viernes, 31 de octubre de 2008
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jueves, 30 de octubre de 2008
Qué es el Estado
miércoles, 15 de octubre de 2008
El Crimen ¿Causas biológicas, psicológicas o sociológicas?
viernes, 10 de octubre de 2008
“La Tabla Rasa” 14: Derecha e Izquierda o la “visión trágica” vs. “visión utópica”
En muchos casos se observa que el eje “derecha-izquierda” que puede tomar otros nombres según el país, agrupa un ramillete de ideas aparentemente conectadas entre sí.
Si alguien es partidario de un ejército poderoso, es probable que tenga una actitud dura con la delincuencia, valore mejor una política liberal en economía, defienda el patriotismo, la familia, y también es probable que tienda a tener más edad de la que habitualmente se considera “jóven”. También tenderá a ser más intransigente que permisivo, más gradualista que revolucionario, más convencional que llamativo, etc. etc. En cambio si alguien es partidario de políticas de reinserción de delincuentes, o de programas de asistencia social generosos, tenderá a ser más tolerante en materia de relaciones sexuales, pacifista, laico, etc. etc.
Es difícil resistirse a la impresión que estamos frente a dos visiones del mundo que estando en la base de estos sistemas de creencias tiende a ser poco razonado por sus respectivos sostenedores que casi nunca se percatan de los supuestos de los cuales parten y de las consecuencias a las que lógicamente deberían llegar. Con otras palabras, no saben o no pueden formular las bases de sus sistemas de creencias. Se limitan a apoyarlas como si fuera algo evidente y sólo la mala fe de la otra parte impide su realización completa.
Tomas Sowell (en Conflict of Visions) considera que estas dos perspectivas fueron expresadas en su forma más pura por Edmundo Burke (1729-1797), a favor del conservadurismo secular, y por Willian Godwin (1756-1836) que fue el homólogo británico de Rousseau. Ambos representan la Visión Trágica y la Visión Utópica de la naturaleza humana.
La Visión Trágica (en adelante VT) implica el supuesto que los humanos estamos limitados en nuestra sabiduría, en los avances científicos, en nuestra capacidad de virtud y aptitudes morales, y que por tanto debemos reconocer nuestros límites: “A los mortales conviene lo mortal” dijo Píndaro; “de la madera torcida de la humanidad no se puede obtener nada que sea realmente recto” dijo Kant (pág. 419).
Escritores como Hobbes, Burke, Milton Friedman, Isaiah Berlin o Karl Popper, participan de este punto de vista.
Por el contrario la Visión Utópica (VU) considera que nuestras limitaciones son puramente sociales, fruto de un particular ambiente, y cambiando las circunstancias cambiaremos la naturaleza humana que nos parece tan estable. “Nada hay que se pueda cambiar de forma más radical que la naturaleza humana si la tarea se inicia lo bastante pronto” (George Bernad Shaw).
Desde Rosseau, pasando por Marx o Lénin, hasta llegar John Kenneth Galbraith hay muchos autores enrolados en esta perspectiva (aunque difieran profundamente entre sí, en lo que respecta a los métodos y valores principales para lograr tales cambios).
En la VT la caridad siempre encubre egoísmo; un sentimiento que no es el del psicópata sino la preocupación por la supervivencia y el bienestar propio. Este egoísmo no cambia con el tiempo ni con las sociedades; cada una representa un compromiso peculiar para integrar los egoísmos individuales de manera que la sociedad funcione aceptablemente. Los cambios progresivos pueden mejorar, en pequeños ajustes, la funcionalidad del sistema; los cambios bruscos y radicales tienden a hacer aflorar lo peor que tenemos y que en esos momentos se encuentra libre para aflorar y causar todo tipo de tropelías.
Ejemplos como la Revolución Francesa y su secuela del Terror y la Guillotina o la Revolución Rusa con el Terror Rojo, las checas y las masacres masivas, muestran la verdad de este razonamiento.
En la VU “las tradiciones son la mano muerta del pasado, el intento de gobernar desde la tumba” (pág. 421). Las religiones son herramientas en manos de los que ejercen el poder, inventan pecados y aterrorizan a los más débiles; su papel es de ser el “opio” del pueblo, el corazón de un mundo sin corazón, como escribió Marx.
De la misma forma que desapareció la esclavitud, también desaparecerá la discriminación de las mujeres, el patriarcado, la injusticia, el sufrimiento debido a la explotación del hombre por el hombre, y en general todo lo que en un momento dado de la historia fue vivido como “natural” o “sagrado”.
Paradójicamente muchas veces la VU lleva a un aumento sustancial del autoritarismo, si las masas no saben reconocer sus verdaderos intereses, las mujeres no comprenden la raíz de su sumisión o los pueblos no reconocen las causas reales de su explotación. Un efecto inesperado, paradójico, es la “ingeniería social” realizada desde el poder; en la medida que se quiera acelerar el paso y logar un cambio deseable en un tiempo relativamente breve.
Por otro lado la VT también no está exenta de la tentación autoritaria. En la medida que exista presión social inadecuada, o que se considere como tal, la apelación a la fuerza es el único camino viable para evitar males mayores.
Así pues ambas visiones se sitúan en bandos contrarios en todas aquellas situaciones que en una visión ingenua no tienen nada de común. El mercado, la familia, la seguridad, los tribunales, las universidades, los conflictos internacionales son el campo donde se combate no tanto por derivación lógica o metodológica sino en la medida que tengan algún punto en común con estas visiones o, también a veces, porque una de los dos mentalidades se ha apresurado a tomar una posición determinada… lo cual genera la sospecha inmediata por la otra parte de que hay gato encerrado.
“La Tabla Rasa” 10: El lenguaje como prisión
Las posiciones relativistas también descargan su crítica sobre el lenguaje humano; pero en vez de destacar la capacidad que éste tiene de transmitir experiencias y conocimientos, se fijaron en los aspectos más negativos de éste, como su facultad para constreñir el pensamiento sobre carriles prefijados. Tal como dijo el filósofo Friedrich Nietzsche: “Tenemos que dejar de pensar si nos negamos a hacerlo en la prisión del lenguaje”. (citado en S. Pinker,
Incluso investigaciones realizadas en una perspectiva muy distinta al relativismo, fueron utilizadas con el mismo fin, por ejemplo afirmaciones como las de Ludwig Wittgenstein: “Los límites del lenguaje (…) significan los límites de mi mundo” (ibidem).
Pero no es exactamente así. Si bien el lenguaje ayuda (y limita) al pensamiento, éste existe sin lenguaje. El lenguaje es una herramienta, un auxiliar poderoso del pensamiento, sin confundirse con él. La primera vez que se escuchó “el tiempo es oro” el oyente tuvo que establecer una analogía entre dos cosas que hasta el momento nunca se le había ocurrido juntar: la sucesión temporal con la riqueza material. Esa unión metafórica pudo ser entendida sin palabras, y por ello luego se la incorporó al uso aceptándola como una imagen correcta. Los experimentos realizados con bebés y primates no-humanos, que carecen de lenguaje, han descubierto que “las categorías fundamentales del pensamiento funcionaban: los objetos, el espacio, la causa y el efecto, el número, la probabilidad, la agencia (la iniciación de la conducta por una persona o un animal) y las funciones de las herramientas” (ibidem, 311).
Además es fácil observar que nuestro inmenso almacén de conocimientos no se expresa con palabras y frases aprendidas en el momento inicial. No suelen recordarse frases literales sino lo “esencial” de lo aprendido (según la apreciación de cada uno). Muchos experimentos demuestran que recordamos contenidos, no las palabras ni las imágenes que acompañaron a éstas.
A menudo buscamos las palabras a tientas para expresar lo que “tenemos claro” pero no encontramos la forma de manifestarlo, y la frustración resultante (al no encontrar la solución) nos muestra claramente la diferencia que hay entre los contenidos del pensamiento y las palabras, y el idioma, en que se expresan.
Por último la misma existencia de frases ambiguas, con dos o más sentidos, muestran que los pensamientos no son lo mismo que las palabras que los expresan.
“La Tabla Rasa” 8: Nuevas ideas sobre la naturaleza humana
Las nuevas ideas no socavan los valores humanos que tradicionalmente reconocemos como tales, por el contrario, se crean nuevas posibilidades de desarrollo del pensamiento ético sobre una base biológica y sociológica más firme, Las afirmaciones que niegan la naturaleza humana, para considerar que todo lo que somos es producto del ambiente en que vivimos, están de espaldas a la ciencia y favorecen el autoritarismo y la ingeniera social, que tantos malos resultados ha dado en el siglo pasado.
“La Tabla Rasa” 7: El miedo al nihilismo
Escribe S. Pinker: “… debemos rechazar el razonamiento de que si las personas dejaran de creer en el castigo divino cometerían la maldad con toda impunidad” (
“La Tabla Rasa” 6: El miedo al determinismo
La observación que la conducta humana está determinada por su actividad fisiológica es fuente de recelos sin cuento. Se piensa que aceptar esta posición llevaría a pensar a las personas como bolas de billar que no carecen de impulso propio y sólo se mueven por circunstancias ajenas, externas o internas.
La idea del libre albedrío está ligada a la de la responsabilidad. Sin aquel no cabría pensar en ésta. La biología llevaría a una situación imposible, dónde siempre se podría demostrar que la conducta responde a algún mecanismo orgánico y por lo tanto el individuo siempre sería “inocente”.
Los abogados, sobre todo, son muy proclives a hurgar en los estudios biológicos si ellos pueden exculpar a su defendido de una conducta antisocial; de la misma forma que el argumento de una “infancia difícil” sirve para intentar atenuar la responsabilidad del acusado.
No obstante la biología no es determinista, en el sentido matemático ni mecánico. En ningún caso se puede establecer que una explicación a nivel fisiológico o de biología molecular pueda servir para eximir de responsabilidad al sujeto. El que existan intentos en este sentido no demuestran más que el oportunismo de los que intentan defender posiciones de blanco o negro. O la conducta es totalmente libre, incluso “inmotivada”, o si está en alguna medida determinada, entonces ya no es libre, y por lo tanto el sujeto no es imputable. Afirmaciones como que Bruce Springsteen sentía inseguridad y por lo tanto buscaba a menudo la compañía de sus fans más incondicionales, o que las indiscreciones sexuales de Woody Allen, tenían su origen en un trauma (citado en “La Tabla Rasa, de S. Pinker, p-ag.267) son, en el mejor de los casos, una muestra de humor de sus autores.
“La Tabla Rasa” 5: El femenismo radical
La tentación de la “ingeniería social” ha estado presente en las grandes experiencias nacionales del siglo XX. El marxismo, el fascismo y el nazismo son sus exponentes máximos. El “hombre nuevo” bolchevique se abrió camino por la violencia y la represión. Esa senda luego fue recorrida por el fascismo italiano y tomada con mayor dureza por el nacionalsocialismo alemán. Pero la tentación del ingeniero que diseña nuevas relaciones humanas no ha quedado circunscripta al ámbito político y económico; tambien Le Corbusier soñó con ciudades “donde renazca la humanidad” y dónde no existieran los lugares habituales por todos conocidos, en aras a nuevas ideas sobre como deben trabajar y descansar las personas. En 1975 Simone de Beauvoir decía “No se debería permitir a ninguna mujer que se quedara en casa para criar a sus hijos. La sociedad tendría que ser completamente distinta. Las mujeres no deberian tener esa opción, precisamente porque si existe tal opción, demasiadas mujeres la van a tomar” (citado en
“La Tabla Rasa” 4: Impulsos egoístas y altruistas
Los estudios biológicos sobre los humanos destacan la presencia de impulsos o instintos frutos de la selección natural producida en miles de años. Pero estos impulsos son variados y no se sirven para fundar relaciones sociales que se ajusten, supuestamente, a ellos. La competencia y la cooperación resultan de la interacción compleja de organismos que buscan sobrevivir egoístamente. El altruismo es también una conducta de supervivencia. La experiencia histórica es esencial para dar pasos hacia la negociación y la predominancia de juegos (de relación) de suma distinta a 0. Se puede fundar una moral aceptada por creyentes y no creyentes basada en la observación que las conductas sexistas, racistas, xenófobas y de resolución violenta de conflictos son perjudiciales para la mayoría. Los impulsos “naturales” encuentran su corrección en la necesidad de preservar valores comunes y probados en la experiencia histórica.
domingo, 5 de octubre de 2008
Sociobiologia
"Sociobiologia. La nueva síntesis"
Edward O. Wilson
Omega
Barcelona, 1980
Tit.Orig: Sociobiology. The New synthesis.
martes, 16 de septiembre de 2008
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Razones contra "la excepción cultural"
viernes, 12 de septiembre de 2008
Animales de compañía
Historia Natural del Cristianismo. Cap. 3.LAS PRIMERAS HEREJÍAS. I.
ÍNDICE 0. Palabras iniciales 1. ¿Cuando aparecen? 2. Qué tenían en común los gnósticos 3. Marción 3.1. Su importancia 3.2. Su historia ...
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