miércoles, 12 de noviembre de 2008

El Gato



Historia y sociología del gato

Los primeros gatos aparecieron hace 200 millones de años junto con los dinosaurios, convirtiéndose en un grupo principal y dominante cuando los grandes reptiles desaparecieron.
La inteligencia y agilidad en la caza sólo las alcanzaron hace 3 millones de años cuando se establecieron las razas que actualmente se conocen.
La teoría más aceptada por la mayoría de científicos es la que presenta al gato salvaje africano Felis Silvestris Lybica más conocido como gato africano enguantado como el antepasado del gato doméstico actual. Se acepta más esta teoría porque existen más y mayores pruebas de que en Egipto fuera la primera parte del mundo donde se domesticó al gato, en un período que algunas hipótesis lo hacen llegar hasta 4000 años A.C, aun cuando se ha descubierto indicios de domesticación de la misma especie en la isla de Chipre, hace la friolera de 9500 años. De todas formas se supone a Egipto como el principal lugar donde se domesticó el gato y desde allí, por diversos medios el gato se extendió hacia el resto del mundo.
 
Para los egipcios el gato era un animal sagrado. El castigo por matar uno era la muerte y existían también severas prohibiciones por dañarlo. También se acostumbraba que si el gato de la familia moría, todos los miembros de esa familia se afeitaban las cejas como manifestación de tristeza y lo momificaban para llevarlo a Bubastis o a un templo local. La diosa Bastet, patrona de la ciudad de Bubastis, diosa también de la fertilidad y la maternidad, además de la música, la danza y la alegría, era representada con cabeza de gato. Debido a estas prácticas del norte de Africa se han encontrado numerosas momias de gato.  ¿Por qué ese interés de los egipcios por los felinos? No olvidemos que Egipto era un país de extensos cultivos de cereales (fue el granero de la Roma Imperial) y por lo tanto la utilidad práctica del gato era evidente ya que protegía a los depósitos de grano de las alimañas y roedores habituales en estos lugares.
No existió otra sociedad que diera tal relevancia al gato. Los escultores egipcios, excelentes en esculpir animales, realizaron admirables bajo relieves de gatos. Las culturas posteriores también hicieron esculturas en bronce, mármol y otros materiales, como mosaicos, según los testimonios que se conservan de la época griega y romana,.
Desde Egipto los mercaderes que navegaban por las viejas rutas del antiguo Egipto y  el cercano oriente descubrieron que los gatos eran buenos compañeros de viaje porque diezmaban la población de ratas en los barcos. También eran valiosos porque se cotizaban a altos precios en regiones exóticas. Por supuesto que la cruza estaba restringida a los otros gatos importados del grupo, así que las características físicas y de carácter en un principio seleccionadas por los mercaderes se perpetuaron. Los gatos se dispersaron por todo el mundo a medida que los mercaderes navegaban por las rutas comerciales. Fueron llevados desde el norte de Africa a Europa y Asia, a China vía Babilonia e India, a Japón, y por último a América. Los gatos que sobrevivieron fueron los que se adaptaron a su nuevo entorno.
Las diferentes especies de gato se han encontrado en todo tipo de clima y en todos los continentes, excepto Australia, la Antártida y algunas islas donde no pudo llegar por sus propios medios. La introducción por parte humana del gato en Australia y Nueva Zelanda, produjo resultados devastadores para la fauna local que se veía inerme frente al nuevo depredador. 
En el lejano oriente, como en China, el gato doméstico apareció hacia el año 400 A.C., aunque algunos afirman que ya estaba desde principios del año 2000 A.C. En este lugar las únicas utilidades que se le vieron fueron la de cazar ratas y la de acompañante de mujeres. De todas formas no tenía el prestigio que llegó a alcanzar en Egipto. Existían, como es natural, diversas leyendas en esas zonas sobre los gatos y sus supuestos poderes. Se creía, por ejemplo, que los gatos alejaban los malos espíritus debido a su buena visión nocturna; otras son más difíciles de explicar, como la creencia que cuanto más viejo y feo fuera el gato de la casa, más fortuna traería para su dueño. En todos los países budistas se conocen maravillosas leyendas acerca del gato. Sin embargo, fue excluído de los horóscopos chino y japonés. 

Existe la probabilidad de que el gato doméstico llegara a la India al mismo tiempo que lo hizo a China (en este país se creía que el gato, cuya función era la de cazador y acompañante de mujeres, traía la pobreza al hogar, por lo que su entrada no estuvo acompañada de buenos augurios; pero luego parece que las opiniones fueron cambiando, al comprobar que resultaba muy útil). Se piensa que en India el gato fue mejor acogido debido a que las religiones hinduísta y parsi profesan el respeto por cualquier forma de vida. Además, a los hinduístas ortodoxos se les obliga a dar alimento y alojamiento sin importar qué tipo de animal sea. 
El gato doméstico llegó a Europa procedente de Egipto. Es posible que los fenicios fueran quienes hicieran el tránsito del animal, debido a que la exportación del gato estaba prohibida en Egipto, y sólo ellos pudieron robar algunos animales para venderlos por todo el Mediterráneo. Los griegos y romanos ya tenían otros animales que ayudaban en el control de las ratas, así que no pudieron ver mejor utilidad para el gato que la de mascota. Sin embargo, algunas personas sí los llevaron a las granjas para convertirlos en los amos del control de roedores.

Fue una época dorada para el gato, cuyas habilidades hicieron que otros pueblos, como los fenicios, contribuyeran sin duda decisivamente en la expansión de este animal. A diferencia del pueblo egipcio, los griegos lo consideraron simplemente un animal útil (Esopo lo recrea solamente en tres de sus famosas fábulas, y lo hace precisamente resaltando sus cualidades más negativas), al igual que los romanos, con el cual sustituyeron a la comadreja en la lucha contra las ratas. 

Con la expansión del Imperio Romano el gato doméstico llegó a toda Europa donde siempre iba a ser bien visto. Sin embargo, aunque la Iglesia Cristiana no lo persiguió, si creía que traía muchos recuerdos del paganismo. 
 Sin embargo en la baja Edad Media su suerte cambió radicalmente en Europa. Fue una época de grandes cambios sociales y trastornos políticos importantes. Empezó la caza de brujas sistemática y los gatos corrieron su suerte ya que las brujas y lo gatos parecían que iban de la mano. Por lo tanto se los quemaba vivos o se los tiraba desde edificios altos durantes las fiestas. Se los acusaba de traer mala suerte, especialmente el gato negro, e incluso de transmitir la peste bubónica, por lo que fueron exterminados en masa en pueblos y ciudades (contribuyendo, paradojalmente, a incrementar la enfermedad, ya que era transmitida por las ratas y éstas prosperaron al desaparecer éstos). En Inglaterra, Francia y Alemania, el día de Todos los Santos comenzaba con la quema de cajas y sacos llenos de gatos vivos. En el XVII, tras una implacable persecución, ya casi no había felinos en Europa, lo cual propició la multiplicación de roedores, y con ellos todas sus trágicas consecuencias, desde el hambre hasta más enfermedades. 
La Italia del Renacimiento registra una nueva época dorada para el gato puesto que casi todo el mundo tenía uno, desde miembros de las casas reales hasta campesinos. Esta costumbre se extendió por el Cercano Oriente, siendo considerados los gatos como portadores de buenos presagios, incluso en China (donde no habían sido bien acogidos) o en Tailandia en donde hoy en día siguen siendo adorados, mientras que en la India fue elevado a la categoría de dios, teniendo un importante papel en ceremonias religiosas y ocultas, llegando hasta el punto los monjes budistas de criar gatos sagrados. Por su parte, en Europa no fue homogénea la gatofobia ya que, tal y como nos narra el escritor Daniel Defoe, en 1630 son pocas las familias de Londres que no tienen un gato, 
La llegada del gato doméstico a América no tiene certeza en fecha ni lugar. Se cree que con la llegada de Cristóbal Colón al nuevo continente arribaron no solo los roedores sino también los gatos. 

En realidad hasta que el gato no triunfó en Francia no dominó Europa, y su buena suerte se debe al cardenal Richelieu. Con el Cardenal todo poderoso se convierte en "animal de Corte". Este ministro de la Guerra de Luis XIII si bien se distinguió por su persecución de las brujas, también fue un enamorado de los gatos. Llegó a tener 14 gatos que vivían en un cuarto contiguo al suyo. Siempre quiso tener a mano un cachorro, que era reemplazado por otro de pocos días cuando crecía. Llegó a dejar en su testamento una importante suma a sus gatos y sus dos cuidadores, además de una casa y provisiones, pero la Guardia Suiza realizó una carnicería entre ellos. La historia del gato europeo está llena de estas vueltas de la suerte. En un momento y en un lugar concreto se lo veía como un animal maléfico, sobre todo si era negro; en otras circunstancias en cambio era apreciado por sus cualidades de cazador; y otras, incluso, llegó a ser un animal especialmente apreciado. 
El aspecto de cazador y por lo tanto de eliminador de animales peligrosos para el hombre fue el que predominó luego de la Revolución Francesa, El propio Napoleón, nada amante de los gatos por otra parte, se vio obligado a alabarlos públicamente y a animar a su cría y protección como único remedio para acabar con la plaga de ratas que estaba asolando a su país.
La Iglesia Católica, que jugó un papel importante aunque no oficial en la demonización del gato (debido quizá a su importancia en épocas paganas), terminó aceptándolo y declaró como santos patrones de los gatos a San Antonio de Abad, San Francisco de Asís y San Martín de Porres incluyendo a este felino con los demás animales domésticos.
La tragedia felina en la actualidad la encontramos en Corea, en donde el gato es la base en su cocina tradicional. En Corea del Sur, los gatos son criados en granjas para su consumo, dentro de repletas y mugrientas jaulas. Son violentamente golpeados antes de ser degollados para elevar el flujo de adrenalina que es reclamado para incrementar el sabor de la carne y, supuestamente, aumentar la virilidad de los hombres que los comen. También, son hervidos vivos en ollas a presión para extraerles su jugo para el uso de tónicos.
No obstante, no todo es crueldad hacia el gato en Asia. Los gatos siguen siendo adorados en Tailandia o China. En Japón, el palacio de Kioto abrió sus puertas en honor de una gata blanca que acababa de parir cinco preciosos gatitos de igual pelaje.
Hoy en día el gasto en mascotas no parece tener límites. En el año 2003, los propietarios británicos de mascotas gastaron 20.000 millones de dólares sólo en gatos y perros. Aunque la mayor parte de este dinero se destinó a alimento, 3.200 millones de dólares se destinaron a fiestas y regalos. Estas cifras están subiendo, a pesar de la bajada en el número de propietarios de mascotas.
No sólo hay personas que gastan más dinero en sus animales domésticos, sino que servicios antes reservados a las personas se están dirigiendo a las mascotas. Así, los perros británicos próximamente podrán disfrutar el primer taller de yoga para perros en el Reino Unido. Hay quienes piensan que es otra forma de mejorar su nivel de vida, como si se enviara a un hijo al mejor colegio. Si tanto los hombres como las mujeres gastan más en ropa, en su cuidado o en cosméticos, es lógico pensar que también quieran gastar más en sus mascotas. Para mucha gente, poseer una mascota se ha vuelto como tener un bebé.
En Estados Unidos, existe un número creciente de opciones para la gente que quiera conceder a sus mascotas una fiesta especial. En California, el Loews Beverly Hills Hotel se las arreglará para que un cocinero prepare comidas para sus mascotas. Y en Wisconsin y Colorado, lugares de campings organizan días especiales para a los animales domésticos. Otras actividades disponibles incluyen un acuario en Florida donde se ofrecen a las mascotas rutas guiadas. La industria turística ha comenzado a dar importancia al profundo sentido de compañerismo entre los amantes de las mascotas y sus mascotas.
Los propietarios estadounidenses de mascotas gastaron 32.400 millones de dólares en sus mascotas, y las compañías están ansiosas de formar parte de este mercado. La población de mascotas en el país ha alcanzado los 353 millones, siendo propietarios de al menos una mascota cerca del 62% de los hogares.
Otro mercado en expansión son los regalos para mascotas. En la época de Navidad del año 2003, el estudio de cine Warner Brothers sacó una gama de ropa de lujo. La colección, lanzada en Londres, incluye un abrigo de satén para perros con cristales Swarovski y rayas en seda rosa de 1.650 dólares, y un colgante para collares de perros de platino con incrustaciones de diamantes de 22.100 dólares. Hay también collares y correas tachonados de cristal, tazones, cajas de transporte, y almohadillas y camas unisex. Un montón de gente está retrasando el tener hijos, y gastando el dinero en su lugar en perros y gatos. De esta forma, firmas como Gucci vende un collar para gatos con una placa de oro e incrustaciones de diamantes por 1.111 dólares y Louis Vuitton un porta mascotas por 1.600. El diseñador de colecciones Eric Way emplea una cuidadora a tiempo completo para cuidar a sus dos Shih Tzus y a un bichon frisé.
Los gastos sanitarios
Y sumas cada vez más grandes se están destinando a los costes de cuidados sanitarios de las mascotas. En Australia, florece el Animal Referral Hospital en Sydney. Comenzó en el año 1999 con 10 miembros como personal y ahora tiene 90. Tratan una gran cantidad de casos terminales, realizando trasplantes de cadera, cirugía espinal, fracturas difíciles o cirugía de cáncer. Actualmente, pueden hacer escáneres MRI y CAT en animales, pudiendo también proporcionar terapia de radiología.
Y cuando todo lo demás falla, Genetic Saving & Clone, con sede en San Francisco, ofrece duplicar los animales, por el modesto precio de cerca de 50.000 dólares la copia. La compañía que anunció el primer gato clonado del mundo en febrero de 2002, tenía planeado clonar nueve gatos en el 2004. La empresa ha recibido ya cuatro pedidos para copiar gatos y está también trabajando duro para duplicar el esquema genético de los perros. Y la compañía dispone de unos cuantos cientos de clientes que están almacenando los genes de sus mascotas con la esperanza de revivir a sus queridos compañeros peludos en fechas posteriores.
Los cuidados sanitarios pueden incluso extenderse al tratamiento psicológico. Tras atacar a una criada y matar uno de los corgis de la Reina, el bull terrier inglés de la princesa Ana, Florence, fue enviado a ver a un psicólogo animal. El psicólogo ya ha tratado a otros perros de la princesa Ana, tras atacar a dos niños en el 2002, cobrando normalmente 540 dólares por dos visitas.
Necesidades espirituales
También se están cuidando las necesidades espirituales. En la Iglesia Episcopaliana de St. Francis, en Stamford, Connecticut, las mascotas pueden ahora recibir la Sagrada Comunión así como una bendición especial. Dado que cada vez es más difícil llenar los bancos, algunos clérigos están creando servicios espirituales de amistad con las mascotas. En algunos casos esto incluye incluso el hacer llamadas a casa por los animales enfermos o acompañar a los propietarios de mascotas al veterinario cuando tienen que aplicar la eutanasia a una mascota, sin mencionar el oficiar funerales por las mascotas.
Después de que las lápidas para mascotas se convirtieran en uno de los productos más demandados de Petco, la empresa ha comenzado a vender piedras memorial en el 2002. La compañía de tarjetas de felicitación Hallmark ha introducido tarjetas con imágenes espirituales en su catálogo de tarjetas de condolencia para mascotas. Las tarjetas de condolencia se envían a los propietarios de mascotas cuando mueren sus animales; las ventas anuales actualmente ascienden a medio millón. Por su parte, Skylight Paths acaba de publicar un libro titulado "Lo que los Animales nos pueden enseñar sobre Espiritualidad".
Legislación y protección
Cada vez son más los lugares en donde, en mayor o menor medida, se recoge legislación o normativas que tiendan a proteger a las mascotas. En España, por ejemplo, contamos con leyes estatales, autonómicas y ordenanzas municipales. Pero, en Alemania han ido más allá, recogiéndose los derechos de los animales en su Constitución.
Nadie quiere negar a la gente el disfrute de tener mascotas. Pero hay quienes piensan que las cosas han ido un poco lejos. A miembros de una familia en España, por ejemplo, se les declaró culpables de abandonar en el año 2002 a su abuela de 86 años siendo multados con 240 euros, una décima parte de la pena por abandono ilegal de una mascota.

Sobre su nombre:

A lo largo de la historia, el gato doméstico ha recibido diferentes nombres. Sin embargo, la auténtica etimología de la palabra "gato" no se conoce con exactitud.
 
Ángeles, demonios.... fascinantes.
 
En Egipto, cuna del gato doméstico, el nombre del gato es una onomatopeya de su voz: myeou es denominado el gato macho, mientras que la gata hembra recibe el nombre de techau. Partiendo de esta palabra, los antiguos coptos acuñaron el término chau.

El historiador griego Herodoto (siglo V a.C.) llamó al gato ailouros, de aiolos, móvil y oura, cola, es decir: de cola móvil. Sin embargo, pronto entró en escena en el mundo griego el término galê, usado como "cazador de ratones" o "comadreja".

En la antigua Roma, felis era el nombre del gato salvaje, y de su raíz deriva la palabra "felino" y todas sus derivadas. Posteriormente, apareció en el mundo latino una nueva palabra para denominar al gato: "cattus", acepción que se considera hoy en día (DRAE) la más plausible para el verdadero origen de la palabra gato. 

De cattus proceden la mayor parte de las versiones de la palabra gato en las lenguas indoeuropeas: 

cat en inglés.
Katz en alemán
kat en holandés
gatto en italiano.
gato en portugués.
chat en francés.

¿De dónde surge esta palabra? Existen dos teorías al respecto. Una de ellas sostiene que cattus procede de una antigua lengua africana u oriental. La otra afirma que su origen es celta. En cualquier caso, se acepta como seguro el hecho de que nuestro gato doméstico actual es llamado así desde el siglo IV d.C.