lunes, 8 de septiembre de 2008

Adición al trabajo

From ddt@iponet.es Wed Jul 14 09:02:02 1999
From: ddt@iponet.es (Carlos Salinas (Grupo Casi-Nada))
To: "Maikel Lima Zamora"
Cc: Lista Organizacion y Recursos Humanos
Subject: Re: Adicción al trabajo 3

On Wed, 14 Jul 1999 02:35:28 +0100, contesto msg de "Maikel Lima
Zamora"
>Intentaré contestarte amigo Carlos siguiendo el orden de las preguntas que
>planteabas. Antes que nada he de decir que también estoy de acuerdo contigo
>en algunas de las afirmaciones que manifiestas pero no en todas. 

Veamos:

>Vamos allá:
>No estoy de acuerdo con que trabajar más allá de las necesidades de
>supervivencia sea una adiccción, al igual que tú, las necesidades de
>supervivencia son básicas y hay otras que esperan ser cubiertas como las de
>autorealización... que necesitan mucha más dedicación al trabajo o a lo que
>sea para conseguirse ( en realidad son pocas las personas que se manifiestan
>enteramente realizadas) La pregunta quizás sería ¿Alguien se perjudica o
>beneficia de que esta persona trabaje más de la cuenta?

Es una pregunta interesante... pero no agota el tema, ni constituye un
criterio fundamental, a menos que sea muy refinado (tanto que me temo
que no serviría para nada en la práctica).

Es posible que alguien se vea perjudicado por un trabajo intenso,
apasionado. Pero ello no justificaría por si sólo el abandonarlo o
reducirlo. Si un profesional (que ama a su profesión -supuesto muy
importante-) no presta atención a su esposa-hijos hasta el punto que
su pareja pida el divorcio... es un caso muy lamentable. Pero si se da
el caso que este profesional está realizando una tarea social
importantísima, no se puede concluir sencillamente que tal persona
tiene una conducta patológica. Si se aplicara esta regla, infinidad de
nombres que admiramos por su aporte a la humanidad tendrían que entrar
en la lista de anomalías conductuales que no deben ni ser imitadas ni
ser alabadas.

Naturalmente que se puede argumentar que estoy planteando casos
excepcionales. Pero uso esos extremos para indicar las dificultades de
aplicar determinada regla. En todo caso aún cuando no exista un
interés social importante... ¿quien puede aconsejar que es mejor la
vida de familia que la actividad profesional? Soy consciente que al
plantear esta pregunta estoy tocando un tema casi tabú. Se da por
sentado que hay ciertas actividades y ciertos valores que son de
"sentido común"... pero ¿hasta que punto un psicólogo profesional
tiene que aceptar el sentido común?

En este momento estoy recordando el papel de los curas de parroquia en
la sociedad occidental. Su papel era muy importante en el apoyo
psicológico de sus feligreses; intervenían en todos los conflictos
humanos de la vida cotidiana y aportaban su experiencia humana (en
muchos casos probablemente muy importante) a la solución de estos
problemas. Pero un sacerdote, aún incluso teniendo cierta formación
psicológica, es poseedor de una ideología coherente que jerarquiza las
cuestiones y que ofrece criterios concluyentes para la mayoría de los
problemas con que puede encontrarse ¿es la actividad del psicólogo
moderno similar? (no me refiero a las "funciones" sinó al conjunto de
ideas claves que rigen su profesión).

Si se define a la vida sana como "trabajar y amar", se define un
"norte", unos valores principales que pueden tener múltiples
interpretaciones personales. Por ejemplo, psicológicamente se puede
aceptar que el "amar" incluya a una pareja homosexual... en cambio un
sacerdote no podría aceptarlo. Y si lo acepta (tal como leo en los
diarios de hoy) puede ser sancionado severamente por las autoridades
de su iglesia. Este supuesto no tendría sentido en el caso de un
psicólogo.

Mi argumentación quiere sugerir que aceptando ciertos valores comunes,
la realización de ellos puede ser tan variada que convierta a algunas
entidades clínicas (como la "adicción al trabajo") en una
generalización apresurada de conductas muy heterogéneas. 

>, la respuesta a esta
>pregunta nos dería las directrices a seguir...sería tan "anormal" que esta
>persona dedicara más tiempo del necesario al trabajo descuidando otros
>aspectos de su vida como que no teniendo otros aspectos vitales (lo que me
>haría sospechar de trastornos de la personalidad) y sin que el trabajo le
>aporte nada se dedique a trabajar.

¿Anormal? ¿Qué clase de anormalidad es patológica y que clase es
hiper-sana (de una calidad superior)? ¿Por qué la "normalidad" tiene
que ser el mejor de los criterios y no, simplemente, uno de los
criterios posibles? Por otro lado la palabra es un verdadero tren
semántico. En ella puede incluírse desde un simple promedio
estadístico, hasta una valoración tan cuidadosa que en la práctica
pocas personas entrarían. ¿A que clase de normalidad nos referimos?
¿Este msg es *anormalmente* largo (y espeso), significa que no es
conveniente, y que deberíamos en la lista abstenernos de ello? (una
lista que discute estos temas no debería caer en las conductas
problemáticas que se objetan)

>La adicción al ocio que muy inteligentemente enfrentabas con la adicción al
>trabajar ya existe, pero quizás es que el árbol no te dejó ver el bosque, a
>las personas que la padecen se les llama vagos, mangantes, vivdores,
>parasitos de la sociedad y muchas otras lindezas, créeme que lo pasan
>bastante peor que los adictos al trabajo.

Claro, pero no son categorías psicológicas. Hay que diferenciar entre
lo que puede ser aceptando en una ciencia (como la psicología, o la
sociología, o la psicología social...) de lo que se afirma en la
sociedad por algunos actores. A mi me preocupan las proposiciones del
primer caso, porque supongo que es la clase de conocimiento más
refinada que puede obtener un humano... tambien son interesantes las
categorias "de la calle"; pero en todo caso como objeto de estudio.

Y la última frase contiene una afirmación... digamos "extraña". Me
cuesta creer que se "lo pasan bastante peor" los mangantes, los
vividores, los parásitos y toda la corte de los milagros
contemporánea. Tienen "su trabajo" es verdad (cualquier depredador
puede contar lo que cuesta cazar... y cuantas veces la presa se
escapa), pero no tienen *más* trabajo que el rebaño donde pacen los
que trabajan con el sudor de su frente :-)

>La barrera entre lo normal y lo patológico la marca el colectivo al que
>pertenecemos. Volviendo a la psicopatología y para que sirva de ejemplo,
>hace menos de un siglo que los homosexuales eran considerados enfermos
>mentales y se les trataba con terapeutica bastante aversiva, gracias a dios
>hoy no son considerados enfermos y seguramente sea debido no a que hoy haya

¡Cuidado! la primera afirmación no la puedo aceptar (por lo menos en
estos términos). Obviamente en una sociedad racista (la alemania nazi,
o la Sudafrica del apharteid) existen criterios que no tiene porque
aceptar un psicólogo -aunque viva, trabaje y ame en el seno de esa
sociedad-. Existe un ámbito de libertad y discusión en la ciencia que
va más allá de los valores sociales coyunturales. Negar esto es caer,
-probablemente involuntariamente- en afirmar la preeminencia de lo
político-social sobre lo científico.

>más homosexuales que hace un siglo, pero si a que se hacen notar más. Si
>para la persona de la que me hablas es más importante su actividad
>profesional que su familia hará bien en dedicarse a su trabajo, tendrá un
>problema cuando trabaje más de la cuenta como mecanismo de defensa para
>evitar a su familia, quizás sea poco hábil para comunicarlo y poner sobre
>aviso a quién cuenta con esa persona o puede ser que nadie cuente con él,
>aunque tenga familia, por lo que no habrá ningún problema.

Si una persona se dedica mucho tiempo a su trabajo... tendrá
problemas. Pero si una persona dedica el tiempo que le prescriba su
psicólogo al trabajo... también tendrá problemas. No se puede evitar
tener problemas ni tener mecanismos de defensa. El tema es complejo, y
¡ojo! no pretendo afirmar criterios... sino *unicamente* relativizar
criterios. Se verá en cada caso y según las circunstancias (que
incluyen -cosa que no suele decirse- la "calidad" del trabajo que se
realiza). Pero una cosa es discutir casos y otra cosa es aceptar la
"adicción al trabajo" como una "adicción", perteneciente a la misma
clase que la adicción a las drogas (y como alguien dijo, el trabajo
puede ser una "droga dura"; cosa que acepto como ingeniosa pero no
como afirmación científica).

>Una persona que prefiere estar más tiempo con su familia que en el trabajo
>será considerada patológica dependiendo del número de horas de las que
>estemos hablando; sin embargo voy a aventurar una hipótesis sobre por qué
>está mejor visto querer pasar horas con la familia que en el trabajo.

¿Cuantas horas? ¿Cuál debe ser la proporción adecuada? ¿En que
hipótesis se basa? ¿Que teoría la sustenta? ¿Que trabajos de campo la
apoyan?

>El trabajo en sí es aversivo, sólo nos hace seguir trabajando lo que
>conseguimos a partir de él: salario, relaciones, poder... si no fuera así
>los empresarios no nos pagarían....sin embargo la familia (espero que la
>mayoría funcione así) es reforzante en sí, si no siempre puedes deshacerla.

¿El criterio sería, entonces, que lo "aversivo" es peligroso y que lo
reforzante es terapéutico? Dado que en tu pensamiento anterior la
existencia de una paga es un elemento importante... ¿si un psicólogo
(u otro profesional) recibe una paga por su actividad... se debe
concluir que está realizando un "trabajo", es decir una actividad
aversiva? (>El trabajo en sí es aversivo...)

>Además, las necesidades que cubre el trabajo más allá de las llamadas por
>Maslow "fisiológicas" (poder comer, dormir bajo techo, vestir...) son de más
>alto nivel que las que cubre la familia (autoprotección, afecto...) muchas
>menos personas llegan a plantearse a lo largo de la vida el trabajo como
>fuente de autorealización (porque hay pocos trabajos que lo permitan, por
>las condiciones laborales actuales...) y es por eso por lo que es visto al
>menos como "raro".

No se si he leído bien... pero tu has puesto "las necesidades que
cubre el trabajo...son de más alto nivel que las que cubre la
familia". Si es así, entonces ¿como puede ser considerada una adicción
el intento de trabajar más y mejor? No hay necesidad de razonar mucho
para si se acepta la premisa que expones... concluir que esta
actividad (el trabajo) merece una importancia especial ¿me equivoco?

Pero yo no acepto la premisa, simplemente porque no acepto todo el
razonamiento. Pienso que una persona puede ser creativa, imaginativa,
racional (humana, en fin) en *cualquier* actividad o aspecto de su
vida. Y que si dividimos en varias clases las actividades cotidianas
(familia, trabajo, ocio, desarrollo personal -por ejemplo) cualquiera
de ellas puede ser prioritaria para una persona determinada; y no
serlo para el vecino. Y que un psicólogo (como cualquier otro
profesional que estudia "lo humano") debe estar preparado para indagar
y aceptar lo que se encuentra en función de sus resultados
-individuales, grupales y si me apuran, hasta sociales-. Y que las
"entidades clínicas" no deben multiplicarse sino reducirse todo lo
posible. Dada la plasticidad y variedad de lo humano, "lo patológico"
es algo que debe probarse, no suponerse.

>La prioridad de cada actividad o espacio vital la marcan los sistemas a los
>cuales perteneces (familia, amigos, grupo de trabajo, equipo de bochas...),
>si la persona es capaz de satisfacer el tiempo que le demandan cada uno de
>esos grupos carecerá de problemas interpersonales (entendemos aquí la mal
>llamada adicción al trabajo como un problemas de relaciones interpersonales
>por defecto). Si no pertenece a sistemas, o es Robinson Crusoe o es un
>esquizoide, con lo que el tema de que quiera invertir su tiempo trabajando
>es un problema secundario al menos desde la psicopatología.

En mi opinión estamos mezclando ideas que encuentran su desarrollo en
campos diferentes. Toda la cuestión viene de aceptar o no aceptar que
exista una "adicción al trabajo" como una entidad clínica, como una
enfermedad o patología distinguible. Mis dudas van por ese sentido.
Los problemas que planteas no sirven para resolver mis dudas. Puedo
aceptarlos y seguir considerando que no existe la "adicción al
trabajo"; que lo más que puede aceptarse es que *eso* es una manera de
hablar. Una manera simpática y coloquial de expresarse en la
cafetería, entre colegas relajados.

>Evidentemente si estás a 500 km  o a los que sea de tu casa, no vas a ir
>todos los días a cubrir tu cuota de aporte de tu persona a la familia, sería
>sacar las cosas de quicio, pero yo no diría que la "Famosa estudiosa de
>Gorilas en la Niebla" se dedicaba "Full time" a su trabajo, si me apuras, lo
>que ella hacía no era percibido por ella como un trabajo....aquello amigo
>Carlos era nada más y nada menos que su FAMILIA nadie le tenía que premiar
>de ninguna forma por lo que ella hacía.

Bueno... creo que das un argumento importante. Es posible que en
algunos casos el "trabajo" sea la "familia" (como tambien es posible
que "la familia" sea el "trabajo"). En estos casos resulta evidente la
endeblez de la categoría "adicción al trabajo"... a menos que se la
use al modo poético: "la vida crea adicción".

Saludos. Carlos Salinas.