lunes, 13 de octubre de 2008

M. Burleigh

Michael Burleigh, historiador, autor de 'Poder terrenal'

* Fuente: 
http://www.lavanguardia.es/web/20051026/51196162248.html


ENTREVISTA a Michael Burleigh, historiador, autor de 'Poder terrenal'
"El liberalismo no basta contra el terror"

JUSTO BARRANCO - 26/10/2005
Barcelona 

La religión y la política están hermanadas desde siempre. Los monarcas han sido habitualmente los guardianes últimos de la fe e incluso Napoleón acabó coronándose ante el Papa. El historiador británico Michael Burleigh retrata ahora en un libro monumental las relaciones entre política y religión en Europa desde la Revolución Francesa hasta la Primera Guerra Mundial. Poder terrenal (Taurus) muestra el advenimiento de religiones laicas o políticas, con los nuevos dioses del Progreso, la Humanidad, el Hombre Nuevo o la Nación. 

- Arranca el libro con la Revolución Francesa y abarca un siglo y medio, pero la voluntad es la de llegar hasta hoy. 

- Como decía Chou En Lai, es un poco pronto para hablar de los efectos de la Revolución Francesa. El libro tiene una base literaria importante para afrontar la historia. Por ejemplo, leí a Dostoyevsky para conocer Rusia y el terrorismo nihilista de finales del XIX. Y hay una novela de Joseph Conrad, El agente secreto, que hace una revisión de Dostoyevsky, en la que un terrorista anarquista intenta destruir el observatorio de Greenwich. Está a unos 500 metros de donde vivo. El encargado de llevar las bombas bajo la camisa es un chico retrasado, cuñado del anarquista, que tropieza por la niebla y estalla en pedazos. Al saberlo, la hermana asesina a su marido. Y un profesor dice: "Es como una peste pasando a través de la humanidad". Tenemos muchas pestes, muchos diablos entre nosotros. Como quienes intentaron hacer estallar ocho bombas en Londres. Mi mujer trabaja frente a un lugar donde debía estallar un autobús. 

- ¿Qué quieren esos diablos? 

- Un egipcio, Said Katub, fue enviado a América por el gobierno egipcio para inspeccionar sus escuelas. En el avión, una pasajera bebida trató de seducirle. Luego, en el hospital, una enfermera. ¡Afortunado! Fue a la gran ciudad y vio incluso a las palomas tristes. En un pequeño pueblo de Colorado, el césped le pareció demasiado racionalmente dispuesto. En una iglesia, en el subterráneo, vio a jóvenes besándose. Se horrorizó. Cuando volvió a Egipto se hizo militante musulmán y fue encarcelado. Torturado. Liberado. Rearrestado y ejecutado. Su hermano fue el profesor de Ossama Bin Laden. Lo que este hombre pensaba acerca de la civilización occidental era tan pesimista como lo que retrataban los escritores del XIX, cuando había también un gran antisemitismo y se acusaba a los judíos de controlarlo todo, incluido el crimen. Los terroristas han adaptado ideas occidentales y ahora utilizan incluso nuestra tecnología para destruirnos. Quizá ese es el significado del libro. 

- El libro apunta a que necesitamos creer, sea en forma de religión o de mitos. 

- No soy científico, pero hay neurólogos que investigan hoy para demostrar que estamos programados genéticamente para creer. Es extraordinario. 

- Usted señala que la religiosidad de Bush o Blair es una anécdota porque oculta lo que nuestra sociedad debe al cristianismo. 

- Bush nunca dijo que Dios le hubiera encargado invadir Iraq, eso es propaganda palestina. No es un religioso extremista, es un metodista practicante, un borracho que descubrió a Dios a los 40. Blair es un anglicano convertido al catolicismo. No son grandes asuntos. Carter, un baptista del sur, ha sido el presidente más religioso que ha pasado por la Casa Blanca y nadie dice nada. Y además la influencia del extremismo religioso está en declive allí: cuando el reverendo extremista Jerry Falwell dijo que el 11-S había sido un castigo por la homosexualidad de Nueva York perdió influencia. Europa ha sido fundamentalmente cristiana durante muchos siglos y nos olvidamos de cómo ha influido en todo. 

- El nacionalismo, dice, "es la iglesia más potente del siglo XIX". 

- El positivismo de Comte era algo de cuatro. El nacionalismo entusiasmó a millones. No es incompatible con la cristiandad y señala que cada nación es el pueblo elegido. La nación, en cierto sentido, se convierte en Dios. 

- En el libro señala que EE. UU. se ve como nación elegida, pero también Europa. 

- Europa siente una superioridad moral. Que en la Constitución europea el ethos,el sentido moral, se deje en los griegos y la Ilustración es un error. La evolución hacia la democracia debe mucho al cristianismo. Cuando san Pablo no distingue entre griegos, judíos o esclavos, viéndolos a todos iguales, da lugar al individualismo. Los religiosos de América durante el dominio español discuten ya los derechos humanos. La Iglesia dice que si un gobernante obra mal irá al infierno, acotándole. Incluso señala la posibilidad de acabar con los tiranos. 

- ¿Es de los que señalan que la Ilustración y su racionalidad exagerada trajo los desastres totalitarios del siglo XX? 

- Soy un producto de la Ilustración. Aun así, cualquier cosa que trate de establecer el cielo en la tierra sólo trae el infierno. Mire el paraíso de Marx. En una semana de estalinismo se mató a más gente que la Iglesia en toda la edad media. 

- ¿El liberalismo ha sido la solución a estas dicotomías? 

- Soy un liberal de derechas. Pero me pregunto si el liberalismo va a ser suficientemente poderoso para afrontar el desafío que tenemos. ¿Sabe lo que sucedió cuando detuvieron a uno de los sospechosos de los atentados de Londres? Lo primero que hizo fue levantar las manos y decir: "Conozco mis derechos". El liberalismo no es suficientemente fuerte. Pone demasiado énfasis en los derechos comparado con el que pone en las obligaciones. El multiculturalismo ha fracasado. Se ha creado una cultura del victimismo. Todos somos víctimas, hay que pedir perdón por cosas que cuando sucedieron, como la hambruna irlandesa de 1848, no se podían evitar. O por lo que pasó en América con la conquista española. Olvidar también es importante. Y seguir adelante, como han hecho en Sudáfrica. 

- ¿Qué papel le queda a la religión? 

- No soy especialmente religioso. Pero en el aspecto social, las burocracias deberían aprender cómo el cristianismo organizó el bienestar social. Por otra parte, no he visto a darwinistas ateos ni a racionalistas seculares haciendo sopa en comedores para pobres.