viernes, 28 de marzo de 2008

Ziuganov

LOS CANDIDATOS/GUENADI ZIUGANOV/LIDER DEL PARTIDO COMUNISTA El eterno aspirante al 'trono'

MONICA G. PRIETO. Especial para EL MUNDO

MOSCU.- «Si Guenadi Ziugánov no existiera, habría que inventarlo». Aunque irónica, la conclusión del prestigioso semanario ruso Itogui no puede ser más cierta. Carece de carisma y de respeto, pero el líder del Partido Comunista de la Federación Rusa (PCFR) y candidato a la presidencia, Guenadi Andréyevich Ziugánov, es indispensable. Inmutable a pesar de los continuos fracasos, su discurso retrógrado y aburrido no desalienta a un amplio margen del electorado que, por motivos históricos, emocionales y a veces familiares, continúa depositando en él su confianza. Ziugánov subsiste políticamente de las rentas de la Unión Soviética, que le proporciona en cada convocatoria democrática una media de 10 millones de votos, pero sabe que su techo electoral -localizado en el 25%- es insuperable. Su mayor desventaja es que su electorado se muere. Sólo la tercera edad añora la dictadura de los soviets, los jóvenes prefieren el liberalismo del dinero fácil y la comida rápida.

Ziugánov nació en Mimrino, en la provincia rusa de Oriol, en 1944. Siguió los pasos de sus padres y abuelos convirtiéndose en maestro, pero continuó estudiando. En 1969 se graduó en Físicas y Matemáticas en el Instituto Pedagógico de Oriol. Realizó la mili en los servicios de reconocimiento contra el uso de armas atómicas, químicas y bacteriológicas, lo que le obligó a vivir tres años, según recuerda, embutido en un traje de goma antigás y a quemar tres pares de botas con sustancias radioactivas.

Ingresó en las Juventudes Comunistas (Komsomol) en 1966 y, desde entonces, su ascenso fue imparable. Tanto que llegó a ser responsable de propaganda y agitación del Comité Central del PCUS. En 1983 se trasladó a Moscú y seis años más tarde fue nombrado vicejefe de la sección ideológica del Comité Central. Su popularidad en el actual electorado comunista proviene de la crítica posición adoptada contra Mijail Gorbachov durante el golpe de Estado de 1991, cuando se le llegó a involucrar con los sediciosos. Tras la disolución de la URSS, Yeltsin prohibió el PCR, pero un año más tarde fue restablecido con nuevas siglas, PCFR. En 1993, Ziugánov se convirtió en su presidente y actuó como tal durante el triste episodio de la disolución del Soviet Supremo: Ziugánov se parapetó, junto a otros diputados comunistas, en la Casa Blanca aunque insistió en la resolución pacífica de la crisis.

Ha explotado la crisis económica, la corrupción generalizada, la desmedida inflación y los retrasos en los salarios de los funcionarios y pensionistas para atraer el descontento popular, pero su ineficacia, durante años, en la Duma o Cámara Baja del Parlamento ha desengañado a muchos.

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EL MUNDO
EUROPA Domingo, 26 de marzo de 2000
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