miércoles, 2 de abril de 2008

El posesivo (y su ambigüedad)

Una profesora de pragmática lingüística nos puso un vistoso ejemplo de que el análisis sintáctico no tenía nada que ver con la elucidación pragmática del significado de una oración. Ella decía que, cuando llaman a la puerta y antes de abrir preguntamos ¿quién es?, podemos recibir estas respuestas:

1 -El gas. 2 -El cobrador del gas. 3 -Soy el cobrador del gas. 4 -Yo soy el cobrador del gas. 5 -El cobrador del gas soy yo.

Si el día es fasto, oiremos las tres primeras respuestas, más o menos lacónicas, y abriremos la puerta; si nefasto, en el cuarto caso creeremos que alguien toma por su sagrada misión en la tierra cobrar el gas, o ha sido elegido por una fuerza superior e inescrutable para llevar a su culminación tan importante empresa, o es algo así como el Napoleón de los cobradores del gas, y no abriremos a tan paranoico personaje. En el quinto caso, será evidente que mantiene dudas existenciales sobre su oficio y lugar en el mundo, o se encuentra en una discusión a brazo partido con quien se lo disputa, y tampoco abriremos a este esquizofrénico sujeto (es una ciudad llena de tipos raros). Y, sin embargo, el análisis sintáctico es idéntico: sólo se altera el orden de palabras.

Igualmente interesante es el uso del aspecto imperfecto para desvitalizar o negar el tiempo presente. Si Vicente Aleixandre escribe "se querían", presupone que tales hechos no pueden durar, se extinguen igual que una pavesa en una negra oscuridad de olvido que los entierra.

Todos estos casos pragmáticos me parecen muy estimulantes, y me gustaría que algunos listeros aportasen también algunos ejemplos que les hayan llamado la atención sobre cómo cambia el significado con la pragmática y la presuposición. Uno divertido que salió el año pasado en la lista de profesores de español ESPAN-L, es el siguiente, (de Rafaél Ernesto Ajman), que demuestra la ambigüedad del posesivo y los peligros de la formalidad:

El director general de un banco se preocupa por un joven director estrella, que después de un período de trabajar a la par de él, sin parar nunca a almorzar, se empieza a ausentar al mediodía. Llama al detective privado del banco y le dice:

-Sígalo a López un día entero, no vaya a ser que ande en algo vidrioso.

El detective cumple con el cometido, vuelve e informa:

-López sale normalmente al mediodía, toma su auto, va a su casa a almorzar, luego le hace el amor a su mujer, se fuma uno de sus excelentes cigarros y vuelve a trabajar.

- Ah, bueno, menos mal, no hay nada malo en todo eso.

- ¿Lo puedo tutear, señor? - Pregunta el detective.

- Sí, cómo no.- responde sorprendido el director.

- Repito: López sale normalmente al mediodía, toma tu auto, va a tu casa a almorzar, luego le hace el amor a tu mujer, se fuma uno de tus excelentes cigarros y vuelve a trabajar.

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Sat Sep 04 20:06:13 1999 From aromera@PALMERA.PNTIC.MEC.ES Subject: [HISP]