Sociología de la Economía
"Regla de Oro: el que tiene el oro, hace las reglas."
(Anónimo)
"Todos los hombres nacen iguales, pero es la última vez que lo son."
(Abraham Lincoln)
La sociología, como no podía ser menos, también mete sus narices en las cuestiones económicas, ¿cuales son estas cuestiones? Habitualmente se entienda que las relaciones económicas tienen que ver con la producción, distribución y consumo de bienes y servicios. También con la escasez. No me refiero a una escasez crónica, a la falta de algo en la cantidad suficiente, sino a aquella clase de escasez que da un valor a las cosas.
El aire no tiene valor económico porque sobra, el agua también, bueno, todos sabemos que la pagamos... entonces ¡tiene valor económico! y lo tiene porque si bien se produce naturalmente, alguien tiene que acarrearla, hasta nuestra casa; luego el mismo proceso es lo que puede convertir a un elemento no económico en un bien económico.
La información no tiene en principio valor económico, pero si estamos dispuestos a pagar por ella, entonces lo adquiere. Por lo tanto podemos ver que el concepto de "escasez" es muy sutil; quizá sería mejor decir que tiene valor económico todo aquello por lo que se está dispuesto a pagar. Existe un poblado miserable donde sus habitantes vegetan y cuando pueden emigran; de pronto alguien instala un lugar para turistas y éstos empiezan a afluir porque el lugar de tan miserable que es... no ha sido tocado por nuestra civilización tecno-industrial. Los mismos lugares que antes no valían un céntimo ahora han adquirido un valor económico. Además un valor realmente interesante porque sólo se paga por verlos (y transitar por ellos). Pueden dar para mucho, y esto es lo que ha sucedido en muchos pueblos de España (y de otras partes del mundo). 50 millones de personas visitan nuestro país cada año. Esto supone que cualquier piedra antigua se valoriza en una forma que nuestros abuelos jamás soñaron. A veces leo noticias de la restauración de una capilla realmente fea... pero es del siglo XI, esto le da un valor gigantesco. Hay un montón de gente que está dispuesta a viajar para verla. Gente que no tiene otra cosa mejor que hacer. O sea que nunca estamos seguros de sí algo realmente no tendrá algún valor económico.
Supongamos que yo me muero (esto es perfectamente previsible, aunque no puedo estimar en que momento dejaré de incordiar a mis vecinos). Supongamos que me pongo de moda... en el siglo XXII, quizá haya dicho algo importante que mis contemporáneos juzgaron un absurdo o una estupidez total. Supongamos que ya no queda prácticamente ninguna huella de mis escritos... excepto algunos pocos (pongamos, para seguir en el ejemplo, que estas clases son "milagrosamente" rescatadas de la nada). Estos materiales escritos que ahora pasan sin pena y sin gloria, sin valor económico alguno... se convierten en algo muy valioso. Jugarretas como la que cuento han pasado muchas veces en la historia. Aunque todas tienen la misma constante: ¡jamás han aprovechado a su creador!
La economía trata de todas estas cosas, aparentemente sólidas y que sin embargo son un puro juego mental. El sociólogo estudia lo que el economista juzga de menor importancia y deja ahí, para que pastoreen los profesionales menos favorecidos. Vivimos en una época de globalización, es decir en un mercado mundial donde siempre se podrá encontrar un competidor que lo haga mejor y más barato. Las empresas se fusionan formando colosos economico-financieros y simultáneamente los países y las zonas desfavorecidas cada vez tienen menos recursos para salir del pozo. Un sociólogo, o un economista que haga sociología, se fijará más que en la acumulación de capital en su pésima distribución y más que en el funcionamiento de la bolsa en como el capital financiero puede ser desvastador para las economías más débiles. No se trata de que el sociólogo tome partido por los débiles (lo cual es una opción válida, pero en absoluto determinada por la sociología) sino que tiende a fijarse en la comunidad global y en lo que sucede cuando una parte de la sociedad sube, la otra, como en el juego infantil, baja.
Entiéndase que cuando digo el sociólogo simplemente lo hago para resumir un concepto mucho más extenso que dejo como tarea a quien lee estas líneas. Allí donde está escrito el sociólogo debería poner: "el científico de lo social que, en ese momento, está utilizando teorías y modelos que tradicionalmente suelen asociarse con la disciplina sociología". Un economista, un psicólogo o un astrónomo (si se le ocurre mirar hacia abajo) pueden investigar estos fenómenos de los que hablamos, pero se ahorrarían tiempo y contradicciones si utilizaran aquellas teorías sociológicas que se vienen mostrando más útiles para la tarea.
¿Pueden las teorías sociológicas ayudar en la comprensión de las realidades económicas? Es posible que sí, por lo menos pueden aportar otro punto de vista para comprender el puzzle.
¿Por qué cayó la Unión Soviética? ¿Es el capitalismo un sistema capaz de afrontar los profundos desafíos sociales de nuestra época? ¿Existe una alternativa al mercado global, o es una ilusión pretender cerrarle el paso? ¿Van las grandes multinacionales en -vías de convertirse en "países" transversales- hacia una manera radicalmente diferente de organizar la convivencia de la sociedad humana? ¿Que convivencia puede existir entre el capitalismo triunfante en una pequeña parte de la humanidad y las sociedades donde la religión sigue siendo un valor fundamental? ¿Está condenado el Estado-nación para ser reemplazado por Estado-zona, como la Comunidad Europea? ¿Cómo compensar el gran poder económico de algunas empresas? ¿Sigue siendo el Estado una herramienta útil para la defensa de la soberanía popular o es mejor buscarse otro cacharro? ¿Pueden los pobres ayudar a los miserables?
No sigo, pero podría hacerlo (y no amenazo en vano). Más creo que la pequeña lista de arriba puede mostrar como la economía nacional y mundial también necesita de estudios que provengan de otras teorías y otros métodos que los referidos exclusivamente a la economía.
Fijaros en la última pregunta de la lista ¿qué os parece? ¿es posible? Bien, ¿alguien ha oído hablar del Banco Grameen? Pues es un banco muy extraño, pero existe y está teniendo bastante éxito. Su política consiste en prestar dinero a gente que no tiene un duro (una condición esencial es que estén muy, pero muy colgados económicamente)... y para colmo casi todo el dinero que presta es sólo a mujeres (descubrieron que los hombres se lo gastaban en un periquete). O sea: mujeres cargadas de hijos e insolventes... ¡vamos! el sueño de todo director de sucursal bancaria.
Muhammad Yunus, el fundador de este banco original, cuenta su historia en "Investigación Ciencia" de febrero de este año ("El Banco Grameen" pags. 70 a 76). Allá por 1974, ya doctorado en Economía, comenzó a dudar (una duda creativa, que no se ahoga en el relativismo indolente); transcribiré una pequeña parte de sus palabras:
"Pero en 1974 sufrimos una tremenda hambruna (se refiere a Bangladesh, al NE. de la India). Enfrentado al salir de mis clases con la muerte y la inanición, empecé a poner en duda las teorías económicas que yo enseñaba. Había una enorme distancia entre la vida real de los pobres y los famélicos y el mundo abstracto de la teoría económica.Quise saber cómo era la economía real de los pobres. Puesto que la Universidad Chittagong está ubicada en una zona rural, me resultaba fácil visitar los depauperados domicilios de Jobra, un pueblecito vecino. En el transcurso de muchas visitas, llegué a conocer casi todo sobre la lucha por la vida de mis vecinos y aprendí sobre economía muchas cosas que jamás son explicadas en las aulas. Me sentí desolado al ver cuánto sufrían los indigentes de Jobra porque no conseguían reunir mínimas cantidades de capital para los gastos ordinarios. Con frecuencia bastaba con menos de un dólar por persona, pero sólo aceptando condiciones leoninas podían llegar a conseguir esa minúscula cantidad. En la mayoría de los casos, la gente se veía obligada a vender sus bienes a prestamistas a los precios fijados por estos.
Esta tragedia cotidiana me impulsó a la acción. Con la ayuda de mis alumnos de segundo ciclo, confeccionamos una lista de quiénes necesitaban pequeñas cantidades de dinero. En nuestra lista figuraban 42 personas. La suma total requerida era de 27 dólares.
Quedé conmocionado. En las aulas se hablaba de millones de dólares con normalidad rutinaria. Estábamos en cambio despreciando las minúsculas sumas de capital que necesitaban 42 personas aptas y dispuestas a trabajar que vivían a nuestro lado. De mi propio peculio, presté los 27 dólares a las personas de mi lista."
La historia sigue y no la voy a contar aquí, pero de ese primer paso se pasa a más, y a más, y el proceso resulta viable sobre todo porque la mayoría de las personas devuelven esos pequeños préstamos para que la rueda siga girando.
Actualmente el Banco Grameen (o "banco de aldea", en idioma bengalí) tiene sede en 39.000 aldeas de Bangladesh, concede préstamos a unos 2,4 millones de solicitantes (el 94% son mujeres) y en marzo de 1995, 18 años luego de los hechos que arriba se mencionan, alcanzó sus primeros 1.000 millones de dólares. El índice de reembolso oscila entre el 96 y el 100 % de los préstamos. Luego que se diga que los pobres son malos pagadores.
El dinero se da a los que están en peores condiciones pero que tienen ganas de salir de su situación. El banco no sólo da el préstamo sino también el consejo de como se puede invertir (pequeñas empresas domésticas como cría de aves de corral, venta de sus productos, fabricación de cántaros de barro cocido, cultivos de hortalizas, fabricación de utensilios diversos, etc), y también asesoramiento técnico que permita llevar a cabo estas actividades productivas.
Siendo esta experiencia interesante lo que la hace aún más atractiva es que el modelo "Graamen" se ha extendido a 40 países. Gracias a ello "en total, unos 22 millones de personas pobres de todo el mundo tienen ahora acceso a pequeños créditos" (Ibídem, pag. 75).
Muhammad Yunus considera que los problemas pueden resolverse "no por medio de las viejas ideas, sino por la adopción de otras radicalmente nuevas". Estoy de acuerdo que el mundo necesita de nuevas ideas, sobre todo cuando registramos que los esquemas aceptados no resuelven nada y la situacion se sigue agravando.
¿Tiene algo que aportar la ciencia social a esta liberación de la inteligencia? Personalmente creo que no se trata de una labor de especialistas, pero en ella los especialistas también pueden aportar lo suyo. No caigamos en el error de creer que serán los economistas, o los sociólogos, los psicólogos, los ingenieros o los políticos los que nos traerán soluciones. Las soluciones se trabajan entre todos, y la responsabilidad es colectiva; pero también puede resulta evidente (por lo menos para mí) que si alguien tiene algo inteligente que decir... mejor que lo diga en los duros años que se avecinan; o que calle para siempre.
Fin de la 13ª clase.
Carlos Salinas.
13-Marzo-2000
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