domingo, 14 de septiembre de 2008

Amoz Oz. Entrevista

* Fuente:
http://www.lavanguardia.es/web/20031015/51145834838.html
Entrevista a Amos Oz
“Todo fanático es un misionero fallido”

I. G. M. - 15/10/2003

Dice Amos Oz que ha intentado escribir sobre el fanatismo “con una sonrisa”. Ardua empresa de la que sale bien parado, lo que no quiere decir que falsamente optimista. La realidad de los telediarios, y en especial del conflicto de Oriente Medio, no está como para muchas alegrías, y el escritor israelí rechaza entrar en el debate de los últimos episodios de violencia en la región. 

¿Todos los fanatismos son iguales? 

Todos tienen denominadores comunes, por eso necesitamos una asignatura de “fanatismos comparados” en las escuelas y universidades. Están en política o religión, incluso en las campañas antitabaco. El fanatismo está en alza en todas partes, en el islam, el judaísmo y el cristianismo, en movimientos ideológicos y en algunos movimientos antiideológicos. También entre los pacifistas. Tengo colegas en el movimiento pacifista israelí que están dispuestos a pegarme un tiro en la cabeza porque tengo una idea ligeramente diferente sobre cómo hacer la paz con los palestinos. 

¿Cómo se hace un fanático? 

En primer lugar, es una persona muy altruista, más interesado en ti que en él propiamente. Tiene muy poca autoestima, por eso siempre está ocupado en cambiarte a ti, a mí, a los demás. Creo que eso empieza dentro de la propia familia, en la que los padres intentan imponer su punto de vista a los niños, el marido cambiar a la esposa, la esposa cambiar al marido..., todo el mundo está todo el tiempo intentando cambiar al otro. Esto tiene después implicaciones políticas: si eres demasiado pluralista quiero hacerte menos pluralista, pero si ya lo eres bastante quiero hacerte menos. Esto es propio de una mentalidad enfermizamente misionera. Todo fanático es un misionero fallido. 

Usted escribe también libros infantiles. ¿Son una vacuna contra el fanatismo? 

Son muy importantes, pero lo son más las novelas. Las novelas te meten dentro de las salas de estar y de los dormitorios de gentes muy diferentes. Si mañana viajo como turista a Bulgaria, veré los monumentos, los museos, las avenidas, pero si leo una novela búlgara, soy invitado al interior de los dormitorios de los búlgaros. Ése es un camino muy bueno para descubrir un cierto relativismo, al comprobar que gente diferente tiene muchas cosas en común. No soy optimista para las próximas semanas o meses o años. No soy optimista porque veo ahora más fanatismo, pero si a largo plazo aprendemos a reírnos de nosotros, estaremos en el buen camino. El sentido del humor inmuniza contra el fanatismo.