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viernes, 2 de enero de 2009

Azar y coincidencias

From agonza59@encina.pntic.mec.es Sun Apr 19 04:39:19 1998 Azar, seducción y estética de la catástrofe

«— Debemos establecer otro orden, ciertamente. En los momentos culminantes de la tormenta una hoja se vuelve en señal de ruptura. Es algo que nos conmueve durante unos segundos» (Breton y Soupault 1976: 51).

Un enfoque renovado y sugestivo de la cuestión del azar y del valor de las coincidencias se encuentra en la obra del filósofo francés Jean Baudrillard _Las estrategias fatales_, uno de cuyos apartados reza "Lo fatal o la inminencia irreversible" (Baudrillard 1984: 155-179). Para Baudrillard, el azar es un término engañoso y ambiguo, cuyo reciente reinado merece análisis. Los fallos detectados en las antiguas explicaciones deterministas han forzado la introducción de un modelo aleatorio del mundo (156); sin embargo, también se ha desarrollado en nosotros una comprensión más profunda de las conexiones no causales que se dan entre las cosas, a través sobre todo del psicoanálisis.

En definitiva, hoy no se trata de que al azar corresponda a un estado provisional de incapacidad de las ciencias para explicarlo todo (Baudrillard 1984: 156), sino de que el determinismo causal ha dejado lugar a la exploración de un mecanismo de encadenamientos más misterioso (ibidem). Es notable que también Jung, en _Sincronicidad_, introduce el estudio de la sincronicidad a partir de la crítica al causalismo y de su incapacidad para explicar por completo el mundo (Jung 1990: 9-12). La diferencia fundamental entre la argumentación de Jung y la de Baudrillard es que, donde aquél se apoya en los experimentos parapsicológicos de Rhine, sobre la adivinación a distancia de cartas, y sus resultados estadísticos, superiores al parecer a la probabilidad esperable (Jung 1990: 23-27) (para terminar sugiriendo que estos resultados positivos suelen perderse en cuanto el experimento juega con grandes números, pues la eficacia del proceso depende de la motivación del vidente, del poder del deseo humano para superar en ciertos momentos privilegiados la ilusión del espacio-tiempo convencional —Jung 1990: 42, 82—), el filósofo francés prefiere mantenerse dentro de una argumentación lógico-estética, y rechaza servirse de la estadística, ni aun como ancilla philosophiae.

Básicamente, según B., la idea de que alguna vez ha podido surgir orden, sentido, del azar y la asemia, repugna al razonamiento, y conduce a una visión entrópica y desesperada.

«Si se supone que es necesaria una energía para informar el universo, para crear unos encadenamientos significantes, unos frágiles islotes de anti-azar, tarde o temprano esta energía desaparecería, y ni el mismo Dios dispondrá ya de las fuerzas suficientes para resistir a la aniquilación del sentido» (Baudrillard 1984: 159).

Para Baudrillard, la introducción exitosa de la idea de azar, reciente, se explica por su eficaz rendimiento psicológico: en primer lugar, ha permitido descargar el mundo de responsabilidades humanas. «El azar nos permite respirar: nadie lo ha querido, ¡qué alivio!» (p. 160) Al mismo tiempo, en un mundo hiperdeterminado, el azar se convierte en productor de efectos especiales; es la estética de lo accidental, de lo extremadamente poco probable y sin causa adjudicable (p. 161). Según él señala, «este encanto moderno del accidente es coyuntural, y sólo puede ser comparado, sin duda, al placer que experimentó el primer espíritu capaz de inventar, en un mundo caótico, el primer encadenamiento causal. Ése fue en su tiempo el Diablo, y lo quemaron vivo» (p. 161).

Frente a la idea de un mundo asémico y aleatorio, con trabajosos islotes de sentido y racionalidad, B. indica lo plausible de la hipótesis contraria, la de «un mundo en el que no existe en absoluto en azar —nada ha muerto, nada está inerte, nada está desencadenado, descorrelacionado o aleatorio, todo, por el contrario, se encadena de manera fatal o admirable— no según unos encadenamientos racionales (ésos no son ni fatales ni admirables), sino según un ciclo incesante de metamorfosis, según unos encadenamientos seductores que son los de las formas y de las apariencias» (p. 161).

El vértigo que produce la entrada en esta visión del mundo corresponde muy bien, aunque Baudrillard no lo explicita, a la revelación profana del surrealismo, con la floración de coincidencias en serie (azar objetivo) que revelan un orden amoroso de las cosas:

«Visto bajo este ángulo, se percibe todo un estallido de conexiones, de seducción; nada está aislado, nada queda al azar, la correlación es total. El problema estaría más bien en frenar, en detener en algunos puntos esta correlación total de los acontecimientos. Detener este vértigo de seducción, de encadenamiento recíproco de las formas, este orden mágico (otros le llamarían desorden mágico) que vemos resurgir espontáneamente bajo formas de secuencias o de coincidencias en cadena (afortunadas o desafortunadas), bajo forma de destino» (p. 161-2)

En este caso, la entropía a temer es la de la razón, que ha introducido el vacío en las cosas, eliminando su relación, y haciendo así posible lo indeterminado: «Jamás ha habido otro azar que el que hemos producido artificialmente por liquidación de las formas. El azar nunca ha existido, y menos en el estado original que le otorgamos. Originariamente, todas las formas se explican recíprocamente, o, mejor dicho, se implican necesariamente entre sí, no existe el vacío» (p. 163 ). 

Al eliminar del mundo la fatalidad y la gracia, e instaurar la tiranía de la elección entre causalidad o indeterminación (momentánea, por incapacidad provisional de la Ciencia), la razón prepara la aniquilación del mundo, su total reducción a realidad y sentido:

«Literalmente el mundo terminará cuando todos los encadenamientos seductores hayan sido sustituidos por los encadenamientos racionales. Es la catastrófica empresa en que andamos metidos: resolver toda fatalidad en la causalidad o la probabilidad, ahí está la auténtica entropía» (pp. 162-3).

A propósito de los juegos de azar, B. señala que, paradójicamente, muestran precisamente la negación del mismo en el espíritu del jugador. Éste no busca posarse en las ramas de la "ley" de las probabilidades... busca la suerte, y no como efecto de azar puntual y contingente; no, la suerte como signo de elección, como proceso de seducción generalizado que intenta captar precisamente la regla del juego (y no, en absoluto, la ley de las probabilidades), la suerte como reacción en cadena, como catástrofe fascinante. Toda la estrategia, en la esfera del juego, consistirá en provocar una desescalada de las causas racionales y una escalada inversa de los procedimientos mágicos (p. 164).

El profundo análisis de B. ilumina de un modo decisivo el carácter propiciatorio, mágico, del juego, y en especial del juego poético surrealista: desde el punto de vista de la probabilidad, el resultado de un cadáver exquisito está condenado de antemano a la trivialidad, a la simulación trabajosa de un sentido (son los muchos, fatigosos libros, de la "Biblioteca de Babel" de Borges). Pero en lo que se confía es en que, debidamente propiciadas, las palabras hagan el amor, en que las reglas, con su arbitrariedad, sean un cebo en que las palabras caigan, tendiendo a revelarnos su secreto orden. En este sentido, como indicábamos, la búsqueda del juego surrealista es análoga a la del azar objetivo:

«Todos somos unos jugadores. Es decir, lo que esperamos con mayor intensidad es que se deshagan de vez en cuando los encadenamientos racionales, que van paso a paso, y que se instale, aunque sólo sea por un breve tiempo, un desarrollo increíble de otro tipo, un incremento maravilloso de los acontecimientos, una sucesión extraordinaria, como predestinada, de los menores detalles, en la que se tiene impresión de que las cosas, hasta ahora mantenidas artificialmente a distancia por un contrato de sucesión y de causalidad, de repente, no están entregadas al azar, sino espon-tá-neamente convergentes y concurriendo a la misma intensidad por su propio encadenamiento» (p. 165). 

Como se ve, la estética que B. reconoce como nuestra es, en buena parte, la aportada o desarrollada por el surrealismo. Los momentos de plenitud de sentido extra-causal en nuestras vivencias, lo que Breton llamó azar objetivo, suponen en cierto modo la llegada a la surrealidad, la revelación profana señalada por Benjamin: en esos instantes queda abierta una visión del mundo que supera y anula la oposición entre el determinismo causalista (la necesidad) y el sinsentido de la aleatoriedad (el azar y su vacío, que lleva forzosamente a la angustia existencialista).

Baudrillard va en este sentido más lejos, o al menos por otros caminos menos dudosos, que Jung, aunque ambos coinciden en procurar, desde después del racionalismo, desenterrar los cimientos de una cosmovisión en la que la vivencia del azar objetivo reseñada por Breton (pero poco desarrollada teóricamente) se inserte satisfactoriamente. 


From agonza59@encina.pntic.mec.es Fri Apr 17 12:35:36 1998 (Des)esperar lo inesperado

La formulación de Machado, «Encuentro lo que no busco», o aquélla de Picasso: «Yo no busco; encuentro», implican una contradicción lógica entre las actitudes vitales de buscar y encontrar: en cierto sentido, como ya indicaba Heráclito, estamos condenados a que la búsqueda consciente condicione lo que se nos ofrece, a catalogar lo que hallamos desde la anteojera de lo que de antemano esperamos, aquello de lo que nos hemos hecho una idea previa; sólo quien sabe lo que espera podrá catalogar de inesperado algo.

Considero, sin embargo, que la contradicción lógica no opera en realidad en el azar objetivo. Heráclito es, como siempre, ambivalente. Lo inesperado no puede buscarse, propiamente, es «imposible de buscar y sin vía cierta». Pero se puede seguir (se sigue, pese a uno mismo) a la expectativa de su llegada. Lo que uno se encuentra corresponde en esos casos privilegiados a la revelación de lo que ya no se esperaba, de lo dado por perdido, y que sin embargo, en cierta manera, no dejó jamás de esperarse: según el acertado apotegma de García Calvo, «el que desespera espera».

«El más puro, el más desesperado de los nuestros, se decía comúnmente de tal o cual surrealista, pues para nosotros, sólo era verdaderamente puro el que estaba desesperado» (Artaud 1976: 16) .

Lo escribió Pablo Guerrero: «hay que doler de la vida hasta creer/que tiene que llover a cántaros». El desapego a la calderilla de la vida cotidiana es condición indispensable para que perviva sensible en nosotros el oído de lo maravilloso en todos los órdenes. Como indica retrospectivamente Breton, aun en pleno compromiso político acuciante,

«Estábamos muy lejos de prescindir del afán de aventura en todos los terrenos, me refiero a la aventura en el lenguaje y a la aventura en la calle, o en el sueño. Obras como _Le Paysan de Paris_ o _Nadja_ explican bastante bien ese clima mental, en el que el afán de vagar se llevaba hasta sus límites extremos. Y se dio libre curso a una búsqueda ininterrumpida: se trataba de ver, de poner de relieve, lo que se ocultaba tras las apariencias» (Breton 1972: 139).

Un ejemplo precioso de esta actitud de pasividad activa, a sumar al ya citado de Monsieur Létoile, lo da Breton al hablar de la búsqueda de piedras:

«Cosa muy distinta es, nunca me cansaré de repetirlo, manifestar un interés de curiosidad por piedras insólitas, todo lo bellas que se quiera, pero a cuyo descubrimiento hemos sido ajenos, y ser esclavo de su búsqueda, para de tarde en tarde encontrar algunas, y aunque objetivamente valgan menos que las que ya se tenían. Entonces es como si se jugara algo de nuestro destino. Estamos, totalmente entregados al deseo, a la solicitación, y sólo en virtud de ello puede cobrar valor tan alto el objeto buscado. Entre él y nosotros se van a producir precipitadamente, por vía analogía, una serie de intercambios misteriosos» (Breton 1989: 140).

«La búsqueda de piedras... determina el rápido paso de los que a ella se entregan a un estado segundo, cuya característica esencial es la extralucidez. Ésta, partiendo como un cohete de la interpretación de una piedra excepcional, abarca e ilumina las circunstancias de su hallazgo. En caso tal, tiende a suscitar una causalidad mágica, que supone la necesidad de intervención de factores naturales sin relación lógica con lo que está en juego, por lo cual desconcierta y confunde los hábitos de pensamiento, pero sin que por ello deje de subyugar nuestra mente» (Breton 1989: 142).  


From agonza59@encina.pntic.mec.es Fri Apr 17 12:38:43 1998 Azar objetivo y psicoanálisis: I. FREUD y lo "siniestro". La infancia recuperada

Mucho de esa sensación particular, mágica, puede quedar aclarado, desde el más sedicente positivismo, por el análisis que Freud hizo de lo siniestro (ungeheim) en uno de sus ensayos más célebres. Formulando, como es habitual, en negativo, Freud indica que en todos nosotros pervive, larvariamente, la concepción mágica que teníamos en nuestra niñez de que existía una relación directa entre nuestro deseo y el acontecer, que nuestras palabras y pensamientos tenían un poder mágico sobre las cosas. Cuando la realidad, que nos ha acostumbrado a refutar por pueriles tales esperanzas, parece esporádicamente volver a confirmarlas, se produce un vuelco, un reaflorar de sentimientos reprimidos (Freud 1979: 27). «¡De modo que es posible matar a otro por la simple fuerza del deseo; es posible que los muertos sigan viviendo y que reaparezcan en los lugares donde vivieron!, etc» (Freud 1979: 32). En resumen, lo siniestro en las vivencias se da cuando complejos infantiles reprimidos son reanimados por una impresión exterior, o cuando convicciones primitivas superadas parecen hallar una nueva confirmación (Freud 1979: 33). La reafloración de tales creencias infantiles es peligrosa, y puede afectar la salud mental, alejando al individuo del salvífico positivismo adulto que mantiene a raya al inconsciente .

«Oh torbellino más sabio que la rosa Torbellino que se lleva al espíritu que me recupera con la [ilusión infantil De que todo está aquí para algo que me concierne» (Fata Morgana; Breton 1993: II 57).

«Es necesario llamar a la puerta del torbellino» (Huidobro, El pasajero de su destino; Pariente 1989: 160).

Aquí, como en tantas otras ocasiones, Breton parece estar releyendo en positivo a Freud, al marcar esta percepción de ciertos hechos aislados como uno de los momentos sublimes del alma, que se reconcilia así con el devenir. La vuelta al estado infantil de la mente no es vista como un retroceso, sino como una reconquista de los poderes infantiles...: imaginación y deseo (Paz 1974: 30). En este estado de plenitud, los dedos del pie del poeta perciben el paso de las corrientes subterráneas, el rumor de lo afín en movimiento sobre el mapa de afectos y proporciones:

«Que al fin tengo yo el resumen topográfico de esos bolsillos [ajenos a los elementos y a los reinos Cuyo sistema quebranta la distribución sencilla de los seres [y las cosas Y prodiga a la luz del día el secreto de sus afinidades De su propensión a evitarse o a estrecharse A imagen de esas corrientes Que se atraviesan sin penetrarse en los mapas marítimos» (Los estados generales; Breton 1993: II 107).

De entre los surrealistas, seguramente fue Dalí quien experimentó más radicalmente sobre sí el reencuentro desprejuiciado con los poderes de la infancia. En su autobiografía hay varias referencias a fenómenos de azar objetivo. En 1935, el propio Breton veía el método paranoico-crítico muy conectado a la exploración del azar objetivo:

«Esta región [la del azar objetivo] es exactamente limítrofe con aquella otra que Dalí busca mediante la actividad crítico-paranoica» (Breton 1992: 293).

--«El Paraíso era el lugar donde todo se sabía pero nada se explicaba. El universo anterior al pecado, anterior al comentario...» (E. Cioran).

lunes, 6 de octubre de 2008

F.Nietzsche. Así habló Zaratustra

From abraxa@pinos.com Thu Jan 22 05:43:42 1998
Subject: (Lit) ¿Asi habló Zarathustra?
Date: 22 Jan 1998 00:43:42 EDT

El fin de semana pasado decidi analizar el texto de la gran obra de Friedrich Nietzsche, "Also sprach Zarathustra", con mentalidad traductoral. Cogi la version espanola a mi alcance, "Asi hablo Zarathustra", por Juan Carlos Garcia Borron, Madrid, 1996. Desde los primeros "versiculos" note arbitrariedades de todo tipo, sobre todo una especie de mania por agregar palabras y giros que no existen en el texto aleman ante mi vista, "Also sprach Zarathustra", Stuttgart, 1993. Inverti algunas horas traduciendo en profundidad algo de esta obra maestra de la filosofia y de la literatura mundial. 

Para que tengan idea de la metodologia de Garcia Borron, que juzgo repudiable, comparen el texto aleman con mi version, y luego con la "traduccion" discutida:


Texto original:

"Dazu muss ich in die Tiefe steigen: wie du des Abends tust, wenn du hinter das Meer gehst und noch der Unterwelt Licht bringst, du uberreiches Gestirn."   

Traduccion de C. A. Gilardoni

"A eso debo ascender a lo profundo: como haces por la tarde, cuando vas detras del mar y aun llevas luz al submundo, tu, astro opulentisimo."

Traduccion de J. C. Garcia Borron:

"Para ello debo descender a los abismos, al igual que lo haces tu cuando cae el dia. !Oh astro pletorico de riqueza! Cuando te ocultas tras los mares llevas la claridad y la luz a los mismisimos infiernos!


Solo dos observaciones al versiculo:

(1) Borron traduce el verbo "steigen" por "descender". Sin embargo, "steigen" significa "subir", "crecer", "ascender" en primeras acepciones. Nietzsche usa una metafora invertida, la del sol que "asciende" al submundo, y esta estupenda figura retorica merece ser respetada. "Descender", segun el diccionario aleman en mis manos, es "ab-steigen". Toda una diferencia.

(3) Garcia Borron traduce "Unterwelt" por "mismisimos infiernos", cuando "Unter-welt" significa "Sub-mundo". La divergencia semantica entre "Unterwelt" y "mismisimos infiernos" es dramatica por inaceptable.

Y asi hay que estar atento con Garcia Borron, versiculo a versiculo.

Muchos estudiantes de filosofia y lectores cultos que desconocen el aleman estan leyendo en la version de Garcia Borron un Zarathustra adulterado en su retorica.

Asi no hablo Zarathustra.

Aca abajo intento una version literal de los primeros 9 versiculos. Me gustaria vertir todo "Zarathustra" al espanol, aunque es tarea agotadora. Me decidi por numerar cada oracion terminada en punto. Creo que Nietzsche hubiera aprobado la medida. 

Toda observacion critica, bienvenida. 




FRIEDRICH NIETZSCHE:                     FRIEDRICH NIETZSCHE: --------------------                     --------------------       

ALSO SPRACH ZARATHUSTRA                  ASI HABLO ZARATHUSTRA -----------------------                  ---------------------

Ein buch fur alle und keinen             Un libro para todos y para nadie ----------------------------             --------------------------------

Texto: Friedrich Nietzsche, "Also sprach Zarathustra", Stuttgart, 1993

Traduccion espanola de consulta: Friedrich Nietzsche, "Asi hablo Zarathustra", trad. por Juan Carlos Garcia Borron, Madrid, 1996.

                Traduccion de Claudio A. Gilardoni ----------------------------------
ERSTER TEIL                              PRIMERA PARTE -----------                              -------------

Zarathustras Vorrede                     Prologo de Zarathustra --------------------                     ----------------------

1                                        1

1.1                                      1.1

Als Zarathustra dreissig Jahre alt war,   Cuando Zarathustra tenia treinta verliess er seine Heimat und den See      anos dejo su patria y los lagos de seiner Heimat und ging in das Gebirge.   su patria y marcho a la montana.

1.2                                      1.2

Hier genoss er seines Geistes und         Aqui gozo de su espiritu y de su seiner Einsamkeit und wurde dessen       soledad y estuvo diez anos sin zehn Jahre nicht mude.                   cansarse.

1.3                                      1.3

Endlich aber verwandelte sich sein       Pero al fin se transformo su corazon Herz -- und eines Morgens stand er mit   -- y una manana se levanto con la der Morgenrote auf, trat vor die Sonne   aurora, se planto ante el Sol y asi hin und sprach zu ihr also:              le hablo:

1.4                                      1.4

"Du grosses Gestirn! Was ware dein        "!Tu, gran astro! !Que seria de tu Gluck, wenn du nicht die hattest,        felicidad si no tuvieras a quienes welchen du leuchtest!                    alumbrar!

1.5                                      1.5

Zehn Jahre kamst du hier herauf zu       Diez anos llegaste tu aqui, sobre meiner Hohle: du wurdest deines          mi cueva: hubieses estado harto de Lichtes und dieses Weges satt geworden   tu luz y de tu camino sin mi, mi sein, ohne mich, meinen Adler und        aguila y mi serpiente. meine Schlange.

1.6                                      1.6

Aber wir warteten deiner an jedem        Pero nosotros te esperabamos cada Morgen, nahmen dir deinen uberfluss      manana, recogiamos tus sobras y ab und segneten dich dafur.              te bendeciamos por ello.

1.7                                      1.7

Siehe! Ich bin meiner Weisheit uber-     !Mira! Estoy harto de mi sabiduria; drussig, wie die Biene, die des Honigs   como las abejas que han recolectado zu viel gesammelt hat; ich bedarf        demasiada miel, necesito manos que der Hande, die sich ausstrecken.         se extiendan.

1.8                                      1.8

Ich mochte verschenken und austeilen,    Yo quisiera regalar y repartir hasta bis die Weisen unter der Menschen        que los sabios de entre los hombres wieder einmal ihrer Torheit und die      hayan retornado otra vez a su locura Armen wieder einmal ihres Reichtums      y los pobres otra vez con gozo a su froh geworden sind.                      riqueza.

1.9                                      1.9

Dazu muss ich in die Tiefe steigen:       A eso debo ascender a lo profundo: wie du des Abends tust, wenn du hinter   como haces por la tarde, cuando vas das Meer gehst und noch der Unterwelt    detras del mar y aun llevas luz al Licht bringst, du uberreiches Gestirn.   submundo, tu, astro opulentisimo.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Filosofía para niños

From rmazzilli@interlink.com.ar Thu Jan 22 17:33:21 1998
Subject: [GRUPAL:2709] Filosofar con niños
Date: Thu, 22 Jan 1998 14:33:21 -0200
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Centro Uruguayo para Filosofar con Niños.

III SEMINARIO SUDAMERICANO PARA FILOSOFAR CON NIÑOS.

El Programa “Filosofar con niños” fue creado en 1969 por Matthew Lipman quien concibe una propuesta educativa que hace de la filosofía el eje curricular desde el preescolar a la universidad. A partir de los ‘80 la experiencia se extiende y actualmente se aplica en más de 30 países en todos los continentes, configurando una red internacional vinculada al ICPIC (International Council for Philosophical Inquiry with Children)

Este seminario es el tercero que se organiza en nuestra región con el objetivo de formar a profesores y monitores que han de orientar y trabajar con el Programa de filosofía para Niños. El primero de estos Seminarios se realizó en Buenos Aires en 1994, con la presencia de Matthew Lipman y Ann M. Sharp, creadores del Programa. El segundo Seminario fue en Maldonado, en 1997. Para este tercer Seminario esperamos poder contar con la presencia de la Dra. Sharp, además de profesores de nuestra región.

El Seminario tiene una fuerte carga práctica, con trabajo en talleres y abordará la discusión teórica en diversos aspectos del programa tales como:

· Construcción de una comunidad de indagación en el aula. · Pensamiento de alto orden y educación. · Herramientas lógicas y éticas. · Formación en la capacidad de valorar. · Diálogo interdisciplinario: Filosofía con Niños/ Matemáticas/Ciencias/Arte. · Análisis de experiencias llevadas a cabo. · Evaluación crítica del programa.

Destinatarios: el Seminario está dirigido fundamentalmente a profesores, maestros y estudiantes avanzados de filosofía y magisterio. Lugar: “Casa de la Paz y la Alegría”, Maldonado, Uruguay. Fecha: 13 al 21 de febrero de 1998. Costo: U$S 250. (Incluye matrícula, materiales, alojamiento, desayuno, almuerzo y merienda) Inscripciones: Tel.:(+) (0)2 - 6820706 (Marta Córdoba); 4806716 (Mario López); 3081129 (Juan Cáceres). email: meta@adinet.com.uy; mlangon@adinet.com.uy Cupo: 25 personas. (Consultar por participación sin alojamiento y visitas a las sesiones abiertas)
*********************************
mlangon@adinet.com.uy
Dirección:
M. G 12, S.3
15005. Solymar. Uruguay.
Tel. + 598-2-6958114

viernes, 29 de agosto de 2008

Aristóteles

ENSAYO DE FERNANDO BÁEZ
[Mérida]
ARISTÓTELES DE ESTAGIRA: FRAGMENTOS SELECTOS
Dedicado a Angel J. Cappelletti, en memoria

1. Nota introductoria

Debo partir de dos premisas para explicar el sentido de estas traducciones: 1)Aristóteles de Estagira (384-322 a.C.) fue autor de un centenar de obras, entre las que se contaban diálogos, cartas, poemas y tratados. Diógenes Laercio (Vidas de los más ilustres filósofos griegos, V) catalogó estos textos señalando que sumaban cuatrocientos libros, es decir, cuatrocientos rollos de papiro, en cuatrocientas cuarenta y cinco mil doscientas setenta líneas. 2) Las “Obras completas” de Aristóteles que podemos leer en la actualidad sólo recogen 46 títulos, no siempre auténticos (como el caso de “Sobre el mundo”, “Retórica a Alejandro” y otros). De esto se desprende, que tenemos sólo la cuarta parte de lo que escribió este gran pensador y que el resto de los volúmenes desapareció sin dejar otro rastro que un cúmulo enorme de fragmentos procedentes de citas, testimonios y hallazgos papiráceos. Estos fragmentos conforman, por sí solos, un apéndice indispensable para entender el pensamiento de Aristóteles y en los estudios del siglo XX se han convertido en un reto fascinante que ofrece a lectores e investigadores la oportunidad de reconstruir libros enteros en un ejercicio riguroso de hermenéutica en el mejor sentido de la palabra.

Desde esa perspectiva he inscrito esta versión, hecha, por supuesto, en base a los textos originales sin intenciones literales ni laterales. He utilizado la numeración tradicional, tomada del texto que contiene los fragmentos en griego: “Aristoteles: Fragmenta” (Teubner, 3era. ed.., Leipzig, 1886) de Valentin Rose. Asimismo, he estudiado con atención “Aristotelis dialogorum fragmenta” (1934) de Richard Walzer, el primer erudito en reconocer la existencia de diálogos aristotélicos escritos en la forma platónica, “Aristoteles Fragmenta Selecta” (1955) de W.D.Ross, “Aristotelis epistularum fragmenta cum testamento” (Varsovia, 1961) de M. Plezia, y dos de los textos más provocadores y sugerentes de este siglo: hablo de “Aristóteles” (1923, con trad. esp. FCE, 1946) de Werner Jaeger y “Aristoteles. Darstellung und Interpretation seines Denkens” (Heidelberg, 1966) de Ingemar Düring. Como única justificación, si es que es necesario hacerla, diría que esta traducción es parte de un ensayo extenso sobre el tema de los libros desaparecidos en la antigua Grecia, que mi astucia o pereza se niega a entregar por los momentos a la imprenta. Lo que sigue es apenas un adelanto impertinente.

2. Fragmentos selectos

Rose 6. Diogenes Laertius, I 8 Pr.:

“Dice Aristóteles, en el primer libro Sobre la Filosofía, que son los magos anteriores a los egipcios y que tenían dos principios generales, que eran un genio bueno y otro malo, llamado el uno Zeus y Orosmades, y el otro Hades y Arimanio”.
*****

Rose 44. Plutarco, Consolatio ad Apollonium 27, 115B-C):

“Dice Aristóteles que estas cosas se las manifestó Sileno a Midas tras ser capturado, pero déjame citar las palabras del filósofo; él dice, en verdad, en su “Eudemo o Sobre el alma” lo que sigue: «Por tal razón, oh entre los hombres el más feliz y poderoso, en añadidura a la creencia de que los muertos son divinos y felices, sostenemos que resulta impío hablar falsedades sobre ellos o calumniarlos, porque van dirigidas contra seres ya realizados en forma superior y mejor a nosotros. Y ésta creencia es tan antigua y tradicionalmentre anterior que entre nosotros ninguno conoce cuándo comenzó o quién la estableció, sino que está así fijada desde una edad indefinida. Además de esto, tú ves cómo el dicho ha estado en labios de los hombres por largos años.

«¿Qué dicho? --preguntó él --.

El respondió: “Que lo mejor de todo es no haber nacido, y que es mejor morir que estar vivo”. La divinidad ha dado testimonio de esto a numerosos hombres. Se dice que cuando Midas capturó a Sileno, después de la cacería, lo interogó y le preguntó qué es lo mejor para los hombres y cuál es de todas las cosas la que es más deseable de todas. Sileno primero no dijo nada sino que mantuvo un terco silencio; pero, tras usar diversos recursos, Midas con dicultad lo indujo a decirle algo y él dijo obligado: “Efímeros descendientes de un genio lamentable y de fortuna infausta, ¿por qué quieren forzarme a decir lo que es mejor para ustedes ignorar? Una vida vivida en el desconocimiento de los propios males es la menos penosa. Es imposible para los hombres que les suceda la mejor de las cosas, ni que puedan compartir la naturaleza de lo que es mejor. Por esto es lo mejor, para todos los hombres y mujeres, no nacer; y lo segundo después de esto --la primera cosa que pueden conseguir los hombres--, es una vez nacido, morir tan rápido como se pueda»”. Claramente él quiso decir que el tiempo gastado muerto es mejor que el tiempo gastado en vida”.
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Rose 65. Diogenes Laertius, VIII 57:

“Dice Aristóteles en El Sofista que Empédocles inventó la Retórica y Zenón la Dialéctica”.
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Rose 71. Diogenes Laertius, VIII 51-52:

“Expresa Eratóstenes, en sus «Victorias Olímpicas», que el padre de Metón fue triunfador en la Olimpíada 71 (496-2 a.C.), usando el testimonio de Aristóteles...Dice Aristóteles que (Empédocles) murió a los sesenta años...”.
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Rose 73. Diogenes Laertius, III 37:

“Dice Aristóteles que sus escritos (los de Platón) están entre la poesía y la prosa”.
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Rose 79. Syrianus, Commentarius in Metaphysica 168,33-35:

“Dice él (Aristóteles) en el segundo libro de El Político igual que sus predecesores sobre este tema y son sus palabras: «El Bien es la medida más precisa de todas las cosas»”.
****

Rose 165. Plutarco, Quomodo adolescens poetas audire debeat, 12, 32F:

“...Agamenón es sospechoso, por venalidad, de haber librado del servicio militar a aquel rico que le había regalado graciosamente la yegua Ete: /«como regalo, para no seguirle hasta la airosa Ilión, / sino para, quedándose allí, regocijarse. Pues Zeus / le concedió grandes riquezas». /Pero hizo muy bien, según dice Aristóteles, prefiriendo una yegua buena a un hombre tal, pues un hombre cobarde y débil, !por Zeus!, debilitado por la riqueza y la molicie, no es equivalente ni a un perro ni a un asno”.
****

Rose 192. Iamblichus, Vita Pythagorica VI 31:

“Cuenta Aristóteles en Sobre los pitagóricos que la clasificación siguiente fue resguardada como uno de los máximos secretos por los pitagóricos: de las criaturas racionales vivientes, unas son dioses, otros son hombres y algunas son como Pitágoras”.
****

Rose 472. Athenaeus, 272D:

“Dice Aristóteles, en su Constitución de Egina, que este pueblo tenía cuatrocientos setenta mil esclavos”.
****

Rose 668. PseudoDemetrius, De elocutione 144:

“Cuanto más solitario y aislado estoy, tanto más amo los mitos”.
****

Rose 675. Diogenes Laertius, V7; Athenaus, 669BE; Didymus, in Demosthenem col. 6:

“Oh Virtud, afanosa de conseguir para los mortales,
nobilísima presa de la vida,
por tu hermosura, oh Virgen,
es morir en la Hélade un glorioso destino,
y se toleran crueles, incesantes labores.
Semejante es el fruto que tú grabas en las mentes,
inmortal, preferible al oro,
más querido que los padres
y el blando rayo del sueño.
Por tu causa, el hijo de Zeus, Heracles, y los hijos de Leda,
sufrieron muchos trabajos,
cazando tu poder.
Por el mismo deseo Aquiles
y Ayax marcharon al Hades.
Por el amor de tu hermosura Atarneo
también robó la luz del sol;
por esto sus hazañas serán cantadas, y las inmortales
Musas,
hijas de la Memoria, aumentarán la majestad de Zeus Hospedador,
en homenaje a la firme amistad”.

martes, 19 de agosto de 2008

Estudiando filosofía


Palmarini, Massimo Piattelli (1991)
Las Ganas de Estudiar
Editorial Crítica. Colección Drakontos
Barcelona, 1992


[estudiar filosofía]


62. Existen tres maneras diferentes de entender y vivir la filosofía: hay una filosofía que es ciencia entre las ciencias, en la cual se nos plantean problemas concretos y se intenta resolverlos; hay una filosofía que es historia de las grandes ideas, en la que se reconstruye "lo que han dicho realmente" los colosos del pasado; por último, hay una filosofía que es casi sinónimo de educación para la sabiduría.

63. Esta opinión de que la filosofía ya se ha acabado fue precisamente la que con razón condenó Bertrand Rusell a principios de este siglo... Estoy plenamente de acuerdo con quienes sostienen que la filosofía es una respuesta, aunque aproximada y provisional, a muchos grandes interrogantes inherentes a todo ser humano. ...

64. No se debería permitir que se re-inventaran, con gran esfuerzo y poco provecho, respuestas que ya han sido dadas y desechadas hace siglos.

65. ...al filosofar de manera espontánea, sin conocer la historia de la filosofía, estamos todos condenados a descubrir soluciones sabidas y archisabidas, criticadas y archicriticadas.

...cuando se tiene un interés espontáneo tan destacado por la argumentación filosófica conocer la historia de la filosofía ayuda poderosamente a aclarar las propias ideas..

66. El potencial filosófico de cada uno de nosotros, sobre todo si es grande, queda ahogado, o da vueltas en el vacío, cuando no conocemos la historia de la filosofía.

domingo, 17 de agosto de 2008

Los hombres nacen aristotélicos o platónicos

Borges, Jorge Luis
Otras Inquisiciones
Alianza Editorial, Biblioteca Borges, El Libro de Bolsillo (BA 0006)
Madrid, 1997
pp 296

en "El ruiseñor de Keats"

En la pag. 179, 3er párrafo, dice:

Observa Coleridge que todos los hombres nacen aristotélicos o platónicos. Los últimos sienten que las clases, los órdenes y los géneros son realidades; los primeros, que son generalizaciones; para éstos, el lenguaje no es otra cosa que un aproximativo juego de símbolos; para aquellos es el mapa del universo. El platónico sabe que el universo de algún modo un cosmos, un orden; ese orden orden, para el aristotélico, puede ser un error o una ficción de nuestro conocimiento parcial. A través de las latitudes y de las épocas, los dos antagonistas inmortales cambian de dialecto y de nombre: uno es Parménides, Platón, Spinoza, Kant, Francis Bradley; el otro Heráclito, Aristóteles, Locke, Hume, William James. En las arduas escuelas de la Edad Media, todos invocan a Aristóteles, maestro de la humana razón (Convivio IV, 2), pero los nominalistas son Aristóteles; los realistas, Platón. (...). Los hombres, dijo Coleridge, nacen aristotélicos o platónicos; de la mente inglesa cabe afirmar que nació aristotélica. Lo real, para esa mente, no son los conceptos abstractos, sino los individuos; no el ruiseñor genérico, sino los ruiseñores concretos.

miércoles, 13 de agosto de 2008

Si la naturaleza es la respuesta...

Jorge Wagensberg (2002)
"Si la naturaleza es la respuesta ¿cuál era la pregunta? y otros quinientos pensamientos sobre la incertidumbre"
Tusquets Editores, Colección Metatemas nº75
Barcelona, 2da. edición, febrero 2003.
pp.126

[Pensamientos seleccionados]

[2] Lo más cierto de este mundo es que el mundo es incierto.

[18] Hay muchas más maneras de no ser que de ser.

[33] El tiempo siembre acaba pasando..., es sólo cuestión de tiempo.

[55] El entorno es una de las partes esenciales de un ser vivo.

[81] Adivinar el futuro es el segundo oficio más antiguo de la historia.

[89] A más adaptación menos adaptabilidad.

[94] Un especialista sólo tiene futuro en entornos de baja incertidumbre.

[100] El sistema inmunológico es una forma de inteligencia.

[113] Una cebra no necesita correr más que una leona, sino más que las otras cebras.

[141] Un plan es necesario aunque sólo sea para desviarse de él.

[200] Vivir envejece.

[229] Cuando se clasifica es que ya se tiene una teoría.

[268] Experimentar es inventar una observación.

[275] El método científico no sirve para tener ideas sino para tratarlas.

[293] La matemática no es una disciplina científica porque no tiene que hacer concesiones a la realidad del mundo.

[317] Una revelación se deja confirmar por la realidad, pero no se deja desmentir por ella.

[322] El creyente está más interesado en lo que ya sabe que en lo que no sabe.

[330] Las lagunas del conocimiento suelen ser inundaciones de sólidas creencias.

[377] Más valen cien pájaros volando que uno en mano.

[398] Las personas que no leen ningún libro tienen más arreglo que las que leen sólo uno.

[403] El altruismo es una forma benigna de egoísmo.

[411] La tradición puede ser útil sólo si no es mucha.

[427] Algún día admitiremos que lo único que vale la pena hacer en la escuela primaria es conversar en varios idiomas.

[470] El hilo conductor suele ser un artefacto para ensartar incoherencias.

[490] La libertad es la capacidad para pensar los propios límites.

[502] La maldad es una forma de idiotez.

[525] Sólo hay una contradicción mayor que la de negar la democracia a los antidemócratas: aceptar que éstos acaben democráticamente con aquella.

Abelardo y Eloisa

Date: Sat, 18 Dec 2004 14:51:21 -0500
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* Fuente:
http://www.elsemanaldigital.com/pistas.asp?idarticulo=24338
José Antonio Ullate

Étienne Gilson. Eloísa y Abelardo. Traducción de Serafín González. Prólogo de Juan Cruz Cruz. Revisión y apéndice bibliográfico de María Idoia Zorroza. EUNSA. Pamplona, 2004. 183 pp. 11

18 de diciembre. Pocas personas -fuera de los que han tenido que estudiar historia medieval o de la filosofía- pensarían que en la primera mitad del siglo XII pudo vivirse una historia de pasión como la que protagonizaron el filósofo y teólogo escolástico Pedro Abelardo y su discípula Eloísa. Tan excesivos fueron estos amores que no han faltado eruditos que hayan negado la autenticidad del intercambio epistolar entre los amantes, en el que se expone este romance.

Para la Historia, Abelardo fue un gran filósofo, un maestro de gran ascendiente sobre sus alumnos y a la vez algo así como un "famoso", cuyas noticias alimentaban las conversaciones de sus contemporáneos y hombre cuyas teorías habían de abrir nuevos caminos a la especulación filosófica y teológica. Desde el punto de vista de la gran Historia, él es el protagonista de esta relación. Eloísa, sin embargo, puede aparecer como un contrapunto, como una réplica femenina sin aportaciones propias: joven alumna del gran maestro, inteligente discípula, apasionada amante, y religiosa conventual bajo instigación de Abelardo.

En realidad las cosas fueron más complicadas. Eloísa (como se ha demostrado después de que se escribiera este libro de Étienne Gilson, de 1948) era una mujer con un pensamiento vigoroso, sobre todo en materia espiritual (Constant Mews, The Lost Love Letters of Heloise and Abelard, 1999). Su intelecto despierto acuciado por su azarosa vida sentimental se vio abocado a una profunda reflexión filosófica sobre la naturaleza del amor humano.

El libro de Étienne Gilson está formado -muy al estilo gilsoniano- por una serie de conferencias que no pretenden seguir en orden cronológico la azarosa relación, sino que giran en torno a diferentes aspectos de la misma. Gilson se basa sobre todo en la confesión del propio Abelardo, su Historia calamitatum [Historia de mis calamidades], en la que con un enfoque directo relata su versión de los hechos que contribuyeron a crearle tantos problemas. El famosísimo Abelardo, siendo ya un maestro de gran prestigio y cuarentón, se hospeda en casa del canónigo Fulberto, quien vive junto con su joven sobrina Eloísa. El tío era consciente de las capacidades de la sobrina y ve con buenos ojos que su amigo Abelardo la instruya en clases particulares que, como es de esperar a estas alturas, encendieron la chispa de la pasión entre ellos, y aquello era cosa tal que en aquellas particulares clases los libros quedaban arrumbados y solitarios mientras docente y discente pasaban a otros terrenos menos especulativos y más experimentales. Experimentos que, como es lógico, no iban a traer nada bueno. De momento ella queda embarazada, hay boda secreta para aplacar al furibundo tío canónigo (Abelardo era clérigo pero no estaba ordenado in sacris). Pero el rencor del tío no se aplacó y le llevó a confabularse con una partida de malhechores, que castraron al maestro Abelardo.

Mutilado de tan brutal forma, el que fue discípulo de Roscelino inicia así un proceso de conversión. Acaba profesando como monje y recibiendo las órdenes mayores. Eloísa ingresa en el monasterio del Paráclito y es en este período en el que intercambian las interesantes cartas que analiza también Gilson. Obra muy interesante, pues aunque la investigación histórica ha hecho abundantes progresos con posterioridad, las sugerentes observaciones de Étienne Gilson (que simpatiza más con Abelardo que con Eloísa) no dejan de tener actualidad.

miércoles, 2 de julio de 2008

Sabiduría... y duda

LA SABIDURIA - de ROBERT J. STERNBERG
DESCLéE DE BROUWER. 1994. BILBAO
Cap.9: PERDIDA DE LA SABIDURIA
JOHN A. MEACHAM (Dep.mof Psychology. SUNY at Buffalo, Park Hall.Buffalo, NY 14260)
(Pag. 215 a 245)

(...)
"He concluído que la esencia de la sabiduría es mantener la actitud de que el conocimiento es falible y esforzarse por un equilibrio entre saber y dudar."

(...)
"...considero la cuestión de si la sabiduría aumenta con la edad y concluyo diciendo que falta apoyo para esta hipótesis (...) desafortunadamente la mayoría de la gente pierde su sabiduría cuando se hace vieja."

(...)
"...la falta de sabiduría se puede ilustrar por el error de creer que uno puede ver todo lo que se puede ver, de que uno sabe todo lo que se puede saber."

(...)
"...cuanto más se sabe, más cuenta se da uno de lo que no sabe (...).Cada campo de conocimiento nuevo parece poco complicado desde la posición ventajosa de la ignorancia."

(...)
"El reto de la sabiduría es evitar este fácil proceso de simplemente adquirir cada vez más conocimientos y en cambio esforzarse por crear simultáneamente incertidumbres, dudas y preguntas nuevas acerca de lo que se podría saber".

(...)
"?Qué diferencia hay entre ciencia y no ciencia? Aunque se podrían ofrecer muchas posibles diferencias, ciertamente el proceso de la ciencia asegura precisamente esa actitud que es la esencia de la sabiduría: saber que no se sabe, reconocer que el conocimiento es falible."

(...)
"Ser sabio no es saber cosas concretas [solamente] sino saber sin confianza excesiva o cautela excesiva".

(...)
"...lo que es más distintivo [de la] sabiduría es la sagacidad...La sagacidad incluye conductas tales como tener en cuenta el consejo, creer que siempre se puede aprender de otra gente, ser juicioso, buen oyente, no temer admitir que se equivoca, y escuchar todas las versiones de un tema".

(...)
"?Por qué se ha creído que la sabiduría aumenta con la edad? (...) Creo que la respuesta es que la asociación de la sabiduría al envejecimiento refleja fundamentalmente las necesidades de la gente joven de atribuir la sabiduría a las personas mayores (...) El regalo de la sabiduría se puede tomar como parte de la apología de una sociedad más joven hacia sus mayores; cuando la salud, los amigos y el estatus desaparecen, al menos queda la sabiduría".

(...)
"...es difícil esbozar conclusiones a partir de estos datos concretos, y por lo tanto es más prudente, en este momento, decir sencillamente que la gente mayor también necesita subscribirse a la idea tradicional de que la sabiduría aumenta con la edad. ?Por qué no? En una sociedad discriminatoria según la edad, en la que envejecer significa arriesgarse a perder el control de los resortes de la vida, de perder el poder, el respeto y el estatus, es razonable querer creer que quedan algunas cualidades especiales que se han conseguido durante el curso de la vida que no se pueden arrebatar por la gente más joven (...).

Admitir que la gente joven podría ser también sabia, sería regalar esa cualidad especial que llega con la edad. Por consiguiente, y tanto para la gente joven como para la gente de edad, la asociación vulgar de la sabiduría con el envejecimiento refleja fundamentalmente una motivación o necesidad de hacer que tal asociación se mantenga como verdadera".

(...) "Expuesta de manera rápida, mi hipótesis es que para empezar toda la gente es sabia de niños, pero que según vamos envejeciendo la mayoría de la gente pierde su sabiduría. La edad o el envejecer no es esencial para la sabiduría (...) [es] una cualidad que se mantiene y conserva sólo por un grupo selecto a lo largo de la vida".

(...)
[el autor presenta ejemplos de sabiduría en personas jóvenes]. El diario de Ana Frank es presentado por Eleanor Roosevelt como "uno de los más sabios y conmovedores comentarios sobre la guerra y su impacto sobre los seres humanos"(...).

[el autor cita, para luego comentar los siguientes párafos entresacados del libro de Ana Frank]

"Hasta ahora yo me sentía inamovible. Siempre pensé que los Van Daan estaban equivocados, pero también nosotros tenemos parte de culpa. Ciertamente teníamos razón sobre el tema en cuestión; pero al tratar con otra gente inteligente (que es lo que creo que somos) una espera más percepción. (Frank.1952,p.126)"


"No, Ana, tú tienes mucho que aprender todavía, empieza por hacer eso primero, en lugar de despreciar a los demás y acusarles. (p.205)"

"Eso es lo difícil en esta época: los ideales, los sueños y las esperanzas anheladas surgen de nosotros sólo para percatarnos de la horrible verdad y hacerse pedazos. Es realmente admirable que no haya abandonado todos mis ideales, porque parecen tan absurdos e imposibles de llevarse a cabo. Con todo, los sigo manteniendo porque, a pesar de todo, todavía creo que en el fondo la gente es realmente buena. (pag.237)"

(...)
"El presente capítulo no debe entenderse como un punto de vista pesimista del envejecimiento, es decir, que tengamos inevitablemente que volvernos menos sabios. Es, en cambio, una idea optimista, porque si podemos reconocer las razones para el declive, con la edad, de la expresión de nuestro potencial para la sabiduría, entonces podemos defendernos de esas amenazas a la sabiduría y mantener así nuestra sabiduría a lo largo de los años adultos".

(...)
"Una probable razón para la pérdida de sabiduría con la edad, es el énfasis que se da, dentro de la cultura anglo-americana, a la acumulación, considerada como los criterios para una evolución apropiada y de éxito, de tal forma que para tener éxito hay que acumular poder, propiedades y salud, y por extensión al campo psicológico, más información, destrezas, especialización, etc"

(...)
"La confianza que se tiene en saber puede [llevar a] perder sabiduría, a través de la inmersión en un clima intelectual que fuerza a una defensa demasiado temprana de los puntos de vista propios (...).

Más que permitírsenos mantener alegremente unas posturas ambiguas o contradictorias, a menudo nos vemos forzados a (...) una defensa dogmática (...). Al defender estas posturas adoptamos una posición extrema y endurecida, alejándonos todavía más de la moderación de la sabiduría. Hartshorne (...) sugería que había una conspiración entre los extremistas para ignorar las posturas moderadas (...)".

(...)
[también la velocidad del cambio cultural despista a los adultos, y los impulsa] "no a volverse más sabios según van envejeciendo sino a tner cada vez más dudas sobre el valor y alcance de lo que saben (..)"

(...)

"Más dramático en su impacto que la experiencia teconológica y los cambios culturales puede ser la merma del espacio intelectual y emocional que demasiado a menudo se da como resultado de grandes tragedias de la vida, tales como una enfermedad crónica, la muerte de familiares y amigos, divorcio, y la pérdida de una forma de vida, una comunidad, una institución o nación con los que uno se ha comprometido.

Estas tragedias golpean el nivel personal por injustas, incomprensibles, irracionales (...). Los niños están relativamente protegidos de esas tragedias por sus familias; los adultos jóvenes tienen oportunidades, en especial en términos de tiempo, para hacerles frente; en la madurez tardía y en la vejez hay menos oportunidad y menos protección, y por eso es mayor el potencial que tiene la tragedia para llevar a la pérdida de la sabiduría".

(...)
"El mantenimiento de la sabiduría a lo largo de la vida y su restauración si es que se ha perdido, depende de la continua inmersión del individuo en una "atmosfera de sabiduría" que asiste al individuo al evitar los extremos del saber demasiado confiado y de la duda paralizante.

En una atmosfera de sabiduría, existe una red de seguridad de relaciones interpersonales en donde las dudas, incertidumbres y preguntas se pueden expresar de forma abierta, en donde las ambigüedades y contradicciones se pueden tolerar, de forma que los individuos no se sientan forzados a adoptar la postura defensiva de saber con demasiada confianza.

Además, el reconocimiento, a través de la exposición de las dudas propias, de que otros comparten dudas parecidas y han encontrado una base para la acción confiada, puede retraer a los individuos a ser forzados a la postura de escepticismo paralizante.

El mantenimiento de la sabiduría y su restauración dependen también de una disposición por cultivar cierto desinterés por el conocimiento, el poder, el éxito y la importancia, que representan amenazas o riesgos para la sabiduría (...).

Como contrapunto a estos riesgos, es esencial esforzarse por generar preguntas y dudas sobre el conocimiento que se adquiere, cuestionarse el valor del éxito, desafiar a las bases para el poder y autoridad de cada uno. No es fácil que los adultos se cuestionen su difícilmente ganado conocimiento; tal y como dicen Krantz y Bacon (...), la habilidad está en ser "un sofisticado conocedor adulto, a la vez que un niño ingenuo admirado". Y no es fácil poner en duda la propia autoridad.

Estos dos retos se llevan a cabo más fácilmente dentro de una red de relaciones interpersonales de apoyo, en las cuales los desafíos a nuestro propio conocimiento y autoridad provienen poco a poco de aquellas personas que están a nuestro alrededor".

(...)"el extremo del saber demasiado confiado, dogmático, puede también caracterizarse por su aislamiento social, es decir, el dogmatismo fracasa en escuchar o respetar lo que otros tienen que decir. A la inversa, el extremo de la duda paralizante refleja un fracaso por entrar en diálogo con otros con quienes se puede compartir el conjunto de dudas y de quienes se puede ganar el apoyo que se requiere para comprometerse (...). Cuando las relaciones con los demás se ven dañadas o rotas, entonces la sabiduría decae".

Pierre Hadot

Entrevista a Pierre Hadot, filósofo
Historia de la "cura".
François Ewald
La Vanguardia. Suplemento Ideas.
Bcn. 10-Sep-96


[CABECERA]
Desde Sócrates que invitaba a los atenienses a cambiar el objeto de sus cuidados y preocupaciones, a Foucault, que se refirió a la "inquietud de si" para proponer un arte de vivir, el concepto de "cura" ("Sorgen", en alemán; "souci", en francés) ha interpretado un importante papel en la historia del pensamiento. Pierre Hadot repasa, en esta entrevista, los principales puntos que definen su evolución.

[DIALOGO]
(...) el diálogo es un progreso común por medio de acuerdos sucesivos entre los dos interlocutores, quienes se someten así a las exigencias de la coherencia racional y se elevan en cierto modo hasta un punto de vista que ya no es el de la mera individualidad, sino un punto de vista común. Es en el propio diálogo, pues, donde se pone de manifiesto y se realiza la cura de los otros. Se trata de tomar consciencia de que existe otro punto de vista además del nuestro y que es necesario que quien interroga y quien responde superen sus respectivos puntos de vista par someterse a las exigencias objetivas de la razón. Desde esta perspectiva, la cura de sí significa superar la propia individualidad para acceder a una visión universal, racional y objetiva.

[EPICUREISMO Y ESTOICISMO]
Puede afirmarse que, en todas las escuelas helenísticas, incluso en los escépticos, la principal tarea de la filosofía consistirá siempre en librar al hombre de sus preocupaciones. Y estas preocupaciones, para los hombres, provienen siempre de esperar o temer cosas cuyo dominio se les escapa. Para librarse de la preocupación, se hace necesario delimitar una esfera en la que la preocupación desaparezca o en la que ésta se reduzca al mínimo, porque uno se sitúa entonces en esa parte esencial del ser que no nos puede ser arrancada por nada.

Para los epicúreos, la esfera se delimitará distinguiendo entre los deseos que no son ni naturales ni necesarios, los deseos que son naturales pero no necesarios y, por último, los deseos que son naturales y necesarios (...)

Para los estoicos se tratará, en cambio, de reconocer exactamente lo que depende de mi y lo que no depende de mi. No depende de mí ser hermoso, rico, fuerte, tener buena salud, éxitos profesionales o políticos, buena reputación, experimentar placer o escapar del sufrimiento. Todo eso depende de elementos ajenos a mi voluntad y, por lo tanto, a mí mismo. No obstante, sí que depende de mí tener o no la intención de actuar bien. (...)

(En el mismo art. columna de Josep Ramoneda. "Etica e individualismo":

Si el "ethos" es la manera de ser y de conducirse de cada uno y la libertad es la condición ontológica de la ética, una ética individualista se fundaría en lo que Foucault llamaba las prácticas de libertad, la manera propia de cada uno de entrar en relación con los juegos de verdad y de poder. La ética consiste en modelar la manera propia de estar en el mundo sabiendo que todo podía haber sido de otro modo y que, como el propio Foucault decía, "El mayor interés de la vida y del trabajo es que nos permiten convertirnos en algo distinto de lo que éramos en el momento de partida".

martes, 1 de julio de 2008

Qué es una discusión filosófica

(de la lista "discusiones filosóficas)

la discusion filosofica se distingue del dialogo y de la conversacion: en el dialogo se prioriza la direccion del tema y en la conversacion el interes. en la discusion filosofica se debe intentar respetar el interes del grupo por el tema (o los temas) que el propio grupo propone y la direccion de el/los tema/s, ambos elementos a la vez.

Se necesita que los participantes no conviertan la discusion en discusion politica, religiosa, cientifica o en una terapia de grupo. una discusion filosofica se distingue porque buscamos los supuestos de lo que se dice, damos razones, intentando que sean buenas razones, señalamos falacias, damos ejemplos y contraejemplos pertinentes, hacemos preguntas deliberadas para construir (o deconstruir) el "objeto" de conocimiento, trabajamos con razonamiento hipotetico, etc.

Se necesita tambien esfuerzo para lograr el respeto por las ideas de los demas: en filosofia no atacamos a la persona, sino que discutimos sus ideas, esforzandonos por entender que dicen, e intentando practicar permanentemente el caring thinking (pensamiento cuidadoso del alter ego), el pensamiento critico y el pensamiento creativo, llevando a la practica estos tres tipos de juicios a la vez.

domingo, 29 de junio de 2008

La "Verdad" segun Platón

He dedicado cinco años de mi vida profesional -un doctorado- a la investigación de la noción de verdad en la primera dialéctica de Platón -esto desde luego no me exime de decir tonterías al respecto-, pero, créanme, el concepto platónico de verdad no es tan simple como se le suele exponer. Sí diré que la versión escolar del platonismo -neoplatónica, cristianizada, "para masas", como dijo Nietzsche- deja mucho que desear si se lee al maestro sin prejuicios y en su idioma. Platón fue más bien gradualista que dualista, su noción de verdad va desde la doctrina mística de la anámnesis, pasando por el consenso, la opinión verdadera (la opinión capaz de dar y recibir razón de sí), hasta la afinidad como reconocimiento de la congenialidad entre la mente humana y la del mundo, la visión de conjunto (dialéctica) o "sistémica"... Recuerdo que, para el divino ateniense, la verdad no es el universal máximo ni el principio incondicionado (anhipotético) del orden ideal), sino un trascendental dialógico subordinado a la idea de lo perfecto, que es un principio metarreal o hiperreal que no sólo incluye lo que hay, sino tbn lo que puede o debe haber. La idea del bien es un potencial creador abstracto al que Platón ni personaliza ni diviniza del todo, aunque lo considere lo más dichoso, lo inmortal...

Lo más fácil para sentirse importante descalificando a un gran autor, Platón o Wittgenstein, es hacer como aquel cura de Ortega que simplificaba las posiciones del oponente dialéctico para atacarle mejor. Es lo que suelen hacer los diletantes filosóficos. Confío en que todos ansiaremos un poco más de profundidad.

Ciertamente ya suelen hacer preguntas profundas: "Si a la verdad le quitamos la utilidad, ¿qué resta?".

Arriesgaré una respuesta provisional: La posibilidad del orden, la voluntad de armonía.

ciberabrazos José Biedma

domingo, 22 de junio de 2008

Nominalismo

From csalinas@mx2.redestb.es
Tue Nov 18 20:28:08 1997

...
Curiosas coincidencias. Pareciera que el nominalismo es algo más moderno... sin embargo leo:

Duns Escoto fue el filosofo medieval de la critica de la razon. Con extraordinaria sutileza, que en la Edad Media le merecio el apelativo de Doctor Sutil, intento limitar el alcance de la razon natural en las preguntas de la mefafisica. Enseña que con nuestra razón no podemos comprender la autentica esencia de Dios y, puesto que el mundo es creación de Dios y por eso participa de su impenetrabilidad racional, tambien las cosas de nuestro entorno conservan un caracter enigmatico, por más que en sus detalles particulares podamos conocerlas con gran acierto.

Esta crítica racional de la razon se halla en Duns Escoto al servicio de la fe. Puede aplicarse a este maestro de la alta escolastica, procedente de Escocia, lo que Kant dijo de sí mismo: que con la critica racional de la razon había querido dejar puesto a la fe. Tanto en Kant como en Duns Escoto esta crítica apunta en una doble direccion, rechaza las pretensiones de la razon lo mismo que el falso uso de la fe. La fe real supera el conocimiento, pero no lo suplanta. Dicho de otro modo: hemos de conceder a la fe y al conocimiento lo que corresponde a cada uno de ellos. No hay que intentar sustituir lo uno por lo otro.

Duns Escoto era un nominalista moderado, lo cual significa que para El los conceptos son ante todo meros nombres y no la esencia de la cosa misma. Para los medievales la cosa misma son sobre todo Dios y el mundo. Por tanto, los nominalistas parten de una dualidad entre pensar y ser. Quieren, no obstante, tender un puente. Y esto aparece especialmente en la obra de la escuela de Duns Escoto que Heidegger se propone investigar.

La idea fundamental de la misma es que el pensamiento se mueve en el lenguaje. El lenguaje es un sistema de signos. Refiere a la cosa, lo mismo que el aro, como letrero de una fonda, indica el vino que hay para beber en la taberna del local. Así suena el ejemplo de Duns Escoto (en realidad Tomas de Erfurt), quien sin duda sabia disfrutar de la vida. (...) La relación de analogia entre Dios y el mundo significa: de ninguna manera puede Dios ser identico con el mundo, pues en tal caso sería su prisionero; pero tampoco puede ser algo totalmente diferente, ya que el mundo es su creación. El mundo señala a Dios, lo mismo que el cartel de la fonda indica el vino; y esta claro que no es letrero de la fonda lo que mitiga la sed, sino solamente el el vino. El letrero de la fonda puede ser real, pero Dios o el vino son más reales. (pag. 87-88)

Rudiger Sfranski-"Un maestro de Alemania. Martin Heidegger y su tiempo"- Tusquets Editores, Colección Andanzas. Barcelona, sep'97. 543 pags.

Dice Ferrater Mora en su diccionario que esta denominación (nominalistas) surge en opositición a los "universalistas" en la disputa sobre la realidad esencial de los nombres. Para el nominalismo solo existen entidades individuales; los universales (o sea los vocablos por los que se designa una coleccion de individuos) no tienen existencia mas alla del lenguaje. Son criaturas linguisticas.

Sin embargo ninguna de las dos posturas convence a mi razon; aunque simultaneamente ambas tienen elementos con los que concuerdo. Resulta evidente que no existe una generalidad en si misma (no hay ningun ser que sea "hombre" o "caballo"; solo hay individuos con caracteristicas comunes); pero tambien resulta evidente que toda generalidad presenta caracteristicas que si existen en la realidad (si bien no existe "el hombre", existen ciertos atributos que forman parte del concepto). Por lo que la polemica parece absurda a nuestros ojos modernos; aunque no lo era en el momento de su nacimiento porque el problema importante no era el de la existencia de los universales sino la relacion entre estos y una entidad omnipotente a la cual se denominaba Dios.

Como dice F.M "se adoptaba esta posicion porque se suponia que admitir universales (ideas) en la mente de Dios era limitar de algun modo la omnipotencia divina, y admitir universales (ideas, formas) en las cosas era suponer que las cosas tienen, o pueden tener, ideas o modelos propios, con lo cual tambien se limita la omnipotencia divina".

(vease F.Mora. Dicc.Filosofico, art. "nominalismo".

Por supuesto que no disiento con el método. En todo caso tengo la sensacion que autodefinirse como "nominalista" puede llevar a modernizar excesivamente el concepto, lo cual seria un pecado de "anacronismo" (Anacronismo: error de cronologia, deliberado o no, que consiste en atribuir a una epoca pasada hechos, usos, trajes, etc, de otra mas reciente. -Enc.Larousse-

Saludos.Carlos.

sábado, 21 de junio de 2008

Jesús Mosterín

Un especialista en lógica

Viernes, 27 de abril de 2001

Nacido en Bilbao en 1941, este catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia de la Universitat de Barcelona es uno de los filósofos españoles con mayor reconocimiento internacional. Autor de una veintena de libros y numerosos artículos, Jesús Mosterín tiende a reflexionar sobre la complementariedad entre el quehacer científico y el filosófico. Entre sus obras más recientes figuran ¡Vivan los animales! (premio Ortega y Gasset 1999 al mejor libro de ensayo y pensamiento) y Los lógicos (2000), donde repasa la vida de seis pensadores que revolucionaron la lógica desde finales del siglo XIX.

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Si desea ver la noticia original, debe pulsar sobre el link que aparece a continuación:
http://www.lavanguardia.es/cgi-bin/noticia.pl?dia=27_04&link=eb2711b&sec=ide
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Edgard Morin. El pensamiento complejo

Domingo 30-8-98
Edición de Tarde
Elia
El pensamiento complejo de Edgar Morin.


Un saludo a todas las "neuronas" de este organismo vivo que es la Kronos.

Confieso y reconfieso que no conozco de nada a Edgar Morin, y que nadie me lo ha presentado, cosa que no hace ninguna falta cuando ves que alguien habla de la necesidad de un pensamiento complejo; término que aún no pareciéndome muy adecuado, ya que creo, sería más correcto denominarlo MÚLTIPLE, el sentido que le da a " Complejo " parece ser anti-reduccionista científico. Y como nuestro pensamiento es algo "complejillo" también, pues aquí va un resumen del prólogo de uno de sus libros.

MORIN,Edgar. En "Introducción al Pensamiento Complejo ":

Legítimamente, le pedimos al pensamiento que disipe las brumas y las oscuridades, que ponga orden y claridad en lo real, que revele las leyes que lo gobiernan. El termino complejidad no puede más que expresar nuestra turbación, nuestra confusión, nuestra incapacidad para definir de manera simple, para nombrar de manera clara, para poner orden en nuestras ideas.

Al mismo tiempo, el conocimiento científico fue concebido durante mucho tiempo, y aun lo es a menudo, como teniendo por misión la de disipar la aparente complejidad de los fenómenos, a fin de revelar el orden simple al que obedecen. Pero si los _modos simplificadores_ del conocimiento _mutilan_, más de lo que expresan, aquellas realidades o fenómenos de los que intentan dar cuenta, si se hace evidente que producen más ceguera que elucidación, surge entonces un problema: ¿Cómo encarar a la complejidad de un modo _no simplificador_?.

La necesidad del pensamiento complejo no sabrá ser justificada en un prólogo. Tal necesidad no puede más que imponerse progresivamente a lo largo de un camino en el cual aparecerán, ante todo, los límites, las insuficiencias y las carencias del pensamiento simplificante es decir las condiciones en las cuales no podemos eludir el desafío de lo complejo. Sera necesario, entonces, preguntarse si hay complejidades diferentes y si se puede ligar a esas complejidades en un complejo de complejidades. Sera necesario, finalmente, ver si hay un modo de pensar, o un método, capaz de estar a la altura del desafío de la complejidad. No se trata de retomar la ambición del pensamiento simple de controlar y dominar lo real. Se trata de ejercitarse en un pensamiento capaz de tratar, de dialogar, de negociar, con lo real.

Habrá que disipar dos ilusiones que alejan a los espíritus del problema del pensamiento complejo. La primera es creer que la complejidad conduce a la eliminación de la simplicidad. Por cierto que la complejidad aparece allí donde el pensamiento simplificador falla, pero integra en si misma todo aquello que pone orden, claridad, distinción; precisión en el conocimiento. Mientras que el pensamiento simplificador desintegra la complejidad de lo real, el pensamiento complejo integra lo mas posible los modos simplificadores de pensar, pero rechaza las consecuencias mutilantes, reduccionistas, unidimensionalizantes y finalmente cegadoras de una simplificación que se toma por reflejo de aquello que hubiere de real en la realidad. La segunda ilusión es la de confundir complejidad con completud. Ciertamente, la ambición del pensamiento complejo es rendir cuenta de las articulaciones entre dominios disciplinarios quebrados por el pensamiento disgregador (uno de los principales aspectos del pensamiento simplificador); este aisla lo que separa, y oculta todo lo que religa, interactua, interfiere. En este sentido el pensamiento complejo aspira al _conocimiento multidimensional_. Pero sabe, desde el comienzo, que el conocimiento completo es imposible: uno de los axiomas de la complejidad es la imposibilidad, incluso teórica, de una omniciencia. Implica el reconocimiento de un principio de incompletud y de incertidumbre. Pero implica también, por principio, el reconocimiento de los lazos entre las entidades que nuestro pensamiento debe necesariamente distinguir, pero no aislar, entre si. Pascal había planteado, correctamente, que todas las cosas son causadas y causantes, ayudadas y ayudantes, mediatas e inmediatas, y que todas (subsisten) por un lazo natural e insensible que liga a las más alejadas y a las más diferentes. Así es que el pensamiento complejo esta animado por una tensión permanente entre la aspiración a un saber no parcelado, no dividido, no reduccionista, y el reconocimiento de lo inacabado e incompleto de todo conocimiento. Esa tensión ha animado toda mi vida. Nunca pude, a lo largo de toda mi vida, resignarme al saber parcelarizado, nunca pude aislar un objeto de estudio de su contexto de sus antecedentes de su devenir. He aspirado siempre a un _pensamiento multidimensional_. Nunca he podido eliminar la contradicción interior. Siempre he sentido que las verdades profundas, antagonistas las unas de las otras eran para mi complementarias sin dejar de ser antagonistas. Nunca he querido reducir a la fuerza la incertidumbre y la ambigüedad.

Desde mis primeros libros he afrontado a la complejidad, que se transformo en el denominador común de tantos trabajos diversos que a muchos le parecieron dispersos. Este libro, constituido por una colección de textos diversos, es una introducción a la problemática de la complejidad. Si la complejidad no es la clave del mundo, sino un desafío a afrontar, el pensamiento complejo no es aquel que evita o suprime el desafío, sino aquel que ayuda a revelarlo e incluso, a superarlo.

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Abrazos y besos

* E L I * A * *

http://www.arrakis.es/~7soles/elia4/index.htm _____________________________________________________________________

To: KRONOS Club de Amigos From: Data Subject: En "Caos" de James Gleick...


En el "Caos" de James Gleick

Empieza hablando de Feigenbaum quien en lugar de dedicarse con su talento a lo que era la cima de la física en su época, meditaba sobre la turbulencia en los líquidos y gases. Meditaba sobre el tiempo ¿se deslizaba con suavidad o a saltos discretos como una secuencia de fotogramas en una película cósmica? Reflexionaba sobre la capacidad del ojo para ver formas y colores consistentes en un universo que en opinión de los físicos era un mutable caleidoscopio cuántico. Reflexionaba sobre las nubes que alrededor de su laboratorio en Los Alamos se esparcen en forma casual y no casual y ondean en diseños con surcos regulares como los del cerebro. Las nubes significaban una parte de la naturaleza que la corriente principal de la física había omitido. Y era muy extraño que aunque podía crear la fusión del láser, resolver el enigma del spin... se dedicara a la comprensión de las nubes lo cual atañía a los meteorólogos; pero Fegenbaum luchaba a brazo partido con un problema que en 1974 aun no se preveía su profundidad: el caos.

La ciencia clásica acaba donde el caos comienza. Mientras los físicos indagaron las leyes naturales el mundo adoleció de una ignorancia especial en lo que concierne a los desordenes de la atmósfera y del mar alborotado, a las fluctuaciones de poblaciones silvestres de animales y vegetales y para abreviar, a las oscilaciones del corazón y del cerebro. La porción irregular de la naturaleza, su parte discontinua y variable ha sido un rompecabezas a ojos de la ciencia o peor aun una monstruosidad.

En la página 11 sigue hablando de cómo un puñado de científicos estadounidenses y europeos de diferentes disciplinas y campos del conocimiento comienzan a fraguarse un camino en el desorden.

En la página 13 algunos físicos interpretan el caos como ciencia del proceso antes que del estado, del devenir antes que del ser. (Muestra luego como a partir de esta voz de aviso el caos ahora se halla por doquier). Sea cual fuere el medio el comportamiento obedece a las mismas leyes recién descubiertas y el hecho de haberse dado cuenta de ello, comienza a modificar el modo de tomar decisiones en cualquier campo. El caos salva las fronteras de las disciplinas científicas, (Interdisciplinario) por ser la ciencia de la naturaleza global de los sistemas la que ha reunido a pensadores de campos muy separados. La superespecialización inminente se ha trastocado de modo espectacular gracias al caos. El caos plantea cuestiones que desafían los usuales métodos de trabajo. Defienden con vigor el comportamiento universal de lo complicado.

Sus primeros teóricos, aquellos que le imprimieron impulso, compartían ciertas sensibilidades y aficiones: poseían vista aguda para reconocer unos modelos dados sobre todo los que aparecen simultáneamente en escalas distintas, les agradaba el azar y la complejidad, los bordes quebrados y los saltos repentinos. Especulan acerca del determinismo y del libre albedrío, la evolución y la índole de la inteligencia consciente. Sienten que interrumpen la tendencia de los científicos al reduccionismo, creen buscar la totalidad. El saber del siglo XX se recordará solo por tres cosas: la relatividad, la mecánica cuántica y el caos. La relatividad eliminó la ilusión del espacio y el tiempo absoluto de Newton, la cuántica arruinó su sueño de un proceso de medición controlable y el caos barre la fantasía de Laplace de la predicibilidad determinista. De las tres revoluciones, el caos, importa al mundo que vemos y tocamos.

El estudio del caos surgió, en el seno de la física, de la exploración por los bloques constructivos de la materia según energía cada vez más altas, escalas cada vez más pequeñas y tiempos cada vez más fugaces. De ella han nacido teorías sobre las fuerzas básicas de la naturaleza y sobre el origen del universo, pero un puñado de físicos jóvenes sintiendo descontento hacia esta orientación por la lentitud de los progresos, la fútil especificación de nuevas partículas y la confusión de la masa teórica se dedica a explorar en los campos más cotidianos del orden, la turbulencia, los fluidos, los sistemas mecánicos... (comentario:la cotidianidad se puede leer para hacer ciencia.) los sistemas más sencillos se conciben ahora como capaces de suscitar muy arduos problemas de predicibilidad sin embargo el orden se presenta de modo espontáneo en tales sistemas : caos y orden simultáneos.

Unicamente una ciencia nueva podría emprender el cruce de la amplia brecha que separaba el conocimiento de lo que una cosa hace con lo que hacen millones de ellas.

El moderno estudio del caos comenzó en el decenio de 1960 con el desagradable hallazgo de que ecuaciones matemáticas muy simples podían modelar sistemas tan violentos como una cascada. Nimias diferencias de entrada o input llegaban a transformarse rápidamente en enormes diferencias de salida o output, fenómeno que se denominó "dependencia sensitiva de las condiciónes iniciales". (Efecto de la mariposa)

Saludos

D.^.T.^.[:Data:]

viernes, 20 de junio de 2008

Filósofos

Diccionario Filosófico
Ferrater Mora.
Cuadro Cronológico de Personajes con arts. en el dicc.

Siglo XVII [Tomo II. Pag. 980]

Boehme (Jakob) (1575-1624)
Helmont (J. Baptista Van) (1577-1644)
Berigard (Claude Guillermet De) (1578-1663)
Quevedo [Y Villegas] (Francisco De) (1584-1645)
Grocio (Hugo) (1583-1645)
Herbert De Cherbury (Edward, Lord) (1583-1648)
Vanini (Lucilio) [Giuglio Cesare] (Ca. 1585-1619)
Jungius (Joachim) (1587-1657)
Mersenne (Marin) (1588-1648)
Hobbes (Thomas) (1588-1679)
Juan De Santo Tomas (1589-1647)
Gassendi (Pierre) (1592-1655)
Arriaga (Rodrigo De) (1592-1667)
Descartes (René) (1596-1650)
Gracian (Baltasar) (1601-1658)
Maignan (Emmanuel) (1601-1676)
Oviedo (Francisco De) (1602-1651)
Kircher (Athanasius) (1602-1680)
Caramuel Lobkowitz (Juan) (1606-1682)
Arnauld (Antoine) (1612-1694)
Henao (Gabriel De) (1612-1704)
More (Henry) (1614-1687)
Cardoso (Isaac) (1615-Ca. 1680)
Cudworth (Ralph) (1617-1688)
Helmont (Franciscus Mercurius Van) (1618-1699)
Cordemoy (Géraud De) (1620-1684)
Clauberg (Johannes) (1622-1665)
Pascal (Blaise) (1623-1662)
Silesio (Angelo) (1624-1677)
Geulincx (Arnold) (1624-1669)
Nicole (Pierre) (1625-1695)
Bossuet (Jacques-Benigne) (1627-1704)
Regis (Pierre-Sylvain) (1632-1707)
Spinoza (Benedictus De) (1632-1677)
Pufendorf (Samuel Frehierr Von) (1632-1694)
Locke (John) (1632-1704)
Forge (Louis De La) (Fl. 1666)
Malebranche (Nicolas) (1638-1715)
Newton (Isaac) (1642-1727)
Poiret (Pierre) (1648-1719)
Leibniz (Gottfried Wilhelm) (1646-1716)
Bayle (Pierre) (1647-1705)
Fardella (Michelangelo) (1650-1718)
Fenelon (François De Salignac De La Mothe) (1651-1715)
Tschirnhausen (Ehrenfried Walter, Conde De) (1651-1708)
Tosca (Tomas Vicente) (1651-1723)
Thomasius (Christian) (1655-1728)
Tindall (Matthew) (Ca. 1656-1733)
Fontenelle (Bernard Le Bovier De) (1657-1757)
Norris (John) (1657-1711)
Buffier (Claude) (1661-1737)
Vico (Giovanni Battista [Giambattista] (1668-1744)

Siglo XVIII

Toland (John) (1670-1722)
Mandeville (Bernard De) (1670-1733)
Shaftesbury (Anthony Ashley Cooper, Conde De) (1671-1713)
Rüdiger (Andreas) (1673-1731)
Clarke (Samuel) (1675-1729)
Feijoo (Benito Jer6nimo) (1676-1764)
Wolff (Christian) (1679-1754)
Collier (Arthur) (1680-1732)
Berkeley (George) (1685-1753)
S'Gravesande (Wilelm Jacob Van) (1688-1742)
Montesquieu (Charles De Secondat, Barón De) (1689-1755)
Swedenborg (Emmanuel) (1688-1772)
Butler (Joseph) (1692-1752)
Bilfinger (Bilffinger) (Georg, Bernhard) (1693-1750)
Hutcheson (Francis) (1694-1746)
Reimarus (Hermann Samuel) (1694-1768)
Voltaire (François Marie Arouet Le Jeune) (1694-1778)
Johnson (Samuel) (1696-1772)
Thümming (Ludwig Philipp) (1697-1728)
Maupertuis (Pierre-Louis Moreau De) (1698-1759)
Edwards (Jonathan) (1703-1758)
Hartley (David) (1705-1757)
Euler (Leonhard) (1707-1783)
La Metrie [O Lamettrie] (Julien-Offroy De) (1709-1751)
Reid (Thomas) (1710-1796)
Piquer [Y Arrufat] (Andrés) (1711-1772)
Hume (David) (1711-1776)
Boscovich (Roger Josef) (1711-1787)
Rousseau (Jean-Jacques) (1712-1778)
Knutzen (Martin) (1713-1751)
Genovesi [Genovese] (Antonio) (1713-1769)
Diderot (Denis) (1713-1784)
Baumgarten (Alexander) (1714-1762)
Crusius (Christian August) (1715-1775)
Vauvenargues (Luc De Clapiers, Marquas De) (1715-1747)
Helvecio (Helvetius [Claude Adrien] (1715-1771)
Condillac (Étienne Bonnot De) (1715-1780)
Ploucquet (Gottfried) (1716-1790)
Winckelmann (Johann Joachim) (1717-1768)
Alembert (Jean Le Rond D') (1717-1783)
Meier (Georg Friedrich) (1718-1777)
Gerdil (Ciacinto Sigismondo) (1718-1802)
Sulzer (Johann Georg) (1720-1779)
Bonnet (Charles) (1720-1793)
Hemsterhuis (Frans) (1721-1790)
Smith (Adam) (1723-1790)
Price (Richard) (1723-1791)
Kant (Immanuel) (1724-1804)
Holbach (Paul Henri D') [Paul Heinrich
Dietrich, Baron De Holbachi (1725-1789)
Lambert (Johann Heinrich) (1728-1777)
Lessing (Gotthold Ephraim) (1729-1781)
Mendelssohn (Moses) (1729-1786)
Hamann (Johann Georg) (1730-1788)
Priestley (Joseph) (1733-1804)
Beattie (James) (1735-1803)
Tetens (Johann Nikolaus) (17.36-1807)
Eberhard (Jobann August) (1739-1809)
Condorcet (Jean Antoine, Marqués De)(1743-1794)
Jacobi (Friedrich Heinrich) (1743-1819)
Herder (Jobann Cottfried) (1744-1803)
Pestalozzi (Johann Heinrich) (1746-1827)
Bentham (Jeremy) (1748-1832)
Coethe (Johann Wolfcang) (1749-1832)
Treschow (Niels) (1751-1833)
Maistre (Joseph De) (1753-1821)
Steward (Ducald) (1753-1828)
Maimon (Salomon) (1754-1800)
Destutt De Tracy (Antoine Louis Claude) (1754-1836)
Bonald (Louis De) (1754-1840)
Laromicuirre (Pierre) (1756-1837)
Cabanis (Pierre-Jean-Georges) (1757-1805)
Reinhold (Karl Leonhard) (1758-1823)
Schiller (Friedrich) (1759-1805)
Saint-Simon (Claude Henri De Rouvroy, Conde De) (1760-1825)
Bardili (Christoph Cottfi1ied) (1761-1808)
Schulze (Cottlob Ernst) (1761-1833)
Romagnosi (Giovanni Domenico) (1761-1835)
Beck (Jakob Secismund) (1761-1840)
Fichte (Johann Cottlieb) (1762-1814)
Royer-Collard (Pierre-Paul) (1763-1843)
Bouterwerk (Friedrich) (1765-1828)
Baader (Franz Xaver Von) (1765-1841)
Maine De Biran (Fran(~ois Pierre) (1766-1824)
Humboldt (Karl Wilhelm Von) (1767-1835)
Schleiermacher (Friedrich Ernst Daniel) (1768-1834)

Siglo XIX

Hegel (Georg Wilhelm Friedrich) (1770-1831)
Krug (Wilhelm Trausgott) (1770-1831)
Galluppi (Pasquale) (1770-1846)
Schlegel (Friedrich) (1772-1829)
Fourier (Charles) 1772-1837)
Degérando (Joseph Marie) (1772-1842)
Mill (James) (1773-1836)
Fries (Jakob Friedrich) (1773-1843)
Steffens (Henrik) (1773-1845)
Ampare (Andr2 Marie) (1775-1836)
Schelling (Friedrich Wilhelm Joseph) (1775-1854)
Biberc (Nils Fredik) (1776-1827)
Herbardt (Johann Friedrich) (1776-1841)
Buzzetti (Vincenzo) (1777-1824)
Brown (Thomas) (1778-1820)
Wronski (Josez Marya Hoëné) (1778-1853)
Oken (Lorenz) (1779-1851)
Solger (Karl Wilhelm Ferdinand) (1780-1819)
Luz Y Caballero (José De La) (1780-1862)
Krause (Karl Christian Friedrich) (1781-1832)
Bolzano (Bernhard) (1781-1848)
Bello (Andrés) (1781-1865)
Lamenais [La Mennais] (Félicité Robert De) (1782-1854)
Testa (Alfonso) (1784-1860)
Varela (Falix) (1788-1853)
Hamilton (William) (1788-1856)
Schopenhauer (Arthur) (1788-1860)
Twesten (August Dtlev) (1789-1876)
Jouffroy (Thaodore) (1792-1842)
Baur (Ferdinand Christian) (1792-1860)
Cousin (Victor) (1792-1867)
Taparelli D'azeglio (Luici) (1792-1862)
Tchadaév (Pétr Ákovlévitch) (1794-1856)
Whewell (William) (1794-1866)
Carlyle (Thomas) (1795-1881)
Fichte (Immanuel Hermann) (1796-1879)
Rosmini-Serbati (Antonio) (1797-1855)
Lafinur (Juan Crisóstomo) (1797-1824)
Boström (Christopher Jacob) (1797-1866)
Beneke (Friedrich Eduard) (1798-1854)
Comte (Auguste) (1798-1857)
Mamiani (Terenzi0) (1799-1885)
Gioberti (Vincenzo) (1801-1852)
Muller (Johannes) (1801-1858)
Weisse (Christian Hermann) (1801-1866)
Cournot (Antoine Augustin) (1801-1877)
Littré (Émile) (1801-1881)
Fechner (Custav Theodor) (1801-1887)
Newman (John Henry) (1801-1890)
Michelet (Karl Ludwig) (1801-1893)
Stahl (Friedrich Julius) (1802-1861)
Trendelenburg (Friedrich Adolf) (1802-1872)
Ruge (Arnold) (1802-1880)
Drobisch (Moritz Wilhelm) (1802-1896)
Emerson (Ralph Waldo) (1803-1882)
Feuerbach (Ludwig) (1804-1872)
Gratry (Alphonse) (1805-1872)
Rosenkranz (Johann Karl Friedrich) (1805-1879)
Martineau (James) (1805-1900)
Stirner (Max) (1806-1856)
De Morgan (Augustus) (1806-1871)
Mill (John Stuart) (1806-1873)
Ulrici (Hermann) (1806-1884)
Vischer (Friedrich Theodor) (1807-1887)
Marti D'eixal· (Ramon) (1808-1857)
Ferrier (James Frederick) (1808-1864)
Strauss (David Friedrich) (1808-1874)
Donoso Corts (Juan) (1809-1853)
Proudhon (Joseph) (1809-1865)
Bauer (Bruno) (1809-1882)
Vacherot (Étienne) (1809-1897)
Balmes (Jaime Luciano) (1810-1848)
Munguia (Clemente) (1810-1868)
Zeising (Adolf) (1810-1876)
Liberatore (Matteo) (1810-1892)
Bélinskiy (Vissarion Grigorévitch) (1811-1848)
Sanseverino (Gaetano) (1811-1865)
Kleutgen (Joseph) (1811-1883)
Herzen (Aleksandr Ivanovitch) (1812-1870)
Vera (Augusto) (1813-1855)
Kierkegaard (Soren) [Aabye] (1813-1878)
Bernard (Claude) (1813-1878)
Ravaisson (Félix) Félix Ravaisson-Mollien (1813-1900)
Lequier (Jules) (1814-1862)
Sanz Del Rio (Julian) (1814-1869)
Bakunin (Mijail Almandrovitch) (1814-1876)
Zeller (Eduard) (1814-1908)
Boole (George) (1815-1864)
Stein (Lorenz Jacob Von) (1815-1890)
Secrétan (Charles) (1815-1895)
Renouvier (Charles) (1815-1903)
Gobineau (Arthur, Conde De) (1816-1882)
Lewes (George Henry) (1817-1878)
Lotze (Rudolf Hermann) (1817-1881)
Spaventa (Bertrando) (1817-1883)
Rey Y Heredia (Josr Maria) (1818-1861)
Marx (Karl) (1818-1883)
Du Bois-Reymond (Amile) (1818-1896)
Bain (Alexander) (1818-1903)
Czolbe (Heinrich) (1819-1873)
Mansel (Henry Longueville) (1820-1871)
Llorenz I Barba (Francisco Javier) (1820-1872)
Barreda (Gabino) (1820-1881)
Stirling (James Hutchinson) (1820-1909)
Prantl (Karl) (1820-1888)
Engels (Friedrich) (1820-1895)
Spencer (Herbert) (1820-1903)
Opzoomer (Cornelis Willard) (1821-1892)
Helmholtz (Hermann Von) (1821-1894)
Moleschott (Jakob) (1822-1893)
Ritschl (Albrecht) (1822-1889)
Renan (Ernest) (1823-1892)
Laffite (Pierre) (1823-1903)
Bochner (Ludwig) (1824-1899)
Fischer (Kuno) (1824-1907)
Lassalle (Ferdinand) (1825-1864)
Ueberweg (Friedrich) (1826-1871)
Ferri (Luigi) (1826-1895)
Lance (Friedrich Albert) (1828-1875)
Dietzgen (Joseph) (1828-1888)
Ritschl (Albrecht) (1828-1889)
Tchérnichévskiy (Nikolay Gavrilovitch) (1828-1889)
Taine (Hyppolite A.) (1828-1893)
Tchitchérin (Boris Nikolarvitch) (1828-1903)
Ardigó (Roberto) (1828-1920)
Laurie (Simon Sommerville) (1829-1909)
Wright (Chauncey) (1830-1875)
Bahnsen (Julius) (1830-1881)
Sigwart (Christoph) (1830-1904)
Bonatelli (Francesco) (1830-1911)
Gonzalez Y Diaz-Tuñón (Ceferino) (1831-1894)
Kozlov (Alekséy Aléksandrovitch) (1831-(1900)
Teichmüller (Gustav) (1832-1888)
Stephen (Leslie) (1832-1904)
Hodgson (Shadworth Hollway) (1832-1912)
Lachelier (Jules) (1832-1918)
Wundt (Wilhelm) (1832-1920)
Zigliara (Tommaso Maria) (1833-1893)
Dilthey (Wilhelm) (1833-1911)
Düring (Eugen) (1833-1921)
Fiorentino (Francesco) (1834-1894)
Howison (George Holmes) (1834-191ó)
Haeckel (Ernst) (1834-1919)
Venn (John) (1834-1923)
Jevons (William Stanley) (1835-1882)
Green (Thomas Hill) (183ó-1882)
Class (Gustav) (183ó-1908)
Schuppe (Wilhelm) (183ó-1913)
Laas (Ernst) (1837-1885)
Spir (African) (1837-1890)
Sidgwick (Henry) (1900)
Fouillée (Alfred) (1838-1912)
Mach (Ernst) (1838-1916)
Brentano (Franz) (1838-1917)
Barreto (Tobias) (1839-1889)
Ollé-Laprune (Léon) (1839-1898)
Sabatier (Auguste) (1839-1901)
Peirce (Charles Sanders) (1839-1914)
Giner De Los Rios (Francisco) (1839-1915)
Ribot (Théodule) (1839-1916)
Willmann (Otto) (1839-1920)
Liebmann (Otto) (1840-1912)
Mainlander (Philipp) (1841-1876)
Schroder (Ernst) (1841-1902)
Fiske (John) (1842-1901)
Hartmann (Eduard Von) (1842-1906)
James (William) (1842-1910)
Cohen (Hermann) (1842-1918)
Kropotkin (Pedro) (1842-1921)
Avenarius (Richard) (1843-1896)
Labriola (Antonio) (1843-1904)
Tarde (Gabriel) (1843-1904)
Ward (James) 1843-1925)
Hoffding (Harald) (1843-1931)
Wallace (William) (1844-1897)
Nietzsche (Friedrich) (1844-1900)
Urraburu (Jos£) (1844-1904)
Riehl (Alois) (1844-1924)
Clifford (William Kingdon) (184,15-1879)
Bowne (Borden Parker) (1845-1910)
Cantor (Georg) (1845-1918)
Deussen (Paul) (1845-1919)
Boutroux (Irmile) (1845-1921)
Conta (Basilius) (1846-1882)
Paulsen (Friedrich) (1846-1908)
Bohm (Karoly) (1846-1911)
Ziecler (The0bald) (1846-1918)
Eucken (Rudolf) (1846-1926)
Marty (Anton) (1847-1914)
Xenopol (Alexandru Dimitrie) (1842-1920)
Sorel (Georges) (1847-1922)
Romanes (George John) (1848-1894)
Windelband (Wilhelm) (1848-1915)
Bosanquet (Bernard) (1848-1923)
Pareto (Vilfredo) (1848-1923)
Frege (Gottlob) (1848-1925)
Balfour (Arthur James) (1848-1930)
Rehmke (Johannes) (1848-1930)
Volkelt (Johannes) (1848-1930)
Read (Carveth) (1848-1931)
Stumpf (Carl) (1848-1936)
Jodl (Friedrich) (1849-1914)
Wilson (John Cook) (1849-1915)
Mauthner (Fritz) (1849-1923)
Varona (Enrique Josir) (1849-1933)
Pavlov (Ivan Pimovitch) (1849-1936)
Deústua (Alejandro 0.) (1849-1945)
Schell (Hermann) (1850-1906)
Gourd (Jean-Jacques) (1850-1909)
Varisco (Bernardino) (1850-1933)
Masarik (Tomas Garrigue) (1850-1909)
Lipps (Theodor) (1851-1914)
Erdmann (Benno) (1851-1921)
Mercier (Dasir12) (1851-1926)
Hartnack (Adolf Von) (1851-1930)
Adamson (Robert) (1852-1902)
Runze (Georg) (1852-1922)
Vaihinger (Hans) (1852-1933)
Morgan (Conwy Lloyd) (1852-1936)
Schubert-Soldern (Richard) (1852-1935)
Soloviev (Vladimir) (1853-1900)
Meinong (Alexius Von) (1853-1900)
Hofler (Alois) (1853-1922)
Ostwald (Wilhelm) (1853-1932)
Guyau (Jean-Marie) (1854-1888)
Poincarp, (Henri) (1854-1912)
Bolland (G. J. P. J.) (1854-1922)
Guastella (Cosmo) (1854-1922)
Jerusalem (Wilhelm) (1854-1923)
Natorp (Paul) (1854-1924)
Turró (Ramón) (1854-1926)
Kautsky (Karl [Jobanni) (1854-1938)
Willy (Rudolf) (Nac. 1855)
Royce (Josiah) (1855-1916)
Lopatin (Lév [León] Mijaylovitch) (1855-1920)
Tönnies (Ferdinand) (1855-1936)
Hannequin (Arthur) (1856-1905)
Hamelin (Octave) (1856-1907)
Menéndez Y Pelayo (Marcelino) (1856-1912)
Stammler (Rudolf) (1856-1938)
Freud (Sigmund) (1856-1939)
Stein (Karl Heinrich Von) (1857-1887)
Plejanov (Georcii Valéntinovitch) (1857-1918)
Heymans (Gerardus) (1857-1930)
Carr (Herbert Wildon) (1857-1931)
Pearson (Karl) (1857-1936)
Lévy-Bruhl (Lucien) (1857-1939)
Loisy (Alfred) (1857-1940)
Wahle (Richard) (1857-1935)
Durkheim (Émile) (1858-1917)
Milhaud (Gaston) (1858-1918)
Simmel (Georg) (1858-1918)
Peano (Giuseppe) (1858-1932)
Goblot (Edmond) (1858-1935)
Palágyi (Melchior) (1859-1924)
Gardeil (Ambroise) (1859-1931)
Ehrenfels (Christian, Baron De) (1859-1932)
Meyerson (Amile) (1859-1933)
Alexander (Samuel) (1859-1938)
Husserl (Edmund) (1859-1938)
Bergson (Henri) (1859-1941)
Dewey (John) (1859-1952)
Wille (Bruno) (1860-1928)
Laberthonniare (Lucien) (1860-1932)
Korn (Alejandro) (1860-1936)
Stout (George Frederick) (1860-1944)
Rauh (Fredrric) (1861-1909)
Duhem (Pierre) (1861-1916)
Steiner (Rudolf) (1861-1925)
Baldwin (J. Mark) (1861-1934)
Groos (Karl) (1861-1935)
Whitehead (Alfred North) (1861-1947)
Blondel (Maurice) (1861-1949)
Külpe (Oswald) (1862-1915)
Farias Brito (Raimundo) (1862-1917)
Petzoldt (Joseph) (1862-1929)
Hilbert (David) (1862-1943)
Ziehen (Theodor) (1862-1950)
Meinecke (Friedrich) (1862-1954)
Vailati (Giovanni) (1863-1909)
Munsterberg (Hugo) (1863-1916)
Verworn (Max) (1863-1921)
Mead (Georg Herbert) (1863-1921)
Rickert (Heinrich) (1863-1936)
Gredt (Joseph August) (1863-1941)
Sombart (Werner) (1863-1941)
Santayana (George) (1863-1952)
Lutoslawski (Wincenty) (1863-1954)
Cornelius (Hans) (1863-1947)
Weber (Max) (1864-1920)
Bradley (Francis Herbert) (1864-1924)
Hobhouse (Leonard Trelawney) (1864-1929)
Joel (Karl) (1864-1934)
Unamuno (Miguel De) (1864-1936)
Schiller (F[Erdinand] C[Anning] S[Cott])(1864-1937)
Schwarz (Hermann) (1864-1951)
Troeltsch (Ernst) (1865-1913)
Baumcartner (Matthias) (1865-1933)
Mctaggart (John Metaggart Ellis) (1866-1925)
Adickes (Erich) (1866-1928)
Chestov (Lév [Leon] Isakovitch) (1866-1938)
Twardowski (Kazimierz) (1866-1938)
Croce (Benedetto) (1866-1952)
Tarozzi (Giuseppe) (1866-1958)
Bierens De Haan (J. D.) (Nae. 1866)
Maier (Heinrich) (1867-1933)
Messer (August [Wilhelm1) (1867-1937)
Woodbridge (Frederick James E.) (1867-1940)
Driesch (Hans) (1867-1941)
Joseph (H[Orace] W[Illiam] B[Rindley]) (1867-1943)
Wulf (Maurice De) (1867-1947)
Dessoir (Max) (1867-1947)
Mannoury (Gerrit) (1867-1956)
Lalande (André) (1867-1963)
Couturat (Louis) (1868-1915)
Marchesini (Giovanni) (1868-1931)
Joachim (Harold Henry) (1868-1938)
Hagerstrom (Axel) (1868-1939)
Akselrod (Lobov Isaakovna) (1868-1946)
Chávez (Ezequiel A.) (1868-1946)
Pastore (Annibale) (1868-1956)
Tonouédec (Toseph De) (1868-1962)
Otto (Rudolf) (1869-1937)
Brunschvicg (Le6n) (1869-1943)
Taylor (Alfred Edward) (1869-1945)
Cohn (Jonas) (1869-1947)
Geyser (Joseph) (1869-1948)
Boodin (John Elof) (1869-1950)
Corland (Albert) (1868-1952)
Mittasch (Alwin) (1869-1953)
Reininger (Robert) (1869-1955)

Siglo XX

Lenin (Vladimir Ilitch) (1870-1924)
Amor Ruibal (Angel) (1870-1930)
Adler (Alfred) (1870-1937)
Pfänder (Alexander) (187q-1941)
Le Roy (Édouard) (1870-1954)
Lossky (Nikolai Onufriévitch) (Nac. 1870)
Mcdougall (William) (1871-1938)
Rensi (Giuseppe) (1871-1941)
Stern (William) (1871-1938)
Martinetti (Piero) (1871-1943)
Prichard (Ii[Arold1 A[I1thur1) (1871-1947)
Molina (Enrique) (1871-1956)
Vaz Ferreira (Carlos) (1871-1958)
Lessing (Theodor) (1872-1933)
Kraus (Oskar) (1872-1942)
Aurobindo (Gnosh Sri) (1872-1950)
Klages (Ludwig) (1872-1956)
Russell (Bertrand) (Nac. 1872)
Eisler (Budolf) (1873-1926)
Bogdanov (A.) (1873-1928)
Comperz (Heinrich) (1873-1944)
Orestano (Francesco) (1873-1945)
Montague (William Pepperell) (1873-1953)
Singer (Edgar Arthur), Jr. (1873-1955)
Hocking (William Ernest) (Nae. 1873)
Lovejoy (A[Rthur1 O[Ncken1) (1873-1962)
Moore (C[E0rge1 E[Dward1) (1873-1958)
Urban (Wilbur M.) (Nac. 1873)
Scheler (Max) (1874-1928)
Maetzu (Ramiro De) (1874-1936)
Cassirer (Ernst) (1874-1945)
Berdiaev (Nikolay Aléksandrovitch) (1874-1948)
Krueger (Felix) (1874-1948)
Lask (Emil) (1875-1915)
Gentile (Giovanni) (1875-1944)
Hönigswald (Richard) (1875-1947)
Grabmann (Martin) (1875-1949)
Zamboni (C1useppe) (1875-1950)
Bhattacharyya (K. C.) (Nac. 1875)
Jung (Carl Gustav) (1875-1961)
Sheldon (W[Ilmon] H[Enry] (Nac. 1875)
Petronievics (Bratislav) (Nae. 1875)
Schweitzer (Albert) (Nae. 1875)
Pauler (Akós Von) (1876-1933)
Bréhier (Émile) (1876-1952)
Perry (Ralph Barton) (Nae. 1876)
Ingenieros (José) (1877-1925)
Bauch (Bruno) (1877-1942)
Carabellese (Pantaleo) (1877-1948)
Franck (S. L.) (1877-1950)
Garricou-Lagrande (Réginald) (1877-1964)
Mondolfo (Rodolfo) (Nac. 1877)
Rousselot (Pierre) (1878-1915)
Frischeisen-Kohler (Max) (1878-1923)
Serra Hunter (Jaume) (1878-1943)
Maréchal (Joseph) (1878-1944)
Liebert (Arthur) (1878-1946)
Spann (Orhmar) (1878-1950)
Lukasiewicz (Jan) (1878-1956)
Gemelli (Agostino) (1878-1959)
Buber (Martin) (1878-1965)
Carlini (Armando) (Nac. 1878)
Merlin (Paul) (Nac. 1878)
Misch (Georg) (Nac. 1878)
Vecchto (Giorgio Del) (Nae. 1878)
Müller (Aloys) (1879-1952)
Einstein (Albert) (1879-1955)
Nohl (Hermann) (1879-1960)
Wundt (Max) (1879-1963)
Weininger (Otto) (1880-1903)
Spengler (Oswald) (1880-1936)
Geiger (Moritz) (1880-1937)
Grisebach (Eberhard) (1880-1943)
Wertheimer (Max) (1880-1943)
Rougas (Alberto) (1880-1945)
Groethuysen (Bernhard) (1880-1946)
Keyserling (Conde [Graf] Hermann) (1880-1946)
Cohen (Morris Rapharl) (1880-1947)
Masnovo (Amato) (1880-1955)
Litt (Theodor) (Nac. 1880)
Sellars (Roy Wood) (Nac. 1880)
Aliotta (Antonio) (1881-1964)
Binswanger (Ludwig) (Nac. 1881)
Daborin (Abram Moisrpwitch) (Nae. 1881)
Ducasse (Curt John) (Nac. 1881)
Jacoby (Gunther) (Nac. 1881)
Jaeger (Werner) (Nae. 1881)
Kelsen (Hans) (Nac. 1881)
Ziegler (Leopold) (Nac. 1881)
Dingler (Hugo) '1881-1954)
Teilhard De Chardin (Pierre) (1881-1955)
Nelson (Leonard) (1882-1927)
Becher (Erich) (1882-1929)
Schlick (Moritz) (1882-1936)
Eddington (Arthur Stanley) (1882-1944)
Neuroth (Otto) (1882-1945)
Zawirski (Zigmunt) 1882-1948)
Muller-Freienfels (Richard) (1882-1949)
Hartmann (Nicolai) (1882-1950)
Ors (Eugenio D') (1882-1954)
Vasconcelos (José) (1882-1958)
Pichler (Hans) (1882-1958)
Bridgman (Percy Williams) (1882-1961)
Chevalier (Jacques) (Nac. 1882)
Maritain (Jacques) (Nac. 1882)
Spranger (Eduardo) (1882-1963)
Reinach (Adolf) (1883-1917)
Roland-Gosselin (M. D.) (1883-1934)
Spaier (Albert) (1883-1934)
Jaensch (Erich Rudolf) (1883-1940)
Caso (Antonio) (1883-1946)
Keynes (John Maynard) (1883-1946)
Lavelle (Louis) (1883-1951)
Le Senne (Ren2) (1883-1954)
Ortega Y Casset (José) (1883-1955)
Belacnde (Victor Andras) (1883-1955)
Coimbra (Leonardo De) (Nae. 1883)
Jaspers (Karl) (Nac. 1883)
Lewis C[Larence] I[Rving]) (1883-1964)
Jaspers (Carl) (Nac. 1883)
Zaragueta (Juan) (Nae. 1883)
Mises (Richard Von) (Nac. 1883)
Phalén (Adolf Krister) (1884-1931)
Wust (Peter) (1884-1940)
Chwistek (Léon) (1884-1944)
Mahnke (Dietrich) (1884-1939)
Brightman (Edgar Sheffield) (1884-1952)
Scholz (Heinrich) (1884-1956)
Kroner (Richard) (Nac. 1884)
Frank (Philipp) (Nac. 1884)
Bachelard (Gaston) (1884-1962)
Gilson (Étienne) (Nac. 1884)
Haering (Theodor L.) (Nac. 1884)
Stebbing (L[Izzie1 S[Usani (1885-1943)
Lukács (Györy [Georg] (Nac. 1885)
Lesniewski (Stanislaw) (1884-1939)
Decoster (Paul) (1886-1939)
Rosenzweig (Franz) (1886-1929)
Alberini (Coriolano) (1886-1960)
Barth (Karl) (Nac. 1886)
Koffka (Kurt) (1886-1941)
Guardini (Romano) (Nac. 1886)
Tillich (Paul) (Nac. 1886)
Kotarbinski (Tadeusz) (Nac. 1886)
Heimsoeth (Heinz) (Nac. 1886)
Banfi (Antonio) (1886-1957)
Olgiati (Francesco) (1886-1962)
Beck (Maximilian) (1887-1950)
Laird (John) (1887-1946)
Dasgupta (Surendranath) (1887-1952)
Broad (C[Harlie1 D[Unbar1) (Nac. 1887)
Lowith (Karl) (Nac. 1887)
Wenzl (Aloys) (Nac. 1887)
Freyer (Hans) (Nac. 1887)
Kohler (Wolfgang) (Nac. 1887)
Zocher (Rudolf) (Nac. 1887)
Bujarin (Nikolay Ivanovitch) (1888-1937)
Garcia Morente (Manuel) (1888-1942)
Ruggiero (Guido, De) (1888-1948)
Radhakrishnan (Sarvepalli) (Nac. 1888)
Rothacker (Erich) (Nac. 1888)
Wahl (Jean) (Nac. 1888)
Dingler (Hugo) (1881-1954)
Chevalier (Jacques) (Nac. 1882)
Maritain (Jacques) (Nac. 1882)
Spranger (Eduardo) (1882-1963)
Reinach (Adolf) (1883-1917)
Roland-Gosselin (M. D.) (1883-1934)
Spaier (Albert) (1883-1934)
Jaensch (Erich Rudolf) (1883-1940)
Caso (Antonio) (1883-1946)
Keynes (John Maynard) (1883-1946)
Lavelle (Louis) (1883-1951)
Le Senne (Ren12) (1883-1954)
Ortega Y Casset (José) (1883-1955)
Belaúnde (Victor Andrés) (1883-1955)
Coimbra (Leonardo De) (Nac. 1883)
Jaspers (Karl) (Nac. 1883)
Lewis C[Larence1 I[Rving]) (1883-1964)
Zaracceta (Juan) (Nac. 1883)
Mises (Richard Von) (Nac. 1883)
Phalén (Adolf Krister) (1884-1931)
Wust (Peter) (1884-1940)
Chwistek (Léon) (1884-1944)
Mahnke (Dietrich) (1884-1939)
Brightman (Edgar Sheffield) (1884-1952)
Scholz (Heinrich) (1884-1956)
Kroner (Richard) (Nac. 1884)
Frank (Philipp) (Nac. 1884)
Bachelard (Gaston) (1884-1962)
Gilson (Petienne) (Nac. 1884)
Haering (Theodor L.) (Nac. 1884)
Stebbing (L[Izzie1 S[Usani (1885-1943)
Lukacs (Gyory [Georg1 (Nac. 1885)
Lesniewski (Stanislaw) (1884-1939)
Decoster (Paul) (1886-1939)
Rosenzweig (Franz) (1886-1929)
Alberini (Coriolano) (1886-1960)
Barth (Karl) (Nac. 1886)
Koffka (Kurt) (1886-1941)
Guardini (Romano) (Nac. 1886)
Tillich (Paul) (Nac. 1886)
Kotarbinski (Tadeusz) (Nac. 1886)
Heimsoeth (Heinz) (Nac. 1886)
Banfi (Antonio) (1886-1957)
Olgiati (Francesco) (1886-1962)
Beck (Maximilian) (1887-1950)
Laird (John) (1887-1946)
Dasgupta (Surendranath) (1887-1952)
Broad (C[Harlie] D[Unbar]) (Nac. 1887)
Lowith (Karl) (Nac. 1887)
Wenzi, (Aloys) (Nac. 1887)
Freyer (Hans) (Nac. 1887)
Kohler (Wolfgang) (Nac. 1887)
Zocher (Rudolf) (Nac. 1887)
Bujarin (Nikolay Ivanovitch) (1888-1937)
Garcia Morente (Manuel) (1888-1942)
Ruggiero (Guido, De) (1888-1948)
Radhakrishnan (Sarvepalli) (Nac. 1888)
Rothacker (Erich) (Nac. 1888)
Wahl, (Jean) (Nac. 1888)
Dingler (Hugo) (1881-1954)
Conrad-Martius (Hedwig) (Nac. 1888)
Kretschmer (Ernst) (1888-1964)
Schmitt (Carl) (Nac. 1888)
Collingwood R[Obinj G[E0rge]) (1889-1943)
Wittgenstein (Ludwig) (1889-1951)
Feys (Robert) (1889-1961)
Becker (Oscar) (Nac. 1889)
Heinemann (Fritz) (Nac. 1889)
Galli (Callo) (Nac. 1889)
Hildebrand (Dietrich Von) (Nac. 1889)
Heidegger (Martin) (Nac. 1889)
Hessen (Johannes) (Nac. 1889)
Marcel (Gabriel) (Nac. 1889)
Przywara (Erich) (Nac. 1889)
Rougier (Louis) (Nac. 1889)
Toynbee (Arnold J.) (Nac. 1889)
Lewin (Kurt) (1890-1947)
Leisecang (Hans) (1890-1951)
Kaila (Eino [Sakari]) (Nac. 1890)
Conseth (Ferdinand) (Nac. 1890)
Gramsci (Antonio) (1891-1937)
Stein (Edith) (1891-1942)
Reichenbach (Hans) (1891-1953)
Stefanini (Luigi) (1891-1956)
Kaufmann (Fritz) (1891-1958)
Boas (George) (Nac. 1891)
Carnap (Rudolf) (Nac. 1891)
Gurroult (Martial) (Nac. 1891)
Romero (Francisco) (1891-1962)
Carvalho (Joaquim De) (1892-1958)
Blanshard (Brand) (Nac. 1892)
Delgado (Honorio) (Nac. 1892)
Plessner (Helmuth) (Nac. 1892)
Koyrr (Alexandre) (1892-1964)
Mannheim (Karl) (1893-1947)
Iberico Rodriguez (Mariano) (Nac. 1893)
Ingarden (Roman) (Nac. 1893)
Northrop (F. C. S.) (Nac. 1893)
Asmus (Valéntin Férdinandovitch) (Nac. 1894)
Astrada (Carlos) (Nac. 1894)
Gurvitch (Georges) (Nac. 1894)
Cuzz0 (Augusto) (Nac. 1894)
Jorgensen (Jorgen) (Nac. 1894)
Xirau (Joaquin) (1895-1946)
Kaufmann (Felix) (1895-1949)
Langer (S[Usanne] K[Atharine] (Nac. 1895)
La Via (Vincenzo) (Nac. 1895)
Mazzantini (Carlo) (Nac. 1895)
Raeymaeker (Louis De) (Nac. 1895)
Berger (Caston) (1896-1960)
Waismann (Friedrich) (1896-1959)
Piaget (Jean) (Nac. 1896)
Spirito (Ugo) (Nac. 1896)
Weinhandl (Ferdinand) (Nac. 1896)
Aall (Anathon) (1897-1943)
Post (Emil L.) (1897-1954)
Ramos (Samuel) (1897-1959)
Xiberta I Roqueta (Bartolomeu Maria) (Nac. 1897)
Hartshorne (Charles) (Nac. 1897)
Couhier (Henri) (Nac. 1898)
Vakradzé (Konstantin Spiridonovitch) (Nac. 1898)
Rintelen (Fritz-Joachin Von) (Nac. 1898)
Zubiri (Xavier) (Nac. 1898)
Price (H[Enry] H[Abberley1) (Nac. 1899)
Randall, Jr. (John Herman) (Nac. 1899)
Ryle (Gilbert) (Nac. 1900)
Simon (Yves Robert) (1900-1958)
Virasoro (Miguel Angel) (Nac. 1900)
Braithwaite (R[Ichard] B[Evan]) (Nac. 1900)
Castelli (Enrico) (Nac. 1900)
Curry (H[Askell] B[Rooks]) (Nac. 1900)
Landsberg (Paul Ludwig) (1901-1944)
Petzall (Ake) (1901-1957)
Abbagnano (Nicola) (Nac. 1901)
Nagel (Ernest) (Nac. 1901)
Brandenstein (Btla Von) (Nac. 1901)
Lefébvre (Henri) (Nac. 1901)
Garcia Bacca (Juan David) (Nac. 1901)
Morris (Charles W.) (Nac. 1901)
Tarski (Alfred) (Nac. 1901)
Bochenski (Jozef [Padre I. M]) (Nac. 1902)
Battaglia (Felice) (Nac. 1902)
Gaos (Jos2) (Nac. 1902)
Popper (Karl R.) (Nac. 1902)
Wild (John) (Nac. 1902)
Ruyer (Raymond) (Nac. 1902)
Vassallo (Angel) (Nac. 1902)
Ramsey (F[Rank] P[Lumpton]) (1903-1930)
Fatone (Vicente) (1903-1962)
Bollnow (Otto Friedrich) (Nac. 1903)
Church (Alonzo) (Nac. 1903)
Recaséns Siches (Luis) (Nac. 1903)
Kéedrov (Bonifatiy Mijailovitch) (Nac. 1903)
Jankélavitch (Vladimir) (Nac. 1903)
Calogero (Guido) (Nac. 1904)
Robles (Oswaldo) (Nac. 1904)
Wisdom (John) (Nac. 1904)
Mounier (Emmanuel) (1905-1950)
Ottaviano (Carmelo) (Nac. 1905)
Fink (Eucen) (Nac. 1905)
Sartre (Jean-Paul) (Nac. 1905)
Hempel (Carl C.) (Nac. 1905)
Alquir (Ferdinand) (Nac. 1906)
Goodman (Nelson) (Nac. 1906)
Godel (Kurt) (Nac. 1906)
Virasoro (Rafael) (Nac. 1906)
Nicol (Eduardo) (Nac. 1907)
Hyppolite (Jean) (Nac. 1907)
Zambrano (Maria) (Nac. 1907)
Cannabrava (Euryalo) (Nac. 1908)
Lain Entralgo (Pedro) (Nac. 1908)
Garcia Maynez (Eduardo) (Nac. 1908)
Stevenson (C[Harles] (L[Eslie]) (Nac. 1908)
Larroyo (Francisco) (Nac. 1908)
Merleau-Ponty (Maurice) (1908-1961)
Quine (Willard Van Orman) (Nac. 1908)
Sciacca (Michele Federico) (Nac. 1908)
Weil (Simone) (1909-1943)
Black (Max) (Nac. 1909)
Aranguren (José, Luis L.) (Nac. 1909)
Ayer (A[Lfred] J[Ulius]) (Nac. 1910)
Austin (J[Ohn] L[Angshaw]) (1911-1960)
Paci (Enzo) (Nac. 1911)
Reale (Miguel) (Nac. 1911)
Waehlens (Alphonse De) (Nac. 1911)
Zea (Leopoldo) (Nac. 1912)
Naess (Arne [Dekke Eide]) (Nac. 1912)
Perelman (Chaim) (Nac. 1912)
Thévenaz (Pierre) (1913-1955)
Ricoeur (Paul) (Nac. 1913)
Marias (Julian) (Nac. 1914)
Wagner De Reyna (Alberto) (Nac. 1915)
Frondizi (Risieri) (Nac. 1915)

DIALOGANDO CON MI IA. TERCERA PARTE. JORNADA 21.ª EL PODER EN EL MUNDO CONTEMPORÁNEO. Estados, intereses y creencias en el siglo XXI

EEUU PRÓLOGO Desocupado lector: no hallarás en esta jornada receta para gobernar imperios, que ni Carolus trae cetro ni ADA tiene embajadas....