domingo, 25 de mayo de 2008

A favor o en contra de la prohibición

He encontrado en el área de Psicología de FIDO este interesantísimo mensaje sobre los argumentos que usan los juristas para condenar la tenencia y el consumo de drogas. Si bien el autor es argentino y hace referencia a una ley concreta, creo que sus argumentos tienen un valor más general, por lo que no dudé en incluirlo (como un artículo más) en este número de Casi Nada.

Antes de tomar la decisión definitiva me comuniqué con Ricardo Braun para solicitarle permiso y éste no ha tenido inconveniente. Espero que, a pesar de algunos "argentinismos" que pueden dificultar la comprensión de algún párrafo y algunas referencias muy locales, resulte su lectura estimulante y provocativa. Quizá también necesitemos nosotros, aquí en España, repensar lo que estamos haciendo y cómo lo enfocamos para tomar el toro por los cuernos: un problema social cada vez más grande y peligroso.

Carlos Salinas. csalinas@sct.sercontel.es

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PANORAMA IDEOLÒGICO DE LA LEY 23.737 (Desde el punto de vista de un psicologo)

Para ubicarnos en la ideología que sustenta esta ley tomaremos el libro de Justo Laje Anaya " Narcotráfico y derecho penal Argentino". El autor tiene a su cargo la cátedra de Derecho Penal en la Universidad Nacional de Córdoba.

Para justificar su postura el autor descalifica toda posibilidad de discrepancia.

Dice Laje Anaya: "Cuando se dice por ejemplo que el vino daña la salud de la misma forma en que lo hace la marihuana, se introduce con ese tipo de dialécticas, nada mas ni nada menos que un sofisma. Todo consiste en que el destinatario de esa aseveración, que sabe que no siempre el vino hace daño, concluya en que otro tanto ocurre con ese tipo de sustancias".

Por lo tanto para el autor el consumo de marihuana siempre hace daño.

Observemos como lo justifica: " Pero si ese mismo receptor se encuentra intelectualmente preparado para percibir que el fruto de la vid es un alimento, y que el fruto de la cannabis un veneno que azota conjuntamente con los de su clase a la humanidad, ya entonces estar muy seguro de saber que puede tomar una copa de vino, y de abstenerse de ingerir una sustancia que indefectiblemente le causar estupor".

Primeramente descalifica a su interlocutor, ubicándose en una postura omnipotente, poseedora de la verdad. Seguidamente califica a la cannabis de "veneno". Este calificativo es puramente moralista ya que cualquier insecticida y otras substancias venenosas se adquieren en cualquier supermercado. El autor le da una cualidad animista al objeto al decir que "azota" a la humanidad. Tanto la ingesta de cannabis como de vino depende del grado de "canabinoles" o de alcohol ingerido y del metabolismo del sujeto.

El autor sigue diciendo: "La uva convertida en vino ha existido en todo tiempo y en todo lugar; mas no ha sido flagelo. Recuerdese, que el pan y el vino fueron elegidos por Jesús en la Ultima Cena, y que el Hijo de Dios reclamó a sus Apóstoles hicieran lo propio en memoria suya. Comp rese ahora esta Universalidad, con aquella donde la ceremonia consistía en consumir hachís para matar".

El autor afirma que la droga ha sido flagelo y el vino no. La historia y la mitología cuentan que pueblos enteros se corrompían entregados a los vicios incluido el alcohol. Las drogas, incluida el alcohol, han convivido con el ser humano desde tiempos inmemoriales y no fueron consideradas un flagelo social, salvo cuando el hombre las prohibió.

Cuando explica lo que protege esta ley encontramos el siguiente razonamiento: "En sentido estricto, lo ofendido ser pues la salud física y moral de la población (de la humanidad), en razón de que el consumo no medicamentado de estupefacientes, constituye un mal grave para los individuos no sólo en el orden puramente material, sino por las consecuencias que acarrea en el plano psicológico, y por constituir un factor degradante de la propia personalidad".

Es interesante el manejo de ciertas drogas que legitima la ley a la medicina. Esto hace recordar al "soma" del mundo feliz de Huxley, en el sentido que el Estado ofrecía droga para paliar el malestar de esa cultura. Pero resulta curioso que igualmente los médicos carezcan de la posibilidad de "recetar" todas las drogas, dejando para el negocio narco y los secuaces que lo sustentan algo de que sostenerse. (Se ve que los laboratorios no pueden justificar el control de los productos de la madre naturaleza)".

En una nota a pie de página el autor cita a Moras Mon: "Hemos oído mas de una vez con una soltura alarmante, que el problema de la droga quedaría resuelto, ya que el derecho es impotente para ello, con el simple expediente de decretar la impunidad del tráfico de estupefacientes. Tiene razón Moras Mom, porque si así efectivamente se llegara a proceder, contados estarían los días de la humanidad". Mas adelante dice: "... está en juego la salud moral de la humanidad". Seguidamente asevera que esto es así porque el consumidor de drogas " adquiere una personalidad amoral, con todo lo que ello significa: negar toda obligación y toda sanción". Esto no sucede en la generalidad de los consumidores y aun me atrevería a decir en un alto porcentaje de adictos. (Ver la experiencia holandesa con adictos).

Es interesante el siguiente párrafo cuando habla del cultivo de las hojas de coca:" El cultivo por regla, es ilícito; por excepción, es conforme a la ley". La excepción tiene que ver si existe lo que las Naciones Unidas llama " evidencia histórica" de que existió uso del estupefaciente en la tradición de determinado pueblo.

Aquí vemos el único atisbo de sensatez y respeto por las tradiciones culturales. Es justamente la cultura lo que debe intermediar entre el sujeto y el objeto droga, estamos haciendo referencia a que intermedie el proceso secundario sobre el primario, la razón sobre la fuerza (la compulsión). Lastima que en la ley esto sea solamente la excepción y no la regla.

En otro de sus art. la ley pena a cualquiera que preconizare difundiere, induzca al consumo de estupefacientes. En pocas palabras no se puede hablar bien de los estupefacientes, no se puede disentir, caso contrario le espera la cárcel. La ley no permite diferencias en el razonamiento, por lo tanto ante esa imposibilidad no queda nada que medie entre el sujeto y la droga.

Es muy importante la prevención referida a la comunicación. Si se habla solamente en forma condenatoria acerca de un objeto, no decimos toda la verdad y en ese caso disminuye nuestra autoridad moral. El que no dice toda la verdad, miente.

Este razonamiento se potencia en la adolescencia. Todo el esfuerzo preventivo se transforma en incentivo. Me gustaría remarcar que este autor no deja lugar a la discrepancia en un tema que de por sí es polémico. Se quiere imponer un criterio particular, catalogandolo de general, descalificando cualquier postura diferente.

Termina esta parte del libro diciendo que las Naciones Unidas en 1961 estaban preocupadas por este tema y que ahora están "profundamente preocupadas". Probablemente coincidamos ya que con la "Prohibición" crearon un monstruo.

UN POCO DE HISTORIA

Rastreando la historia vemos que la ola prohibitiva tiene raíces económicas y racistas.

Tomando un trabajo de la universidad de Pensilvania (EEUU) vemos que la historia de la prohibición de la marihuana en Estados Unidos comienza en 1937 por la presión de las compañías americanas forestales. En aquella época la tecnología consiguió producir papel de muy buena calidad a través de plantas de marihuana.

La segunda gran ola prohibitiva fue en el gobierno de Nixon, donde esas industrias, con el apoyo del gobierno y la connivencia de sus clientes, (los diarios) se comenzó a asociar la marihuana con el Mal. Era la época de las listas negras y la amenaza comunista.

Expone el caso del diario de Hearst, donde sistemáticamente se escribieron artículos horrorizando al público, acerca de la "peligrosidad" de la marihuana.

Se utilizaron tácticas sensacionalistas, relacionando todo tipo de crímenes y aberraciones con el uso de marihuana, utilizando tonos racistas para potencializar aquellos sentimientos.

HIPÓTESIS QUE PODEMOS DERIVAR COMO CONSECUENCIA DE LA PROHIBICIÓN:

LEY DE DROGAS

A) Todo instituido tuvo un origen.

En el caso de las drogas por ser consumidas por una minoría, tuvo un origen discriminatorio, mezclado con una ideología proteccionista que no apuesta a la responsabilidad y a la libertad de las personas. Además se pensó que se podía ser eficiente en la lucha contra el tráfico y el consumo, cuando ni siquiera en los regímenes mas totalitarios, donde no se respeta la privacidad, también la droga se introdujo.

Con el correr de los años esta ideología se experimenta como un instituido, como si poseyeran una realidad propia, que se presenta al individuo, como un hecho externo y coercitivo. Se transforman en un "así se hacen las cosas". Un mundo visto de este modo, logra firmeza en la conciencia, se vuelve real de una manera aun mas masiva y ya no puede cambiarse tan fácilmente.

Para los hijos, especialmente en la primera fase de su socialización, este 'instituido' se convierte en el "mundo". Se les aparece como una "realidad dada" que puede aparecer opaca en alguna parte, debido al factor ideológico que lleva implícito. Es por eso que con la transmisión de un mundo social a una nueva generación, se requiere legitimación, o sea, modos con que poder "explicarse y justificarse".

En este punto, por una cuestión ética, los psicólogos no pueden ser cómplices de las personas que discriminan, y en mayor medida cuando estas personas, para lograr el acatamiento a "su verdad", utilizan sanciones que llegan hasta la privación de la libertad.

B) Analizar científicamente el comportamiento de un sujeto, pasa por la consideración del contexto o del entorno o ambiente en el que está inmerso.

Ulloa toma las representaciones ideológicas como organizadores de las actitudes, en cuanto preparación para la acción: "La ideología no se reduce a una expresión teórica, sino que explícita o implícitamente condiciona todos los actos, en un sentido y una modalidad particulares, que se traduce en prioridades y en estrategias personales".

El organismo y mas aún el "yo", no pueden entenderse adecuadamente si se los separa del contexto social particular en que se formaron y viven. La discriminación como tal, generaliza la conducta mas aberrante de la comunidad discriminada.

Con esto tenemos que en el imaginario social el "consumidor" de drogas es un adicto, promíscuo, delincuente, peligroso, etc; cuando esto no es así. En su gran mayoría son personas:

1) sensibles que no es lo mismo que promíscuo. 2) no adictas, 3) por la prohibición tiene que relacionarse con la criminalidad, para conseguir la sustancia de su gusto, etc...

C) Freud en Tótem y Tabú nos dice que el tabú tiene dos significaciones opuestas; "la de lo sagrado o consagrado y la de lo inquietante, peligroso, prohibido o impuro. Las prohibiciones tabú carecen de todo fundamento y parecen naturales a aquellos que viven bajo su imperio".

"El mandamiento tácito disimulado detrás de las maldiciones tabú, las cuales varían con las circunstancias del lugar y el tiempo, es originalmente el que sigue: guárdate de la cólera de los demonios". Esto es lo que vemos continuamente en la concepción animista de la sustancia inerte, que es la droga como, plaga maldición de los incas, peste, etc...

Freud nos dice " El hombre que ha infringido un tabú se hace tabú a su vez porque posee la facultad peligrosa de incitar a los demás a seguir su ejemplo. Resulta, pues, realmente contagioso, por cuanto dicho ejemplo impulsa a la imitación y por tanto, debe ser evitado a su vez". Este camino nos lleva a la discriminación social.

La pregunta sería: ¿Debemos seguir afianzando este tabú o hay que destruirlo en su acto fundante, o sea, la Prohibición?.

D) La sociología marca que para que exista cambios de conducta, tiene que existir un cambio en el imaginario social. Con la droga alcohol existe una influencia desde lo social favorable para su consumo (a través de la publicidad) y se asocian al concepto de fiesta.

Freud dice: "Una fiesta es un exceso permitido y hasta ordenado, una violación solemne de una prohibición". (Cosa que no sucede con las drogas ilegales ya que la prohibición no contempla nunca esta posibilidad). Esta influencia desde lo imaginario, instaura una modalidad de consumo mas libre y abierta. Es lo que se observa en las fiestas, donde nadie está pendiente de cuanta cantidad de alcohol ingieren los pares o carece de importancia si ingiere la droga para poder participar de la fiesta. El acento esta puesto en la comunión de un estado de ánimo, en cambio en "la droga", como partimos de la base que es prohibida, para participar o pertenecer a la "fiesta", debemos comulgar previamente con la sustancia y así estar todos en un pie de igualdad (somos todos pecadores), sino no hay comunión de nada, lo cual no nos hace libres de elección.

Esto nos ubica en un marco policial paranoide, que impele a la ingesta compulsiva para no salir señalado con el dedo acusador, ni dar tiempo a que se sospeche de ser el "careta".

Se forma un círculo vicioso en espiral ascendente, al modo de una escalada simétrica (Bateson), porque el mas adicto lleva la batuta. Cuando este consume, todos tienen que hacerlo para no quedar excluidos. Además el desafío en cuanto al liderazgo, se realiza en este mismo terreno y por "el compartir" que está implícito, se extiende la compulsión de consumir a todo el grupo. Esto termina cuando se alcanza una complementariedad grupal (Bateson), lugar al que se accede en grados cada vez mas altos de consumo. Cabe resaltar que estas conductas son potenciadas debido a la prohibición, si se las compara con lo que se observa en grupos que consumen alcohol.

Los grupos son mas estrictos en sus reglas de funcionamiento y en su tolerancia al desvío, debido a que peligra la seguridad tanto física (posibilidad de ser encarcelados por tratar con sustancias prohibidas), como social (ser denunciados ante la sociedad de consumir sustancias que los definirían como indeseables, vagos, delincuentes, peligrosos, etc. para ella).

E) Cuando el profesor Titolo plantea que no es lo mismo un vaso de vino que fumarse un cigarrillo de marihuana o la droga degrada al sujeto no tiene en cuenta que al mismo tiempo se juega el mensaje contradictorio " existen drogas buenas-malas, o el padre que le dice al hijo no te drogues mientras toma un vaso de vino".

Las paradojas no solo invaden la interacción y afectan nuestra conducta y nuestra salud mental, sino que también ponen a prueba nuestra creencia en la congruencia, por ende, en el sentido final de nuestro universo. Entiendo la drogadicción también como una reacción posible frente a un contexto comunicacional absurdo o insostenible (una reacción que obedece y por ende perpetúa las reglas de ese contexto).

Esto también encaja en lo que Watzlawick, Bateson y otros llamaron el 'doble vínculo', que son aquellas situaciones donde el sujeto recibe un mensaje paradójico y este no puede salir del marco donde esta inmerso.Es el ejemplo del padre que está enojado y le dice al hijo que no está enojado. Entonces a este le queda dos caminos o creer en lo que le dice padre, y negar sus sensaciones, o creer en sus sensaciones, lo que significa desautorizar la ley (período de romance con la droga). El hijo posteriormente, cuando no puede controlar las drogas y el padre le pregunta si le pasa algo, el hijo le devuelve con la misma moneda.

F) Si lo miramos del lado de la prevención en la medida que el Estado se toma atribuciones super yoicas, haciendo de la droga un tabú insondable, genera un relajamiento o renunciamiento en la comunicación o educación que de forma indelegable deben ejercer los padres para preservar la salud psíquica de los hijos. Esto es observable en la ausencia de comunicación existente en las familias acerca de esta problem tica. Además ¨como pretendemos una mediación simbólica entre el hijo y la droga? si el "padre", por la ley, no puede conocer al objeto.

G) Con la prohibición inducimos a los adolescentes a que parcializen el objeto droga. La adolescencia es la época donde atrae lo nuevo, lo llamativo, lo prohibido. Lo mas relevante es el deseo de aprender y la queja. Al prohibir las drogas, en el imaginario social, quedan ubicadas como el Mal, ¿como pretendemos que al desafiar la autoridad, lo hagan desde una óptica que confirme el veredicto de la misma?. Es obvio que, si transgreden la ley, tomaran como paradigma, que dicha sociedad se equivoca en su diagnóstico. Entran al consumo condicionados a ver solo lo bueno del objeto, parcializ ndolo desde la antítesis.

Además se plantan ahí, porque la cultura les dice que son malas y ellos desde el consumo solo ven lo bueno (el llamado período de romance con la droga), con lo cual aprendieron (la otra pata del objeto total) y se quejan. Esto no les permite el progreso hacia la adultez que sería lograr la síntesis, con el agravante de que dicha síntesis tampoco es lograda por la sociedad, de la que forma parte.

En esto cae Titolo al no rescatar nada positivo en los estupefacientes: parcializa al objeto. Es por esta razón que afirma que la droga degrada al sujeto. Ahí ubico su imposibilidad de razonar que es el sujeto (Titolo en este caso, o el adicto) el que parcializa el objeto. No puede separar la patología del objeto. Además significa una subversión de lugares, dejando la iniciativa al objeto y al sujeto como pasivo.

G) Contra el malestar que causa el pertenecer a una cultura "el más crudo, pero también el más efectivo de los métodos destinados a producir tal modificación, es el químico: la intoxicación". También otorga "una muy anhelada medida de independencia frente al mundo exterior". (Note se que poco conveniente para los poderes que pretenden el control social). Por otra parte Freud nos indica que el placer de lo prohibido es mayor que el placer de lo no prohibido (Malestar en la Cultura).

Entonces, si juntamos todo esto en una serie complementaria, tenemos dos fuerzas que empujan en el mismo sentido hacia el consumo: el poder del narcótico y su significación por un lado y la prohibición, inventada por los políticos y el silencio de los profesionales de la salud.

H) Con la prohibición marcamos artificialmente el camino hacia un objeto que representa un desvío de la norma al cual se identifica el adicto y este es ubicado por la sociedad. Entraríamos en lo que Watzlawick define como las "profecías que se autocumplen".

I) Es interesante que en Colombia, donde el nivel de producción es altísimo y el precio de los estupefacientes mas barato que las drogas de curso legal (tabaco o alcohol que deben pagar altos impuestos) paradójicamente es uno de los países con menor problema de drogadependencia.

Es interesante una encuesta realizada por la Secretaria de Programación para la Prevención y lucha contra el narcotráfico publicada por el diario La Nación este año, donde se detalla que ha crecido la cantidad de consumidores y ha bajado el número de adictos.

J) Es común escuchar que si se legaliza los menores van a tener acceso a las drogas. Lo cierto es que ellos tienen acceso en este momento y además son inducidos por narcotraficantes que los enganchan a la salida de los colegios. Esto no sucedería si se legaliza porque no le darían los m rgenes de ganancia al narcotraficante para competir contra una droguería. También perdería una gran cuota de encanto por lo prohibido, alimento principal de la curiosidad de los adolescentes. Es exactamente el cuento de la manzana prohibida que tentó a Adán. ­¡Y el estaba en el Paraíso!.

No pasa lo mismo con las drogas de curso legal porque la prohibición es moment nea, o sea hasta que crezca o lo autorice un mayor. El relato de la manzana que tentó a Ad n era prohibida para todo momento y para toda edad como lo son actualmente los estupefacientes. Ya Stuart Mill decía que "era equivocado presuponer que el pueblo es adulto y responsable para votar en democracia e infantil o necesitado de paternalismo cuando pensamos el tema de las drogas". Me parece que es tiempo de pensar como salimos de más de 60 años de mitos e ideologías equivocadas.

k) Tomando el texto de Korziscki " Discurso jurídico y discurso analítico" en una parte dice: "..la censura, para ser lícita y la única posible, debe ser conferida a otros que hayan tomado el poder de los padres, el derecho de mirada sobre nosotros; conferida no al analista, sino a los doctores cuya ciencia es la de la ley".

Con la Ley 23.737 pasa que para no quedar el jurista como un totalitario, delega en cuestiones psicológicas la justificación de su legitimidad.

Esto podría verse como la otra escena que plantea Legendre: "Mas allá del discurso manifiesto del sujeto, hay otro". Mas all del discurso de los juristas y sus lugartenientes (psicólogos forenses que aceptan peritar en algún caso que tenga que ver con la ley 23.737), se juega algo por cuenta de otra escena: el aval de la ciencias psi a la ideología de esta ley. O sea los totalitarios somos nosotros.

L) Tomando el texto "Psicología forense una tarea", Castex nos dice que la Psicología Forense nace como consecuencia de una demanda, de un deseo o de una necesidad de un Todo Legal. La psicología institucional nos diría que lo primero que tenemos que hacer es el análisis de esa demanda antes de responder. Y así es, porque si respondemos o acordamos nuestra participación estamos dando un aval de que aquello que se nos demanda está por lo menos mínimamente de acuerdo con nuestra ética.

Creo que lo mismo no sucede en el tema drogas, ya que la misma atenta (va lisa y llanamente) contra la ética del psicoanálisis y es contraria al respeto por los derechos y libertades individuales. Ninguna "vera psicología" puede avalar esto. El "pragma" que nos arroja el Todo Legal (lo procurado en el procurar) mas que una necesidad de conocimiento o de asesoramiento en el encuentro entre el inconsciente y un real, es la necesidad de un aval de las ciencias "psi" para justificar el dogma de la prohibición.

El psicólogo debe evitar que su función profesional sirva de cobertura a cualquier forma de engaño. Tal tarea es éticamente inaceptable. Todo lo que atente contra la posibilidad simbólica del sujeto se erige en no ético. Se debe reconocer al sujeto como ser simbólico. Esta es una dimensión Universal-Singular que nada tiene que ver con el particularismo evidente que encierra la ley de drogas. Concluye el autor que si alguien sostiene que el psicólogo forense debe responder siempre a la demanda del sistema jurídico de un determinado momento histórico, "entonces hubiera estado de acuerdo en denunciar a los pacientes judíos en Alemania en el año 1938".

Esta propuesta de una "Psicología Forense Crítica" para ser legítima tiene que tener el coraje y la independencia suficiente como para que la correlación planteada no deje a la psicología forense el lugar de "cómplice". Sepamos que esta postura no es gratis, sin costo. Esta postura cómplice legítima puede ser causa principal de la ausencia de cuestionamiento de los profesionales psicólogos en todo lo relacionado con esta trama significante, que no puede estar ausente en la estructuración inconsciente de un adicto que consulta por problemas de "droga" sino luego aparece después en la clínica, como resistencia por parte del analista.

Es un punto ciego que Freud definió como lugar privilegiado a ser tomado por la resistencia. Esto lo pude confirmar en una pequeña encuesta a los profesionales psicólogos que participaron en las Primeras Jornadas Latinoamericanas y Segunda Nacionales Sobre Drogadependencia realizadas el año pasado en nuestra facultad. En su gran mayoría fueron resistentes a pensar que su postura avalaba un totalitarismo. Que si entendemos al psicoanálisis como la terapia que descarta la sugestión como herramienta para operar un cambio en la posición del sujeto la prohibición no iba en esta línea.

Que si entendemos el psicoanálisis como la terapia donde la libertad y la responsabilidad del sujeto son cuestiones a respetar en todo momento (la regla fundamental es la asociación libre), la prohibición va en sentido opuesto.

Que en el imaginario social los psicólogos estamos ubicados como los lugartenientes de un sistema represivo, de control social, etc...

Con referencia a la ética es interesante lo que dice Miller en "Lógica de la vida amorosa": "Tanto la medicina como la ética hacen referencia a una norma. La normalidad que contiene la norma como opuesto a lo patológico".

Miller se pregunta: ¿Cual es el criterio que diferencia entre problemas de salud mental y puros problemas de orden público tratados por la policía y la justicia?

Responde que lo que hace la diferencia es el concepto de responsabilidad. Este se define a partir del castigo: si el individuo puede ser castigado o es un irresponsable. Así un hombre con buena salud mental es aquel que puede ser castigado por sus actos. En esto encontramos una vinculación entre la ética, el derecho y la salud mental.

Irresponsabilidad no es sino la condición por la cual los demás deciden en su lugar: "es decir, que uno no es ya un sujeto de derecho, no es ya un sujeto ético-jurídico. Y esta es la definición de totalitarismo".

Aquí vemos como la norma (Ley 23.737) mezcla lo que es la salud mental con los problemas de orden público. Al prohibir la droga deja como irresponsables a todos los que entran en contacto con ella. Para colmo de totalitarismos, se nos hace responsables a los psicólogos de justificar en todos los casos de la existencia de "algún tipo de adicción" (cosa en nada fácil de delimitar), el someter y privar de la libertad a esos sujetos tach ndolo a todos ellos de irresponsables. Yo me pregunto ¨Como puede ser que los psicólogos no se corran de este lugar?

El profesor Titolo dice que la mejor manera de atacar la droga es a través de un sistema de prevención en red. Estoy totalmente de acuerdo salvo cuando incluye a la policía. Con la actual legislación la policía solo entra en una medida persecutoria que en nada ayuda. El problema de Titolo a mi entender es quedarse demasiado pegado a su clínica (con lo cual generaliza situaciones patológicas), su incapacidad para ver algo positivo o relacionado a Eros en las drogas ilegales (no así el vino), su concepción animista del objeto, la ausencia de una visión histórica del problema con la consecuencia de quedarse pegado a lo actual.

(Todavía falta una clase, me queda la esperanza de que todo esto se re-signifique.)

COMENTARIOS INTRA LEY

Cuando una ley es injusta hay que modificarla. Tomando el malestar de la cultura como par metro vamos a interpretar la ley Argentina de estupefacientes.

Nos dice Freud: "Tal como nos ha sido impuesta la vida nos resulta demasiada pesada, nos depara excesivos sufrimientos, decepciones, empresas imposibles. Para soportarla no podemos pasarnos sin lenitivos (no se puede prescindir de las muletas, nos ha dicho Theodor Fontans). Los hay quizás de tres especies: distracciones poderosas que nos hacen pequeñas nuestra miseria; satisfacciones sustitutivas que nos las reducen; narcóticos que nos tornan insensibles a ellas. Alguno cualquiera de estos remedios nos es indispensable". En una nota a pie de p gina sutilmente Freud iguala los narcóticos al alcohol: "A quien tiene pesares no le faltan licores", citando a Wilhelm Busch.

Nuestra ley no hace diferencia alguna entre los distintos tipos de drogas, además de no incluir al alcohol. En el art 12, la ley reprime con 2 a 6 años de prisión mas una multa, al que preconizare o difundiere públicamente el uso de estupefacientes. (Hay que ver las propagandas Argentinas de bebidas alcohólicas).

La ley impone penas de 4 a 15 años y multa por plantar o guardar semillas para producir estupefacientes; 3 a 12 años y multa a quien entregue suministre, aplique o facilite a otro estupefacientes a título gratuito.

Las penas precedentes ser aumentadas en un tercio del máximo a la mitad del mínimo, si los hechos se cometieron en perjuicio de menores de 18 años o en las inmediaciones o en el interior de un establecimiento de enseñanza, espectáculos públicos, etc...

1 a 6 años y multa por tenencia de estupefacientes. Si es inequívocamente para consumo personal 1 mes a 2 años. Lo que claramente se postula en esta encarcelación del adicto es convertirlo en un delincuente, lesionando los derechos constitucionales de la libertad individual. Asimismo pareciera que se quiere terminar con la droga atacando a su víctima; fórmula esta tan inocua como querer terminar con la infección atacando la fiebre.

Efectivos de cualesquiera de los organismos de seguridad y de la Administración Nacional de Aduanas, podr n actuar en jurisdicción de las otras en persecución de delincuentes, sospechosos de delitos e infracciones a esta ley. Se crear un banco de datos para el mejor acceso a la información (Lo que dio origen a la creación de la Secretaría de Lucha contra el Narcotráfico y Prevención de la Drogadicción).

Queda claro que si penamos con tanta dureza, la circulación y el consumo de algunas de estas cosas, la atracción que generan y el valor económico que adquieren, producir n conductas aberrantes para conseguirlas. Se generar n comercio ilegal, asesinatos, mafias, funcionarios y gobiernos corruptos, delincuencia, etc. Al mismo tiempo, y a pesar de semejante rigurosidad y saña, el consumo sigue creciendo igualmente. Es obvio inferir que este no es el camino.

Es curioso el hecho que la lucha y la prevención estén reunidas en una misma Secretaría, ya que la sana administración aconseja que los organismos se controlen por oposición de intereses y es obvio que la salud y la guerra son dos cosas totalmente diferentes. Esto se potencia si observamos que también es el Poder Ejecutivo el que "decreta" que "es" estupefaciente y que no, (art 40). Esto significa que el Poder Ejecutivo controla absolutamente todo lo referente a los narcóticos (organismos de seguridad, sistemas de prevención, cuales son las sustancias que deben considerarse estupefacientes, etc). Esto es una concentración de poder peligrosa porque es demasiado fácil de ser infiltrada por la maquinaria corruptiva de los narcotraficantes.

Por otra parte la ley, en su art 28, entorpece el progreso del conocimiento científico, censurando a través de una pena, la posibilidad de debatir públicamente cuestiones que tengan que ver con el uso o producción de estupefacientes. Este dice: "El que públicamente imparta instrucciones acerca de la producción, fabricación, elaboración o uso de estupefacientes, ser reprimido con prisión de 2 a 8 años".

Finalmente la ley nos tira la pelota a nosotros. En el art 17 dice : ... "si en el juicio se acreditase que la tenencia es para uso personal, declarada la culpabilidad del autor y que el mismo depende física o psíquicamente de estupefacientes, el juez podr dejar en suspenso la aplicación de la pena y someterlo a una medida de seguridad curativa por el tiempo necesario para su desintoxicación y rehabilitación".

"A lo que en realidad apunta esta ley es a equiparar al adicto con un delincuente, utilizando asimismo los términos peligrosidad, para poder justificar en alguna medida, y a través de la alarma social, una detención por un supuesto delito, la adicción, y demostrando la benignidad de la norma aduciendo una atención profesional para el dependiente a los estupefacientes". (H.Alvarez)

Aquí observamos el ansia de control social y el desconocimiento de lo que significa la salud mental o la posibilidad de restablecerla, que esta ley (o sea su ideólogo) pretende imponer. Nos hace a nosotros (profesionales de la salud) responsables del mantenimiento opresivo y dictatorial de un ser humano, que cayó en la desgracia de tener en su poder, una sustancia inerte que es de su gusto o en el peor de los casos que depende en mayor o menor medida. Pretender que tanto el uno como el otro entren en una situación analítica, porque lo "somete" el juez, es desconocer absolutamente el funcionamiento de la psiques y comportamiento humano que esta ley pretende conocer y regular. Un tratamiento compulsivo a lo único que está destinado es al fracaso. La demanda de análisis o tratamiento la debe traer el sujeto, no el juez.

A los psicólogos solo nos queda transar con el sistema, para que al sujeto no encarcelen. (!). Situación que deja mucho que desear, éticamente hablando. Mi sensación es que avalamos, por nuestra actitud pasiva frente a una ley inadecuada, el sufrimiento y la coartación de la libertad y de los derechos personales a los ciudadanos de nuestro país.

Y por la repercusión que tiene esta actitud en el imaginario social (para el adicto, los psicólogos también tranzan, no pueden "entender" el problema, etc) estamos coartando la posibilidad de que ciudadanos que requieran efectivamente nuestra ayuda, confíen en nosotros y demanden tratamiento.

La pregunta a las instituciones psicoanalíticas es: ¨Que hacer con este "pase" que recibimos del poder público para que avalemos esta Ley?. Si no estamos de acuerdo en su conveniencia y la creemos equivocada como solución al problema (del artificial concepto) de la droga: ¨No deberían las distintas instituciones aclararlo públicamente, a los efectos de destruir el imaginario (tanto a nivel profesional como social) de aceptación, que genera su silencio? ¨Como pretendemos que los adictos se acerquen a buscar ayuda profesional y confíen en nosotros? ¨No estamos impidiendo que surja una transferencia positiva, única arma que tenemos para mantener un tratamiento?.

En el segundo párrafo del art 17 el peligro autoritario y de control social llega a niveles que ni los totalitarismos mas fundamentalistas podrían soñar: "Si transcurridos dos años de tratamiento no se ha obtenido un grado aceptable de recuperación por su falta de colaboración, deber aplic rsele la pena y continuar con la medida de seguridad por el tiempo necesario o solamente esta última".

O sea que la medida de seguridad puede ser eterna porque no tiene un límite en esta ley. Si a esto le agregamos el art 19 donde dice que dicha medida puede ser llevada a cabo con internación y los institutos que se destinen al efecto, son habilitados con autorización de la "autoridad sanitaria nacional": ¨No se parece al sistema Ruso, que a los disidentes políticos los declaraban locos (léase adicto en argentino) y los mandaban a Siberia? (léase continuar con la medida de seguridad por el tiempo necesario).

"La ley no aclara que es un grado aceptable de recuperación (lo cual es pr cticamente imposible) aumentando la arbitrariedad y discrecionalidad para el que la tenga que hacer cumplir, potenciando geométricamente la posibilidad de control social" . Seguidamente añade (...) "por su falta de colaboración". Así se hace descansar nuevamente en el adicto, la responsabilidad del tratamiento, ya que el fracaso es por su culpa, y no se tiene en consideración los reiterados fracasos por la aplicación de recetas inadecuadas, donde la responsabilidad está en los profesionales" (H. Alvarez).

El art 22 dice: " Acreditado un resultado satisfactorio de las medidas de recuperación establecidas en los art 17, 18 y 21, si después de un lapso de tres años de dicha recuperación, el autor alcanzara una reinserción social plena, familiar, laboral y educativa, el juez, previo dictamen de peritos, podr librar oficio al Registro Nacional de Reincidencia y Estadística Criminal y Carcelaria para la supresión de la anotación relativa al uso y tenencia indebida de estupefacientes".

Este art. es el punto culminante y corolario de la manipulación social a la que se apunta; ya que si por esas casualidades alguien logra recuperarse, tampoco quedar en libertad de acción, pues los antecedentes le quedaran durante tres años más (cumpliendo a rajatabla aquello de que los hombres son buenos pero vigilados son mejores). Tendr n que alcanzar una recuperación plena, familiar, laboral y educativa. Así y previo dictamen de los peritos el juez "podrá" y no "deberá" librar oficio al Registro de Reincidencia, con lo cual nadie le asegura que con una plena reinserción dejar de ser un sospechoso. (H.Alvarez)

Por último merece un comentario el art 21 donde hace referencia a si el ciudadano es un principiante o un experimentador, en ese caso el juez, por única vez, podr sustituir la cárcel por una medida educativa. Aquí se produce un interesante fallido ya que esta dice: "Tal medida debe comprender el cumplimiento obligatorio de un programa especializado relativo al comportamiento responsable frente al uso y tenencia indebida de estupefacientes"...

Es sumamente contradictorio y curioso que exista para esta ley un comportamiento responsable frente a las drogas si ella misma las prohíbe. Es mas toda esta ley debería reducirse a este párrafo o sea llegar a que todos tengamos una conducta responsable, cosa que considero posible, lógica y, como diría Freud, imprescindible.

El martes 11 de diciembre de 1990, la Corte Suprema de Justicia, declaró que: constituye delito la tenencia de drogas para uso personal, cualquiera sea la cantidad. La ley nos incluye en el sistema, con lo cual nos hace corresponsables. No podemos hacer como Poncio Pilatos y lavarnos las manos. Preguntemonos como profesionales: ¨Cual es el argumento científico que permite discriminar a nivel legal, entre el alcohol y las drogas? ¨Estamos avalando con nuestra postura, una discriminación a nivel social, de una minoría (que hoy ya no lo es tanto) con gustos distintos a los de la mayoría?

Tomar el problema de la drogadependencia centrado en el adicto es no ver el bosque del problema de la droga con todas sus facetas. Y la palabra droga se define por su ilegalidad, que fue creado por algunos políticos que no se guían por profesionales de la salud sino que son influenciables por poderes económicos, prejuicios, discriminaciones de minorías para que los voten las mayorías, etc.

Es importante saber cual es el modelo al que queremos apuntar. Queremos un modelo basado en la represión y el control de las conductas individuales u otro donde se privilegie la libertad, la responsabilidad, la educación, el conocimiento.

Sepamos que el primer modelo ni aún llevado a la perfección sería viable. Si este modelo es coyuntural, por una cuestión de emergencia (basado en la subestimacion de la gente), digamoslo, porque sino no cierra a donde se apunta o tomemos conciencia de adonde se apunta. Nuestra constitución en su artículo 19 nos dice: "Las acciones privadas de los hombres, que de ningún modo ofendan al orden y la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están solo reservadas a Dios y exentas de la autoridad de los magistrados". Sin embargo la Corte Suprema de Justicia de la Nación falló que el consumo y la tenencia de estupefacientes es considerada un delito.

Para llegar a esa conclusión utilizó una serie de clisés y frases hechas tales como: calamidad social, peste, plaga (como si la droga en vez de ser una sustancia inerte sea un microbio o un insecto). Además podríamos decir lo mismo del alcohol, sin embargo, para el alto tribunal, está permitido. Estas medidas son resabios de ideologías autoritarias que ven un peligro en la libertad y la responsabilidad de los ciudadanos.
* * *
Resumen: Este estudio es un resumen de un informe presentado por Ricardo Braun (h), alumno y docente de Psicología UBA en 1995.

Creo que es interesante para conocer los argumentos contrarios a los sustentados en este momento, desde las Instituciones. En líneas generales llego a la siguiente conclusión: La estrategia de la lucha contra la drogadependencia y el narcotráfico es equivocada y se ha llegado a ella por una cadena de errores y tomas de posición política mas que por la vía de la ciencia y la razón.

Se impone un cambio urgente derivando los recursos aplicados a la represión hacia la prevención, educación y recuperación de los enfermos. Para ese cambio es necesario coraje por parte de los políticos.

Con el levantamiento de la prohibición y el establecimiento de un "marco legal" correspondiente que regule y controle la actividad, desaparece instant neamente el narcotráfico y sus crímenes; la corrupción de políticos, jueces y policías y las multibillonarias sumas de dinero ilegal, mejorando en consecuencia la acción del Estado destinada a la curación de los enfermos drogadependientes.

A veces la policía no es suficiente para prevenir o combatir el delito. Muchos jueces y policías han muerto por combatir al narcotráfico y muchos adictos por consumir drogas por falta de información, atención adecuada y en tiempo y por la mala calidad de las substancias. Se ha creado "de la nada" un delito y una delincuencia "narco" poderosa que en vez de retroceder, aumenta su poder. Ahora además se suman con toda fuerza los países de la Europa del Este.

Es obvio que en un estado dictatorial el control del tráfico de drogas es mas eficiente. Pero entonces un "mal" dejaría paso a otro peor. Realmente hoy, no sé cuando y como se debe permitir y regular la comercialización de la drogas. Solo que es urgente la descompresión en tal sentido, por las razones de justicia y salud argumentadas. Parece que no hemos aprendido nada desde la Ley Seca norteamericana.

Ricardo Braun Lasala /1995 ricardo.braun@newage.com.ar ricardo.braun@siscor.bibnal.edu.ar Fido 4:901/124

[Casi Nada 7]