecado mortal.
Justamente por que no debe dejarse el trabajo arrinconado es que resulta muy importante publicarlo. Hasta ahora ello constituía una situación azarosa para el investigador y su equipo. Difícilmente se encontraba editores dispuestos a hacerlo, y las revistas especializadas (por lo menos en español) son mínimas y no pueden (ni desean) abarcar todo lo que se intenta averiguar, aunque tampoco sea mucho. La aparición de Internet también modificará esta situación. Cada vez más serán los webs donde acojan investigaciones y estudios de toda clase. Sin contar con las listas y los foros de discusión que son muy importantes para los profesionales y aficionados. Sobre todo aquellos que se encuentran aislados, porque su medio es poco receptivo a cualquier clase de trabajo científico.
Mas arriba introduje una palabra aposta: "aficionados". ¡Como si pudieran existir "aficionados" en ciencias sociales!. Pues bien, creo que sí, que pueden existir y que además, deben existir ya que cualquier persona con interés, un poco de disciplina mental y tiempo puede hacer aportaciones significativas a la sociología.
Muchas veces me he encontrado con personas que dicen algo así: "¡Ya me gustaría hacer un poco de actividades relacionadas con la sociología!... pero no tengo ni tiempo ni recursos para hacer la carrera!".
Oh! ¡en que grave error nos ha hecho caer el establishment universitario! ¡Cómo se tuviéramos que pedir permiso para pensar, investigar, crear, buscar, razonar, descubrir, recorrer los hilos de una madeja embrollada! No hay que confundir la disponibilidad de más herramientas con el permiso para usar nuestra cabeza y nuestra voluntad.
Naturalmente que hacer una carrera universitaria no es desdeñable. Por más mala que sea la Universidad cercana siempre brinda elementos y nos pone en contacto con temas, ideas y autores. Pero de allí no se puede deducir que nada se puede hacer en ese campo sin un título. Es una conclusión perversa de la que nadie alerta porque, probablemente, lleva agua para el mismo molino.
Si se piensa el trabajo que en Astronomía hacen los aficionados, se verá que el trabajo de aquellos no-profesionales es fundamental para el avance de la disciplina. No deseo extenderme más en este asunto pero es una verdadera pena que haya tanta gente dispuesta a colaborar en diferentes proyectos y no se los forme adecuadamente para impulsar la investigación social. En este aspecto somos como el sediento que se lamenta al lado de un río de agua cristalina. ¿Dónde encontrar la palanca que mueva tanta energía humana estancada? Se podrían hacer muchas e interesantes cosas si se formaran equipos interdisciplinarios con diversos estudios, mentalidades e ideologías.
Para ello se necesita estar comunicados, contar con algunos recursos (mínimos, aunque imprescindibles) tanto económicos como técnicos y sobre todo con una mentalidad adecuada; que privilegie el conocimiento sobre los "certificados" y que esté convencida que el verdadero avance de los pueblos vendrá cuando se activen los recursos que tenemos olvidados.
En vez de aumentar la "deuda" que cada vez más asfixia con ayudas que muchas veces van a parar a bolsillos de particulares o a obras faraónicas que no sirven a los verdaderamente necesitados, se necesita movilizar los recursos que ya se tienen y que están arrinconados... frustrados.
Los países subdesarrollado son los que necesitan más de esta clase de investigaciones. Y, como suele suceder, los que menos investigan.
En China comunista, en una primera época de aguda crisis de médicos se habilitaron simples enfermeros (con una formación muy elemental) para que hicieran de médicos en las zonas rurales. Podían cometer muchos errores pero muchos menos que aquellos que no tenían ni idea de higiene ni los conocimientos básicos de la ciencia. En cierta forma creo que los países que no disponen de grandes capitales para la investigación social (prácticamente el 99% de la Tierra) podrían habilitar equipos de investigadores que con un apoyo universitario en cuestiones claves (tales como el diseño de la investigación, y el análisis de datos) pudieran descubrir hechos y situaciones que se conocen muy burdamente y de los cuales se desconocen sus conexiones con otros fenomenos aparentemente muy lejanos.
Personalmente creo que "lo mejor es enemigo de lo bueno". Aplicado a este tema la búsqueda del profesional supersofisticado roba a la sociedad la posibilidad de autoconocerse y romper muchos tópicos que se deben a esa combinación tan habitual de ignorancia, intereses creados más una ciencia social puramente literaria.
En una sociedad cuya mayoría yace en la miseria, el profesor universitario (de ciencias) debería ser azotado (una vez cada cinco años) si no produce algo que revierta en beneficio de la comunidad en que vive.
Sería magnífico contar con el apoyo de la universidad... pero casi siempre sucede otra cosa. Donde hay más necesidad suele haber, paradójicamente, una gran derroche. La universidad de los países latinos (en general) es una institución burocratizada, que se mira al ombligo. Y cuyo objetivo principal (aunque no confesado) es el mantenimiento y la reproducción de un grupo social que se autoconsidera la elite "reflexiva" del país.
Faltan movimientos populares que exijan otra clase de universidad. Faltan movimientos que renueven, en nuestra época, el florecimiento que ocasionó la "Reforma Universitaria" en Argentina, allá el año 1918. El término "Extensión Universitaria", acuñado en esa época, era la expresión de una política que buscaba entrelazar sistemáticamente el trabajo universitario y las necesidades populares. Mucho se ha andado desde esos lejanos años; lo que ahora se necesita es algo muy profundo que nadie está en condiciones de desencadenar; pero que todos, en una medida imprevisible, podemos aportar.
En cualquier caso la investigación y su práctica requiere cultivar una actitud frente a los problemas que es muy útil para uno mismo y para la sociedad. La investigación social es una escuela del carácter para quien la practica con la mayor rigurosidad posible. Es un verdadero "yoga", si se me permite la expresión un tanto exótica. Porque "yoga" significa "unión" y el investigador forja su carácter al mismo tiempo que lucha contra una realidad opaca.
En cierta forma hace carne aquellos principios que describía Karl Popper sobre el método científico y el trabajo intelectual:
Doce Principios para una Nueva Ética Profesional del Intelectual.1. Nuestro saber conjetural objetivo va siempre más lejos del que una
persona puede dominar. Por eso no hay ninguna autoridad. Esto rige también dentro de las especialidades.2. Es imposible evitar todo error o incluso tan sólo todo error en sí
evitable. Los errores son continuamente cometidos por todos los
científicos. La vieja idea de que se pueden evitar los errores, y de que por eso se está obligado a evitarlos, debe ser revisada: ella misma es errónea.3. Naturalmente sigue siendo tarea nuestra evitar errores en lo posible. Pero precisamente, para evitarlos, debemos ante todo tener bien claro cuán difícil es evitarlos y que nadie lo consigue completamente. Tampoco lo consiguen los científicos creadores, los cuales se dejan llevar de su intuición: la intuición también nos puede conducir al error.
4. También en nuestras teorías mejor corroboradas pueden ocultarse
errores, y es tarea específica de los científicos el buscarlos. La
constatación de que una teoría bien corroborada o un proceder práctico muy empleado es falible puede ser un importante descubrimiento.5. Debemos, por tanto, modificar nuestra posición ante nuestros errores. Es aquí donde debe comenzar nuestra reforma ético-práctica. Pues la vieja posición ético-profesional lleva a encubrir nuestros errores, a ocultarlos y, así, a olvidarlos tan rápidamente como sea posible.
6. El nuevo principio fundamental es que nosotros, para aprender a evitar en lo posible errores, debemos precisamente aprender de nuestros errores. Encubrir errores es, por tanto, el mayor pecado intelectual.
7. Debemos, por eso, esperar siempre ansiosamente nuestros errores. Si los encontramos debemos grabarlos en la memoria: analizarlos por todos lados para llegar a su causa.
8. La postura autocrítica y la sinceridad se tornan, en esta medida,
deber.9. Porque debemos aprender de nuestros errores, por eso debemos también aprender a aceptar agradecidos el que otros nos hagan conscientes de ellos. Si hacemos conscientes a los otros de sus errores, entonces debemos acordarnos siempre de que nosotros mismos hemos cometido, como ellos, errores parecidos. Y debemos acordarnos de que los más grandes científicos han cometido errores. Con toda seguridad no afirmo que nuestros errores sean habitualmente perdonables: no debemos disminuir nuestra atención. Pero es humanamente inevitable cometer siempre errores.
10. Debemos tener bien claro que necesitamos a otras personas para el
descubrimiento y corrección de errores (y ellas a nosotros); especialmente personas que han crecido con otras ideas en otra atmósfera. También esto conduce a la tolerancia.11. Debemos aprender que la autocrítica es la mejor crítica; pero que la crítica por medio de otros es una necesidad. Es casi tan buena como la autocrítica.
12. La crítica racional debe ser siempre específica: debe ofrecer
fundamentos específicos de por qué parecen ser falsas afirmaciones
específicas, hipótesis específicas o argumentos específicos no válidos. Debe ser guiada por la idea de acercarse en lo posible a la verdad objetiva. Debe, en este sentido, ser impersonal.Les pido que consideren mis formulaciones como propuestas. Ellas deben
mostrar que, también en el campo ético, se pueden hacer propuestas
discutibles y mejorables.("Tolerancia y responsabilidad Intelectual" Extracto de la Conferencia
pronunciada el 26 de mayo de 1981 en la Universidad de Tubinga, Alemania. Repetida el 16 de marzo de 1982 en el Ciclo de Conversaciones sobre la Tolerancia en la Universidad de Viena, Austria.)
Creo que habría que reunir las ideas que en forma un tanto dispersa he colocado en las líneas anteriores.
1. La investigación es una actividad que no debe quedar encajonada en la Universidad y los grandes institutos de investigación.
2. No debe quedar allí porque forma parte de un impulso natural de nuestra especie por conocer mejor el mundo en que vivimos; y como todo lo que sea la realización de un patrimonio genético, además produce una gran placer. El placer del descubrimiento y el placer de haber sido capaces de lograrlo.
3. En toda comunidad existen muchas cosas desconocidas, sobre todo las conocidas.
Quiero decir que hay multitud de situaciones que se aceptan tal cual simplemene por hábito, pero que observadas con ojos ingenuos, con ojos de niño, presentan una extrañeza y una provisionalidad que asombra. Cualquier ser inteligente puede encontrar en el mundo que lo rodea muchas cosas que investigar y conocer.
4. De la misma manera que existen otras aficiones, y dentro de ellas se puede alcanzar un alto grado de excelencia (quizá el ejemplo más brillante sean la multitud de descubrimientos realizados por los astrónomos "aficionados") de la misma manera no debe estar vetada la investigación social para toda persona, con estudios universitarios o sin ellos, que disponga de la energía suficiente y del tiempo como para desarrollar su afición.
5. Esta nueva clase de "aficionados", a los que llamaremos, para entendernos "sociólogo-de-calle" (diferenciandolo del "sociólogo-académico" o profesor universitario y del "sociólogo-profesional" o aquel que vende su fuerza de trabajo a una empresa o al Estado) no existe porque... ¿por qué demonios no existe? Hacernos esta clase de preguntas es mirar, quizá por primera vez, sobre una realidad que es mejorable a partir del trabajo individual.
6. Hace años, y quizá la literatura ha hecho bastante por ello, que la figura del "detective privado" es aceptada y tiene, incluso, su estatus legal (muy variable de país a país, por cierto). La gente acepta tranquilamente que se pueda hacer jardinería sin un título universitario; hacer bricolaje o pintar un cuadro, y, en suma, practicar diversas actividades manuales o de otra clase que están al alcance de cualquier persona que quiera cultivar su tiempo libro en forma más creativa... sin embargo nadie, practicamente, piensa en que, además, se puede ser un "sociólogo-de-calle" y que ello es posible y a la vez hermoso.
Que hay muchos problemas que pueden ser "iluminados" por una investigación llevada con buen criterio por simples particulares. Y que los requisitos técnicos para realizarla no son tan inaccesibles como podría pensarse. Por supuesto que hay que estudiar un poco; conocer las técnicas necesarias para que la labor de uno aproveche a otros; pero en poco tiempo se aprenden, sobre todo cuando hay algo en que aplicarlas.
7. Me gustaría que dejarais volar por un momento vuestra imaginación y pensarais que tipo cosas están sucediendo en vuestra comunidad y son poco o mal conocidas: ¿hay niños que trabajan? ¿que hacen los desocupados? ¿Quién utiliza las bibliotecas públicas? ¿Cuántas veces ha cambiado de opinión el alcalde... u otros políticos locales? ¿Cómo se integran los extranjeros que llegan y se quedan? ¿Quiénes no se integran? ¿en que consiste "eso" que llamamos "integración"? ¿que hacen las personas mayores? ¿cómo sobreviven? ¿existen personas de esa clase con conocimientos, habilidades o técnicas que una vez que desaparezcan también se perderán? ¿que estudios se hacen en los "doctorados" y otros titulados universitarios? ¿tienen algunos de éstos conexión con los problemas locales? ¿cuales son los gustos actuales de los adolescentes? ¿Cómo ven las "clases sociales" los jóvenes? ¿Y los adultos? ¿Y los mayores? ¿existen clases sociales en mi comunidad? ¿está la gente satisfecha de sus instituciones? ¿existe una respuesta diferencial, por edad o por otro criterio de distinción, de la comunidad respecto de las minusvalias habituales? ¿cuantas clases de minusvalia reconocen la sociedad en que vivo? ¿que sistemas de ayuda colectiva existen en estos casos? ¿son eficaces? ¿están burocratizados? ¿cómo controlan los ciudadanos lo que hacen sus gestores politico-administrativos? ¿Hay forma de quejarse y que ello se convierta en algo visible? ¿por qué no hay más empresarios? ¿que piensan los empresarios de ello? ¿y los trabajadores? ¿que utopías siguen viviendo en nuestra sociedad? ¿cuales existían pero ya han desaparecido? ¿cuales son los países que "se viven" más cercanos -independientemente de su distancia geográfica-, y cuales son los más lejanos? ¿lee la gente? ¿recuerda lo que lee, le sirve para algo? ¿que clases de información ofrecen los periódicos? ¿en que se diferencian de otros medios de comunicación? ¿que información nunca se trata, o muy poco? ¿para que se usan los ordenadores en mi comunidad? ¿quienes lo usan más y quienes menos y por qué? ¿cuales son los delitos más comunes, y quienes suelen cometerlos? ¿que tipo de rehabilitación real produce la cárcel? ¿cuántos han encontrado trabajo luego de un período carcelario? ¿cuanto dura una pareja promedio? ¿tiene que ver la edad del matrimonio con la duración de la pareja? ¿influye en la estabilidad de la pareja la existencia de hijos? ¿hasta que edad los hijos influyen en esa estabilidad? etc. etc.
Podría seguir llegando páginas porque hacia cualquier lado que dirijamos la mirada hay problemas, incógnitas, cuestiones que no
resolver simplemente pensando; porque son cuestiones de hecho, que requieren alguna clase de investigación para ello.
¿Es lógico que tantos problemas y tantas incógnitas sólo interesen a algunos profesores universitarios y sus minúsculos departamentos? ¿Es natural que todos los que vivimos en esta selva que es la sociedad no veamos ningún entretenimiento en conocerlos? ¿Es razonable que haya que pasar las horas libres viendo televisión o leyendo novelas sobre caballeros medievales y sus esquivas damas? ¿No hay nada que hacer excepto lo que nos marcan los suplementos de los diarios para hacer los fines de semana?
Es llamativo como la vida de una persona contemporánea que tiene a su alcance recursos y conocimientos para no cerrar los ojos excepto cuando la fatiga sea extrema... transcurre monótonamente como podría ser la vida de un esclavo que acarrea cubos de agua en el siglo III de nuestra era.
Muertos de aburrimiento u obcecados en problemas personales (que pocas veces tienen soluciones inmediatas) mientras existen motivos y ocasiones para usar nuestras facultades creadoras como nunca fue posible en otra época histórica.
Pero las herramientas por sí sólo no se mueven, los libros no se abren, los ordenadores no calculan, ni los proyectos empiezan a andar si no hay alguien detrás que les da vida y calor humano.
De esto trata esa clase. De añadir una nueva posibilidad a las ya existentes. El que tiene ya un "hobby" desarrollado no tiene necesidad de generar otro; no pretendo cambiar los gustos de nadie, pero el que no lo tiene... que piense que "investigar" puede ser un buen proyecto, y quizá (nunca se sabe) pueda crecer hasta generar una nueva conciencia personal del mundo en que nos ha tocado estar.
Fin de la 11ª clase.
Carlos Salinas.
6-marzo-2000
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