domingo, 17 de agosto de 2008

Los hombres nacen aristotélicos o platónicos

Borges, Jorge Luis
Otras Inquisiciones
Alianza Editorial, Biblioteca Borges, El Libro de Bolsillo (BA 0006)
Madrid, 1997
pp 296

en "El ruiseñor de Keats"

En la pag. 179, 3er párrafo, dice:

Observa Coleridge que todos los hombres nacen aristotélicos o platónicos. Los últimos sienten que las clases, los órdenes y los géneros son realidades; los primeros, que son generalizaciones; para éstos, el lenguaje no es otra cosa que un aproximativo juego de símbolos; para aquellos es el mapa del universo. El platónico sabe que el universo de algún modo un cosmos, un orden; ese orden orden, para el aristotélico, puede ser un error o una ficción de nuestro conocimiento parcial. A través de las latitudes y de las épocas, los dos antagonistas inmortales cambian de dialecto y de nombre: uno es Parménides, Platón, Spinoza, Kant, Francis Bradley; el otro Heráclito, Aristóteles, Locke, Hume, William James. En las arduas escuelas de la Edad Media, todos invocan a Aristóteles, maestro de la humana razón (Convivio IV, 2), pero los nominalistas son Aristóteles; los realistas, Platón. (...). Los hombres, dijo Coleridge, nacen aristotélicos o platónicos; de la mente inglesa cabe afirmar que nació aristotélica. Lo real, para esa mente, no son los conceptos abstractos, sino los individuos; no el ruiseñor genérico, sino los ruiseñores concretos.