domingo, 25 de mayo de 2008

Ética y capitalismo

From: Felix Duarte
Subject: "Etica de amplio espectro"

Sobre el tema del capitalismo, me parece interesante este texto de Mario Benedetti, que lo escribió en 1993, para "el País" de Madrid. Aclaro que lo transcripto ahora es parte de ese artículo. Y dice esto:

" Aunque no todas las pesquisas culminan en buenos hallazgos, a veces resulta útil seguir las pistas que brinda la etimología. Por ejemplo, tanto la raíz latina de la palabra moral, como el origen griego de la palabra ética, tienen un común denominador: la costumbre. Tan es así, que la ética es a menudo definida como la doctrina de las costumbres. Ahora bien, si las costumbres sufren un cambio sustancial, ¿implicará ello una alteración en los valores éticos y morales de una sociedad determinada? Es obvio que hay presupuestos éticos ( la decencia, la honradez, la solidaridad, la lealtad. etc.) que han sobrevivido a través ( y a pesar) de las ideologías y los regímenes más diversos. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, la liturgia del consumismo, pero sobre todo la desmesura y la acumulación internacional de capitales, así como la relativa impunidad con que estos crecen y se multiplican, han ido implantando nuevas costumbres, y en consecuencia nuevas doctrinas relacionadas con las mismas. O sea, si nos atenemos a la vieja definición: han elaborado otra noción de la moral y de la ética.

Recobra actualidad un proverbio que, en otro fin de siglo, escribía el francés Albert Guinon: ' Para muchos, la moral no es otra cosa que las precauciones que se toman para transgredirla'. A diferencia de los husos horarios, estos usos morales no precisan de un Greenwich que los regule. Cada macroeconomía supone una macroética. Un dogma neoliberal ( o neoconservador, da lo mismo ), por supuesto no escrito, consentidor y furtivo, va paulatinamente ensanchando y de alguna manera legitimando los estratos de prevaricación. Las antiguas severidades y exigencias quedan como reliquias del pasado. En todo caso son confinadas en la microética del individuo, de modo que éste se vaya haciendo cargo, día tras día, del sombrío porvenir que aguarda a la obsoleta profesión de la conciencia. Lo esbozó el viejo Seneca: ' Los que antes fueron vicios, ahora son costumbres'. Si alguien piensa, con todo derecho, que estas reflexiones son exageradas o caricaturescas, es aconsejable que eche un vistazo a las diversas geografías de este fin de siglo. Se verá que, en ese aspecto, no hay notorias diferencias entre el desarrollo y el subdesarrollo.

La nueva y lozana industria de la corrupción, con expertos en soborno y cohecho, abarca de Brasil a Alemania, de Estados Unidos a Argentina, de España a Perú, de Italia a México, del Vaticano a Rusia, sin descartar a países más pequeños o menos notorios. (.) En plena democracia, las financiaciones de más de un partido político pasan por túneles sombríos; la actual fiebre de privatizaciones a outrance deja en todas partes un rastro de sospechas que poco después, cuando la operación ya no tiene remedio ni retroceso, se convierten en penosas certezas. (.) Defender ardorosamente el interés público en la fácil retórica electoral, y desentenderse luego, ya en el poder, del voluntario lastre de aquellas cautivantes promesas, es asimismo una forma de corrupción. (.)

Las grandes corporaciones internacionales, los centros mundiales de decisión política, los núcleos inapelables de influencia financiera, por lo general no necesitan soltar un dólar para ejercer las consabidas manipulaciones. Se soborna con apoyos políticos, con convenios de poca monta y poco monto, con módicas declaraciones de fraternidad que luego pueden ser explotadas en el ámbito doméstico. Se soborna con elogios inmerecidos, con ofertas de privatización, con abrazos frente a las cámaras. Los politólogos y sicólogos sociales que asesoran a los verdaderos amos saben bien que la vanidad es una de las zonas ,más frágiles de los políticos dependientes. Y, sin lugar a dudas, la más barata.(.)"