martes, 12 de agosto de 2008

El Zen y el arte del mantenimiento de la motocicleta

Fragmentos de:
Roberto M. Pirsig
Zen y el Arte del Mantenimiento de la Motocicleta. Una indagación sobre los valores.
Edit. Noguer.
1a. Edición 1978

[nº inicial, nº de página de la edición anotada]

22. Cuando se habla sobre el control de la natalidad, lo que bloquea y congela el tema no es la cuestión de argumentar por unos cuantos bebés de más o de menos. Esto sólo es la superficie. Lo que hay debajo es un conflicto de fe, de fe en una planificación social empírica contra la fe en la autoridad de Dios tal como es revelada por las enseñanzas de la iglesia católica. Puede uno demostrar el carácter práctico de la paternidad programada hasta cansarse de oírse a sí mismo, y nada conseguirá con ello porque el antagonista no va a admitir el supuesto de todo lo que sea socialmente práctico sea bueno "per se". Par él, lo bueno tiene otras fuentes a las que da tanto valor o más que a lo socialmente práctico.

29. Yo argumenté que la incomodidad física sólo es importante cuando el talante no es el debido. Entonces es cuando uno se aferra a cualquier cosa que sea incómoda y asegura que ésta es la causa. Pero si el talante es el apropiado, la incomodidad física no significa gran cosa.

36. Cuando uno quiere apresurar algo, es porque ese algo le tiene ya sin cuidado y quiere dedicarse a otras cosas.

42. Las leyes de la naturaleza son invenciones humanas, como los fantasmas. Las leyes de la lógica o de las matemáticas son también invenciones humanas, como los fantasmas. Todo eso es invención humana, incluida la idea de que no es invención humana. El mundo no tiene existencia alguna fuera de la imaginación humana. Todo esto es un fantasma, y en la antigüedad fue reconocido como tal todo ese bendito mundo en el que vivimos. Está dirigido por fantasmas. Vemos lo que vemos porque estos fantasmas nos lo enseñan: los fantasmas de Moisés y de Cristo, y del Buda, y de Platón, Descartes y Rousseau, y de Jefferson y Lincoln (...)

56. A él no le interesa tanto lo que las cosas significan como lo que son.

58. (...) yo había estado viendo aquella calza [una parte de la moto] de un modo intelectual, racional y cerebral en el que las propiedades científicas del metal eran todo lo que contaba. John atacaba la cuestión inmediata e intuitivamente, abriendo una ranura en ella. Yo lo hacía en términos de colocar una calza. El la acometía en términos de apariencia inmediata. yo veía lo que significaba la calza. El veía lo que era la calza (...) y cuando uno ve lo que la calza es, en este caso, resulta deprimente? A quién le agrada pensar en una bellísima máquina de precisión reparada con un recorte de pura chatarra?

58. Mirábamos ambos la misma cosa (...) con la excepción de que él estaba mirando, viendo, hablando y pensando desde una dimensión completamente distinta.

71. Un entendimiento clásico ve el mundo principalmente como una forma subyacente en sí. Un entendimiento romántico lo ve primordialmente en términos de apariencia inmediata. Si se le enseña un motor, un plano de máquina o un esquema de electrónica a un romántico, es improbable que vean en ello algo de gran interés. No le atrae porque la realidad que él ve es una superficie. Complicadas y monótonas listas de nombres, líneas y números (...) Pero si se le enseña el mismo plano (...) a una persona clásica, (...) ve que dentro de las líneas, las formas y los símbolos hay una enorme riqueza de forma subyacente.

72. Este es el origen del problema. Las personas se inclinan a pensar y sentir de un modo o de otro, y al hacerlo tienden a entender mal y a subestimar lo que es la otra modalidad.

75. Uno adquiere la ilusión de que todas estas partes están exactamente ahí y que son nombradas tal como existen. Pero pueden ser denominadas de un modo diferente y organizadas de manera totalmente distinta, según se mueva el cuchillo (...) Si uno fuese a una tienda de recambios de moto y pidiese un conjunto de realimentación, nadie sabría de qué está hablando. no se desglosan así las motos. No hay dos fabricantes que las desglosen igual, y todo mecánico está familiarizado con el problema de la parte que uno no puede comprar debido a no encontrarla porque el fabricante la considera como parte de otra cosa.

78. La aplicación de este cuchillo, la división del mundo en partes y la construcción de esta estructura, todo ello es algo que todos hacemos (...) el proceso de selección produce su mutación. Tomamos un puñado de arena del interminable paisaje del conocimiento que nos rodea, y damos a este puñado de arena el nombre de mundo.

79. Para comprender lo que él trataba de hacer, es necesario ver que esa parte del paisaje, inseparable del mismo, que debe ser comprendida, es una figura en medio del mismo, que clasifica la arena en montones. Ver el paisaje sin ver a esa figura, equivale a no verlo en absoluto. Rechazar esa parte de Buda que asiste al análisis de las motos, es prescindir de Buda por completo.

(...) Acerca del Buda que existe independientemente de todo pensamiento analítico se ha hablado mucho; algunos dirían que demasiado, y discutirían todo intento de añadirle algo. Pero acerca del Buda que existen en el pensamiento analítico, y que da a ese pensamiento analítico su dirección, no se ha dicho virtualmente nada.

80. (...) mentes preclaras pugnan por curar enfermedades y lograr que la gente viva más, pero sólo los locos preguntan por qué.

92. Hablar acerca de la racionalidad puede sumir en una gran confusión, a no ser que se incluyan también las cosas de que trata la racionalidad.

94. Una motocicleta puede ser dividida según sus componentes y según sus funciones (...) [componentes/funciones... y luego pueden subdividirse los componentes en conjunto energético/conjunto de marcha] Esta estructura de conceptos es denominada formalmente jerarquía, y desde la antigüedad ha sido una estructura básica para todo el conocimiento occidental.

95. Esto es cuanto es la motocicleta, un sistema de conceptos elaborado en acero. No hay parte ni forma en él que no proceda de la mente de alguien...

96. El acero puede tener la forma que uno quiera si se tiene la suficiente habilidad, y cualquier forma menos la que uno quiere si no se posee esta habilidad.

100. Cuando pienso en un método científico formal, a veces acude a mi mente la imagen de una enorme juggernaut, de un colosal buldózer, lento, pesado, voluminoso y laborioso, pero invencible (...) Cuando [se] ha topado con un problema realmente serio, lo ha intentado todo, se ha devanado los sesos y nada se consigue, y uno sabe que esta vez la Naturaleza ha decidido mostrarse realmente difícil, dice: "De acuerdo, Naturaleza, aquí termina el buen chico, y adopta el método científico formal.

Con este fin, se lleva una agenda de laboratorio. Todo es anotado, formalmente, para que uno pueda saber en todo momento dónde está, dónde ha estado, adónde va y adónde quiere llegar. En una labor científica y en la tecnología electrónica, esto es necesario porque de lo contrario los problemas llegan a ser tan complicados que uno se pierde y confunde con ellos, olvida lo que sabe y lo que no sabe, y ha de darse por vencido (...) A veces, el mero acto de escribir los problemas permite que la mente enfoque lo que realmente son.

Las declaraciones lógicas anotadas en la libreta se dividen en seis categorías:

(1) explicación del problema,
(2) hipótesis relativas a las causas del problema,
(3) experimentos destinados a comprobar cada hipótesis,
(4) pronósticos de resultados de los experimentos,
(5) resultados observados de los experimentos, y
(6) conclusiones a partir de los resultados de los experimentos.

(...) La verdadera finalidad del método científico es asegurar que la Naturaleza no nos haya inducido erróneamente a pensar que sabemos algo que en realidad no sabemos.

(...) la principal habilidad radica en no manifestar en absoluto más de lo que uno sepa positivamente

(...) Este enfoque cuidadoso de las primeras cuestiones nos libra de adoptar una dirección principal falsa.

102. El hombre que realiza una demostración científica con cincuenta mil dólares de equipo a lo Frankenstein, no hace nada científico si sabe de antemano cuáles van a ser los resultados de sus esfuerzos. En cambio el mecánico de motos que toca la bocina para comprobar si funciona la batería, realiza informalmente un experimento auténticamente científico. Está probando una hipótesis formulando la pregunta al natural. El científico de TV que murmura, apenado: "El experimento ha sido un fracaso; no hemos conseguido lo que esperábamos", es víctima sobre todo de un mal guionista. Un experimento nunca fracasa sólo por que deje de conseguir los resultados pronosticados. Un experimento sólo es un fracaso cuando falla también en cuanto a poner a prueba, adecuadamente, la hipótesis en cuestión, cuando los datos que aporta no prueban nada ni en un sentido ni en el otro.

En este punto, la habilidad estriba en utilizar experimentos que sólo sometan a prueba la hipótesis en cuestión, ni más ni menos (...) Para llevar a cabo debidamente un experimento, debe pensar con gran rigidez en términos de qué es lo que directamente causa qué. Esto lo sabemos a partir de la jerarquía. la bocina no hace correr la motocicleta. Ni tampoco la vería, excepto de un modo muy indirecto. El punto en el que el sistema eléctrico causa directamente la ignición se encuentra en las bujías, y si uno no ha experimenta ahí, en la salida del sistema eléctrico, nunca sabrá en realidad si el fallo es o no eléctrico.

106. El número de hipótesis racionales que pueden explicar cualquier fenómeno dado es infinito.

107. De ser cierta, esta ley no es un pequeño lunar en el razonamiento científico. La ley es totalmente nihilista. (...)

Si el propósito del método científico consiste en elegir entre multitud de hipótesis, y si el número de hipótesis aumenta con mayor rapidez de la que puede admitir el método experimental, está claro entonces que nunca será posible verificar todas las hipótesis. Y si no se puede verificar todas las hipótesis, entonces los resultados de cualquier experimento son inconclusivos y todo el método científico queda corto en su meta de establecer un conocimiento probado.

Acerca de esto, Einstein dijo: "La evolución ha demostrado que, en cualquier momento dado, de todas las construcciones concebibles sólo una se ha mostrado siempre absolutamente superior al resto", y dejó la cosa ahí. (...)

La frase "en cualquier momento dado" le escandalizó. ?De veras quería Einstein afirmar que la verdad era una función del tiempo? (...)

Pero allí estaba todo la historia ciencia (...) Algunas verdades científicas parecían durar siglos, y otras menos de un año. (...)

Estudió verdades científicas y después se sintió todavía más trastornado por la causa aparente de su condición temporal. Parecía como si los períodos de tiempo de las verdades científicas guardasen relación inversa con la intensidad del esfuerzo científico. (...)

Lo que abrevia el período de vida de la verdad existente es el volumen de hipótesis ofrecidas para sustituirla; cuantas más hipótesis, más breve el período de tiempo de la verdad. Y lo que parece estar causando el crecimiento del número de hipótesis en las últimas décadas sería nada menos que el propio método científico.

108. Lo que esto significa, lógicamente, es que, al tratar de avanzar hacia una verdad invariable a través del método científico, en realidad no se avanza hacia ella. ¡Se aleja de ella! ¡Es la aplicación del método científico lo que la está haciendo cambiar! (...)

El propósito del método científico consiste en seleccionar una sola verdad entre muchas verdades hipotéticas. De esto más que de cualquier otra cosa, trata la ciencia. Pero la ciencia histórica ha hecho exactamente lo contrario. A través de multiplicación tras multiplicación de hechos, informaciones, teorías e hipótesis, es la propia ciencia la que conduce a la humanidad desde unas verdades individuales absolutas a otras múltiples, indeterminadas y relativas. El principal productor del caos social, la indeterminación de pensamiento y valores que, según se supone, el conocimiento racional ha de eliminar, no es sino la misma ciencia.

154. Contemplamos los últimos tres mil años y en nuestros adentros creemos divisar claras normas y encadenamientos de causa y efecto a través de los cuales las cosas han llegado a ser lo que son. Pero si nos remontamos a las fuentes originales, a la literatura de cualquier época en particular, descubrimos que tales causas nunca fueron aparentes en los tiempos en que, según se supone, estaban actuando ya. durante los períodos de expansión radical, todo ha tenido siempre un aspecto confuso, carente de finalidad y de desbarajuste, igual que ahora.

155. Los antiguos griegos (...) que fueron los inventores de la razón clásica, eran demasiado inteligentes para utilizarla exclusivamente en el pronóstico del futuro. Escuchaban el viento, y a partir de ahí predecían el futuro. Esto, hoy en día, parece una insensatez, pero ¿por qué habían de parecer unos insensatos quienes eran los inventores de la razón?

119. (...) leía de un modo científico más bien que de modo literario, sometiendo a prueba cada frase a media que leía, anotando dudas y peguntas que resolver después (...)

120. Para seguir a Kant, hay que comprender también algo acerca del filósofo escocés David Hume. Hume había enunciado previamente que, si uno sigue las reglas más estrictas de la inducción lógica y la deducción a partir de la experiencia para determinar la verdadera naturaleza del mundo, debe llegar a ciertas conclusiones. (...) Supongamos que nace un niño privado de todos los sentidos (...) y supongamos que este niño es alimentado por vía intravenosa y se le mantiene con vida, en este estado, hasta llegar a los dieciocho años. Y surge entonces la pregunta: ¿tiene esta persona de dieciocho años algún pensamiento en su cabeza? ?Y si es así, ¿de dónde ha surgido? ¿Cómo lo ha obtenido?

Hume hubiera contestado que esa persona (...) no tenía pensamiento alguno, y al dar esta respuesta se hubiese definido a sí mismo como empírico, es decir, el que cree que todo conocimiento procede exclusivamente de los sentidos. (...)

El primer problema del empirismo, si se cree en el empirismo, concierne a la naturaleza de la "sustancia". Si todo nuestro conocimiento proviene de datos sensoriales ?qué es, exactamente, esa sustancia que, según se cree, produce tales datos? Si uno trata de imaginar lo que es esta sustancia, (...) se encontrará a sí mismo pensando en absolutamente nada.

Puesto que todo conocimiento procede de impresiones sensoriales, y puesto que no hay impresión sensorial de la sustancia en sí, de ello se sigue lógicamente que no hay conocimiento de la sustancia. Se encuentra enteramente dentro de nuestras mentes. La idea de que ahí fuera hay algo que emite las propiedades que nosotros percibimos, no es más qué una de esas nociones de sentido común, similar a la qué tienen los niños y según la cual la Tierra es plana y las líneas paralelas jamás se encuentran.

121. En segundo lugar, si uno comienza por la premisa de que todo nuestro conocimiento llega a nosotros a través de los sentidos, cabe preguntarse: ¡A partir de qué dato sensorial se recibe nuestro conocimiento de la causalidad? En otras palabras, ¡cuál es la base empírica científica de la propia causalidad?

La respuesta de Hume es: "Ninguna". No hay prueba de causalidad en nuestras sensaciones. Como la sustancia, se trata tan sólo de algo que imaginamos cuando una cosa sigue repetidamente a otra. No tiene existencia real en el mundo que nosotros observamos. Si uno acepta la premisa de que todo conocimiento nos llega a través de los sentidos -dice Hume- entonces hay que llegar lógicamente a la conclusión de que tanto la "Naturaleza" como las "leyes de la Naturaleza" son creaciones de nuestra propia imaginación.


Kant trata de salvar al empirismo científico de las consecuencias de su propia lógica auto devoradora. Al principio, parte desde el mismo camino que Hume había trazado antes que él. "No cabe duda de que todo nuestro conocimiento comienza con la experiencia", dice, pero pronto se desvía de este camino al negar que todos los componentes del conocimiento procedan de los sentidos en el momento en que se reciben los datos sensoriales. "Pero aunque todo conocimiento se inicia con la experiencia, de ello no se sigue que brote de la experiencia" (...)

Dice Kant que hay aspectos de la realidad que no son aportados inmediatamente por los sentidos, y les da la denominación de "a priori".

Ejemplo de conocimiento a priori es el "tiempo". No vemos al tiempo (...) El tiempo es (...) una "intuición", que la mente debe suministrar al recibir los datos sensoriales.

122. Lo mismo ocurre con es espacio. A menos que apliquemos los conceptos de espacio y tiempo a las impresiones qué recibimos, el mundo es ininteligible; es, tan sólo, un amasijo caleidoscópico de colores, formas, ruidos, olores, dolores y sabores sin significado. Sentimos los objetos de un cierto modo gracias a nuestra aplicación de intuiciones a priori, tales como el espacio y el tiempo, pero no creamos tales objetos a partir de nuestra imaginación, como asegurarían los idealistas filosóficos puros. Las formas de espacio y tiempo son aplicadas a los datos al ser éstos recibidos del objeto que los produce. Los conceptos a priori tienen sus orígenes en la naturaleza humana, de modo que ni son causados por el objeto sentido ni dan existencia a éste, sino que facilitan una especie de función de pantalla para los datos sensoriales que aceptaremos. Cuando nuestros ojos parpadean, por ejemplo, nuestros datos sensoriales nos dicen que el mundo ha desaparecido. Por esto queda oculto tras una pantalla y nunca llega a nuestra consciencia, porque tenemos en nuestro ente un concepto a priori de que el mundo posee continuidad. Lo que nosotros pensamos como realidad es una síntesis continua de elementos a partir de una jerarquía fija de conceptos a priori y de los datos continuamente cambiantes de los sentidos.

123. Tenemos en nuestras mentes una motocicleta a priori que tiene continuidad en tiempo y espacio y que es capaz de cambiar de aspecto al mover uno la cabeza (...)

Esta moto a priori ha sido construida en nuestras mentes durante muchos años y a partir de enormes cantidades de datos sensoriales, y está cambiando constantemente a medida que llegan nuevos datos sensoriales. (...)

124. Similarmente, aunque mis datos sensoriales jamás hayan aportado nada a lo que se pueda denominar "sustancia", sé que dentro de los datos sensoriales hay una capacidad de lograr las cosas que se esperan de la sustancia, y que los datos sensoriales seguirán coincidiendo con la motocicleta a priori de mi mente. Digo por conveniencia que tengo dinero en el banco, [aunque no es más que una zona magnética dentro de un disco de ordenador], y digo por conveniencia que la moto en la que viajo está compuesta de sustancias. El grueso de la Crítica de la razón pura de Kant se ocupa de cómo es adquirido este conocimiento a priori y de como es empleado éste.

126. Es un problema de nuestro tiempo. La gama del conocimiento humano es hoy tan amplia que todos somos especialistas, y la distancia entre especializaciones se ha hecho tan grande que cualquiera que trate de merodear libremente entre ellas casi ha de renunciar a la intimidad con la gente que le rodee.

134. La escuela era lo que eufemísticamente cabría denominar un "centro de enseñanza". En un centro de enseñanza, uno enseña, enseña y enseña sin tiempo para investigar, sin tiempo para la contemplación, y sin tiempo para participar en cuestiones exteriores. Sólo enseñar, enseñar y enseñar, hasta que la mente se embota, la creatividad se desvanece y uno se convierte en un autómata que dice las mismas cosas insulsas, una y otra vez, a oleadas interminables de alumnos inocentes que no pueden comprender por qué uno es tan insulso, pierden el respeto y extienden esta irrespetuosidad entre la comunidad. La razón de que uno enseñe, enseñe y enseñe es una manera muy ingeniosa de conducir a lo barato un centro docente, dando una falsa apariencia de educación genuina.

136. La verdadera Universidad, dijo, no tiene una localización específica. No dispone de propiedad, no paga salarios ni recibe ninguna aportación material. La verdadera Universidad es un estado mental.

150. En realidad, la paz espiritual no tiene nada de superficial -expongo-. Lo es todo. Lo que la produce es un buen mantenimiento. Lo que denominamos buena prestación de la máquina no es sino una objetivización de esta paz mental. La prueba definitiva es siempre la propia serenidad de cada uno. Si no se la posee al comenzar y no se la mantiene mientras se trabaja, es muy probable que uno traslade directamente sus problemas a la propia máquina.

151. (...) La tecnología da por supuesto que sólo hay una manera correcta de hacer las cosas, y esto nunca es verdad. Y cuando uno supone que sólo hay una manera acertada de hacer las cosas, desde luego las instrucciones comienzan y terminan exclusivamente con el asador. Pero si uno tiene que elegir entre un número infinito de maneras de montarlo, entonces la relación de la máquina con uno, y la relación de la máquina y uno mismo con el resto del mundo, debe ser tenida en cuenta, puesto que la selección entre muchas opciones, el arte del trabajo, depende tanto de nuestra mente y de nuestro espíritu como de los materiales de la máquina. Por esto se necesita una mente en paz.