miércoles, 2 de julio de 2008

Pierre Hadot

Entrevista a Pierre Hadot, filósofo
Historia de la "cura".
François Ewald
La Vanguardia. Suplemento Ideas.
Bcn. 10-Sep-96


[CABECERA]
Desde Sócrates que invitaba a los atenienses a cambiar el objeto de sus cuidados y preocupaciones, a Foucault, que se refirió a la "inquietud de si" para proponer un arte de vivir, el concepto de "cura" ("Sorgen", en alemán; "souci", en francés) ha interpretado un importante papel en la historia del pensamiento. Pierre Hadot repasa, en esta entrevista, los principales puntos que definen su evolución.

[DIALOGO]
(...) el diálogo es un progreso común por medio de acuerdos sucesivos entre los dos interlocutores, quienes se someten así a las exigencias de la coherencia racional y se elevan en cierto modo hasta un punto de vista que ya no es el de la mera individualidad, sino un punto de vista común. Es en el propio diálogo, pues, donde se pone de manifiesto y se realiza la cura de los otros. Se trata de tomar consciencia de que existe otro punto de vista además del nuestro y que es necesario que quien interroga y quien responde superen sus respectivos puntos de vista par someterse a las exigencias objetivas de la razón. Desde esta perspectiva, la cura de sí significa superar la propia individualidad para acceder a una visión universal, racional y objetiva.

[EPICUREISMO Y ESTOICISMO]
Puede afirmarse que, en todas las escuelas helenísticas, incluso en los escépticos, la principal tarea de la filosofía consistirá siempre en librar al hombre de sus preocupaciones. Y estas preocupaciones, para los hombres, provienen siempre de esperar o temer cosas cuyo dominio se les escapa. Para librarse de la preocupación, se hace necesario delimitar una esfera en la que la preocupación desaparezca o en la que ésta se reduzca al mínimo, porque uno se sitúa entonces en esa parte esencial del ser que no nos puede ser arrancada por nada.

Para los epicúreos, la esfera se delimitará distinguiendo entre los deseos que no son ni naturales ni necesarios, los deseos que son naturales pero no necesarios y, por último, los deseos que son naturales y necesarios (...)

Para los estoicos se tratará, en cambio, de reconocer exactamente lo que depende de mi y lo que no depende de mi. No depende de mí ser hermoso, rico, fuerte, tener buena salud, éxitos profesionales o políticos, buena reputación, experimentar placer o escapar del sufrimiento. Todo eso depende de elementos ajenos a mi voluntad y, por lo tanto, a mí mismo. No obstante, sí que depende de mí tener o no la intención de actuar bien. (...)

(En el mismo art. columna de Josep Ramoneda. "Etica e individualismo":

Si el "ethos" es la manera de ser y de conducirse de cada uno y la libertad es la condición ontológica de la ética, una ética individualista se fundaría en lo que Foucault llamaba las prácticas de libertad, la manera propia de cada uno de entrar en relación con los juegos de verdad y de poder. La ética consiste en modelar la manera propia de estar en el mundo sabiendo que todo podía haber sido de otro modo y que, como el propio Foucault decía, "El mayor interés de la vida y del trabajo es que nos permiten convertirnos en algo distinto de lo que éramos en el momento de partida".