viernes, 28 de marzo de 2008

Blade Runner

¿Alguna vez te has hecho el test a ti mismo?

Reflexiones sobre algunos aspectos ocultos de “Blade Runner”

Un artículo de David Martín

Blade Runner y la estética cyberpunk

Una de las primeras evidencias a las que se enfrenta el espectador de “Blade Runner” es que la ambientación, situada en un futuro cercano, tétrico, básicamente dominado por la tecnología, es lo más cercano que pueda imaginarse a los escenarios sombríos a que nos tiene acostumbrados el género cyberpunk. No es ajeno a ello el hecho de que este género estuviera dando sus primeros pasos a principios de los ochenta, años en los que se estrenó la película.

La aguda penetración de la cultura oriental, china, camboyana y principalmente japonesa en la sociedad occidental futura no escapa tampoco a los ojos del aficionado. Éste es otro de los puntos de contacto con el cyberpunk. William Gibson, padre del género y autor entre otras de obras como “Neuromante”, “Monalisa acelerada” o “Johnny Mnemonic”, ha elogiado repetidamente la ambientación de la película y ha reconocido que cumple todas sus expectativas de lo que puede ser una de las ciudades de sus escritos.

Seres deformes, marginación, oscuridad, lluvia, fantasías tecnológicas, grandes corporaciones con turbios intereses, héroes gastados y sin futuro ni esperanza... todos ellos son moneda de curso legal en “Blade Runner”. ¿Debemos considerar a “Blade Runner” como una película cyberpunk? Los antecedentes narrativos directos de “Blade Runner” son primordialmente dos: por un lado su vinculación (no nos atrevemos a ir más allá) con la novela “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?” de Phillip K. Dick; por otro una semejanza de estilo innegable con obras del género negro muy en la línea de Raymond Chandler. Ridley Scott dio a la historia un giro radical en este aspecto. La voz en off es un recurso narrativo que acentúa el carácter solitario y taciturno de Deckard, como si de un Phillip Marlowe se tratara. Sus dudas, sus avances en la investigación y relaciones con otros personajes no escapan a esta influencia. Lejos del héroe al estilo Indiana Jones, Rick Deckard es sólo un candidato a superviviente en el océano humano en que se desarrolla la película, tal como ocurre con los detectives de serie negra, medio a caballo entre la legalidad y la ilegalidad, sosteniendo un perpetuo tira y afloja con la policía, peleando duro por los siguientes cinco dólares, mostrando a las mujeres primero su lado granítico y sólo más adelante su carácter más tierno...

La relación entre estas dos fuentes y el género cyberpunk es sólo lateral. Sin embargo en lo tocante a la ambientación no cabe la menor duda de que es un magnífico retrato del mundo-infierno cyberpunk.

Versiones y versiones

Existe un cierto número de versiones de la película, de las cuales dos son las conocidas en España. La versión original (BR) relata la historia desde el punto de vista de Rick Deckard. La identificación del espectador con el protagonista es muy fuerte, debido a que a lo largo de las escenas la voz en off de Deckard sirve para comunicar los pensamientos del policía.

Esta ha sido la versión vigente durante diez años, hasta que en 1992 se estrenó Blade Runner: The Director’s Cuts (BRDC), en la que se habían suprimido los comentarios en off y se había incluido la escena en la que Deckard sueña con un unicornio. También se suprimieron las escenas finales en las que el policía y Rachael aparecen juntos, abandonando la ciudad de Los Angeles.

Al parecer Scott fue forzado por la productora a que la voz en off apareciese en la primera de las versiones, y también a que el final de la película fuera más feliz que el suyo original, en el que ambos personajes desaparecían simplemente en el ascensor.

Hay una gran disparidad de opiniones entre los aficionados sobre cuál de las dos versiones es la más lograda. Puesto que la segunda se ajusta más a lo que el director había pensado cabe considerarla la más fidedigna. El punto de vista narrativo es sin embargo substancialmente distinto al de la primera versión puesto que la acción parece contemplada por espectador ajeno a ella, lo cual en mi opinión le resta profundidad.

Traductor, traidor

Pasar de puntillas sobre la traducción que sufrió (no puede decirse de otra manera) el guión original en su versión española sería escamotear a los aficionados una serie de elementos preciosos que se han perdido, unas veces por la dificultad de trasladarlos al castellano y otras por serias carencias de la traducción al español. Veamos algunos casos:

Cuando la película comienza vemos a Rick Deckard resguardado debajo de un tejadillo frente al escaparate de una tienda de televisores. Lee el periódico mientras su voz en off nos dice: “No te avisan en el periódico contra los asesinos”. Si tenemos la oportunidad de escuchar la banda original en inglés, el texto es “There is no advertise for killers in the newspapers” (No hay ofertas de empleo para asesinos en los periódicos). Esto introduce la idea de que Deckard busca trabajo, que su situación no es muy buena, y justifica el por qué después Bryan, el jefe de policía, puede apretarle las tuercas para que acepte volver a trabajar como Blade Runner (“Si no trabajas como Blade Runner no trabajarás de ninguna otra cosa”).

En la escena en que Deckard toma contacto con Zhora, la replicante que ha encontrado trabajo como bailarina de striptease en un local de los bajos fondos, el detective le pregunta si la serpiente que utiliza en sus actuaciones es real. Ella le replica “¿Cree que haría lo que hago si fuera real?”, que dista bastante de la traducción del inglés “Do you think I’d work here if I could afford a real snake?” (¿Cree que trabajaría aquí si me pudiera permitir una serpiente de verdad?), lo cual es una de las varias alusiones que se hacen en toda la película a la existencia de animales artificiales.

Más adelante, J. F. Sebastian, el ingeniero genético que es abordado por Pris y Roy, es interrogado por éstos respecto a su envejecimiento prematuro. J. F. contesta: “Síndrome de Metuselah, mis glándulas envejecen demasiado de prisa”. En inglés, el nombre Metuselah corresponde al castellano Matusalén. La frase encierra un chiste negro de Sebastian, quien trata de congraciarse con los replicantes, sabiendo que lo son y que ellos padecen en cierta forma la misma enfermedad. El sentido de todo esto se pierde en la versión española.

Apenas a continuación, J. F., estando en su casa, pide a Pris y Roy que demuestren de qué son capaces como androides. Roy parece molestarse y le indica a Sebastian que son biológicos, no robots. A continuación el propio Roy le dice a Pris que se lo demuestre. La replicante atrapa a Sebastian entre sus piernas y lo atrae hacia sí, mientras comenta en español “Creo que eso es lo que soy”. No es que el comentario carezca de sentido, pero nuestros dientes pueden rechinar al saber que el texto inglés es “I think therefore I am” (“Pienso luego existo”). Está claro que el significado es más profundo. Pris pone a la raza humana entre la espada y la inamovible pared de la lógica al plantear la cuestión de la humanidad y los derechos de los replicantes. El significado general de la escena en la versión española tiende más a presentar un carácter lascivo de Pris en vez de una reflexión filosófica.

Cuando Roy Batty se enfrenta a Eldon Tyrrell le increpa “Quiero vivir más, padre”. El tono con el que se dirige al dueño de la corporación no indica precisamente afecto filial, aunque resulta paradójicamente adecuado. La versión original muestra a Roy diciendo “I want more life, fucker” (“Quiero más vida, cabrón”), más adecuado a la situación en que se desarrolla la escena, y acorde con lo que le espera a Tyrrell a continuación.

E incluso podríamos hilar más fino, si acudimos a la persecución a que Roy somete a Deckard en las cercanías del final de la película. Roy le ofrece una ventaja: contar hasta diez antes de comenzar la caza. En castellano la escena es impactante y el discurso de Roy mientras cuenta poético, incluso dramático, pero en inglés las palabras de Roy son versos, que tienen un paralelismo con un juego infantil:

Four... Five... Cuatro... Cinco

Run to stay alive Corre si quieres vivir

Six... Seven... Seis... Siete...

Go to Hell, Ir al Infierno,

Go to Heaven Ir al Cielo

Es evidente que traducir versos no deja de ser una labor ímproba, pero si pudo hacerse con una película de dos horas como “Cirano de Bergerac”, no cabe duda de que podría haberse hecho también con apenas unos pocos versos.

Los italianos tienen un dicho para esta situación: “Tradutore, Traditore” (Traductor, traidor). Todos sabemos que no es sencillo realizar una buena labor de traducción, que algunos matices siempre se pierden en el paso a otra lengua, pero en el caso que nos ocupa no podemos dejar de afirmar que el espectador de Blade Runner pudo ver sólo una versión menguada de la película, y esta vez no a causa de la censura, sino de la traducción.

Significados ocultos

Y en cuanto a las entretelas filosóficas y morales de Blade Runner, hay que decir que Ridley Scott ha profundizado seriamente en el planteamiento de Dick, incluso ha mostrado el lado humano de los replicantes más intensamente que el autor americano en la novela original.

En la cinta abundan los planteamientos que buscan poner sobre el tapete la manifiesta inmoralidad del tratamiento dado a los replicantes: se les crea, se les hace portadores de inteligencia y se les hace poseedores de unas condiciones físicas inmejorables, pero, por el contrario, se les niega la libertad y los derechos individuales y se les desarrolla con un mecanismo de seguridad que garantiza su muerte en cuatro años, en la plenitud de su existencia.

Una vez más se retoma aquí el mito de Frankenstein, creador de vida, científico brillante y orgulloso, que es destruido (aquí literalmente) por el monstruo producto de su soberbia. Y al igual que en la obra de Mary Shelley los resultados de los experimentos amorales crean seres psicológicamente inestables, torturados por su situación.

Varios discursos de los personajes dejan claro este dilema que marca sus vidas de forma devastadora y en el que se saben sumergidos y sin salida:

· “Pienso luego existo” (Pris a Sebastian)

· “Es penoso vivir con miedo (...) eso es lo que significa ser esclavo” (Roy a Deckard)

· “¿Y si el test no funciona?” (Deckard a Bryan)

· “Sois tan perfectos...” (Sebastian a Roy y Pris)

· “Quiero más vida, cabrón” (Roy a Tyrrell)

· “Yo he visto cosas que vosotros no creeríais (...) y todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia” (Roy a Deckard)

· “La luz que brilla con doble potencia dura la mitad de tiempo, y tu has brillado mucho, Roy” (Tyrrell a Roy)

Por otro lado abundan también las alusiones a arquetipos cristianos. El grupo de replicantes caen del cielo y vienen a luchar contra sus creadores (el mito de los ángeles caídos, con Roy en el papel estelar de Lucifer). Han venido a la Tierra de la que fueron expulsados (dudosamente comparable al Cielo o al Paraíso).

Eldon Tyrrell, responsable último del conflicto, vive en una pirámide y niega al pueblo (replicante) bajo su control la libertad, tal como ocurre en la Biblia con el faraón de Egipto y Moisés, salvo que aquí Roy, agotada su existencia, utiliza sus últimas fuerzas para poner de manifiesto la profunda injusticia en la que se desarrolla su vida y su muerte, más en el estilo de Jesucristo que en el de Moisés. Incluso, para acrecentar la similitud, su mano es taladrada con un clavo en los últimos momentos de su vida.

Y también la aparición de una paloma blanca en la mano de Roy, que deja volar hacia el cielo (una analogía clara con su alma que escapa del infierno en que vive, y por tanto una apología de la idea de que la naturaleza de los androides es completa).

Si acudimos a la versión BRDC tenemos aún un mito que analizar: el del unicornio blanco, un animal que aparece en un sueño de Deckard y que representa la pureza del espíritu en toda la mitología europea.

Según la tradición, el unicornio blanco es un animal que sólo es accesible a través de la intervención de una doncella virgen.

El sueño de Deckard puede significar su atracción hacia Rachael y la pureza de ésta como ser, sin las limitaciones humanas y con un implante de recuerdos que le proporcionan la necesaria estabilidad emocional.

No quiero dejar de lado las continuas referencias solapadas que durante la película se hacen a la existencia de animales artificiales. La raíz de este punto reside en la novela de Dick, en la que la fauna ha sido casi definitivamente extinguida por la barbarie humana, lo que ha provocado respuestas emocionales fuertes en los humanos que, claro, los replicantes no comparten (éste es el mecanismo en que se basa el test Voight-Kampf). El desconocimiento de este hecho puede dar lugar a sorpresa en el espectador al escuchar alguno de los diálogos. En la película esto jamás se menciona, pero sin embargo podemos encontrar multitud de escenas en las que se muestran animales artificiales de alto precio y alusiones a animales originales todavía más caros:

Holden, el primer Blade Runner, pregunta a Leon durante el test :

HOLDEN: (...) la tortuga está dada la vuelta, quemándose al sol, y usted no hace nada. ¿Por qué es usted así, Leon?

LEON: (Duda, sometido a tensión, mientras su frente se perla de sudor y escuchamos un sonido rítmico, como el de un corazón latiendo agitadamente).

Deckard acude a la Tyrrel Corporation para relizar un test Voight-Kampf y allí ve volar un búho:

DECKARD: ¿Es artificial?

RACHAEL: Por supuesto.

DECKARD: Debe de ser muy caro.

RACHAEL: Mucho.

Durante ese mismo test:

DECKARD: Es su cumpleaños y le regalan una cartera de piel.

RACHAEL: Le denunciaría a la policía.

(...)

DECKARD: Le invitan a un banquete en el que se sirve perro cocido.

RACHAEL: Me marcharía.

(...)

DECKARD: Mientras está viendo la televisión nota cómo una avispa le sube por el brazo.

RACHAEL: La mataría

(Sorpresa de Deckard)

Más adelante tiene lugar la visita de Deckard a un extraño mercado, en el que podemos ver todo tipo de animales (ponies, avestruces, loros), con el fin de entrevistarse con el fabricante de serpientes artificiales, y posteriormente la escena con Zhora que he mencionado antes.

¿Es Deckard un replicante?

Ésta es una pregunta que muchos aficionados a la película se hacen cuando ven la cinta. Hay una infinidad de detalles que hablan a favor y en contra de esta teoría. Vamos a echarles un vistazo:

Deckard, en algunos de los momentos de la película, aparece con los reflejos rojizos en los ojos que se identifican claramente con los replicantes.

También tiene la misma afición a coleccionar fotografías que él mismo pone de manifiesto que es común entre los replicantes.

Rachael, en la intimidad del apartamento de Deckard, y mientras interroga a este sobre sus datos básicos le pregunta abiertamente “¿Alguna vez te has hecho el test a ti mismo?”, a lo que Deckard rehusa contestar.

Un detalle resulta alarmantemente sospechoso en este sentido. A lo largo de la película, Gaff, el policía que sigue de cerca los pasos de Deckard, realiza en varias ocasiones figuras de papel que en realidad vienen a expresar opiniones sobre la situación de éste en ese momento: cuando Deckard se declara dispuesto a abandonar la caza de los replicantes Gaff crea una gallina, expresando su opinión de que Deckard está asustado al enfrentarse a ese asunto, y a Roy en particular; más tarde, durante el registro del apartamento de Leon, Gaff utiliza una cerilla para presentar un hombre con una evidente erección, queriendo decir que Deckard está interesado en Rachael. Y ya casi al final, cuando Rachael y Deckard abandonan el apartamento de este último el policía encuentra la figura de un unicornio hecha en papel, una firma de Gaff indicando que había estado ahí y sin embargo no había hecho nada contra Rachael lo que constituye también una indicación para Deckard de que está persiguiendo una quimera. La pregunta es: ¿cómo podría Gaff saber que Deckard había soñado con un unicornio (BRDC) a no ser que éste fuera también un replicante, tal como le pasó a Rachael con Deckard? ¿No es también esa figura del unicornio la forma que Gaff tiene de decirle “Tú lo eres también, eres un replicante”?

De hecho, una idea que a muchos se nos pasa por la cabeza al ver la cinta es si un replicante no sería la mejor forma de acabar con otro replicante. Y Deckard podría ser al fin y al cabo sólo un modelo no muy eficiente de androide, actuando bajo control policial (un plan de Bryan, Gaff y Tyrrell) en contra de la prohibición de que los replicantes residan en el planeta (“Se supone que los replicantes no tienen sentimientos, ni tampoco los Blade Runners”).

Los detractores de esta idea sostienen que, en la novela de Dick, el propio Deckard desarrolla sus sospechas al respecto y acaba realizando el test sobre sí mismo, obteniendo como resultado que su naturaleza es humana. También se argumenta que Deckard tenía una historia pasada (“Pescado frío, así es como me llamaba mi ex-mujer”), claro que Rachael también creía tenerla... E incluso puede citarse una frase de Roy en la que le dice a Deckard: “Yo he visto cosas que vosotros no creeríais...”, lo cual no deja lugar a dudas sobre que Roy no piensa que Deckard lo sea.

Lo cierto es que el propio Ridley Scott ha hecho conscientemente todo lo posible para que esta duda se cree y prospere en las mentes de los espectadores. Es una duda calculada y hay que concederle a su director que es mucho mejor que la pregunta quede sin respuesta.

Algunos cabos sueltos y ciertas curiosidades

Y hablando de temas pendientes de aclarar, he rescatado una selección de ellos para deleite de los amantes de las curiosidades:

En el comienzo de la película Bryan le indica a Deckard que dos semanas atrás seis replicantes llegaron a la Tierra en una lanzadera. Uno de ellos fue “frito” mientras trataba de burlar los sistemas de seguridad de la Tyrrell Corporation, y los restantes son Roy, Pris, Leon y Zhora. El total es de cinco, no seis, replicantes. ¿Qué fue del sexto replicante? Según todos los indicios se trata de un error durante un cambio en el guión inicial, en el que se habla de dos replicantes neutralizados antes de entrar Deckard en escena.

La muerte de J. F. Sebastian sigue pareciendo a muchos de los aficionados un sinsentido. ¿Qué gana Roy matando al ingeniero? Sebastian es sólo otra de las víctimas del mundo en que vive, tal como lo son los Nexus-6 que ayudó a crear. Si se tratara de un ajuste de cuentas entonces, ¿por qué Leon y Roy no matan a Chew, el fabricante chino de ojos sintéticos que les conduce hasta Sebastian? Muchos sin embargo se preguntan, al igual que lo hace el propio Deckard, por qué Roy le permite vivir al final de la cinta, después de haber matado a todos los suyos, en concreto a Pris, y haber tratado también de matarle a él. Deckard confiesa no saber la razón, pero sospecha que se debe a que el replicante en sus últimos momentos ama la vida por encima de esas consideraciones. Personalmente prefiero creer que, de acuerdo a la filia de los replicantes por inmortalizar sus vidas en fotografías, y a la preocupación de Roy por que los momentos de su vida se pierdan en el tiempo, prefiere dejar con vida al único testigo posible del desarrollo y desenlace del drama de sus vidas.

A pesar de que Roy y Deckard no se ven las caras hasta el final el replicante conoce el nombre del Blade Runner durante la persecución (¿es éste un nuevo signo de que Roy sabe que Deckard es un replicante?).

Para aquéllos que sientan una especial devoción por el lugar donde todo acabó: el Edificio Bradbury, donde J. F. Sebastian había fijado su residencia, existe realmente y puede encontrarse en el 304 de South Broadway, Los Angeles, en la esquina entre las calles 3ª y Broadway.

Hay que hacer patente que Ridley Scott es también el director de la película “Alien”, que puede considerarse básicamente compatible con “Blade Runner”. En ambas existen androides difícilmente distinguibles de los humanos y grandes compañías comerciales manipulando las vidas de la gente. Incluso algunas escenas que aparecen en los ordenadores de ambas películas son las mismas (aterrizaje de la Nostromo en el planeta de los alienígenas y despegue del spinner en Blade Runner).

Blade Runner 2: The edge of human

En septiembre de 1995 la editorial americana Bantam publicó un libro titulado Blade Runner 2: The edge of human (“Blade Runner 2: El límite de lo humano”). El argumento gira en torno a Rick Deckard y Rachael Tyrrell huyendo de la policía después de que se descubriese que Pris en realidad no era una androide sino una mujer. El autor de esta novela es K. W. Jeter.

No entraré a valorar la novela ya que aún no ha caído en mis manos. Tampoco la idea, aunque a primera vista pueda parecer una continuación forzada. Sí aprovecharé para recordar una conversación que tiene lugar entre Rachael y Deckard en su primer encuentro:

RACHAEL: ¿Nunca ha retirado a un humano por error?

DECKARD: No.

RACHAEL: En su profesión eso es un riesgo...

En cualquier caso ya se sabe lo que ocurre cuando una película de éxito tiene una continuación literaria: no pasa mucho tiempo antes de que esta se pueda ver en las pantallas. Eso quiere decir que tarde o temprano la maquinaria propagandística de una gran productora cinematográfica americana anunciará la secuela cinematográfica de Blade Runner, una película que nos ha cautivado a muchos durante años. Seguramente el director ya no será Ridley Scott, y Harrison Ford y Sean Young no encarnarán a Deckard y Rachael. Vangelis no creará su banda sonora y probablemente tampoco resulte tan interesante como para que quince años más tarde sigamos hablando de ella.


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publicado en el web-magazine "Tal Cual" circa el 2003

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