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viernes, 2 de enero de 2009

Pío Baroja. Biografía.

From: Angel Romera Valero
Date: Mon, 5 Mar 2001 07:19:41 +0100
Eduardo Gil Bera, 'Baroja o el miedo. Biografía no autorizada', Madrid,
Península, 2001.

En cuatro trazos

Eduardo Gil Bera acaba de publicar una biografía de Pío Baroja, "Baroja o el miedo" (Península), que traerá cola, aunque no dará que hablar. Me explico: sus conclusiones son tan terminantes que clausuran la polémica. Y si no, al tiempo. Su propósito es sencillo: comprobar si lo que Baroja dijo de sí mismo y de su mundo en sus cacareadas memorias, "En la última vuelta del camino", escrupulosamente reproducido por sus biógrafos oficiales, simples apologetas, es cierto o no. La respuesta, claro, es no. Pero un no de dimensiones tan colosales que han movido de la peana al novelista vasco, cuyo espíritu estará reconcomiéndose allá donde se encuentre, infierno o gloria, tanto da.

Que Baroja era un personaje, un tipo de cuidado, no hay duda. Que Baroja hizo una literatura alrededor de una figura, más o menos la suya, inventada (hasta qué punto... no lo sabíamos hasta ahora), tampoco se le escapaba a casi nadie que no fuese un seguidor fiel, furioso, férvido. Ahora bien, que Pío Baroja, el que respiraba trece veces por minuto, fuese tan bajo y tan rastrero, tan cuco y tan taimado, tan zarrapastroso y aprovechado, y eso probado con pelos y señales, eso es harina de otro costal. Ahí la cosa toma un color muy malo. Y, claro, Baroja se queda en pelota picada.

Aviso: el que haya leído la literatura barojiana, tan confortable y mágica, y haya cogido cariño al personaje, lo va a pasar mal leyendo estas páginas, que se dedican a desmontar cuidadosamente toda la fábrica de sueños al servicio de la imagen pública y publicada de Don Pío. Avisados quedan. Sin embargo, ya nadie podrá volver la cara y decir: eso no se sabe, eso no está probado, eso usted me lo demuestra. Ahí queda el libro de Gil Bera como un raro monumento al peor momento de España.

Por ejemplo, Baroja fue, insistentemente, antidemócrata, reaccionario a carta nada cabal, un demagogo, un partidario de soluciones dictatoriales, un enemigo del parlamentarismo, un fascinado por la aristocracia de salón y, al mismo tiempo, por la pobretería vista de lejos, etcétera. Y, sin embargo, cuántas veces se le moteja de liberal (churchilliano en su última época). Nada de eso. Fue un antisemita insoportable -tenía un verdadero problema con el pueblo de Abraham-, un arbitrista aborrecible -apostaba por lo germanos y ganaban los ingleses, y él lo arreglaba treinta años después, a su manera-, un trepa de marca -su peripecia en busca de un escaño, en plan hampón y disimulando, es de frenopático-.

Pero hay más. Mucho más. No sólo es que Baroja fuese un tipo asqueroso, que lo fue. Es que la borra de sus novelas, sus ideas, eran lo peor de lo peor. Un lombrosiano de segunda mano, un falangista desnaturalizado y un pangermanista de aldea. Todo lo malo. Lo peor de lo más atufado de las ideas que se movían en ese tiempo por Europa se dan cita en un autodidacta que digirió tan mal a Nietzsche y a Schopenhauer (que tanto han vestido al muñeco Baroja) como a Nordeau y a Max Scheler. Un caso. Naturalmente, un caso perdido.

Y siendo Baroja lo que es: un tipejo sin escrúpulos, ni siquiera es lo que peor parado sale en este libro terrible porque dice unas cosas que a fuerza de ignorarlas o maquillarlas nadie ha dicho en nuestra lengua. Esto es, la responsabilidad que tuvieron los intelectuales a la hora de caldear la caldera de ideas que trajo la Guerra Civil. Y todavía peor: cómo hicieron mutis por el foro cuando los españoles agarraron las escopetas y se liaron a tiros unos contra otros. Eso sí que es terrible. Una historia que quita el sueño.

Por eso, lo peor de este gran libro no es cómo sale Baroja, con ser eso malo; lo insoportable es la pléyade de cabecitas calenturientas que conformaban la crema de la intelectualidad: Unamuno, apuntándose a todo movimiento "antiloquesea", Azorín, con su bastón y su bombín bailando el rigodón de las buenas costumbres, J.R.J., subido en el pedestal de su tontería, Ortega, y su discurso logorreico a favor de la vida mientras trataba de cepillarse a alguna de sus alumnas, y el resto de corifeos de un baile que tenía mucho de astracanada: Maeztu y su sal gorda, los anarquistas y su locura antiburguesa, etcéra. ¡Qué carnaval!

Hay dos libros complementarios de esta joya que nos desmonta tantos falsos prestigios. Uno, "Las armas y las letras" (Planeta), de Andrés Trapiello, nos da cuenta de las voces y los ecos de los intelectuales antes, durante y después de la carnicería que fue la Guerra Civil; otro, "Breves narraciones por historias" (Lengua de Trapo), de Antonio Orejudo Utrilla, novela que narra en clave fantasmagórica los sueños piorreicos de dos generaciones (los del 98 y los Novecentistas) que mataron lo poco bueno que España pudiese tener entonces.

Es pronto para saber lo que este libro significa en nuestras vidas, pero lo que desvela es de aúpa. ¿Estuvo implicado Baroja en el intento de atentado de Alfonso XIII perpetrado por Mateo Morral? Si no tiró la bomba, que no lo hizo, moralmente sí, desde luego. ¿Jugó todas las bazas del radicalismo para hacerse un nombre? Eso, sin duda. ¿Atizó los peores instintos con la trama ideológica de sus novelas tan leídas y comentadas? Sí. Tristemente, sí.

Y luego esos episodios de la tétrica familia Baroja que ponen los pelos de punta: su amor innombrable hacia su madre, la locura atrabiliaria de Ricardo Baroja, tan odiado por su hermano, las quejas de Carmen Baroja Nessi, gimoteadora y falsa como una moneda de madera, el asco hacia todos y todo lo que no fuese su sucio ombligo. Si el episodio de la próstata está hecho a mala uva, ¿qué puede decirse del que cuenta cómo Baroja achicharra a tiros a un perro que le ha mordido?

El estilo de Gil Bera es antológico. Distanciado, sarcástico más que irónico, lleno de ideas valiosas, ocurrencias desopilantes, trazos que se convierten en puñaladas. Nada que objetar cuando el material es tan diabólico, la maldad tan obscena. Libro que produce pesadillas, que a todo lo da la vuelta, que nos deja patidifusos. Esclarecidos pero asombrados, indignados pero sabios, atónitos pero no muertos. Lo dicho: traerá cola, pero no dará que hablar. A pesar de todo, nos encantan sus novelas.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Copla de pie quebrado

Thu Oct 21 18:45:51 1999 

La copla de pie quebrado o sextilla manriqueña es una estrofa creada por Gómez Manrique, tío del famoso poeta Jorge Manrique y, según algunos, el verdadero autor de las "Coplas a la muerte de mi padre", compuestas en esta forma métrica, que entonces deberían titularse "Coplas a la muerte de mi hermano", ya que en ningún sitio de estas se dice que el autor sea hijo suyo salvo en el título, que muy bien puede ser posterior y fruto de una incierta atribución. 

El motivo de tal duda es el hecho de que el resto de los poemas conservados de Jorge Manrique sea muy inferior a esta altísima producción y la gran semejanza que presentan las coplas respecto a otros poemas de Gómez Manrique, quien en la época era tenido por poeta más importante y dotado que el propio Jorge, lo que su producción poética no desmiente. 

La estructura métrica de la sextilla manriqueña es 8a,8b,4 ó 5c,8a,8b,4 ó 5c, aunque también se practicó una con el esquema aabaab. Se agrupan en parejas, por lo que podría decirse que se trata de sextillas dobles. La vacilación entre tetrasílabo y pentasílabo no se debe, según Tomás Navarro Tomás, a la aféresis de la primera palabra porque el anterior octosílabo termine en vocal, ni tampoco a compensación porque éste sea agudo, sino a una vacilación que existía ya cuando el Arcipreste de Hita empezó a cultivar este tipo de estrofas (Cfr. Tomás Navarro Tomás, Métrica española, Barcelona: Lábor, 1983 (6.ª ed.), p. 91). 

Esta estrofa, con el súbito quiebro a la mitad del tiempo de elocución, se usa en composiciones de carácter sentencioso o moral, pues da al poema el aspecto quebradizo y elegíaco del son de una campana que toca a difuntos. El efecto es el mismo que cuando se usa modernamente el espacio en blanco en el verso para aislar una palabra y potenciar su significado mediante el procedimiento del braquistiquio, que caracteriza a otros autores de raigambre moral como Fernández de Andrada, el autor de la "Epístola moral a Fabio". 

Ángel Romera. 

Administrador de la lista HISPANIA. 

martes, 16 de diciembre de 2008

Pessoa. Libro del desasosiego

Pessoa(1913-1935)    Fernando Pessoa         "Libro del desasosiego"  Traducción de Perfecto E. Cuadrado    El Acantilado  nº65    Barcelona, diciembre 2002, 5ª reimpresión, julio 2004            www.acantilado.es     pp.603 Tit.Orig: Livro do Desassossego

Fragmentos texto

"Pertenezco, sin embargo, a aquel género de hombres que están siempre al margen de aquello a lo que pertenecen, no viendo sólo la multitud de la que son parte, sino también los grandes espacios que hay al lado" pag.15

“No tenemos, es cierto, un concepto de valor para aplicar a la obra que producimos. La producimos, es cierto, para distraernos, pero no como el preso que trenza la paja para distraerse del Destino, sino como la joven que borda almohadas para distraerse, sin más.” Pag.17

 “Existen aquellos a los que el mismo Dios explota, y son profetas y santos en la vacuidad del mundo!. Pag.23

 “Haya o no dioses, de ellos somos siervos” pag.33

 “No se puede comer un bollo sin perderlo” pag.66

 “Cada cosa, según se considere, es un prodigio o un estorbo, un todo o un nada, un camino o una preocupación. Considerarla cada vez de un modo diferente equivale a renovarla, a multiplicarla por si mismo. Por eso el espíritu contemplativo que nunca salió de su aldea tiene sin embargo a sus órdenes el universo entero. En una celda o en un desierto está el infinito. En una piedra se duerme cósmicamente.” Pag.107

 “El soñador no es superior al hombre activo porque el sueño sea superior a la realidad. La superioridad del soñador consiste en que soñar es mucho más práctico que vivir, y en que el soñador extrae de la vida un placer mucho mayor y mucho más variado que el hombre de acción. En mejores y más directos términos, el soñador es el verdadero hombre de acción”. Pag. 109

 “¡Ah, no hay saudades más dolorosas que las de las cosas que nunca existieron!” Pag. 111

martes, 28 de octubre de 2008

Kjell Askildsen

Ultimas Notas de Thomas F. para la humanidad y

Un repentino  pensamiento liberador

 Ed.  Lengua de Trapo   / Otras Lenguas nº 20

 Forlaget Oktober 1983 y 1987

Lengua de Trapo Año 2003

AJEDREZ

El mundo ya no es lo que era. Ahora, por ejemplo, se vive más tiempo.  Yo tengo ochenta y muchos, y es poco.  Estoy demasiado sano, aunque no tenga razones para estar sano. Pero la vida no quiere desprenderse de mí.  El que no tiene nada por qué vivir, tampoco tiene nada por qué morir.  Tal vez sea ese el motivo.

Un día hace mucho, antes de que mis piernas empezaran a flaquear seriamente, fui a visitar a mi hermano. No lo había visto desde hacía más de tres años, pero seguía viviendo donde fui a visitarlo la última vez. “Sigues vivo”, dijo, aunque él era mayor que yo. Me había llevado un bocadillo y él me ofreció un vaso de agua. “La vida es dura –dijo-, no hay quien la aguante”. Yo estaba comiendo y no contesté. No había ido allí a discutir. Acabé el bocadillo y me bebí el agua. Mi hermano miraba fijamente hacia algún punto situado por encima de mi cabeza. Si me hubiera levantado y él no hubiese desviado la mirada antes, se había quedado mirándome directamente, pero sin duda la había desviado. Mi hermano no se encontraba a gusto conmigo. O dicho de otro modo, no se encontraba a gusto consigo mismo cuando estaba conmigo. Creo que tenía mala conciencia o, al menos no buena. Escribió una veintena de novelas muy largas, y yo sólo unas cuantas, y además breves.  Está considerado como un escritor bastante bueno, aunque un poco guarro. Escribe mucho sobre el año, sobre todo el amor físico, me pregunto dónde lo habrá aprendido.

Mi hermano seguía con la mirada clavada en algún punto situado por encima de mi cabeza, supongo que se sentía Ens. Derecho por las veinte novelas que tenía en el fofo trasero. Me estaban entrando ganas de largarme sin decirle el motivo de mi  visita, pero pensé que después de la caminata que me había dado sería de tontos, así que le pregunté si le apetecía jugar un partida de ajedrez. “Eso lleva mucho tiempo –dijo-, y yo ya no tengo mucho tiempo que perder. Podrías haber venido antes”. Debí levantarme y largarme en ese momento, se lo hubiera merecido, pero soy demasiado cortés y considerado, esa es mi gran debilidad, o una de ellas. “No lleva más de una hora”, dije. “La partida sí –contestó-, pero a eso había que añadir la excitación posterior o el cabreo si la perdiera. Mi corazón, sabes, ya no es lo que era. Y el tuyo tampoco, supongo”. No contesté, no tenía ganas de discutir con él sobre mi corazón, así que dije: “De modo que tienes miedo de morir. Vaya, vaya”. “Tonterías. Lo que pasa es que mi obra aún no está concluida” Así de pretencioso estuvo, me entraron ganas de vomitar. Yo había dejado el bastón en el suelo y me agaché a recogerlo, quería que dejara de presumir. “Cuando morimos, al menos dejamos de contradecirnos”, dije, aunque no esperaba que entendiera el sentido de mis palabras. Pero él era demasiado soberbio para preguntar. “No ha sido mi intención herirte”, dijo. “¿Herirme?”, contesté levantando la voz. Era razonable que me irritara. “Me importa un bledo lo poco  que he escrito y lo poco que no he escrito”.  Me puse de pie y le solté un discurso: “Cada hora que pasa, el mundo se libra de miles de tontos. Piénsalo. ¿Te has parado alguna vez a pensar en la cantidad de estupidez almacenada que desaparece en el transcurso de un día? Imagínate todos los cerebros que dejan de funcionar, pues es ahí donde se almacena la estupidez. Y sin embargo, todavía queda mucha estupidez, porque algunos la han perpetuado en libros, y así se mantiene vida. Mientras la gente siga leyendo, ciertas novelas de las que tanto abundan, la estupidez seguirá existiendo”. Y añadí, un poco vagamente, lo confieso : “Por eso he venido a jugar una partida de ajedrez”. Permaneció callado un buen rato, hasta que hice ademán de marcharme, entonces dijo “Demasiadas palabras para tan poca cosa. Pero sacaré partido, las pondré en boca de algún ignorante”.

Exactamente así era mi hermano. Por cierto, se murió ese mismo día, y no es improbable que me llevara sus últimas palabras, pues me marché sin contestarle, y eso no debió de gustarle nada. Quería tener la última palabra y la tuvo, aunque supongo que hubiera querido decir algo más.  Cuando recuerdo lo que se irritó, me viene a la memoria que los chinos tienen un símbolo en su grafía que representa la muerte por agotamiento en el acto sexual.

            Al fin y al cabo éramos hermanos.

lunes, 20 de octubre de 2008

Iréne Nemirovsky

* Fuente: 
http://www.lavanguardia.es/web/20051109/51197104165.html

Irène Némirovsky, 62 años después

Antes de morir en Auschwitz, Irène Némirovsky logró acabar dos de las cinco partes de su obra épica sobre la debacle de Francia en la II Guerra Mundial. Publicada en el 2004, lleva 200.000 ejemplares vendidos en su país

La autora salvó el manuscrito de 'Suite francesa' ocultándolo en una maleta antes de ser deportada    
 
La idea era describir de qué modo los conflictos hacen aflorar lo mejor y lo peor de la naturaleza humana    
 
CARLES BARBA - 09/11/2005

Decía Rimbaud que la vida en sí misma transcurre sonambulamente y que, para conocer de verdad su entraña, hace falta un dérèglement de tous le sens, un trastorno radical de la percepción. La novela póstuma de Irène Némirovsky trata precisamente de eso, de cómo se comportan los seres humanos en una situación de caos -aquí, la Segunda Guerra Mundial- y de qué manera las adversidades hacen aflorar en ellos lo mejor y peor de su naturaleza. Lo afirma uno de los personajes de la obra, Lucile Angellier: "Nadie puede presumir de conocer el mar sin haberlo visto en la calma y en la tempestad. Sólo conoce a los hombres y a las mujeres quien los ha visto en una época de convulsión como ésta. Sólo ése se conoce a sí mismo". 

En Suite francesa, manuscrito que su autora logró salvar ocultándolo en una maleta antes de ser deportada y asesinada en Auschwitz, hay un implacable escrutinio de la reacción de la sociedad francesa ante la invasión alemana, la ruptura de la línea Maginot, la captura de dos millones de soldados franceses y la inminente entrada de los nazis en París. En la primera parte, los capitulillos describen (en una suerte de estructura coral, polifónica) la forman en que evacuan París y engrosan el éxodo distintos habitantes de la gran urbe: una familia de la alta burguesía, un escritor célebre y su amante, un matrimonio de clase media que tiene un hijo en el frente, un miembro de la banca, una bailarina ligera de cascos, un coleccionista de antigüedades, un cura y una treintena de chicos a su cargo, etcétera. El lector que haya visto la película Fugitivos de André Techiné podrá visualizar con facilidad las escenas: los caminos y carreteras de Francia se llenan de columnas de refugiados de todas las procedencias, y la escasez de alimentos, agua y gasolina, el cansancio y la desorientación, y las batidas de Stukas que ametrallan aleatoriamente a estos civiles en fuga, va larvando entre ellos una conciencia del riesgo de su situación, y despertando en consecuencia instintos de supervivencia y de adaptación al nuevo medio. 

No sabemos si Némirovsky había leído los cuentos de guerra de Maupassant, pero desde luego en las viñetas que compone, en la crudeza de estos morceaux de vie, hay la misma capacidad de penetrar el fondo último de las conductas individuales cuando se ven sacudidas por el peligro. Las reacciones pueden recorrer toda la gama, desde la heroicidad a la mezquindad. Hubert, por ejemplo, un crío de apenas 16 años de la rancia familia de los Pericand, no puede soportar huir del avance alemán a las faldas de su madre y hermana y, en un golpe de arrojo, las planta y se suma al primer escuadrón francés con el que se encuentra. Un coleccionista de porcelana, en cambio, engaña a una pareja de pimpollos a punto de casarse y, so pretexto de velar su coche, les deja sin gasolina, robándola en beneficio de su propio vehículo. Tanto Maupassant como Némirovsky captan muy bien lo siguiente: tiene más sabiduría de la vida una vulgar bailarina que el más culto burgués, y más reflejos ante el peligro una naturaleza aviesa que otra bienintencionada. Y otra constatación común: es a veces en la más profunda desventura cuando paradójicamente vienen los momentos de dicha más puros. 

En cualquier caso, Némirovsky capta estupendamente cómo en el tumulto de las conflagraciones y de las transmigraciones forzosas, los seres humanos se anonimizan, las individualidades ceden por fuerza o de buen grado los intereses que las mueven, yuna extraña uniformidad se enseñorea de sus conductas. En este estado de cosas, los personajes más inhábiles son tipos como el exquisito escritor Gabriel Corte quien, ante la modesta habitación que le ofrece un hotelero de pueblo, se anda con remilgos de señorito: "¿Sabe usted quién soy? Prefiero dormir en mi coche antes que en esta ratonera", con lo cual él y su pareja pierden una preciosa ocasión de descansar bajo techo. En cambio, personajes como el empleado de banca Maurice Michaud, a pesar del hambre, el cansancio y las preocupaciones, no se sienten nunca demasiado infelices porque no se consideran a sí mismos importantes. Para él, además, el pensamiento de que en todas las épocas se hayan producido largos éxodos, le consuela de su concreta y penosa travesía por los caminos de Francia. En la novela por tanto late aquí y allá la idea de que la guerra, aun siendo terrible, libera a cada cual de las pequeñas servidumbres de la identidad, le deja desnudo ante los peligros, y le da una oportunidad única de fusionarse con sus congéneres, incluso con el pálpito mismo de la vida originaria y profunda. Ahí está como ejemplo el personaje de Jean-Marie Michaud, hijo precisamente del empleado de banca, y que en la convalecencia de sus graves heridas, por lo mismo que no se ve ante un futuro inmediato claro, se deja ir al puro hecho de existir y se deleita en la contemplación de unos potros que trotan alegremente en un pequeño prado. 

La segunda parte de Suite francesa varía sensiblemente el enfoque del relato. Ahora estamos en zona ya firmemente ocupada - en concreto en Bussy-le-Grand, un pueblo cercano a Dijon y no lejano al Vichy de Petain-, y los aldeanos, granjeros y terratenientes (en concreto, los vizcondes de Montfort) han de convivir y confraternizar con los alemanes, albergándolos en algunos casos en sus propias casas. Se conoce que Némirovsky ha leído a Proust porque en su obra también la realidad queda a cien leguas de lo imaginado. Cuando las mujeres francesas ven llegar por primera vez al pueblo a un alemán en motocicleta, esperan ver algo así como una visión del Apocalipsis. Quien llega en cambio es un joven de rostro fino y sonrosado, casi infantil bajo el casco... Sintomáticamente, esta parte de la novela (polarizada en muchos menos personajes) desarrollará el amor culpable pero también emancipador entre una francesa casada y un oficial alemán también casado, amor que el pueblo presencia con distintos grados de condena o connivencia. Una vez más, la tensión sexual puesta en juego en un contexto tan atípico lleva a descubrir a los dos partenaires recursos propios hasta entonces insospechados. 

Notas del natural 
Suite francesa había de tener cinco partes y ser una suerte de Guerra y paz sobre la debacle de Francia en los primeros años de la Segunda Guerra Mundial. La trágica muerte de su autora truncó el proyecto, pero las dos partes que han sobrevivido están enteras y conclusas, poseen una firme cohesión, y exhalan por así decirlo una pululación de vida que las convierte en literatura de la mejor cepa. Estas páginas tienen además una poderosa carga autobiográfica y, más aún, una clara conciencia premonitoria, con la que Némirovsky parece estar adivinando y asumiendo su inminente y dramático final. "No le tenía miedo a nada", dice de su personaje Lucile Angellier (y no cabe duda de que está hablando de sí misma): "Su vacía y cansada alma deseaba oscuramente verse en algún gran peligro". Al final, el torbellino de la historia la engulló como una más de los cientos de miles de víctimas del genocidio judío. Suite francesa por lo tanto, además de ficción pura, es un documento personal y directo del mismo rango que el Diario de Ana Frank o Una mujer en Berlín de autora anónima. La novela está escrita en simultaneidad con las peripecias de la propia autora, que como quien dice no hace otra cosa que tomar notas del natural, del gran desbarajuste que es una guerra, y transmutarlas rápidamente en ficción. Suite francesa se erige así en el testimonio de una mujer de genio que, en medio de la tempestad, elige escudriñar a sus semejantes y tomarse la medida a sí misma. 

sábado, 11 de octubre de 2008

Necronomicon

Area: [FIDO] Libros 
Msg#: 6828                                         Fech: 25 Jan 96  16:08
De: Angel De Diego                              
A: All                                                              
HISTORIA DEL "NECRONOMICON" (*)                                                
El título original era Alazif, Azif era el término utilizado por los árabes para designar el ruido nocturno (producido por los insectos) que, se suponía, era el murmullo de los demonios. Escrito por Abdul alHazred, un poeta huido de Sanaa al Yemen, en la época de los califas Omeyas hacia el año 700. Visita las ruinas de Babilonia y los subterraneos secretos de Menfis, y pasa 10 años en la soledad del gran desierto que se extiende al sur de Arabia, el Roba elKhaliyeh o "Espacio vital" de los antiguos, y el Dahna, o "Desierto Escalata" de los árabes modernos.

Se dice que este desierto está habitado por espíritus malignos y monstruos tenebrosos. Todos aquellos que aseguran haber penetrado en sus regiones cuentan cosas extrañas y sobrenaturales. Durante los ultimos años de su vida, alHazred vivi  en Damasco, donde escribió el NECRONOMICON (Al Azif) y por donde círculan terribles y contradictorios rumores sobre su muerte o desaparición en el 738. Su biografo del siglo XII, IbnKhallikan, cuenta que fue asesinado por un monstruo invisible en pleno día y devorado horriblemente en presencia de un gran número de aterrorizados testigos. Se cuentan además, muchas cosas sobre su locura: Pretendía haber visto la famosa Irem, la Ciudad de los Pilares, y haber encontrado bajo las ruinas de una inencontrable ciudad del desierto los anales secretos de una raza mas antigua que la humanidad. No participaba de la fé musulmana, adoraba a unas desconocidas entidades a las que llamaba YogSothoth y Cthulhu.

En el año 950, el Azif, que habia circulado en secreto entre los filósofos de la época, fue traducido ocultamente al griego por Theodorus Philetas de Constantinopla, bajo el titulo de Necronomicón. Durante un siglo, y debido a su influencia, tuvieron lugar ciertos hechos horribles, por lo que el libro fue prohibido y quemado por el patriarca Michael.

Desde entonces no tenemos mas que vagas referencias del libro, pero en el 1.228 Olaus Wormius encuentra una traducción al latín que fue impresa dos veces, una en el siglo XV, en letras negras (probablemente en España). Ninguna de las dos ediciones lleva ningun tipo de aclaración, de tal forma que es solo por su tipografia por lo que se supone su fecha y lugar de impresión. La obra, tanto en su version griega como en la latina, fue prohibida por el papa Gregorio IX, en el 1.232, poco despues de que su traducción al latin fuese un poderoso foco de atención. La edición  rabe original se perdio en los tiempos de Wormius, (hay vagas alusiones sobre la existencia de una copia secreta encontrada en San Francisco. EEUU, a principios de siglo, pero que desaparecio en el gran incendio). No hay ningun rastro de la version griega, impresa en Italia, entre el 1.500 y el 1.550, despues del incendio que tuvo lugar en la biblioteca de cierto personaje de Salem, en 1.692. Igualmente, existia una traduccion del doctor Dee, jamas impresa, basada en el manuscrito original. Los textos latinos que aún subsisten (del siglo XV), uno esta guardado en el Museo Britanico, otro se halla en la Biblioteca Nacional de Paris y otro en la Biblioteca Secreta de Monasterio del Escorial en España.  Una edición del siglo XVII se encuentra en la biblioteca Widener de Harvard y otra en la biblioteca de la Universidad de Miskatonic, en Arkam; mientras que hay una mas en biblioteca de la Universidad de Buenos Aires. Probablemente existan aún mas copias secretas, se rumoreaba persistentemente que una copia del siglo XV fue a parar a la colección de un celebre millonario americano. Existe otro rumor que asegura que una copia del texto griego del siglo XVI es propiedad de la familia Pickman de Salem; pero es casi seguro que esta copia desaparecio, al mismo tiempo que el artista R. U. Pickman, en 1.926. La obra esta severamente prohibida por las autoridades y por todas las organizaciones legales inglesas.
  
Su lectura puede traer consecuencias nefastas. Se cree que R. W. Chambers se baso en este libro para su obra "El rey amarillo".


CRONOLOGIA

1§.  AlAzuf es escrito en Damasco en el 730 por Abdul AlHazred
2§.  Traducción al griego con el titulo de Necronomicón, por Theodorus Philetas
     en 950
3§.  El patriarca Michael lo prohibe en el 1.050 (el texto griego). El  rabe
     se ha perdido
4§.  En 1.228, Olaus traduce el texto griego al latín
5§.  Las ediciones latina y griega son quemadas por Gregorio IX en 1.232
6§.  En 1.4.. (?) aparece una edición en letras goticas en Alemania
7§.  En 1.5.. (?) el texto griego es impreso en Italia
8§.  En 1.6.. (?) aparece la traducción el castellano del texto latino.

(*) Relato extraido de La noche del Oceano y otros escritos ineditos, publicado
    por Editorial Edaf. Madrid, 1991 

lunes, 6 de octubre de 2008

A. Bierce. Un cuento de

UNA CONFLAGRACION IMPERFECTA - Ambrose Bierce

  Una mañana de junio de 1872, temprano, asesiné a mi padre, acto que me impresionó vivamente en esa  época.  Esto  ocurrió antes de mi casamiemto, cuando vivía con mis padres en Wisconsin. Mi padre y yo est bamos  en  la biblioteca de nuestra casa, dividiendo el producto de un robo que habíamos cometido esa noche. Consistía, en su mayor parte, en enseres domésticos, y la tarea de una partición equitativa era dificultosa. Nos pusimos  de acuerdo sobre las  servilletas, toallas y cosas parecidas, y la platería se repartió casi perfectamente, pero ustedes pueden imaginar que cuando se trata de dividir una única caja de música en dos, sin que sobre nada, comienzan las dificultades. Fue esa caja de música la que trajo el desastre y la desgracia a nuestra familia. Si la hubiéramos dejado, mi pobre padre podía estar vivo ahora.

Era una exquisita y hermosa obra de artesanía, incrustada de costosas maderas, curiosamente tallada. No sólo podía tocar gran variedad de temas sino que también silbaba como una codorniz, ladraba como un perro, cantaba como el gallo todas las mañanas, se le diera cuerda o no, y recitaba los diez mandamientos. Fue esta última maravilla la que ganó el corazón de mi padre y lo llevó a cometer el único acto deshonroso de su vida, aunque posiblemente hubiera cometido otros si le hubiera perdonado éste: trató de ocultarme la caja de música y juró por su honor que no la había tomado, aunque yo sabía muy bien, que en lo que le concernía, el robo había sido llevado a cabo principalmente para conseguirla.

Mi padre tenía la caja de música escondida bajo la capa; habíamos usado capas como disfraz. Me había asegurado solemnemente que no la había tomado. Yo sabía que sí, y sabía algo que, evidentemente, él ignoraba: O sea, que la caja cantaría con la luz del día y lo traicionaría si me era posible prolongar la división de los bienes hasta esa hora. Todo ocurrió como yo lo deseaba: cuando la luz de gas empezó a palidecer en la biblioteca y la forma de las ventanas se vio oscuramente tras las cortinas, un largo corococó salió de abajo de la capa del caballero, seguido de algunos compases del aria de Tannhauser, y finalizando con un sonoro "click". Sobre la mesa, entre nosotros, había una pequeña hacha de mano que habíamos usado para penetrar en la infortunada casa; la tomé. El anciano, viendo que ya de nada servía esconderla por más tiempo, sacó la caja de música de entre la capa y la puso sobre la mesa.

 -Córtala en dos si así lo prefieres -dijo-. He tratado de salvarla de la destrucción.

Era un apasionado amante de la música y tocaba la armónica con expresión y sentimiento.

Dije:

-No discuto la pureza de sus motivos. Sería presunción de mi parte querer juzgar a mi padre. Pero los negocios son los negocios; voy a efectuar la disolución de nuestra sociedad a menos que usted consienta en usar en futuros robos un cascabel.

 -No -dijo después de reflexionar un momento-, no, no podría hacerlo, parecería una confesión de deshonestidad. La gente diría que desconfías de mí.

  No pude dejar de admirar su temple y su sensibilidad; por un momento me sentí orgulloso de él y dispuesto a disimular su falta, pero un vistazo a la enjoyada caja de música me decidió, y, como ya lo dije, saqué al anciano de este valle de lágrimas.

  Una vez hecho sentí una pizca de desasosiego. No sólo era mi padre -el autor de mis días- sino que sin duda el cadáver sería descubierto. Era ya pleno día y en cualquier momento mi madre podía entrar a la biblioteca. Bajo tales circunstancias consideré que lo prudente era suprimirla también, cosa que hice. Pagué luego a los sirvientes y los despedí.

  Esa tarde fui a ver al Jefe de Policía, le conté lo que había hecho y le pedí consejo. Me hubiera resultado muy penoso que los acontecimientos tomaran estado público. Mi conducta hubiera sido un nimemente condenada y los periódicos la usarían en mi contra si algún día obtenía un cargo de gobierno. El Jefe comprendió la fuerza de estos razonamientos; él era también un asesino de amplia experiencia. Después de consultar con el juez que presidía la Corte de Jurisdicción Variable me aconsejó esconder los cadáveres en una de las bibliotecas, tomar un fuerte seguro sobre la casa y quemarla. Cosa que procedí a hacer.

  En la biblioteca había una estantería que mi padre comprara recientemente a un inventor chiflado y que no había llenado de libros. El mueble tenía la forma y el tamaño parecido a esos antiguos armarios que se ven en los dormitorios que no tienen placards, pero se abría de arriba hacia abajo como un camisón de señora. Tenía puertas de vidrio. Había amortajado a mis padres y ya estaban bastante rígidos como para mantenerse erectos, de modo que los puse en la biblioteca, de la que había sacado los estantes. Cerré las puertas con llave y pinché unas cortinas en las puertecitas de vidrio. El inspector de la compañía de seguros pasó media docena de veces frente al mueble, sin sospechar nada.

Esa noche, despues de obtener mi póliza, prendí fuego a la casa y, a través de los bosques, me dirigí a la ciudad, que distaba dos millas, en donde me las arreglé para encontrarme en el momento en que la alegría estaba en su punto más alto. Con gritos de aprensión por la suerte de mis padres, me uní a la multitud y llegué con ellos  al lugar del incendio unas dos horas después de haberlo provocado. La ciudad entera estaba allí cuando llegué precipitadamente. La casa estaba completamente consumida, pero en un extremo del lecho de encendidas ascuas, enhiesta e incólumne, ­se veía esa biblioteca!

El fuego había quemado las cortinas, dejando a la vista las puertas de vidrio, a través de las cuales la fiera luz roja iluminaba el interior. Allí estaba mi querido padre, "igualito a cuando vivía" y a su lado su compañera de pesares y alegrías. No tenía ni un pelo chamuscado y las vestimentas estaban intactas. Conspicuas eran las heridas de sus cabezas y gargantas, que en la prosecución de mis designios me había visto obligado a inflingirles. La gente guardaba silencio como en presencia de un milagro. El espanto y el terror habían atado todas las lenguas. yo mismo me sentía muy afectado.

Unos tres años después, cuando los acontecimientos aquí relatados habíanse borrado casi de mi memoria, fui a Nueva York para ayudar a pasar algunos bonos americanos falsos. Cierto día, mirando distraidamente una mueblería ví la réplica exacta de la biblioteca.

  -La compré por una bicoca a un inventor que abandonó el oficio -me explicó el vendedor-. Decía que era a prueba de fuego porque los poros de la madera fueron rellenados a presión hidr ulica con alumbre y el vidrio está hecho de asbesto. No creo que sea realmente a prueba de fuego ... se la puedo dar al precio de una biblioteca común.

  -No -le dije-, si usted no puede garantizar que es a prueba de fuego, no la llevaré. -Le di los buenos días.

  No la hubiera llevado a ningún precio, me despertaba recuerdos sumamente desagradables.

F.Nietzsche. Así habló Zaratustra

From abraxa@pinos.com Thu Jan 22 05:43:42 1998
Subject: (Lit) ¿Asi habló Zarathustra?
Date: 22 Jan 1998 00:43:42 EDT

El fin de semana pasado decidi analizar el texto de la gran obra de Friedrich Nietzsche, "Also sprach Zarathustra", con mentalidad traductoral. Cogi la version espanola a mi alcance, "Asi hablo Zarathustra", por Juan Carlos Garcia Borron, Madrid, 1996. Desde los primeros "versiculos" note arbitrariedades de todo tipo, sobre todo una especie de mania por agregar palabras y giros que no existen en el texto aleman ante mi vista, "Also sprach Zarathustra", Stuttgart, 1993. Inverti algunas horas traduciendo en profundidad algo de esta obra maestra de la filosofia y de la literatura mundial. 

Para que tengan idea de la metodologia de Garcia Borron, que juzgo repudiable, comparen el texto aleman con mi version, y luego con la "traduccion" discutida:


Texto original:

"Dazu muss ich in die Tiefe steigen: wie du des Abends tust, wenn du hinter das Meer gehst und noch der Unterwelt Licht bringst, du uberreiches Gestirn."   

Traduccion de C. A. Gilardoni

"A eso debo ascender a lo profundo: como haces por la tarde, cuando vas detras del mar y aun llevas luz al submundo, tu, astro opulentisimo."

Traduccion de J. C. Garcia Borron:

"Para ello debo descender a los abismos, al igual que lo haces tu cuando cae el dia. !Oh astro pletorico de riqueza! Cuando te ocultas tras los mares llevas la claridad y la luz a los mismisimos infiernos!


Solo dos observaciones al versiculo:

(1) Borron traduce el verbo "steigen" por "descender". Sin embargo, "steigen" significa "subir", "crecer", "ascender" en primeras acepciones. Nietzsche usa una metafora invertida, la del sol que "asciende" al submundo, y esta estupenda figura retorica merece ser respetada. "Descender", segun el diccionario aleman en mis manos, es "ab-steigen". Toda una diferencia.

(3) Garcia Borron traduce "Unterwelt" por "mismisimos infiernos", cuando "Unter-welt" significa "Sub-mundo". La divergencia semantica entre "Unterwelt" y "mismisimos infiernos" es dramatica por inaceptable.

Y asi hay que estar atento con Garcia Borron, versiculo a versiculo.

Muchos estudiantes de filosofia y lectores cultos que desconocen el aleman estan leyendo en la version de Garcia Borron un Zarathustra adulterado en su retorica.

Asi no hablo Zarathustra.

Aca abajo intento una version literal de los primeros 9 versiculos. Me gustaria vertir todo "Zarathustra" al espanol, aunque es tarea agotadora. Me decidi por numerar cada oracion terminada en punto. Creo que Nietzsche hubiera aprobado la medida. 

Toda observacion critica, bienvenida. 




FRIEDRICH NIETZSCHE:                     FRIEDRICH NIETZSCHE: --------------------                     --------------------       

ALSO SPRACH ZARATHUSTRA                  ASI HABLO ZARATHUSTRA -----------------------                  ---------------------

Ein buch fur alle und keinen             Un libro para todos y para nadie ----------------------------             --------------------------------

Texto: Friedrich Nietzsche, "Also sprach Zarathustra", Stuttgart, 1993

Traduccion espanola de consulta: Friedrich Nietzsche, "Asi hablo Zarathustra", trad. por Juan Carlos Garcia Borron, Madrid, 1996.

                Traduccion de Claudio A. Gilardoni ----------------------------------
ERSTER TEIL                              PRIMERA PARTE -----------                              -------------

Zarathustras Vorrede                     Prologo de Zarathustra --------------------                     ----------------------

1                                        1

1.1                                      1.1

Als Zarathustra dreissig Jahre alt war,   Cuando Zarathustra tenia treinta verliess er seine Heimat und den See      anos dejo su patria y los lagos de seiner Heimat und ging in das Gebirge.   su patria y marcho a la montana.

1.2                                      1.2

Hier genoss er seines Geistes und         Aqui gozo de su espiritu y de su seiner Einsamkeit und wurde dessen       soledad y estuvo diez anos sin zehn Jahre nicht mude.                   cansarse.

1.3                                      1.3

Endlich aber verwandelte sich sein       Pero al fin se transformo su corazon Herz -- und eines Morgens stand er mit   -- y una manana se levanto con la der Morgenrote auf, trat vor die Sonne   aurora, se planto ante el Sol y asi hin und sprach zu ihr also:              le hablo:

1.4                                      1.4

"Du grosses Gestirn! Was ware dein        "!Tu, gran astro! !Que seria de tu Gluck, wenn du nicht die hattest,        felicidad si no tuvieras a quienes welchen du leuchtest!                    alumbrar!

1.5                                      1.5

Zehn Jahre kamst du hier herauf zu       Diez anos llegaste tu aqui, sobre meiner Hohle: du wurdest deines          mi cueva: hubieses estado harto de Lichtes und dieses Weges satt geworden   tu luz y de tu camino sin mi, mi sein, ohne mich, meinen Adler und        aguila y mi serpiente. meine Schlange.

1.6                                      1.6

Aber wir warteten deiner an jedem        Pero nosotros te esperabamos cada Morgen, nahmen dir deinen uberfluss      manana, recogiamos tus sobras y ab und segneten dich dafur.              te bendeciamos por ello.

1.7                                      1.7

Siehe! Ich bin meiner Weisheit uber-     !Mira! Estoy harto de mi sabiduria; drussig, wie die Biene, die des Honigs   como las abejas que han recolectado zu viel gesammelt hat; ich bedarf        demasiada miel, necesito manos que der Hande, die sich ausstrecken.         se extiendan.

1.8                                      1.8

Ich mochte verschenken und austeilen,    Yo quisiera regalar y repartir hasta bis die Weisen unter der Menschen        que los sabios de entre los hombres wieder einmal ihrer Torheit und die      hayan retornado otra vez a su locura Armen wieder einmal ihres Reichtums      y los pobres otra vez con gozo a su froh geworden sind.                      riqueza.

1.9                                      1.9

Dazu muss ich in die Tiefe steigen:       A eso debo ascender a lo profundo: wie du des Abends tust, wenn du hinter   como haces por la tarde, cuando vas das Meer gehst und noch der Unterwelt    detras del mar y aun llevas luz al Licht bringst, du uberreiches Gestirn.   submundo, tu, astro opulentisimo.

martes, 16 de septiembre de 2008

Martín Amis

Date: Sun, 28 Jul 2002 20:36:05 -0300
En busca de la racionalidad perdida
por Martin Amis

Después de un par de horas sentados a sus escritorios el 12 de septiembre de
2001, todos los escritores de la Tierra pensaron, con disgusto, en cambiar
de ocupación. Recuerdo que yo me sentía como Josefina la ratona-cantante de
la historia de Kafka. ¿Cantar? "Ella no puede ni chillar."
Se considera amablemente que una novela es un producto de la imaginación. Y
la imaginación, aquel día, estuvo íntegramente dirigida, y sin ningún
objetivo. Cada vez que esa sensación de pesada incredulidad parece
disiparse, todavía encuentro algún detalle que la reinstala: la "bruma rosa"
en el aire, causada por la explosión de los cuerpos que caían; el hecho de
que el segundo avión, en el momento del impacto, estaba viajando a casi 600
mph, una velocidad que estaba a punto de llevarlo a la desintegración (¿Cómo
habrá sido ser pasajero de ese avión? ¿Cómo habrá sido verlo venir?).
Muchos novelistas decidieron escribir periodismo acerca del 11 de
septiembre -como muchos periodistas señalaron con mayor o menor tolerancia-.
Yo puedo decir qué estaban haciendo esos escritores: estaban ganando tiempo.
Lo que habían estado produciendo se redujo, de pronto, a patéticas tonterías
escritas con tinta azul. Y también todo había sido infectado por una
futilidad semejante a la gangrena. Esa página con la leyenda "por el autor
de" -que, en el pasado, podía ser consultada como una biografía- ahora debía
ser dejada de lado con un suspiro y una sacudida de cabeza. Mi propia
página, para agregarme pequeñez, terminaba con un libro llamado La guerra
contra el cliché. Pensé: en realidad, podemos vivir con lugares comunes como
"amargo frío" o "calor apabullante" y todos los demás. Podemos vivir con el
cliché. Lo que tenemos que hacer ahora es vivir con la guerra.
La edad de la razón
Se entiende la escritura imaginativa como algo sutilmente misterioso. De
hecho es muy misteriosa. Gran parte del trabajo se hace por debajo de la
ciudadela de la conciencia, sin intervención de la razón. Cuando los
novelistas fueron a los diarios para escribir sobre el 11 de septiembre,
hubo un rumor que indicaba que se veían obligados a despertar de sus sueños
solipsísticos: tenían que ocuparse, lo mejor que pudieran, de la vida real.
La política -alguna vez definida como "lo que está pasando"- de pronto
llenaba el cielo. Es verdad: los novelistas no suelen escribir sobre lo que
está pasando; escriben sobre lo que no está pasando. Pero los mundos de la
imaginación aspiran a dar forma, marcar y apuntar moralmente el reino de
este mundo. Una novela es una tarea racional; es la razón jugando, quizá,
pero aun así es razón.
El 11 de septiembre fue el día del re-Iluminismo. La política se reveló como
una verdadera noche de Walpurgis de lo irracional. Y cosas tan, tan viejas.
Los conflictos a los que ahora nos enfrentamos o en los que tememos quedar
envueltos, oponen arenas geográficas, pero también oponen siglos y hasta
milenios. Es un paisaje de feroces anacronismos: jihad nuclear en la India;
agonía medieval del Islam; los gruñidos de la Edad de Bronce en Medio
Oriente. Recordamos que Ronald Reagan habitualmente anatemizaba a la Unión
Soviética como "atea". Este epíteto no puede ser aplicado a Osama bin Laden.
Entonces Bush, que es religioso, y Blair, que también es religioso,
ofrecieron la patente falsedad de que la guerra contra el terrorismo no es
"sobre religión". Irak es ateo también, pero esta característica hoy puede
ser convertida en otra buena razón para invadirlo.
El siglo XX, con sus conteos de millones de muertos, ha sido llamado "la era
de la ideología". Y la era de la ideología, claramente, ha sido un mero
hiato en la era de la religión, que no parece pronta a expirar. Como ya no
es permisible subestimar ninguna fe o credo, empecemos por subestimarlos a
todos. Para ser claro: una ideología es un sistema decreencias inadecuado a
la realidad; una religión es un sistema de creencias sin base alguna en la
realidad. La creencia religiosa no tiene razón ni dignidad, y sus resultados
son casi universalmente espantosos. Es elemental (y no se preocupen por
plagas y hambrunas): si Dios existiera, y si a Él le preocupara la
humanidad, nunca nos habría dado la religión.

Cómo se hace un agnóstico
Cuando tenía seis o siete años, estaba llenando un registro escolar y me
encontré con una pregunta inquietante. Corrí al hall y grité por la
escalera: "¡Mamá! ¿Cuál es mi religión?". Hubo un largo silencio y después:
"Uh... la Iglesia de Inglaterra". Sí, gracias a Dios por la Iglesia de
Inglaterra: no exigía compromisos. La verdad es que lo de la Iglesia de
Inglaterra era mentira. No pertenecíamos a ella. Aun así, sentía una
incómoda distancia respecto de las familias de mis amigos que iban a la
iglesia (esto era el Sur de Gales, en los '50). También desarrollé una
oscura pasión por mi religiosa institutriz: era muy agradable, pero parecía
una bruja de mis libros de cuentos, que en ese momento estaba abandonando.
No iba a la iglesia pero visitaba una capilla (que era una suerte de fiesta
infantil con alguna que otra parábola); y me convertí en un decidido
coleccionista de Biblias. Lo que conseguía era una comunidad y un lenguaje.
Mi apostasía, a los nueve años de edad, fue vehemente. Claramente, no
deseaba las palabras compartidas y la identidad común. Abjuré de la capilla
y aquellas Biblias fueron mamarracheadas o profanadas. Dos o tres de ellas
fueron llevadas al patio de atrás para alimentar una silenciosa hoguera.
Más tarde -entonces estábamos en Cambridge- di un discurso en la escuela en
el que rechazaba toda creencia por considerarla una afrenta al sentido
común. Era ateo y tenía doce años: parecía algo cerrado. No me daba por
enterado de que el alma podía tener necesidades legítimas. Hace poco me
re-clasifiqué como un agnóstico. El ateísmo resultó muy poco racional
también. El más simple acercamiento a la cosmología les puede decir que el
universo no es, todavía, comprensible para los seres humanos. También les
dirá que el universo es mucho más bizarro, prodigioso o grandioso que
cualquier doctrina, y que las necesidades espirituales se pueden encontrar
en su contemplación. La creencia es ociosa: la realidad es suficientemente
maravillosa tal como es. De hecho, nuestro aislamiento en la fría inmensidad
para demandar algún contrapeso humanístico, una aserción de orgullo mortal.
Una manifestación de esta necesidad se puede ver en nuestra intensificada
reverencia por el planeta (Gaia de James Lovelock y otros benignos
animismos). Una estrategia de larga historia se centra en la reverencia
intensificada por el arte: o, en la fórmula de Matthew Arnold, por "lo que
mejor se ha pensado y dicho".

La literatura como culto
La literatura -la palabra- ha sido siempre la más persistente candidata para
tal culto, en parte porque incluye la Biblia y todo el resto de los textos
sagrados. Aventaja a la fe convencional en que, después de todo, hay algo
tangible para venerar -algo limitado, bello y divinamente brillante. Pero,
por supuesto, hay una razón excelente para que los desconocidos legisladores
de la humanidad estén condenados a permanecer como tales: desconocidos, sin
seguidores, sin creyentes. La literatura forma un cuerpo único de
conocimiento, pero sus voces son intransigentes e individuales. Y la voz de
la religión, para reubicar la frase del reverendo Northrop Frye, es "la voz
de la multitud solitaria". Es un monólogo que busca la validación de un
coro.
En mi vida asistí a dos intentos de ideologizar y poner "en capilla" la
literatura. El primero fue encarado por F. R. Leavis. Arnold quería que la
literatura ocupara los espacios vacantes por el debilitamiento de la fe y
los estragos de la revolución industrial. En su pico más alto (los años
'30), Leavis clamó por la formación de una elite académica que se opusieraa
los vulgarismos de la comunicación de masas. Sus ideas fueron después
sistematizadas así: la literatura sólo sobrevive si hay alguien que pueda
evaluarla; los juicios que formulan los críticos literarios son juicios de
vida; cada juicio es, entonces, un acto de responsabilidad moral en un
continuum esencial. Para decirlo de otra manera, a ninguna buena persona
podría gustarle la literatura que disgustaba al Dr. Leavis. Podría objetarse
que los juicios de valor son productos de la emoción, y no se puede llegar a
ellos por caminos racionales. Pero vemos cómo semejante aproximación
magnifica maravillosamente el rol nacional del don inglés.
El canon de Leavis, nunca extensivo, fue ferozmente defendido y regularmente
purgado. En la Universidad uno podía identificar a los seguidores de Leavis
por la triste dilapidación que hacían de sus bibliotecas. Conrad, James,
George Eliot, algo de Austen, un Dickens (Hard Times), Yeats, T. S. Eliot,
Hopkins, y un par de desconocidos como L. H. Myers y Ronald Bottrall. Por su
cuenta, el leavisismo pudo haber terminado con un solo texto; y ese libro
sagrado hubiera sido las obras completas de un sociópata solitario: D. H.
Lawrence. Todo había salido mal: ellos debían juzgar la literatura, pero la
literatura los estaba juzgando a ellos, y exponiendo que eran provincianos y
que carecían de sentido del humor. Cuando Leavis murió, en 1978, su clero
colapsó en un Jonestown de odio teológico. No dejó nada atrás.
El leavisismo funcionaba piramidalmente, de arriba hacia abajo, y le debía
todo su carisma a su profeta. La actual ideología, que conocemos sólo por
sus iniciales, es de abajo hacia arriba, trabaja a través de la masa y no
lejos de ella. Hay una vaga sensación de que lo políticamente correcto, PC,
que logró ganancias con su restricción de lo que se permite decir, está
ahora en modesto retiro. Y es verdad que la fase expansionista, con sus
denuncias, sus vigilancias, sus execraciones organizadas, parece seguir su
curso. Por otro lado, lo PC ocupa ahora el territorio preferido de todas las
ideologías: está entre los niños en edad escolar. El lenguaje y la
literatura en nuestros exámenes nacionales se están convirtiendo en
invitaciones implícitas a la conformidad ideológica, y todos saben que hay
poco puntaje por ser duro con, por ejemplo, Maya Angelou. Los alumnos más
débiles tendrán el falso consuelo de pertenecer al consenso: los más fuertes
simplemente recibirán entrenamiento temprano en la hipocresía piadosa.

La autocomplacencia antiintelectual

Reconocemos esta atmósfera mental, y su nombre es el antiintelectualismo. Es
notable también el resurgimiento del sentimiento como el principal de los
instrumentos críticos. Los críticos no responden a la novela, sino a su
persona, de quién hay que preocuparse, en qué quieren creer. Comentarios
como "no me gustaron los personajes" son ahora pensados como capaces de
destrozar un trabajo de ficción. Una aproximación crítica de esta naturaleza
eventualmente conseguirá lo que merece: una literatura complaciente. Y
llegaremos al destino que Alexis de Tocqueville predijo para la democracia
norteamericana: un tonto estupor de autocomplacencia. La simultánea
consolidación de la idiotez no es un accidente. Lo políticamente correcto es
bajo, es el menor denominador común.
Y ahora volvemos al estudio del escritor, a mediados de septiembre de 2001.
La televisión, cuando uno se atrevía a encenderla, mostraba a
norteamericanos haciendo cola para escapar de una amenaza de ántrax, o los
bigotes del Pakistán, profetizando la guerra civil y otras innombrables
secuelas. Recuerdo la sensación pesadillesca, y la imposibilidad de mirar
con placer a mis hijos. Afuera, la ciudad parecía admitir que su estrategia
de racionalidad había explotado. Hasta la lógica de los semáforos parecía
obsoleta. ¿Por qué manejar a la izquierda? ¿Por qué a la derecha? Los
campeones del Islam militante son, por supuesto, misóginos y odian a las
mujeres; también son misologistas -odian a la razón-. Su doctrina es poco
más que un código penal caótico subvaluado por sueños impotentes de
genocidio. Y, como todas las religiones, es una masiva aglutinación de
respuestas obvias, de clichés, de formulaciones no examinadas y heredadas.
Este es el tema de la más grande novela jamás escrita, Ulyses, en la que
Joyce identifica al catolicismo romano, y al antisemitismo, como
fosilizaciones de prosa muerta y pensamiento muerto.
Después del 11 de septiembre, entonces, los escritores enfrentan un cambio
cuantitativo, pero no cualitativo. En los siguientes días y semanas, las
voces que salían de sus habitaciones era muy bajas; pero aun así eran voces
individuales, y juguetonamente racionales, todas abrazando la ideología de
la no ideología. Se enfrentaban en eterna oposición a la voz de la multitud
solitaria que, con su deseo de poder y destrucción, es el sonido más
desolado que podrían escuchar alguna vez. "Desolado": "que da impresión de
vacío vertiginoso y triste"; del latín desolare, abandonar; de solus, "solo"

domingo, 14 de septiembre de 2008

Amos Oz. II

Date: Wed, 15 Sep 2004 13:20:21 -0400
Subject: Encuentro
--------
* Fuente: 
http://www.lavanguardia.es/web/20040915/51162714858.html
Encuentro
Amos Oz, de la oscuridad al amor
El escritor israelí, reciente Premi Catalunya, habla con 'Cultura/s' de sus obras, de política y de historia en una visita al Call barcelonés

"La historia de los judíos con Europa durante los últimos dos mil años fue durante gran parte del tiempo un amor no pedido, un amor rechazado, un amor de una sola parte; en mi último libro hablo de ese amor"   
 
"Yo estoy en la escuela de Chéjov: ver cómo puedo ayudar, sentir empatía por los buenos y a veces por los malos"   
 
"Si me preguntaran de qué van mis libros en una palabra, diría familias. En dos, familias infelices"   
 
ISABEL GÓMEZ MELENCHÓN - 15/09/2004

La plaza de Sant Jaume. Mirando hacia el Palau de la Generalitat, a la izquierda se encuentra el enjambre de calles y callejuelas que formaron el Call, el barrio judío de Barcelona, masacrado en 1391. Es temprano, pero ya hay grupos de turistas que le echan imaginación a la búsqueda entre esquinas y piedras de vestigios del pasado. 

-Tal vez hay judíos en Israel, en Palestina porque ya no están aquí. 

-La historia de amor de los judíos con Europa durante los últimos dos mil años -responde Amos Oz- fue durante gran parte del tiempo un amor no pedido, un amor rechazado, un amor de una parte solamente; sin embargo, hubo buenos momentos en esos dos mil años, y esos judíos, cristianos y también musulmanes tenían hijos, tenían genes, así que hay genes catalanes en nuestra cultura judía y hay genes judíos en la cultura catalana, en la cultura ibérica y en la europea, y creo que es muy importante responsabilizarse de esos genes y pensar en el futuro. Hay un montón de cosas que discutir y desarrollar, no puede ser que Europa e Israel hablen sólo de la crisis de Oriente Medio, hay mucho más. 

El Call es, más que un escenario, una metáfora que se presta como pocos lugares a hablar con Amos Oz de mucho más que arqueología. El escritor israelí acaba de recibir el Premi Catalunya junto al filósofo palestino Sari Nusseibeh por su apuesta por el diálogo y la paz en el conflicto de Oriente Medio, interviene en Kosmopolis y presenta en España su último libro, Una historia de amor y oscuridad: una autobiografía novelada o una novela con elementos autobiográficos en la que rastrea los hechos que le llevaron a nacer en Jerusalén en 1939, hijo de inmigrantes del Este de Europa. Cuenta su historia que, como sucede con las personas que han vivido tiempos interesantes, se confunde a menudo con la Historia, mientras camina por la calles de Sant Honorat, del Arc de Sant Ramon, de la Fruita, de Sant Domènec... Tranquilamente y sin aspavientos. Hubo matanzas en el Call, sí, pero también buenos momentos, de intercambio, de interculturalidad, como decimos ahora. Amos Oz ha hecho de una frase de su padre ("Todo tiene dos caras, excepto la sombra") más que una de las divisas de su literatura una cuestión personal. 

-En mi último libro hablo sobre este amor no querido, de mis padres, de mis abuelos, de mis bisabuelos por Europa: mi familia fue a Jerusalén no porque fueran a una agencia de viajes y pidieran un billete para unas vacaciones pensando que era un país maravilloso y se encontraron luego un país hostil, fueron a Palestina en los años 30 porque era la única vida posible para alguien que no era querido en ninguna parte. Mi abuelo tenía sueños sobre Jerusalén, pero esa no fue su prioridad; cuando el antisemitismo en el Este de Europa se hizo insoportable intentaron hacerse franceses y les dijeron "no, gracias, ya tenemos bastantes", luego norteamericanos, británicos, escandinavos, incluso fue lo bastante loco como para intentar hacerse alemán dos años antes de que Hitler llegara al poder, y estoy agradecido de que los rechazaran, porque no estaría aquí hoy, así que fueron a Jerusalén no porque quisieran ser colonizadores o explotar algo, fueron allí porque nadie los quería en ninguna parte. 

-En un momento en que Israel aparece más aislada que nunca a ojos de la opinión pública internacional, quizá podría parecer que se trata de una justificación, en algún sentido. 

-No, en ningún momento he tratado de decir al mundo que es hora de reconsiderar la actitud hacia Israel, esa no era mi intención. Escribí el libro para estar en paz conmigo, para estar en paz con los muertos; lo escribí cuando acabé de estar muy enfadado con mi madre, con mi padre, conmigo mismo, con mi mundo, y aprendí a ver a mis padres como si fueran mis hijos, y a mis abuelos como mis nietos, así que es un libro sobre el amor, el humor, la compasión, no un libro sobre la ira. Por supuesto hay algunas partes de rabia sobre la actitud europea, pero el corazón del libro no es sobre la ira, es sobre reconciliación. No es una manera de apuntar hacia el pasado, sino de decir de acuerdo, de ahí es de dónde vengo, eso está en la historia de mi familia, hacia dónde llevo a mis hijos, qué cuento a mis nietos. Creo que no es un libro airado ni doloroso sino lleno de compasión. 

En los viejos comercios del barrio, en las trastiendas antes cerradas se han instalado tiendas de diseño. En algunas de ellas se puede ver en su interior los restos de la muralla romana. Desde que el Papa Alejandro III estableció en 1179 que los judíos debían vivir separados de los cristianos, lo que ya era una costumbre se convirtió en obligación, el barrio en gueto. Amos Oz lanza sobre él una mirada compasiva. Ya había estado aquí antes; vino a Barcelona por primera vez tras la muerte de Franco. En sus visitas ha visto la evolución del Call. Caminamos mientras reflexiona sobre el antisemitismo, la historia, los fanatismos: 

- Europa tiene una historia muy dolorosa, en los últimos dos mil o tres mil años este pequeño continente ha vertido más sangre inocente que todos los otros continentes juntos, su propia sangre y la sangre de los otros. No estoy diciendo que Europa se señale con el dedo y diga mea culpa, pero tal vez debería meditar un poco antes de señalar con su dedo y decir "¿no estáis avergonzados de esto o de lo otro?", especialmente porque algunos de los conflictos más sangrientos son el resultado del imperialismo o del colonialismo europeo o la dominación o el antisemitismo. Por eso creo que sería más útil para Europa que en lugar de preguntar quiénes son los malos preguntaran: ¿podemos ayudar? Esto tal vez es el resultado de una diferencia filosófica entre mi y muchos intelectuales europeos, incluso desde la izquierda, ellos necesitan saber quién es el malo en todos los conflictos y estar muy enfadados y escribir posters en las paredes, Bush es un asesino, Sharon es un sanguinario... lo hacen y después se van a dormir. Yo estoy más en la escuela del doctor Chéjov, ver quién está sufriendo, cómo puedo evitarlo, extender la empatía hacia los buenos y en ocasiones también hacia los malos, no la indignación, y el shock y la ira, sino la empatía y la ayuda. Por eso me resulta mucho más fácil hablar con los palestinos que con los amigos de Palestina en Europa, porque cuando hablo con los palestinos pragmáticos hablamos como doctores que están en desacuerdo en el diagnóstico, incluso en el tratamiento, pero que están en el hospital intentando convencer al otro de cuál debe ser el paso correcto. 

-Usted ha escrito contra el fanatismo en diversas ocasiones. Hace poco se produjo la masacre en el colegio de Beslán. 

-Detrás del fanatismo está el convencimiento de que esta vida no cuenta, todos vamos a un mundo mejor. Yo creo que la vida es más importante que cualquier otra premisa, en ese aspecto me veo a mí como un buen judío, ya que en la tradición judía la vida es el valor absoluto; de ahí viene mi profunda fe en el compromiso. La gente piensa que el compromiso es una cosa mala, especialmente los jóvenes, que sienten que el compromiso no es honesto, que es oportunismo, falta de idealismo. No en mi vocabulario. Para mí la palabra compromiso es otra palabra para vida, cuando digo compromiso no digo capitulación, no digo poner la otra mejilla; con todo mi respeto por Jesús, no es eso. Compromiso significa encontrar al otro en la mitad del camino, es así tanto para el matrimonio como para las relaciones internacionales. He estado intentando promocionar la idea de compromiso, pero no puede haber compromisos felices, si hay un compromiso no puede haber un final feliz; si hay un final feliz lo es a menudo para una parte, para la otra no. 

En la calle Sant Ramon del Call está la casa del Rabino o del Alquimista, un edificio del siglo XIV que sobrevivió a la destrucción del Call y que fue comprado por el ayuntamiento de Barcelona para convertirlo en centro de información del Call recuperado. Las cosas de palacio van despacio, pero cerca está la Sinagoga Mayor, en la calle Marlet esquina con Sant Domènec. Restaurada y rehabilitada. Entramos. 

-La historia puede convertirse en una droga muy poderosa, necesitamos tomarla en porciones bien calculadas, porque después la gente que toma mucha historia se llena de rabia, odio o venganza o de fantasías sobre alguna grandeza del pasado. Utilizando de nuevo el símil del médico y del hospital, para mí es muy importante conocer el historial del paciente, pero no es bastante y me pregunto qué podemos hacer ahora. Cuando paseo por Barcelona, y pienso que los judíos vivían aquí, mis antepasados vivían aquí, y sé que atravesaban tiempos buenos y en otras ocasiones tiempos terribles y a veces estaban confinados en un gueto y a veces los mataban, no me pregunto a mí mismo si podemos volver un día y reclamar por esto, me pregunto cuál es el camino para que podamos crear los judíos, y los cristianos, las dos culturas y también las tres, porque había gentes islámicas, cómo podemos reavivar una relación que dió al mundo una de las más magníficas edades de oro en toda la historia. Esa es la cuestión, qué hacemos para curar las heridas, para revivir la colaboración, el diálogo, esto es más importante que el enfado que pueda sentir cuando veo estos sitios. La ira es natural, pero no podemos construir una casa con ira. 

-¿Cuál es el papel de la literatura en este proceso de curación? 

-La literatura, las novelas, ayudan porque nos permiten conocer al otro, meternos en su piel, en sus casas, en sus dormitorios, de una manera que nos hace ver que en el fondo no somos tan diferentes de los demás, que anhelamos tal vez las mismas cosas. Mis libros tratan sobre lo que la gente quiere, o imagina que quiere, cómo quieren que los vecinos los vean, tratan de la vida pequeña de cada día, sobre la envidia, la ambición, la soledad, los dramas y el cariño de la vida familiar, los malentendidos, sobre la erosión gradual del matrimonio, sobre los sueños, sobre cómo cuando se han alcanzado decepcion. Si me pusieran una pistola en la cabeza y me dijeran "Amos, tienes una sola palabra para decir de qué van tus libros", diría "familias", si me dijera "tienes dos", diría "familias infelices", si me diera más tendrían que leer mis libros. 

En la calle Marlet hay una lápida con una inscripción en hebreo, copia de un original encontrado en este lugar y que se conserva en el Museu d'Història. Alguien ha escrito sobre la traducción, por cierto equivocada, "Palestina libre". Amos Oz ha expresado reiteradamente su convencimiento de que es necesario un "divorcio civilizado" entre israelíes y palestinos, a la manera de Checoslovaquia, dos estados. 

-No soy un misionero, no escribo novelas para que la gente cambie su forma de ver las cosas, eso lo hago en mis ensayos. Cuando quiero decirle a mi gobierno, por favor querido gobierno, váyase al infierno, no escribo una novela, escribo un artículo en los periódicos; ellos me leen, pero no me hacen caso, ja,ja.... Si digo la tragedia de israelíes y palestinos debe ser resuelta con un compromiso, nadie puede tener el 100% para ellos, lo escribo en un artículo, pero el espíritu del compromiso y la compasión y la ternura lo encontrará en mis novelas también. La confrontación entre los judíos israelíes y los palestinos árabes es una tragedia, no es una película del Oeste con buenos y malos; es divertido porque esos intelectuales que desprecian Hollywood y no les gustan las simplificaciones americanas, cuando se trata de Oriente Medio quieren saber quiénes son los buenos y los malos, quieren manifestarse por los buenos, escupir a los malos e irse a dormir. Israel y Palestina no es una cuestión sobre buenos y malos, es sobre una terrible tragedia en el sentido tradicional de tragedia, el conflicto entre derecho y derecho; los judíos están en Israel porque no tienen otro hogar como nación, los palestinos están allí por la misma razón, ellos no tienen dónde ir, nosotros no tenemos dónde ir, es una tragedia, terrible. Frente a las tragedias de Shakespeare, con el escenario lleno de sangre y la justicia que tal vez prevalece, está Chejov: todo el mundo acaba triste, desilusionado, pero vivo. Yo y mis colegas estamos buscando no un final feliz para esta tragedia, no puede haber un final feliz, sino una solución chejoviana, un compromiso.



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Date: Thu, 07 Oct 2004 03:39:46 -0400
Subject: AMOS OZ, PREMI INTERNACIONAL CATALUNYA 2004 
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* Fuente: 
http://www.lavanguardia.es/web/20041007/51165415462.html


"Un día paseando por Jerusalén me crucé, ¿en qué otra ciudad del mundo podría encontrarlo?, con Dios. Le invité a café y hablamos como dos viejos amigos sobre lo divino y lo humano y al final le dije: ´Amigo Dios, siempre había querido preguntarte cuál es la religión que más se acerca a ti: ¿El judaísmo, el cristianismo, el islamismo...?´Dios me confesó de entrada que Él era poco religioso y, al final, acabó reconociendo: ´Hijo mío, creo que incluso soy un poco ateo´. Y eso mismo es lo que yo creo: seguramente, Dios es ateo." Oz responde así, recordando un espléndido cuento suyo, a mi pregunta sobre su fe religiosa. Y, después de una larga pausa, añade sonriendo: "El humor es el mejor antídoto contra el fanatismo". Estoy convencido de que Dios estaría de acuerdo 
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AMOS OZ, PREMI INTERNACIONAL CATALUNYA 2004 
"Dios es ateo"

Tengo 65 años: soy más viejo que mi país. Nací en Jerusalén, comedia multiétnica que a veces acaba en tragedia. Casado hace 45 años con la misma mujer: el mérito es suyo. Tengo 3 hijos y 4 nietos. Ni blanco ni negro: a mí me interesan todos los matices del gris. Cada lengua es un instrumento musical: pequeños o grandes cada uno es irrepetible

LLUÍS AMIGUET - 07/10/2004


Yo de niño quería ser bombero. Por el uniforme. ¿Sabe? A las niñas les encantaba. 

-Y no tuvo suerte. 

-Tuve que conformarme con el plan B: ser escritor. No seduciría con botones dorados, pero sí con bellas palabras. 

-¿Y le funciona? 

-Hoy mi forma de ser bombero es intentar que mis lectores se comprendan mejor a sí mismos y a sus próximos y así vivan de forma más profunda. Que vivan más. 

-¿Cómo lo intenta? 

-Vivo junto al desierto. Al alba me levanto y vago sin rumbo por él. Trato de oír. 

-¿El qué? 

-Al volver a casa, pongo las noticias de las 6 y están los políticos llenándose la boca de palabras: "Para siempre..."; "Nunca más..." y entonces escucho reírse a las piedras de ese desierto que es el mismo hace 100.000 años. 

-¿Y después? 

-Ya estoy preparado para escribir, que es aburridísimo. Intento juntar palabras. A veces estoy toda la mañana sin hacer nada. Ni una línea. Me quedo mirando la pared. 

-¿No se siente frustrado? 

-Esos vacíos son tan necesarios como las mañanas en que acabo una novela. También son escribir. Después me voy a un café. 

-¿A perder el tiempo? 

-No. En Israel cualquier desconocido habla a cualquiera: "¿Ha visto el periódico? ¡Este Gobierno está loco!". Sólo quieren que les des la razón. Nadie escucha a nadie, pero yo sí. Yo me gano la vida escuchándoles. 

-¿Porque le pagan el café? 

-No, pero tocan con nuevas notas el mismo pequeño instrumento que yo: el hebreo. 

-Pequeño instrumento. 

-No importa. Ocho millones de hablantes son más de los que hablaban inglés cuando Shakespeare escribió su obra. Pero aunque fueran menos: sólo un idiota pensaría que un instrumento produce mejor música por ser más grande o una lengua mejor literatura por tener más hablantes. 

-Le aseguro que hay muchos idiotas. 

-¿Sabe que en Barcelona hace 1.000 años había poetas catalanes en hebreo? 

-Cuénteme. 

-Escribieron poesía abiertamente homosexual gracias a la influencia de los árabes, mucho más tolerantes. Desde la diáspora, durante 17 siglos, el hebreo fue confinado en las sinagogas hasta que un día, hace 100 años, volvió a la vida en Jerusalén. 

-¿Cómo? 

-Una joven judía europea le dijo a un judío de Jerusalén "te quiero" en hebreo, porque era la única lengua que compartían. 

-¿Sus padres le hablaban en hebreo? 

-Mi padre hablaba once lenguas y todas con un terrible acento ruso y mi madre, siete. Eran profesores y entre ellos hablaban ruso y polaco para que yo no les comprendiera. 

-¿Por qué? 

-Porque casi siempre hablaban de lo que sufrían sus familiares en Europa: el holocausto. A mí sólo me hablaban hebreo para que no aprendiese ninguna lengua europea y evitar así que me fuera y acabara allí en un campo de concentración. Mis primeras palabras en inglés las aprendí en la calle tirando piedras a los soldados: "British go home!". 

-Vivió usted la fundación de Israel. 

-De cerca. Conocí, y mucho, a todos sus protagonistas: los que salen hoy en los billetes. Ya soy más viejo que mi propio país. 

-Y he leído que estuvo usted en un kibbutz. 

-El único experimento socialista de la gente normal. Ni partidos ni gobiernos ni burocracia.Un montón de amigos compartían todas sus propiedades y fundaban un kibbutz. 

-Dicen que el trabajo era duro, pero la vida sexual de los kibbutzim era variada. 

-Aquello no era una comuna hippie. Tal vez los recién llegados pasaban dos, tres, cuatro años disfrutando de una relativa promiscuidad. Pero siempre acaban casándose. 

-¿Le enseñó más el kibbutz o la guerra? 

-Los dos. Fui oficial de carros. Nunca he sido pacifista: no creo que los pueblos tengan que amarse. Eso es ingenuo y papanatas. Yo me conformo y milito para que no se maten. 

-Ya sería mucho. 

-Lucho por un compromiso pragmático entre enemigos que les impida asesinarse. Eso es la realidad. No soy mesiánico como Bush y los suyos. No me interesan ni los villanos ni los héroes. Eso es una mala película. 

-¿Qué le interesa? 

-Una disputa entre mujer y marido cuando los dos tienen toda la razón; una batalla entre hijo y padre cuando el amor del padre es tan genuino como el ansia de libertad del niño. Eso es lo que hago como activista y escritor: intento explicar al ser humano. 

-Pactar con el demonio. 

-El pacto es la vida. La cesión por ambas partes salva a la humanidad. Lo opuesto es la inflexibilidad, es el fanatismo, es la muerte. En mis novelas hablo de la gente: todos somos felices a medias, porque la felicidad no existe. Es un oximoron, como un orgasmo eterno. La alegría sí que existe. 

-Menos mal. 

-Sí. Y la pena y la soledad. Escribo sobre ellas y sobre las cosas estúpidas y dañinas que nos hacemos y hacemos a los demás. 

-¿Por qué nos hacemos daño? 

-Por vanidad: la eterna comedia humana. 

-¿Sólo por aparentar? 

-Queremos impresionar a los demás. Por eso hacemos idioteces y llegamos a ser malvados. Barcelona o Tel Aviv están llenas de personas que trabajan más de lo conveniente para ganar más dinero del que realmente necesitan para comprar cosas que en realidad no les hacen falta para impresionar a gente que realmente no les gusta. 

Amoz Oz. Entrevista

* Fuente:
http://www.lavanguardia.es/web/20031015/51145834838.html
Entrevista a Amos Oz
“Todo fanático es un misionero fallido”

I. G. M. - 15/10/2003

Dice Amos Oz que ha intentado escribir sobre el fanatismo “con una sonrisa”. Ardua empresa de la que sale bien parado, lo que no quiere decir que falsamente optimista. La realidad de los telediarios, y en especial del conflicto de Oriente Medio, no está como para muchas alegrías, y el escritor israelí rechaza entrar en el debate de los últimos episodios de violencia en la región. 

¿Todos los fanatismos son iguales? 

Todos tienen denominadores comunes, por eso necesitamos una asignatura de “fanatismos comparados” en las escuelas y universidades. Están en política o religión, incluso en las campañas antitabaco. El fanatismo está en alza en todas partes, en el islam, el judaísmo y el cristianismo, en movimientos ideológicos y en algunos movimientos antiideológicos. También entre los pacifistas. Tengo colegas en el movimiento pacifista israelí que están dispuestos a pegarme un tiro en la cabeza porque tengo una idea ligeramente diferente sobre cómo hacer la paz con los palestinos. 

¿Cómo se hace un fanático? 

En primer lugar, es una persona muy altruista, más interesado en ti que en él propiamente. Tiene muy poca autoestima, por eso siempre está ocupado en cambiarte a ti, a mí, a los demás. Creo que eso empieza dentro de la propia familia, en la que los padres intentan imponer su punto de vista a los niños, el marido cambiar a la esposa, la esposa cambiar al marido..., todo el mundo está todo el tiempo intentando cambiar al otro. Esto tiene después implicaciones políticas: si eres demasiado pluralista quiero hacerte menos pluralista, pero si ya lo eres bastante quiero hacerte menos. Esto es propio de una mentalidad enfermizamente misionera. Todo fanático es un misionero fallido. 

Usted escribe también libros infantiles. ¿Son una vacuna contra el fanatismo? 

Son muy importantes, pero lo son más las novelas. Las novelas te meten dentro de las salas de estar y de los dormitorios de gentes muy diferentes. Si mañana viajo como turista a Bulgaria, veré los monumentos, los museos, las avenidas, pero si leo una novela búlgara, soy invitado al interior de los dormitorios de los búlgaros. Ése es un camino muy bueno para descubrir un cierto relativismo, al comprobar que gente diferente tiene muchas cosas en común. No soy optimista para las próximas semanas o meses o años. No soy optimista porque veo ahora más fanatismo, pero si a largo plazo aprendemos a reírnos de nosotros, estaremos en el buen camino. El sentido del humor inmuniza contra el fanatismo. 

martes, 9 de septiembre de 2008

Citas dispersas

Citas

·"... Me emocionó este descubrimiento, aunque no supiese realmente qué hacer con él." 
Jonathan Rowson, Los siete pecados capitales del ajedrez, pag. 37

·"...No sólo son imprescindibles nuevos modelos para mejorar, sino que para utilizar estos nuevos modelos necesitará Ud. desmantelar algunos viejos. Y eso no es fácil" 
Rowson, ibidem, 24.

"Debemos abordar la realidad de forma ligeramente jocosa; de no ser así, su sentido se nos escapará." 
Lawrence Durrell

"A menudo leemos acerca de las virtudes de sorprender al oponente, pero sí lo que he dicho acerca del reconocimiento de modelos y visión tiene sentido, entonces puede que sea más importante para nosotros sorprendernos a nosotros mismos. Ciertamente, si queremos evitar ser esclavos de nuestros modelos, necesitamos mirar, de algún modo, más allá de lo que vemos, y me gustaría sugerir que la búsqueda de "chistes" es una buena forma de hacerlo."
Rowson, ibidem, 55


"El invierno siempre nos toma por sorpresa. " 
Sagaz observación debida a "Stephen Ladyman", funcionario del gobierno británico (en: http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/misc/la_columna_de_miguel/newsid_4464000/4464812.stm

"In uno lugare manchego, pro cujus nomine non volo calentare cascos, vivebat facit paucum tempus, quidam fidalgus de his qui habent lanzam in astillerum..." 
Historia Domini Quijoti Manchegui

"La desconfianza respecto de la Gramática es el primer requisito para filosofar"
Ludwig Wittgenstein 

"Los filósofos que creen que se puede, por decirlo de algún modo, extender la experiencia mediante el pensar deberían recordar que por teléfono se puede transmitir el habla, mas no el sarampión." 
L. Wittgenstein (en "Observaciones Filosóficas")

"Superficialmente, el ajedrez es un juego, un juego donde hay ganador y perdedor. Sin embargo, bajo una mirada más escrutadora, es posible que no sea sólo un juego, sino un modo de comunicarse entre dos cerebros."
"en D.Rasskin "Metáforas de ajedrez", pág.17

"Quizá la sabiduría de un hombre no se mida tanto por las luces que adquiere como por las sombras de las que acierta a despojarse en el camino de la vida"
Lorenzo Silva, "La reina sin espejo", pag. 258.

"En una ocasión le pregunté al GM Paul Motwani: "Si fueras una pieza de ajedrez ¿cuál te gustaría ser?, y Paul respondió que un caballo, porque puede llegar a todas partes, aunque sea lentamente."
J.Rowson, ibidem, pag.139

"Un hombre vivo tiene derecho a la contradicción. Me gustaría incluso que el epígrafe sobre mi vida fuese simplemente éste: 'Contradijo y se contradijo'. Una contradicción, en nombre de la esperanza". 
Leonardo Sciascia.

"Lo que tiene lugar en un tablero de ajedrez en forma de movimientos se puede comparar con la punta de un iceberg. La mayor parte de la partida se desarrolla en la mente de los dos protagonistas. El tablero es sólo un medio de indicar al contrincante cuál es el movimiento elegido."
Nigel Short

"En el momento de la toma del poder en 1933 Joseph Goebbels tenía 35 años, R.Heydrich 28, A.Speer 27, A.Eichmann 26, J.Mengele 21, H.Himmler y H.Frank 32. H.Göring -uno de los de más edad- acababa de cumplir 40 años. Todavía mediada la guerra, podía Goebbels afirmar: (...) La edad media de los dirigentes del partido (...) está en torno a los 34 años (...). Se puede por tanto decir que Alemania está dirigida actualmente por sus jóvenes". 
en "La utopía nazi" de Götz Aly, Crítica, pag. 10

"The beauty of chess, like the beauty of music or mathematics, is the beauty of patterns, and harmonies, and hidden relationships, not the beauty of curves, or lips, of sunsets. It feels like a much deeper beauty, because it arises from a glimpse of the truth behind appearences." 
Jonathan Rowson (British Championship 2005)

"Las debilidades de la posición adversaria sólo son tales cuando pueden ser explotadas". 
Roberto Grau

"El fanatismo no se define por el contenido de las opiniones que se profesan, sino por la manera en que se pretende imponerlas" 
Jean-François Revel, El Conocimiento Inútil, pag. 302

"Pertenezco, sin embargo, a aquel género de hombres que están siempre al margen de aquello a lo que pertenecen, no viendo sólo la multitud de la que son parte, sino también los grandes espacios que hay al lado" 
Fernando Pessoa (Libro del desasosiego)

"Hay animales que vuelan con las alas y otros con las patas" 
(de un exámen de reválida, 1960. L.Díez Jiménez)

"Todas las almas necesitan un baño de mala salud" 
Voces, Antonio Porchia

"Mi espíritu puede trasladarme hasta la última estrella, y yo a él, no puedo trasladarlo unos centímetros" 
Voces, Antonio Porchia

"Por salvar lo que hemos sido, nunca llegamos a ser lo que somos" 
Voces, Antonio Porchia

"Todos mueden matarme, pero no todos pueden herirme" 
Voces, Antonio Porchia

lunes, 8 de septiembre de 2008

Consecuencias de la soledad

Cuando llevaba tres semanas aislado de la gente en Lars Olsens Minde, el mundo dejó de existir; al final, apenas existía una realidad interior. Si el hombre es aislado totalmente de los demás deja de existir.

Por lo tanto, es imposible estar sólo en lo más profundo de uno mismo. En el fendo, el hombre tiene que estar con otros hombres. Si un hombre se queda totalmente solo, absolutamente solo, entonces cae en la perdición.

Peter Hoeg.
Los Fronterizos
Tusquets Editores. Colección Andanzas
Bcn 1997
Pag. 280

domingo, 7 de septiembre de 2008

Almafuerte

From arge@epm.net.co Sun Feb 08 06:58:15 1998

"Como de animal ponzoñoso, apártase instintivamente la multitud de la
cercanía de aquellos hombres que carecen de la pasión de lo bueno.
Fórmales círculo amplio, tal como a fieras adiestradas en habilidad
impropia de irracionales. les aplaude y les arroja pedazos de pan; pero
no se les aproxima sin temblor de carnes, ni les ama con aquel cariño
ingénito con que ama perros y palomas.

Acontece igual con los talentos protervos que con las sabandijas de
estirpe maligna; atraen los ojos al mismo tiempo que alborotan los
nervios y ponen de punta los cabellos: no despiertan simpatía, producen
asombro. Parece que lo perverso estuviera del otro lado de la ley de la
solidaridad universal o que girara, así como los planetas más apartados
del eje del sistema, allá por los frígidos límites del flúido de amor
que envuelve a los seres en guisa de manto, y se mete en los
intersticios de la naturaleza, a fuer de impalpable y sutil. El mal es
el vacio, la nada obscura e infecunda. Allí donde impera la sombra es
que no ha llegado la luz. El sentimiento moral es la característica
humana. El hombre que carece de él carece de su distintivo: es un pájaro
sin alas."

Así hablaba Almafuerte.

Obras completas, Editorial Claridad, Argentina, 1983 (pag.71)

Saludos
Argemiro Vélez

Amos Oz

Date: Wed, 15 Sep 2004 13:20:21 -0400
Subject: Encuentro. Amos Oz, de la oscuridad al amor
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* Fuente: 
http://www.lavanguardia.es/web/20040915/51162714858.html

El escritor israelí, reciente Premi Catalunya, habla con 'Cultura/s' de sus obras, de política y de historia en una visita al Call barcelonés

"La historia de los judíos con Europa durante los últimos dos mil años fue durante gran parte del tiempo un amor no pedido, un amor rechazado, un amor de una sola parte; en mi último libro hablo de ese amor"   
 
"Yo estoy en la escuela de Chéjov: ver cómo puedo ayudar, sentir empatía por los buenos y a veces por los malos"   
 
"Si me preguntaran de qué van mis libros en una palabra, diría familias. En dos, familias infelices"   
 
ISABEL GÓMEZ MELENCHÓN - 15/09/2004

La plaza de Sant Jaume. Mirando hacia el Palau de la Generalitat, a la izquierda se encuentra el enjambre de calles y callejuelas que formaron el Call, el barrio judío de Barcelona, masacrado en 1391. Es temprano, pero ya hay grupos de turistas que le echan imaginación a la búsqueda entre esquinas y piedras de vestigios del pasado. 

-Tal vez hay judíos en Israel, en Palestina porque ya no están aquí. 

-La historia de amor de los judíos con Europa durante los últimos dos mil años -responde Amos Oz- fue durante gran parte del tiempo un amor no pedido, un amor rechazado, un amor de una parte solamente; sin embargo, hubo buenos momentos en esos dos mil años, y esos judíos, cristianos y también musulmanes tenían hijos, tenían genes, así que hay genes catalanes en nuestra cultura judía y hay genes judíos en la cultura catalana, en la cultura ibérica y en la europea, y creo que es muy importante responsabilizarse de esos genes y pensar en el futuro. Hay un montón de cosas que discutir y desarrollar, no puede ser que Europa e Israel hablen sólo de la crisis de Oriente Medio, hay mucho más. 

El Call es, más que un escenario, una metáfora que se presta como pocos lugares a hablar con Amos Oz de mucho más que arqueología. El escritor israelí acaba de recibir el Premi Catalunya junto al filósofo palestino Sari Nusseibeh por su apuesta por el diálogo y la paz en el conflicto de Oriente Medio, interviene en Kosmopolis y presenta en España su último libro, Una historia de amor y oscuridad: una autobiografía novelada o una novela con elementos autobiográficos en la que rastrea los hechos que le llevaron a nacer en Jerusalén en 1939, hijo de inmigrantes del Este de Europa. Cuenta su historia que, como sucede con las personas que han vivido tiempos interesantes, se confunde a menudo con la Historia, mientras camina por la calles de Sant Honorat, del Arc de Sant Ramon, de la Fruita, de Sant Domènec... Tranquilamente y sin aspavientos. Hubo matanzas en el Call, sí, pero también buenos momentos, de intercambio, de interculturalidad, como decimos ahora. Amos Oz ha hecho de una frase de su padre ("Todo tiene dos caras, excepto la sombra") más que una de las divisas de su literatura una cuestión personal. 

-En mi último libro hablo sobre este amor no querido, de mis padres, de mis abuelos, de mis bisabuelos por Europa: mi familia fue a Jerusalén no porque fueran a una agencia de viajes y pidieran un billete para unas vacaciones pensando que era un país maravilloso y se encontraron luego un país hostil, fueron a Palestina en los años 30 porque era la única vida posible para alguien que no era querido en ninguna parte. Mi abuelo tenía sueños sobre Jerusalén, pero esa no fue su prioridad; cuando el antisemitismo en el Este de Europa se hizo insoportable intentaron hacerse franceses y les dijeron "no, gracias, ya tenemos bastantes", luego norteamericanos, británicos, escandinavos, incluso fue lo bastante loco como para intentar hacerse alemán dos años antes de que Hitler llegara al poder, y estoy agradecido de que los rechazaran, porque no estaría aquí hoy, así que fueron a Jerusalén no porque quisieran ser colonizadores o explotar algo, fueron allí porque nadie los quería en ninguna parte. 

-En un momento en que Israel aparece más aislada que nunca a ojos de la opinión pública internacional, quizá podría parecer que se trata de una justificación, en algún sentido. 

-No, en ningún momento he tratado de decir al mundo que es hora de reconsiderar la actitud hacia Israel, esa no era mi intención. Escribí el libro para estar en paz conmigo, para estar en paz con los muertos; lo escribí cuando acabé de estar muy enfadado con mi madre, con mi padre, conmigo mismo, con mi mundo, y aprendí a ver a mis padres como si fueran mis hijos, y a mis abuelos como mis nietos, así que es un libro sobre el amor, el humor, la compasión, no un libro sobre la ira. Por supuesto hay algunas partes de rabia sobre la actitud europea, pero el corazón del libro no es sobre la ira, es sobre reconciliación. No es una manera de apuntar hacia el pasado, sino de decir de acuerdo, de ahí es de dónde vengo, eso está en la historia de mi familia, hacia dónde llevo a mis hijos, qué cuento a mis nietos. Creo que no es un libro airado ni doloroso sino lleno de compasión. 

En los viejos comercios del barrio, en las trastiendas antes cerradas se han instalado tiendas de diseño. En algunas de ellas se puede ver en su interior los restos de la muralla romana. Desde que el Papa Alejandro III estableció en 1179 que los judíos debían vivir separados de los cristianos, lo que ya era una costumbre se convirtió en obligación, el barrio en gueto. Amos Oz lanza sobre él una mirada compasiva. Ya había estado aquí antes; vino a Barcelona por primera vez tras la muerte de Franco. En sus visitas ha visto la evolución del Call. Caminamos mientras reflexiona sobre el antisemitismo, la historia, los fanatismos: 

- Europa tiene una historia muy dolorosa, en los últimos dos mil o tres mil años este pequeño continente ha vertido más sangre inocente que todos los otros continentes juntos, su propia sangre y la sangre de los otros. No estoy diciendo que Europa se señale con el dedo y diga mea culpa, pero tal vez debería meditar un poco antes de señalar con su dedo y decir "¿no estáis avergonzados de esto o de lo otro?", especialmente porque algunos de los conflictos más sangrientos son el resultado del imperialismo o del colonialismo europeo o la dominación o el antisemitismo. Por eso creo que sería más útil para Europa que en lugar de preguntar quiénes son los malos preguntaran: ¿podemos ayudar? Esto tal vez es el resultado de una diferencia filosófica entre mi y muchos intelectuales europeos, incluso desde la izquierda, ellos necesitan saber quién es el malo en todos los conflictos y estar muy enfadados y escribir posters en las paredes, Bush es un asesino, Sharon es un sanguinario... lo hacen y después se van a dormir. Yo estoy más en la escuela del doctor Chéjov, ver quién está sufriendo, cómo puedo evitarlo, extender la empatía hacia los buenos y en ocasiones también hacia los malos, no la indignación, y el shock y la ira, sino la empatía y la ayuda. Por eso me resulta mucho más fácil hablar con los palestinos que con los amigos de Palestina en Europa, porque cuando hablo con los palestinos pragmáticos hablamos como doctores que están en desacuerdo en el diagnóstico, incluso en el tratamiento, pero que están en el hospital intentando convencer al otro de cuál debe ser el paso correcto. 

-Usted ha escrito contra el fanatismo en diversas ocasiones. Hace poco se produjo la masacre en el colegio de Beslán. 

-Detrás del fanatismo está el convencimiento de que esta vida no cuenta, todos vamos a un mundo mejor. Yo creo que la vida es más importante que cualquier otra premisa, en ese aspecto me veo a mí como un buen judío, ya que en la tradición judía la vida es el valor absoluto; de ahí viene mi profunda fe en el compromiso. La gente piensa que el compromiso es una cosa mala, especialmente los jóvenes, que sienten que el compromiso no es honesto, que es oportunismo, falta de idealismo. No en mi vocabulario. Para mí la palabra compromiso es otra palabra para vida, cuando digo compromiso no digo capitulación, no digo poner la otra mejilla; con todo mi respeto por Jesús, no es eso. Compromiso significa encontrar al otro en la mitad del camino, es así tanto para el matrimonio como para las relaciones internacionales. He estado intentando promocionar la idea de compromiso, pero no puede haber compromisos felices, si hay un compromiso no puede haber un final feliz; si hay un final feliz lo es a menudo para una parte, para la otra no. 

En la calle Sant Ramon del Call está la casa del Rabino o del Alquimista, un edificio del siglo XIV que sobrevivió a la destrucción del Call y que fue comprado por el ayuntamiento de Barcelona para convertirlo en centro de información del Call recuperado. Las cosas de palacio van despacio, pero cerca está la Sinagoga Mayor, en la calle Marlet esquina con Sant Domènec. Restaurada y rehabilitada. Entramos. 

-La historia puede convertirse en una droga muy poderosa, necesitamos tomarla en porciones bien calculadas, porque después la gente que toma mucha historia se llena de rabia, odio o venganza o de fantasías sobre alguna grandeza del pasado. Utilizando de nuevo el símil del médico y del hospital, para mí es muy importante conocer el historial del paciente, pero no es bastante y me pregunto qué podemos hacer ahora. Cuando paseo por Barcelona, y pienso que los judíos vivían aquí, mis antepasados vivían aquí, y sé que atravesaban tiempos buenos y en otras ocasiones tiempos terribles y a veces estaban confinados en un gueto y a veces los mataban, no me pregunto a mí mismo si podemos volver un día y reclamar por esto, me pregunto cuál es el camino para que podamos crear los judíos, y los cristianos, las dos culturas y también las tres, porque había gentes islámicas, cómo podemos reavivar una relación que dió al mundo una de las más magníficas edades de oro en toda la historia. Esa es la cuestión, qué hacemos para curar las heridas, para revivir la colaboración, el diálogo, esto es más importante que el enfado que pueda sentir cuando veo estos sitios. La ira es natural, pero no podemos construir una casa con ira. 

-¿Cuál es el papel de la literatura en este proceso de curación? 

-La literatura, las novelas, ayudan porque nos permiten conocer al otro, meternos en su piel, en sus casas, en sus dormitorios, de una manera que nos hace ver que en el fondo no somos tan diferentes de los demás, que anhelamos tal vez las mismas cosas. Mis libros tratan sobre lo que la gente quiere, o imagina que quiere, cómo quieren que los vecinos los vean, tratan de la vida pequeña de cada día, sobre la envidia, la ambición, la soledad, los dramas y el cariño de la vida familiar, los malentendidos, sobre la erosión gradual del matrimonio, sobre los sueños, sobre cómo cuando se han alcanzado decepcion. Si me pusieran una pistola en la cabeza y me dijeran "Amos, tienes una sola palabra para decir de qué van tus libros", diría "familias", si me dijera "tienes dos", diría "familias infelices", si me diera más tendrían que leer mis libros. 

En la calle Marlet hay una lápida con una inscripción en hebreo, copia de un original encontrado en este lugar y que se conserva en el Museu d'Història. Alguien ha escrito sobre la traducción, por cierto equivocada, "Palestina libre". Amos Oz ha expresado reiteradamente su convencimiento de que es necesario un "divorcio civilizado" entre israelíes y palestinos, a la manera de Checoslovaquia, dos estados. 

-No soy un misionero, no escribo novelas para que la gente cambie su forma de ver las cosas, eso lo hago en mis ensayos. Cuando quiero decirle a mi gobierno, por favor querido gobierno, váyase al infierno, no escribo una novela, escribo un artículo en los periódicos; ellos me leen, pero no me hacen caso, ja,ja.... Si digo la tragedia de israelíes y palestinos debe ser resuelta con un compromiso, nadie puede tener el 100% para ellos, lo escribo en un artículo, pero el espíritu del compromiso y la compasión y la ternura lo encontrará en mis novelas también. La confrontación entre los judíos israelíes y los palestinos árabes es una tragedia, no es una película del Oeste con buenos y malos; es divertido porque esos intelectuales que desprecian Hollywood y no les gustan las simplificaciones americanas, cuando se trata de Oriente Medio quieren saber quiénes son los buenos y los malos, quieren manifestarse por los buenos, escupir a los malos e irse a dormir. Israel y Palestina no es una cuestión sobre buenos y malos, es sobre una terrible tragedia en el sentido tradicional de tragedia, el conflicto entre derecho y derecho; los judíos están en Israel porque no tienen otro hogar como nación, los palestinos están allí por la misma razón, ellos no tienen dónde ir, nosotros no tenemos dónde ir, es una tragedia, terrible. Frente a las tragedias de Shakespeare, con el escenario lleno de sangre y la justicia que tal vez prevalece, está Chejov: todo el mundo acaba triste, desilusionado, pero vivo. Yo y mis colegas estamos buscando no un final feliz para esta tragedia, no puede haber un final feliz, sino una solución chejoviana, un compromiso.



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Date: Thu, 07 Oct 2004 03:39:46 -0400
Subject: AMOS OZ, PREMI INTERNACIONAL CATALUNYA 2004 
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* Fuente: 
http://www.lavanguardia.es/web/20041007/51165415462.html


"Un día paseando por Jerusalén me crucé, ¿en qué otra ciudad del mundo podría encontrarlo?, con Dios. Le invité a café y hablamos como dos viejos amigos sobre lo divino y lo humano y al final le dije: ´Amigo Dios, siempre había querido preguntarte cuál es la religión que más se acerca a ti: ¿El judaísmo, el cristianismo, el islamismo...?´Dios me confesó de entrada que Él era poco religioso y, al final, acabó reconociendo: ´Hijo mío, creo que incluso soy un poco ateo´. Y eso mismo es lo que yo creo: seguramente, Dios es ateo." Oz responde así, recordando un espléndido cuento suyo, a mi pregunta sobre su fe religiosa. Y, después de una larga pausa, añade sonriendo: "El humor es el mejor antídoto contra el fanatismo". Estoy convencido de que Dios estaría de acuerdo 
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AMOS OZ, PREMI INTERNACIONAL CATALUNYA 2004 
"Dios es ateo"

Tengo 65 años: soy más viejo que mi país. Nací en Jerusalén, comedia multiétnica que a veces acaba en tragedia. Casado hace 45 años con la misma mujer: el mérito es suyo. Tengo 3 hijos y 4 nietos. Ni blanco ni negro: a mí me interesan todos los matices del gris. Cada lengua es un instrumento musical: pequeños o grandes cada uno es irrepetible

LLUÍS AMIGUET - 07/10/2004


Yo de niño quería ser bombero. Por el uniforme. ¿Sabe? A las niñas les encantaba. 

-Y no tuvo suerte. 

-Tuve que conformarme con el plan B: ser escritor. No seduciría con botones dorados, pero sí con bellas palabras. 

-¿Y le funciona? 

-Hoy mi forma de ser bombero es intentar que mis lectores se comprendan mejor a sí mismos y a sus próximos y así vivan de forma más profunda. Que vivan más. 

-¿Cómo lo intenta? 

-Vivo junto al desierto. Al alba me levanto y vago sin rumbo por él. Trato de oír. 

-¿El qué? 

-Al volver a casa, pongo las noticias de las 6 y están los políticos llenándose la boca de palabras: "Para siempre..."; "Nunca más..." y entonces escucho reírse a las piedras de ese desierto que es el mismo hace 100.000 años. 

-¿Y después? 

-Ya estoy preparado para escribir, que es aburridísimo. Intento juntar palabras. A veces estoy toda la mañana sin hacer nada. Ni una línea. Me quedo mirando la pared. 

-¿No se siente frustrado? 

-Esos vacíos son tan necesarios como las mañanas en que acabo una novela. También son escribir. Después me voy a un café. 

-¿A perder el tiempo? 

-No. En Israel cualquier desconocido habla a cualquiera: "¿Ha visto el periódico? ¡Este Gobierno está loco!". Sólo quieren que les des la razón. Nadie escucha a nadie, pero yo sí. Yo me gano la vida escuchándoles. 

-¿Porque le pagan el café? 

-No, pero tocan con nuevas notas el mismo pequeño instrumento que yo: el hebreo. 

-Pequeño instrumento. 

-No importa. Ocho millones de hablantes son más de los que hablaban inglés cuando Shakespeare escribió su obra. Pero aunque fueran menos: sólo un idiota pensaría que un instrumento produce mejor música por ser más grande o una lengua mejor literatura por tener más hablantes. 

-Le aseguro que hay muchos idiotas. 

-¿Sabe que en Barcelona hace 1.000 años había poetas catalanes en hebreo? 

-Cuénteme. 

-Escribieron poesía abiertamente homosexual gracias a la influencia de los árabes, mucho más tolerantes. Desde la diáspora, durante 17 siglos, el hebreo fue confinado en las sinagogas hasta que un día, hace 100 años, volvió a la vida en Jerusalén. 

-¿Cómo? 

-Una joven judía europea le dijo a un judío de Jerusalén "te quiero" en hebreo, porque era la única lengua que compartían. 

-¿Sus padres le hablaban en hebreo? 

-Mi padre hablaba once lenguas y todas con un terrible acento ruso y mi madre, siete. Eran profesores y entre ellos hablaban ruso y polaco para que yo no les comprendiera. 

-¿Por qué? 

-Porque casi siempre hablaban de lo que sufrían sus familiares en Europa: el holocausto. A mí sólo me hablaban hebreo para que no aprendiese ninguna lengua europea y evitar así que me fuera y acabara allí en un campo de concentración. Mis primeras palabras en inglés las aprendí en la calle tirando piedras a los soldados: "British go home!". 

-Vivió usted la fundación de Israel. 

-De cerca. Conocí, y mucho, a todos sus protagonistas: los que salen hoy en los billetes. Ya soy más viejo que mi propio país. 

-Y he leído que estuvo usted en un kibbutz. 

-El único experimento socialista de la gente normal. Ni partidos ni gobiernos ni burocracia.Un montón de amigos compartían todas sus propiedades y fundaban un kibbutz. 

-Dicen que el trabajo era duro, pero la vida sexual de los kibbutzim era variada. 

-Aquello no era una comuna hippie. Tal vez los recién llegados pasaban dos, tres, cuatro años disfrutando de una relativa promiscuidad. Pero siempre acaban casándose. 

-¿Le enseñó más el kibbutz o la guerra? 

-Los dos. Fui oficial de carros. Nunca he sido pacifista: no creo que los pueblos tengan que amarse. Eso es ingenuo y papanatas. Yo me conformo y milito para que no se maten. 

-Ya sería mucho. 

-Lucho por un compromiso pragmático entre enemigos que les impida asesinarse. Eso es la realidad. No soy mesiánico como Bush y los suyos. No me interesan ni los villanos ni los héroes. Eso es una mala película. 

-¿Qué le interesa? 

-Una disputa entre mujer y marido cuando los dos tienen toda la razón; una batalla entre hijo y padre cuando el amor del padre es tan genuino como el ansia de libertad del niño. Eso es lo que hago como activista y escritor: intento explicar al ser humano. 

-Pactar con el demonio. 

-El pacto es la vida. La cesión por ambas partes salva a la humanidad. Lo opuesto es la inflexibilidad, es el fanatismo, es la muerte. En mis novelas hablo de la gente: todos somos felices a medias, porque la felicidad no existe. Es un oximoron, como un orgasmo eterno. La alegría sí que existe. 

-Menos mal. 

-Sí. Y la pena y la soledad. Escribo sobre ellas y sobre las cosas estúpidas y dañinas que nos hacemos y hacemos a los demás. 

-¿Por qué nos hacemos daño? 

-Por vanidad: la eterna comedia humana. 

-¿Sólo por aparentar? 

-Queremos impresionar a los demás. Por eso hacemos idioteces y llegamos a ser malvados. Barcelona o Tel Aviv están llenas de personas que trabajan más de lo conveniente para ganar más dinero del que realmente necesitan para comprar cosas que en realidad no les hacen falta para impresionar a gente que realmente no les gusta. 

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* Fuente:
http://www.lavanguardia.es/web/20031015/51145834838.html


Entrevista a Amos Oz
“Todo fanático es un misionero fallido”

I. G. M. - 15/10/2003

Dice Amos Oz que ha intentado escribir sobre el fanatismo “con una sonrisa”. Ardua empresa de la que sale bien parado, lo que no quiere decir que falsamente optimista. La realidad de los telediarios, y en especial del conflicto de Oriente Medio, no está como para muchas alegrías, y el escritor israelí rechaza entrar en el debate de los últimos episodios de violencia en la región. 

¿Todos los fanatismos son iguales? 

Todos tienen denominadores comunes, por eso necesitamos una asignatura de “fanatismos comparados” en las escuelas y universidades. Están en política o religión, incluso en las campañas antitabaco. El fanatismo está en alza en todas partes, en el islam, el judaísmo y el cristianismo, en movimientos ideológicos y en algunos movimientos antiideológicos. También entre los pacifistas. Tengo colegas en el movimiento pacifista israelí que están dispuestos a pegarme un tiro en la cabeza porque tengo una idea ligeramente diferente sobre cómo hacer la paz con los palestinos. 

¿Cómo se hace un fanático? 

En primer lugar, es una persona muy altruista, más interesado en ti que en él propiamente. Tiene muy poca autoestima, por eso siempre está ocupado en cambiarte a ti, a mí, a los demás. Creo que eso empieza dentro de la propia familia, en la que los padres intentan imponer su punto de vista a los niños, el marido cambiar a la esposa, la esposa cambiar al marido..., todo el mundo está todo el tiempo intentando cambiar al otro. Esto tiene después implicaciones políticas: si eres demasiado pluralista quiero hacerte menos pluralista, pero si ya lo eres bastante quiero hacerte menos. Esto es propio de una mentalidad enfermizamente misionera. Todo fanático es un misionero fallido. 

Usted escribe también libros infantiles. ¿Son una vacuna contra el fanatismo? 

Son muy importantes, pero lo son más las novelas. Las novelas te meten dentro de las salas de estar y de los dormitorios de gentes muy diferentes. Si mañana viajo como turista a Bulgaria, veré los monumentos, los museos, las avenidas, pero si leo una novela búlgara, soy invitado al interior de los dormitorios de los búlgaros. Ése es un camino muy bueno para descubrir un cierto relativismo, al comprobar que gente diferente tiene muchas cosas en común. No soy optimista para las próximas semanas o meses o años. No soy optimista porque veo ahora más fanatismo, pero si a largo plazo aprendemos a reírnos de nosotros, estaremos en el buen camino. El sentido del humor inmuniza contra el fanatismo. 

Historia Natural del Cristianismo. Cap. 3.LAS PRIMERAS HEREJÍAS. I.

ÍNDICE 0. Palabras iniciales 1. ¿Cuando aparecen? 2. Qué tenían en común los gnósticos 3. Marción 3.1. Su importancia 3.2. Su historia ...