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jueves, 5 de noviembre de 2009

Un siglo de España

El libro de Santos Juliá "Un siglo de España. Política y sociedad", Ed. Marcial Pons, Madrid, 1999, es excelente para tener un panorama general de la historia reciente de nuestro país. También ofrece un panorama sobre la historiografía que consultó y que puede servir a cualquier estudioso de este tema.

Debemos tener en cuenta que desde la fecha de publicación de este libro, 1999, hasta ahora, diez años después, han salido nuevos e importantes libros para el investigador y el aficionado. Entre ellos recomiendo la trilogía de Angel Viñas (La soledad de la República, El escudo de la República y El honor de la República), a la que se le ha añadido un nuevo tomo: "El desplome de la República", libro escrito a duo con Fernándo Hernández Sánchez..

viernes, 7 de noviembre de 2008

Juicio de Nüremberg. Tribunal Militar Internacional

Jueces y Fiscal
El Tribunal estuvo compuesto por un juez titular de cada uno de los países y su respectivo suplente. Estos fueron:
• Geoffrey Lawrence (Titular Reino Unido)
o Norman Birkett (Suplente Reino Unido)
• Francis Biddle (Titular Estados Unidos)
o John J. Parker (Suplente Estados Unidos)
• Henri Donnedieu de Vabres (Titular Francia)
o Robert Falco (Suplente Francia)
• Iona Nikitchenko (Titular Unión Soviética)
o Alexander Volchkov (Suplente Unión Soviética)

El fiscal jefe de la Corte fue el juez norteamericano Robert H. Jackson, con la ayuda de los fiscales Hartley Shawcross, del Reino Unido; el General Roman Rudenko, por la URSS; y François de Menthon y Auguste Cahmpetier, de Francia.

domingo, 2 de noviembre de 2008

John Kennedy

4-enero-06
Canal Historia
John Kennedy: Historia de sus enfermedades (Documental).

Resumen de Brigantinus:

Tuvo escarlatina a los 2 años que, posiblemente, originó algunas de las múltiples enfermedades posteriores. Cuando adolescente también enfermó varias veces (igual que en la infancia). Tuvo problemas en la columna vertebral (la unión de ésta con la cadera), no le funcionaban las grandulas suprarrenales, empezó a tener a edad temprana osteoporósis, y también problemas en los riñones... estos males fueron en aumento como así también diferentes pruebas médicas para intentar corregir sus debilidades. Fue tratado con anabolizantes, hormonas, anfetaminas, testosterona...; en general se acostumbró a tomar una combinación de remedios, con consecuencias secundarias inevitables (lo que agravaba ciertos males como la osteoporósis o el mal funcionamiento de los riñones).

Siempre ocultó cuidadosamente sus males, incluso a sus amigos más íntimos. En la universidad practicó todos los deportes (con gran riesgo para sus quebradizos huesos) y aparentemente parecía fuerte y sano. Luego en la guerra, capitaneando una patrullera hizo esfuerzo muy grandes (como salvar a un compañero cuando un destructor japones partió por la mitad su buque) que le fastidiaron aún más la columna.

Cuando murió su hermano en la guerra, el tuvo que ocupar su puesto y cumplir el sueño de su padre que era tener un hijo presidente. Así que se dedicó a la política con gran éxito. No obstante siempre se ocultaron cuidadosamente todas sus dolencias. En la campaña electoral que lo enfrentó a Nixon (y que ganó por la mínima, sólo 100 mil votos de diferencia), parece que agentes de Nixon intentaron rastrear los informes médicos de Kennedy, pero estaban tan bien ocultos que no los localizaron y por lo tanto esos problemas no pudieron ser usados en la contienda electoral.

Como resultado del uso de la testosterona en grandes cantidades parece que era muy mujeriego y tenía relaciones sexuales con sus dos secretarias en la piscina de la Casa Blanca. Siempre se guardó un gran hermetismo sobre estas conductas del presidente; y nunca se filtró nada al exterior, aunque se había creado un equipo de ocho médicos que lo cuidaban de manera permanente. Como resultado de sus jugueteos en la piscina parece que se fastidió aún más las vertebras de la parte alta de la espalda y entonces pasó a usar de uno a dos corsés que lo sostenían derecho. Estos dos corsés fueron la causa indirecta de su muerte, ya que cuando fue tiroteado en Dallas, la primera bala no era mortal de necesidad, pero no pudo agacharse porque estaba rígido por los dos corsés y entonces la segunda bala le penetró limpiamente por el occipital destruyéndole el cerebro. Al llegar a la clínica tardó pocos minutos en expirar. Su autopsia fué el secreto mejor guardado de los EEUU; nadie se enteró de sus enfermedades y que por lo tanto habían sido engañados sobre la salud del presidente.

Esta salud pudo haber originado serios problemas porque, por ej., en la crisis de los misiles en Cuba, cuando se jugaba la posibilidad de una tercera guerra mundial, J.K. estaba bajo el efecto de un gran cocktel diario de drogas, aunque en la Casa Blanca esto no se sabía (sólo sus médicos).

viernes, 31 de octubre de 2008

B.H. Lévy. ¿Quién mató a Daniel Pearl?

en: "*Lévy(2003), Bernard-Henri Lévy, "¿Quién mató a Daniel Pearl?", Tusquets Editores, Barcelona, diciembre 2003, pag. 265

Todo el mundo parece creer que Al-Qaeda y Ben Laden son una y la misma cosa. Todos, tanto los occidentales como los árabes de a pie,parecen dar por sentado que el millonario saudí y su familia financian de su propio bolsillo a esa organización terrorista. Y eso ha influido en la propaganda del personaje; ese tópico del hijo de papá que sacrifica su inmensa fortuna en aras de la venganza árabe no deja de tener su peso en la creación de la leyenda, Pues ¿qué mejor manera de alimentar su popularidad que esta imagen tipo Epinal -copiada en parte, por lo demás, de esa otra, la de nuestros millonarios rojos que financiaban románticamente la revolucion mundial, Hammer, Feltrinelli-, imagen, digo, de niño bien rebelde y maldito, de asceta, de heredero que decide hacer don de sus bienes a los condenados de la tierra y a Alá? 

Lo malo es que es falso. Al-Qaeda -de eso me doy cuenta en Dubai- hace tiempo que dejó de ser esa virtuosa empresa familiar que se bas ta a sí misma. Es una mafia, un trust. Es una gigantesca red de extorsión para conseguir fondos que se extiende por todo el planeta y que, lejos de empobrecer a Osama ben Laden, le daba y le da beneficios. Red que abarca desde el chantaje normal y corriente hasta el cobro de impuestos sobre el juego, como hace la mafia de Macao, o sobre la venta de droga en Afganistán, pasando por una serie de mecanismos de fraude financiero sofisticados, casi imposibles de descubrir, pues se basan no en el robo sino en la duplicación de tarjetas de crédito. Son jovenes economistas como Omar Sheij que pasan a ser maestros en el arte de venderles a los occidentales sus propias trampas, es decir, en volver contra el Occidente comercial sus armas y hasta sus defectos:

-¿Conoces la técnica? -me pregunta Sultan-. Consiste en vender una acción que no poseemos pero que un banco nos ha alquilado con comisión y que volveremos a comprar a precio de mercado algo mas tarde, cuando llegue el momento de devolvérsela al banco. Supón que el título vale cien, pero tienes buenas razones para creer que valdrá cincuenta. Supon que sabes, por ejemplo, que se va a cometer un atentado contra el World Trade Center y que las bolsas van a caer. Pues bien, tú alquilas el título y lo vendes inmediatamente a precio de mercado, que sigue siendo cien; y cuando el atentado hace, como habías previsto, que tu título caiga a cincuenta, vuelves a comprar a este precio lo que acabas de vender a cien y así te embolsas tranquilamente la diferencia. Esta técnica la inventaron los bancos británicos y estadounidenses, pero aquí en Dubai nosotros la adoptamos enseguida. Conozco un banco que hizo aquí esta operación entre el 8 y el 10 de septiembre, con los grandes valores del DowJones, a cuenta de operadores relacionados con Ben Laden; tengo el nombre de un banco que, al «shortar», como decimos nosotros, ochenta mil títulos de United Airlines el 7 de septiembre y luego mil doscientos de American Airlines la mañana del 10, permitió que el atentado contra las Torres Gemelas se autofinanciara.

¿Qué banco es ése? Sultan no me lo dirá. Pero al día siguiente me dará la traducción de una entrevista a Ben Laden publicada el 28 de septiembre en Ummat, uno de los periódicos en urdu de Karachi: «Al-Qaeda está lleno de jóvenes modernos y educados que conocen las fallas del sistema financiero occidental ("who are aware of the cracks inside the Western financial system") y que saben cómo aprovecharlas. Esas fallas, esos puntos débiles, son como un nudo corredizo que estrangula al sisterna». Sin comentarios.

L. Napoleoni. Yihad

Loretta Napoleoni
Yihad
Edit. Urano (256)
Al Qaeda, un fenómeno mundial

Incluso los orígenes de Al Qaeda confirman esa interpretación. En los comienzos de la yihad antisoviética, los candidatos a guerreros árabes afluían en Pakistán, donde eran alojados en albergues, que no llevaban registros de entrada. Ninguna organización registraba el nombre de los combatientes ni el lugar al que les destinaban ni si habían sido heridos o muertos. La inexistencia de esa información vital era angustiosa para los familiares. En esa época Bin Laden estaba a cargo de varios de esos albergues y quedó consternado al recibir cientos de llamadas en demanda de información. En consecuencia decidió llevar constancia de quienes pasaban por los albergues, y esa nómina fue lo que con el tiempo se conoció como el Registro de Al Qaeda. Y así fue como nació Al Qaeda, que significa «La Base», o «La Lista». No fue hasta 1988 que Bin Laden empezó a concebir la idea de organizar a los voluntarios musulmanes en un ejército dedicado a la yihad.

Según el doctor Al Faqih, líder del Movimiento por la Reforma Islámica en Arabia, una organización radicada en el Reino Unido que propugna el derrocamiento de la dinastía al Saud, en la actualidad deberíamos hablar de «el grupo» o «la red de Bin Laden», mejor que de Al Qaeda. Esa red tiene un nucleo central: Bin Laden y un reducido círculo de partidarios, gentes que le siguen adondequiera que vaya. El cuadro global incluye a miles de grupos menores, es decir organizaciones armadas de distinto tamaño y constitución, desde auténticos equipos hasta agentes individuales. Esos grupos tienen sus propias cadenas de mando, su logística y sus objetivos. Como red, tienen poca cohesión, y ven a Bin Laden como un personaje carismático, como alguien que inspira, sanciona y ayuda a financiar las operaciones violentas. 

jueves, 30 de octubre de 2008

Lawrence de Arabia, mito o leyenda.

* Fuente: 
http://www.lavanguardia.es/web/20051025/51196123892.html

El mundo según Lawrence de Arabia

RAFAEL RAMOS - 25/10/2005 - 19.30 horas

Idealista y espía, revolucionario y diplomático, guerrero y escritor, caballero inglés y cruzado medieval, catalizador de masas y solitario al mismo tiempo, Lawrence de Arabia es uno de los personajes más enigmáticos del último siglo. Y también un visionario que, si las grandes potencias le hubieran hecho caso, habría dibujado un mapa totalmente distinto del Oriente Medio, con más atención a la historia y la geografía, y menos a los intereses coloniales de las superpotencias.

El Museo Imperial de la Guerra dedica una gran exposición a Thomas Edward (TE) Lawrence en el setenta aniversario de su muerte, la segunda en Londres en dieciseis años (grandes figuras del mundo del arte todavía esperan la primera). Pero anque la singular colección de más de trescientos objetos -pinturas esculturas, máquinas de escribir, incluso la moto en que sufrió el accidente mortal en 1935- es fascinante, lo más importante es un mapa hasta ahora inédito que propuso al Foreign Office para dibujar las fronteras del Oriente Medio tras la primera guerra mundial.

A la vista de los resultados que ha tenido el reparto francobritánico del pastel tras la caída del Imperio Otomano, el mapa de Lawrence de Arabia debería haber merecido un mejor destino que ser archivado donde nadie -hasta hoy- pudiera encontrarlo. El icónico personaje, inmortalizado por Peter O'Toole en el cine, propuso combatir los sentimientos antioccidentales del nacionalismo árabe librando a Siria y Jordania de la opresión colonial, buscando un rincón para los armenios y creando un estado kurdo entre Turquía e Irak. La especulación es fácil, pero tal vez se habrían evitado alguna que otra guerra y algún que otro genocidio, por no hablar del fenómeno terrorista.

Pocos occidentales han conocido el mundo árabe tan bien como TE Lawrence, que comparó el papel militar de Occidente con el vano intento de comer sopa con un cuchillo. 'Es una operación lenta y sucia (como Blair y Bush han comprobado casi un siglo después de su profecía), vale más la pena dejar que los propios interesados hagan la guerra de manera tolerable, que no hacerla en su nombre de modo perfecto. No se trata de ganar en su nombre, sino de ayudarles a ganarla'. El homenaje del Museo Imperial de la Guerra rebosa actualidad, si se tiene en cuenta que el objetivo oficial de la invasión de Irak sigue siendo la 'democratización' del Oriente Medio y la 'liberación' de los pueblos oprimidos.

La fascinante exposición, que permanecerá hasta Abril, muestra la bandera de la rendición de Jersulalén en 1917, fragmentos de la vía del ferrocarril de Hediaz dstruído por las guerrillas de Lawrence de Arabia, el rifle con el que mató a un oficial turco, cartas, documentos, ropajes, un centenar de fotografías sacadas por él mismo con una cá,ara Kodak y ediciones inéditas de 'Los Siete Pilares de la Sabiduría'. Citas que adornan las paredes muestran a la vez su cara fantástica y realista, pero no resuelven los problemas sobre su vulnerabilidad y naturaleza depresiva, su sexualidad ambigua o los problemas de identidad por el hecho de ser -igual que sus cuatro hermanos- hijo ilegítimo (su padre abandonó a su mujer para fugarse con la institutriz), de actuar como espía a las ordenas del imperio británico y defender el autogobierno de los pueblos árabes. Nadie ha conseguido tampoco descubrir la identidad del misterioso -o misteriosa- SA a quien dedica su más renombrada obra literaria.

TE Lawrence presentó su mapa del Oriente Medio en 1918 y fue escuchado con cortesía por el gobierno de Londres, pero ignorado olímpicamente. Ya entonces, con su conocimiento de la 'realpolitik' de la zona y una notable visión de futuro, porpuso que en Mesopotamia (hoy Iraq) conviviesen sunis y shiíes. Las fronteras se dibujaron en cambio de acuerdo a los intereses coloniales de Gran Bretaña y Francia, con Palestina, Basora y Bagdad bajo influencia de los primeros, y Líbano y Siria de los segundos. Y la bendición de los Estados Unidos.

'Lawrence de Arabia, el mito y la leyenda' -así se titula la exposición- ilumina la política del Oriente Medio, y lo distinto que sería el mundo si el Imperio Otomano no se hubiera aliado con Alemania en la primera guerra mundial, y las potencias ganadoras no se hubieran repartido sus pedazos como un pastel de cumpleaños. Pero el protagonista sigue siendo un misterio tan enrevesado como el más rebuscado sudoku: ¿es cierto que fue violado por un turco?; ¿es verdad que era un masoquista sexual y pagaba por recibir latigazos?; ¿sus relatos son esencialmente verídicos, o fruto de una imaginación desbordada?; ¿defendió genuinamente los intereses de sus aliados árabes, o utilizó a las guerrillas como espía británico?; ¿predominó su lado idealista o diplomático?. El 'enigma Lawrence' sigue presente setenta años después de su muerte, cuando los iraquíes se pelean por la constitución, Líbano es un polvorín, y Occidente es más odiado que nunca en el Oriente Medio. En un mundo de teorías de la conspiración, es apropiado que incluso se discuta si TE Lawrence murió efectivamente en un accidente de moto tratando de esquivar a un par de ciclistas, o si fue empujado a la cuneta por un misterioso coche negro al que se refirieron algunos testigos. Hay cosas que no se sabrán nunca.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Anamnesis y Pinochet

EL PAIS DIGITAL - OPINIÓN
Miércoles 8 marzo 2000 - Nº 1405
Anamnesis y 'efecto Lourdes'
ANTONIO TABUCCHI

He podido leer en varios periódicos europeos distintas opiniones de
ilustres juristas que, si desde un punto de vista ético y político comentan
con pesar la decisión del ministro británico Straw de devolver al general
Pinochet a Chile por motivos de salud, la juzgan al mismo tiempo un acto de
civilización jurídica, puesto que, con independencia de los crímenes que un
individuo haya cometido, éste no puede ser juzgado si sus condiciones psíquicas
y físicas no son tales como para consentir un proceso en el cual pueda defenderse
adecuadamente.

Incluso podría decirse más: que este acto de "civilización jurídica
"es un auténtico bofetón moral, no sólo frente a un país que no ha
querido procesar al dictador cuando su salud era perfecta, sino, sobre
todo, como parangón con la escasa "civilización jurídica" de la que el
general Pinochet hizo gala durante su golpe militar y a lo largo de los
años de su dictadura. Como si él se hubiera preocupado alguna vez de
preguntar a sus prisioneros cuál era su estado de salud: no había
certificado médico que valiera. Es cierto que los suyos eran juicios
sumarios, celebrados no con código alguno, sino con el pelotón de
ejecución o con los instrumentos de tortura. Pero incluso así, ¡vamos,
hombre!, es que ni una sola vez expresó el general Pinochet, por ejemplo,
la más mínima preocupación por un anciano arrastrado al estadio de
Santiago, ni se le oyó decir: "Disculpe, señora, ¿está usted en estado
interesante?, pues entonces torturarla podría comportar complicaciones
para su embarazo". Ni se le ocurrió algo semejante. Y hacerle notar con un
gesto de "civilización jurídica" nuestra superioridad, podría revelarse,
no sólo de enorme elegancia, sino también de notable eficacia didáctica.
El método Montessori de educar con el buen ejemplo podría dar sus frutos.

Pero, aparte de estas consideraciones referidas a la conclusión del
asunto, tal vez lo más oportuno sea que nos detengamos en las motivaciones
que han llevado a ella. Puesto que el ministro británico ha tomado su
decisión en base a un informe médico, y puesto que un resumen de los
puntos principales de éste apareció publicado en EL PAÍS del pasado 17 de
febrero con el título de "Daños en el cerebro", quisiera detenerme a
comentarlo. El informe, firmado por dos médicos de medicina general, J.
Grimley-Evans y M. J. Denham, y por la neuropsicóloga María Wilke, consta
de cuatro secciones: 1. Examen médico, 2. Estado físico, 3. Estado mental
y 4. Pronóstico. La primera sección contiene un breve prólogo descriptivo
en el que leemos: "El senador Pinochet llegó en una silla de ruedas y fue
entrevistado desde la cama. Tiene una leve sordera, pero es capaz de
mantener una conversación con su audífono conectado. Estaba alerta y
cooperante, pero se cansaba con facilidad. Su voz era baja y monótona en
el tono. Su habla era neutral. En el apartado A de esta primera sección,
llamada "Cerebración", los médicos escriben: "Mostró lentitud de
comprensión y dificultad en comprender instrucciones complejas". El
apartado B se refiere a la puntuación intelectiva, y en él el estado
mental del general Pinochet recibe una valoración de 23 puntos sobre 30.
Por último, el apartado C, es decir, el "estado anímico", reza: "Ninguna
evidencia de depresión. Sentido del humor intacto". En la segunda sección,
es decir, en el "Estado físico", se nos dice: "Actualmente, el senador
Pinochet sería capaz de asistir al juicio, pero los efectos de las
dolencias cardiovasculares han aumentado a pesar del tratamiento idóneo".
En la sección tercera, es decir, en el "Estado mental", los médicos
aseguran, por el contrario, que, bajo este aspecto, el senador Pinochet no
está en condiciones de soportar un juicio, entre otras cosas, por el
siguiente motivo: "Fallos de memoria para acontecimientos remotos y
recientes". En la sección final, que propone un "Pronóstico" que a su
manera es un diagnóstico, los médicos concluyen que "el estrés (...) que
probablemente ocasionaría un juicio provoca reacciones fisiológicas que
podrían acelerar el progreso de la dolencia vascular". Los honestos
médicos admiten a continuación que han sido "informados" de que el senador
Pinochet "mostró en el pasado una capacidad personal notable para superar
el estrés", razón por la que declaran no estar capacitados "para emitir
una opinión concluyente sobre los efectos que el juicio en curso tendría
sobre la salud" del paciente. La observación conclusiva es la siguiente:
"No existe evidencia alguna de que el senador Pinochet esté intentando
falsear incapacidad alguna". (Todas las cursivas son mías).

En su escrupulosa relación, los honestos médicos británicos han
dejado de lado, sin embargo, una parte capital de todo examen médico que
se precie. En la tradición hipocrática, que es la base de nuestra
medicina, al igual que los derechos de las personas son la base de nuestra
civilización jurídica, los médicos, para llegar a un diagnóstico serio
deben someter al paciente a una anamnesis. ¿Qué es la anamnesis? Cualquier
diccionario de medicina nos aclarará que se trata de una parte del examen
clínico que reúne todos los datos personales, hereditarios y familiares
del enfermo, incluyendo condiciones de vida, costumbres y enfermedades
padecidas por éste. Y se añade que "la anamnesis familiar, la anamnesis
fisiológica y la anamnesis patológica remota son esenciales para la
resolución del problema del diagnóstico". Así, por ejemplo, si un médico
visita a un paciente con síntomas patológicos de parálisis acompañados por
una progresiva manifestación de chocheo, se preocupará por averiguar si en
su familia ha habido casos de sífilis. O si el propio enfermo ha podido
frecuentar prostíbulos en su juventud, porque una sífilis mal curada y
soterrada puede llevar a la demencia y a la parálisis. El informe médico
británico, por el contrario, considera al general Pinochet como una
criatura caída desde Marte que, encontrándose por casualidad en Londres,
ha comenzado a mostrar síntomas patológicos. Su primera observación, en la
sección primera, al evidenciar un total desconocimiento del pasado del
general, puede incluso resultar grotesca. Éste, nos dicen, se mostró
alerta y cooperante. Como si no hubieran sido éstas las principales
características que permitieron al general Pinochet llevar a cabo su
sangriento golpe de Estado. Alerta, o mejor dicho alertísimo, para imponer
en el momento oportuno las reglas fascistas que un Gobierno democrático
legítimo había eliminado de Chile (o para "defender a su propio país del
comunismo", según una lectura distinta), Pinochet fue, sin duda, un
magnífico cooperador. Ya no es ningún misterio, porque ha sido revelado
recientemente por los archivos estatales norteamericanos, que su capacidad
de cooperación con la CIA y con las multinacionales estadounidenses que
habían perdido en Chile sus privilegios económicos resultó fundamental.
Fue una condición indispensable para la aniquilación de la democracia
chilena. Pero también el apartado A, es decir, la llamada "Cerebración",
definida por su dificultad en comprender instrucciones complejas, forma
parte indudablemente de su anamnesis, es decir, de su pasado. Incluso
forma parte de su soma, lo tiene impreso en el rostro y no puede ser
disimulada por ningún disfraz. Es más que evidente que Pinochet nunca ha
sido capaz de recibir instrucciones que no fueran elementales. Por
ejemplo: "General, es el momento de bombardear el Palacio presidencial". O
bien: "General, a los prisioneros del estadio de Santiago que los fusilen
al amanecer". Pinochet colgaba el teléfono con satisfacción: lo había
entendido.

Y no sorprende, desde luego (apartado C: "Estado anímico"), la
observación de los médicos de que no manifiesta ninguna evidencia de
depresión y de que sigue manteniendo su sentido del humor intacto. ¿Pero
cuándo se ha visto, en toda la historia del siglo XX, a un verdugo
deprimido? La depresión corresponde a las víctimas, como nos ha enseñado
Primo Levi, debido al tormento, a la vergüenza y al recuerdo de la
violencia sufrida. Los verdugos de los campos de concentración y de otras
masacres, desde Eichmann hasta Priebke, jamás han demostrado desazón
alguna, porque ello supone dolor, contrición, remordimiento. Pero no cabe
duda de que el sentido del humor del dictador chileno ha permanecido
intacto, probablemente en la amplia acepción entre el luto y la idiotez
que Breton atribuyó al humor negro. Y no cabe tampoco duda de que otro
aspecto destacado por los médicos británicos, es decir, la capacidad en el
pasado del general Pinochet de superar el estrés, es exacto. Debe de ser
muy estresante masacrar a un pueblo y torturar a miles de personas, y
Pinochet ha demostrado poder superar estas pruebas con una increíble
lozanía, a la que un juicio hubiera podido afectar peligrosamente.

Pero si los médicos británicos, al descuidar la anamnesis, han
omitido la historia personal de la patología de Pinochet, el ministro Jack
Straw, al decidir no entregarlo a España, ha realizado un gesto de omisión
frente a la historia. Como justamente ha observado Antonio Cassese en La
Repubblica del 4 de marzo, "el juicio no hubiera tenido como finalidad
principal la de llevar a penas de detención, lo que para un acusado de su
edad hubiera podido resultar contrario a los principios de nuestra
civilización. El juicio hubiera servido, además de para hacer justicia a
las víctimas y a los supervivientes, sobre todo para iluminar una página
oscura y trágica de la historia chilena. Habría sido, por lo tanto, de
enorme interés ético e histórico". Pero quizá la mejor prueba de la escasa
fiabilidad de un diagnóstico carente de anamnesis la ha proporcionado el
propio Pinochet, quien, tras presentarse en silla de ruedas ante los
doctores de Straw (dispuestísimos a creer que no estaba simulando su
aparente debilidad), en cuanto bajó del avión saltó de su silla de ruedas
para abrazar a los generales que lo estaban esperando. Y su gallardía se
despertó de sopetón al oír las marchas militares funestas y al ver sus
amados fusiles ametralladores que los soldados presentes esgrimían
amenazadoramente contra Chile, contra Europa, contra el Mundo. Y la
memoria, esa que a los supervivientes de sus masacres o a los parientes de
sus víctimas provocará para siempre angustiosos insomnios, le volvió de
repente. Levantó un brazo y sonrió con satisfacción.

Una de dos: o los médicos británicos no supieron comprender que para
quien fue capaz de simular fidelidad a una Constitución y a un jefe de
Gobierno para traicionarlos salvajemente, era un juego de niños fingir
frente a tres batas blancas, o bien la visión de sus adoradas armas, el
ruido de las balas al entrar en el cargador y las hileras de botas que lo
esperaban provocaron en él ese regenerador efecto psicosomático que los
psiquiatras denominan efecto Lourdes, que puede llevar incluso a la
repentina cura de los casos más desesperados. La neuropsicóloga María Wike
y el ministro de Míster Blair tienen un excelente motivo de reflexión.

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Antonio Tabucchi es escritor italiano Traducción de Carlos Gumpert.

martes, 16 de septiembre de 2008

Anthony Blunt.



El 15 de noviembre de 1979, Margaret Thatcher se vengó de los amantes del arte, de los izquierdistas,  de los “maricas” y de todos los que la menospreciaron sistemáticante, al revelar al Parlamento Británico la identidad del “cuarto hombre” del círculo de espías de Cambridge. Era nada más y nada menos que el destacado anciano Sir Anthony Blunt, quién había llevado una doble vida espiando para la Unión Soviética y, simultáneamente, desempeñando el papel de una estrella rutilante en el mundo cultural inglés. Tusquets ha publicado una excelente biografía de este personaje: Miranda Carter, “Anthony Blunt. El espía de Cambridge”. Tusquets. Tiempo de memoria. Barcelona, 2004. 

lunes, 15 de septiembre de 2008

Armenios. El genocidio

Date: Fri, 22 Apr 2005 05:21:54 -0400
* Fuente: 
http://www.dw-world.de/dw/article/0,,1559993,00.html?maca=spa-Titulares-640-html

En Alemania se recuerda matanza de armenios hace 90 años    
Fosa común con cadáveres de armenios, en 1915.  
   
 El Parlamento alemán debatió el jueves acerca de las masacres cometidas por los turcos contra los armenios hace 90 años. El tema es de candente actualidad, también en relación con el posible ingreso de Turquía a la UE.

Es la primera vez que el Parlamento alemán se ocupa del tema. El debate se originó en una moción del grupo parlamentario de los partidos cristianos, que simultáneamente llamaron al Gobierno a hacer todo lo posible para que Turquía "asuma sin ambages su papel con respecto al pueblo turco históricamente y en la actualidad". 
 
Armenia acusa a Turquía de genocidio de las autoridades del por entonces Imperio Otomano contra la población armenia. Turquía reconoce que en reasentamientos forzados y masacres durante la Primera Guerra Mundial murieron varios cientos de miles de personas, pero rechaza la acusación de genocidio.

40.000 armenios en Alemania recuerdan estos días los sangrientos sucesos que comenzaron el 24 de abril de 1915 con la detención de intelectuales armenios en Estambul. 

"El primer genocidio del siglo XX"    

El arzobispo Karekin Bekdjian, primas de la Iglesia Armenia (cristiana) en Alemania, dijo en un acto en Colonia: "Este primer genocidio del siglo XX no sólo costó la vida de 1,5 millones de inocentes, sino que aniquiló también la cultura armenia occidental." 
 
El Consejo Central de los Armenios en Alemania declaró que así como se recuerda la Shoá, también se debería rememorar el asesinato de gran parte del pueblo armenio. 

Turquía rechaza la comparación. La Comunidad Turca en Alemania declaró por su parte: "Los trágicos sucesos de 1915, en cuyo transcurso murieron cientos de miles de armenios, pero también turcos y kurdos, deben ser cuidadosamente analizados históricamente".
 
"Tensiones provocadas por los Aliados"
 
La embajada turca en Alemania ofrece todo un libro en el que se corresponsabiliza a guerrilleros armenios de los sucesos. El autor, Ali Söylemezoglu, habla de "asesinatos mutuos, provocado conscientemente por organizaciones armenias y los Aliados para debilitar desde adentro al Imperio Otomano".

En el Bundestag se debatió sobre la expulsión y el asesinato de los armenios, pero también sobre la responsabilidad que le tocó al Imperio Alemán, entonces aliado del Imperio Otomano. 

El término "genocidio" no aparece en la moción. No obstante, la embajada turca reaccionó muy fuertemente. 

Intereses políticos
 
Mehmet Ali Irtemcelik, el embajador de Turquía en Alemania, acusó a los partidos cristianos de transformarse en "voceros del nacionalismo fanático armenio". 
 
Tanto la CDU como la CSU se oponen al ingreso de Turquía a la Unión Europeo. Portavoces de éstos negaron, sin embargo, que ambas cosas estén relacionadas. 
 
El escritor Ralph Giordano, acusó a su vez al gobierno turco de montar una "industria de la negación". También recordó la pasividad del Imperio Alemán. Si bien el Gobierno alemán de entonces sabía de las matanzas, agregó, no interpuso protesta alguna.

Giordano exigió de Turquía el reconocimiento de su responsabilidad por las masacres. Ese reconocimiento de la violencia, concluyó, es el ojo de aguja en la senda hacia la reconciliación" de turcos y armenios.

Pablo Kummetz 

========
Date: Thu, 29 Sep 2005 13:20:27 +0200
Subject: Turquía rechaza reconocer como genocidio.....
--------
......el asesinato de armenios durante la Primera Guerra Mundial

El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, ha rechazado aceptar la 
resolución emitida por el Parlamento Europeo por el que se pide al Gobierno 
de Ankara que reconozca como genocidio los asesinatos masivos de ciudadanos 
de Armenia durante la Primera Guerra Mundial. Los legisladores europeos 
indicaron que las autoridades turcas deberán cumplir con ese requisito para 
su ingreso en la Unión Europea. Este lunes, Turquía tenía previsto abrir 
oficialmente las negociaciones para su adhesión.

LD (Agencias) En una entrevista concedida a la CNN-Turk desde Abú-Dabi,
donde realiza una visita oficial, el primer ministro turco, Recep Tayyip
Erdogan, ha rechazado cualquier posibilidad para dar cumplimiento a la
última resolución de la Eurocámara que pide a Ankara que reconozca los
asesinatos de armenios durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918) como
genocidio.

Erdogan destacó que "esa resolución no es vinculante. Continuaremos por
nuestro camino" de cara al inicio de negociaciones para su ingreso en la
Unión Europea. Este lunes, los representantes turcos ante Bruselas tenían
previsto iniciar oficialmente las conversaciones para la adhesión. Pero, los
europarlamentarios decidieron aplazar la ratificación del protocolo que
amplia el acuerdo aduanero de Turquía con la UE, dada la negativa de Ankara
a reconocer a uno de los nuevos miembros: la República de Chipre. Además, en
la misma sesión la Eurocámara pidió que Ankara se declarare culpable de
genocidio.

El Gobierno de Armenia considera que 1,5 millones de sus ciudadanos fueron
asesinados por el antiguo imperio Otomano entre 1914 y 1923, en lo que se
considera como el primer gran genocidio del siglo XX. Turquía niega que la
masacre fuera un genocidio, especificando que el número de muertos ha sido
inflado y que los armenios resultaron muertos en disturbios civiles cuando
el régimen otomano se hundía.

En la entrevista desde Abú-Dabi, Erdogan volvió a reiterar su punto de vista
de que la Unión Europea tiene que admitir a Turquía superando riesgos.
Explicó que con la adhesión, Bruselas demostrará que no es un `Club
cristriano´. ¿Qué conseguirá la UE admitiendo a Turquía? Se convertirá en un
puente entre una gran cantidad de musulmanes del mundo y la Unión Europea.
Esto comenzará una alianza de civilizaciones".

domingo, 14 de septiembre de 2008

Uki Goñi. La auténtica Odessa

Uki Goñi 
"La auténtica Odessa. La fuga nazi a la Argentina de Perón" 
Personajes Clave

*Barrére, Agustín Obispo argentino. En 1946 viajó al Vaticano, donde, con el cardenal francés Tisserant, organizó la huida a Argentina de criminales de guerra de habla francesa  

*Benzon, Branko Embajador en B erlín del régimen títere nazi croata durante ,a ouerra. Al final de ésta fue enviado por el general de las SS Ernst Kaltenbrunner en misión especial a Madrid. Dirigió una estricta política antisemita en la Dirección de Migraciones de Perón, prohibiendo la entrada de judíos a Argentina, a la vez que organizaba la llegada de compatriotas croatas. Asimismo, se rumoreaba que, durante su estancia en Argentina, fue amante de Evita  

*Caggiano, Antonio Cardenal argentino. Viajó con el obispo Barrére al Vaticano, donde se reunió con el cardenal Tisserant y organizó la huida de criminales de guerra de habla francesa a Argentina  

*Dave, Pierre Criminal de guerra belga. En Buenos Aires, con la ayuda de Perón, Daye fue un instrumento básico para la formación de la SARE, grupo dedicado a la organización de la fuga de criminales de guerra  

*Diana, Pablo Jefe de Migraciones argentino durante el período 1947-1948. Colaboró con los agentes nazis de Perón para organizar la fuga de nazis, rexistas colaboracionistas de Vichy y ustasi a Argentina  

*Dömöter, Edoardo Sacerdote húngaro que fue párroco franciscano en San Antonio de Génova. Colaboró con el obispo Hudal para ayudar a los nazis a escapar a Argentina. Fue el responsable de que la Cruz Roja concediese un pasaporte al criminal de las SS Adolf Eichmann  

*Draganovic, Krunoslav Sacerdote y criminal de guerra croata. Fue el principal instrumento del Vaticano para organizar la huida de nazis. Actuaba desde la iglesia romana de San Girolamo. Además de su vinculación al Vaticano colaboraba con los servicios de inteligencia estadounidenses  

*Durcansky, Ferdinand Criminal de guerra eslovaco, responsable del asesinato de decenas de miles de judíos. En Argentina, Durcansky se convirtió en confidente del servicio secreto de Perón y miembro fundador de la SARE  

*Durcansky, Jan Criminal de guerra eslovaco que huyó a Argentina con su hermano Ferdinand. Fue designado por Perón para ocupar un alto cargo en la Dirección de Migraciones, desde donde ayudó a otros compatriotas fugitivos a obtener documentos de identidad y la nacionalidad argentina  

*Freude, Ludwig Millonario alemán residente en Argentina, vinculado a los servicios de inteligencia nazis. Fue íntimo amigo de Perón y coordinó las aportaciones de otros empresarios vinculados a los nazis a la campaña presidencial de Perón en 1946  

*Freude, Rodolfo Hijo de Ludwig Freude. En 1946, fue nombrado jefe de la División Informaciones de Perón, la agencia encargada de introducir ¡legalmente nazis en Argentina  

*Fuldner, Carlos Principal organizador de la fuga de nazis a las órdenes de Perón, ex capitán de las SS y agente del servicio secreto de las SS. En 1945, Fuldner fue enviado en misión especial a Madrid y, desde allí, se dirigió a su Buenos Aires natal. En 1948 fue enviado de nuevo a Europa como agente especial de Perón. Estableció oficinas para organizar la fuga de nazis en Génova y en Berna, y colaboró con Draganovic y diversos funcionarios suizos para organizar la huida de criminales de guerra a Argentina  

*Ghenea, Radu Colaboracionista rumano. Trabajó con Fuldner y Daye en Madrid y luego fue a Argentina, desde donde ayudó a otros compatriotas fugitivos a huir de Europa  

*Goyeneche, Juan Carlos Nacionalista católico argentino y agente especial de Perón, relacionado con Fuldner, Daye y Ghenea. Durante la guerra, Goyeneche conoció en Berlín a Ribbentrop, Himmler, Goebbels y, al parecer, al propio Hitler a quienes transmitió la secreta lealtad (le la Argentina al

*Guilbaud, Georges Criminal de guerra francés que ocultó en el extranjero valores del presidente colaboracionista francés Pierre Laval. Guilbaud huyó a Argentina y se convirtió en asesor financiero de Perón. Fue también un miembro destacado de la SARE  

*Heinrich, Ivo Criminal de guerra croata y asesor financiero de Ante Pavelic, 1 11 líder títere nazi de Croacia. En Argentina, Heinrich vendió parte del oro robado por Pavelic  

*Helfrich, Herbert Científico nazi. Huyó a Argentina, donde fue contratado por Perón y luego enviado a Europa para ayudar a sacar a otros nazis de Alemania. Trabajó en la oficina que Perón tenía en Berna para organizar la fuga de nazis  

*Hudal, Alois Obispo austriaco, uno de los principales instrumentos del Vaticano para organizar la fuga de nazis. Colaboró estrechamente con Draganavic  Organizó la huida del comandante de Treblinka Franz Stangl, entre otros  

*Kops, Reinhard Espía nazi. Fue colaborador del obispo Hudal y empleado por la oficina para organizar la fuga de nazis que Perón tenía en Génova  

*Lagrou, René Criminal de guerra belga y fundador de las SS flamencas. 111 uyó a Argentina, donde fue contratado por el servicio secreto de Perón. Fue miembro fundador de la SARE  

*Lesca, Charles Criminal de guerra francés, nacido en Argentina. Conoció a Perón en la década de 1930. Tras la liberación de París huyó a Berlín y luego a Madrid, donde organizó la primera ruta de huida a Artentina para agentes del servicio secreto de las SS  

*Luttor, Ferenc Prelado húngaro, destinado a la embajada húngara en el Va durante la guerra. Al término de ésta, Luttor se ocupó de obtener do( documentación falsa para los fugitivos húngaros que se hallaban en Roma. Posse dirigió a Argentina y fue uno de los miembros fundadores de la SARE  

*Mandic, Dominic Franciscano croata. Actuó como enlace entre Draganovic H y el servicio de inteligencia del Vaticano Invirtió en Roma el oro robado por Pavelic, al objeto de financiar la huída de miembros de la Ustasa a Argentina  

*Monti de Valsassina, Gino Oficial croata de las fuerzas aéreas que huyó a Argentina después de la guerra. Fue contratado por Perón y enviado a Europa con el fin de reclutar nazis para Argentina  

*Peralta, Santiago Jefe de la Dirección de Migraciones de Perón desde 1945 hasta mediados de 1947. Fue un fanático antísemita que publicó libros en los que sostenía que los judíos eran una lacra de la sociedad. Ayudó a organizar la primera red para la huida de nazis a Argentina  

*Petranovic, Karlo Sacerdote y criminal de guerra croata. Fue el principal representante de Draganovie en la ciudad portuaria de Génova, donde se ocupó de embarcar a los fugitivos nazis rumbo a Argentina  

*Pomeranz, Samuel Funcionario suizo, miembro de la oficina para organizar la fuga de nazis que Perón tenía en Berna. Organizó la salida de nazis de Alemania, los introdujo en Suiza y luego los acompañó a Argentina  

*Reuter, Carlos Banquero germano-argentino que trabajó para el servicio secreto de las SS en París. Tras su huida a Madrid, fue el primer miembro de la organización de Lesca que viajó a Buenos Aires a modo de ensayo para posteriores viajes de nazis a Argentina  

*Roover, Leonard de Criminal de guerra belga. Huyó a Argentina y fue contratado por Perón para su servicio secreto. Cayó en desgracia al descubrirse que también organizaba, y cobraba, la entrada ilegal de judíos en Argentina  

*Rothmund, Heinrich Jefe superior de la policía suiza. Durante la guerra cerró las fronteras suizas a los judíos. Posteriormente permitió a los agentes de Perón introducir nazis en Suiza de camino hacia Argentina  

*Ruffinengo, Franz Oficial del ejército italiano. Al término de la contienda trabajó en la oficina para organizar la fuga de nazis que Perón tenía en Génova. En Buenos Aires fundó una agencia de viajes especializada en introducir nazis en Argentina  

*Schulz, Carlos Germano-argentino que viajó a Escandinava después de la guerra para organizar la primera ruta de huida de nazis. Fue detenido en Suecia y posteriormente regresó a Buenos Aires, donde trabajó en la empresa CAPRI fundada por Fuldner para dar trabajo a criminales de guerra alemanes como Adolf Eichmann  

*Serna, Víctor de la Periodista español y miembro de la División Azul, que luchó junto a los nazis en la campaña contra Rusia. En 1947 fue encantado por Perón para colaborar en la organización de la fuga de nazis  

*Sinovcic, Marko Oficial croata asignado al departamento de Prensa. Fue Jefe de Cáritas Croata en Buenos Aires, donde obtuvo permisos de desembarco jura los nazis que Draganovic ayudaba a huir  

*Smolinski, Czeslaw Miembro polaco del equipo de Perón para rescatar na zis En 1947 viajó a Suiza para sondear el grado del apoyo oficial suizo al paso por r el país neutral de nazis con destino a Argentina  

*Tisserant, Eugène Cardenal francés destinado al Vaticano. En 1946 recibió Al cardenal argentino Caggiano para organizar la huida a Argentina de criminales guerra de habla francesa  

*Weiss Georg Científico nazi que trabajó en la fabricación de cohetes para uso militar Fue contratado por Perón para trabajar en su oficina de Berna de a organizar la fuga de nazis, e introdujo a diversos nazis alemanes en Suiza de camino hacia Argentina.  

viernes, 5 de septiembre de 2008

Confesiones de un anarquista

Diario de un pistolero de la FAI
Miquel Mir descubre en Londres un relato del saqueo anarquista de 1936 

JOSEP MASSOT - 28/04/2005
Barcelona 

Han pasado casi setenta años desde el inicio de la Guerra Civil y aún quedan por atender muchas historias que una parte de la población preferiría no oír y a otra le traen recuerdos dolorosos. La que cuenta Miquel Serra Mir (Banyoles, 1955) es una de ellas. Hace siete años fue reclamado por un conocido para que le ayudara a resolver un tema espinoso. Un día, al abrir el buzón, su conocido encontró un sobre con remite de un despacho de abogados de Londres. Le notificaban que había recibido en herencia un piso en Chelsea. Allí encontró, entre montones de papeles, 48 cuadernos: 31 de ellos escritos en castellano y 17 en inglés. Miquel Serra, además de poeta y presidente comarcal de ERC, era archivero, y su amigo le encargó la transcripción del manuscrito. No se dio cuenta de lo que tenía entre las manos hasta dos meses después: era el diario de un pistolero de la FAI, que relataba con lujo de detalles su participación en los saqueos de iglesias y casas burguesas en los primeros meses de la Guerra Civil y hacía una descripción escalofriante de los paseos de la muerte en los que tantos religiosos y civiles fueron asesinados en Barcelona en 1936. No sólo contaba los crímenes, cometidos al amparo de la revolución, sino también cómo fue apropiándose de un copioso botín (ornamentos religiosos, muebles, cuadros, joyas) depositados en un taller de Poble Nou y en su masía y cómo, tras desencadenarse la represión estalinista contra el POUM y los anarquistas, logró escapar y trasladar gran parte de su botín a Londres. 

Miquel Mir ha dedicado estos siete años a comprobar la veracidad de las confesiones del pistolero de la FAI y a novelar el diario en un libro que aparece ahora (Entre el roig i el negre,Llibres del Quatre Cantons). También a devolver a los propietarios originales los objetos hallados en Londres que ha podido identificar. 

El diario comienza en un mas del Penedès, del que Josep S. (1893-1974), el autor del manuscrito, parte en 1916 para convivir a diario durante tres años con el horror de los cuerpos destripados en Yebala, en la guerra del Rif. Al ser licenciado, se trasladó a vivir a Barcelona, donde se afilió a la CNT y empezó a curtirse como pistolero: su primera víctima fue el encargado de una fábrica textil. Siguieron muchas más. Josep S. se empleó en palizas, secuestros, atracos, asesinatos o colocación de bombas, intentando esquivar a los profesionales de la Browning,los matones contratados por los empresarios, y a la policía de Primo de Rivera y Martínez Anido, Barcelona era una ciudad violenta en la que Josep S. aprendió que los límites entre la acción revolucionaria y la rapiña eran muy tenues e ingresó enseguida en el sector radical de la recién creada FAI, partidario de la acción armada, de devolver violencia con más violencia, y a recelar de todos los políticos, incluidos los republicanos. 

La proclamación de la II República dio alas a los radicales, que tras participar en los combates contra las guarniciones que se sumaron al golpe de estado, se apoderon de los arsenales militares y desencadenaron el terror en una Barcelona sin gobierno ni policía. Comenzó el pillaje sin oposición de comercios y sedes de entidades y partidos, como Foment del Treball y la Lliga, cuyos ficheros sirvieron después para desencadenar la violenta represión contra sus militantes. 

El Comitè de Defensa ordenó a Josep S. que se hiciera cargo de un camión y él supo sacar provecho de poder contar con un vehículo y libertad de movimientos. En su diario describe con todo detalle y fría reiteración la saña con que entraban en iglesias y conventos, destrozando cuanto podían, poseidos por una rabia infinita contra lo religioso, sin respetar ni vidas ni patrimonio artístico, antes de prender fuego a los templos. Él seguía otra estrategia: llegaba con el camión, arramblaba cuanto podía acarrear y después, dando una excusa al resto del grupo, lo transportaba a un escondite y luego, de noche, a la masía del Penedès. Parte era utilizado para la compra de armas, otra parte se la quedaba él. 

Más tarde fue adscrito a las patrullas de control de Sant Elies, en Sant Gervasi, una de las más sanguinarios de la guerra. Josep S. narra aquí las requisas, confiscaciones de bienes, vigilancia y ejecuciones sin sentido: saquearon las torres, sacaron de sus casas, al romper el alba, a quienes no habían huido, los llevaban en camiones a la Arrabassada, el Morrot, Horta, el Somorrostro, Can Tunis, Pedralbes, la Font del Lleó, la riera de Valcarca, las montañas de Vallvidrera y el Tibidabo. A veces los arrojaban al mar, después de despojarles de todos los objetos de valor, incluidas las piezas dentales de oro, rotas a martilazos, y para evitar que algún fusilado quedara con vida los remataban con un tiro de gracia en la cabeza. Les quitaban la documentación para que no pudieran ser reconocidos y dejaban sus cuerpos en cunetas o cerca de cementerios. Josep S. reconoce que pocos se atrevían a fusilar de día y afirma haber sentido vergüenza y remordimiento por haber dejado que su voluntad quedara disuelta en la de la patrulla. Todos eran culpables, nadie era culpable, y, como excusa, estaban las noticias que llegaban del lado franquista. Josep S. fue destinado después al comité del siniestro Manuel Escorza de Val y al final, tras Els Fets de Maig, huyó a Londres gracias a un brigadista británico, para empezar una nueva vida.
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El lado oscuro de la historia

LA VANGUARDIA - 28/04/2005

"No fueron actos de violencia política, sino hechos criminales, delincuencia. La primera organización que los rechazó fue la propia FAI que, por medio de Solidaridad Obrera, denunció a los que llamaba chorizos de retaguardia y asesinos, como en el famoso proceso al grupo de Gardeñas, cuyos miembros fueron ejecutados", dice el historiador Josep Maria Solé Sabaté. "Fue -sigue diciendo- gente que se aprovechó del vacío de poder generado por un golpe militar fracasado contra un régimen democrático y que actuaba por venganza, deudas, celos, rivalidades de amor, y que desató las bajas pasiones, egoísmos y los peores instintos de la sociedad. Actuaban con nocturnidad y alevosía y la mayoría de asesinatos, el 85 o el 90 por ciento de los habidos durante toda la guerra, se produjeron desde julio hasta octubre del 36, y no volvieron a repuntar hasta Els Fets de Maig del 37. De julio a octubre fueron asesinados 2.300 sacerdotes y hubo en total 7.000 personas asesinadas". "Estos hechos -dice Solé Sabaté- han sido estudiados por los historiadores, pero curiosamente no han llegado al público. La sociedad los ha silenciado, muestran elementos negativos de nuestra historia que incomodan a todos y desmitificar la República no gusta. Pero hemos de saber lo que pasó. Ha llegado la hora de olvidar las ideologías y de hacer historia objetiva, incluido saber lo que pasó entre 1939 y 1945". 

* Fuente: 
http://www.lavanguardia.es/web/20050428/51182876554.html 

jueves, 4 de septiembre de 2008

Aharon Appelfeld

Date: Wed, 18 May 2005 15:15:35 -0400
Subject: AHARON APPELFELD, EX DEPORTADO POR LOS NAZIS, HOY ESCRITOR HEBREO
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* Fuente: 
http://www.lavanguardia.es/web/20050517/51184570398.html

Si alguien merece el apelativo de superviviente es Appelfeld, arrancado de un amoroso hogar y condenado a vagar huérfano en el fragor de una guerra. Judío errante, hoy es una gloria nacional en Israel por su obra literaria en hebreo, la lengua de su resurrección. Me asombra su fortaleza, pero él intenta hacerme entender que todo lo que iba sucediéndole era "la vida, lo normal, no había más, y yo lo tomaba tal como venía". En ´Historia de una vida´ (Península) relata que, a los siete años, vio a su abuelo enfermo mirar por la ventana y, pocas horas antes de morir, dijo algo que siempre resuena en su cabeza: "Lo importante es amar esta mañana". Appelfeld no ha dejado de hacerlo. Su pasado alimenta sus novelas -como ´Via férrea´ (Losada)-, pero su fuerza está en esta mañana
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AHARON APPELFELD, EX DEPORTADO POR LOS NAZIS, HOY ESCRITOR HEBREO
"Sé demasiado del ser humano"

Tengo 73 años y nací en Chernovitz (Bucovina), que era Rumanía y hoy es Ucrania. Los nazis me dejaron huérfano, huí del campo de concentración a los 8 años y vagué por los bosques de Ucrania hasta que me recogió el Ejército Rojo. Desde 1946 vivo en Israel. Estoy casado, tengo tres hijos y dos nietas. Soy un liberal y no soy religioso

VÍCTOR-M. AMELA - 17/05/2005


-¿Estuvo usted en un campo de concentración?

-Sí, en el de Transnistria (Ucrania). Vi morir a mucha gente. Pero yo no creía en la muerte... 

-¿Qué quiere decir? 

-Los nazis acababan de matar a mi madre... pero yo la sentía viva dentro de mí. 

-¿Por qué la mataron? 

-Cuando los nazis entraron en nuestra ciudad se dedicaron a recorrer las casas de los judíos, y los mataban o los deportaban. 

-Y llegaron a su casa... 

-Yo tenía ocho años, yo estaba allí. No vi cómo la mataban, pero sí oí su grito... 

-¿Quién les delató a ustedes como judíos? 

-Los vecinos lo sabían, y te delataban por una mezcla de antisemitismo y de miedo. 

-¿Tenía usted conciencia de ser judío? 

-No, pero me lo hicieron sentir: yo pude ir solamente un curso al colegio, y allí ya alguien me dijo lo de "asesino de Jesucristo"... 

-Sí, se decía antes en las iglesias... 

-Mis padres consideraban un anacronismo, una antigualla, lo de ser judío. Mis abuelos sí profesaban la fe judía y practicaban sus costumbres, ¡pero mis padres eran laicos! 

-No se reclamaban judíos... 

-No, ellos se consideraban sólo europeos de cultura alemana, sin más. La lengua materna, el alemán. La segunda, el ucraniano. Vivíamos en un entorno de gran refinamiento cultural. Viajábamos a Viena, a París... 

-¿Eran ricos? 

-Alta burguesía: mi padre tenía algunas industrias, y era muy educado y muy culto. 

-¿No mataron los nazis a su padre? 

-No estaba en casa en aquel momento. Llegó después: nos deportaron juntos, en tren. 

-¿Qué recuerda de aquel viaje? 

-Tras el tren, nos hicieron caminar durante semanas, en pleno invierno: recuerdo el frío, el barro, el ruido de látigos y disparos, y a la gente muriendo por aquel camino... 

-¿Cómo sobrevivió usted? 

-Recuerdo la mano de mi padre cogiéndome muy fuerte... Él me protegió, me salvó. 

-¿Y qué pasó ya en el campo? 

-Lo más terrorífico: me separaron de mi padre, a él lo enviaron a otro campo. 

-¿Se quedó usted solo en el mundo? 

-Sí, con ocho años. Y allí nadie estaba para ayudarte: la gente iba muriendo de hambre, de tifus, y yo veía cómo iban arrojando sus cuerpos a una gran fosa... 

-¿Cómo les trataban los soldados? 

-Si algo les irritaba, nos disparaban. Para no morir, decidí escapar: al cabo de un mes de estar allí, me escabullí por las alambradas. 

-¿Huyó usted solo? 

-Sí. Me interné en aquellos bosques. Dormía en el suelo, comía moras, manzanas... El día que topé con un árbol cuajado de manzanas rojas, del sobresalto di un paso atrás. Y aún hoy, al retroceder tropiezo y ¡se me aparece la visión de aquel manzano! El cuerpo tiene memoria propia. ¡Más que la mente! 

-¿Cuánto tiempo vagó por el bosque? 

-Muchos días... Si veía una aldea, llamaba a las puertas y pedía trabajo, pero la gente no quería problemas y nadie me acogía. Entonces sí pensé que ya iba a morir. 

-Pobre niño... ¿Pensaba en sus padres? 

-Eran mi tabla de salvación: siempre pensaba que estaba a punto de encontrármelos. 

-Pero no. 

-Un día llamé a una cabaña apartada y una mujer me acogió. Era la prostituta de la zona. Pactamos: la ayudaba en los trabajos de la casa, y ella me daba aposento y comida. 

-Y... ¿la veía usted trabajar? 

-Aquella cabaña tenía una sola pieza con una cortina: ¡aprendí mucha anatomía! 

-¿Le trataba bien aquella mujer? 

-Yo era como un animal doméstico. Si se enfurecía, me pegaba. Me fui: me uní a los hampones que vivían por allí.Amis 10 años, me usaban para meterme por las ventanas de las cuadras: yo, una vez dentro, les abría las puertas y así robábamos caballos. 

-¿Fue usted un cuatrero feliz? 

-Cuando tenía en la mano un trozo de pan o de salami, ¡saltaba de alegría! 

-¿Cuándo acabó esa vida vagabunda? 

-Un día de 1944 llegaron allí los soldados del Ejército Rojo. Yo tenía 12 años y me llevaron con ellos para hacerles de pinche de cocina. Cruzamos Europa hasta las costas del Adriático, entre tiros y bombas... 

-Esos soldados tenían fama de bárbaros, de violar mujeres al entrar en las ciudades. 

-Eran las cosas normales que pasaban en aquella guerra, en la que todo era barbarie... 

-¿No le dejó secuelas tanto horror? 

-Una: aprendí mucho, ¡demasiado! A veces siento que sé demasiado del ser humano. 

-¿El sufrimiento es una escuela? 

-Sí lo es, pero hubiese preferido otra. 

-¿Cuál fue la clave de su fortaleza? 

-Quizá todo el amor de mis padres hasta los ocho años. Atesoraba los paseos con mi madre por los prados verdes junto al río, sus abrazos, y la firme serenidad de mi padre... 

-Por cierto: ¿qué fue de su padre? 

-¡Nos reencontramos veinte años después, en Jerusalén! Yo tenía 28 años, pero él me reconoció. Yo a él no: ¡se había convertido en un viejo! Gocé de él otros veinte años. 

-¿Qué hacía usted en Jerusalén? 

-Al final de la guerra, en el Adriático, la brigada judía del ejército inglés ayudaba a judíos a ir a Palestina. Fui. Al llegar, viví en un kibbutz,aprendí hebreo... Gané un hogar. 

-Fíjese: los nazis le hicieron judío... 

-No lo siento así. Lo soy de corazón. 

-¿Hacen hoy los israelíes con los palestinos lo que los nazis hicieron con los judíos? 

-¡No se puede comparar! Quien diga eso no conoce ni una cosa ni la otra. Pero yo sí. 

-¿Qué haría con los asesinos de su madre? 

-Ufff... Que se los lleve el diablo. 

miércoles, 3 de septiembre de 2008

John Kennedy

Canal Historia
4-enero-06
John Kennedy: Historia de sus enfermedades.

[Resumen del documental hecho por Brigantinus]

Tuvo escarlatina a los 2 años que, posiblemente, originó algunas de las múltiples enfermedades posteriores. Cuando adolescente también enfermó varias veces (igual que en la infancia). Tuvo problemas en la columna vertebral (la unión de ésta con la cadera), no le funcionaban las grandulas suprarrenales, empezó a tener a edad temprana osteoporósis, y también problemas en los riñones... estos males fueron en aumento como así también diferentes pruebas médicas para intentar corregir sus debilidades. Fue tratado con anabolizantes, hormonas, anfetaminas, testosterona...; en general se acostumbró a tomar una combinación de remedios, con consecuencias secundarias inevitables (lo que agravaba ciertos males como la osteoporósis o el mal funcionamiento de los riñones).

Siempre ocultó cuidadosamente sus males, incluso a sus amigos más íntimos. En la universidad practicó todos los deportes (con gran riesgo para sus quebradizos huesos) y aparentemente parecía fuerte y sano. Luego en la guerra, capitaneando una patrullera hizo esfuerzo muy grandes (como salvar a un compañero cuando un destructor japones partió por la mitad su buque) que le fastidiaron aún más la columna.

Cuando murió su hermano en la guerra, el tuvo que ocupar su puesto y cumplir el sueño de su padre que era tener un hijo presidente. Así que se dedicó a la política con gran éxito. No obstante siempre se ocultaron cuidadosamente todas sus dolencias. En la campaña electoral que lo enfrentó a Nixon (y que ganó por la mínima, sólo 100 mil votos de diferencia), parece que agentes de Nixon intentaron rastrear los informes médicos de Kennedy, pero estaban tan bien ocultos que no los localizaron y por lo tanto esos problemas no pudieron ser usados en la contienda electoral.

Como resultado del uso de la testosterona en grandes cantidades parece que era muy mujeriego y tenía relaciones sexuales con sus dos secretarias en la piscina de la Casa Blanca. Siempre se guardó un gran hermetismo sobre estas conductas del presidente; y nunca se filtró nada al exterior, aunque se había creado un equipo de ocho médicos que lo cuidaban de manera permanente. Como resultado de sus jugueteos en la piscina parece que se fastidió aún más las vertebras de la parte alta de la espalda y entonces pasó a usar de uno a dos corsés que lo sostenían derecho. Estos dos corsés fueron la causa indirecta de su muerte, ya que cuando fue tiroteado en Dallas, la primera bala no era mortal de necesidad, pero no pudo agacharse porque estaba rígido por los dos corsés y entonces la segunda bala le penetró limpiamente por el occipital destruyéndole el cerebro. Al llegar a la clínica tardó pocos minutos en expirar. Su autopsia fué el secreto mejor guardado de los EEUU; nadie se enteró de sus enfermedades y que por lo tanto habían sido engañados sobre la salud del presidente.

Esta salud pudo haber originado serios problemas porque, por ej., en la crisis de los misiles en Cuba, cuando se jugaba la posibilidad de una tercera guerra mundial, J.K. estaba bajo el efecto de un gran cocktel diario de drogas, aunque en la Casa Blanca esto no se sabía (sólo sus médicos).

martes, 26 de agosto de 2008

Harry Truman

Franco Rencini
Truman
Ed. Orbis
Colección: Los Grandes Protagonistas de la II Guerra Mundial.

[Resumen]

Truman nació en 1884, se crió en el campo, Missouri, y tenía un defecto visual que lo obligó a usar gafas desde niño, algo inhabitual en esa época y que lo marcó como un niño bastante solitario y muy lector. No tenía personalidad destacada. En la 1ª G.M. se enroló voluntariamente (a pesar de su defecto) y llegó a capitán de artillería en el frente de Francia. Esta experiencia le sirvió de mucho para darle independencia y seguridad.

Una vez acabado el conflicto vuelve a USA y emprende un negocio, una tienda, de la que termina ruinosamente. Por casualidad se enrola entre los democrátas y es elegido como juez. Siempre se destacó por su honradez, en un contexto político muy corrupto, y minucioso en sus labores. Una serie de circunstancias favorables lo llevaron en pocos años a ser senador, donde lo conoció Roosvelt. Su desempeño durante varios años en este puesto y otras circunstancias favorables lo llevaron a ser vicepresidente en la cuarta reelección de Roosvelt, a principios del 45. En abril muere Roosvelt y Truman se hace cargo de su herencia. Algo que la prensa juzgaba que no iba a saber llevar con soltura. No obstante se hizo cargo de la finalización de la guerra con Alemania, no hizo mal papel en la reunión de Postdam con Churchill (que justamente en esos momentos perdía su cargo por salir elegidos los laboristas) y Stalin. Es en esa conferencia que T. que ya se lo había comentado a Churchill le comunica a Stalin que pronto se lanzará un gran explosivo sobre Japón. Stalin no se inmutó porque ya sabía, por sus espías, que USA estaba trabajando en el proyecto de la bomba atómica.

Truman dió la orden de lanzar sobre Japón las dos bombas e inmediatamente Japón capituló, para empezar la guerra fría, a la que se enfrentó Truman con gran energía. En 1948 gana la relección contra todo pronóstico a su rival republicano Dewey. Luego del Plan Marshall y la NATO se tiene que enfrentar con la crisis de Berlín, y más tarde la Guerra de Corea, donde nombra primero y luego destituye al general Mac Arthur. Renuncia a presentarse en 1952 y es sustituído por Ike quién derrota al candidato demócrata Stevenson. Se retira de la política y muere en 1972.

domingo, 17 de agosto de 2008

Un maiale!

Tribulaciones de un viajero
Un cerdo en Fiumichino
ARTURO PÉREZ-REVERTE | XLSemanal | 13 de agosto de 2006

Nunca hemos sido tan vulnerables como ahora. Vivir apretando botones y pasando tarjetas por ranuras, ir en hora y media de Madrid a París, tiene su precio. Tanto confort que nos facilita la vida trae implícito, con la posibilidad del fallo, su propio desastre. Un apagón, una tarjeta de crédito estropeada, un minúsculo error informático pueden bloquearlo todo, dejándonos inermes ante la máquina, el sistema o la vida. Pero hay una variante más azarosa del asunto: la mano interpuesta del hombre. En cuestión de fallos, no hay conjunción más temible que el ser humano y la máquina. Nada más peligroso que un mecanismo de los que rigen tu vida, y en cuya supuesta eficacia confías, puesto en manos de un malvado. O lo que es peor: de un imbécil.

El otro día viví una pequeña demostración de lo que les cuento. Algo anecdótico, afortunadamente; trivial en apariencia, pero que me dejó –y aquí sigo– reflexionando sobre el asunto. Pasaba el control de seguridad en el aeropuerto de Roma, sometido a las humillaciones y sevicias de rigor. Tras despojarme de reloj, llaves, monedas y cuantos objetos podían hacer sonar el detector de metales, lo puse todo en la bandeja correspondiente, metí ésta y mi bolsa de mano en la cinta transportadora y me situé tras un pobre abuelete al que habían hecho quitarse el cinturón y caminaba sujetándose patéticamente los pantalones, como si fuese camino del horno número 4 de Auschwitz. Crucé, al llegar mi turno, el arco con la ligereza de ánimo de quien se sabe inocente; pero al coger mi bolsa de mano, una agente de seguridad pidió ver su interior. «Lleva un objeto extraño», me dijo la prójima en italiano. Iba a responder que no había nada extraño en mi bolsa, cuando recordé que llevaba, envuelta en su caja, una figura de plomo de un palmo de longitud que había comprado en una tienda para coleccionistas: un maiale, aquel pequeño submarino biplaza que los buceadores italianos utilizaban, durante la Segunda Guerra Mundial, para atacar de noche a los barcos ingleses fondeados en Gibraltar. Entonces, cayendo en la cuenta de cuál era el objeto extraño, sonreí, hurgué en la bolsa y se lo mostré a la agente.

Apenas vi la cara con la que la individua lo miraba, comprendí que iba a tener problemas. Me ha tocado, pensé, la retrasada mental del aeropuerto. Fruncía el ceño, obtusa, cuando cogió la especie de torpedo pintado de verdegris naval, sopesándolo, y miró la hélice y las dos figurillas de buzos sentadas a horcajadas sobre él. «¿Qué es esto?», preguntó observándome como si llevase puestos una kufiya iraquí o un turbante afgano. Entonces cometí el error de dar explicaciones. «È un ginnoto», dije en mi italiano básico. «Un piccolo sommergibile militare.» Su expresión me produjo un escalofrío. La pájara era menuda, con el pelo castaño muy cardado, un cinturón con walkie-talkie y esposas, y de pronto le vi cara de loca. «¿Torpedo militar?», concluyó observándome con siniestra suspicacia. «La has jodido, Arturín», pensé. Y para acabar de arreglarlo, decidí apelar a su memoria histórica. Esta subnormal es italiana y agente de seguridad, decidí. Algún entrenamiento tendrá, supongo. Algo habrá leído. Así que aclaré: «È un maiale». Y ahí perdí el control de la cosa, porque la prójima me clavó unos ojos como puñales y gritó: «¿Me ha llamado cerda?». Miré la cola que se había formado detrás, pues bloqueábamos el paso. «No –respondí, intentando no dejarme dominar por el pánico–. Ho detto maiale, mascolino, no maiala. Maiale significa porco, è vero. Ma cosí si chiama anche queste siluro. Data della guerra mondiale, ¿capisce?» La tía estudiaba el submarinillo, y de vez en cuando intentaba –aunque era imposible– desenroscar su parte delantera. «Maiala», repetía, pensativa. «¿Y qué ha dicho de la guerra?»

Entonces pedí socorro. Literalmente. Lo dije en voz alta, en español, y luego lo repetí en italiano: «¡Aiuto!». Alrededor se hizo el silencio. Hoy no vuelo, pensé. Me quedo en Roma con el puto sommergibile. Entonces se acercó un agente de seguridad normal, con el cociente intelectual mínimo adecuado, supongo, para ese trabajo. Con esa cara de cachondos que ponen algunos italianos cuando tratan con españoles. «Me ha llamado cerda», le informó la tía, indignada. Ni me defendí. Le mostré el cuerpo del delito al agente, e imité el gesto de juntar los cinco dedos y balancear la mano hacia arriba. Entonces el otro cogió el submarino, sonrió admirado y exclamó: «¡Un maiale!... ¡Qué bonito! ¿Dónde lo ha comprado?».

viernes, 15 de agosto de 2008

Mohammed al Fayed

La Vanguardia
Diario de Londres
2001.12.13
DIARIO DE LONDRES


Mis tardes con Al Fayed
RAFAEL RAMOS
RRamos56@aol.com

Uno de mis grandes placeres en Londres son mis tardes con Mohammed al Fayed. Quedamos un sábado de cada dos, a las tres en punto de la tarde, y no precisamente para tomar el té.

Mis citas con Al Fayed, el multimillonario egipcio que es dueño de los almacenes Harrods, son en Craven Cottage. Me bajo del metro en Putney Bridge, y recorro todo el Parque del Obispo, a orillas del río Támesis. Dicen que es el más romántico de Londres, sobre todo a partir de la primavera, cuando las ramás más bajas de los árboles cuelgan tanto que toquetean el agua. A esa hora, justo antes de las tres, hay marea baja, y las orillas son pequeñas playas de pedruscos y arenisca que permiten cruzar en barca de un lado al otro.

Craven Cottage es el estadio del Fulham, y el Fulham es el juguete de Al Fayed, en el que ha volacado todas sus ilusiones desde la muerte de su hijo Dodi -amigo de Diana- y desde que el gobierno Blair le denegó el pasaporte británico por enésima voz, por insistir en que el accidente de París fue en realidad una conspiración para acabar con un romance 'incómodo' y con 'repercusiones constitucionales', como un posible embarazo... Mi amigo Mohammed gana el dinero con Harrods -donde ahora hay un excelente bar de tapas y se puede comer con una copa de cava 'Parxet', de Alella-, y se lo gasta en el Fulham. Paga los sueldos del entrenador francés Jean Tigana, de su compatriota Louis Saha, del portero holandés Edwin Van der Sar, del internacional inglés John Collins, del portugués Luis Boa Morte... El estadio de Craven Cottage es una reliquia de la Inglaterra victoriana, con dos tribunas sin asientos, detrás de las porterías, donde nos instalamos los fanáticos. Hay que llegar pronto, por lo menos media hora antes del partido, para conseguir un buen sitio, a una altura razonable y preferentemente apoyado en una barandilla. Me llevo una novela para matar el rato, sentado sobre el húmedo cemento. El campo tiene un aire antiguo, casi decrépito, con asientos de madera oscura carcomida, columnas que tapan la visión y pasillos siniestros. Desde mi tribuna se ve el río, y los álamos de la orilla opuesta, y cuando el partido es malo, o hay un lesionado, te puedes entretener viendo pasar las piraguas. Los sábados por la tarde es nuestra casa. De Mohammed, y mía, y de otros veinte mil integrantes de la misma tribu.

En Inglaterra hay un considerable racismo, sobre todo entre los 'hooligans' y demás clases de gamberros, pero Al Fayed es adorado en Craven Cottage. A las tres menos cinco sale al césped por el túnel de vestuarios, antes de que lo hagan los jugadores, con un impecable abrigo azul marino, y saludo a los fans con un ligero movimiento de la mano. Craven Cottage le dedica siempre una cerrada ovación. Es la manera de darle las gracias, por haber subido al equipo a primera división, por haberlo sacado de la ruina, por haber fichado estrellas, por haber permitido soñar... Es una ovación corta. En seguida aparecen el árbitro y los futbolistas, y la masa entona el grito tradicional de guerra, en homenaje a otro extranjero: 'Ooooh, aaah, ooooh, aaah, ooooh, aaaah Tigana...'.

Mohammed se sube al palco, que no está en el centro del campo, ni en ninguna de las tribunas, sino en una especie de estructura con forma de casita de campo (de ahí el nombre de 'Cottage'), situada detrás de la esquina de un córner. Desde allí ve el partido, con un 'whiskey' en la mano, acompañado de veinte o treinta invitados, con quienes probablemente aprovecha para hacer negocios. Y cuando Saha, Legwinsky o Boa Morte marcan un gol, se pone en pié como el primero de los hinchas, y parece un niño. Yo lo veo desde la Putney Terrace, de pié, apoyado en la barandilla, con un chocolate caliente en la mano, porque el alcohol no es accesible a las masas, mientras escucho en Radio 5 la retransmisión del 'partido de la jornada' y los goles que se van registrando en todos los demás estadios. Luego, se gane o se pierda, Mohammed desaparece sin saludar, y yo desando el camino por el Parque del Obispo hasta el puente de Putney, y me tomo una caña con unas patatas bravas en un chiringuito español que se llama 'La Rueda', o 'Don Fernando', o 'Tío Pepe', atendido por camareros portugueses, como Boa Morte, pero que ganan mucho menos. Y así son mis tardes con Al Fayed en Craven Cottage, uno de los marcos de referencia de mi vida, y en un rato de incuestionable felicidad, libre, sin compromisos ni ataduras, en el que soy como soy. El Fulham no me pide nada a cambio. Sólo un poco de cariño y lealtad.

martes, 12 de agosto de 2008

El Tercer Reich y el color

Date: Wed, 09 Jun 2004 13:33:56 -0400
* Fuente:
http://www.lavanguardia.es/web/20040609/51156597151.html
La historia policroma

ROSA SALA - 09/06/2004

Con la mirada histórica acostumbrada al inquietante claroscuro monocromático de las películas propagandísticas de Leni Riefenstahl, en un primer momento el documental "El Tercer Reich en color" (1998) se nos antoja como una sucesión de tomas falsas extraídas de una película de guerra de los años cincuenta. Nuestros ojos se resisten a dar crédito a unas imágenes que, precisamente por ser más realistas, nos parecen surgidas de la ficción, y algo en nosotros se niega a sentir tan cercana una de las etapas más terribles de la historia reciente, que preferiríamos saber empolvada para siempre en los archivos monocromos de la memoria. Cabe preguntarse si, como se ha sugerido, con ellas el documentalista Michael Kloft consigue hacer más presente el horror del Tercer Reich a generaciones jóvenes que ya han perdido la capacidad de concebir como real un mundo en blanco y negro.

Como un efecto secundario de esta aparente ficcionalidad, las imágenes recopiladas por Kloft también menguan el respeto que sentíamos por la dimensión incomprensible del horror. Desde ellas, como en un largometraje actual concebido para provocar nuestra identificación dramática con sus personajes, la realidad del Tercer Reich nos asalta como algo grotescamente familiar. Vemos a grupos de jóvenes que ríen y charlan agitando un banderín nazi o que participan, vestidos de griegos o de germanos, en el desfile del Día del Arte Alemán como si tomaran parte en una extraña rúa carnavalesca. También atraviesa sin más la pantalla un Hitler en color que parlotea animadamente con sus invitados en el Obersalzberg, y, de repente, constatamos que era humano, asombrosamente humano, con las sonrisas y la gesticulación propias de un anfitrión de clase media. Y entonces, por un momento, lo histórico deja de ser historia, y, con su policroma inmediatez, nos hace comprobar lo que nunca deberíamos haber olvidado: las multitudes de antaño son tan próximas y humanas como las nuestras de hoy, y su líder no fue un demonio ni un mesías, sino uno de nosotros.

Tras esta primera lección, también nos damos cuenta de que, aunque conocemos los significados simbólicos de prácticamente todos los colores empleados en la liturgia nazi, hasta la publicación del documental de Kloft no hemos podido sino imaginarnos cuáles eran sus verdaderos efectos. Así, vemos por primera vez en color a los miembros de las SA desfilando por Núremberg. Una masa parda en movimiento que fluye lentamente, como un río contaminado y viscoso, por entre las fachadas, igualmente pardas, de los edificios. En realidad, se trata de un no-color, de una mezcla corrupta de tonos que transmiten una intensa sensación de organicidad. Por un momento se entromete en nuestra memoria otra imagen bien distinta y lamentablemente actual que nos ha atacado recientemente las retinas: la foto de un preso desnudo corriendo por los pasillos de la cárcel iraquí de Abu Ghrain con un redundante pie de foto que pone en palabras lo que la imagen ya nos estaba diciendo con inequívoca claridad: el prisionero iba "cubierto por una sustancia de color pardo". Las palabras que repiten lo que ya se ve buscan expresar entre líneas la conjetura que inevitablemente provoca en nosotros la organicidad insultante de lo pardo, el mismo no-color que ahora, en la pantalla, recubre los uniformes de estas masas en movimiento, despersonalizándolas definitivamente al hacer de ellas un trasfondo neutro sobre el que, con tanta mayor violencia, clama el rojo sangre de las banderas nazis que adornan las fachadas.

Visto esto, no nos sorprenderá saber que Hitler, dotado de un innegable olfato para el diseño publicitario, nunca escogió el color pardo de los uniformes de las SA. En 1924, cuando lo adoptaron Röhm, Göring y Rossbach, él estaba sufriendo condena en la cárcel de Landsberg. Según parece, la decisión tuvo mucho que ver con el buen precio al que lograron adquirir una remesa de camisas de una antigua tropa alemana colonial, de un pardo claro especialmente apto para el camuflaje en el desierto. Ya liberado, Hitler ordenó vestir a sus SS de negro riguroso.

En cambio, Hitler sí decidió desde un principio el rojo rabiosamente efectivo de sus banderas, que en las imágenes de Kloft nos saltan a la vista con todo su innegable impacto: "Después de la guerra asistí en Berlín a una proclamación de masas del marxismo. Un mar de banderas, brazaletes y flores rojos le daban al acto una apariencia que sólo ópticamente ya resultaba imponente. Yo mismo pude sentir y comprender lo fácil que resulta que el hombre del pueblo caiga ante la magia sugestiva de un espectáculo tan grandioso" ("Mein Kampf"). Así, Hitler le arrebató el rojo a su enemigo natural, aunque estableció una elocuente diferencia al sustituir el mar caótico de banderas de las reuniones comunistas por rígidos estandartes o paneles verticales con la esvástica, ordenadamente colgados en las fachadas formando una franja interminable. De hecho, terminada la "revolución" de 1934, se quiso olvidar la vinculación del rojo con el rival comunista y se volvió al significado ancestral del fuego y de la sangre, de la lucha y del sacrificio. Sobre todo, del sacrificio.

Por otro lado, vemos que todo el color del mundo no consigue hacer parecer humanos a los prisioneros liberados por los americanos de un campo de concentración. El mecanismo de deshumanización nazi ha funcionado a la perfección a todos los niveles, y uno se estremece al comprobar que resulta más fácil identificarse con uno de los nazis que parlotea alegremente en la pantalla que con estas criaturas que nos sondean involuntariamente, ya sin fuerzas para interrogarnos, desde el abismo del horror. Pero también aquí el color, por un momento, nos procura una información inesperada: sobre el suelo, el cadáver de un prisionero. Desde los pozos circulares y profundos de sus cuencas, unos ojos obscenamente abiertos taladran el aire. Parecen salir de la calavera que aún los acoge para denunciar póstumamente el sinsentido del delirio racial. Con su intenso azul celeste, ahuyentan de golpe todos los demás colores. Son ojos "arios" en el cuerpo de lo que un día fue un hombre. Un hombre judío.

Rosa Sala es traductora literaria y germanista, autora del "Diccionario crítico de mitos y símbolos del nazismo" (Acantilado, 2003)

Españoles en todas las trincheras

* Fuente:
http://www.lavanguardia.es/web/20050501/51183134714.html

La diáspora tras la Guerra Civil llevó a los perdedores a las primeras líneas de la Segunda Guerra Mundial. Los españoles influyeron más que algunos pequeños países beligerantes
En Francia murieron unos 5.000 y más de 10.000 cayeron prisioneros

DANIEL ARASA - 01/05/2005

Al repasar las grandes batallas de la Segunda Guerra Mundial, de cuyo final se cumplen ahora 60 años, aparece un hecho llamativo: en cualquiera de estas gigantesque combaten cien millones hombres se encuentran españoles. En Stalingrado, Normandía, Kursk, El Alamein, Túnez, las Ardenas, Kuban, Leningrado... se halla la huella más o menos testimonial de los españoles.

No faltan tampoco en los campos de exterminio nazis, ni en los de castigo soviéticos en la taiga siberiana, ni en los campos de concentración británicos para soldados enemigos. Hay españoles en la Legión Francesa que luchan en Indochina y entre los reclutados de forma voluntaria o forzosa para la Organización Todt, creada por los alemanes; los hay entre los guerrilleros soviéticos que hostigan la retaguardia nazi en Bielorrusia o Ucrania; se les encuentra en los desiertos del Chad, de Libia o de Túnez combatiendo a los soldados de Mussolini; hay españoles protagonistas de las matanzas japonesas en Filipinas; miles son combatientes de la División Azul en los frentes del Voshov y de Leningrado; no faltan españoles entre los primeros soldados aliados que entran en el París liberado; hay religiosos españoles en China o en las islas del Pacífico donde americanos y japoneses compran a precio de sangre cada palmo de terreno. Algunos son comandos británicos en Creta o en Oriente Medio, otros conviven con los partisanos antifascistas italianos, bastantes son refugiados de guerra que van a parar a Uzbekistán y otros países de Asia Central. Hay españoles formando parte de las tripulaciones de las fortalezas volantes americanas que pulverizan las ciudades alemaen nas, pero también entre los obstinados pro nazis que luchan por Hitler en Berlín cuando todo está perdido en los últimos días de la guerra en Europa. Otros, muchos, están incorporados a las unidades francesas de la línea Maginot, combaten en los hielos del norte de Noruega o en las tierras tórridas de Líbano, o en Eritrea y Etiopía. Algunos son aviadores alemanes y otros soviéticos opuestos a los anteriores.

En todos los escenarios bélicos de Europa, Africa, el Mediterráneo o el Atlántico pueden localizarse españoles. Y, además, en los dos bandos. Sólo resulta más difícil, y a menudo no estaban, en determinados teatros de operaciones de Asia Oriental y el Pacífico. Aún así, se les localiza más o menos aislados

Saipán, Tokio, Tien-shin, las islas Marianas y Carolinas, en las luchas por las calles de Manila o en Hiroshima el día del lanzamiento de la primera bomba atómica.

La implicación en la guerra no se limita a quienes están en los frentes. Algunos se juegan la vida tanto o más aunque estén a miles de kilómetros de las alambradas y las trincheras. Hay españoles en el espionaje de uno y otro bando o actúan como guías de fugitivos de los nazis a través del Pirineo y buena parte de Francia y España. Trabajadores españoles trasladados a Alemania sufren las raids nocturnos de la RAF. Algunos embajadores o cónsules, por su lado, salvaron a miles de judíos de la persecución hitleriana.

País neutral

Tal omnipresencia es más significativa si se tiene en cuenta que España era país neutral o no beligerante. El número de españoles que luchan en ambos bandos de los contendientes de la Segunda Guerra Mundial y su influencia sobre el conjunto de la guerra es mayor que la de algunos pequeños países beligerantes. Hay españoles por doquier y bien activos.

¿Qué había pasado? La causa principal era la Guerra Civil, acaecida poco antes, entre 1936 y 1939. Fue como una enorme explosión que había proyectado españoles por todas partes, especialmente del bando perdedor. A los republicanos, que casi sin solución de continuidad se encontraban con un nuevo conflicto que no les era ajeno y en el que, ya fuere por principios o por quedar atrapados en el remolino, les tocaba implicarse.

La Guerra Mundial era la continuidad de la Guerra Civil a escala planetaria. Todos los participantes españoles entendían que no era un conflicto ajeno a la piel de toro. Más aún, la tragedia de 1936-39 había sido un prolegómeno.

El volumen de españoles participantes en la guerra es muy variable según los escenarios bélicos. Debe quedar claro que sólo en algunos ámbitos de la Resistencia francesa la presencia de españoles fue decisiva y en algunos otros casos relevante, como el de Joan Pujol García, Garbo,el espía que engañó a Hitler en el desembarco de Normandía. En muchos otros fue heroica, pero también anecdótica. En su conjunto, era un símbolo de la voluntad de personas y pueblos de estar presentes cuando se juega el destino de la humanidad.

En febrero de 1939, cientos de miles de refugiados, en su mayoría catalanes, cruzaban la frontera hispano-francesa. Era el mayor éxodo de la historia de Es-paña y uno de los mayores de la historia mundial precedente. Las playas de Argelers, Barcarés, Saint Ciprien (Sant Cebrià), Agde y otras se llenaron de exiliados, vigilados de cerca por la Garde Mobil y soldados senegaleses. Algunos de los refugiados, menos sumisos, fueron internados en los campos de castigo de Vernet d´Ariège o en el castillo de Cotlliure. Además de los vigilantes, del mar invernal, de la arena, del frío y el viento glacial, los hombres, mujeres y niños exiliados tenían otros compañeros inseparables: el hambre, la sed, la suciedad, la disentería, los piojos...

Pocas eran las esperanzas de salir de allí a corto plazo, excepto para aquellos que aceptaban regresar a España. Muchas de las mujeres y niños cruzaron la frontera en dirección sur, pero otros muchos miles de refugiados temían las represalias del franquismo y estaban dispuestos a ir a cualquier lugar del mundo, excepto a territorio español mientras Franco mandara.

Los altavoces y los anuncios instalados en los campos recordaban la posibilidad de regresar a España, pero los oficiales y guardias franceses sugerían otra salida a aquellos jóvenes hambrientos: alistarse en la Legión Extranjera. Allí tendrían comida, camisa limpia, un sueldo, viajarían... El periodo de alistamiento era de cinco años, renovables.

En la Legión Francesa

De esta forma, la Legión francesa engrosaba sus filas en 1939 con miles de jóvenes españoles. Muy pronto, en septiembre del mismo año, se iniciaba la guerra entre Francia y Alemania, y otros españoles entran a formar parte de unidades militares, los llamados Regimientos de Marcha, otra forma de incorporar extranjeros con un régimen distinto al de la Legión. No se alistan por un periodo fijo, sino por la duración de la guerra, como un soldado más. En total, unos 10.000 españoles forman parte de las unidades militares regulares de combate francesas.

Un número mucho mayor, sin embargo, unos 52.000, se incorporaron a las Compañías de Trabajo, unidades militarizadas destinadas a actividades complementarias como construir fortificaciones, vigilar depósitos militares o trabajar en fábricas de material bélico o en las minas.

Todos estaban preparándose para enfrentarse a los alemanes en el norte de Francia, en la línea Maginot, pero el bautismo de fuego de los españoles en la Segunda Guerra Mundial tendría un imprevisto y lejano lugar: el fiordo noruego de Narvik, al norte de Noruega, más allá del Círculo Polar Ártico.

En una hábil y audaz operación, las tropas de Hitler ocuparon por sorpresa Dinamarca y Noruega el 8 y 9 de abril de 1940, sin que los aliados lo pudieran impedir. El objetivo alemán era garantizarse el suministro de hierro de las minas suecas de Kiruna, que se embarcaba en el puerto noruego de Narvik. Para impedir tales suministros para la industria de guerra del Reich allí desembarcaron en las semanas siguientes tropas británicas y francesas.

Entre estas últimas iba la 13.ª Semibrigada de la Legión Extranjera, formada en gran parte por españoles. Entre los muertos en la batalla, el sargento catalán Joan Ramon Pujol de Villalonga. Otros, como Carles Busquets, fueron condecorados por su lucha escalando aquellos precipicios cubiertos de placas de hielo.

Desalojaron a los alemanes de Narvik, pero, inesperadamente, el mando da la orden de rápido repliegue y reembarcar. La Wehrmacht había iniciado el 10 de mayo su ofensiva relámpago sobre Francia, Bélgica y Holanda y estaba derrotando a los ejércitos de estos países y al Cuerpo Expedicionario británico. Noruega era un frente secundario y se abandonaba.

Bloqueados en Dunkerque

Entre las pocas tropas del Ejército francés que luchan con dureza contra los alemanes que avanzan imparables están dos regimientos de la Legión y tres de los Regimientos de Marcha, y en todos ellos abundan los españoles. Resultan prácticamente aniquilados.

Miles de españoles de las Compañías de Trabajo y de los restos de las unidades militares huyen del avance alemán y van a parar a una ratonera, Dunkerque. Cientos de miles de soldados y fugitivos aliados se agolpan en los muelles en donde los británicos en todo tipo de buques, incluidos pesqueros o yates de recreo, intentan evacuar en primer lugar a su Cuerpo Expedicionario y, en lo posible, a tropas francesas o belgas. Pero allí quedarán casi todos los españoles antifascistas. Y también los polacos, judíos, checos y de otros países centroeuropeos, que eran precisamente quienes más podían sufrir si caían en manos de los nazis. A la postre, los soldados ingleses o franceses capturados se convertían en prisioneros de guerra. Los otros eran enemigos especiales del nacionalsocialismo y su destino podía ser mucho más trágico, como se demostró.

Uno de los que fugitivos que no pudo embarcar, rechazado en uno y otro lugar por los ingleses, fue el lehendakari vasco José Antonio Aguirre. Logró esconderse en conventos y, tras una larga odisea pasando incluso por Berlín, llegaría a Suecia y desde allí a Estados Unidos. De ser capturado por los alemanes no cabe duda que habría corrido la misma suerte que el presidente de la Generalitat, Lluís Companys, que poco después de la derrota de Francia sería detenido y entregado a Franco. Su destino es conocido.

En la batalla de Francia murieron unos 5.000 españoles y cayeron prisioneros entre 10.000 y 12.000, estos últimos en su mayoría de las Compañías de Trabajo.

Los españoles de las tropas regulares francesas que cayeron en manos de los alemanes fueron prisioneros de guerra normales, como soldados franceses. Peor suerte correrían los de las Compañías de Trabajo, que eran la mayoría de los detenidos. Gran parte de ellos tendrían un destino: Mauthausen, uno de los fatídicos campos de exterminio, situado en Austria, cerca del Danubio.

El Gobierno de Madrid se desinteresó. Los primeros 392 rojos españoles llegaron al campo el 6 de agosto de 1940 y muy pocos sobrevivirían. En junio del año siguiente habían llegado ya 5.998 y seguirían luego nuevos ingresos, aunque en grupos menores, tanto por haber sido detenidos en aquella ofensiva como por formar parte de la Resistencia francesa. En las cercanías de Mauthausen, y de su filial de Gusen, que era donde liquidaban a muchos de los que estaban enfermos o en situación más deplorable, hay un monumento en el que se lee: "A los 7.000 españoles muertos por la libertad". Esta cifra da idea de hasta dónde se llegó. Uno de los fallecidos era el ex conseller de la Generalitat de Catalunya Josep Miret (PSUC), detenido por su participación en la Resistencia francesa y herido en el campo de exterminio a raíz de un bombardeo americano.

Los prisioneros españoles establecerían en Mauthausen una red de ayuda e información que contribuyó a ahorrar vidas y humillaciones. Destacable es la labor de los catalanes Francesc Boix y Antoni Garcia, fotógrafos que salvaron y guardaron centenares de negativos de las torturas y matanzas, que sirvieron en Nuremberg y otros juicios para incriminar a jerarcas nazis.

En campos de concentración

Núcleos mucho más pequeños de españoles fueron a parar a Auschwitz, Sachsenhausen, Dachau, Bergen-Belsen, Buchenwald-Dora, Treblinka, Neuengamme, Aurigny, Eperlecques, Strutthof, Natzweiler, Flossemburg, Raw-Ruska o al campo de mujeres de Ravensbrück. En el de Oranienburg sería internado el ex presidente del Gobierno y líder socialista Francisco Largo Caballero, que sobrevivió a precario.

Hitler lanza el 22 de junio de 1941 su operación Barbarroja contra su mayor adversario, la Unión Soviética. En las esferas oficiales de Madrid todo es regocijo y Ramón Serrano Suñer pronunciaría aquella frase de "¡Rusia es culpable!" ante miles de manifestantes enardecidos. De inmediato se puso en marcha el reclutamiento para la División que iba a luchar contra los soviéticos. No faltaron voluntarios, en especial falangistas. Sería la División Azul, que tras un breve periodo de instrucción y jurar lealtad a Hitler, bajo el mando del general Agustín Muñoz Grandes llegaría al frente del río Volshov (en Novgorod) en octubre de 1941. En diciembre del mismo año participa en duros com-bates de la cabeza de puente de aquel río con un frío que en algunos momentos y lugares se acerca a los 40 y 50 grados bajo cero. Al año siguiente están en el frente de Leningrado, la ciudad sitiada a lo largo de 900 días y en la que 800.000 civiles murieron de hambre y frío. La mayor de las batallas que afecta a la División sería de la Krasnyi Bor, el 10 de febrero de 1943, en que los rusos, tras un terrible bombardeo artillero, lanzan un ataque masivo que les costó miles de bajas, aunque pulverizaron un regimiento español y parte de otro.

Pasada la primera etapa ya no sobraban voluntarios para la División Azul. Todos se habían dado cuenta que bravuconadas como la de "Rusia es cuestión de un día para nuestra Infantería" nada tenían que ver con la realidad. La guerra se alargaba y desde la URSS regresaban mutilados por la metralla o el frío y muchas familias recibían telegramas comunicando que el hijo o el marido no volvería.

Cerca de 5.000 muertos y miles de heridos tuvo la División Azul a lo largo de la guerra, de entre el total de 47.000 soldados que participaron en los diferentes relevos. Huella positiva de la División fue el trato amable para con la población civil rusa, frente a la distancia y la agresividad de los alemanes y, especialmente, de las SS.

La presión de los aliados obligó a retirarla en octubre de 1943, cuando ya la estrella de Hitler iba de capa caída. Aún así se quedó el equivalente a un Regimiento, la Legión Azul, que regresó unos meses más tarde. No faltaron, finalmente, grupos de empecinados nazis españoles que, en los últimos días de la guerra, en la batalla de Berlín, estaban cerca del búnker de Hitler defendiendo a sangre y fuego al dictador.

Historia Natural del Cristianismo Primitivo. Cuarta Parte. Capítulo 23. AUTORES RECOMENDADOS

No están todos los que deberían estar; la selección siempre es arbitraria, pero puedo asegurar que los citados valen el esfuerzo de leerlos....