martes, 26 de agosto de 2008

Henning Mankell y Kurt Wallender

La nueva entrega de Henning Mankell sorprende, entre otras cosas, porque es la hija del inspector Kurt Wallender quien protagoniza la historia policiaca. El autor sueco aborda en esta ocasión un caso en el que el fanatismo religioso tiene gran importancia. Con Linda se abre otra serie para los seguidores de la novela negra.

GUILLERMO ALTARES
BABELIA - 15-04-2006

ANTES DE QUE HIELE
Henning Mankell
Traducción de Carmen Montes Cano
Tusquets. Barcelona, 2006
480 páginas. 20 euros
Como siempre el inspector Kurt Wallender está cansado, lo que no le impide ser un investigador infatigable. Como siempre, un hecho extraordinario ocurre muy lejos de Suecia, aunque el lector presiente que los hilos de la historia y de la casualidad acabarán por llegar hasta el norte de Europa. Y, como siempre, Henning Mankell aprovecha una historia aparentemente policiaca para mostrar las miserias de nuestra sociedad, en este caso el fanatismo religioso, y no precisamente el islámico. En otras palabras, Antes de que hiele es un Mankell puro y duro, fiel al esquema que ha logrado que la serie protagonizada por el inspector de policía de Ystad haya captado lectores en todo el mundo (ha sido traducida a 37 idiomas).

Pero esta novela presenta una diferencia crucial con respecto a los anteriores títulos: el protagonista ya no es Kurt Wallender, sino su hija, Linda, que está a punto de incorporarse a la policía de Ystad y que es quien se encuentra en el centro de la investigación. El inspector es un personaje importante, pero secundario, algo a lo que, para los fanáticos de la serie, resulta difícil acostumbrarse.

Quizá por eso Antes de que hiele no es el mejor Mankell. Su trama es, en algunos momentos, demasiado previsible y, a veces, inverosímil, lo que resulta especialmente grave para un escritor tan pegado a la realidad como este autor, que vive entre Suecia y Mozambique, donde dirige el teatro nacional. Dicho esto, conviene aclarar que este libro no deja de ser una estupenda novela policiaca que atrapa al lector tanto por una trama inquietante como por su desolador viaje por los rincones oscuros de nuestra sociedad. Mankell tiene oficio, imaginación y, sobre todo, una mirada sobre el mundo, más que suficiente para construir un libro que sus seguidores no se arrepentirán de tener entre sus manos. Como tampoco se arrepentirán, dicho sea de paso, de ver las películas, hechas para televisión en Alemania, basadas en cinco libros de la serie, que acaban de ser editadas en DVD en castellano por primera vez.

Pero es inevitable que los lectores echen de menos a Kurt Wallender, que se ha colocado como el Gordito de la Continental, Philip Marlowe o el inspector Montalbano, y tantos otros, entre los grandes personajes de la novela negra. Linda Wallender hace muchos méritos en este libro, que se presenta como el primero de una nueva serie, pero todavía tiene que ganárselo.

1 comentario:

José Luís Romero dijo...

...En una ciudad tan populosa y cosmopolita como Barcelona en cualquier lugar hay broncas, en cualquier momento se comenten asaltos o te topas con borrachos al volante. Y la noche es otro país con otro idioma, donde predomina la palabra gruesa, el gesto seco y donde campan a sus anchas los pirados que se dedican a incendiar coches y contenedores para divertirse. A esas horas el peligro y la violencia aumentan exponencialmente, sobre todo en el centro. Por algo Las Ramblas se encuentra en el ranking de las diez calles más peligrosas del mundo...
...Otra cosa era el resto de la Plaza y sus aledaños, donde se movía otro tipo de ambiente. Un batiburrillo de gente de la más baja extracción se daba cita también allí. Los bancos públicos y los suelos estaban ocupados por una variopinta hueste antisocial: gente sin patria ni techo, pedigüeños, camellos, borrachos, drogadictos, liendrosos, feos y los más guarros de Barcelona y otras ciudades europeas se congregaban cada noche entorno al sembrado de terrazas más caras de la Barcelona cosmopolita, una milicia que había renunciado al amansamiento impuesto por el sistema y había asumido el extremismo social como forma de vida...
Extractado de SIEMPRE QUISE BAILAR COMO EL NEGRO DE BONEY M.

http://minovelanegra.blogspot.com/