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martes, 16 de septiembre de 2008

Barcelona multilingüe

Date: Wed, 18 May 2005 15:17:30 -0400
* Fuente: 
http://www.lavanguardia.es/web/20050516/51184451798.html

BCN multilingua

LOS ASTUTOS comerciantes del país recurren al inglés, francés, italiano y hasta latín    
LORENZO GOMIS - 16/05/2005

La primera noticia fue una carta de los lectores en este diario. Un comerciante del barrio antiguo barcelonés se quejaba de que le habían puesto una multa. A los catalanes no nos gustan las multas. A los comerciantes no les gustan las multas. Si un comerciante es catalán, le desagrada doblemente verse multado. Se quejaba de lo que él descubría detrás de la visita del inspector que le había puesto el correctivo. La Administración parecía poner en duda su catalanidad y trataba de estimularla imponiéndole una sanción. El hombre estaba dolido. 

Yo no me había enterado de que la ley de Política Lingüística llegaba a los escaparates con un casuismo sutil cuyos efectos habían molestado al comerciante de la carta. Yo, como lector de periódicos, sólo sabía que lo importante de la ley de Política Lingüística es que gracias a ella todos los niños y niñas al terminar los estudios sabrían hablar y escribir correctamente en catalán y en castellano. Me parecía perfecto. Gracias a oportunas y dosificadas inspecciones hemos sabido ahora además que la ley vela por que no falte la debida dosis de catalán en las vitrinas y mostradores. 

La segunda noticia fue un e-mail escandalizado. Las noticias de nuestro país tienen a veces fuera lecturas que aquí nos parecen exageradas. No hace mucho me llegó otro correo electrónico que enlazaba noticias vaticanas con este titular: "China y Cataluña contra el Papado". No me sorprendió, pues, que el celo inspector se interpretara como una simple prohibición o más exactamente como una obligación de poner todos los letreros en catalán. No hay tal, como es obvio. El comerciante de una tienda cerca de casa, creo que era de lencería, salvaba el precepto completando sus letreros en castellano comercial con un cartel en catalán alusivo a la próxima "Diada de Sant Jordi". 

La tercera noticia me llegó en la tertulia mensual de los compañeros de colegio. A las memorias de los años cuarenta y los repasos a la actualidad sanitaria de los supervivientes se añaden comentarios a la actualidad general. Aquella tarde un compañero comentó la carta a La Vanguardia que he citado antes. El autor era un pariente suyo y él disponía de información complementaria. De ella deduje que el comerciante no había quedado contento con la intervención inspectora. La clientela, explicaba, ha cambiado en los últimos años. A los compradores del barrio había sucedido una crecida cantidad de eso que en catalán llamamos expresivamente passavolants, palabra que no tiene que yo sepa traducción en castellano y que a falta de ella el diccionario de S. Albertí describe con precisión como el que compra algo a un proveedor que no es el suyo habitual. En el centro de la ciudad crece la proporción de turistas. Otra hipótesis es que aumenta el censo de inmigrantes. En cualquier caso, el comerciante había comentado el contratiempo con la familia y ahora nos llegaba su lamento. 

En este país, según mi impresión, hay tres clases de personas: las que notan que un texto está escrito en catalán, las que notan que está escrito en castellano y las que no sabrían decir si la carta que han leído en el restaurante estaba en castellano o en catalán, y lo mismo los escaparates. Yo estoy, me parece descubrir, entre éstos, los que podemos considerarnos bilingües porque no nos extraña que estén en una u otra lengua. Tenemos que fijarnos para darnos cuenta de la lengua en que están escritos los rótulos y no serviríamos para inspectores. 

Sólo notamos la lengua en que algo está escrito cuando nos sorprende alguna rareza expresiva o una falta de ortografía llamativa. El otro día en un restaurante me llamó la atención ver que ofrecían en el menú "ous fregits". Yo estoy acostumbrado a que en casa tales huevos se llamen ferrats. El Institut d´Estudis Catalans describe a los tales como "ou fregit tirant-lo sencer sobre oli, llard, etc., bullent i tenintl´hi fins a prendre´s la clara". Fregits es, pues, perfectamente correcto, aunque no habitual, sea o no debido a la traducción posterior a alguna visita inspectora. 

Fijándome en los escaparates, de unas semanas para acá, sobre todo cuando camino por el Eixample barcelonés, he creído descubrir que aparte la sabia combinación de catalán y castellano, español y catalán, sin necesidad de duplicar todos los letreros, los astutos comerciantes del país están recurriendo al inglés, al francés, al italiano, al alemán, e incluso a las lenguas muertas, el latín y el griego, el latín especialmente, cuando se trata de poner el letrero más difícil y comprometido: el rótulo, la razón social o nombre de una compañía mercantil. 

No es raro que descubra uno dos o tres tiendas seguidas con el rótulo puesto en inglés o en francés (guiño acaso a la francofonía, que parece políticamente lo último). También hay palabras que no se sabe muy bien en qué lengua están o combinaciones lingüísticas sugestivas. Por todo ello me parece que lo más natural es titular este artículo BCN multilingua. Seguro que el lector lo ha entendido. 

lgomis@elciervo.es 

sábado, 17 de mayo de 2008

La ciudad de Heidelberg

Viaja por la red: Heidelberg, destino número treinta y ocho

Una ciudad alemana llena de historia y tradición universitaria nos deja que la recorramos virtualmente

Raquel Martín (raquel@noticias.com) - La historia de esta ciudad de Alemania empieza hace 600.000 años, que es de cuando datan los restos fósiles del "Hombre de Heidelberg", que fueron hallados en 1907 y que constituyeron la primera prueba de vida humana en Europa.

Desde el año 40 antes de Cristo en el lugar en el que hoy se ubica el distrito municipal de Neuenheim había un fuerte ocupado por la corte romana y la corte cirenaica. Posteriormente, el campamento fue arrasado por los alemanes. En el siglo 5 después de Cristo, llegaron los Celtas que también construyeron sus edificaciones a modo de refugio y lugar de culto. Después vinieron los romanos, que establecieron un campamento permanente y una torre indicadora en la orilla del río Neckar, a través del cual fabricaron un puente de madera.

En el año 769, ya se empiezan a tener documentos escritos del lugar, llamado "Bergheim". Unos años antes, se erigió el monasterio de Lorsch y en el año 864 se fundó el monasterio de Saint Michael sobre la Montaña Sagrada de Heilingenberg y también el de Neuberg en el valle del Neckar. Al mismo tiempo, el obispado de Worms extendió su infuencia en el valle, fundando otro monasterio más, el de Schoenau. Pero fue a partir de una aldea muy pequeña al pie del castillo de Worms que se empezó a formar lo que hoy conocemos como Heidelberg

Icdc.com

Años más tarde, la ciudad ya fue mencionada en un documento escrito. Y en 1386, Ruprecht I ya fundó la Universidad de Heidelberg, que desde su creación hasta nuestros días ha jugado un papel muy importante en la historia, especialmente en la era del Humanismo y del Reformismo en el conflicto entre el Luteranismo y el Calvinismo. Tan destacado era el papel de la ciudad que hasta Lutero la visitó en esa época tan movida. was mentioned for the first time in a document in Schoenau Monastery.

Heidelberg.de


Tras la Guerra de los Treinta Años, Tily se hizo con la ciudad y dio como presente al Papa la famosa Biblioteca Palatina de la iglesia del Espíritu Santo de la ciudad. Luego fueron los franceses los que se hicieron con la ciudad y los que casi la destruyen en 1693. En el siglo XVIII la ciudad fue reconstruida basada en el estilo gótico que tenía pero con un toque barroco. La universidad fue refundada y se llamó Ruperto Carola en homenaje a sus dos fundadores. Enseguida fue ganando prestigio, empezándose a considerar como "la residencia de los reyes del intelecto". En ella se firmaron acuerdos muy importantes como la Santa Alianza entre el Emperador de Austria, el Zar de Rusia y el Rey de Prusia.

En 1848, se decidió poner en marcha en Heidelberg la Asamblea Nacional Alemana y además en ella se libraron diferentes batallas. La reputación de la Universidad de Heidelberg mejoró gracias a acoger entre sus aulas a médicos de tanto prestigio como Czerny, Erb y Krehl o humanistas como rohde, Weber o Gundolf.

Cvb-heidelberg.de

En la Segunda Guerra Mundial, la ciudad se libró de un bombardeo y en 1945, se reabrió la Universidad gracias al cirujano Karl Heinrich Bauer y el filósofo Karl Jaspers. Actualmente, Heidelberg cuenta con una población de 135.000 habitantes y más de 28.000 estudiantes

Los monumentos que hay que ver en esta ciudad son muchos, pero aquí tienes una pequeña lista de sugerencias: el Castillo de Heidelberg, el Puente Antiguo, los Jardines del Castillo, el Paseo del Filósofo, Der Ritter, La Biblioteca de la Universidad, La Prisión del estudiante, la Universidad Antigua, la Universidad Nueva, el Centro de Convenciones de Stadthalle, el Marstall, el Heuscheuer, la Iglesia del Espíritu Santo, el Ayuntamiento, la Iglesia de los Jesuitas, la Virgen del Kornmarkt, la Iglesia de San Pedro, el Karlstor y el Tiefburg

Universidad de Heidelberg

Las recetas típicas de Alemania son: el Apfelstrudel (pastel de manzana), el chucrut, la lombarda y la tarta Selva Negra. Lo que más se come son patatas, salchichas, todo tipo de postres, como las pastas, los puddings o los yogurts. Para beber, los zumos y las cervezas se llevan la palma. Otros platos que debes degustar en Heidelberg, entre el amplio surtido que ofrece la gastronomía alemana son: el codillo, el arenque ahumado o el escalope en salsa cazadora.

Por lo que a ocio se refiere, Heidelberg tiene una gran tradición en ofrecer espectáculos culturales de todo tipo como teatro, cine o deportes. Al ser un punto de encuentro de jóvenes y de cultura, se muestra como una ciudad antigua y moderna a la vez. Tiene ese barniz de ciudad cásica, pero sin olvidarse de adaptarse a los tiempos. Las cervecerías de la ciudad son un buen lugar para encontrarse.

Ahora sólo te falta ir a Heidelberg y captar tú mismo tus propias sensaciones.

¡Gutte Raise!

Historia Natural del Cristianismo Primitivo. Segunda Parte. Capítulo 14. LAS GUERRAS JUDIAS y SUS CONSECUENCIAS

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