miércoles, 12 de noviembre de 2008

Identidad y Self

Preguntas de psicología social
IDENTIDAD
¿Qué diferencia hay entre el self y la identidad? 

M2#23. "La relación entre el concepto de self y el de identidad es una relación de inclusión. Así, nos referimos al self como al núcleo de la identidad, el centro del yo que se hace patente mediante las enunciaciones que emitimos sobre nosotros como, por ejemplo, cuando exclamamos, ¡estoy harto de que me tomen el pelo!. 

En este sentido del self/identidad depende en gran parte del grado de desarrollo de nuestra capacidad de pensar simbólicamente, la habilidad para dirigir y reflejar nuestras propias acciones y para pensar en el mundo que nos rodea. Podemos hablar de autoconciencia o conciencia de sí mismo en el sentido de que ésta se halla centrada en el yo; la definimos como la conciencia que poseemos de ser una persona particular y diferente de las demás, y de reflejar en la propia experiencia de ser lo que es esta persona. 

El tema de la identidad, de que es múltiple, de que va cambiando en función de la situación y el contexto. No me lo acabo de creer del todo. ¿Qué es la identidad? ¿Qué entendemos por identidad? 

Efectivamente, la relación entre identidad y self es de inclusión, ya que el self, el yo, la interioridad individual, sería solamente una de las formas posibles de entender/construir la identidad.

Identidad viene de "idem", idéntico a, lo que nos explica de algún modo como entendemos nuestras formas de ser respecto a los demás: "soy mujer", es decir, idéntica al colectivo de mujeres, o "soy homosexual", es decir, idéntica a dicho colectivo.

La idea que tenemos respecto a nosotros mismos es muy clara: yo me llamo Eva, y tengo una interioridad que es estable a través del tiempo y el espacio; esto es lo que nos dice nuestro sentido común, y la idea según la cual ésta cambia en función de la situación la contradice totalmente. Diríamos que no somos idénticos a nuestro nombre, sino que es este nombre el que nos hace individuos y nos separa de los otros, a la vez que participa en la construcción de este sentimiento de coherencia individual y personal.

Si somos consecuencia de las circunstancias, según el construccionismo social, la identidad por ejemplo, emerge de las interacciones y no existe previamente a las relaciones, además es múltiple con lo cual somos cada vez diferentes, pues uno puede alegar que lo que le sucede, sus problemas, por ejemplo, son consecuencia de las circunstancias. 

Efectivamente.

Por otro lado, si nosotros somos agentes activos en la construcción de significados detentamos cierta agencia, pero ¿hasta qué punto?. Si no somos libres, hasta que punto tenemos un (...) de agencia.

Muy bien, José, acabas de aterrizar de lleno en una de las discusiones más actuales en Psicología Social: si somos una construcción, si somos en función de las circunstancias, ¿cómo se entiende entonces el concepto de agencia? ¿Cómo es posible que seamos capaces de participar en las mismas circunstancias que a la vez nos conforman?

Te voy a contestar con una cita de Judith Butler:

"este tipo de razonamiento supone falsamente: a) que la capacidad de acción sólo puede establecerse recurriendo a un "yo" prediscursivo (…), y b) que estar constituido por el discurso es estar determinado por él, donde la determinación cancela la posibilidad de acción."

Es decir, que lo que solemos suponer es que si podemos hacer algo es porque somos libres, y si estamos construidos es que estamos determinados y eso no deja espacio a ninguna acción.

Lo que propone esta autora es que la acción no sólo no tiene porque ser independiente de las circunstancias sino que la misma acción es posible gracias a las circunstancias que nos constituyen. En este sentido, dice también:

"el discurso (…) sobre la construcción cultural queda atrapado dentro del binarismo innecesario de libre albedrío y determinismo. La construcción no se opone a la capacidad de acción; es el escenario necesario de esa capacidad, los términos mismos en que ésta se articula y se vuelve culturalmente inteligible."

Es decir, que si tenemos conciencia de ser agentes es precisamente gracias a nuestras circunstancias, nuestra propia situación cultural que posibilita este tipo de conciencia.

 Por otro lado, qué sucede con las reacciones químicas que tienen lugar en el cuerpo y concretamente en el celebro ¿acaso no estamos muy condicionados por ellos? ¿Qué sucede cuando una persona padece de deficiencias químicas por ejemplo en la producción de neurotransmisores, lo que hace que esa personas sufra como consecuencia cambios en su estado de ánimo? Por ejemplo, las depresiones maníaco-depresivas. 

Efectivamente, no se puede negar que si te tomas una copita de más tu estado de ánimo cambia sustancialmente, gracias a unos procesos químicos; también las lesiones en el sistema nervioso y sus deficits, como tú comentas, provocan cambios en el estado de ánimo.

Aquí te voy a explicar lo que dice otro autor, Jerome Bruner, en el libro "Actos de significado", y éste si que te recomiendo que lo leas porque está muy bien y es muy ameno (además, lo tienen en la biblioteca):

No se trata de negar lo biológico, pero si de entender que entre la biología y la conducta no  hay una relación de causa - efecto, sino una relación de necesidad. Pongamos el ejemplo del motor de un coche: si se te estropea el motor el coche no funciona, ¿verdad? Sin embargo, la razón de que el coche se dirija a Valencia o a Madrid no la podemos encontrar en el motor. Necesitamos estar biológicamente bien para estar bien, pero la biología no es la causa de nuestro comportamiento.

¿Por qué el construccionismo social deja de lado los factores orgánicos de la conducta? ¿Por qué tres hermanos nacidos en una misma familia, educados y desarrollados en un mismo contexto pueden llegar a ser tan diferentes? ¿Cómo se explica que personas que padecen una enfermedad o han sido sometidos a una operación, dependiendo de su fortaleza interior, su energía, son capaces de recuperarse antes o no? ¿Por qué hay gente emprededora y gente pasiva?

Pues justamente porque el construccionismo no es igual a determinismo ambiental. Porque las interacciones son múltiples. Y porque nuestro sistema genera las condiciones de posibilidad para que haya gente pasiva y gente emprendedora, y ¿sabes? Generalmente la gente emprendedora lo es gracias a que ha tenido gente pasiva a su alrededor que ha posibilitado que esta persona sea atrevida: por ejemplo, los hombres emprendedores lo pueden ser en muchos casos gracias a que tienen una mujer detrás que, gracias a su pasividad, puede dedicarse al cuidado de la familia y del hogar para que al hombre le quede espacio para pensar en otras cosas (discúlpame el estereotipo fácil, es simplemente una forma de explicar que en esta vida todo está relacionado, las cosas no dependen de personalidades aisladas).

Pero además existe una razón ética para que yo, personalmente, defienda estos planteamientos. Y es que explicar los comportamientos en función de la personalidad implica que éstos no pueden cambiar, y eso tiene unas consecuencias que no puedo aceptar.

Otro tema es el del interior y el exterior. Según el construccionismo no existe diferencia entre ambos. Creo que sí que existe, uno puede frente al entorno ser superficial, adoptar roles, no enseñar la riqueza que puede tener dentro. Aquí estamos dividiendo entre interior y exterior. Podríamos decir que el interior se nutre del exterior porque leemos, observamos, oímos lo que sucede en el exterior y lo analizamos interiormente con lo cual todo eso que cogemos del exterior ahora pertenece al interior; podemos decir que el interior es a la vez exterior ya que lo que nutre el interior viene del exterior. No obstante, a través de la meditación Zen por ejemplo en la cual el objetivo es desidentificarse con los pensamiento las emociones y sensaciones que percibimos por los sentidos. Hay como una división de la persona. Ello me lleva a la desintegración de un ego. 

Lo que pasa es que el construccionismo dice que la interioridad también es una construcción social; es en ese sentido que no podemos separar interior y exterior. La meditación Zen sería un ejemplo precioso de discurso mediante el cual se construye la interioridad psíquica.

Por ejemplo, hablando de felicidad, se suele decir y es muy conocido, que la felicidad no está en el exterior sino en el interior, las cosas materiales, el consumo, no nos da la felicidad, sino el trabajo interno de desarrollo de virtudes, de rectitud moral, de valores, un desarrollo espiritual del individuo, en el cual cada reflexión sobre la impermanencia, la muerte, que todo es efímero, nuestras limitaciones. Todo este trabajo, ¿acaso no tiene lugar en el interior de una persona? El  procesamiento de información ¿dónde tiene lugar? 

El discurso que comentas sobre la felicidad también participa de la construcción de esta interioridad que, gracias también al discurso de la psicología social cognitiva, entendemos como procesamiento de información (antes de esta disciplina y del invento del ordenador te aseguro que era imposible pensar la conciencia en estos términos).

Recuerda, ¡que la interioridad sea una construccion social no quiere decir que no exista!

Qué sucede con la introspección, con el psicoanálisis. Sino existe, o mejor dicho, si el exterior es el interior, no existe el inconsciente. 

Efectivamente; o mejor dicho, existe porque hablamos de él.

Otro punto, cuando nos juzgan, nos critican, automáticamente sentimos la necesidad de defendernos, pero ¿de defender a quién?, si la identidad no existe previo a la interacción, como puede un comentario que oímos hecho a nuestras espaldas alterar nuestro estado de ánimo. Tal vez sí que existe una identidad con la cual nos identificamos, perfectamente modificable a lo largo del tiempo, pero si que existe previo a las relaciones e interacciones. 

Efectivamente, será una construcción, pero eso no quiere decir que no nos identifiquemos con nosotros mismos. Eso sí, no somos tan coherentes como para no apretar el botón de Milgram; es aquí donde se demuestra que la identidad no preexiste, que emerge de la situación más de lo que parece.

Si yo soy lo que hago, cambiando lo que hago cambio lo que soy. ¿Es eso cierto? 
Eso parece, aunque estaría bien que lo siguieras pensando, ¿no?
Un abrazo,
Eva