viernes, 27 de noviembre de 2009

Bakunin por Rudolf de Jong (5ªparte)


Este fragmento del artículo que re-publicamos trata de una cuestión importante y muy poco comprendida sobre la diferencia entre anarquismo y socialismo (o comunismo).
Por un lado, el concepto de "acción directa" como acto de responsabilidad, "con todas sus consecuencias" del militante, "sin cargárselas a un tercero" y sin aceptar delegación o representación "absteniéndose de hacer y pensar por su cuenta y riesgo".
El anarquista, tal como se establece aquí, rechaza los mecanismos de representación por ineficaces y favorecer, a la postre, que una camarilla se encumbre monopolizando la organización. En cambio ensalza la acción directa, entendida no como acción violenta (como muchas veces se tergiversa) sino como acción responsable de quién se hace cargo de las consecuencias de ella.
El otro aspecto importante que aquí se menciona es la actitud de las organizaciones anarquistas que no pretenden "dirigir" la acción popular ni sustituírla, sino apoyarla entendiendo que son "los mismos trabajadores" los que deben estar al frente del proceso.
Se dirá que es muy difícil apoyar y no "dirigir" y en la práctica es verdad que históricamente se ha dado esa unión. Pero, en todo caso, y a diferencia de los socialistas y comunistas, siempre con la vista puesta en que el pueblo (no las "masas" que los anarquistas no aceptan este concepto) asuma sus responsabilidades, y sin pretender encaminarlo hacia una dictadura ideológica sostenida por un partido monolítico.
Por último se menciona a Serge Nechaev, un personaje que es más importante, por sus imitadores lejanos y actuales, de lo que se piensa. En la sexta parte se desarrollará este tema.