lunes, 1 de septiembre de 2008

Glaucoma

NOTICIAS DE LA CIENCIA Y LA TECNOLOGIA
Vol. I, No. 138
Miércoles, 19 de Marzo de 2003

         -MUTACION GENETICA Y GLAUCOMA: Mientras estudiaban ratones que 
tenían un gen mutado cuya contrapartida causa glaucoma hereditario en seres 
humanos, unos investigadores descubrieron una segunda mutación génica que 
empeora el defecto estructural del ojo que causa este tipo de glaucoma.

         La nueva mutación génica descubierta afecta a la producción de 
L-DOPA. Los investigadores sugieren que puede ser posible prevenir el 
glaucoma administrando L-DOPA, que se utiliza en el tratamiento de la 
enfermedad de Parkinson.

         Los investigadores, conducidos por el investigador del Instituto 
Médico Howard Hughes Simon W. M. John, del Laboratorio Jackson, publicaron 
sus resultados en el número del 7 de marzo de 2003 de la revista Science. 
Entre los colegas de John se encontraban Richard Libby y Richard Smith, del 
Laboratorio Jackson, y Frank Gonzalez, del Instituto Nacional del Cáncer.

         En sus estudios con ratones, los investigadores exploraron cómo la 
ausencia del gen que codifica para la proteína Cyp1b1 -el mismo defecto que 
ocurre en seres humanos con glaucoma congénito primario (GCP)- afecta al 
desarrollo del glaucoma. Al examinar a los ratones, los científicos 
encontraron malformaciones en las estructuras de drenaje ocular que 
normalmente controlan la presión a medida que el líquido del humor acuoso 
fluye hacia el exterior del globo ocular. Estas anormalidades oculares se 
conocen como disgenesias del segmento anterior.

         Según Smith, que ha tratado a pacientes con GCP, es probable que 
la capacidad de identificar las anormalidades en ratones sirva para avanzar 
en la comprensión de cómo se desarrolla la enfermedad en seres humanos. 
“Las frustraciones en los intentos por comprender el GCP se han debido a la 
escasez de casos divulgados en los cuales los pacientes no han tenido 
glaucoma durante varios años ni han sido sometidos a cirugías y a múltiples 
medicaciones”, dijo Smith. “Así que para cuando llega el momento en el que 
podemos examinar el tejido humano, es muy difícil determinar el defecto 
anatómico”.

         Según John, estas anormalidades anatómicas son una causa 
subyacente del glaucoma severo que afecta a las personas con GCP. Aunque el 
trastorno es relativamente infrecuente -ocurre en cerca de uno de cada 
10.000 nacimientos en los Estados Unidos- puede causar consecuencias 
devastadoras, dijo.

         “Si se tienen anormalidades o un funcionamiento disminuido de las 
estructuras de drenaje, el ingreso de humor acuoso puede resultar en un 
incremento de la presión intraocular y en una forma de glaucoma muy 
desagradable que padecen los bebés humanos”, dijo. “Esta puede ser una 
condición dolorosa con presiones lo suficientemente altas como para rasgar 
la córnea y causar la pérdida de visión”.

         Un rompecabezas que los investigadores afrontan, dijo John, es que 
algunos niños que han heredado la condición pueden sufrir glaucoma serio, 
mientras que otros presentan efectos retrasados o ausencia total de ellos. 
“Así que aunque no está aceptado ampliamente, nosotros creemos que podría 
haber factores genéticos y/o ambientales múltiples que podrían afectar el 
curso de la enfermedad”. Tales factores podrían interactuar para afectar 
las intrincadas estructuras de drenaje en un grado mayor en algunos casos 
que en otros.

         Surgió una pista de un posible factor genético al observar que los 
ratones albinos que carecían de Cyp1b1 parecían presentar una peor 
patología que los ratones pigmentados. Una serie de cruces genéticos entre 
varios ratones realizados por Libby y sus colegas produjo cepas de ratones 
cuya única diferencia era la presencia o ausencia de pigmentación. Los 
investigadores determinaron, en última instancia, el modificador clave de 
la severidad del glaucoma, demostrando que en los ratones negativos para 
Cyp1b1 dependían del estado del gen que codifica para la enzima tirosinasa. 
La enzima tirosinasa actúa en el proceso de pigmentación como catalizador 
clave para convertir el aminoácido tirosina en una molécula precursora de 
pigmentos, L-DOPA.

         Los investigadores también exploraron cómo las mutaciones en el 
gen para la tirosina afectaban a los ratones que carecían del gen FOXC1, 
que también causa GCP y otras formas de glaucoma en seres humanos. 
Encontraron que los ratones FOXC1 deficientes en tirosina también 
presentaban anormalidades más severas en el sistema de drenaje ocular.

         Para determinar si la administración de L-DOPA podía mitigar estos 
defectos, los investigadores administraron el producto químico al agua que 
bebían los ratones preñados que carecían de Cyp1b1 y tirosinasa. 
Encontraron que el tratamiento prevenía las anormalidades severas en las 
crías de los ratones que habían sido alimentados con L-DOPA.

         John observó que otra enzima, la tirosina hidroxilasa, también 
está involucrada en la producción de L-DOPA, sugiriendo otra vía bioquímica 
que afecta el desarrollo del segmento anterior del ojo y la severidad del GCP.

         “Todos estos resultados abren un camino nuevo para investigar la 
función de la L-DOPA en el desarrollo del segmento anterior y del glaucoma 
causados por varios genes”, dijo John. Además, la identificación de la 
L-DOPA como una molécula clave podría relacionar las funciones de muchos de 
los genes conocidos que causan disgenesias del segmento anterior y 
glaucoma. “La mayoría de estos genes conocidos puede afectar la tirosina 
hidroxilasa en células de la cresta neural, de donde derivan las 
estructuras del segmento anterior que son relevantes. Por lo tanto, nuestro 
trabajo proporciona una relación conceptual para los trastornos del 
desarrollo del segmento anterior causados por distintos genes, y 
proporciona un marco importante para experimentos futuros”.
         A pesar de que los investigadores hacen notar que la L-DOPA ya 
está siendo utilizada para tratar los síntomas de la enfermedad de 
Parkinson, son cautelosos al recomendar su uso para tratar glaucomas. “La 
L-DOPA es una molécula que afecta al sistema nervioso, y necesitamos 
proceder muy cuidadosamente con estudios adicionales en animales y humanos 
para poder saber si tal tratamiento puede convertirse en una realidad”, 
dijo John.

         Puede darse el caso, dijo John, de que drogas que incrementen la 
enzima tirosinasa -y no la administración de L-DOPA- sean más útiles como 
terapia. “Estamos muy entusiasmados porque estos resultados abren un camino 
nuevo para la investigación sobre estos trastornos”, dijo. (HHMI)

Información adicional en:
http://www.hhmi.org/news/john-esp.html
http://www.hhmi.org/research/investigators/john.html