lunes, 17 de noviembre de 2008

Cursillo de Lógica. 6

Clase nº 6:
"Introducción a la lógica" de I.M.Copi

"Las preguntas "¿qué es la longitud?", "¿qué es el significado?", "¿qué es el número uno?", etc. producen en nosotros un espasmo mental. Sentimos que no podemos señalar a nada para contestarlas y, sin embargo, tenemos que señalar algo. (Nos hallamos frente a una de las grandes fuentes de confusión filosófica: un sustantivo nos hace buscar una cosa que le corresponda)". Ludwig Wittgenstein
Wittgenstein(1933), pag. 27.


I.5. "Verdad y Validez" (pags. 34 a 37)

Dice Copi: "Sólo de proposiciones puede predicarse la verdad y la falsedad, nunca de razonamientos". Y esta precisión técnica puede entrar en colisión con el uso habitual de la palabra "razonamiento".

"Su razonamiento es falso", se acostumbra a decir. "¡Si... estoy seguro! mi razonamiento es verdadero".

Pues bien, no es así. No se puede decir que un razonamiento es falso o verdadero. En cambio sí se puede afirmar V o F de las premisas que lo componen.

Habría que reemplazar la afirmación anterior por: "Su razonamiento no es correcto, o no es válido". Es posible que para nuestro interlocutor signifique lo mismo... pero nosotros ya sabemos que no es igual; que ahora estamos hablando con mayor precisión.

Por supuesto que existe alguna conexión entre la validez de un razonamiento y la verdad de sus premisas; pero no es una conexión simple como ya hemos visto en clases anteriores. Un razonamiento puede contener premisas falsas y, a pesar de ello (contrariando el sentido comun) resultar perfectamente válido. Por ejemplo:

"Todas las arañas tienen seis patas.
Todos los seres de seis patas tienen alas.
Por tanto, todas las arañas tienen alas".

Dice Copi: "Este razonamiento es válido porque si sus premisas fueran verdaderas, su conclusión también tendría que ser verdadera". Pero el que sean verdaderas o no es otra cuestión. Eso depende de nuestros conocimientos y de si son realmente fiables en tanto describen una realidad que existe.

"Si yo poseyera todo el oro de Fort Knox sería muy rico.
No poseo todo el oro de Fort Knox.
Por lo tanto, no soy muy rico.

Aquí observamos un razonamieno no-válido. Sus premisas son verdaderas y la conclusión es falsa.

Resulta evidente que se puede ser "muy rico" sin poseer todo el dinero de Fort Knox ni el de nuestro Banco Central. La clave está en que si trazamos (probadlo en un papel) un círculo para incluir todos los que son "muy ricos", veremos que los "propietarios" de Fort Knox están dentro, pero no tienen porque ser los únicos, puede haber otra gente que también esté dentro... aunque no tenga vinculación con Fort Knox. Esto podría graficarse como un circulito más pequeño dentro del más grande. Los que están dentro del circulito son los de Fort Knox y los que están fuera del pequeño (pero dentro del más grande) son los "muy ricos" que no pertenecen a Fort Knox.

Otra variedad del mismo razonamiento incorrecto podría ser:

"Si Rockefeller poseyera todo el oro de Fort Knox, Rockefeller sería muy rico.
Rockefeller no posee todo el oro de Fort Knox.
Por tanto, Rockefeller no es muy rico".

Supongo que con esta conclusión (a pesar de su debilidad lógica) estaría muy de acuerdo Rockefeller... sobre todo si tiene entrevista con el fisco.

Hay entonces razonamientos *perfectamente válidos* que tienen conclusiones falsas; pero sólo si tienen, al menos, una premisa falsa. Lo que es imposible, lógicamente imposible, que si las premisas son verdaderas y el razonamiento es correcto, la conclusión no lo sea. Aquí no hay ninguna duda.

"Determinar la corrección o incorrección de los razonamientos cae enteramente dentro del dominio de la lógica". Esto es un buen punto de partida para entender la tarea de los estudiosos de esta disciplina. En razonamientos sencillos, como los expuestos, casi no se necesita la lógica, ya que intuitivamente podemos concluir que 'algo no funciona' en los razonamientos incorrectos; pero esta sencillez se diluye rapidamente cuando abordamos discursos más complejos. ¡Aquí hasta el más pintado puede perderse!

Pero de lo anterior no debe desprenderse que solamente resulta útil e interesante circunscribir nuestro pensamiento a razonamientos con premisas verdaderas. Esto sería equivalente a tragar un anzuelo muy gordo. Existen muchas situaciones en la vida donde no podemos asegurar que las premisas de donde partimos sean verdaderas; incluso hasta podríamos considerarlas aunque dudaramos mucho de su verdad. Sin embargo pueden ser necesarias para elaborar un curso de acción que resuelva algun problema que nos preocupa. En todos estos casos nos interesa razonar correctamente, aunque no podamos asegurar ni la verdad de *todas* las premisas ni, por ende, la verdad segura de la conclusión. La vida está hecha de incertidumbres y tenemos que aceptarlas como tal. Pero sería tonto (y a veces trágico) tener que agregar a la incertidumbre implícita en nuestro conocimiento de la realidad los errores de un razonamiento ilógico. No es lo mismo la pobreza que la miseria.

Para finalizar, dado que las proposiciones se expresan en algun lenguaje natural (español, inglés, alemán o el que sea) a los problemas específicos de la "verdad" se agregan los que resultan del lenguaje; del uso de símbolos o palabras que nos permiten pensar. Ello complica mucho la historia del razonar, ya que se tiene que considerar los múltiples matices que se expresan en el lenguaje y como las palabras engañan si las consideramos como cosas simples. Hasta el símbolo lingüistico más sencillo (como una 'coma') puede variar el significado de una oración. Por ello las próximas clases trataran, con mayor detalle, las sutilezas del lenguaje.

 

--- II. Ampliación.

"Un buen ejemplo de la clase de expresión que nuestro criterio condena, no ya por ser falsa, sino absurda, sería la afirmación de que el mundo de la experiencia sensorial es totalmente irreal. naturalmente, debe admitirse que nuestros sentidos, a veces, nos engañan. Como resultado de tener ciertas sensaciones, podemos esperar que sean alcanzables ciertas otras sensaciones que, en realidad, no son alcanzables. Pero, en todos estos casos, es la ulterior experiencia sensorial la que nos informa de los errores que surgen de la experiencia sensorial.

Decimos que los sentidos, a veces, nos engañan, precisamente porque las expectaciones [error probable de traducción, debería decir "porque las expectativas..."] a que da orígen nuestra experiencia sensorial no siempre concuerdan con lo que luego experimentamos. Esto es, nosotros confiamos en nuestros sentidos para comprobar o refutar los juicios que se basan en nuestras sensaciones. Y, por lo tanto, el hecho de que nuestros juicios perceptuales resulten, a veces, erróneos no tiene ni la más leve tendencia a demostrar que el mundo de la experiencia sensorial es irreal. Y, verdaderamente, está claro que ninguna observación o serie de observaciones concebibles podrían tener tendencia alguna a demostrar que fuese irreal el mundo que la experiencia sensorial nos ha revelado.

Por consiguiente, quien condene el mundo sensible como un mundo de simple apariencia, como opuesto a la realidad, está diciendo algo que, de acuerdo con nuestro criterio de signficación, es literalmente absurdo."

Ayer(1946), pag. 44

 

--- III. Personajes.

Alfred Julius Ayer

Filósofo británico, típico representante del positivismo lógico e introductor del mismo en el mundo de habla inglesa. Nació en Londres y estudió en Eton y Oxford. Tras graduarse, pasó un tiempo en Viena, interesándose por las teorías del Círculo de Viena. Sirvió, durante la Segunda Guerra mundial como agregado en la embajada británica en París y, al acabar la guerra, en 1945, se reincorporó como profesor a la universidad de Oxford, para pasar luego, de 1946 a 1959, a la de Londres y, de nuevo, de 1959-1978, a Oxford como profesor de lógica.

Su primera obra, publicada al su vuelta de Viena, en 1935, a los 26 años de edad, Lenguaje, verdad y lógica, es una obra clásica de análisis filosófico a la vez que manifiesto del positivismo lógico anglosajón. Reafirmando los puntos doctrinales del Círculo de Viena, y manteniéndose fiel al empirismo de Berkeley y Hume y al análisis filosófico de Russell y Wittgenstein, defiende en ella el principio de verificación neopositivista, primero en un sentido riguroso y, luego, en una segunda edición del libro, en un sentido más elaborado y amplio; la distinción de los enunciados en lógicos y empíricos y el rechazo, por tanto, de enunciados sintéticos a priori; la eliminación de la metafísica; el valor emotivo de los enunciados éticos, y el sentido global de la filosofía como actividad de análisis o como lógica de la ciencia.

En otras obras posteriores, reelabora algunos de los temas planteados en sus primeras obras y muestra una cierta tendencia hacia temas de historia de la filosofía: Fundamentos del conocimiento empírico (1940), El problema del conocimiento (1956), la segunda en importancia; El concepto de persona (1963); La filosofía del siglo XX (1982).

Jordi Cortés Morató y Antoni Martínez Riu. (art. del "Diccionario de filosofía en CD-ROM")

 

--- IV. Notas.

*Wittgenstein(1933)."Los Cuadernos Azul y Marrón".Tecnos. Colec: Estructura y Función.Madrid, 1993, 2da.Edición (1ra.edic. 1968) pp. 230. Tit. Orig:The Blue and Brown Books.

*Ayer(1946). Alfred Julius Ayer. "Lenguaje, verdad y lógica". Ediciones Martinez Roca, S.A. Barcelona, 1972. pp. 180. Tit.Orig: Language, truth and logic. Traducción de Marcial Suárez de la edición inglesa de Victor Gollancz Ltd., Londres 1967.

Carlos Salinas
20-octubre-2000
Barcelona. España.