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miércoles, 4 de febrero de 2015


Metálogo: ¿Por qué los franceses...?

Gregory Bateson.

Este metálogo se publicó en Impulse 1951, anuario de danza contemporánea, con autorización de Impulse Publications Inc. Apareció también en ETC.: A Review of General Semantícs, vol. X, 1953.

HIJA: Papá, ¿por qué los franceses mueven los brazos para todas partes?
PADRE: ¿A qué te refieres?

H.: Quiero decir, cuando hablan. ¿Por qué mueven así los brazos y todo eso?
P.: Bueno... ¿Y por qué sonríes tú? ¿O por qué das a veces patadas contra el suelo?
H.: Pero no es lo mismo, papá. Yo no muevo los brazos para todos lados como hace un francés. Tengo la impresión de que no pueden dejar de hacerlo. ¿No te parece?
P.: No lo sé... es posible que les resulte difícil parar... ¿Puedes tú parar de sonreír?
H.: Pero papá, yo no sonrío continuamente. Sí me resulta difícil parar cuando tengo ganas de sonreír. Pero no tengo ganas todo el tiempo. Y entonces, paro.
P.: Es cierto. Pero tampoco un francés mueve los brazos de la misma manera todo el tiempo. A veces los mueve de un modo y otras, de otro... y me parece que a veces deja de moverlos.

P.: ¿Y qué piensas tú? Quiero decir, ¿qué se te ocurre cuando un francés mueve los brazos?
H.: Se me ocurre que parece tonto. Pero me imagino que a otro francés no le parece eso. Es imposible que todos parezcan tontos los unos a los otros. Porque si lo parecieran, dejarían de hacerlo. ¿No lo crees?
P.: Tal vez, pero la pregunta no es sencilla. ¿Y qué otra cosa se te ocurre?

H.: Bueno, que todos parecen agitados.
P.: Está bien: conque "tontos" y "agitados".
H.: ¿Pero estarán realmente tan agitados como parecen? Si yo estuviera tan agitada, necesitaría bailar, cantar o golpear a alguien en la nariz... en cambio, ellos lo único que hacen es seguir moviendo los brazos. No pueden estar agitados de veras.
P.: Bueno... ¿son realmente tan tontos como te parecen a ti? Y, de todas maneras, ¿por qué tú algunas veces necesitas bailar y cantar y golpear a alguien en la nariz?
H.: Es que a veces sencillamente lo siento así.
P.: Tal vez el francés también lo siente sencillamente "así" cuando mueve los brazos para todas partes.
H.: Pero no puede ser que se sienta así todo el tiempo, papá, sencillamente no puede ser.
P.: Quieres decir que el francés seguramente no siente al mover los brazos exactamente lo
que sentirías tú si movieras los tuyos. Y sin duda tienes razón.
H.: ¿Pero entonces cómo se siente?
P.: Bueno, supongamos que estás hablando con un francés y él mueve los brazos para todos lados, y luego, en medio de la conversación, cuando tú has dicho algo, deja de pronto de mover los brazos y se limita a hablar.¿Qué pensarías entonces? ¿Que en ese momento dejó de ser tonto y de estar agitado?
H.: No... me asustaría. Pensaría que he dicho algo hiriente y que tal vez esté realmente enojado.
P.: Sí... y probablemente tendrías razón.

H.: De acuerdo. Quedamos en que dejan de mover los brazos cuando comienzan a enojarse.
P.: Espera un momento. La cuestión es después de todo, qué está diciendo un francés a otro francés cuando mueve los brazos. Y tenemos parte de una respuesta... lo que le dice es que no está seriamente enojado, que está dispuesto v puede ser lo que tú llamas "tonto".
H.: Pero... no... eso no es razonable. Es imposible que se tome todo ese trabajo para poderle decir después al otro que está enojado, limitándose para ello a dejar los brazos quietos. ¿Cómo puede saber que estará enojada más tarde?
P.: No lo sabe, pero por las dudas...
H.: No, papá, eso no tiene sentido. Yo no sonrío para después poderte decir que estoy enojada dejando de sonreír.
P.: Sí... yo creo que esa es parte de la razón para sonreír, y hay mucha gente que sonríe para decirle a uno que no están enojados... cuando en verdad lo están.
H.: Eso es distinto, papá. Es una manera de mentir, con la cara. Como jugar al poker. 
P.: Sí.

P.: ¿En qué estábamos ahora? A ti no te parece razonable que los franceses se tomen tanto trabajo para decirse unos a otros que no están enojados o heridos. Pero, después de todo, ¿de qué trata la mayoría de las conversaciones, me refiero a las nuestras, las de los norteamericanos?
H.: ¡Papá, sobre todo tipo de cosas!... El béisbol y los helados y los jardines y los juegos. Y la gente habla de otra gente y de sí misma y de los regalos que recibieron para Navidad.
P.: Sí, sí... ¿pero quién los escucha? Quiero decir... está bien: quedamos en que hablan del béisbol y de los jardines. ¿Pero intercambian información? Y si lo hacen, ¿qué información?
H.: ¡Claro que sí! ...cuando tú vuelves de pescar y te pregunto: "¿Sacaste algo?", y tú dices: "Nada", yo no sabía que no hablas sacado nada antes de que me lo dijeras.
P.: ¡Humm!

P.: Está bien... tú mencionas mis pescas —asunto sobre el cual soy susceptible— y se produce un corte, un silencio en la conversación... y ese silencio te indica que no me gustan las bromas sobre la cantidad de peces que dejé de pescar. Es exactamente lo mismo que el francés que deja de mover los brazos para todos lados cuando se siente herido.
H.: Lo lamento, papá, pero tú dijiste...
P.: ¡No, un momento! No nos confundamos con lamentaciones por algo que dijimos... Mañana iré a pescar otra vez, aun sabiendo que probablemente no sacaré un solo pez.
H.: Papá, pero tú dijiste que toda conversación corriente consiste en decir a otros que uno no está enojado con ellos...
P.: ¿Dije eso? Pues no, no toda conversación, pero sí gran parte de ella. Algunas veces, si ambas personas están dispuestas a escuchar atentamente, es posible hacer algo más que intercambiar saludos y buenos deseos. Y hasta hacen más que intercambiar información. Esas dos personas pueden hasta descubrir algo que ninguna de ellas conocía antes.

P.: De todas maneras, la mayor parte de las conversaciones gira solamente sobre si las personas están enojadas u otra cosa. Se ocupan de decirse unos a otros que se tienen afecto, lo que a veces es una mentira. Después de todo, ¿qué sucede cuando no se les ocurre nada que decir? Se sienten incómodos.
H.: ¿Y eso no es información? Quiero decir, información de que no están enojados.
P.: Indudablemente que sí. Pero es una clase de información diferente de la de "el gato está sobre el felpudo".

H.: Papi, ¿por qué la gente no puede decir tan solo: "No estoy enojado contigo" y dejar las cosas así?
P.: ¡Ah, ahora entramos en el verdadero problema! La cuestión es que los mensajes que intercambiamos mediante gestos no son en realidad lo mismo que cualquier traducción posible de esos gestos en palabras.
H.: No te entiendo.
P.: Quiero decir... que por mucho que le digamos a alguien con meras palabras que no estamos enojados, no es lo mismo que lo que uno les podría decir mediante gestos o tonos de voz. ¿no es cierto? Aun cuando alguien utilice lo menos posible
H.: Pero, papá, no puede haber palabras sin algún tono de voz, la entonación, la otra persona oirá que se está conteniendo... y eso será una especie de entonación, ¿verdad?
P.: Sí, me parece que sí. Después de todo, eso es lo que acabo de decir a propósito de los gestos... que el francés puede decir algo especial con dejar de hacer gestos.

P.: Pero entonces, ¿a qué me refiero cuando digo que las "meras palabras" nunca pueden transmitir el mismo mensaje que los gestos, si no existen "meras palabras"?
H.: Bueno, las palabras podrían escribirse.
P.: No, eso no me saca de la dificultad. Porque las palabras escritas tienen cierta clase de ritmo y también tienen armónicos. El asunto es que no existen "meras palabras". Sólo existen palabras con gestos o tonos de voz o algo semejante. Pero, por supuesto, los gestos sin palabras son bastante comunes.

H.: Papá, cuando nos enseñan francés en la escuela, ¿por qué no nos enseñan a mover los brazos?
P.: No lo sé, estoy seguro de que no los sé. Es probablemente una de las razones de que a la gente le resulte tan difícil aprender lenguas.

P.: De todas maneras, todo esto no tiene sentido. Quiero decir, la idea de que el lenguaje está hecho de palabras no tiene sentido... y cuando dije que los gestos no se pueden traducir en "meras palabras", estaba diciendo cosas sin sentido, porque no existe nada que sea "meras palabras". Y toda la sintaxis y la gramática y esas cosas no tienen sentido. Están basadas en la idea de que existen "meras palabras"... y no existen.
H.: Pero, papá...
P.: Te diré una cosa: tenemos que comenzar de nuevo desde el principio y suponer que el lenguaje es primera y principalmente un sistema de gestos Los animales, después de todo, disponen sólo de gestos y tonos de la voz... y las palabras se inventaron después. Mucho después, cuando ya habían inventado los maestros de escuela.
H.: Papá...
P.: ¿Sí?
P.: ¿Sería bueno que la gente abandonara las palabras y volviera a usar solamente gestos?

H.: ¡Humm! No lo sé. Por supuesto, no podríamos tener una conversación como ésta. Sólo podríamos ladrar o maullar y mover los brazos para todas partes y reír y gruñir y llorar. Pero tal vez fuera divertido... la vida se convertiría en una especie de ballet en el que los bailarines harían su propia música.


lunes, 1 de septiembre de 2008

Idiomas

Lenguas e idiomas
CARLOS ÁLVAREZ
EL PAÍS - 16-02-2006

SON ENTRE 6.000 y 7.000 las lenguas que se hablan actualmente en el mundo. Lo dice la UNESCO, organización patrocinadora de un Día Internacional de la Lengua Materna, que se celebra, desde el año 2000, cada 21 de febrero. E incluye entre ellas el lenguaje de signos, con sus 114 versiones diferentes, un sistema de comunicación al que precisamente dedicó esta misma fecha el año pasado.

www.unesco.org

En Ethnologue catalogan exactamente 6.912 lenguajes hablados en este momento en todo el planeta. Situados sobre un mapa-mundi nos dan una visión muy gráfica de su distribución: la mayor cantidad se concentra en torno a las zonas más calientes (climáticamente) de la tierra; y la mayoría de ellas en el entorno del Pacífico. Además, el sitio incluye bases de datos y numerosos recursos.

www.ethnologue.com

La dirección anterior es un aspecto muy concreto de los trabajos emprendidos por SIL Internacional, organización ya veterana que centra buena parte de sus esfuerzos en el estudio y la preservación de las lenguas más minoritarias y marginales, aquellas sin expresión escrita.

www.sil.org

De la diversidad lingüística del planeta se ocupa también Terralingua, que la aborda en relación directa con la variedad cultural y biológica de nuestro mundo.

www.terralingua.org

En español, encontramos la clasificación de las diferentes familias lingüísticas en Lenguas del Mundo, con el apoyo de un alfabeto fonético internacional y una sección específica sobre las lenguas en España, incluidas extremeño, murciano o aragonés.

www.proel.org/mundo2.html

Por su parte, Linguapax (en catalán, castellano, inglés y francés) promueve la educación plurilingüe como elemento de paz. Y hasta la versión española de Wikipedia aborda extensamente el tema con la aclaración de que de esos miles de lenguajes, la mitad (o sea, más de 3.000) se encuentran en inminente peligro de muerte.

www.linguapax.org

En francés, L'Aménagement Linguistique Dans le Monde es una página que trata la situación lingüística en 340 territorios de 192 países. Y para centrarnos en Europa contamos con los datos del proyecto Euromosaic, con una versión en catalán.

www.tlfq.ulaval.ca/axl

www.uoc.edu/euromosaic

Existe hasta un World Language Observatory para promover el multilingüismo. Y una Foundation for Endangered Languages con objetivos muy parecidos.

www.linguasphere.org

www.ogmios.org

¿Un gen del lenguaje?

To: HISPANIA@LISTSERV.REDIRIS.ES
Date: Thu, 15 Aug 2002 10:10:34 +0200
Subject: [HISP] El gen del habla
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Del ABC de hoy:

Descubierto el gen responsable de la capacidad de hablar del ser humano

J. M. N.
Una pequeña mutación del gen FOXP2 ocurrida hace unos 200.000 años y exclusiva de nuestra especie es la responsable de la capacidad de hablar del ser humano. Un equipo de científicos de Alemania y Gran Bretaña hace público hoy el descubrimiento, en un artículo que publica la revista Nature.

MADRID. Entre todos los misterios con que se enfrenta la Ciencia, el del origen del habla en los seres humanos es, quizá, uno de los más acuciantes. El hombre es, en efecto, la única criatura sobre la faz de la tierra capaz de comunicarse a través del habla, ese conjunto de sonidos que, según un esquema mental bien definido, se transforma en la serie de símbolos articulados y organizados que conocemos como lenguaje. Un equipo multidisciplinar, formado por científicos de Alemania y Gran Bretaña, publica hoy en la revista Nature un estudio según el cual los humanos somos capaces de hablar gracias a la sutil modificación de un gen, el FOXP2, situado en el cromosoma 7, que los miembros de nuestra especie no comparten con ninguna otra del reino animal.

El equipo, integrado por Svante Paabo y Wolfgang Enard, del Instituto Max Planck de antropología evolutiva de Leipzig y sus colegas del Wellcome Trust Center for Human Genetics de la Universidad de Oxford ha centrado sus esfuerzos en verificar si el FOXP2, implicado en la capacidad humana para «producir» palabras, existe también en los animales, sobre todo en los primates. El resultado de la investigación demuestra que, a pesar de su antiguedad (el gen FOXP2, que regula algunos movimientos del rostro y de las mandíbulas, está presente también en ratones y otros mamíferos desde hace millones de años), la variación que nos hace «diferentes» permitiéndonos hablar es una característica única de nuestra propia especie, que debió de producirse aproximadamente hace unos 200.000 años, fecha de la aparición del hombre moderno.

Descubierto hace un año

Enard, sin embargo, ha afirmado que sería exagerado atribuir a ese único gen nuestra capacidad para el lenguaje, un complicado proceso mental que requiere, sin duda, el concurso de otros muchos genes. Pero sí parece estar implicado en las características mandibulares y faciales que permiten el habla.

El FOXP2 fue descubierto en 2001 por otro equipo de biólogos, encabezado por Cecilia S.L. Lai y Simon E. Fisher, mientras estudiaban los misteriosos problemas de habla compartidos por una familia completa. Los investigadores se dieron cuenta de que todos los miembros de esa familia compartían un leve defecto en el FOXP2, que modificaba un sólo aminoácido en la cadena de la proteína para la que codifica el gen. Eso era suficiente para ocasionar un grave problema lingüístico a todos los «portadores» del gen defectuoso. Los síntomas, además de una dificultad en la pronunciación clara de las palabras y una alteración en la capacidad de articular el lenguaje y la expresión facial, incluían también el cometer graves incorrecciones gramaticales.

Existe, pues, por lo menos un gen relacionado con nuestra capacidad para hablar. Un gen exclusivo de nuestra especie y que contribuye a una de las características más propias y exclusivas del ser humano.


El camino hacia el lenguaje

El paleoantropólogo Juan Luis Arsuaga, co-director de los yacimientos de Atapuerca, es también autor de varios trabajos sobre el origen del habla en los seres humanos. «Nosotros -afirma el científico español- estudiamos la maquinaria fisiológica que hace posible el habla y la audición. Y lo hacemos a partir de los restos fósiles de que disponemos. Fijándonos en la estructura de los aparatos fonador y auditivo, podemos determinar qué tipo de sonidos podían emitir y qué frecuencias podían escuchar nuestros antepasados».

Arsuaga y su equipo han descrito qué tipo de modificaciones ha tenido que sufrir, durante los dos últimos millones de años, nuestro aparato fonador para ser capaz de emitir los sonidos actuales: «modificaciones que, en términos evolutivos, presentan serios inconvenientes. Por ejemplo, al alargarse la faringe, aumentan las dificultades al tragar y las posibilidfades de atragantarse Pero valía la pena el cambio: el conjunto de esas modificaciones hizo posible la aparición del lenguaje articulado. El gen FOXP2 no es más que otra de esas modificaciones». Para Arsuaga, «un apàrato fonador como el nuestro aparece sólo con nuestra especie, aunque los fósiles del género homo anteriores a nosotros, sin llegar a tener un aparato fonador como el nuestro, tampoco lo tenían como el de los chimpancés. Era un estadio intermedio».

--José R. Morala Español@Internet http://www3.unileon.es/dp/dfh/jmr/

----------------------------------------------------Los artículos de HISPANIA son distribuidos gracias al apoyo y colaboración técnica de RedIRIS - Red Académica española - (http://www.rediris.es) ------------------------------------------------------



======== To: HISPANIA@LISTSERV.REDIRIS.ES Date: Thu, 15 Aug 2002 10:20:51 +0200 Subject: [HISP] El gen del lenguaje --------De la Revista de agosto de El País de hoy:

EL GEN DEL LENGUAJE

JAVIER SAMPEDRO

Nadie nace hablando, a Dios gracias. Un recién nacido tampoco tendría gran cosa que decir, por otra parte. Pero el caso es que todos los miembros de nuestra especie -y ningún miembro de otras especies- nacemos con unas redes neuronales especializadas en aprender a hablar. Por eso, tal y como adujo Noam Chomsky, al niño le basta oír unas cuantas frases sueltas e inconexas, sin ningún aprendizaje formal, para deducir un sistema fonético y sintáctico completo, capaz de producir infinitas sentencias nunca antes oídas.

Los humanos y los chimpancés éramos la misma cosa hasta que, hace seis millones de años, nos dividimos por alguna razón en dos especies distintas. Una de ellas (los chimpancés) se quedó más o menos como estaba, mientras que la otra (el precursor de los homínidos) empezó a experimentar una historia evolutiva ramificada, tormentosa, frágil. Nadie sabe en qué momento, o en qué mil momentos, los homínidos adquirieron la capacidad innata del lenguaje, pero debe de haber pocos acontecimientos tan cruciales en nuestra prehistoria biológica.

En octubre pasado, Anthony Monaco y sus colaboradores de la Universidad de Oxford descubrieron un gen cuyas mutaciones destruyen la competencia gramatical sin afectar necesariamente a otras funciones intelectuales. En la familia que analizaron, 15 de 29 miembros, a lo largo de tres generaciones, se mostraban incapaces de distinguir los fonemas dentro de una palabra, de generar inflexiones a partir de una raíz, de comprenderlas si no las habían aprendido previamente de memoria y de producir con naturalidad estructuras sintácticas. Los investigadores pudieron deducir que la responsable de todos esos defectos era una mutación (alteración) de un gen llamado FOXP2. Nadie sabe aún qué hace exactamente ese gen, pero la genética avanza a menudo mediante deducciones abstractas.

El mismo Anthony Monaco, en colaboración con el especialista en la genética de los primates Svante Pääbo, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, en Leipzig (Alemania), presenta hoy en Nature un análisis comparativo del gen FOXP2 en distintos humanos, otros primates y otros mamíferos. El gen FOXP2, según revelan estos datos, existe en todos los mamíferos. Mejor dicho, no sólo existe, sino que es casi idéntico en todos ellos. Esto no es lo que uno esperaría de un 'gen del lenguaje', dicho así sin más matices. Pero el anterior casi contiene detalles muy relevantes.

FOXP2 ha resultado ser uno de los genes más estables a lo largo de la evolución que se conocen. Un gen no es más que un texto que contiene la información para fabricar una proteína (cada tres letras del gen significan una unidad de la proteína, llamada aminoácido). Las proteínas son largas cadenas de aminoácidos. La proteína significada por el gen FOXP2 es una cadena de 715 aminoácidos. Pues bien, el gen humano y el del ratón sólo difieren en tres de esos 715 aminoácidos, una diferencia asombrosamente escasa. Más aún: de esas tres diferencias, una es común al ratón y a tres de nuestros primos: el chimpancé, el gorila y el macaco rhesus. Las otras dos, por tanto, son específicas de nuestra especie.

Quizá la sorpresa se aprecie mejor mirando los datos de esta forma: los ratones y los humanos éramos la misma cosa hace 130 millones de años, en pleno periodo Jurásico. El gen FOXP2 es tan estable que, durante esos 130 millones de años, sólo ha sufrido un cambio de aminoácido. Y sin embargo, en algún momento de la evolución humana más reciente (tal vez sólo hace unos 100.000 años, sugieren los autores), ha sufrido dos cambios adicionales.

La fecha 'hace unos 100.000 años' que acabo de mencionar es de una extraordinaria relevancia, porque nuestra especie tiene más o menos esa edad. Antes de esa fecha había neandertales, Homo erectus y otros homínidos primitivos. Fue más o menos hace 100.000 años cuando los humanos modernos aparecieron en África, la colonizaron, salieron de ella y se esparcieron por todo el mundo, desplazando a los anteriores homínidos y dejando por primera vez pruebas arqueológicas de la invención evolutiva de la creatividad y de una inteligencia de corte moderno, plenamente formada. ¿Demasiada casualidad?

No creo que haya un solo científico que piense que la especie humana actual se formó gracias a una mutación crucial en un solo gen. Pero es obvio que FOXP2 será investigado desde todos los ángulos imaginables en los próximos años. Se trata de un gen especializado en regular a otros genes, y nadie podrá resistirse a tirar de ese hilo de Ariadna.

--José R. Morala Español@Internet 
http://www3.unileon.es/dp/dfh/jmr/

miércoles, 2 de julio de 2008

Uso de palabras. Semántica diplomática

From: José Ramón Morala
Date: Fri, 6 Apr 2001 14:22:20 MET
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Un curioso ejemplo del "poder" que tienen las palabras. La versión lingüística del conflicto entre China y Estados Unidos por el asunto del avión espía

En El País de hoy
'Guerra' semántica, conflicto diplomático
J. DEL P. | Washington

Esto no es una 'crisis', sino un 'problema'; el avión no realizaba un vuelo de 'espionaje', sino de 'reconocimiento'. En una relación tan compleja e interesada como la que mantienen EE UU y China, la elección de las palabras se convierte en una herramienta diplomática que expresa lo que los líderes se callan.

Los matices de la semántica permiten a la Casa Blanca jugar a diario con los términos 'accidente' e 'incidente'. La primera definición es la preferida por Washington; la segunda es la que emplea Pekín. Si los aviones chinos y el estadounidense chocaron por casualidad o por torpeza de los pilotos, el suceso es, efectivamente, un accidente. Si el problema no está en la colisión, sino en el aterrizaje de un avión extranjero en una base militar propia, China tiene razón al elevarlo a la categoría de incidente internacional. El aterrizaje del avión fue 'una maniobra de emergencia' para Estados Unidos, pero 'una intrusión' para el Gobierno de Pekín.

Más compleja todavía es la búsqueda de una definición para los 24 miembros de la tripulación que se encuentran todavía en la isla de Hainan. China se refiere a su condición como 'cautiverio preventivo' mientras lleva a cabo su investigación (del 'incidente'). El secretario de Estado, Colin Powell, fue el primero que se atrevió a usar la palabra 'detenidos' para referirse a ellos. Al principio, las autoridades chinas llegaron a llamarlos 'invitados'; ahora, los congresistas estadounidenses empiezan a llevar lazos amarillos en las solapas y pronuncian la palabra 'rehenes'.

China quiere una 'disculpa'; EE UU sólo dice que 'lamenta' lo ocurrido. Para China, lo grave es que los aviones estén constantemente 'espiando su territorio'. EE UU entiende que nada les impide 'reconocer el terreno'. De hecho, los sistemas electrónicos del avión son 'de espionaje', según China, o 'de vigilancia', para Estados Unidos.

---José R. Morala

sábado, 21 de junio de 2008

Sobre la historia de los diccionarios de inglés

Winchester(1998)
Winchester, Simon
El Profesor y el Loco
Debate. Pequeña Gran Historia.
Madrid, marzo 1999
pp 262
[Fragmentos]

Pág. 57.

En la actualidad se llama Sri Lanka; en un tiempo los navegantes árabes la llamaron Serendib, y en el siglo XVIII Horace Walpole escribió una fantasiosa historia acerca de tres príncipes que reinaban allí y que tenían el encantador hábito de toparse con objetos maravillosos por casualidad. Así fue como la lengua inglesa se enriqueció con la palabra *serendipity* sin que su inventor, que nunca había viajado al este, supiera por qué.

Pag. 94 a 103

El «diccionario inglés», tal como lo conocemos en la actualidad -como una lista en orden alfabético de palabras inglesas, y la explicación de su significado-, es una invención relativamente nueva. Hace cuatrocientos años ninguna biblioteca inglesa contenía un instrumento tan útil.

Por ejemplo, no existía diccionario alguno cuando William Shakespeare escribió sus obras. Cuando empleaba una palabra infrecuente, o ponía un término en un contexto aparentemente inusual -y sus obras están repletas de ejemplos semejantes-, no tenía forma de comprobar si dicho uso era apropiado. No podía buscar ayuda en su biblioteca, ya que en ella no había ningún libro que le dijera si la palabra que había escogido estaba correctamente escrita o si la había usado de la forma indicada en el lugar preciso. Shakespeare no tuvo la oportunidad de realizar una tarea que ahora consideramos tan normal y corriente como leer. No podía to look something up. De hecho, esta expresión ni siquiera existía con el sentido actual de «buscar algo en un diccionario, enciclopedia u otra obra de consulta». No aparece en la lengua inglesa hasta 1692, cuando la acuñó un historiador de Oxford, Anthony Wood.

Puesto que no habría una frase semejante hasta finales del siglo XVII se supone que tampoco existía el concepto; ciertamente no en la época en que escribió Shakespeare, una época particularmente prolífica en escritores y pensadores. A pesar de la gran actividad intelectual del momento, no había ninguna gula impresa de la lengua, ningún vademécum lingüístico, ni un solo libro que pudieran consultar Shakespeare o Martin Frobisher, Francis Drake, Walter Raleigh, Francis Bacon, Edmund Spenser, Christopher Marlowe, Thomas Nash, John Donne, Ben Jonson, Izaak Walton ni ningún otro de sus contemporáneos eruditos.
Pensemos, por ejemplo, en Noche de epifanía de Shakespeare, terminada a comienzos del siglo XVII. Imaginemos el momento, probablemente el verano de 1601, en que llega a la escena del tercer acto en que Sebastián y Antonio, el marinero náufrago y su salvador, acaban de arribar al puerto y se preguntan dónde pasar la noche. Sebastián reflexiona un momento y luego, como alguien que hubiera leído y memorizado la Guía Michelín del momento, declara: «El mejor lugar donde alojarse es el Elephant, en los suburbios del sur ... »

Ahora bien, ¿qué sabía William Shakespeare de elefantes? Además, qué sabía de los hoteles Elephant? A la sazón, había hosterías con ese nombre en diversas ciudades de Europa. Puesto que estamos hablando de Noche de Epifanía, ésta en particular, de nombre Elephant, estaba en lliria; pero habla muchas otras, dos por lo menos en Londres. No obstante, independientemente de cuántas hubiera, ¿por que ese nombre? ¿Por qué dar el nombre de una bestia a una hostería? ¿Y por qué el de esa bestia en particular? ¿Qué clase de bestia era ésa? Cabe suponer que un escritor debería al menos ser capaz de responder.
Pero no era así. Si Shakespeare no sabía mucho de elefantes, algo verosímil, y si no era consciente de la curiosa costumbre de otorgarle su nombre a los albergues, ¿dónde podía encontrar información al respecto? Más aún, si no estaba seguro de haber puesto las palabras correctas en boca de Sebastián, ~era probable que existiera una hostería con el nombre de un elefante? ¿0 era más factible que tuviera el nombre de otro animal, un camello, un rinoceronte, un ñu? (Dónde podía buscar para asegurarse? Dónde consultaría la propiedad de una palabra un escritor como Shakespeare?

Es lógico suponer que necesitaría corroborar datos constantemente. "¿No soy consanguíneo?", escribe en la misma obra. Pocas líneas después habla de «thy doublet of changeable taffeta» (Vuestro jubón de tafetán cambiable]. Luego declara: «Now is the woodcock near the gin» [Ahora está la gallineta cerca de la trampa]. Es evidente que el vocabulario de Shakespeare era prodigioso, pero ¿como podía estar seguro de que cada vez que usaba palabras poco famillares lo hacía correctamente desde el punto de vista gramatical y documental? Adelantándonos un par de siglos, ¿Qué evitó que se convirtiera en un ocasional señor Malaprop? *

[ * Referencia a la señora Malaprop, personaje de "Los Rivales de Sheridan", llamada sarcásticamente así por su lenguaje ridículo [de mala Propism: confusión de un vocablo con otro parecido, sobre todo cuando el efecto es irrisorio]. (N. de la Traducción)]

Vale la pena hacernos estas preguntas simplemente para ilustrar que le resultaba imposible consultar un diccionario, algo que en la actualidad consideraríamos una terrible inconveniencia. En la época en que él escribió había muchos mapas, devocionarios, misales, historias, biografías, novelas, y libros de ciencia y de arte. Se cree que Shakespeare cogió muchas de sus referencias clásicas de un libro de citas especializado, compilado por Thomas Cooper -sus errores se reproducen con demasiada precisión en las obras del dramaturgo como para que se trate de una coincidencia-, sospechándose asimismo que usó como fuente el Arte de la Retórica de Thomas Wilson. Pero eso fue todo: no había otras herramientas literarias, lingUísticas y léxicas disponibles.

En la Inglaterra del siglo XVI los diccionarios -tal como los concebimos hoy- sencillamente no existían. En el caso de que la lengua que había inspirado a Shakespeare tuviera límites, orígenes, ortografía, pronunciación y significados definibles, lo cierto es que no existían libros que los determinaran, definieran y asentaran.

Resulta difícil imaginar a un hombre de mente tan creativa trabajando sin ningún libro de consulta lexicográfico, aparte de la colección de plagios de Cooper (que la señora Cooper arrojó al fuego cuando estaba a medias, obligando a su esposo a comenzar de nuevo) y el pequeño manual de Wilson. Sin embargo, ésas fueron las circunstancias en que su particular genio se vio obligado a florecer. La lengua inglesa se hablaba y se escribía, pero en tiempos de Shakespeare no estaba establecida. Era como el aire: se daba por sentado que era el medio que unía y definía a todos los británicos. Pero ¿quién sabía qué era exactamente, o cuáles eran sus elementos?

Esto no significa que no existiera ninguna clase de diccionarios. En 1225 se había publicado una colección de palabras latinas con el título de "Dictionarius", y poco mas de un siglo después otra, también completamente en latin, para ayudar a los estudiantes de la difícil traducción de la Biblia de San Jerónimo, conocida como la Vulgata. En 1538 aparecieron en Londres una serie de diccionarios latín-inglés: la lista ordenada alfabéticamente de Thomas Elyot, que resultó ser el primer libro que empleó la palabra inglesa "dictionary" en el título. Veinte años después, John Withals publicó "A Shorte Dictionarie for Yonge Beginners" en ambas lenguas, aunque las palabras no estaban ordenadas alfabéticamente sino por temas: «Nombres de aves», «Aves del agua», «Aves domésticas, como gallos, gallinas, etcétera»; o «De las abejas», «De las moscas» y demás.

Pero todavía faltaba un auténtico diccionario inglés, una obra en la que constara toda la riqueza de la lengua inglesa. Con una sola excepción, de la que Shakespeare probablemente no tuviera noticia antes de morir en 1616, esta necesidad permanecería obstinadamente insatisfecha. Hubo otras personas que señalaron esta deficiencia. En el mismo año de la muerte de Shakespeare, su amigo John Webster escribió La duquesa de Amalfi, en la que hay una escena en que el hermano de la duquesa, Ferdinand, imagina que se está convirtiendo en lobo, «una enfermedad pestilente... que llaman licantropía». «¿Qué es eso? -pregunta otro de los personajes- Necesito un diccionario.»

Pero parece que alguien, un maestro de Rutland llamado Robert Cawdrey, que más tarde enseñaría en Coventry, había estado escuchando esta demanda constante. Leyó y tomó numerosas notas de todos los libros de consulta del momento, y finalmente produjo una precaria versión de tan necesaria obra, publicándola en 1604 (el año en que probablemente Shakespeare escribía "Medida por Medida").

Era un libro en octavo de 120 páginas, que Cawdrey tituló "A Table Alphabeticall... of hard unusual English Words". Tenía aproximadamente dos mil quinientas entradas. Según dijo, las había recopilado "para beneficio y ayuda de mujeres de bien, damas de compañía o cualquier otra persona sin instrucción. Para que comprendan más fácilmente y mejor muchas palabras difíciles del inglés, que oirán o leerán en las Escrituras, en sermones o en cualquier otra parte, y así serán capaces de usarlas con propiedad ellas mismas". A pesar de sus muchas deficiencias, es sin lugar a dudas el primer diccionario monolingüe inglés, y su publicación marca un momento crucial en la historia de la lexicografía inglesa.

Durante el siglo y medio siguiente floreció la actividad comercial en este campo y se publicó un diccionario tras otro, cada uno más extenso que el anterior y pretendidamente más útil para educar a los ignorantes (entre los que se contaban las mujeres de la época, cuya educación formal era mínima si se la comparaba con la de los hombres).

Al igual que la primera intentona de Cawdrey, estos libros del siglo XVII se centraban en las «palabras dificiles», aquellas que no se usaban en la vida cotidiana o que habían sido inventadas específicamente para impresionar a otros, los «términos pedantes» que proliferan en las obras de los siglos XVI y XVII. Thomas Wilson, cuyo Arte de la retórica había ayudado a Shakespeare, publicó ejemplos de estilo pomposo, como la carta de un clérigo de Linconshire a un oficial del gobierno, solicitando un ascenso:

"There is a Sacerdotall dignitie in my nati-
ve Countrey contiguate to me, where 1 now
contemplate: which your worshipfull benigni-
tie could sone impenetrate for mee, if it would
like you to extend your sedules, and collaude
me in them to the right honourable lord
Chaunceller, or rather Archgrammacian of En-
glande."

El hecho de que los volúmenes se concentraran sólo en la pequeña sección del vocabulario nacional que reunía estos galimatías hace que en la actualidad parezcan caprichosamente incompletos, pero en aquel entonces la selección editorial era considerada una virtud. Hablar y escribir de tal guisa era la mayor aspiración de la gente de buen tono. «Os presentamos las palabras escogidas», proclamaba el editor de uno de estos volúmenes a los candidatos a formar parte de este grupo.

Por lo tanto, en estos libros aparecían fantásticas creaciones linguisticas -como abequitate, bulbulcitate y sullevation, además de arc-hgrammacian y contiguate- con largas definiciones. Otras palabras, como necessitude, commotrix y parentate, en los raros casos en que se recogen en los diccionarios actuales, aparecen como "obsoletas", «raras» o ambas cosas a la vez. Invenciones floridas y pretenciosas adornaban el lenguaje, cosa que quizá no debería sorprendernos teniendo en cuenta la moda ampulosa del momento, con sus peluquines y pelucas empolvadas, sus cuellos rígidos y jubones, sus golas y lazos de terciopelo escarlata. También se acuñan términos como "adminiculation, cautionate, deruncinate y attemptate", cada una de ellas cuidadosamente catalogada en los pequeños libros encuadernados en piel de la época, aunque eran palabras destinadas sólo a los oídos de la flor y nata y tenían pocas probabilidades de impresionar al público de mujeres de bien, damas de compañía y «personas sin instrucción» al que supuestamente se dirigia Cawdrey.

Las definiciones que daban dichos libros eran casi siempre insatisfactorias. Algunas se reducían a una sola palabra o a un poco ilustrativo sinónimo: «magnitude: grandeza», o «ruminate: volver a masticar; estudiar una cuestión con detenimiento». Otras veces las definiciones eran francamente divertidas: en "The English Dictíonaríe" de 1623, Henry Cockeram define "commotrix" como «una doncella que da y retira sus favores», y "parentate" como «celebrar el funeral de los progenitores». En otros casos, los creadores de estos libros de palabras difíciles dan explicaciones inusitadamente complejas, como en uno de Thomas Blount titulado Glossographia, que ofrece la siguiente definición de "shreuw" [arpía, fierecilla]: «Especie de ratón de campo, que si se sube a la grupa de un animal, le lisiará el espinazo, y si lo muerde, hace que su corazón se hinche y el animal muera... De ahí procede la frase inglesa: "l beshrew thee" [Yo os maldigo], cuando deseamos el mal a alguien, y llamamos shrew a una mujer maldita.»

Sin embargo, en medio de este frenesí lexicográfico -en la Inglaterra del siglo XVII se publicaron siete diccionarlos importantes, el último de los cuales tenía nada más y nada menos que treinta y ocho mil palabras- se pasaron por alto dos cuestiones.

La primera era la necesidad de un buen diccionario que reuniera la totalidad del vocabulario inglés, las palabras sencillas y populares además de las oscuras o difíciles, el lenguaje del hombre corriente así como el de los instruidos, los aristócratas y los estudiantes de escuelas más selectas. Un libro que lo recogiera todo: en una lista ideal de palabras, la nimiedad de las preposiciones de dos letras no de-bía tener menos importancia que la majestuosidad de un término polisilábico y sesquipedal.

La otra cuestión que pasaban por alto los creadores de diccionarios era que el inglés estaba a punto de convertirse en una lengua mundial; con audaces marinos como Drake, Raleigh y Frobisher surcando los mares, con los rivales europeos sucumbiendo al poder británico, con las nuevas colonias ya afianzadas en América y en India, la lengua y los conceptos ingleses se extendían mucho más allá de las costas británicas y su influencia comenzaba a hacerse notar en el mundo. El inglés comenzaba a ser un vehículo importante para el comercio internacional, el mercado de armas y la ley. Estaba desplazando al francés, el español, el italiano y los lenguajes cortesanos de los extranjeros. Por lo tanto, era preciso que se lo conociera mejor, mucho mejor, y que se lo aprendiera correctamente. Era necesario hacer un inventarlo de lo que se hablaba, se escribía y se leía.

Italianos, franceses y alemanes progresaban en sus esfuerzos por preservar su propia herencia lingüística, llegando al punto de fundar instituciones que mantuviesen la propiedad en el uso del lenguaje. En 1582 se fundó en Florencia la "Accademia della Crusca", destinada a proteger la cultura «Italiana» a pesar de que aún faltaban tres siglos para que existiera una entidad política llamada Italia. Pero esta Accademia produjo un diccionario de italiano en 1612: si no el país, sí estaba viva la cultura lingüística. En París, el cardenal Richetieu había establecido la "Académie Française" en 1634. Los Cuarenta Inmortales -quizá más siniestramente conocidos simplemente por «los Cuarenta-, han regido sobre la integridad de su lengua con maravillosa inescrutabilidad hasta nuestros días.

Pero los británicos no habían hecho nada semejante. Hubo que esperar hasta el siglo XVIII para que se generalizara la idea de que la nación necesitaba conocer su lengua y su significado con mayor precisión. Se dice que a finales del siglo XVII los ingleses «eran tristemente conscientes de su atraso en el estudio de su propio idioma.» A partir de entonces, se hicieron muchos planes para mejorar la lengua inglesa y para aumentar su prestigio dentro y fuera de las Islas Británicas.

En consecuencia, los diccionarios mejoraron notablemente durante la primera mitad del nuevo siglo. El más interesante de todos -una obra que de hecho no se limitó a explicar las palabras difíciles, sino que amplió su campo de estudio a la totalidad del vocabulario inglés- fue compilado por Nathaniel Bailey, propietario de un internado en Stepney. Se sabe poco de él, aparte de que pertenecía a la Iglesia Bautista del Séptimo Día. Pero la magnitud de sus conocimientos y la amplitud de sus intereses se reflejan fielmente en la portada de la primera edición (habría veinticinco entre 1721 y 1782, todas ellas éxitos de venta). Dicha portada es también un indicio de la formidable tarea que le aguardaba a cualquiera que deseara crear un léxico inglés verdaderamente exhaustivo. La obra de Bailey se titulaba:

"Diccionario etimológico universal, que contiene la derivación de la mayoría de las pa-labras de la lengua inglesa antiguas y modernas, desde el inglés antiguo, el sajón, el danés, el francés normando y moderno, el teutónico, el holandés, el español, el italiano, el latín, el grie-go y el hebreo, cada uno de ellos con sus propios caracteres. También una explicación clara y concisa de vocablos difíciles ... y términos de arte, botánica, anatomía, física ... junto con una gran colección y explicación de palabras y frases usadas en nuestras antiguas ordenanzas, mapas, escritos, antiguos registros y libros de leyes; y la etimología e interpretación de los nombres propios de hombres, mujeres y luga-res destacados de Gran Bretaña, además de los dialectos de nuestros distintos condados. Contiene miles de palabras más que... cualquier otro diccionario inglés publicado con anterioridad. A lo que se añade una colección de los proverbios más comunes, con su explicación e ilustración. La obra ha sido compilada y metódicamente explicada para entretenimiento de los curiosos, información de los ignorantes y beneficio de jóvenes estudiantes, artesanos, comerciantes y extranjeros."

Por buenos que fueran los volúmenes y la intención, esto todavía no era suficiente. Nathaniel Bailey y aquellos que quisieron imitarle en la primera mitad del siglo XVIII hicieron un trabajo colosal, aunque la tarea de abarcar toda la lengua se hacía más ardua cuanto más se avanzaba en ella. Sin embargo, nadie parecía tener la capacidad intelectual necesaria, o el valor, la dedicación o sencillamente el tiem-po necesarios para hacer una compilación verdaderamente exhaustiva de la lengua inglesa. Y aunque nadie lo dijera, esto era lo que se necesitaba. Poner fin a la timidez, a la cautela. Reemplazar el tiento filológico por la precisión lexicográfica.


Pag. 168.

Sóle el Scriptorium -el Scrippy, como la conocía la familia de Murray (y el propio Diccionario de Murray lo define como "aposento en una casa religiosa destinado a la copia de manuscritos)- ha desaparecido.


[nota: el autor se refiere al Oxford English Dictionary]


Pag. 170.

Definir palabras adecuadamente es un arte pecuiar. Hay reglas para ello: una palabra (por ejemplo un sustantivo) debe ser definida ante todo según la clase de cosas a la que pertenece (mamífero, cuadrúpedo), y luego diferenciarse de otros miembros de esa clase (bovino, hembra). En la definición no debe haber palabras más complicadas o difíciles de entender que la propia palabra definida. La definición debe decir lo que es algo, y no lo que no es. Si una palabra tiene varios significados -por ejemplo, *cow* tiene una amplia gama de significados, y *cower* (agacharse) esencialmente uno sólo-, es predico dejar constancia de este hecho. Y todas las palabras de la definición deben hallarse en el diccionario; el lector jamás debería encontrarse con un término que no apareciese en otra parte del mismo libro.

Pag. 107.

"Ninguna lengua que dependa del uso arbitrario y la costumbre puede permanecer igual, sino que siempre estará en un estado mutable y fluctuante; lo que se considera cortés y elegante en una época, puede considerarse grosero y bárbaro en otra" [Benjamin Martin, Inglaterra, siglo XVIII]

miércoles, 18 de junio de 2008

Lengua pidgin

Nigel Barley
El Antropólogo Inocente
Edit. Anagrama. Crónicas.
Barcelona. 8ªEdición. nov'95
(1ºEdición: oct'89)
Copyright 1983.
Traduc. Mª José Rodellar.


Técnicamente, el "pidgin" es una lengua híbrida, surgida de un prolongado contacto aculturativo entre una lengua nativa y una colonizadora: la lengua nativa aporta la estructura sintáctica, y la colonizadora la mayor parte del léxico, sometido no obstante a fuertes deformaciones fonológicas (Nota de Alberto Cardín) (38)

Lengua tonal

Nigel Barley
El Antropólogo Inocente
Edit. Anagrama. Crónicas.
Barcelona. 8ª Edición. nov'95
(1ºEdición: oct'89)
Copyright 1983.
Traduc. Mª José Rodellar.


Los dowayos no tuvieron nunca conciencia de las dificultades que su idioma planteaba a un etnógrafo europeo. Se trata de una lengua tonal, es decir que el tono en que se pronuncia una palabra altera su significado. Muchas lenguas africanas tienen dos tonos; los dowayos cuatro (...) los dowayos combinan tonos para formar entonaciones específicas y un tono puede muy bien verse afectado por los de las palabras contiguas. A esto hay que añadir los problemas dialectales. En algunas zonas juntan varios tonos, además de emplear un vocabulario y una sintaxis distinta (72)

martes, 17 de junio de 2008

Lobjan

[FIDO] R34.LENGUAS
Fech: 14 Jul 96
De: Jose Ramon Gallo
Tema: Introducción al lojban 2/2

Resumen del folleto introductorio del lojban, 2/2

¿Qué tipo de gramática tiene Lojban? La gramática de Lojban no ha sido copiada de ninguna lengua conocida; más bien, su gramática de predicados se derivó de la de la lógica formal. Filósofos y lógicos se han dado cuenta durante mucho tiempo que cuando las lenguas se desarrollan, los sustantivos, verbos y adjetivos se escogen bastante arbitrariamente para representar conceptos. Los lógicos desarrollaron una notación y una ciencia (el cálculo de predicados) para representar los conceptos más directa y simplemente. Por ejemplo, "Juan golpea a Pedro", "Juan es el tío de Pedro" y "Juan es más alto que Pedro" son todas ellas relaciones simples entre Juan y Pedro. Sin embargo, mientras en español representamos los conceptos principales con un verbo, un nombre y un adjetivo respectivamente, en notación de la lógica formal todos ellos se representan con predicados de dos lugares (los dos lugares están ocupados por Juan y Pedro). Similarmente, Lojban representa estos conceptos con palabras gramaticalmente idénticas. Lo que esto significa es que las frases se expresan como conjuntos de ideas (llamadas "argumentos") agrupados por relaciones (llamadas "predicados"). Esto es diferente de las lenguas con las que uno puede estar familiarizado, pero varios sistemas y métodos lógicos basados en estructuras de predicados han sido la base del pensamiento intelectual desde que la lógica fue inventada por los antiguos griegos.

Estas estructuras de predicados pueden usarse para expresar pensamiento "no-lógico". Los lógicos son capaces de analizar cualquier tipo de expresión verbal transformándola en notación de predicados. Pero mientras que Lojban se expresa con un sistema basado en predicados, permitiendo un fácil análisis lógico, también contiene la amplia variedad de elementos que se encuentran en la lengua natural para la expresión de actitudes, emociones, y ricas metáforas. Así, Lojban no tiene ninguna de los tipos de palabra usuales (verbos, sustantivos, adjetivos, ...). Las "palabras predicado" ("brivla") son todas del mismo tipo. Cada una puede servir como equivalente de un sustantivo, verbo, adjetivo o adverbio. Así "blanu" ("azul") transmite un sentido de verbo activo (emitir luz azul o absorber otros colores), a la vez que denota "una cosa azul". "blanu" también puede modificar otras palabras para indicar color azul.

Un gran beneficio de usar una gramática de predicados es que Lojban no necesita inflexiones ni declinaciones de los sustantivos, verbos y adjetivos. La mayoría de las lenguas naturales han desarrollado tales variaciones para reducir la ambigüedad con respecto a la relación de las palabras en una oración. El desarrollo evolutivo ha hecho a estas inflexiones y

declinaciones altamente irregulares y por tanto difíciles de aprender. Lojban usa la simple pero flexible relación de predicado para borrar tanto la irregularidad como las declinaciones.

Los indicadores de tiempo y localización (inflexiones), adverbios, y preposiciones se combinan en un sólo tipo de palabra. Se pueden construir a voluntad nuevas formas preposicionales a partir de los predicados; estos permiten al usuario expandirlos en una oración añadiendo y relacionando cláusulas que no se implican normalmente en el significado de una palabra.

Los números y cuantificadores se expanden conceptualmente de las lenguas naturales. "Muchos", "suficientes", "demasiados", "pocos", y "al menos" están entre los conceptos que se expresan como números.

Conceptos centrales de lógica, matemáticas y ciencia se han incluido en el vocabulario base. Estos mejoran la discusión de esos temas, y son sorprendentemente útiles también en el habla común.

La lógica de predicados puede expresar una amplia variedad del pensamiento humano; Lojban añade construcciones no-lógicas que no afectan ni oscurecen la estructura lógica, permitiendo comunicaciones que no se dejan analizar lógicamente. Por ejemplo, Lojban tiene un conjunto completo de indicadores emocionales que permiten expresar intensidad y negación. Son similares a las interjecciones en español: "?Oh!", "?Ajá!", "?Ay!", etc, pero cada una tiene un significado específico. Similarmente, tiene indicadores de la relación del hablante con lo que se dice (?es de oídas, observación directa, deducción lógica, etc.?) similar a los que se encuentran en algunas lenguas amerindias.

Lojban soporta la discusión metalingüística acerca de las frases que se han dicho, a la vez que se mantiene sin ambigüedad. ("Esta frase no es cierta" no tiene por qué ser una paradoja en Lojban.) También se permite una variedad de lógica "temporal" que permite una extrema especificación de relaciones de tiempo y espacio (y espacio-tiempo), incluso aquellas implicadas por el concepto de viaje en el tiempo. Una porción sustancial de la gramática está diseñada para soportar afirmaciones no ambiguas de expresiones y relaciones matemáticas de forma compatible tanto con el uso internacional como con la gramática no matemática de Lojban.

Los tipos de palabras de se pueden convertir de uno a otro usando palabras cortas estructurales (llamadas "cmavo"). Se puede hacer que los números sirvan de nombres o verbos, o se puede inventar nuevos números y preposiciones. Lojban elimina muchas de las restricciones sobre el pensamiento humano mientras conserva un control ajustado de la estructura sintáctica.


Lojban parece complicado. ¿Es difícil de aprender?

En realidad es mucho más sencillo que las lenguas naturales. Su gramática es comparable en complejidad a la de la actual generación de lenguajes de ordenador (tales como ADA). Lojban parece complejo sólo porque las variedades del pensamiento humano son complejas, y está diseñado para minimizar las restricciones sobre esos pensamientos. El texto de Lojban parece más largo y más complejo debido a su carencia de modismos, su completa revelación de la estructura lógica, y lo más importante, su ausencia de familiaridad. Por otra parte, el habla usa menos de la mitad de las estructuras gramáticas posibles, dejando el resto para escribir y para otras circunstancias en las que uno es probable que se tome su tiempo para formular cuidadosamente locuciones lógicas y exactas.

La pronunciación, ortografía, formación de palabras y reglas gramaticales son fijas, y el idioma está libre de excepciones a estas reglas. Las excepciones a las reglas son la ruina del aprendizaje y el habla correcta de las lenguas naturales. Sin la carga de la ambigüedad, los hablantes pueden precisar y especificar más fácilmente que en otros idiomas.

¿Con quién contacto?

Escribe o llama a

Bob LeChevalier The Logical Language Group, Inc. 2904 Beau Lane Fairfax, VA 22031 (703) 385-0273 U.S.A

martes, 15 de abril de 2008

El signo @ (arroba)

La gente de letras tiene la manía de llamar “símbolo matemático” a casi cualquier símbolo. No es así, la arroba tiene un orígen lingüístico y significa “ad” en latín (mira qué oportuno para el título del artículo), y fue por una consecuencia de su uso antiguo (“ad” se asemeja a la palabra inglesa “at”) por lo que Ray Tomlinson decidió utilizarla como separador del correo electrónico. La señora Izquierdo se lía un poco en su explicación, yendo adelante y atrás en el tiempo y hablándonos de cuándo el diccionario incluyó el término, cuando lo que importa es el significado del símbolo. Para una explicación detallada y ordenada:

http://librodenotas.com/article/11558/mujer-que-sabe-latinrnmujer-que-sabe-latin-el-sexismo-en-el-lenguaje

Creo que el señor es demasiado crítico y mal interpreta el artículo, él habla del origen y la autora dice el símbolo matemático, que así lo conocemos en la actualidad, una unidad de medida.
Me pareció divertido y original el artículo Mujer que sabe latín…
Otra cosa la arroba en los correos electrónicos no fue porque significa at, sino porque el creador quizo una palabra que no apareciera en ningún nombre de persona. Más cuidado con lo que afirmamos.

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arroba

La arroba, representada por el signo @, es una antigua medida española de peso, equivalente a 11,502 kg, la cuarta parte de un quintal. La palabra proviene del árabe hispánico ruba (cuarta parte), derivada de arba (cuatro).

El símbolo usado en las direcciones de correo electrónico, que en español y portugués, entre otras lenguas peninsulares, llamamos arroba (@), fue creado por los copistas de la Edad Media tardía para representar la preposición latina ad (a, ante, contra, hacia, por). Ese símbolo podría haber desaparecido con la invención de la imprenta por Gutenberg, en el siglo xv, pero logró sobrevivir gracias a los mercaderes del Renacimiento, que lo usaron como manera de vincular el número de productos de una factura con el precio por unidad. De esta forma, 12 @ 3L significaba ‘12 unidades (de determinada mercadería) a tres libras cada una’.

En algunos textos en inglés sobre contabilidad publicados en el siglo xix, se recomendaba el uso de este signo para representar la preposición inglesa at, la traducción más frecuente de la preposición latina ad, pero con el desarrollo industrial y tecnológico ocurrido desde fines del siglo xix, el símbolo @ fue adoptado en inglés también por la Física, siempre con el significado de at.

Pero ¿y por qué arroba? El profesor Sales i Porta, Máster de Lógica e Inteligencia Artificial de la Universidad Politécnica de Cataluña, afirma que el uso de @ para designar la arroba nació en España en el siglo xix, debido a una interpretación errónea de las relaciones de mercaderías descargadas en los puertos de Cataluña, donde la naciente industria local copiaba costumbres y manuales de contabilidad ingleses.

En las relaciones de mercaderías donde costaba una entrada como 50 @ 100 duros, el número 50 podía referirse a cualquier unidad, pero ya se sabía que lo que venía después de @ era el precio unitario. En esas condiciones, era natural que el símbolo @ fuera interpretado como unidad de peso, la más común de las cuales en esa época era la arroba, equivalente en Castilla a 11,502 kg.

Y el signo que ya había sobrevivido a la invención de la imprenta volvió a salvarse de la extinción gracias a los inventores norteamericanos que a fines del siglo xix crearon la primera máquina de escribir y lo incluyeron en su teclado, que un siglo más tarde sería heredado por las computadoras personales.

Con el surgimiento de la Internet, Ray Tomlinson, el creador del primer software de correo electrónico, se vio en la necesidad de adoptar un carácter para separar la identificación del usuario de la identificación de la máquina o proveedor usados. El señor Tomlinson eligió para tal fin nuestro signo secular nacido a fines de la Edad Media, tornándolo así más usado y más famoso que nunca en su larga historia.

Veamos el significado de este signo en diversos idiomas:

En italiano ‘@’ recibe el nombre de chiocciola (derivado del latín coclea, que significa caracol);

en holandés, apestaart (cola de mono); el mismo significado que

en alemán, Klammeraffe;

en sueco, snabel o kanelbulle (trompa de elefante);

en otros países europeos se llama pretzel.


Texto extraído del libro La fascinante historia de las palabras.

de http://www.elcastellano.org/palabra.php?q=arroba

miércoles, 2 de abril de 2008

El posesivo (y su ambigüedad)

Una profesora de pragmática lingüística nos puso un vistoso ejemplo de que el análisis sintáctico no tenía nada que ver con la elucidación pragmática del significado de una oración. Ella decía que, cuando llaman a la puerta y antes de abrir preguntamos ¿quién es?, podemos recibir estas respuestas:

1 -El gas. 2 -El cobrador del gas. 3 -Soy el cobrador del gas. 4 -Yo soy el cobrador del gas. 5 -El cobrador del gas soy yo.

Si el día es fasto, oiremos las tres primeras respuestas, más o menos lacónicas, y abriremos la puerta; si nefasto, en el cuarto caso creeremos que alguien toma por su sagrada misión en la tierra cobrar el gas, o ha sido elegido por una fuerza superior e inescrutable para llevar a su culminación tan importante empresa, o es algo así como el Napoleón de los cobradores del gas, y no abriremos a tan paranoico personaje. En el quinto caso, será evidente que mantiene dudas existenciales sobre su oficio y lugar en el mundo, o se encuentra en una discusión a brazo partido con quien se lo disputa, y tampoco abriremos a este esquizofrénico sujeto (es una ciudad llena de tipos raros). Y, sin embargo, el análisis sintáctico es idéntico: sólo se altera el orden de palabras.

Igualmente interesante es el uso del aspecto imperfecto para desvitalizar o negar el tiempo presente. Si Vicente Aleixandre escribe "se querían", presupone que tales hechos no pueden durar, se extinguen igual que una pavesa en una negra oscuridad de olvido que los entierra.

Todos estos casos pragmáticos me parecen muy estimulantes, y me gustaría que algunos listeros aportasen también algunos ejemplos que les hayan llamado la atención sobre cómo cambia el significado con la pragmática y la presuposición. Uno divertido que salió el año pasado en la lista de profesores de español ESPAN-L, es el siguiente, (de Rafaél Ernesto Ajman), que demuestra la ambigüedad del posesivo y los peligros de la formalidad:

El director general de un banco se preocupa por un joven director estrella, que después de un período de trabajar a la par de él, sin parar nunca a almorzar, se empieza a ausentar al mediodía. Llama al detective privado del banco y le dice:

-Sígalo a López un día entero, no vaya a ser que ande en algo vidrioso.

El detective cumple con el cometido, vuelve e informa:

-López sale normalmente al mediodía, toma su auto, va a su casa a almorzar, luego le hace el amor a su mujer, se fuma uno de sus excelentes cigarros y vuelve a trabajar.

- Ah, bueno, menos mal, no hay nada malo en todo eso.

- ¿Lo puedo tutear, señor? - Pregunta el detective.

- Sí, cómo no.- responde sorprendido el director.

- Repito: López sale normalmente al mediodía, toma tu auto, va a tu casa a almorzar, luego le hace el amor a tu mujer, se fuma uno de tus excelentes cigarros y vuelve a trabajar.

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Sat Sep 04 20:06:13 1999 From aromera@PALMERA.PNTIC.MEC.ES Subject: [HISP]

domingo, 30 de marzo de 2008

Todo sobre el uso de Internet en España (2002)

Opinática presenta los resultados de un estudio que ha llevado a cabo entorno a los diferentes aspectos del uso de la Red en nuestro país

RMA - Las conclusiones de este informe son las siguientes:

Número de internautas

-En España, existe en la actualidad una población de 6.8 millones de internautas.
-Eso supone una tasa de crecimiento para el último cuatrimestre del 10%.
-El crecimiento se está ralentizando, porque la tasa precedente superaba el 12%.

Perfil

-El perfil refleja un peso demasiado relevante de varones, de jóvenes y "jóvenes adultos", y de personas ocupadas laboral o académicamente.

-Siguen existiendo serias barreras sociales a la expansión de Internet a otros colectivos.

Lugar de uso

El uso doméstico de Internet sigue siendo el mayoritario, pero en torno al 40% del uso total se produce fuera del hogar.

Intensidad de uso

Sólo un 33% de los internautas puede ser considerado como intensivo o heavy user (cuando superan el promedio de 10 horas a la semana de conexión)

Servicios más utilizados

Naturalmente el recurso WWW es practicamente universal, seguido del uso del e-mail, pero debe anotarse la expansión del envío de mensajes a móviles a través desde Internet.

Razones de uso

La búsqueda de noticias de actualidad es la razón más frecuente para explicar el uso de Internet. Le siguen la información sobre productos y servicios, la descarga de programas, la búsqueda de información sobre informática e Internet, la consulta de carteleras y toda la información relacionada con el turismo y los viajes.

Sitios más buscados de la Red
Es casi universal el acceso a portales generalistas y buscadores. En segundo, lugar los sitios de información y noticias. Asimismo, cabe destacar la expansión de todo lo relacionado con el turismo y ocio, sean portales de viajes o guías de ciudad y similares.

Compras
Casi el 15% de los internautas ha hecho compras on-line en los tres últimos meses. Esta cantidad representa un escaso crecimiento con respecto al período precedente. Por otra parte, un 19% de los internautas declara haber hecho compras en canales tradicionales como consecuencia de información obtenida en Internet.

Respecto al uso de la banca Online, hay que mencionar que un 30% de los internautas declara hacer uso de algún servicio de este tipo, aunque sólo 1 de cada 10 de ellos contrata on-line algún producto o servicio bancario.

Y finalmente, en cuanto al equipamiento, diremos que el informe expone que 8 de cada 10 hogares con acceso a Internet sigue utilizando para ello la línea convencional. Asimismo, el ADSL ya ha superado con creces a las otras modalidades de acceso.

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Jueves, 14 de Febrero de 2002
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El español en Internet

La Comunidad eÑe realiza un estudio del que se extrae que las páginas web en castellano suponen sólo el 5,62% del total de la Red

RMA - El informe también expone que, a pesar del incremento registrado en los últimos años, 'la representación del español' en Internet 'no ha llegado aún a un nivel acorde con su población en el mundo real', aunque 'se acerca progresivamente', frente a las elaboradas en inglés que suponen la mitad de las que hay en Internet, aunque descendieron un 33,31% en el mismo período.
Cabe recordar que la Comunidad eÑe es una plataforma promovida por Gaia que se dedica a la promoción de contenidos en español dentro de la red.
Un ejemplo a seguir es el de las páginas en inglés, que suponen la mitad de las que hay en Internet, aunque descendieron un 33,31% en el mismo período

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Noticias.com
Date: Thu, 31 Jan 2002 21:26:41 +0100

Historia Natural del Cristianismo. Cap. 3.LAS PRIMERAS HEREJÍAS. I.

ÍNDICE 0. Palabras iniciales 1. ¿Cuando aparecen? 2. Qué tenían en común los gnósticos 3. Marción 3.1. Su importancia 3.2. Su historia ...