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lunes, 27 de octubre de 2008

Frases latinas habituales

FRASES COMUNES EN LATÍN, con su traducción

Abi in malam crucem (insulto) Vete a una mala cruz, ¡que te cuelguen! -equivalente a enviar al otro a un lugar desagradable

¡Grates innumeras! Muchas gracias

commemoratio, onis recordatorio 

convenio-ire-veni-ventum acudir, reunirse, agruparse

cuit esurit? ¿Qué te apetece?

Cura ut quam optime valeas! (despedida) procura que te valgas lo mejor

Cura ut ualeas (despedida) procura estar bien, ¡cuídate!

Dicis Tú dices
ego esurio et sitio Tengo hambre y sed

Ego, tu, ille (pronombres personales) Yo, tú, él

Mihi, tibi, illi A mí, a ti, a él

lapsus claviaturae (neologismo) derivado de "lapsus calami" para error al teclear una palabra

Optime vale, valete et ceteri! (despedida) Buenos saludos para ti y para todos
los demás

Curat ut quam pacratice ualeas (despedida) Procura estar bien.

Curat ut ualeas (despedida abreviada) Procura estar bien

Curate ut quam optime ualeatis! (despedida) Cuidate y buenos saludos.

ceterisque sodalibus salutem plurimam (despedida) y a todos los compañeros deseo/desea buena 

die dulci fruere (despedida) disfruta de un dulce dia 

habeatis bona deum (despedida) que tengas los buenos (augurios) de los
dioses)

hucusque (despedida abreviada) Hasta pronto, hasta luego-

Bonum augurium uobis! (despedida) buenos augurios a vosotros

optime valete omnes! (saludo) buenos saludos para todos

pancratice uale! (despedida) que tengas buena salud (como un atleta) 

vale et valete! (despedida) Hasta luego a tí y a todos, vale! Hasta luego

valete ac gaudete (despedida) Hasta luego a  todos y pasadlo bien.

valete omnes! (despedida) Hasta luego a todos

Recte dicis (confirmación) ¡tienes razón!

reiectus est ha sido eliminado de la lista

Salutem Plurimam Dicit abrev. "spd" (saludo inicial al escribir un mensaje) ¡muchos saludos!

Salve ..., ut vales? (saludo al entrar en algun lugar) Hola ...(nombre), como estás?

Valeo! Quid vis (respuesta al saludo) Yo bien, ¿y tú?

ádero | plácet | iuvat |rem teneo | omnia correcto, estaré |ok|vale|entendido|Ok.Todo en orden

Memento Recordar

Proximus conventus próxima reunión

Loci communa Frases hechas
adumbratio esbozo, bosquejo

Loci Citas

Conversio Traducción

mittere | remittere | remissio, onis enviar, reenviar, reenvío

Percontor pregunta

Tela Totius Terrae (neologismo) world wide web

ad nostrum indicem cursualem missit. a nuestra lista de correo
envió (ello)

Noli curare, tantum iocor! (disculpa) "no te preocupes, ¡es una broma!"

Atque operae dat pretium, quia ... y vale la pena porque

epistula mea mensaje-carta mia

et quam puto uobis interesse posse ...que pienso que os puede
interesar

Frequentes venitote! ¡Venid los que acostumbrais!

Gaudeamus, sodales, igitur! ¡Alegrémonos pues, compañeros!

iamiam editus est ahora se acaba de publicar

interrete, is, n. (neologismo) internet

Omnia bene tibi eveniant que te vaya todo bien!

quem legere licet que podeis leer en

Sed scio eos non faciles esse tironibus ...pero sé que no sóon faciles a los principiantes


segle V post Christum natum. siglo V después de Cristo

cursus electronicus (neologismo) e-mail

uobis remitto cursus electronicus os reenvío mail 

uobis remitto espistulam os reenvío carta

A.V.C. "ab Vrbe condita" desde que la Ciutat fue construída

ibi adero A dicho lugar asistiré

Carpe diem, quam minimun credula postero (recomendación, consejo) goza cada dia, y no te confies en absoluto en el mañana (Quintus Horatius Flaccus)

Cito latine loqueris (no te preocupes) Pronto hablarás latín

Latine loqueris? Hablas latín?

Minime! Lengua latina dificilis non est En Absoluto! El latin no es difícil

Nondum latine loquor Todavía no hablo latín

Roman non uno die aedificata est (paciencia) Roma no se construyó en un dia

martes, 16 de septiembre de 2008

Andalucía y el Latín

Date: Sat, 28 May 2005 20:09:31 +0200
Subject: jornadas
J. M. De Haro / Almuñécar ? www.ideal.es  03/04/2005

El profesor Orberg explica su método para que los alumnos aprendan
latín fácilmente

Profesores andaluces muestran a este experto mundial en lenguas
clásicas su satisfacción por los resultados obtenidos con su sistema.
 
Las I Jornadas de Cultura Clásica de Almuñécar han sido el escenario
para que el profesor danés y experto mundial en lenguas clásicas, Hans
H. Orberg, junto a los adaptadores y traductores al español, Emilio
Canales Muñoz y Antonio González Amador, dieran a conocer el método de
enseñanza del Latín denominado 'Lingua Latina per se illustrata' (la
lengua latina ilustrada por sí misma). Orberg, que es la primera vez
que llegaba a la Península Ibérica, tuvo el primer encuentro no sólo
con sus colaboradores españoles, sino también con ciento treinta
profesores de latín y griego que ha reunido esta primera edición de
las Jornadas, organizada por la Asociación CulturaClásica.Com y el
Centro del Profesorado de la Costa, contando con la colaboración de la
Asociación Andaluza de Latín y Griego, el Ayuntamiento de Almuñécar y
Caja Granada. 

El profesor danés definía su curso como "un método especial,
denominado método natural, aunque la primera edición, que ya cumple
cincuenta años y que consideraba imperfecta, ha sido muy revisada y
mejorada, de tal modo que presentó la definitiva hace diez años". 

Entenderlo todo 

Su sistema de enseñanza se basa en que "el alumno pueda entender todo,
cada palabra y cada frase inmediatamente, sin necesidad de usar un
diccionario. La idea es aprender a través de los ejemplos que muestran
a los alumnos cómo funciona la gramática y el significado de las
palabras y frases". Su método de enseñanza ha tenido una amplia y
buena acogida, especialmente en Italia. En América se desarrolla desde
1967. 

En cuanto al encuentro con los profesores andaluces Hans H. Orberg
dijo, en un español muy fluido, que se había "encontrado con una
audiencia ideal muy atenta y receptiva. Es la razón por la cual estoy
muy contento del resultado de este encuentro". Y añadió: "Creo que el
balance es positivo. He tenido la oportunidad de conocer a algunas
personas que utilizan el método y dicen estar muy contentos". 

Hans H. Orberg tiene 84 años y este mes cumplirá 85 años, por eso dice
que viaja poco. Es más, sus hijos no querían que viniera solo a
España, pero su vitalidad y fuerza hizo que defendiera su autonomía
propia y se presentó en Almuñécar solo. Ya tiene previsto para este
verano ir a Inglaterra para participar en Cambridge en un encuentro
junto con su programador para presentar su curso y especialmente los
nuevos CD-Rom con ejercicios informáticos.


J. M. De Haro / Almuñécar ? www.ideal.es  03/04/2005

Almuñécar se reivindica como 'capital' de la cultura clásica

El éxito de participación marca las I jornadas sobre el mundo
grecolatino cerradas ayer. Más de cien profesores y expertos mundiales
han debatido sobre métodos de enseñanza
 
«Rotundo éxito». En estos términos valoraba el representante de la
asociación Culturaclasica.com, Antonio Cantudo, el desarrollo de las
jornadas que han convertido a la localidad sexitana en la 'capital'
andaluza de la cultura clásica y punto de reunión de los especialistas
en la materia. Las I jornadas de Cultura Clásica, que se clausuraron
ayer en la Casa de la Cultura Almuñécar, han reunido durante dos días
a ciento treinta profesores de Griego y Latín llegados de distintos
puntos de Andalucía y otras comunidades.

«Las ponencias y mesas redondas han sido seguidas con mucho interés.
La prueba es la participación activa en los debates posteriores y el
gran interés de los participantes en los temas abordados», señaló
Cantudo.

Momentos cumbre

Las jornadas, organizadas la Asociación Culturaclásica.com y el Centro
del Profesorado de la Costa con la colaboración de CajaGranada y
Ayuntamiento de Almuñécar, tuvieron dos momentos especialmente
destacados con la participación del profesor danés Hans H. Orberg, un
experto mundial que presentó su método de enseñanza del Latín por
'inducción', y la mesa redonda sobre el futuro de las lenguas clásicas
en el marco de la reforma de la enseñanza.

El método de enseñanza fue explicado por Emilio Canales Muñoz que
junto a Antonio González lo han adaptado al español. «Buscábamos un
método innovador sobretodo dirigido a alumnos de cuarto de ESO. En
aquel momento se iniciaba la Logse y queríamos romper con los métodos
tradicionales porque los alumnos había que convencerlos de la validez
de nuestra asignatura. Evidentemente nos negábamos a encasillarnos en
métodos tradicionales porque sabíamos que provocaría el rechazo»,
explicaron. Una comida romana en el restaurante Horno de Cándida y el
estreno de la obra Poenulus hicieron las delicias de los
participantes. 


J. J. Pérez / Granada ? www.ideal.es  03/11/2004 
Saber latín

Dos profesores de Granada y Almería enseñan esta lengua con los mismos
métodos que los idiomas modernos
 
Ningún estudiante de inglés comienza su estudio directamente con una
obra de Shakespeare. Sin embargo, los alumnos de latín se enfrentan
directamente a los textos de la guerra de las Galias como un
rompecabezas que hay que resolver a partir de un conjunto de normas
gramaticales. Esto ha sido así desde el siglo XIX, a pesar de que la
experiencia ha demostrado que no es el método más provechoso para el
aprendizaje del alumno.

Dos profesores de latín de Granada y Almería, Antonio González y
Emilio Canales, quieren enseñar la lengua de Cicerón con los mismos
métodos que las lenguas modernas. Su método parte del creado por el
danés Hans H. Orberg, que los docentes andaluces han traducido al
español.

«Con el sistema tradicional, afirma González, tras bombardear al
alumno con las declinaciones se le invita a traducir sencillas frases
sin relación ninguna entre ellas, como por ejemplo 'Las esclavas
llevan rosas a los altares de Diana y de Atenea' o 'La sabiduría y la
laboriosidad de los habitantes son la gloria de Grecia'. Cuando la
cosa se complica, prosigue González, el alumno se da por vencido y se
convence de que el latín no ha sido nunca una lengua, sino un mero
ejercicio sin sentido, desesperante y frustrante».

Durante generaciones el latín ha sido considerado por los alumnos como
una gimnasia mental odiosa y obvian que se ha hablado y escrito
ininterrumpidamente durante los últimos 25 siglos.

«Quien no conoce el latín, añade González, queda excluido de casi toda
la transmisión cultural europea en el curso de los siglos en todos los
campos, desde el derecho a la filosofía, de la medicina a la física o
de las ciencias naturales a la teología».

Motivar al alumno

El Curso de Latín Lingua Latina, escrito íntegramente en latín, se
basa en la motivación del alumno para lo que se recurre a una única
historia de una familia romana, a lo largo de sus circunstancias
cotidianas y sus pequeñas aventuras. «Una lectura intensiva hecha en
voz alta por el profesor y los alumnos, afirma González, hace el
resto».

Durante el segundo curso los alumnos entran directamente en contacto
con los textos clásicos, pero tras haber adquirido un notable bagaje
de conocimientos no sólo lingüísticos, sino también culturales sobre
la vida romana y sobre el trasfondo social de la antigüedad clásica.

El método se completa con un cuadernillo de instrucciones, que es la
parte que los dos profesores han traducido. De momento el curso ha
sido aprobado por la consejería de Educación de la Junta de Andalucía
y los dos profesores lo difunden gracias al apoyo de la web
www.culturaclasica.com, de la que además son creadores junto a Antonio
Cantudo.

La Asociación Culturaclasica.com y la Asociación SKS Teatro impulsan,
además, el Festival de Teatro Grecolatino 'Sexi Iulium Firmun',
dirigido por Antonio Cantudo y que este año llega a su cuarta edición.
 
---
Aurea Dicta:

"Quam multum interest quid a quo fiat"

(¡Cómo cambian las cosas según quien las hace! Plinio, Epístolas 6,24,1

M. de Montaigne y el latín

La educación latina de Montaigne

 A mi difunto padre, tras haber hecho todos las averiguaciones que un hombre puede hacer sobre la mejor forma de educación [...] le decían que ese tiempo tan largo que tardábamos en aprender las lenguas que a ellos nada les costaba, era la única causa de que no pudiéramos alcanzar la grandeza de espíritu y de conocimientos de los antíguos griegos y romanos. [...] La solución que halló mi padre fue ponerme desde mi más tierno infancia y antes de que se me desatara la lengua, a cargo de un alemán, que luego murió siendo médico famoso en Francia, que ignoraba totalmente nuestra lengua, pero que estaba muy versado en la latina. Éste me tenía continuamente a su lado, ayudado de otros dos preceptores que no hablaban conmigo otra lengua que no fuese el latín. Para el resto de la casa existía la regla inviolable que ni mi padre mismo, ni mi madre, ni criado alguno ni camarera pronunciasen en mi presencia más palabras latinas que las que cada uno hubiera aprendido. Mi padre y mi madre aprendieron bastante latín paro entenderlo y para servirse de él si la ocasión lo requería, al igual que los criados más ligados a mi servicio. [...] En cuanto a mí, tenía más de seis años y todavía no entendía ni el francés ni el habla de Perigord. Y sin gramática, sin reglas y sin libros, sin látigo ni lágrimas, había aprendido un latín tan puro como el que sabía mi maestro.

Michel de Montaigne
Ensayos 1,26 
París, 1595

jueves, 11 de septiembre de 2008

Animula vagula blandula

Animula vagula blandula 
hospes comesque corporis 
quae nunc abibis in loca 
pallidula, rigida, nudula, 
nec, ut soles, dabis jocos(...) 

Almita errante zalamera 
Huesped y compañera del cuerpo 
Que ahora devendrás sepultura 
pálida, rígida, desnuda, 
Y no darás risa, como acostumbras... 

jueves, 14 de agosto de 2008

X Congreso Latinitati Fovendae

Thu, 23 Jun 2005 12:48:39 +0200
Subject: Paulo.Archivo
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http://www.geocities.com/pascualbarea/Matritensis.htm

Entre los días 2 al 7 de septiembre de 2002 se celebró en Madrid y
Alcalá de Henares el décimo Congreso internacional de la Academia
Latinitati Fovendae (ALF) que preside Bruno Luiselli, catedrático de
Literatura Latina de la Universidad de Roma “La Sapienza”. La Sociedad
Española de Estudios Clásicos, la Sociedad de Estudios Latinos y el
Instituto de Estudios Humanísticos, entre otras instituciones,
patrocinaron este Congreso, que sólo fue posible gracias a la
perseverancia, esfuerzo y generosidad de su organizador, Antonio
Capellán. Secretaria del mismo fue Sandra Romano. Casi todas las
sesiones y actividades tuvieron lugar en la Universidad de San
Pablo-CEU, y el Colegio Mayor “Ximénez de Cisneros” de la Universidad
Complutense proporcionó alojamiento a la mayor parte del centenar
aproximado de congresistas, entre los que hubo quince españoles.

Los temas centrales del Congreso eran las “iniciativas actuales para
renovar la enseñanza del latín y promover el latín vivo” y “la lengua
latina como medio de comunicación entre los europeos desde el siglo XV
hasta nuestros tiempos”, sobre los que versaron las casi cincuenta
contribuciones presentadas. Abundaron, por tanto, los estudios sobre
autores renacentistas -Erasmo, von Hutten, Pedro Mártir de Angleria,
Ruiz de Moros, Orlando Laso o Calvete de Estella- y otros más
recientes y contemporáneos, y sobre cuestiones gramaticales,
pedagógicas y relativas al cultivo del latín, tanto en clase como a
través de foros en Internet y en otros ámbitos. Además de su propio
contenido, estas intervenciones tuvieron el interés añadido de ser
todas ellas expuestas en latín, que fue también la única lengua que se
podía oír en las charlas a lo largo de esos seis días, desde el
desayuno hasta las veladas después de la cena, e incluso durante los
desplazamientos y las excursiones.

Especial interés revistió la ponencia pronunciada en el Paraninfo de
la Universidad de Alcalá de Henares por Michael von Albrecht,
catedrático emérito de Filología Clásica de la Universidad de
Heidelberg, sobre el uso de la lengua latina en la Filología Latina:
basándose en once argumentos, defendió con admirable poder de
convicción la oportunidad, ventajas y necesidad del empleo activo de
esta lengua por parte de los filólogos clásicos. Su otrora discípulo
Wilfried Stroh, catedrático de Filología Latina en Múnich, exhibió su
dominio de la oratoria y lengua latinas encomiando la obra poética del
jesuita Jacobo Balde. Con tal elegancia y naturalidad que parecía ser
el latín su lengua materna, Luigi Miraglia disertó sobre el mejor
método pedagógico para enseñar el latín en nuestros tiempos, a partir
de su ya larga experiencia en la región de Nápoles. Terence Tunberg y
Milena Minkova expusieron el programa de estudios que imparten en la
Universidad de Kentucky: desde las asignaturas iniciales dedicadas a
la enseñanza práctica y ejercitación escrita y oral de esta lengua,
hasta las últimas sobre literatura clásica, medieval y moderna, sólo
el latín se oye en las aulas y demás ámbitos académicos; Miraglia y
von Albrecht avalaron las bondades y rigor filológico del método,
digno de ser imitado por todos.

Caelestis Eichenseer, director de Vox Latina (Universidad de
Saarlandes, Saarbrücken), trató sobre la metodología a seguir en la
creación de neologismos. Fidel Raedle, catedrático de Filología Latina
en Tübingen, explicó las motivaciones de las representaciones
teatrales en latín durante la Contrarreforma. Dirk Sacré, catedrático
de Filología Latina en Lovaina, disertó sobre algunos poetas latinos
de las últimas décadas. Kurt Smolak, catedrático de Filología Clásica
en Viena, analizó la poesía horaciana del jesuita austriaco Juan
Bautista Premlechner. Tuomo Pekkanen, catedrático emérito de Lengua
Latina, expuso las iniciativas para la propagación del latín en
Finlandia, como las noticias radiofónicas emitidas semanalmente vía
satélite desde 1989, que también se pueden oír y leer en internet, y
cuya historia contó con una exposición monográfica. Esperamos que
todos estos trabajos puedan leerse pronto en las correspondientes
Actas impresas, por lo que dejaré de referir por razones de espacio
las ponencias de otros eminentes cultivadores del latín, como Klaus
Sallman, Cleto Pavanetto, Erkki Palmén, Guy Licoppe y Francisca
Deraedt, y las intervenciones de los restantes participantes, quienes
además de los seis países europeos aludidos, llegaron también de
Croacia, Estonia, Francia, Grecia, Hungría, Inglaterra, Noruega,
Polonia, Rusia, Suecia y Suiza, así como de Canadá, México y otros
estados norteamericanos.

Sí quiero reseñar aquí las intervenciones de los participantes
españoles. Juan Manuel Blanch Nougués, quien ejerció de anfitrión en
su calidad de Decano de la Facultad en que tuvieron lugar los actos,
trató en su ponencia sobre el Derecho Romano como fundamento del
Derecho actual y estímulo para el cultivo del latín. Entre los
filólogos clásicos, Vicente Cristóbal (Complutense) disertó sobre la
fortuna de las Églogas de Virgilio en la literatura española del
Renacimiento; y José María Maestre (Cádiz) sobre las controversias en
la España del siglo XVI acerca del uso de la lengua latina, de las que
extrajo enseñanzas válidas para nuestros tiempos. Más brevemente,
Crescencio Miguélez (León) señaló en su comunicación la utilidad del
estudio del latín y su papel en la Unión Europea; Horacio Silvestre
expuso los resultados de las prácticas de composición latina de sus
alumnos en un Instituto de Collado-Villalba (Madrid); y quien suscribe
estas líneas trató sobre las clases de Latín Activo que ha comenzado a
impartir en la Universidad de Cádiz, en el marco de una serie de
iniciativas para fomentar el cultivo del latín, como las reuniones
semanales que celebramos media docena de profesores para practicar
esta lengua, siguiendo el ejemplo del Circulus Latinus Matritensis y
otros grupos similares de distintos países de Europa y América.

Además de reunir a algunos de los más eminentes profesores de
Filología Latina de prestigiosas universidades, los congresos de la
ALF no sólo atraen a profesores de Latín, sino también a otros
cultivadores de esta lengua dedicados a disciplinas y actividades tan
diversas como la Arquitectura, el Derecho, la Diplomacia, la
Filosofía, la Informática, las Matemáticas, la Medicina o el
Periodismo. Durante el Congreso tuvo lugar la representación en latín
del Pseudolus de Plauto a cargo del Grupo de Teatro de la Universidad
de Tréveris, una excursión a Segovia, y la visita en Alcalá de Henares
a las ruinas de Complutum y a la antigua Academia Complutense, en la
que fuimos recibidos por nuestro colega Antonio Alvar, vicerrector de
esa Universidad.

No es fácil transmitir el entusiasmo por la lengua latina que un
Congreso de estas características puede llegar a despertar, así como
lo instructivo y ameno que resulta conversar en latín durante una
semana en un ambiente de complicidad y camaradería. Aun más grata y
provechosa resulta para los alumnos, según la opinión unánime de
cuantos lo hemos experimentado, la ejercitación del latín en clase y
en redacciones en casa, y para el profesor comprobar la naturalidad
con la que, como en el aprendizaje de las lenguas modernas, progresan
en el conocimiento y dominio teórico y práctico de la lengua latina.
Este Congreso ha constituido sin duda un impulso en una dirección que
podría conducir de forma decisiva a la revitalización de nuestros
estudios. Pero ello sólo será posible si, dejando atrás prejuicios,
temores y vanas excusas, los filólogos latinos estamos dispuestos a
demostrar con hechos y de forma práctica en nuestras investigaciones y
docencia, además de nuestro conocimiento teórico de la lengua latina,
el amor por sus palabras que tal nombre y condición llevan implícito.

Joaquín Pascual Barea

Universidad de Cádiz

Publicado por la Sociedad de Estudios Latinos

Boletín Informativo nº 19 (Diciembre 2002) pp. 12-15

jueves, 10 de abril de 2008

Tecnología y latín

Dec 24 1999
From: Angel Romera Valero
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Un interesante artículo aparecido en el último número, el 83, de 'Letralia', en el que se busca la traducción al latín de los nuevos tecnicismos/anglicismos informáticos, con no pocas implicaciones respecto a la lengua española, sobre la que también se trata y no poco. Lo ofrezco en dos partes, a fin de no saturar innecesariamente el correo electrónico.

=== Lingua latina non mortua est in interneto (i) =========================
=== Pedro Martínez Figueroa ===============================================

No hay duda de que raramente solemos cuestionar aquellos asuntos concernientes a nuestro proceder lingüístico. Ciertamente nuestra capacidad comunicativa se da por hecho e, infortunadamente, sólo unos pocos son los que se afanan, a veces infructuosamente, en discernir y hacer claro, para otros, la complejidad y compromisos que supone el valerse de una lengua determinada.

Dicho objetivamente, las lenguas vivas, al ser comparadas con las muertas, no parecen plantear una distinción ni ventaja definitivas; a veces, todo lo contrario. A unas, en virtud de su uso natural, esto es, en virtud de que un pueblo o cultura determinada las emplee, las suponemos vivas; a otras, en cambio, por no pasar esta prueba, muertas. Ello, no obstante, no significa que las últimas estén desterradas del mundo, que no sirvan de nada más o que no nos sigan prestando grandes servicios. Hagamos notar lo siguiente: toda vez que la paleontología descubre algún nuevo espécimen fosilizado, le da mención y distinción por medio de vocablos griegos y latinos. Los grandes saurios son, curiosamente, los únicos animales que jamás han tenido nombre común o vulgar. Es bien sabido que el griego y el latín poseen gran capacidad generatriz. Y de ellos hemos creado términos para dar nombre a cosas y animales de que no hubo noticia en la antigüedad, a saber, helicópteros, tiranosaurios, facsímiles (faxes no es el plural de fax, contracción de facsímile[ii]), velocirraptores, teléfonos, televisores, electricidad, etc. La industria farmacéutica y la medicina también han sacado buen provecho de esas virtudes lingüísticas. Todos hemos oído hablar de los medicamentos vasoconstrictores, de las jeringas hipodérmicas, de la otorrinolaringología, de la anorexia, del contagio orofecal, etc.

Nadie puede objetar que ciertamente no hay pueblo alguno que en la actualidad emplee el latín, pero nadie, tampoco, puede asegurar que occidente, en su mayoría, pueda expresarse absolutamente sin él. Claro está que no hablamos latín, pero muchas lenguas, en función de su vigencia, de él conservan muy similares quehaceres expresivos, retóricos, sintácticos y estilísticos. Yo me atrevería a aseverar que la consistencia intelectual de nuestra habla, a saber, el español; la capacidad de pensar o no ciertas cosas, están estrictamente relacionadas con el griego y el latín. Más aun, se deben en todo al latín, nuestra lengua máter. Aunque no lo creáis, hasta en las minucias más insignificantes está presente. Veamos: el latín y el griego son lenguas hermanas, visto que tienen al indoeuropeo por predecesor. Del romanceamiento del latín nació nuestra lengua. Ello definitivamente con ambas nos familiariza.

Todos asentirán en que difícilmente alguien puede pensar algo, yendo más allá de las condiciones de su pensar. Lo mismo podemos decir respecto a ser occidentales: nuestros idiomas, los que heredan tradición cultural, intelectual, lexicografía y sintaxis de las lenguas clásicas, no hacen que alberguemos sino pensamientos acordes a su muy propia constitución. Ahí es precisamente donde echan raíz: en nuestras condiciones de percepción espiritual e intelectual. En buena medida (por mejor decir, sin otra posibilidad) entendemos y expresamos el mundo tal y como lo condiciona y habilita nuestra lengua. El latín, a su vez, fue el que condicionó el ser y funcionar del español.

¿Alguien puede pensar en el singular de dos o en qué significa los hombres fueron sidos por Dios? Estos son dos ejemplos simples de hasta dónde la lengua establece nuestras fronteras conceptuales. Tanto para los griegos como para nosotros, la cualidad de ser, que por cierto se ha expresado siempre mediante el infinitivo sustantivado del verbo ser, es algo que está contenido en alguien o algo. No es una acción que se transfiera, no es una acción. En efecto, nadie tiene que hacer algo para ser. El que alguien o algo sea, en sí, no puede ser transmitido o conferido a alguien o algo más, fuera del continente, y menos como una acción. Ni Yo ni Dios podemos ser a nadie. De ahí la incapacidad comunicativa de la expresión los hombres fueron sidos por Dios, dado que ser es el verbo intransitivo y copulativo por excelencia. Contrariamente, sí es comunicante decir Dios otorgó el Ser a todo cuanto existe. De ello, sin embargo, no habrá de entenderse que Dios, al otorgar el Ser, su Ser tuviera por objeto y término a las cosas. Él solamente otorgó ser, no su Ser Dios. Recordemos a Parménides: "El Ser no puede no ser algo". Pues bien, tampoco para nosotros el Ser es acción. Es cualidad y sustancia.

Por otra parte, el término dos, por su significación, no tolera singularidad gramatical. Y sencillamente no tenemos conceptos ni términos para expresar su singularidad. Dicho de otra forma, en este mundo, así como lo pensamos, no hay lugar para el singular de dos. No embargante esto, hay términos singulares cuya significación es plural, a saber, gente o humanidad. Aunque sabemos que hombres y mujeres son la gente o la humanidad, los términos son singulares y femeninos. También, pues, los hispanohablantes podemos pensar en pluralidad y en bisexualidad, a partir de un término unisexual y singular.

Esto es suficiente para identificar a la lengua como el sustento mismo, como la condición indispensable de todo lo que pensamos discursivamente, de todo lo que conceptuamos. Pero, si la estructura, cualidades morfológicas y capacidad expresiva del español están dadas y son heredadas del latín, no resulta justo, ni de hecho es verdad, que, según se entiende de ordinario, el latín sea una lengua muerta, sólo en virtud de que ningún pueblo por medio de ella se comunique. De cierto os digo que son muchos los que en el mundo la hablan y muchos los que reflexionan sobre ella.

El latín o el griego, por bien que muertos, son lenguas cuyo legado bibliográfico ha dado pie a no sé cuántos proyectos culturales y civilizantes. Y todavía tienen para más. La vida de un hombre no sería suficiente para leer y entender a satisfacción los pocos libros que se nos conservan, y ya son muchas las generaciones que, convencidas de la importancia de los clásicos, los han estudiado y traducido. No son pocas, en verdad, las lecciones que el saber grecolatino puede procurar a cualquier hombre del siglo XX.

¿Qué significa, pues, emplear una lengua: sólo hablarla y utilizarla para comprar cebollas en el supermercado y, habida cuenta, a veces, de su utilidad, condenarla al olvido? Vaya que eso sí convierte a cualquier lengua en una verdadera mortaja viviente. ¿Qué hay con conocerla, cuestionarla, estudiarla, en fin, vivificarla, tenerla presente en la conciencia y nuestro interés? ¿No es lícito, humana y bella justificación, valerse de ella para atisbar nuevas fronteras intelectuales? Al fin y al cabo es lo único -tratándose ya de conceptos, ya de emociones- con lo que preguntamos, sabemos, ordenamos, averiguamos y expresamos. ¿Sabéis, pues, qué es menester hacer para que una lengua muera? Según creo, permitir que su dominio y sus fronteras intelectuales no sean propiedad de sus hablantes. Ciertamente ello no ocurre con los Latine loquentibus, con los modernos hablantes y escribas del latín. ¡Ea, el latín resucita y el español muere!

Una lengua, hasta donde entiendo, vive por sus hablantes. Pero, ¿qué pasa cuando sus hablantes no son sus escribas, cuando sus hablantes ni de ella se valen para mejor pensar? Debería existir, concomitante a los términos de lengua muerta y lengua viva, el de lengua zombi: aquella que, muerta muerta en sus hablantes, además es hablada por muchos.

Por más que suene exagerado, los antiguos romanos nunca condenaron al olvido su lenguaje. La formación de un infante estaba dedicada casi de completo al estudio de la gramática latina y, entre otras cosas, al griego. Más tarde, para licenciarse, los jóvenes estudiaban retórica en Grecia, tal como hizo el ilustrísimo Cicerón. ¡Vaya, el esclavo de Cicerón sostenía con éste conversaciones en griego! Para los romanos, un pueblo lleno de foros, el dominio de la palabra era prioritario. Todo esto contrasta severamente con la capacidad verbal de nuestro tiempo. Incluso un soldado, César, uno de los paradigmas, junto con Cicerón, en el estudio del latín de la Época de Oro (siglo I a.C.), poseyó una capacidad narrativa y sintáctica difícilmente igualadas. Nuestra milicia, en cambio, no es ningún dechado, según creo, de virtudes literarias. ¡Todo lo contrario!

Lo que hace que estudiemos el latín es, fundamentalmente, su legado bibliográfico. En él están contenidos, en buena medida, el impulso espiritual de los clásicos, su arte, su filosofía y su pensamiento. Muchos saberes aguardan a los avisados lectores. Las más de nuestras ideas acerca de las instituciones culturales, el arte, o la sociedad, nos son ahora tan connaturales como la sangre que circula en nuestras venas. Son parte de nosotros mismos e, indudablemente, heredad de los clásicos. En más de un sentido somos su nuevo rostro.

Es menester aclarar que nuestra lengua también es dueña de sus propios clásicos, ganados a pulso, a través de su ya considerable historia. Por ello, lo que la hace realmente importante no es desde hace cuánto se habla o no, o cuántos la hablan, sino qué ha podido decir en su literatura, poesía, filosofía e historia. Lo importante es descubrir qué cultura y espíritu de ella se han gestado. Al propósito, la nuestra es una lengua de mucha experiencia. Empero, eso no parece importar demasiado a nuestros hablantes. Por mi parte, con dificultad podría creer que el estudio de los idiomas, sin olvidar sus usos más pragmáticos de simple conversación, no esté dirigido para entender el espíritu y la cultura de los pueblos, justamente en la misma proporción en que éstos son importantes. ¡Ni hablar de Grecia o Roma!

Los hablantes deben entender que su lengua sirve para algo más que platicar. Somos muy afortunados en poder leer todavía a Cervantes o a Tirso en su español original. Ello lo debemos a la tan vilipendiada Real Academia Española que ha procurado unidad lexicográfica y sintáctica a los hablantes y, principalmente, a los escritores. Podrá haber diferencias dialectales en cómo hablan los argentinos y los mexicanos, pero casi ninguna en cómo escriben sus libros. En cierto sentido Borges me parece tan mexicano como Arreola.

Por lo contrario, los norteamericanos difícilmente podrán leer al contemporáneo inglés de Cervantes, a Shakespeare. Si bien es cierto que el hablante es quien determina casi radicalmente el rumbo del lenguaje, no lo es menos que, a sabiendas de nuestra consolidación idiomática y racional, sería absurdo no defender, hasta donde nos fuere posible, los espacios conceptuales y habilidades coloquiales que nuestra lengua ha alcanzado. ¿Por qué habríamos de inventar a diario la rueda? No dudéis de que si el devenir de nuestra lengua hubiera estado sólo a cargo de sus hablantes, de seguro ahora ya no podríamos leer el Burlador de Sevilla de Tirso. Sí, el español de Cervantes y el nuestro serían lenguas distintas. Eso es lo que sucede con el inglés de Chaucer y el inglés actual. La Academia es precisamente la mediatriz entre estas dos tensiones: la proclividad democrática e irracional de los hablantes para transformar la lengua, y la querencia racional de conservar y seguir hollando espacios conceptuales ya descubiertos.

También en el cuidado y sostén expresivo de nuestra lengua juega un papel muy importante la lectura. La lectura y el conocimiento del español frenan el uso irracional de anglicismos y extranjerismos, y tienden a conservar en uso las capacidades sintácticas y comunicativas de nuestro idioma. No es que condene a ultranza toda influencia o añadido lingüístico, pero si al menos los hablantes fuesen más instruidos, ellos mismos podrían españolizar tales influencias, incrementando la capacidad lexicográfica de nuestro idioma, como lo hacen las ciencias y la medicina con el latín y el griego. En cambio, ¿cuántas veces no se ha escuchado, a propósito de la computación, frasecillas tan incongruentes y horribles como éstas: "Ya accesé tal archivo. Tengo enlupado un programa. Escanéame un documento". ¿A qué les suena esto? Ciertamente a español no.

La lengua inglesa, a raíz del auge de la computación, ha causado no pocos estragos en nuestro español. Habiendo ya miles de computadores dispersos por el mundo, y haciéndose operar sus programas bajo el entendimiento de la lengua inglesa, resultaría difícil que su enajenación cultural no se hiciese sentir. Diré en qué sentido se da esta enajenación. El inglés, a diferencia del español, ha perdido muchísima capacidad flexiva y morfológica. Que baste comparar nuestra rica y compleja conjugación con la inglesa, escueta y pobre.

Mientras que en nuestra lengua, por ejemplo, un sustantivo no puede convertirse, sin más, en verbo o en cualquier tipo de adjetivo; en inglés casi cualquier palabra, sin modificarse en absoluto, podrá sin mucha dificultad convertirse en un verbo. Es como si nuestro substantivo comida, en diferentes contextos, pudiese significar comer y comido, o sea, ser unas veces verbo, otras sustantivo y otras adjetivo. ¿Qué diferencia con nuestro cantar, canción y canoro, no? Esta capacidad morfológica es también riqueza expresiva y, supongo, estética.

Muchos de los nombres ingleses se convierten en verbos transitivos. En español todavía existen interesantes juegos expresivos y conceptuales mediante el uso equitativo de verbos transitivos e intransitivos. Y muchos de los verbos que en inglés son transitivos en español deben ser intransitivos. De la palabra access, sustantivo o verbo transitivo, se ha derivado accesar, que se emplea como un verbo transitivo. Por eso erramos en la construcción accesar un archivo, pues en nuestro idioma los verbos de movimiento son intransitivos, como en latín. Nadie puede entrar una casa ni accesar un archivo. En español se accede, se tiene o se da acceso. ¡Así de simple! Y por si fuera poco, el inglés del Internedo (iii) es tan deslucido y demanda tan poco esfuerzo de los usuarios, que redunda en estulticia y pésima redacción.

El dominio del lenguaje a muchos podrá parecer cosa de niños. Ciertamente ello no es así. Seamos sinceros de una vez: ser dueños de una buena solvencia lingüística puede convertirse, consideradas con atención todas sus implicaciones, en una tarea casi inagotable. El habla, sin duda, es una de las invenciones humanas de mayor complejidad, cuyo aprendizaje, naturalmente, demanda un esfuerzo proporcional. Ella define a tal modo nuestras nociones de realidad, a tal grado la constituye, que ya, intuitivamente, los hablantes dan evidencia de tal identificación: lo demuestra el simple hecho de que no la cuestionan, creyendo que en la construcción consciente de su realidad ella no participa.

A lo que se ve, pueden existir lenguas que, muy habladas o masticadas, están más muertas que el Mar Muerto. Lo menos que podemos tolerar es que aquéllos que definen la proporción en que una lengua muere, los hablantes, ellos mismos tengan para sí, absolutamente muertas, toda reflexión y habilidad lingüística. Siendo usuarios de una lengua hablada por miles, tenemos que reconocer que, a más de comunicarnos en los menesteres domésticos y cotidianos, estamos obligados a remontar, en tanto seres capaces de pensamiento, las simplezas de nuestro diario vivir, y en tanto los Señores del Verbo, a ejercitar nuestra capacidad de decir el mundo. Esto es lo único que nos distingue de las bestias. Ya bien entendían las tribus quichés qué significaba ser humano, ser hombre. Según el Libro del Consejo, el Popol Vuh, tras varios intentos fallidos de creación, los Progenitores decidieron no destruir a sus nuevas criaturas. Éstas, a diferencia de las demás, eran las únicas aprestadas para ejecutar su palabra. Eran las únicas que podían escucharlos y servirles. Eran los hombres de maíz, hombres que eran como dioses: poseían el don de la Palabra. ¡Verbum Deorum, verbum hominum! (iv).

De nueva cuenta traigo a colación el latín. Hace poco encontré un interesante documento latino en la interred mundial (Internet), cuyo asunto es precisamente el que apenas abordé: la computación y el lenguaje. Su autor es Konrad M. Kokoszkiewicz, un polaco que se hace llamar Dracón (v). Para él es necesario que el mundo hable de la computación con claridad. Por ello propone que sea usado el vocabulario latino de computación que él mismo ha creado. Él considera que la mala manipulación de los términos ingleses y la forma en que éstos alteran el buen discurso de las lenguas en que se introducen, contaminan e impiden el diálogo sobre los asuntos computatrales. Esa podría parecer una propuesta muy drástica, pero no tanto para un escriba del latín, como Konrad. En primera instancia, él dirige sus consejos a otros hablantes y escribas del latín, aunque no deja de ver cuán importantes podrían ser para los demás. Y hay algo de razón en ello. La computación ha marcado definitivamente el curso de nuestras vidas, y no sabemos hasta dónde nos va a llevar. En el futuro, así como nosotros hemos hablado de la revolución del fuego o la revolución industrial, otros hablarán de una revolución que apenas estamos viviendo: la de procesar información electrónicamente. En ese mismo futuro, tal vez vaya a ser necesario, por lo avanzada que estará la computación, emplear términos uniformes para todas sus múltiples acepciones, funciones y tareas, al modo en que lo hacemos, para no confundirnos, con las muy variadas especies biológicas. En ese futuro podría haber una taxonomía computatral. El latín podría ser el artífice de tal opción y además no menoscabaría el ámbito expresivo de aquellas lenguas que están más emparentadas con él que con el inglés. Tal vez para los expertos de la computación vaya a ser tan natural decir paginae domesticae (homepage), como para los biólogos, canis lupus (lobo).

Vista la propuesta, nosotros, sin poder siquiera llevarla a cabo, haríamos bien en pensar cómo sería conveniente hacer ingresar términos ingleses de computación, cuando fuese muy necesario, de tal modo que éstos no corrompiesen el discurso y se usasen en la forma más castiza posible. También podemos traducir el vocabulario de Konrad y valernos de él, en vez de tantas muletillas computatrales que nos raspan el oído. Por buena ventura, hay todavía muchas alternativas para salvar y conservar la grandeza expresiva y conceptual de nuestro idioma, idioma cervantino, borgeano y rulfiano.

Sea lo que fuere, la propuesta de Konrad es algo para considerar y de cuyo futuro poco podemos preconizar. En tanto, a mí ya me ha hecho escribir todas estas cuartillas y su latín ahora flota vivísimo en el ciberespacio. Yo creo, sinceramente, que el latín no es una lengua muerta.

En fin, nunca estarán de más las enseñanzas de los clásicos y del latín. Incluso, llegado el caso de que considerásemos su legado en poco menos que basura histórica, muy alejada de la luz y grandeza de la computación, o como algo más que execrable y vitando, aun así, los clásicos fueron y seguirán siendo los que nos enseñaron a pensar y escribir, y los que, ahora por la interred, podrán seguir enseñándonos. Omnes discamus ab eisdem (vi).


Notas

i. El latín no está muerto en el internedo. Vide nota c.

ii. Facsímile, ahora una palabra, antaño fue una oración latina. Fac
simile vale literalmente por haz una cosa semejante.

iii. Es una versión española de internet. La otra es interred.

iv. Palabra de Dioses, palabra de hombres.

v. Ésta es su dirección electrónica:
http://www.orient.uw.edu.pl/~conradus/docs/voccomp.html.

vi. Aprendamos todos de ellos.

Dec 26 14:17:41 1999
Latín en internet II

Segunda parte del artículo sobre latín en internet:

Quiero daros a conocer, primero, el texto latino de Konrad M.
Kokoszkiewicz; luego, mi traducción, enteramente libre, que se hace
acompañar del vocabulario computatral. El vocabulario y el texto latino
también los podréis encontrar en la página de Dracón, en
http://www.orient.uw.edu.pl/~conradus/docs/voccomp.html.

Domingo 19 de abril de 1998.
Santiago de Querétaro.





Para convertir los vocablos ingleses hice uso de cuatro vocabularios:

- Vocabulario Polonico-Latino a Lidia Winniczuk, Varsoviae anno 1994.

- Vocabulario Latino-Polonico a Casimiro Kumaniecki, Varsoviae anno
1993.

- Vocabulario Ecclesiastico Latino-Polonico a p. Aloysio Jougan,
Varsoviae anno 1994.

- Vocabulario Oxoniensi Latino-Anglico a P.G.W.Glare, Oxonii anno 1994.

Algunos vocablos, por ejemplo, moderatrum et alia talia, yo mismo los he
creado.

Draco (draco@mi.com.pl)

Abreviaturas

abbr. - abreviatura
abstr. - abstracto
adj. - adjetivo
e.g. - por ejemplo
f. - género femenino
indecl. - indeclinable
m. - género masculino
n. - género neutro
pl. - número plural
subst. - sustantivo
v. - ver
vt - verbo temporal

1. abort - vt sustinere (processum vel programma)
2. address - subst. (memoriae) locus,i m.
3. assembly language - subst. lingua,ae f. machinalis
4. background - subst. fundus,i m.
5. binary - adj. binaris,is,e
6. bit - subst. bitus,i m. (abbr. binaris digitus)
7. booting-up - subst. initiatio,onis f. systematis
8. branch - subst. saltus,us m. relativus, conditional branch - saltus
condicionalis
9. bug - subst. mendum,i n.
10. buggy - adj. mendosus,a,um
11. bus - subst. magistrale,is n.
12. byte - subst. octetus,i m. (?)
13. chip - subst. talus (integratus),i m
14. command - subst. iussum,i n.
15. compilation - subst. compilatio,onis m.
16. compile - vt compilare
17. compiler - subst. compilatrum,i n. (?)
18. computer - 1. subst. computatrum,i n 2. adj. computatralis,is,e
19. connect - vt conectere
20. connection - subst. conexus,us m.
21. constant - subst. (valor) constans,ntis m.
22. coprocessor - subst. coprocessorium,i n. (arithmeticum)
23. copy - vt copiare
24. crash - vt cadere, collabi the system crashed - systema cecidit vel
systema collapsum est.
25. cyberspace - subst. cyberspatium,i n.; spatium,i n. cyberneticum
26. data - subst. data,orum n.
27. database - subst. datarum ordinatrum,i n.
28. debugger - subst. emendatrum,i n. (?)
29. debugging - subst. emendatio,onis f.
30. delete - vt delere
31. digital - adj. digitalis,is,e
32. dimension - subst. tabula,ae f.; matrix,icis f.
33. directory - subst. (plicarum) index,indicis m.
34. disk - subst. discus,i m; hard disk - discus durus vel rigidus vel
fixus; compact disk - discus compactus
35. disk drive - subst. statio,onis f. discorum
36. diskette - subst. disculus,i m
37. download - vt (ex)trahere (aliquid ex reti)
38. electronic - adj. electronicus,a,um
39. e-mail - 1. subst. litterae,arum f. electronicae 2. abstr.
cursus,us m. publicus electronicus
40. erase - vt eradere; v. delete
41. execute - vt v. run
42. file - subst. scapus,i m; plica,ae f
43. folder - subst. cooperculum,i n
44. font - subst. typus,i m.
45. format - 1. subst. forma,ae f.; compositio,onis f. 2. vt (discum)
(con)formare
46. hardware - subst. armatura,ae (electronica)
47. hexadecimal - adj. sedecimalis,is,e
48. homepage - subst. pagina,ae f. domestica
49. hypertext - 1. subst. hypertextus,us m. 2. adj. hypertextualis,is,e
50. input - 1. vt (data) inducere 2. subst. initus,us m., input and
output - (datarum) initus exitusque
51. install - vt installare
52. instruction - subst. iussum,i n.
53. integer - adj. & subst. (valor) integer,gri m.;
integer,gra,grum
54. Internet - subst. Internetum,i n; Interrete,is n
55. interpretate - vt interpretari
56. interpretation - subst. interpretatio,onis m.
57. interpreter - subst. interpretatrum,i n. (?)
58. interrupt - subst. interruptus,us m.
59. IRC - subst. IRC indecl.
60. jump - 1. vt salire 2. subst. saltus,us m.
61. key - subst. clavis,is f
62. keyboard - subst. claviatura,ae f.
63. library - subst. libraria,ae f.
64. link - 1. subst. coniunctio,onis f.; ligamen,inis n. 2. vt
consolidare
65. linker - subst. consolidatrum,i n.
66. linking - subst. consolidatio,onis f.
67. list - 1. subst. catena,ae f. 2. list owner - moderator,oris m.
gregis 3. v. mailing list
68. listing - v. program
69. load - vt legere, e.g. the computer loads a file - plica a
computatro legitur.
70. log-in - vt inire
71. log-out - vt exire
72. magnetic - adj. magneticus,a,um
73. mail - v. e-mail
74. mailing list - subst. grex,gregis m. (Interneti)
75. memory - subst. memoria,ae f.
76. modem - subst. transmodulatrum,i n
77. monitor - subst. monitorium,i n
78. mouse - subst. mus,muris m; musculus,i m
79. multitasking - subst. processio,onis f. multiplex
80. net - subst. rete,is n
81. netserver - subst. computatrum moderans; moderatrum,i n (?)
82. node - subst. nodus,i m., an Internet node - nodus Interneti
83. number - subst. numerus,i m.
84. operating system - subst. systema,atis n. internum
85. parallel - adj. parallelus,a,um
86. password - subst. signum,i n.
87. pointer - subst. index,indicis m., stack pointer - struis index.
88. port - subst. portus,us m.
89. procedure - subst. procedura,ae f.
90. process - subst. processus,us m.
91. processor - subst. processorium,i n.; Central Processing Unit -
Processorium Centrale
92. program - 1. subst. programma,atis n.; program listing - textus,us
m. programmatis 2. vt programmare
93. programmable - adj. programmabilis,is,e
94. programmer - 1. homo programmator,oris m.; programmatrix,icis f. 2.
machina programmatrum,i n.
95. RAM - subst. memoria,ae f. volatilis, static RAM - memoria statica,
dynamic RAM - memoria dynamica
96. real - adj. realis,is,e, real (floating point) value - numerus (vel
valor) realis
97. register - subst. regestrum,i n.
98. ROM - subst. memoria,ae f. fixa
99. routine - subst. v. procedure
100. run - vt operari, e.g. the program is running - programma operatur;
run a program - fac programma operetur
101. save - vt (con)servare, (data in disco) reponere
102. screen - subst. scrinium,i n; quadrum,i n
103. screenmode - subst. modus,i m. (imaginem) exhibendi
104. serial - adj. serialis,is,e
105. server - subst. v. netserver
106. shutdown - vt claudere, the system is shutdown - systema clausum
est.
107. socket - subst. nidus,i m.
108. software - subst. v. program
109. sound - subst. sonus,i m., sound generator - sonorum generatrum
110. spreadsheet - subst. charta,ae f. computativa
111. stack - subst. strues,is f.
112. string - subst. series,ei f., character string - litterarum series.
113. subdirectory - subst. v. folder
114. subroutine - subst. subprocedura,ae f.; subprogramma,atis n.
115. system - subst. systema,atis n.
116. tape - subst. taenia,ae f.
117. terminal - subst. terminale,is n.
118. upload - vt mittere (aliquid ad rete)
119. value - subst. valor,oris m.
120. variable - subst. (valor) variabilis,is m.; variabile,is n.
121. vector - subst. index,indicis m., a jump through a vector - saltus
per indicem
122. window - subst. fenestra,ae f.
123. wire - subst. filum,i n.
124. word - subst. verbum,i n., long word - verbum longum
125. wordprocessor - subst. (programma) editorium,i n.
126. World Wide Web - subst. Tela,ae f. Totius Terrae (TTT)
127. write - vt 1. to write a program - programma scribere (componere);
2. v. save



Notas

vii. Aclaración del traductor.

viii. N. del T.

ix. He decidido traducir computatral en vez de computacional. Este último adjetivo es incorrecto. Los substantivos terminados en "on" no derivan en adjetivos terminados en "al". Y sólo un número reducidísimo de sustantivos, derivados verbales terminado en "ion", acepta tal sufijo.
De ahí que no se deba decir cruce peatonal, ni sistemas
computacionales, en virtud de que ambos adjetivos derivan mal de peatón y computación. Prefiérase cruce de peatones y sistemas computatrales o de computación. Nótese lo aberrante y chocante que resulta decir, en vez de antología de la canción, antología cancional. Lo mismo vale para computacional, por bien que sea ya muy aceptado (N. del T.).

Pedro Martínez Figueroa, escritor mexicano nacido en Santiago de Querétaro (1964). Licenciado en letras clásicas con maestría en filosofía en la Universidad Nacional Autónoma de México. Ha impartido clases y desarrollado diversos trabajos sobre las lenguas clásicas para la Unam, la Universidad Internacional de México y la Universidad Autónoma de Querétaro. Produjo en 1994 el programa de radio Los Universitarios Frente al Siglo XXI para la radiodifusora de la Unam. Ha publicado textos ensayísticos en medios de comunicación y está por ser publicado su libro Cármenes de vida, amor y muerte, una colección bilingüe de textos griegos, latinos, ingleses y franceses.

Historia Natural del Cristianismo Primitivo. Cuarta Parte. Capítulo 23. AUTORES RECOMENDADOS

No están todos los que deberían estar; la selección siempre es arbitraria, pero puedo asegurar que los citados valen el esfuerzo de leerlos....