Sociología de la religión
"Matadlos a todos; Dios reconocerá a los suyos."
(Arnaldo Amalrico. Abad De Citeaux - Cuando le preguntaron que hacer con los ciudadanos de Béziers, ciudad sospechosa de herejía)
"¡Ante un coche así... el pecado es no caer en la tentación!"
(Un anuncio de Televisión Española, en feb-2000).
"Si Dios existe, ese es SU problema".
(Grafitti, leído en una pared en Santiago de Compostela - España)
De la primera cita a las dos siguientes... han pasado varios siglos. ¡Cómo cambian los tiempos! No he puesto la marca del coche... para proteger vuestro bolsillo. De todas formas, y visto desde esta perspectiva original, la sociedad actual es sumamente virtuosa porque no se ahorra ninguna tentación.
Si queremos saber donde están las ideas que mueven nuestra época se puede investigar en bibliotecas y universidades; pero tenemos otra via inmejorable: ver y leer los medios de comunicación (y también las paredes). Allí está *todo condensado y traducido al lenguaje vulgar.
Humor, hábitos, prejuicios, valores... Todo lo que "se lleva". Y lo que no está no significa que no exista, pero podemos suponer con bastante exactitud que es algo muy minoritario. Algo que no tiene suficiente entidad para mostrarse en la plaza pública.
Un sociólogo, o lo que se le parezca, no dejaría de observar el carácter "sagrado" que actualmente se le asigna al consumo. Si por "sagrado", claro, entiendo no sólo una conducta religiosa sino también aquella que sirve para frenar la angustia y la desazón propia de la existencia humana. Algo de esto pensaba, hace un tiempo, cuando un amigo me comentaba, a raíz de una situación dolorosa (emocionalmente hablando) que ambos sufrimos en diferente medida, su manera de exorcisarla: "Me dio tanta pena... que, ¡mira!, mandé a hacer puñetas mis dudas y cambié el coche por aquel otro que le tenía ganas".
Al principio no vi la relación, luego caí en la cuenta que era otra manera de "ir a misa". Una manera más cara, pero también eficaz para impedir ese hueco tremendo que se forma ante hechos con que todos tenemos que luchar en algún momento de la vida.
¿Qué caracteriza a una religión? Más allá del catolicismo, al que la mayoría estamos tan habituados que incorrectamente solemos tomar como "modelo" de lo religioso ¿Dónde está lo religioso en una conducta humana?
Para precisar el concepto necesitamos hacer una excursión histórica, a ver como se originó, y nos encontramos que:
"...ninguna lengua primitiva, ninguna civilización superior arcaica, ni siquiera la griega o la romana, más próximas a nosotros, poseen un término que corresponda a este concepto que históricamente se ha definido en una época y en un medio particulares (se observará que la palabra "religión" deriva directamente del latín religio -¡y cuántas definiciones de religión han tomado como punto de partida una u otra de las presuntas etimologías del término latino *relegere o religare-. Pero el término latino no poseía la acepción moderna de religión; indicaba simplemente un conjunto de observancias, advertencias, reglas e interdicciones que no hacían referencia, por ejemplo, ni a la adoración de la divinidad, ni a las tradiciones míticas ni a la celebración de la fiestas, ni a tantas otras manifestaciones consideradas hoy día como "religiosas". Querer definir la "religión" es querer dar un significado preciso a un término forjado por nosotros mismos y que nosotros empleamos normalmente con la más vagas e imprecisas significaciones.Se trata, pues, de una definición funcional, de determinar un concepto para que pueda ser utilizado con fines científicos, y no de una definición basada en los caracteres de una cosa, distintos in re respecto a otra (como sería, por ejemplo, la definición del bronce como una aleación que contiene un porcentaje dado de cobre y estaño, definición que es válida independientemente de toda época histórica y de toda situación cultural). No debe olvidarse que apenas hace un siglo se afirmaba todavía de ciertos pueblos primitivos, mientras se discutían sus ritos, creencias y seres imaginarios, que vivían "ignorantes de todo aquello que pueda parecerse a una religión", y ello porque todavía se le daba al término "religión" un sentido que dependía muy estrechamente de la experiencia religiosa cristiana, mientras que hoy en día seguimos utilizando el mismo término, pero con una acepción considerablemente más amplia"
(ver Angelo Brelich. "Prolegómenos a una historia de las religiones" en Historia de las Religiones. Siglo XXI, tomo 1, pag. 35)
Anotad como el historiador, al igual que el sociólogo, necesita de conceptos para poder pensar, y éstos no son siempre fáciles de obtener. Para que sirvan requieren ser amplios y a la vez precisos; saber lo que contienen y lo que dejan fuera. ¿Qué debe incluir el término "religión" para que nos sirva?
Sigamos un poco más al autor:
"¿Qué es, pues, aquello que distingue la creencia religiosa de la profana? Tampoco la naturaleza de su objeto parece bastar para distinguirlas; puede, en efecto, creerse de un modo profano en la existencia de Dios y en la inmortalidad del alma (por ejemplo, apoyándose en razones filosóficas). "
Fijaros, entonces, que aquí se desmonta una idea común pero incorrecta: la que afirmar la existencia de "Dios" sea criterio suficiente para entrar en la órbita religiosa. Tampoco entra dentro de lo específicamente religioso, en esta perspectiva, afirmar la pervivencia después de la muerte, o incluso la eternidad de una sustancia que durante un tiempo toma la forma de un individuo, un organismo concreto.
Por supuesto que muchas religiones mantienen estos postulados... pero también hay religiones que no lo aceptan, y siguen siendo religiones. Hace unos años un filósofo amigo (especializado en "epistemología y teoría de la ciencia") me discutía que el "Budismo" tenía que creer en la existencia de un Dios... "sí no fuera así, no sería una religión", concluía.
Pero excluir al budismo del concepto sale bastante caro. Terminaremos descartando la multiplicidad de lo religioso, hasta terminar por concluir que sólo hay una religión que merezca ese nombre: la que se ajusta al modelo judeocristiano.
Coincido con Brelich en que una de las características de la "religión" es afirmar la existencia de seres "sobrehumanos", no "sobrenaturales" ya que ello supone un concepto restringido de lo que puede ser la naturaleza. Estos seres sobrehumanos tienen que ver con los aspectos incontrolables de la realidad. Allá donde el individuo, o el grupo, con sus fuerzas y conocimientos no puede llegar.
Seres que pueden ver, recordar, comunicarse con el mundo invisible donde se encuentran las palancas y los controles del mundo perceptible.
La existencia de estos seres está ligada a "mitos", relatos no comprobados donde se afirma, en un pasado remoto (o por lo menos inaccesible a los contemporáneos), el origen y la razón de sus atributos.
Estos seres pueden ser muy pocos, pero ello se explica por su mismo carácter excepcional.
Sin embargo las "creencias", aisladas de su entorno, no terminan de perfilar a un fenómeno *religioso. Parte esencial son los "ritos" el "culto" que permite establecer vínculos estables con esos seres especiales. El rito no sólo acompaña al hecho religioso, es parte de él, lo produce.
Y no sólo eso, tanto los historiadores como los antropólogos coinciden en que una religión no consiste únicamente en mitos y en prácticas rituales, además implican otras hechos: "tabúes", prohibiciones (o autolimitaciones) y "sacrificios" u ofrendas. Sin olvidar las "fiestas" que delimitan las épocas sagradas (y que las separan del tiempo profano).
Por último no olvidemos la creación de funciones sagradas que se asignan a ciertas personas (que pueden o no especializarse en ellas), y que son las encargadas de dirigir el culto, el proceso de comunicación con el mundo visible, presente y a la vez distante.
Las religiones constituyen:
"Un particular tipo de esfuerzo creador realizado por las distintas sociedades humanas, mediante el cual éstas tienden a adquirir el control de aquello que en su experiencia concreta de la realidad parece escapar a los restantes medios humanos de control. Manifiestamente, no se trata de un control de carácter simplemente técnico (que tarde o temprano se revelaría ilusorio), sino, sobre todo, de poner al alcance del hombre lo que es humanamente incontrolable, invistiéndolo de valores humanos, dándole un sentido que justifique, posibilite y sostenga los esfuerzos necesarios para seguir existiendo" (Ibídem, pag. 67)
Así es como se construye un concepto que después va a ser utilizado en la investigación histórica, o en la antropológica. A los efectos prácticos un sociólogo no necesita ni siquiera recrear un nuevo concepto de "religión"; en la medida en que su labor se desenvuelva en una comunidad puede aceptar como tal lo que la misma comunidad le propone.
Con otras palabras, no hay necesidad de reinventar el término si todos sabemos que estamos hablando. Pero, sin embargo, esa misma facilidad puede impedir ver lo que hay de común en procesos aparentemente heterogéneos. Si se acepta que "religioso" es sólo lo que hace la Iglesia, obviamente la publicidad no es "religiosa", ni la política tampoco. Pero si se cambia el concepto, ampliándolo e incluyendo lo que puede pensarse como lo "específico", lo más "íntimo" de un fenómeno religioso; lo que tiene de común con otras épocas y otros pueblos... entonces la reelaboración del concepto abre nuevas puertas.
Se podría aceptar que ciertas formas de hacer política (una alusión permanente a la historia, una invocación a ancestros y a obligaciones que surgen de la noche de los tiempos -como es el caso de los nacionalismos-) son "religiosas". Y que pueden estar apareciendo nuevos fenómenos "religiosos" en áreas totalmente profanas de la actividad humana.
Espero que el esfuerzo de comprender lo hasta aquí explicado pueda abrir vuestras mentes a una operación muy común en ciencias humanas: la *redefinición de algunos términos básicos que genera una perspectiva estimulante sobre cuestiones trivialmente cotidianas .
No es seguro que siempre esta *redefinición esté bien lograda, es decir que sea coherente con las teorías en que se fundan. Tampoco lo es que no sea puramente ideológica; es decir que sirva para enmascarar prejuicios, fobias, rechazos que no se quieren manifestar claramente. No hay nada que esté protegido de la malicia humana. Con los mismos mimbres se hacen cosas buenas o malas. No hay ninguna garantía, insistimos; pero ello no quita que sea útil redefinir muchos términos si queremos captar lo que sucede en derredor. Se debe cruzar la cueva del dragón para obtener el premio de la doncella. La ciencia lo hace a su modo... a veces sus oficiantes quedan mutilados.
Aclaramos, para evitar réplicas airadas, que la forma como hemos definido previamente a una religión no es la única posible; ni siquiera la mejor. ¡Ignoro cuál es la mejor! pero os pido que os acordéis de la Ley nº 1 que mencioné al principio de esta serie sociológica. Todo lo que se hace en estas materias es discutible. Además, al estar comprometidos con nuestra sociedad (y con nuestra historia personal) difícilmente podremos obtener conceptos que no sean considerados o demasiado amplios o demasiado estrechos. Como dice Isiaiah Berlin:
"Ya el sabio y eminente profesor Northrop Frye señala que cuando alguien se embarca en una generalización sobre un tema, aun en algo tan inocuo como decir, por ejemplo, que nació entre los poetas ingleses una actitud nueva ante la naturaleza -digamos, por ejemplo, en Wordsworth y Coleridge por oposición a Racine y Pope-, no faltará quien presente evidencia contraria basándose en los escritos de Homero o Kalidhasa, en las epopeyas árabes preislámicas, en la poesía española medieval y, finalmente, en los propios Racine y Pope."(Isaiah Berlin."Las raíces del romanticismo".Taurus, Madrid, enero-2000. Pag. 19)
No se trata de organizar una defensa (antes del ataque previsible) sino de la humildad que debe guiar cualquier trabajo que aspire a conocer la realidad (lo que habitualmente se denomina con cierta prosopopeya, un "trabajo científico")
Luego de estas consideraciones, ampliemos nuestra base teórica con el enfoque de otro sociólogo contemporáneo (conocido, sobre todo por ser la apoyatura ideológica del actual primer ministro británico Tony Blair): Anthony Giddens.
Para Giddens primero debe establecerse que *no es religión (ver "Sociología", Alianza Universidad):
1. No debe identificarse con el *monoteísmo (creencia en un dios). Hay religiones con varias deidades y otras donde no hay ninguna.
2. No debe identificarse con *prescripciones que controlan el comportamiento, como los mandamientos de Moisés. Para los antiguos griegos los dioses eran, en gran medida, indiferentes a las actividades humanas.
3. No debe identificarse con una *explicación causal del universo. Muchas religiones tienen mitos sobre como el mundo llegó a ser, pero otras muchas no lo tienen.
4. Y por último no puede identificarse con lo supranatural; un mundo que está más allá de los sentidos. El confucianismo chino no incluye ninguna idea de ese tipo.
Las características comunes a todas las religiones son las siguientes:
1. Un conjunto de símbolos.
2. Sentimientos de reverencia y respeto.
3. Presentar rituales o ceremonias practicadas por la comunidad de creyentes.
Obsérvese que si el planteo inicial podía ser acusado de demasiado estrecho, éste, en cambio, presenta la alternativa opuesta. Si acepto la propuesta de Giddens muchas cosas de nuestra sociedad entran dentro de la categoría de "lo religioso", tantas que tendríamos que aceptar que lo religioso sigue incluyendo grandes áreas de lo político y lo cultural.
Personalmente me inclino por una posición ligeramente diferente (que no niega, sin embargo, lo que dicen los autores citados). Creo que lo "religioso" tiene que ver con el sentido que se le otorga a la existencia individual. Es la respuesta, la respuesta tentativa a la pregunta "¿qué hago yo aquí, en un mundo como éste?".
Desde esta perspectiva (tan discutible como cualquier otra, por supuesto) no hay forma de ser "no-religioso". Cualquier opción entra de esta categoría. Se puede ser *creyente de una manera (afirmando una vida en el más allá, con Dios, o dioses incluidos), o de otra (afirmando que no hay vida en el más allá, y que todo termina con el último suspiro; o que hay vida post-mortem pero siendo la misma no es igual; o que ese asunto importa poco mientras se comprenda la raíz de la existencia); se puede darle un significado a esta presencia individual *no necesaria en el universo o puede negárselo; o se puede, incluso, suspender cualquier respuesta con el buen argumento de: "por ahora no tengo suficiente información". En cualquier caso la dimensión religiosa de lo humano sigue estando presente, bien presente, aunque se vista con ropajes laicos.
En esta perspectiva incluso las religiones más apegadas a lo social y mundano (pongamos como ejemplo el mismo que trae Giddens, el confucianismo) sigue siendo *religión porque sus adeptos encuentran en su culto y creencia una manera eficaz de abordar la eterna cuestión.
En consecuencia, la sociología de las religiones necesita de un concepto para estudiar el fenómeno en diferentes sociedades y para estudiar el mismo fenómeno en los cambios que sufre una sociedad, o una civilización. Esto concepto tiene que ser necesariamente restringido ya que si se abre demasiado la mano entra tanto que ya no se puede sostener. Pero una cosa es investigar un fenómeno social y otra muy diferente es practicarlo.
Dicho con palabras más sencillas (espero): en tanto sociólogo, en tanto científico de lo social, uno debe, necesariamente adquirir una perspectiva "atea"; pero ello es sólo un recurso metodológico, no una opción existencial. Creo que un sociólogo debe ser ateo en su práctica científica, y ello no entra en contradicción con su religiosidad, si la tiene asumida.
Naturalmente que ésta, digamos, "bifurcación metodológica" será más fácil con ciertas religiones que con otras. Quizá resulte materialmente imposible en el caso de un islámico, por ejemplo, pero su dificultad no quita su importancia. Si se aplican criterios religiosos al estudio social... desde el inicio se puede afirmar que el estudio está "sesgado", y por lo tanto no tiene validez general (aunque pueda tener el valor de un documento "político" para la comunidad creyente a la que el sociólogo pertenece).
Por último deseo destacar que en estos campos la coincidencia entre profesionales de las ciencias sociales es muy rara, tan extraña como un milagro. La norma es la disparidad. Pondré sólo un ejemplo: Ignacio Sotelo, sociólogo y politólogo (suponiendo que exista alguna diferencia, que yo no lo creo) escribió un sesudo artículo publicado en "Claves" (nº23, Junio de 1992): "La Religión persistente y coexistente". En él, el autor desarrolla los dos conceptos que se muestran en el título: como la religión persiste en nuestra época contemporánea (pese a todos los pronósticos del siglo XIX que indicaban su muerte a mediano plazo); también como la religión coexiste con el desarrollo tecno-científico gracias a una compartimentalización de las soberanías.
"Así como la Iglesia ha encontrado un modus vivendi con los poderes estatales secularizados, la coexistencia entre religión y ciencia se presenta hoy bastante pacífica. La ciencia, al no importarle lo más mínimo lo que pueda decir la religión, la ignora por completo, sin darle ya la menor beligerancia. Se ocupa únicamente de ella como un tema más de su curiosidad universal: ciencia y filosofía de la religión. A su vez la religión, que en un mundo dominado por la técnica se bate en retirada, no se atreve ya a enfrentarse abiertamente con la ciencia. La reconoce soberana en su campo y sólo se preocupa de reservarse uno propio. Lejos de implicarse mutuamente, ciencia y religión coexisten de la única forma posible: tratando de delimitar un campo propio que, o bien la ciencia ignora, o bien deja de respetar en cuanto se interesa por él."(Ibídem, pag.58)
Crítica: El autor está pensando en la religión cristiana y en la peculiar forma que ésta se relaciona con las otras estructuras sociales (en las sociedades desarrolladas). Sin embargo con otras religiones no sucede igual: el Islam tiene una postura militante sobre el tema y no acepta quedarse arrinconado al margen de la sociedad civil. Por otro lado ni siquiera el cristianismo "in totum" comparte la perspectiva expuesta. Baste con recordar las dificultades para enseñar en los colegios de EEUU la evolución biológica para citar un ejemplo actual. Lo que podría llamarse "integrismo" religioso (o la pretensión de dominar a la sociedad civil) está en todos lados. En cierto modo la situación privilegiada de la ciencia sólo se da en una proporción minoritaria del planeta... y en forma de archipiélago, más que de bloque homogéneo. En el artículo que comentamos la situación real no se vislumbra.
Cuando Ignacio Sotelo, casi al final su artículo escribe:
"Sociológicamente, para la religión parece llegada la hora de la experiencia religiosa en lo más recóndito de la intimidad y/o de su realización en la secta"(Ibídem, pag 62)
Uno se remueve inquieto en la silla. No porque esté o deje de estar de acuerdo... sino simplemente porque no es lo que se observa en el mundo; entonces ¿qué clase de sociología es la de autor? Se espera una mayor universalidad de las descripciones cuando se habla en términos de ciencia social.
Mencioné en la introducción al cursillo la necesidad de apelar al humor en diversos momentos del estudio (y la práctica) de las ciencias humanas. Pienso que es un factor esencial de supervivencia; uno no puede tomarse en serio todo lo que los científicos sociales afirman sobre el mundo. Pero, con un poco de paciencia, podremos aceptar que es largo y retorcidoel camino para llegar a entender la realidad. No es fácil acertar a la primera.
Otro ángulo muy diferente para analizar las religiones podría ser el que proponen Mircea Eliade y, con sus diferencias, Claude Lévi-Strauss:
"A despecho de todas las diferencias que los separan, entre Mircea Eliade y Claude Lévi-Strauss hay de común el hecho de que ambos ponen de relieve las "reglas" de acuerdo con las cuales se construye la religión, y consiguientemente el carácter sistémico de ésta; ambas subrayan, además, la autonomía de la religión respecto de la sociedad.Pero ¿cómo es posible dar forma práctica a los resultados de esta comprobación relativamente vaga, según la cual la religión (y todo lo demás) es un sistema? En realidad, de lo que aquí se trata no es tanto de señalar un descubrimiento reciente cuanto, más bien, de precisar lo que el mismo implica (...). Dentro de esta perspectiva, la religión no posee una "historia" y la historia en un momento dado no se define por una "religión", sino solamente por algunos restos incompletos de una religión. Porque una religión es, en primer lugar, un sistema infinitamente complejo y, a continuación, la parte de ese sistema que ha sido elegida durante el curso de su historia; ahora bien, sólo una parte infinitesimal de ese "fractal" está presente en un momento dado que podemos llamar "ahora". El "ahora" del budismo es algo mucho más reducido que el budismo que ha existido (y continua existiendo), que a su vez es mucho más reducido que el sistema del budismo tal como es idealmente (es decir, comprendiendo todas las ramificaciones posibles, del "fractal" generado por sus premisas, por sus condiciones de existencia, etc.)."
(Ioan P. Couliano en Mircea Eliade/Ioan P.Couliano. "Diccionario de las Religiones". Paidós, Bcn, 1994, pag. 21)
Lo que viene a decir este fragmento es sencillo, aunque en una primera lectura no lo parezca: un sistema de ideas abarca muchas posibilidades lógicas, pero sólo algunas existen (o existieron, o existirán) en la realidad. Las demás quedan sólo como posibilidades.
Si, por ejemplo un sistema (el cristiano) afirma la existencia de Dios Padre y Jesucristo, dado que es imposible saber empíricamente
"Si Jesucristo posee el mismo rango que Dios Padre o si le es inferior, y, en el caso de que ni posea el mismo rango ni le sea inferior, cuál es entonces la exacta relación jerárquica que media entre ambos..." (Ibídem. pag.22)
Podemos pensar en el abanico de todas las soluciones posibles a este problema. De todas estas soluciones, sólo algunas fueron proclamadas en la historia, pero quedan las otras en estado latente, que pueden ser enunciadas en el futuro:
"Dicho de otra manera: antes de que aparezca un Arrio, o un Nestorio, yo sé que habrá un Arrio o un Nestorio, porque las soluciones de éstos forman parte del sistema, y es ese sistema el que piensa a Arrio, y el que piensa Nestorio, en el momento mismo en que tanto Arrio como Nestorio creen a su vez pensar el sistema"(Ibídem)
Traduciendo a un lenguaje más sencillito: la religión crea unos personajes con sus relaciones. Éstas van siendo analizadas en el transcurso histórico, y donde haya una duda, surgirán discrepancias. Estas discrepancias son perfectamente previsibles si localizamos todos los puntos dudosos (aquellos que no se puedan resolver por medio de una prueba empírica. O sea que son materia de discusión inacabable).
Si yo creo una religión (es un decir) con un sólo personaje central, al que llamaré "Gran-Yo", creo también algunos problemas teóricos. Quizá al principio no se vean, pero si la religión dura bastante tiempo, otros lo verán. Pero si yo con un espíritu más amplio, creo dos personajes centrales: "Gran-Yo" y "Gran-Tu", los problemas teóricos aumentaran multiplicándose geométricamente.
Dejo a vuestra imaginación, si ya puesto a procrear, genero tres personajes: Gran-Yo", "Gran-Tu" y "Gran-El"... porque los problemas. ahora, alcanzaran para entretener a múltiples generaciones (por ejemplo: "Gran-El" es un nombre genérico que engloba a "Gran-El" y "Gran-Ella", o ¿sólo es correcto pensar en "Gran-El y "Gran-Ella" es una entidad subordinada"?).
El enfoque sistémico (de "sistema") no es original. Se puede rastrear en otras épocas, tal como lo especifica el autor que comento:
"Es necesario subrayar una vez más que esta perspectiva no es nueva. Los heresiólogos cristianos como Ireneo de Lyón o Epifanio de Salamina y los doxólogos árabes como al-Nadím y Shahrastání compartían ya una concepción sistémica de la religión, sabiendo muy bien y mostrando a cada paso que toda herejía es la variante de otra y que las diversas doctrinas religiosas se corresponden según reglas relativamente evidentes ¿Y quién mejor que el historiador de los dogmas cristianos para saber que todas esas ideas por las cuales muchas personas se mostraban dispuestas a matarse entre sí se derivaban la una de la otra según un mecanismo que no poseía ninguna "realidad" fuera de las conciencias humanas, esos aparatos cuya función parece ser la de moler hasta el infinito pensamientos según ciertas premisas que a su vez se derivan de presupuestos aleatorios?(Ibídem)
Una de las cosas más interesantes de las ciencias humanas es que todo lo nuevo que se afirma, ya se ha dicho. En algún lugar y en alguna época se puede encontrar la misma idea pero con palabras diferentes. Esto no debe deprimir al investigador sino llenarlo de positivo asombro. Significa que es posible conocer los fenómenos y que estos tienen cierta permanencia. La suficiente para que ser captados por hombres muy distintos en épocas muy dispares. De lo que se trata (que no es menuda tarea) es de crear un corpus de ideas que permitan interpretar lo que sucede coherentemente y que, esto es esencial, sean tan realistas que puedan prever lo que sucederá (aunque sea en el corto plazo).
Por otra parte las ideas se aplican a fenómenos de todas clases, siempre que presenten los mismos elementos básicos. Fijaros que la concepción anterior bien podría aplicarse a los mesianismos y a las ideologías que anuncian un futuro luminoso. Siguiendo el razonamiento antes expresado, todas las "herejías" en que cayeron los comunistas que fueron "purgados" por Lenin y sus sucesores ya estaban en el limbo lógico previstas. Dado que lo que pasaría luego de la toma del poder por el proletariado era tierra incógnita, todas las alternativas posibles podían ser defendidas. De ese gran abanico de posibilidades sólo algunas fueron efectivamente enunciadas.
Los que así lo hicieron, como Trostsky, no pensaban incorrectamente, sólo eligieron una posibilidad que ya estaba en el sistema, y que no había manera práctica de conocer su realidad... hasta que se intentara realizarla.
Aquí se ve como no hay divisiones rígidas ni puede haberlas en los diferentes estudios. Las herramientas que se utilizan en un campo, pueden ser útiles en otro. Si aplicamos la misma visión a la ciencia social veremos que también forma un sistema, cada disciplina es una alternativa, quizá haya que recorrerlas casi todas para conocer cuales son los caminos más productivos.
Y para terminar una última cita que pienso apropiada para el tema. Es de Norberto Bobbio:
"Por ese motivo opino que el dicho de las personas religiosas "si no hay Dios, todo está permitido" debería formularse al contrario: sólo si hay Dios, todo está permitido. Si hay Dios, y Dios es todopoderoso, Él lo puede todo, y creo en Él y le obedezco, todo será factible: si hay Dios, ¡a Abraham se le permite matar a su hijo! ¡Cuántos crímenes se han cometido en nombre de Dios a lo largo de la historia de la humanidad: Dios lo quiere!"(El País. 9-ene-2000)
Nota: cada cual puede entender la reflexión de N.Bobbio como le de la gana, pero yo la he puesto no porque parezca un alegato antirreligioso sino porque puede describir perfectamente la mecánica, la mentalidad que subyace a muchos conflictos donde la religión toma un papel excesivo, hasta convertirse en el discurso ideológico preponderante: "tantum religio potuit suadere malorum".
Fin de la clase 12ª
Carlos Salinas.
10-marzo-2000
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