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miércoles, 31 de diciembre de 2025

Cap.10. Un antiguo curso de Sociología. Poder y Conflicto

Poder y conflicto 

"Luego reflexionó que la realidad no suele coincidir con las previsiones; con lógica perversa infirió que prever un detalle circunstancial es impedir que suceda."
(J.L.Borges. "El milagro secreto")

"Recordad que estamos luchando por el honor de esa mujer, lo que probablemente es más de lo que ella hizo jamas." 
Groucho Marx)

"Cínico: adj. Canalla que ve, erróneamente, las cosas como son." 
(A. Bierce)

 

Entramos en uno de los grandes temas de la sociología. Insisto que no es sólo de la sociología. Cualquier ciencia de lo humano puede tratarlo, y es posible que la "politología" se considere con más méritos para hacerlo. Pero estas cuestiones de "fronteras" entre ciencias francamente son obsoletas. A pesar de todo, si os tomais el trabajo de releer el comienzo del párrafo vereis que yo no practico lo que predico (al decir que es un gran tema "de la sociología").

En realidad muchas veces pensamos a "varios niveles" y todo el pensamiento tiene que converger en el embudo del lenguaje con sus restricciones implícitas: hay que decir sólo una cosa por vez y las matizaciones tienen que ser pocas, a menos que se hable de una manera tan confusa que haga la comunicación inaccesible.

Esta es la ley de hierro de la comunicación: si quiero claridad, tendré que sacrificar matices, aclaraciones y subaclaraciones.

El lenguaje no sólo constriñe nuestra expresión además influye en el pensamiento. No es verdad que no pueda existir pensamiento sin lenguaje, pero sí es verdad que no puede existir pensamiento científico sin lenguaje adecuado. La opción de la "claridad" es, también, una opción ideológica (entendida esta última palabra en el sentido más general, como "filosofía o marco de referencia"). Y como tal es una opción que tiene su coste y un riesgo permanente: la simplificación excesiva.

Reuniendo ideas: el tema "poder y conflicto" si bien no es estrictamente sociológico es el que más ha preocupado a los sociólogos. Prácticamente no existe un solo colega que no se haya quedado "pegado" a él. Y si no ha sentido su atracción... es muy probable que haya errado en su elección profesional.

¡Ah el poder! ¡Bendito tu seas entre todas las virtudes! o vicios, quizá. 

La gente lo busca por todos los medios: incrementando su saber, o su dinero; o buscándolo por medio de las buenas acciones, la fraternidad (o si la situación lo requiere, el sadismo). Nadie puede decir que no le interesa el poder, a menos que lo tenga tan seguro que puede arriesgarse a despreciarlo.

Algo debe tener de "sucio" para que muchas personas lo busquen de costado. Sobre todo en España donde la mayoría proclama que no lo quiere mientras lo busca desperadamente. Somos un pueblo hipócrita en este sentido. Nos burlamos de las grandes potencias (EEUU se lleva la palma) mientras envidiamos todas las manifestaciones de su poder.

Si hay algo que puede llevar a descreer del género humano es el análisis del poder. Pero, por suerte, existe una enfoque diferente, menos culpabilizador, que es el científico. No se trata de condenar a nadie, sino de comprender lo que sucede, por qué sucede, y cómo se mantiene. De eso hablaremos en las próximas líneas.

 

El poder ha sido definido sociológicamente como "la capacidad de hacer lo que se desea, aunque los demás se opongan". El poder es entonces la posibilidad de imponerse en una comunidad. Sea ésta amplia o reducida a la mínima expresión de una familia... o una pareja. 

El poder político es el que permite controlar o intervenir significativamente en el control del Estado. El poder económico es aquel que hace lo mismo en las organizaciones económicas y en general cualquier clase de poder representa la posibilidad de imponer los criterios propios (valores, ideas, pautas, propuestas, productos) a la hora de controlar un sector de la actividad humana sea en su organización o en la distribución de beneficios.

La estratificación social resulta de la división de la sociedad en capas o estratos conforme a desigualdades que siempre, en última instancia, tienen que ver con el poder. Estas desigualdades pueden ser sancionadas legal o religiosamente (como la esclavitud, las castas de la India, o los "estados" medievales) o no ser reconocidas oficialmente, como el caso de las "clases" que muchos afirman que no existen... pero a veces da la impresión que sí, que algo de eso ondula bajo la manta de los discursos oficiales.

Las clases sociales surgen de las desigualdades en la posesión y control de los recursos materiales. No tienen confirmación ni legal ni religiosa. Son "invisibles" para el sistema jurídico ("todos somos iguales ante la ley"), en cambio sociológicamente reaparecen cuando se analiza, en su dinamismo, en su historia, cualquier proceso político o social de envergadura.

Del concepto de clase surge el de movilidad social, entendida como la posibilidad, para el individuo, de desplazarse hacia arriba en la pirámide social, o hacia abajo. El concepto de pobreza es económico (en tanto se funda en variables cuantitativas como "ingresos", "gastos", etc), en cambio el de clase social tiende a abrirse en abanico incluyendo todo lo que hace un individuo. Una clase social no sólo tiene sino que tambien vive, piensa, siente y se divierte de diferente manera. Los estudios sociológicos intentan encontrar criterios que sean "reales". Por "reales" se entiende que describan grupos existentes en la sociedad, y que por tanto se pueda predecir su conducta en situaciones ya conocidas.

 

Sociológicamente el poder en si no es ni malo ni bueno; es un elemento fundamental de la interacción social que puede ser utilizado para fines constructivos o para fines exclusivamente egoístas. Las sociedades no pueden sobrevivir sin alguna clase de control, ergo el poder es un elemento necesario de cualquier relación estable.

El poder se puede ejercer en dos planos: el "interpersonal", en las relaciones "cara-a-cara"; y el "social" cuando son situaciones de mayor envergadura que afectan a mucha gente. Habitualmente no se habla ya de poder social sino de poder político

Un concepto contigüo al de poder es el de prestigio, entendido como "la aprobación que provoca el desempeño de un individuo o una colectividad en el medio donde se desenvuelve". El prestigio no es lo mismo que el poder, pero si tiene una marcada relación ya que no existe poder sin prestigio, ni prestigio que no de (de alguna manera, a veces sutil) cierto poder.

Lo que pasa es esta altura de la investigación sociológica se debe refinar el concepto de *poder. Ya no se trata sólo de la capacidad de imponer la voluntad, sino de: la capacidad de "influir" en el medio humano circundante.

Y ésta definición de poder, más general, y menos fuerte es la que me parece más apropiada para los estudios de la materia.

Otro concepto que entra en todos los estudios sobre *el poder es el de elite: "Grupo minoritario que influye o controla actividades que se realizan en sociedad". Una elite es la crema de la leche. Incluso dentro de un grupo, camarilla o clase social que ejerce el poder en una comunidad más amplia hay siempre un subgrupo privilegiado que es la *élite. El poder se irradia en forma concéntrica; aunque vale, como recurso, imaginarlo como una "cristalización" progresiva que va desde fuera hacia dentro.

Este último punto de vista no es inútil. En una gran revolución social al principio el poder, incluso dentro del sector vencedor, está muy repartido. Al cabo de un tiempo el proceso de "cristalización" va operando silenciosamente y los mismos ganadores van entregando su cuota de poder a grupos más reducidos para terminar en una sola persona. ¿Por qué el poder no se mantiene en la comunidad y se va retirando poco a poco en favor de minorías a cada tramo más restringidas?

Este es un tema que haría la boca agua a cualquier sociólogo (con vocación, insisto): ¿Por qué el poder es tan inestable que no mantiene una distribución uniforme y tiende a coagularse en beneficio de unos pocos?

Existen distintas teorías sociológicas, ninguna concluyente (sino habría desalojado a las demás), pero la cuestión debería ser objeto no sólo de elaboración teórica sino, además, de experimentación práctica. Se juegan mucho las sociedades altamente desarrolladas al concentrar el poder en pocas manos. Es grande el riesgo para mirar el proceso ingenuamente, pensando que basta con cierta conciencia difusa colectiva y una experiencia histórica general (que sólo aprovecha a quien la estudia a fondo) para prevenir la concentración y su uso egoísta.

Cuanto más organizada está una sociedad, cuánto más eficaz y racional sean sus estructuras... más daño puede hacer el poder sin controles sociales. Ésta es una experiencia histórica que se repite hasta el hartazgo. Una sociedad de gran impulso científico y tecnológico como la nuestra... necesita urgentemente estructuras políticas transparentes que permitan controlar el inevitable proceso de creación de elites gobernantes y concentración del poder político, económico y cultural. 

Y aquí tenemos el segundo tema de esta clase... servido: ¡el conflicto!

Ya, en otra clase, se anotó que el *conflicto aparece cuando existen "fuerzas en una situación donde sólo puede ganar una de las partes". Cualquiera que hojee los diccionarios y manuales de sociología se encontrará con que se habla mucho de los "conflictos" pero muy poco del conflicto como concepto. 

Edward De Bono (en su libro "Conflictos") incluye la siguiente definición: 

"Es un choque de intereses, valores, acciones o direcciones. El conflicto se refiere a la existencia de de este enfrentamiento. La palabra conflicto se puede aplicar desde el momento en que este choque tiene lugar. Incluso cuando decimos que hay un conflicto potencial, esto implica que ya hay un conflicto de dirección, aunque el choque aún no se haya producido".

El mismo autor inventa, alrededor del término, dos nuevas palabras: "conflicción" y "desconflicción". Invito a detenernos un momento en lo que significan:

Conflicción:

El proceso de establecer, fomentar, fortalecer o diseñar el conflicto. El esfuerzo deliberado de crear el conflicto.

Desconflicción:

Lo contrario. El esfuerzo requerido para alejar o disipar el conflicto; para evaporarlo. Significa la demolición del conflicto.

En sociología el tema levanta polvareda. Los marxistas se distinguen por su particular incapié en la presencia del conflicto en las relaciones sociales. Hasta tal punto que han sido acusados de "conflicción", en el sentido de intentar crear más conflictos de los ya existentes. Esta acusación no es caprichosa, se puede adivinar en estos autores una búsqueda metódica, casi obsesiva, de cualquier clase de conflicto en los temas que abordan; pero por contra la sociología actual (excepto unos pocos autores) tiende a huir del tema como del diablo. O peor aún, circunscribirlo a los pequeños grupos; convirtiéndolo, con ayuda del instrumental psicológico, en un problema de choque de personalidades y no de intereses o clases sociales.

El intento de mayor envergadura, en la sociología, de sistematizar la teoría del conflicto se debe a Karl Marx. La base del conflicto social se encuentra en las relaciones de producción que determinan la aparición de clases sociales con intereses antagónicos. Todas las instituciones sociales son maneras de resolver ese conflicto básico favoreciendo a la clase dominante. Para encubrir ese "dominio" se enmascaran en el interés general y en conceptos abstractos de justicia; pero todo eso no puede ocultar, a los ojos del investigador, la sistemática política en favor del estado de cosas actual, el dominio que una clase social ejerce sobre la otra. 

Marx y los estudiosos que posteriormente siguieron sus huellas, nunca definieron con claridad las clases sociales (más allá de algunas clasificaciones que sólo se aplicaban a sociedades históricas) y la teoría del conflicto social sufrió todas las consecuencias de convertirse en la bandera de un movimiento político. Dejó de ser un instrumento de investigación para convertirse en un slogan, tan motivador cuanto más elemental y falso resultaba. 

En realidad la liquidación del marxismo político ha dejado al desnudo la pobreza teórica de las mismas investigaciones marxistas... que nunca fueron capaces de prever esa debacle. Tantos años anunciando la liquidación del capitalismo y no veían que la propia se acercaba a velocidad de tren expreso. Bien pueden decir los antiguos creyentes: "Nos han llevado de victoria en victoria, hasta la derrota final..."

Otros autores, no marxistas, intentaron rescatar la teoría del conflicto, como R. Dahrendorf, L. Coser, D.Lockwood, M Gluckman, K. Manheim y C. Wright Mills de las manos del activismo político y sectario (del último recomiendo sus "consejos al investigador" novato que se encuentran en Casi Nada y en DDT). Las ideas elaboradas por ellos son interesantes y, lamentablemente, escapan fuera de los límites de esta introducción; pero en general tienen como base la consideración que el conflicto es una realidad que existe en las sociedades, en todas, y que el problema no consiste en su eliminación (totalmente utópica) sino en encontrar formas democráticas de regulación.

Los problemas, luego de la caída del comunismo no sólo no se han reducido sino que se han incrementado. La sociedad globalizada, (que no es otra cosa que el mercado mundial con trabas mínimas) plantea el crepúsculo de las soberanías nacionales; cosa que personalmente no me da mucha pena... pero lo peligroso es que con ese declive también se reduce el poder de los parlamentos. En pocas palabras, la soberanía popular, la capacidad de controlar al poder... se reduce igualmente. 

Se está produciendo un trasvasamiento del poder estatal al poder de las grandes organizaciones (no necesariamente comerciales, aunque sí con poder económico y tecnológico) que ocupan nuevos espacios de carácter internacional. Este poder no es ni democrático ni está controlado por ningún organismo electivo. Es tan autocrático como lo eran los  príncipes renacentistas. Y me temo que ya se deben estar haciendo ediciones especiales, anotadas y puestas al dia, de Maquiavelo, y sus consejos, para los nuevos presidentes de las megaempresas actuales.

Algo de esto puede adivinarse en el artículo que pongo a continuación. Es un poco largo, sí, pero creo que conviene tomarse el trabajo de leerlo y pensarlo. Contiene las reflexiones actuales de un sociólogo que ha escrito mucho sobre el conflicto. El tema que hoy nos ocupa:

EL PAIS DIGITAL 

Miércoles 

2 febrero 2000 - Nº 1370

Después de la democracia, ¿qué? 

RALF DAHRENDORF 

Fue un momento dulce cuando pareció que la democracia y la economía de mercado habían ganado por fin el gran debate. Algunos espíritus impacientes llegaron incluso a afirmar que había llegado el fin de la historia. El futuro no era más que el tiempo para deshinibirse y disfrutar del botín de la victoria. Pero desgraciadamente, esos entusiasmos nunca duran. Una década después de la revolución de 1989, nadie hablaría del fin de la historia, y pocos afirmarían que ahora nadie cuestiona la democracia y la economía de mercado. En lo que a la democracia respecta, parece que sucede lo contrario, y que es posible plantear la siguiente pregunta: ¿tiene algún futuro la democracia?

 

Aclaremos primero los términos. El principio más general de la democracia es la posibilidad de cesar sin violencia a aquellos que están en el poder cuando el talante y las preferencias de la población han cambiado. Hay varias formas de alcanzar este fin, pero el método clásico es el del gobierno representativo, es decir, el de que el gobierno esté obligado a rendir cuentas ante los parlamentos elegidos. También es el método más sometido a presiones a comienzos del siglo XXI. De hecho, no es demasiado exagerado decir que la democracia parlamentaria tal y como la conocemos está en las últimas.

 

Ésta es una afirmación drástica, pero se pueden señalar varias tendencias que la respaldan. Una es el regreso a muchos tipos de fundamentalismo, especialmente los que plantean la homogeneidad étnica. Entre otras cosas, la democracia fue una forma de permitir que individuos de diferentes credos y razas conviviesen como ciudadanos; pero hoy en día parece que a los demagogos les resulta excesivamente fácil movilizar una oposición, a menudo violenta, a dicha diversidad. Otra tendencia es el retorno, en la práctica aunque no en la teoría, del gobierno autoritario. Ello se debe a la complejidad de las cuestiones planteadas, pero también a la curiosa combinación de llamamientos populistas por parte de los líderes y apatía por parte del pueblo.

 

En este artículo quiero centrarme en un tercer desafío para la democracia parlamentaria, el declive del Estado nacional. Se podría afirmar que la democracia ha crecido con el Estado nacional y declinará con él. Es posible que se exagere la pérdida de importancia del Estado nacional. Hay importantes áreas de la política -como el empleo y la educación, la redistribución y la política social- que siguen siendo nacionales, pero otras áreas de gobierno trascienden cada vez más los espacios políticos nacionales, especialmente dos.

 

Una es el ámbito de la actividad económica. Partes de dicho ámbito se albergan en organizaciones internacionales ya desde el final de la II Guerra Mundial, es el caso de lo que hoy es la Organización Mundial del Comercio o las denominadas instituciones de Bretton Woods en los ámbitos monetario y de la ayuda económica, a los cuales se ha añadido el G-7 y otros mecanismos para establecer la pauta de la política económica. Otras partes del ámbito económico simplemente se han desmoronado bajo la influencia de las nuevas fuerzas productivas de la globalización. Hoy en día, muchas transacciones financieras tienen lugar sin ningún marco de control digno de mención. Es dudoso que tener ministros de comercio electrónico (como tiene Gran Bretaña) pueda lograr que el control vuelva al ámbito nacional. Han surgido nuevos espacios de acción económica que son ciertamente internacionales, aunque no necesariamente mundiales. Si los Estados nacionales intentan controlarlos, es muy probable que, más que promover, destruyan sus oportunidades de crecimiento y prosperidad.

 

El otro área que ha abierto nuevos espacios va directamente al fondo de las funciones básicas de gobierno: es la seguridad interior y exterior. De nuevo, el periodo de posguerra estableció la pauta respecto a la seguridad exterior. Pocos invocan ahora cuestiones de soberanía en lo que a la OTAN se refiere, ¿pero quién tomó exactamente la decisión de llevar la guerra de Kosovo de la manera en que se llevó? Y si a los ciudadanos no les gustó la guerra, ¿a qué gobierno deberían atacar, por no decir destituir, para expresar sus sentimientos? ¿Al Consejo de la OTAN? ¿O quizá al gobierno de Estados Unidos, confirmando así el sarcasmo de que, dado el poder de Estados Unidos sobre el resto del mundo, el resto del mundo debería tener derecho a voto en las elecciones presidenciales estadounidenses? Más recientemente, la seguridad interior -lo que en Europa se denomina ahora cartera de Justicia e Interior- se ha convertido en materia de acción internacional conjunta, que abarca desde el intercambio de información para cooperación policial hasta la creación de nuevas instituciones judiciales internacionales. Una vez más, la naturaleza de las cuestiones ha dejado atrás el espacio político del Estado nacional. Los países pueden negarse a unirse a los organismos policiales internaciones, pero si lo hacen lo pagan caro precisamente en la seguridad que quieren proporcionar a sus ciudadanos.

 

Esto nos lleva al fondo de la cuestión: ¿Qué le pasa a la democracia cuando los asuntos y las decisiones emigran desde el Estado nacional a espacios políticos para los que no disponemos de instituciones adecuadas? En los estrictos términos de nuestra definición, la respuesta tiene que ser por fuerza: la democracia se ve menoscabada. Es difícil incluso identificar qué "gobiernos" son responsables de determinadas decisiones en el campo de la economía o la seguridad, e imposible destituirlos por medios constitucionales. No hay un ámbito público real en el que se pueda mantener un debate estructurado sobre las actuaciones en cuestión. La comunidad de ciudadanos no existe como comunidad. Así, internacionalización significa invariablemente, y al parecer inevitablemente, pérdida de democracia. Lo que no se puede hacer en el seno de los Estados nacionales deja de tener que rendir cuentas ante los ciudadanos con derecho a voto que se mueven en el marco de una constitución de libertad. La democracia vive y muere con el Estado nacional.

 

Estas son declaraciones drásticas y quizá indebidamente dogmáticas. Entre todo tipo de objeciones es lógico que surja una pregunta en la mente de los ciudadanos de la UE: ¿Qué hay de la Unión Europea? ¿No es en potencia, y cada vez más en realidad, un ejemplo de democracia más allá del Estado nacional? No lo sé. A veces se dice de broma que mientras la Unión Europea exige a sus nuevos miembros instituciones democráticas para ingresar, ella no sería admitida si lo solicitase. Las instituciones clave, la Comisión y el Consejo, son claramente no democráticas, y el Parlamento Europeo no sólo adolece de poderes muy limitados, sino sobre todo del hecho de que no hay un demos del que pueda obtener legitimidad. Es un parlamento que no sólo carece de dientes, sino también de un cuerpo coherente de calidad representativa.

 

De hecho, no hay señales de ninguna democracia digna de ese nombre fuera del Estado nacional. Al mismo tiempo, las decisiones tomadas en espacios más amplios no se pueden dejar suspendidas en el aire o en manos de directivos que no tengan que rendir cuentas. A no ser que establezcamos métodos para responder de las decisiones internacionales, sucumbiremos a un nuevo despotismo de tiranos impersonales, pero no por ello menos eficaces. La libertad exige que el principio que subyace tras las instituciones democráticas -responsabilidad en interés de los ciudadanos libres- se aplique al menos al nuevo mundo de las decisiones mundiales. La cuestión es cómo se puede conseguir esto si la democracia parlamentaria no es la respuesta.

 

Por suerte hay respuestas, por muy provisionales que puedan ser en este momento. Una es tan antigua como la propia democracia: el imperio de la ley. Allí donde la democracia fracasa, disponemos todavía de leyes para pedir cuentas a aquellos que están en el poder si no cumplen con ciertas normas acordadas. Es necesario desarrollar un sistema de derecho en la esfera internacional. Afortunadamente ya hay albores. Tenemos la Carta de las Naciones Unidas y la Comisión que ella estableció. Tenemos el Tribunal de La Haya, que ahora dispone de jurisdicción sobre los criminales de guerra. Se está creando una práctica internacional, inspirada en buena medida en el destino del general Pinochet, que extiende la conciencia de las normas y un cierto miedo entre los que tienen algo que temer de ellas. Crece el número de países que ratifican el estatuto para establecer un Tribunal Penal Internacional.

 

Un área igualmente difícil e incluso menos desarrollada es la de las normas que rigen las relaciones económicas internacionales y, más en concreto, las transacciones financieras. Éste es un tema delicado. Por un lado, no tiene sentido destruir nuevas fuerzas productivas por un exceso de control, pero, por otro, hoy es ampliamente aceptado que las propias instituciones financieras necesitan protección frente al abuso.

 

Un aspecto del control en esta y otras cuestiones es la auditoría. El Consejo de Auditores de la Unión Europea es al menos tan eficaz como el Parlamento. Los auditores son en cierto sentido contra expertos. Su función es que los expertos en el poder no los engañen, pero a no ser que compartan sus conocimientos no pueden ejercer su tarea de control. Esto dista enormemente del viejo sueño de la democracia y del hombre corriente, cuyo sentido común es perfectamente capaz de juzgar cuestiones de interés público. Pero cuando llegamos a temas y decisiones más allá del Estado nacional, el sentido común se vuelve cada vez menos eficaz. Los ciudadanos deben confiar en los auditores, en controladores preparados, incluso en controladores profesionales, con todas las ambigüedades y tentaciones que implica su cargo.

 

En este contexto es necesario mencionar otro elemento más: la creación de una opinión pública mundial o, más modestamente, de un ámbito público transnacional como medio de exponer la mala conducta. La publicación de la información es el primer y crucial requisito. Esto se ha vuelto bastante eficaz, en buena parte porque Internet podría acabar teniendo una función "democrática": en principio permite a todos acceder a información importante, y debe de haber una elevada probabilidad de que entre tantos haya alguien que sepa qué hacer al respecto. Una organización como Transparencia Internacional se propone utilizar dicha información para luchar contra la corrupción. La opinión pública transnacional está desestructurada y carece de instituciones para expresar su punto de vista; sin embargo, es real y puede afectar a las perspectivas de quienes están en el poder. Los periódicos no serán los únicos que accedan a la información disponible, sino también los accionistas, los políticos de todos los ámbitos, y los miembros de organizaciones no gubernamentales. Lo que no se mantiene en secreto es por la misma razón parte de un difuso espacio mundial, y mantener algo en secreto es cada vez más difícil.

 

Por tanto, no todo está perdido. Pero ese gran logro de la civilización, la democracia parlamentaria, ha perdido buena parte de su fuerza. Tenemos que recordarnos su principio, la responsabilidad de los gobiernos, y usar la imaginación para crear instituciones adecuadas para el siglo XXI.

Confieso que el artículo me parecía un poco largo para incluirlo en esta clase; así que me decidí a reducirlo sustancialmente. Sin embargo, al releerlo varias veces cada vez que quería suprimir un párrafo dudaba porque me parecía importante el concepto. Al final he optado por dejarlo tal cual. Todos los problemas que se abordan son acuciantes y aunque resulte algo pesado leerlos (y tratar de entenderlos) no hay posibilidad de comprender el mundo en que vivimos sino se obliga a trabajar a fondo a nuestras neuronas. Comprendo perfectamente el impulso a la huida cuando nos enfrentamos con un texto duro... pero estas cuestiones implican no sólo nuestro futuro sino también el de nuestros hijos. Si hacemos interminables cálculos para comprar una casa ¿no deberíamos realizar el mismo esfuerzo para captar lo esencial de los problemas actuales?

Entre estas cuestiones se encuentra el control, por parte de órganos democráticos (aquellos donde se puede expresar el pueblo) de las grandes organizaciones jerarquizadas (como las empresariales) con su inmenso poder. La cuestión se debate en diferentes ámbitos y es objeto de preocupación generalizada. Veo, por ejemplo, en un artículo publicado recientemente en Claves, que alude a lo mismo:

"Resulta, por tanto, necesario establecer una regulación y un control efectivos sobre las grandes corporaciones bancarias, financieras, industriales, etcétera, de carácter transnacional. Ello supone, obviamente, un desafío en toda regla a las bases estructurales en las que se sustenta la actual economía mundial a la situación de desigualdad y pobreza en la que se halla sumido la inmensa mayoría del mundo. De igual modo, es imprescindible desarrollar la solidez y la efectividad de las asociaciones ciudadanas de carácter transnacional en áreas tales como los derechos humanos, el medio ambiente y la paz.

(Gurutz Jáuregui."Globalización y Democracia".En Claves nº 99. ene-febrero 2000, pag. 17)

El problema no es aquí el "qué" sino, fundamentalmente, el "cómo". Todos conocemos aquella fábula de los ratones que se reunieron para evaluar el nuevo gato de la casa que se mostraba particularmente eficaz en la caza, y decidieron que la mejor manera de prevenir nuevos males era colocarle un cascabel. El cascabeleo alertaría a la colonia ratonil... sólo que había un problema. Bueno, pues aquí es igual. ¡A ver quien es el listo que diseña un control de las grandes corporaciones! que no sea ni burocrático (en el mal sentido) ni corrompible (en cualquier sentido). 

Y respecto de desarrollar las "asociaciones ciudadanas"... ¡a ver quien me cuenta como se hace eso! ¡sobre todo sin dinero!

Tengo para mi que algunos estudiosos consideran su labor terminada cuando han localizado una buena manera (en los papeles) de enfrentar un problema... y que de las cuestiones prácticas se ocupe la secretaria. Se dejan en el tintero (o en el teclado) que esas "cuestiones" son la punta de un iceberg que realmente muestran su magnitud cuando se las trata de llevar a la práctica. No es por burlarme, no, pero creo que nuestros catedráticos darían un paso adelante, si terminaran sus artículos con una oración de este tipo:

"Virgencita querida, ¡haz que las organizaciones bancarias, financieras o industriales admitan a nuestros auditores! ¡protégelos de toda tentación y permite que tengan a su alcance los documentos clave! ¡Así sea!"

La idea que os dejo consiste en que el conflicto no es algo ni casual ni erradicable con buena voluntad. Existe y forma parte de la realidad social porque siempre ha habido y habrá grupos, colectividades con intereses enfrentados. No todos los conflictos se pueden resolver pacíficamente; pero si muchos más de los que actualmente existen. 

Que las buenas intenciones no os impidan contemplar los problemas en su tozudez, repito. Hay fenómenos (como el "terrorismo", por ejemplo) cuya lógica no se ajusta a los criterios de negociación democrática. Justamente para que haya diálogo debe compartirse algunos principios esenciales; si eso no sucede el diálogo terminará perjudicando a la parte más débil (que suele ser la que cree en el Estado de Derecho).

Lo cual no quita, en absoluto, que en una sociedad plural deba enfatizarse la tolerancia por delante de las diferencias de valores y conductas; aunque sí, repito, esta tolerancia tiene sus condiciones y límites infranqueables. Remito a mi artículo en http://www.casinada.net/080103.htm donde comento a un autor que trata el tema y que bien merece ser leído. Otros artículos relacionados con este tema en esta misma revista, (ver la página "novedades") en los que hay artículos que enfocan algunos problemas contemporáneos agudos, entre ellos el del poder y el conflicto.

Se podría hacer un pronóstico que tiene todas las trazas de ganar: tendremos más conflictos y no menos. Cuanto más se desarrolla nuestro mundo más reivindicaciones aparecen; lo que antes era "normal", ahora puede resulta injusto o humillante. El surgimiento de los conflictos no está indicando, como pueden suponer algunos periodistas desinformados sociológicamente, una decadencia de nuestro mundo occidental sino su impetuoso desarrollo. Lo ideal es que este desarrollo no sea cruento; pero ya podemos sospechar que la naturaleza no ahorra sufrimiento. Y mal que nos pese, seguimos formando parte de ella.

Fin de la clase nº 10
Carlos Salinas.
3-marzo-2000

 Nota de diciembre de 2025. Lamentablemente las direcciones que figuran en el penúltimo párrafo ya no están disponibles. La revista Casi Nada ha desaparecido de Internet, igual que otras publicaciones que fueron punteras a fines del siglo pasado. Todo lo que se escribe en las redes es efímero y no tiene la consistencia del papel, que a su vez no tiene la consistencia del pergamino y éste no es equiparable a la piedra. Pero, por suerte, nada se pierde en la evolución humana y así sucede con los cambios culturales. De alguna forma permanecen, irreconocibles, en todo aquello que se aparece como "la última novedad" producto de la mente creadora. Nada nuevo hay bajo el sol. 




martes, 2 de diciembre de 2025

Cap.1. Un antiguo curso de Sociología. Pensamiento sociológico

Empezando a pensar
sociológicamente




¿Cómo se puede hacer sociología? ¿Qué es hacer sociología? ¿Difiere el pensamiento sociológico del cotidiano? ¿Se requiere un título universitario habilitante? ¿Puede hacer sociología un no-sociólogo?

Son preguntas que me gustaría responder. Una respuesta provisional, por supuesto; pero algo razonable que ayudara a mis nuevos amigos a transitar la senda por donde otros sabios han ido. Es más fácil hacer sociología que buenos poemas. Y ello sucede porque el proceso es enseñable... cosa que no es posible cuando se intenta escribir poesía.

Empecemos por este mg que me llegó hace muy pocos días, es un poco largo pero tiene una orientación optimista:

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"Los deseos primarios de toda persona son ganar más dinero, progresar y ser felices.
Una forma efectiva de lograr estos anhelos es siendo ricos.
Así como hay personas pobres y personas ricas; hay países pobres y países ricos. La diferencia entre los países pobres y los ricos no es la antigüedad del país. Lo demuestran casos de países como India, China y Egipto, que tienen miles de años de antigüedad y son Subdesarrollados y Pobres. En cambio, Australia y Nueva Zelanda, que hace poco más de 150 años eran casi desconocidos. Son sin embargo, hoy países desarrollados y ricos.
La diferencia entre países pobres y ricos tampoco está en los recursos naturales con que cuentan, como es el caso de Japón que tiene un territorio muy pequeño y el 80% es montañoso y no apto para la agricultura y ganadería, sin embargo es la segunda potencia económica mundial pues su territorio es como una inmensa fabrica flotante que recibe materiales de todo el mundo y los exporta transformados, también a todo el mundo logrando su riqueza.
Tampoco la inteligencia de las personas es la diferencia, como lo demuestran estudiantes de países pobres que emigran a los países ricos y logran resultados excelentes en su educación, otro ejemplo son los ejecutivos de países ricos que visitan nuestras fabricas y al hablar con ellos nos damos cuenta de que no hay diferencia intelectual.
Al estudiar la conducta de las personas en los países ricos se descubre que la mayor parte de la población sigue las siguientes reglas:
01.. Orden
02.. Limpieza
03.. Puntualidad
04.. Responsabilidad
05.. Deseo de superación
06.. Honradez
07.. Respeto por el derecho de los demás
08.. Respeto a la ley y los reglamentos
09.. Amor al trabajo
10.. Afán por el ahorro y la inversión
Por otro lado en los países pobres, sólo una mínima parte de la población sigue estas reglas en su vida diaria.
Pues ahora que ya conoces la manera de lograr tus anhelos, sólo cambia tu actitud y verás los resultados.
A DIFERENCIA de OTROS mails en cadena si no mandas copia de este mail a más personas, no se va a morir tu perro, ni te van a correr del trabajo, ni tampoco te vas a sacar la lotería por mandarlo, pero sería bueno que lo compartieras con otras personas. Quien sabe, a lo mejor ayuda para que en unos años vivamos en un país desarrollado, además te conviene por el punto número 7 pues tú serías parte de los demás."


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¿Verdad que es optimista? El proceso para salir de la ratonera parece increíblemente fácil. Sin embargo puede suceder que muchas personas coincidan con él, y si no logran tan buenos resultados lo achacarán a su poca voluntad, o ciertas tendencias perversas que cuestan encerrar en la bodega de la personalidad. Un poco de pensamiento sociológico podría reducir nuestra culpa y descubrir donde fallan las anteriores reflexiones.

Hay en el texto algunas afirmaciones, que vale la pena abstraer:

1. "Los deseos primarios de toda persona son..." 
2. "La diferencia entre los países pobres y los ricos no es ... tampoco está..."
3. "... la inteligencia de las personas es ... radica en..."; "
4. "... la mayor parte de la población sigue las siguientes reglas..." 
5. "... sólo una mínima parte de la población (en los países pobres las) sigue..." 
6. "(en) ...unos años vivamos en un país desarrollado".

El autor del texto, muy prudentemente, se abstiene de mencionar la cantidad de años; aunque da a entender (sentido que se puede deducir por la construcción general del texto) que es un tiempo menor al de una vida humana... ya que si no, carecería de interés real para el individuo, tomarse tanto trabajo 

Al principio de esta clase (clase virtual, pero clase al fin) mencioné que el pensamiento sociológico se puede aprender, y para empezar el proceso (imaginemos que lo estamos iniciando) necesitaremos de más palabras para entender a las palabras. Un camino paradójico pero inevitable. Sólo las palabras útiles nos salvan de las inútiles. Veamos, entonces, algunas de las "buenas", de las que nos servirán en este cursillo:

Cultura:
Técnicamente lo es aquello que el ser humano aprende desde la cuna hasta el féretro (se muere diferente en diferentes culturas). 

El concepto es lo opuesto a naturaleza la cual se entiende como lo que el ser humano posee genéticamente y lo pone en acción instintivamente. 

Las relaciones sexuales serían, en este sentido, "naturales", pero la manera como se realiza y los rituales que lo acompañan serían: "culturales". Obsérvese que en lugares distantes esta conducta (la sexual) se presenta con una diversidad de formas aunque en sustancia siempre suceda lo mismo.

El término "cultura" suele ser muy vago. En la retórica actual es de buen gusto mencionar a la "cultura de empresa". Nadie tiene clara idea de lo que ello implica, pero hay una vaga sensación de que tiene que ver con cosas positivas y, probablemente, bastante caras. No obstante su uso vicioso la idea tiene su valor: la "cultura" y lo "cultural" es aquello que resulta de la vida en sociedad, no algo que surja espontáneamente del organismo.

Sociedad:
Otro término que se las trae por su uso intensivo. Sociológicamente significa "el conjunto de seres humanos que conviven en forma estable.". Término intercambiable, en la mayor parte de los casos, por *comunidad. Una sociedad es la red, la matriz (como retóricamente se adorna el pensamiento) donde el individuo se convierte en persona, de animalito salvaje a ciudadano consumista; de bebé gritón a votante disciplinado; aunque, también hay que decirlo, de rosadito embrión a curtido terrorista. Todo lo bueno y lo malo que el ser humano es capaz de producir... resulta de su vida en sociedad.

Con estos dos términos básicos ya tenemos tela para cortar y producir nuevos conceptos. Por ejemplo:

Subcultura:
Como su nombre lo indica una parte de una cultura, una "cultura" en si misma pero subsumida en otra mayor. Se puede hablar de subcultura juvenil, para señalar la manera de comportarse, las normas, pautas y valores de los jóvenes. Formas que son básicamente las mismas de la sociedad en que se encuentran, pero que tienen características propias.

Contracultura:
Aquella cultura cuyas normas, actitudes, valores y estilos de vida se oponen a la cultura dominante. Las contraculturas sobreviven cuando se forman y consolidan "contrasociedades".

El mismo término ya nos hace pensar en que puede existir, en el seno de una sociedad, una cultura predominante, que abarca la mayoría de la población y culturas minoritarias. Pero no toda cultura minoritaria es una "contracultura". Esta última surge de una oposición frontal en cuestiones básicas de organización y funcionamiento societario.

Hagamos, por un momento, un descanso. Estirad las piernas y quizá sea conveniente estimular nuestro cerebro con un café. 

La invención de un concepto (vamos a suponer que cada término implica sólo un concepto, aunque esto no sea real ya que las palabras tienen múltiples significados) lleva a otro, y a otro, y a otro. Y en poco tiempo se va desarrollando un lenguaje específico, una "jerga" técnica. Jerga como sinónimo de una clase de lenguaje, aquél que sólo son capaces de entender los especialistas. No significa una apreciación peyorativa... aunque a veces nos moleste.

Este proceso es inevitable ya que si nos referimos a algo (y si se desea hacer "ciencia") hay que utilizar determinadas palabras y huír de los sinónimos que alegran el texto y reducen su comprensión. Palabras que adquieren tanto por su uso como por la manera que las definimos (el contenido específico que le asignamos) una estabilidad beneficiosa. Se convierten en herramientas para pensar, bisturíes con que hurgar en la realidad.

Más aunque sea triste constatarlo el proceso no es lineal, no puede ser descripto como una línea recta que va de menos a más; tiene sus vueltas, sus trampas y sus imprevistos. El principal problema que presenta una jerga sociológica es su facilidad para ser imitada. Dicho con otras palabras, nada impide que cualquiera se apropie de ella y otorgue a un razonamiento tan superficial como ideológico... la apariencia de un discurso meditado y bien fundado; tal como debe ser un discurso científico.

El actor que actúa representando a un erudito. Si la obra es buena dice cosas interesantes; pero si se inventa el guión en el momento... no podemos esperar nada más que un montón de trivialidades.

Es fácil simular conocimiento en ciencias humanas; y con pena compruebo a menudoo que es un recurso que también emplean los mismos profesionales cuando no tienen nada que decir (o cuando se agota su saber). En vez de guardar un noble silencio, usan la jerga al modo político: gastar tiempo, y engatusar al respetable.

También la comunicación de estos temas se complica porque ninguna palabra es inocente; siempre connota más de lo que denota. O, para decirlo en lenguaje llano, su uso "da a entender" mucho más de lo que afirma o niega. 

Si hablo de problemas "culturales", en el sentido sociológico, estoy hablando de mal funcionamiento o contradicciones en algún aspecto de la cultura (normas, valores, hábitos, etc.). Sin embargo, el uso del término me permite eludir una referencia concreta más comprometedora y además da a entender a mi interlocutor que sobre estas cosas... el que habla "sabe mucho", tanto... que no puede decirlo todo de golpe.

Observad como la selección de un término de la jerga permite escaparse por la tangente y al mismo tiempo no descubrir el trasero. Es una maniobra elegante y engañosa. Se practica mucho, por lo cual no está demás que, al estar atentos a la jugada, nos animemos a preguntar "¿A qué clase de problemas "culturales" se refiere Ud, por qué cree que son problemas... y desde cuándo empezaron a serlo?"

Resumiendo:

1. Todo texto debe ser leído no sólo literalmente sino también aislando aquellas afirmaciones cruciales. Sería como pasarlo por la máquina de rayos X, y eliminar toda la carne para ver sólo el hueso. 

2. Al realizar esta operación la magia de las palabras, de lo cual saben mucho los poetas, se elimina y se descubren las afirmaciones (o negaciones) fundamentales. Lo primero que se descubre es si hay suficiente información para apoyarlas, o necesitan de nuestra benevolencia para sostenerse

3. Para realizar esta operación se necesita el auxilio de un lenguaje técnico. Sin él puede hacerse, pero pocos son los elegidos que tienen esta facilidad sin entrenamiento específico. Lo más práctico y seguro es intentar dominar una jerga técnica que ponga un poco de luz en el texto en la medida que nos orienta sobre que buscar y como relacionarlo.

Nota: 
no se necesita ser sociólogo para pensar sociológicamente. Muchos excelentes escritores, por ejemplo, realizan en sus libros juicios sobre la sociedad, los individuos y sus relaciones que tienen un gran valor científico. El conocimiento del alma humana y sus problemas no reside en las universidades; quizá algo, pero aún en pequeña parte. Sin embargo me parece un camino extremadamente largo y poco seguro recomendar a cualquiera que se haga escritor para lograr buenas observaciones sociológicas. Es más sencillo ir directamente a los textos de sociología y obtener allí la terminología y las técnicas que razonablemente aplicadas permitan entender un poco mejor nuestra realidad.

Además de los conceptos que ya hemos definido más arriba, y aprovechando lo que espero sea buena disposición de este grupo, atacaré con la pequeña lista que viene a continuación, para que en poco tiempo dispongamos de un lenguaje común:

Aculturación:
Asimilación cultural. Cuando un individuo o un grupo adquiere las características culturales de otro por interacción. Proceso de socialización en otra cultura. Pueden surgir conflictos en cualquier momento.

Interacción:
Forma aparentemente pedante de señalar una relación. Pero que se justifica porque hace hincapié en la acción-y-en-la-reacción. Es un ir y venir que modifica ambos términos de la relación.

Asimilación:
Proceso por el que se deviene semejante. Se aplica preferentemente a los inmigrantes. A los que llegan de otro lado; por lo cual también se puede aplicar a los que vienen de otros grupos con otras costumbres. Un niño adoptado está asimilado en la medida en que no se diferencia de otros miembros de la familia receptora.

Conflicto:
Presencia de tendencias o fuerzas en una situación donde sólo puede ganar una de las partes. El antagonismo no necesariamente es violento. Aquí "ganar" se entiende en un sentido muy general, como "lograr el objetivo propuesto". Hay dos grandes tendencias en la sociología, aquellos estudiosos que consideran al conflicto nefasto, disgregador de una comunidad, y aquellos que, en cambio, lo ven como el motor del cambio. De todos modos, aunque sea un motor, a nadie le gusta el conflicto... sobre todo si previene que va a perder.

Contrasociedad:
El grupo que se constituye aparte de la sociedad dominante y que pretende cambiarla. Un buen ejemplo podría ser el partido comunista (cuando existían... realmente). Otro ejemplo (que mencionan algunos autores) son las sociedades de fundamentalistas religiosos en los países islámicos. Pero en toda sociedad suficientemente grande y compleja se encuentran casos de contrasociedades con sus contraculturas.

Cultura material:
Todos los objetos que las personas hacen, construyen. ¡Ojo! no limitar estos objetos a una clase, *todos absolutamente todos. Es tan "cultura" (en el sentido técnico) una partitura musical como una pistola. Las bombas son también "cultura", en el sentido de no existir sin el ingenio humano.

Cultura inmaterial:
Creaciones humanas no visibles como valores, reglas, costumbres, creencias. Cuando se habla de cultura, a menos que se especifique, usamos el término en este sentido.

Distancia social:
Actitudes de simpatía o antipatía hacia otros grupos humanos. Es un término interesante pero de muy difícil cualificación. No obstante permite darse una idea, digamos, espacial de los individuos en los agrupamientos sociales. Una mayor distancia social implica una menor comunicación, y una menor comunicación... puede traer problemas (a corto o a largo plazo). Aunque, para ser justos, una intensa comunicación es muy probable que origine, también, nuevos problemas. En realidad el concepto de distancia social sólo sirve para constatar algo evidente, que no todo el mundo se siente amigo, cercano, de sus semejantes. Que hay líneas de demarcación invisibles pero muy concretas.

La dificultad intrínseca en los términos sociológicos consiste en que todos (o casi todos) parecen dar a entender un juicio de valor. Es muy difícil desprenderse de la sensación que la distancia social es algo negativo. A pesar de que no aceptaríamos su opuesto, una especie de cercanía y homogeneidad que igualara todas las diferencias. 

Si decimos que un insecto tiene, por definición, 6 patas y que un arácnido en cambio tiene 8, a nadie se le va a ocurrir que estamos valorando mejor a las arañas. Sin embargo esta trampa nos espera constantemente en los estudios sociológicos. Trampa muy sutil porque en ella caen los mismos que inventan los significados técnicos, es decir los propios científicos sociales. ¡Se necesitan términos descriptivos, puramente descriptivos!

Está fuera de este curso... analizar si ello es posible.

Etnocentrismo:
Cuando el propio grupo es el centro y el patrón de medida, y los demás son valorados en relación con él. Todas las culturas son "etnocéntricas". Tienden a considerarse el ombligo del mundo, la medida de lo normal, lo más humano que se pueda apetecer.

La sociología tiende, por su esfuerzo de distanciamiento científico, a cargarse esta idea, y a colocar, en principio, todas las culturas a un mismo nivel valorativo (ya que todas son exitosas en asegurar la supervivencia de su comunidad). Esto asegura al sociólogo riguroso un papel especialmente antipático; el de poner en duda cosas "buenas" que todo el mundo acepta como justas y necesarias.

Grupo:
Conjunto de personas que comparten relaciones de alguna clase. Muchas veces se usa como sinónimo de "sociedad". Ello puede ayudar a la redacción de un párrafo (ya sabemos que en nuestro idioma quedan muy mal las repeticiones) pero resulta desastroso para el discurso científica. 

El término se usa y se abusa de él. Engloba tanto a un número reducido de personas que pueden mantener una relación presencial, cara a cara, y que reconocen cada uno con su nombre y su historia... como a entidades mucho mayores donde ni todos se conocen ni siquieran se reconocen como formando parte de la misma entidad. 

Grupo de pertenencia:
Categoría mucho más técnica que la anterior, señala al grupo del cual el individuo se siente parte. A la "gente como uno". El nombre lo señala con claridad.

Grupo de referencia:
Concepto ligado al anterior. Es el grupo al que el individuo se orienta, toma como ejemplo, para aceptar valores, conductas, maneras de pensar y de sentir.

Los grupos humanos son fuertes cuando sus participantes también los consideran "grupos de referencia". En cambio son débiles cuando algunos o muchos de sus integrantes, si bien "pertenecen" tienen otros grupos externos como "referencia".

Si lo pensamos un momento veremos que es de sentido común. La mayoría de las categorías sociológicas surgen del uso cotidiano; sólo que refinadas poco a poco para que no resulten tan vagas. Algo se ha logrado, aunque comparando, por ejemplo, con la economía (otra ciencia social también muy difusa) la diferencia es exasperante. Los economistas pueden hacer castillos en el aire igualmente arbitrarios... pero tienen mucha más presencia.

Hecho Social:
Cuando existe independiente del individuo y ejerce alguna influencia sobre él (Emile Durkheim). Esta definición del siglo XIX sigue siendo operativa. Un hecho social es un hecho que se impone a la voluntad y a la historia individual. Tiene para el individuo, a los efectos prácticos, el mismo carácter que un fenómeno meteorológico: puede abrir el paraguas, pero no puede eliminarlo ni transformarlo. No es una creación mental.

Modelo:
¡Aquí un concepto clave!... pero tan manido que da pena. Todo el mundo lo tiene en la boca aunque no haga ningún esfuerzo para subirlo hasta el cerebro.

La palabra viene de las construcciones que reproducen un objeto real muy grande, muy poco manipulable; una maqueta, para entendernos. De allí ha saltado a la ciencia para designar la representación (mental) de una realidad compleja que haciéndola funcionar (también imaginativamente) puede observarse como se relacionan sus partes; y los problemas que se presentan.

Tener un "modelo" de un proceso social es fantástico porque nos permite predecir que pasaría si hiciéramos ciertas cosas. Por ejemplo, si introducimos, de golpe, 100.000 inmigrantes del Magreb en España, ¿qué nuevas cuestiones se plantearían en la enseñanza pública?

Fijaos que he acotado deliberadamente el tema a un sólo sector de la sociedad; sólo a un sector. Intentar abarcar toda la sociedad sería imposible dado el desarrollo actual de la teoría sociológica. Y ello nos traslada en volandas a otra cuestión: todo "modelo" necesita de una teoría que le dé soporte. Y no es tan fácil tenerla.

Teoría:
Una teoría es un conjunto de hipótesis coordinadas, con valor explicativo (¡atención! una sola hipótesis no da forma a una teoría). 

Una teoría, luego, es un conjunto armonioso, no contradictorio, de afirmaciones sobre la realidad. Y nos sirve para entenderla, para darle un sentido y no verla como un caos, como un batiburrillo de hechos, colores y ruidos.

Una buena teoría es cara de obtener y tan frágil como un cristal (un sólo hecho comprobado que la contradiga la fractura). Es como jugar al fútbol llevando bajo el brazo un ordenador portátil. Es normal que al finalizar el partido, gane quien gane el ordenador ha perdido. Bien, lo mismo sucede con las teorías. Muy pocas aguantan mucho tiempo. Por eso la gente las preserva no exponiéndolas a la crítica. Pero esto es juego sucio, las teorías están para ser expuestas, las que no son sometidas al fuego incorruptible de la crítica, *duran
Normas:
Preceptos generales que indican como debe ser un comportamiento o como resolver un problema previsto. También puede significarse la conducta habitual mayoritaria; el resultado promedio. O sea que la palabra encierra una ambigüedad, puede ser tanto *lo que hay que hacer como lo que *hace la mayoría. A veces los autores no especifican y uno tiene que realizar una Empezando a pensar

sociológicamente




¿Cómo se puede hacer sociología? ¿Qué es hacer sociología? ¿Difiere el pensamiento sociológico del cotidiano? ¿Se requiere un título universitario habilitante? ¿Puede hacer sociología un no-sociólogo?

Son preguntas que me gustaría responder. Una respuesta provisional, por supuesto; pero algo razonable que ayudara a mis nuevos amigos a transitar la senda por donde otros sabios han ido. Es más fácil hacer sociología que buenos poemas. Y ello sucede porque el proceso es enseñable... cosa que no es posible cuando se intenta escribir poesía.

Empecemos por este mg que me llegó hace muy pocos días, es un poco largo pero tiene una orientación optimista:

---

"Los deseos primarios de toda persona son ganar más dinero, progresar y ser felices.
Una forma efectiva de lograr estos anhelos es siendo ricos.
Así como hay personas pobres y personas ricas; hay países pobres y países ricos. La diferencia entre los países pobres y los ricos no es la antigüedad del país. Lo demuestran casos de países como India, China y Egipto, que tienen miles de años de antigüedad y son Subdesarrollados y Pobres. En cambio, Australia y Nueva Zelanda, que hace poco más de 150 años eran casi desconocidos. Son sin embargo, hoy países desarrollados y ricos.
La diferencia entre países pobres y ricos tampoco está en los recursos naturales con que cuentan, como es el caso de Japón que tiene un territorio muy pequeño y el 80% es montañoso y no apto para la agricultura y ganadería, sin embargo es la segunda potencia económica mundial pues su territorio es como una inmensa fabrica flotante que recibe materiales de todo el mundo y los exporta transformados, también a todo el mundo logrando su riqueza.
Tampoco la inteligencia de las personas es la diferencia, como lo demuestran estudiantes de países pobres que emigran a los países ricos y logran resultados excelentes en su educación, otro ejemplo son los ejecutivos de países ricos que visitan nuestras fabricas y al hablar con ellos nos damos cuenta de que no hay diferencia intelectual.
Al estudiar la conducta de las personas en los países ricos se descubre que la mayor parte de la población sigue las siguientes reglas:
01.. Orden
02.. Limpieza
03.. Puntualidad
04.. Responsabilidad
05.. Deseo de superación
06.. Honradez
07.. Respeto por el derecho de los demás
08.. Respeto a la ley y los reglamentos
09.. Amor al trabajo
10.. Afán por el ahorro y la inversión
Por otro lado en los países pobres, sólo una mínima parte de la población sigue estas reglas en su vida diaria.
Pues ahora que ya conoces la manera de lograr tus anhelos, sólo cambia tu actitud y verás los resultados.
A DIFERENCIA de OTROS mails en cadena si no mandas copia de este mail a más personas, no se va a morir tu perro, ni te van a correr del trabajo, ni tampoco te vas a sacar la lotería por mandarlo, pero sería bueno que lo compartieras con otras personas. Quien sabe, a lo mejor ayuda para que en unos años vivamos en un país desarrollado, además te conviene por el punto número 7 pues tú serías parte de los demás."


---

¿Verdad que es optimista? El proceso para salir de la ratonera parece increíblemente fácil. Sin embargo puede suceder que muchas personas coincidan con él, y si no logran tan buenos resultados lo achacarán a su poca voluntad, o ciertas tendencias perversas que cuestan encerrar en la bodega de la personalidad. Un poco de pensamiento sociológico podría reducir nuestra culpa y descubrir donde fallan las anteriores reflexiones.

Hay en el texto algunas afirmaciones, que vale la pena abstraer:

1. "Los deseos primarios de toda persona son..." 
2. "La diferencia entre los países pobres y los ricos no es ... tampoco está..."
3. "... la inteligencia de las personas es ... radica en..."; "
4. "... la mayor parte de la población sigue las siguientes reglas..." 
5. "... sólo una mínima parte de la población (en los países pobres las) sigue..." 
6. "(en) ...unos años vivamos en un país desarrollado".

El autor del texto, muy prudentemente, se abstiene de mencionar la cantidad de años; aunque da a entender (sentido que se puede deducir por la construcción general del texto) que es un tiempo menor al de una vida humana... ya que si no, carecería de interés real para el individuo, tomarse tanto trabajo 

Al principio de esta clase (clase virtual, pero clase al fin) mencioné que el pensamiento sociológico se puede aprender, y para empezar el proceso (imaginemos que lo estamos iniciando) necesitaremos de más palabras para entender a las palabras. Un camino paradójico pero inevitable. Sólo las palabras útiles nos salvan de las inútiles. Veamos, entonces, algunas de las "buenas", de las que nos servirán en este cursillo:

Cultura:
Técnicamente lo es aquello que el ser humano aprende desde la cuna hasta el féretro (se muere diferente en diferentes culturas). 

El concepto es lo opuesto a naturaleza la cual se entiende como lo que el ser humano posee genéticamente y lo pone en acción instintivamente. 

Las relaciones sexuales serían, en este sentido, "naturales", pero la manera como se realiza y los rituales que lo acompañan serían: "culturales". Obsérvese que en lugares distantes esta conducta (la sexual) se presenta con una diversidad de formas aunque en sustancia siempre suceda lo mismo.

El término "cultura" suele ser muy vago. En la retórica actual es de buen gusto mencionar a la "cultura de empresa". Nadie tiene clara idea de lo que ello implica, pero hay una vaga sensación de que tiene que ver con cosas positivas y, probablemente, bastante caras. No obstante su uso vicioso la idea tiene su valor: la "cultura" y lo "cultural" es aquello que resulta de la vida en sociedad, no algo que surja espontáneamente del organismo.

Sociedad:
Otro término que se las trae por su uso intensivo. Sociológicamente significa "el conjunto de seres humanos que conviven en forma estable.". Término intercambiable, en la mayor parte de los casos, por *comunidad. Una sociedad es la red, la matriz (como retóricamente se adorna el pensamiento) donde el individuo se convierte en persona, de animalito salvaje a ciudadano consumista; de bebé gritón a votante disciplinado; aunque, también hay que decirlo, de rosadito embrión a curtido terrorista. Todo lo bueno y lo malo que el ser humano es capaz de producir... resulta de su vida en sociedad.

Con estos dos términos básicos ya tenemos tela para cortar y producir nuevos conceptos. Por ejemplo:

Subcultura:
Como su nombre lo indica una parte de una cultura, una "cultura" en si misma pero subsumida en otra mayor. Se puede hablar de subcultura juvenil, para señalar la manera de comportarse, las normas, pautas y valores de los jóvenes. Formas que son básicamente las mismas de la sociedad en que se encuentran, pero que tienen características propias.

Contracultura:
Aquella cultura cuyas normas, actitudes, valores y estilos de vida se oponen a la cultura dominante. Las contraculturas sobreviven cuando se forman y consolidan "contrasociedades".

El mismo término ya nos hace pensar en que puede existir, en el seno de una sociedad, una cultura predominante, que abarca la mayoría de la población y culturas minoritarias. Pero no toda cultura minoritaria es una "contracultura". Esta última surge de una oposición frontal en cuestiones básicas de organización y funcionamiento societario.

Hagamos, por un momento, un descanso. Estirad las piernas y quizá sea conveniente estimular nuestro cerebro con un café. 

La invención de un concepto (vamos a suponer que cada término implica sólo un concepto, aunque esto no sea real ya que las palabras tienen múltiples significados) lleva a otro, y a otro, y a otro. Y en poco tiempo se va desarrollando un lenguaje específico, una "jerga" técnica. Jerga como sinónimo de una clase de lenguaje, aquél que sólo son capaces de entender los especialistas. No significa una apreciación peyorativa... aunque a veces nos moleste.

Este proceso es inevitable ya que si nos referimos a algo (y si se desea hacer "ciencia") hay que utilizar determinadas palabras y huír de los sinónimos que alegran el texto y reducen su comprensión. Palabras que adquieren tanto por su uso como por la manera que las definimos (el contenido específico que le asignamos) una estabilidad beneficiosa. Se convierten en herramientas para pensar, bisturíes con que hurgar en la realidad.

Más aunque sea triste constatarlo el proceso no es lineal, no puede ser descripto como una línea recta que va de menos a más; tiene sus vueltas, sus trampas y sus imprevistos. El principal problema que presenta una jerga sociológica es su facilidad para ser imitada. Dicho con otras palabras, nada impide que cualquiera se apropie de ella y otorgue a un razonamiento tan superficial como ideológico... la apariencia de un discurso meditado y bien fundado; tal como debe ser un discurso científico.

El actor que actúa representando a un erudito. Si la obra es buena dice cosas interesantes; pero si se inventa el guión en el momento... no podemos esperar nada más que un montón de trivialidades.

Es fácil simular conocimiento en ciencias humanas; y con pena compruebo a menudoo que es un recurso que también emplean los mismos profesionales cuando no tienen nada que decir (o cuando se agota su saber). En vez de guardar un noble silencio, usan la jerga al modo político: gastar tiempo, y engatusar al respetable.

También la comunicación de estos temas se complica porque ninguna palabra es inocente; siempre connota más de lo que denota. O, para decirlo en lenguaje llano, su uso "da a entender" mucho más de lo que afirma o niega. 

Si hablo de problemas "culturales", en el sentido sociológico, estoy hablando de mal funcionamiento o contradicciones en algún aspecto de la cultura (normas, valores, hábitos, etc.). Sin embargo, el uso del término me permite eludir una referencia concreta más comprometedora y además da a entender a mi interlocutor que sobre estas cosas... el que habla "sabe mucho", tanto... que no puede decirlo todo de golpe.

Observad como la selección de un término de la jerga permite escaparse por la tangente y al mismo tiempo no descubrir el trasero. Es una maniobra elegante y engañosa. Se practica mucho, por lo cual no está demás que, al estar atentos a la jugada, nos animemos a preguntar "¿A qué clase de problemas "culturales" se refiere Ud, por qué cree que son problemas... y desde cuándo empezaron a serlo?"

Resumiendo:

1. Todo texto debe ser leído no sólo literalmente sino también aislando aquellas afirmaciones cruciales. Sería como pasarlo por la máquina de rayos X, y eliminar toda la carne para ver sólo el hueso. 

2. Al realizar esta operación la magia de las palabras, de lo cual saben mucho los poetas, se elimina y se descubren las afirmaciones (o negaciones) fundamentales. Lo primero que se descubre es si hay suficiente información para apoyarlas, o necesitan de nuestra benevolencia para sostenerse

3. Para realizar esta operación se necesita el auxilio de un lenguaje técnico. Sin él puede hacerse, pero pocos son los elegidos que tienen esta facilidad sin entrenamiento específico. Lo más práctico y seguro es intentar dominar una jerga técnica que ponga un poco de luz en el texto en la medida que nos orienta sobre que buscar y como relacionarlo.

Nota: 
no se necesita ser sociólogo para pensar sociológicamente. Muchos excelentes escritores, por ejemplo, realizan en sus libros juicios sobre la sociedad, los individuos y sus relaciones que tienen un gran valor científico. El conocimiento del alma humana y sus problemas no reside en las universidades; quizá algo, pero aún en pequeña parte. Sin embargo me parece un camino extremadamente largo y poco seguro recomendar a cualquiera que se haga escritor para lograr buenas observaciones sociológicas. Es más sencillo ir directamente a los textos de sociología y obtener allí la terminología y las técnicas que razonablemente aplicadas permitan entender un poco mejor nuestra realidad.

Además de los conceptos que ya hemos definido más arriba, y aprovechando lo que espero sea buena disposición de este grupo, atacaré con la pequeña lista que viene a continuación, para que en poco tiempo dispongamos de un lenguaje común:

Aculturación:
Asimilación cultural. Cuando un individuo o un grupo adquiere las características culturales de otro por interacción. Proceso de socialización en otra cultura. Pueden surgir conflictos en cualquier momento.

Interacción:
Forma aparentemente pedante de señalar una relación. Pero que se justifica porque hace hincapié en la acción-y-en-la-reacción. Es un ir y venir que modifica ambos términos de la relación.

Asimilación:
Proceso por el que se deviene semejante. Se aplica preferentemente a los inmigrantes. A los que llegan de otro lado; por lo cual también se puede aplicar a los que vienen de otros grupos con otras costumbres. Un niño adoptado está asimilado en la medida en que no se diferencia de otros miembros de la familia receptora.

Conflicto:
Presencia de tendencias o fuerzas en una situación donde sólo puede ganar una de las partes. El antagonismo no necesariamente es violento. Aquí "ganar" se entiende en un sentido muy general, como "lograr el objetivo propuesto". Hay dos grandes tendencias en la sociología, aquellos estudiosos que consideran al conflicto nefasto, disgregador de una comunidad, y aquellos que, en cambio, lo ven como el motor del cambio. De todos modos, aunque sea un motor, a nadie le gusta el conflicto... sobre todo si previene que va a perder.

Contrasociedad:
El grupo que se constituye aparte de la sociedad dominante y que pretende cambiarla. Un buen ejemplo podría ser el partido comunista (cuando existían... realmente). Otro ejemplo (que mencionan algunos autores) son las sociedades de fundamentalistas religiosos en los países islámicos. Pero en toda sociedad suficientemente grande y compleja se encuentran casos de contrasociedades con sus contraculturas.

Cultura material:
Todos los objetos que las personas hacen, construyen. ¡Ojo! no limitar estos objetos a una clase, *todos absolutamente todos. Es tan "cultura" (en el sentido técnico) una partitura musical como una pistola. Las bombas son también "cultura", en el sentido de no existir sin el ingenio humano.

Cultura inmaterial:
Creaciones humanas no visibles como valores, reglas, costumbres, creencias. Cuando se habla de cultura, a menos que se especifique, usamos el término en este sentido.

Distancia social:
Actitudes de simpatía o antipatía hacia otros grupos humanos. Es un término interesante pero de muy difícil cualificación. No obstante permite darse una idea, digamos, espacial de los individuos en los agrupamientos sociales. Una mayor distancia social implica una menor comunicación, y una menor comunicación... puede traer problemas (a corto o a largo plazo). Aunque, para ser justos, una intensa comunicación es muy probable que origine, también, nuevos problemas. En realidad el concepto de distancia social sólo sirve para constatar algo evidente, que no todo el mundo se siente amigo, cercano, de sus semejantes. Que hay líneas de demarcación invisibles pero muy concretas.

La dificultad intrínseca en los términos sociológicos consiste en que todos (o casi todos) parecen dar a entender un juicio de valor. Es muy difícil desprenderse de la sensación que la distancia social es algo negativo. A pesar de que no aceptaríamos su opuesto, una especie de cercanía y homogeneidad que igualara todas las diferencias. 

Si decimos que un insecto tiene, por definición, 6 patas y que un arácnido en cambio tiene 8, a nadie se le va a ocurrir que estamos valorando mejor a las arañas. Sin embargo esta trampa nos espera constantemente en los estudios sociológicos. Trampa muy sutil porque en ella caen los mismos que inventan los significados técnicos, es decir los propios científicos sociales. ¡Se necesitan términos descriptivos, puramente descriptivos!

Está fuera de este curso... analizar si ello es posible.

Etnocentrismo:
Cuando el propio grupo es el centro y el patrón de medida, y los demás son valorados en relación con él. Todas las culturas son "etnocéntricas". Tienden a considerarse el ombligo del mundo, la medida de lo normal, lo más humano que se pueda apetecer.

La sociología tiende, por su esfuerzo de distanciamiento científico, a cargarse esta idea, y a colocar, en principio, todas las culturas a un mismo nivel valorativo (ya que todas son exitosas en asegurar la supervivencia de su comunidad). Esto asegura al sociólogo riguroso un papel especialmente antipático; el de poner en duda cosas "buenas" que todo el mundo acepta como justas y necesarias.

Grupo:
Conjunto de personas que comparten relaciones de alguna clase. Muchas veces se usa como sinónimo de "sociedad". Ello puede ayudar a la redacción de un párrafo (ya sabemos que en nuestro idioma quedan muy mal las repeticiones) pero resulta desastroso para el discurso científica. 

El término se usa y se abusa de él. Engloba tanto a un número reducido de personas que pueden mantener una relación presencial, cara a cara, y que reconocen cada uno con su nombre y su historia... como a entidades mucho mayores donde ni todos se conocen ni siquieran se reconocen como formando parte de la misma entidad. 

Grupo de pertenencia:
Categoría mucho más técnica que la anterior, señala al grupo del cual el individuo se siente parte. A la "gente como uno". El nombre lo señala con claridad.

Grupo de referencia:
Concepto ligado al anterior. Es el grupo al que el individuo se orienta, toma como ejemplo, para aceptar valores, conductas, maneras de pensar y de sentir.

Los grupos humanos son fuertes cuando sus participantes también los consideran "grupos de referencia". En cambio son débiles cuando algunos o muchos de sus integrantes, si bien "pertenecen" tienen otros grupos externos como "referencia".

Si lo pensamos un momento veremos que es de sentido común. La mayoría de las categorías sociológicas surgen del uso cotidiano; sólo que refinadas poco a poco para que no resulten tan vagas. Algo se ha logrado, aunque comparando, por ejemplo, con la economía (otra ciencia social también muy difusa) la diferencia es exasperante. Los economistas pueden hacer castillos en el aire igualmente arbitrarios... pero tienen mucha más presencia.

Hecho Social:
Cuando existe independiente del individuo y ejerce alguna influencia sobre él (Emile Durkheim). Esta definición del siglo XIX sigue siendo operativa. Un hecho social es un hecho que se impone a la voluntad y a la historia individual. Tiene para el individuo, a los efectos prácticos, el mismo carácter que un fenómeno meteorológico: puede abrir el paraguas, pero no puede eliminarlo ni transformarlo. No es una creación mental.

Modelo:
¡Aquí un concepto clave!... pero tan manido que da pena. Todo el mundo lo tiene en la boca aunque no haga ningún esfuerzo para subirlo hasta el cerebro.

La palabra viene de las construcciones que reproducen un objeto real muy grande, muy poco manipulable; una maqueta, para entendernos. De allí ha saltado a la ciencia para designar la representación (mental) de una realidad compleja que haciéndola funcionar (también imaginativamente) puede observarse como se relacionan sus partes; y los problemas que se presentan.

Tener un "modelo" de un proceso social es fantástico porque nos permite predecir que pasaría si hiciéramos ciertas cosas. Por ejemplo, si introducimos, de golpe, 100.000 inmigrantes del Magreb en España, ¿qué nuevas cuestiones se plantearían en la enseñanza pública?

Fijaos que he acotado deliberadamente el tema a un sólo sector de la sociedad; sólo a un sector. Intentar abarcar toda la sociedad sería imposible dado el desarrollo actual de la teoría sociológica. Y ello nos traslada en volandas a otra cuestión: todo "modelo" necesita de una teoría que le dé soporte. Y no es tan fácil tenerla.

Teoría:
Una teoría es un conjunto de hipótesis coordinadas, con valor explicativo (¡atención! una sola hipótesis no da forma a una teoría). 

Una teoría, luego, es un conjunto armonioso, no contradictorio, de afirmaciones sobre la realidad. Y nos sirve para entenderla, para darle un sentido y no verla como un caos, como un batiburrillo de hechos, colores y ruidos.

Una buena teoría es cara de obtener y tan frágil como un cristal (un sólo hecho comprobado que la contradiga la fractura). Es como jugar al fútbol llevando bajo el brazo un ordenador portátil. Es normal que al finalizar el partido, gane quien gane el ordenador ha perdido. Bien, lo mismo sucede con las teorías. Muy pocas aguantan mucho tiempo. Por eso la gente las preserva no exponiéndolas a la crítica. Pero esto es juego sucio, las teorías están para ser expuestas, las que no son sometidas al fuego incorruptible de la crítica, *duran
Normas:
Preceptos generales que indican como debe ser un comportamiento o como resolver un problema previsto. También puede significarse la conducta habitual mayoritaria; el resultado promedio. O sea que la palabra encierra una ambigüedad, puede ser tanto *lo que hay que hacer como lo que *hace la mayoría. A veces los autores no especifican y uno tiene que realizar una verdadera labor detectivesca para averiguar cual es el sentido en que se está usando en el texto.

Pautas:
Se usa como sinónimo de "normas". Hay sociólogos que restringen el término para las regularidades observadas. Es decir para lo que vemos que se repite en cualquier fenómeno social. Yo me inclino por este uso limitado, ya que se abarca más cuando se piensa en: "normas y pautas", es decir en lo que-se-debe-hacer y lo que-se-hace-realmente.

Discurso:
En sentido técnico (no de sociología sino en la jerga filosófica) es sinónimo de razonamiento.

El discurso sociológico es el conjunto de proposiciones (afirmaciones y negaciones) sobre diversas cuestiones que se eslabonan como una sucesión de razonamientos. Dicho con otras palabras, el discurso sociológico trata de observaciones extraídas de la investigación empírica, pero observaciones sujetas a las leyes de la lógica y el método científico.

Aunque parezcan hermanos el discurso político es otra cosa (en su sentido habitual; tal como lo usamos a diario). Suele ser una argumentación que tiene poco de razonamiento y mucho de entusiasmo. En este cursillo la palabra tendrá el significado de argumentación razonada.

Nos quedan, aún, algunas palabras que iremos precisando en las clases siguientes; pero ya podemos utilizar el capital lingüístico adquirido para reflexionar sobre el mensaje que me llegó del Paraguay (no es broma, de este país procede).

Sin embargo... me parece prudente que nos tomemos un descanso. Los temas sociológicos, en pequeñas dosis, no crean anticuerpos.


Carlos Salinas.
fin de la clase 1.
1-febrero-2000


* Volver a  Rincón Sociológico labor detectivesca para averiguar cual es el sentido en que se está usando en el texto.

Pautas:
Se usa como sinónimo de "normas". Hay sociólogos que restringen el término para las regularidades observadas. Es decir para lo que vemos que se repite en cualquier fenómeno social. Yo me inclino por este uso limitado, ya que se abarca más cuando se piensa en: "normas y pautas", es decir en lo que-se-debe-hacer y lo que-se-hace-realmente.

Discurso:
En sentido técnico (no de sociología sino en la jerga filosófica) es sinónimo de razonamiento.

El discurso sociológico es el conjunto de proposiciones (afirmaciones y negaciones) sobre diversas cuestiones que se eslabonan como una sucesión de razonamientos. Dicho con otras palabras, el discurso sociológico trata de observaciones extraídas de la investigación empírica, pero observaciones sujetas a las leyes de la lógica y el método científico.

Aunque parezcan hermanos el discurso político es otra cosa (en su sentido habitual; tal como lo usamos a diario). Suele ser una argumentación que tiene poco de razonamiento y mucho de entusiasmo. En este cursillo la palabra tendrá el significado de argumentación razonada.

Nos quedan, aún, algunas palabras que iremos precisando en las clases siguientes; pero ya podemos utilizar el capital lingüístico adquirido para reflexionar sobre el mensaje que me llegó del Paraguay (no es broma, de este país procede).

Sin embargo... me parece prudente que nos tomemos un descanso. Los temas sociológicos, en pequeñas dosis, no crean anticuerpos.


Carlos Salinas.
fin de la clase 1.
1-febrero-2000


* Volver a  Rincón Sociológico

Historia Natural del Cristianismo Primitivo. Cuarta Parte. Capítulo 23. AUTORES RECOMENDADOS

No están todos los que deberían estar; la selección siempre es arbitraria, pero puedo asegurar que los citados valen el esfuerzo de leerlos....