martes, 26 de agosto de 2008

Ventajas de tener un perro... en Alemania

Tue, 19 Jul 2005 15:55:06 -0400
Subject: Como sobrevivir en Alemania sin saber alemán

* Fuente:
http://www.dw-world.de/dw/article/0,,1647328,00.html?maca=spa-Titulares-640-html
De todas las experiencias posibles de este mundo, una de las más frustrantes podría ser el aterrizar en un país donde no hablas el idioma. En mi caso, Alemania.

Caso 1: Tomar un tranvía

El primer problema se plantea en el transporte. Las cosas, como en cualquier otro país, no están en el mismo sitio en Alemania, por lo tanto, hay que moverse. Vemos un tranvía y decidimos -si previamente hemos pasado la odisea de preguntar cómo podemos llegar a donde queremos para terminar diciendo: "Sprechen sie Englisch?"- entrar en él. Hasta aquí, todo bien, pero, ¡maldición! No hemos pagado el pasaje, aunque tampoco nos lo han pedido. ¿Será gratis? Miramos a un lado y al otro. Parece que no viene nadie. Entonces apreciamos que allá al fondo del tranvía hay una máquina donde parece ser que se consigue el billete. Veamos: alemán, inglés, italiano, francés, turco. ¿y el español?, ¡vaya!

No hay. Al final pasan dos cosas: a) Pagamos una barbaridad por un pasaje que posiblemente sea para todo el mes y parte del otro y b) No pagamos y vivimos en una constante psicosis persecutoria hasta que llegamos a nuestro destino. El punto b es curioso: todos son sospechosos, desde la señora que está enfrente hasta ese joven ejecutivo con su maletín, y todos parecen estar a punto de preguntar: "¿y su pasaje?" Por fin bajamos del tren; ¡Uf, que alivio! La próxima vez tomaremos el taxi.

Caso 2: Comprar en el supermercado

Los supermercados alemanes no encierran ningún misterio. Tienen, en mayor o menor medida, los mismos productos existentes en otros lugares. Al entrar en uno de ellos te das cuenta, como en cualquier otro lugar de este país, que no entiendes nada.

Solución: referencia icónica, es decir, un plátano es igual aquí y en Pekín, así que a la hora de comprar no es necesario ser Goethe. Hacemos nuestra compra felices y contentos, calculamos lo que tenemos y, por lo tanto, cuanto podemos gastar. A ver: leche, huevos, queso, lechuga, cerveza por supuesto. Ya está todo. Por fin llegamos a la caja y nos disponemos a pagar cuando ¡horror!, es más de lo que habíamos calculado. ¿Cómo es posible? Hasta usamos la calculadora. Mientras tanto la cola que se crea debido a tu confusión empieza a crecer. Vamos a ver. Quitemos la leche. Pero si la aparto; ¿con qué bebo el café? La lechuga, no, que estoy a dieta. A todo esto, la cajera te mira con más mala cara que un pavo en Navidad. ¡Qué horror! Al final ya nos damos cuenta: en Alemania se recicla, y el precio que se indica no coincide con el real ya que hay que sumarle una cantidad: el precio de las botellas que se devuelve al regresarlas al supermercado.

Caso 3: Sacar dinero del banco

Si abusamos del caso 2, no nos quedará más remedio que prestar atención al caso 3. Sacar dinero de un banco alemán conlleva un entrenamiento específico. La mayoría de los cajeros automáticos alemanes funcionan en varias lenguas pero a veces nos encontramos en el caso 1, es decir, están todos los idiomas menos el que hablamos. Valientes y decididos introducimos nuestra tarjeta en el cajero automático. Todas las opciones en alemán, como era de esperar. Empezamos pues a tocar ininterrumpidamente todo botón que encontramos.

Nada. No puedo sacar nada. Llegamos a pensar si, casualmente, hemos llegado a entrar en el sistema informático de la Casa Blanca. ¡Qué desesperación! ¡De aquí tiene que salir dinero! Salir es la palabra clave. Entonces, recordamos que al salir de los sitios se repite una palabra: "Ausgang". Aquí, en la pantalla del cajero hay una palabra que contiene "Aus". Ya está. Por fin aparecen números; eso sí lo entiendo.

JC

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Date: Sun, 31 Jul 2005 15:51:35 -0400
Subject: Cómo sobrevivir en Alemania sin saber alemán (II parte)
* Fuente:
http://www.dw-world.de/dw/article/0,,1660800,00.html?maca=spa-Titulares-640-html

Dicen que el lenguaje sirve para que la gente se comunique. Seguimos experimentando situaciones inverosímiles por una sencilla razón: ¡No entiendo el lenguaje de Alemania!

Caso 4: Preguntar por una calle

Hay varias razones por las cuales, en algún momento determinado de nuestra vida, se nos ocurría preguntar dónde está una calle. Después de haber dado la vuelta al mapa en los 360 grados posibles, caemos en la cuenta de que no tenemos ni idea de cómo llegar a donde queremos. Sumémosle a esto el inconveniente (y constante presente en nuestra vida aquí) de no saber el lenguaje. En realidad, el verdadero problema se presenta sólo en el idioma ya que, a falta de éste, los signos gestuales pueden resultar de gran utilidad. Existe un paso previo antes de nuestra pregunta clave: '¿dónde está la "no sé donde straße"? Este paso consiste en seleccionar nuestro objetivo/individuo, el cual debe ser único, principal y no debe sufrir daños colaterales (es decir, no debe perder tanto tiempo que llegue atrasado al trabajo, ya que podría llegar a ser causal de despido). Nuestro objetivo/individuo debe reunir las siguientes características: a) tener pinta de ser paciente, b) parecer que controla 17 idiomas y c) dar la impresión de que puede leer nuestra mente. Debido a que las características b) y c) son un poco improbables, nos conformaremos sólo con la a). Una vez seleccionado el objetivo, le abordaremos con la siguiente pregunta: 'Wo ist die (por ejemplo) Juanita straße?' Al hacer esta pregunta, y por norma general, nuestro objetivo/individuo creerá que sabemos hablar alemán (qué ingenuo) por lo que contestará abiertamente y sin ningún tapujo a nuestra pregunta, eso sí, en alemán. Después de su afanada explicación nos mirará fijamente, entonces se dará cuenta (al poner cara de estreñidos) de que no hemos entendido ni una palabra. Aquí es cuando viene el importante factor signo. ¡Qué haríamos sin nuestras manos! Nuestro objetivo/individuo haciendo honor a su característica a) nos explica gestualmente dónde está la calle que buscamos. Esta técnica no garantiza que lleguemos al lugar tan ansiado,ya que la interpretación de los gestos corre a cuenta de cada uno.

Caso 5: Conducir en bicicleta

En comparación con otros países, en Alemania se utiliza con frecuencia la bicicleta como medio de transporte. Siguiendo el lema de "donde fueres haz lo que vieres", nos lanzamos a la aventura de montarnos en una bicicleta en un país como Alemania. Circular con una bicicleta en Alemania no tiene, en apariencia, ninguna dificultad. Aunque hay algunas premisas que debemos tener en cuenta. Si circulamos por una zona de la acera que está poco concurrida y las pocas personas que nos encontramos nos miran con cara de pocos amigos, debemos pasarnos al carril de la bicicleta, ya que estamos en el de peatones. También puede ocurrir que estando en el carril de bicicleta quieran adelantarnos. Esto es un hecho muy normal por estas fechas. Con la influencia del Tour de Francia hay mucho "pequeño Amstrong" por ahí suelto. Aunque parezca increíble, encontrar aparcamiento para bicicletas en Alemania es casi tan complicado como encontrarlo para el coche. Incluso existiendo zonas para dejar nuestras bicicletas, la mayoría de las veces están "überfüllt", es decir, todas ocupadas. Al final decidimos aparcar nuestra bicicleta en los lugares más extraños: un árbol, un poste, una señal de tráfico, una tubería, en definitiva, cualquier cosa medianamente firme que sostenga el peso de nuestra bicicleta. El tráfico de bicicletas es tal, que por último decidimos regresar al caso 1 (tomar un tranvía).

Caso 6: Flirtear

Después de unos días en el país, nos sentimos llenos de confianza y decidimos conocer a alguien para entablar algo más que una conversación. La forma de relacionarse en Alemania es un poco diferente a la de otros países. Mientras en algunos lugares se opta por la técnica del 'acoso y derribo', en Alemania la manera de conquistar es más sutil. Dependiendo del lugar donde nos encontremos, la acción se desarrollará de una forma u otra. La discoteca puede ayudar mucho en vista de nuestra carencia del idioma ya que la música alta nos dejará en el caso 4 (comprensión del lenguaje de signos). El único inconveniente es que después de unos pocos signos la conversación se hace monótona e incluso insostenible. Además, es un poco arriesgado utilizar el lenguaje de los signos ya que puede haber malentendidos. Otro lugar clave es el pub o bar. Aquí es más necesario el idioma que no conocemos aunque, por otro lado, hemos comprobado empíricamente el hecho de que después de dos copas entendemos mejor el idioma e incluso, nos lanzamos a hablar alemán. El inconveniente radica en el autocontrol. Hemos olvidado cuántas copas llevamos y no sabemos ya si estamos hablando en turco, chino o serbocroata. En Alemania descartamos como lugares de encuentro los supermercados, tranvías (suficiente tenemos con el caso 1), autobuses o restaurantes. Abatidos y derrotados, nos damos por vencidos y al llegar a casa se nos ocurre bajar al perro para despejarnos. Después de un rato en la calle se nos han acercado 6 personas ya, ¿será el perfume?, ¿serán mis zapatos?, ¿será mi nuevo reloj? No, el imán de atracción de personas es el perro. En Alemania aman a estos sabuesos, por lo tanto: Conclusión: si quieres conquistar a alguien en Alemania, cómprate un perro.

José Carlos Muras