sábado, 11 de octubre de 2008

Análisis Técnico. II

Inicios al Análisis Técnico

El análisis técnico es el estudio de los valores basándose en el movimiento de la cotización y sin mirar los libros contables de la empresa en la que se invierte. Es bastante frecuente para los que no lo tienen claro confundir los términos (chartismo, estudio de las ondas de Elliot etc), estos no son mas que parte del análisis técnico.

El análisis técnico los engloba a todos. Un analista técnico utiliza todas las herramientas a su alcance para el estudio del grafico, ya que el analista técnico lo que utiliza son los gráficos, y sobre ellos los osciladores o cualquier otra forma o formula matemática para intentar entender por donde se mueve la oferta y la demanda, que en definitiva es el principio del análisis técnico estudiar la oferta y la demanda, donde se engloba las tendencias y las oscilaciones de los precios etc.

Veo que en los foros hay mucha confusión, y no se tiene nada claro lo que es el principio de todas las discusiones sobre el análisis técnico, el único método que se utiliza en estos foros, ya que no he visto a nadie que utilice realmente el análisis fundamental (contabilidad de la empresa, su facturación, beneficios, el PER, etc). Lo que os paso a continuación es la Biblia del análisis técnico, es lo primero que se debe de aprender, y de memoria, para poder decir que se tienen conocimientos sobre el análisis técnico.

Es bastante largo, pero para el que se lo lea todo y lo tenga siempre presente estoy seguro que habrá dado un paso importantísimo para poder decir que entiende lo que es la oferta y la demanda. Diré también que el primero que se lo debe de aplicar soy yo.

Pocas actividades humanas han sido estudiadas tan exhaustivamente en los últimos años, desde tantos ángulos y por tantos tipos de gentes, como la compra y la venta de valores de sociedades. Las recompensas que ofrece el mercado de valores a quienes lo entienden son enormes; las penalizaciones que impone a los inversionistas descuidados, adormilados o "sin suerte" son catastróficas no es de extrañar que haya atraído a algunos de los más astutos contables, analistas e investigadores del mundo, así como a un variopinto equipo de excéntricos, místicos y "Jugadores de corazonada", además de una multitud de simples ciudadanos corrientes y esperanzados. Muchas mentes capacitadas han buscado, y siguen haciéndolo constantemente, métodos certeros y seguros para evaluar los estados y tendencias del mercado, para descubrir cuáles son los valores que se deben comprar y el buen momento de hacerlo.

A lo largo de años de estudio sobre el mercado de valores han aparecido dos escuelas bien diferenciadas de pensamiento, dos métodos radicalmente dispares de dar respuesta a los problemas del operador acerca del Qué y del Cuándo. En la "Jerga de la calle" a una de ellas se la denomina análisis fundamental, y a la otra el análisis técnico. El fundamentalista del mercado de valores examina los informes de los auditores, las cuentas de resultados, los balances trimestrales, el historial de los dividendos y las tácticas de las compañías cuyas acciones tiene bajo observación. Analiza los datos de ventas, el talento directivo, la capacidad de las plantas, la competencia. Observa los informes bancarios y de tesorería, los índices de producción, las estadísticas de precios y las previsiones de rendimiento para calibrar el estado de los asuntos en general, y lee cuidadosamente las noticias diarias para alcanzar una estimación de las futuras condiciones de la actividad. Valora sus acciones teniendo todo esto en cuenta; si después se están vendiendo por debajo de su valoración, las considera como una compra que debe realizarse. De hecho, dejando a un lado a los más verdes de los recién llegados cuando se enfrentan por primera vez al problema de la inversión, para los cuales, en su inexperiencia, cualquier otro punto de vista no sólo es irracional sino también incomprensible, el fundamentalista puro es una pieza muy rara.

Definición de Análisis Técnico: El Análisis Técnico es la ciencia de registrar, normalmente de forma gráfica, la historia real del movimiento (cambios en los precios, volumen de transacciones, etc.) de un cierto tipo de valores o de "las medias" y de deducir, posteriormente, a partir de esa historia gráfica, la probable tendencia futura.

El precio de mercado refleja no sólo las diferentes opiniones que sobre su valor tienen muchos evaluadores ortodoxos de títulos, sino también todas las esperanzas, temores, conjeturas y estados de ánimo, ya sean racionales o no, de miles de compradores y vendedores potenciales, así como sus necesidades y recursos -factores, en definitiva, que desafían al análisis y sobre los que no se obtienen estadísticas, pero que de todos son sintetizados, sopesados y finalmente expresados en una cifra precisa, en torno a la cual se unen el comprador y el vendedor y cierran el trato (a través de sus agentes, de sus respectivos brokers). Esta es la única cifra que cuenta. Por otra parte, el técnico declara, de modo plenamente justificado, que la mayor parte de las estadísticas estudiadas por el fundamentalista son historia pasada, que ya están anticuadas y son estériles porque al mercado no le interesa el pasado, ¡y ni siquiera el presente! Siempre está mirando hacia adelante, intentando tener en consideración los acontecimientos futuros, sopesando y casando todas las estimaciones y cálculos de cientos de inversionistas que contemplan el futuro desde puntos de vista diferentes y a través de cristales de muy distintos colores. En resumen, el precio corriente que establece el mercado abarca, además de toda la información fundamental que el analista estadístico puede esperar aprender (y de alguna otra que quizá sea secreta para él y que sólo conocen algunos iniciados), muchas otras cuestiones que tienen una importancia similar o incluso mayor. Todo ello, admitiendo su veracidad, tendría poca importancia si no fuera por el hecho -nunca puesto en duda por personas con experiencia- de que los precios se mueven por tendencias y de que éstas tienden a continuar hasta que ocurre algo que modifica el equilibrio de la oferta y la demanda. Normalmente estos cambios se pueden detectar en el movimiento del mercado mismo.

En los gráficos aparecen ciertos esquemas de formaciones, niveles y áreas que tienen significado y pueden interpretarse en términos del futuro desarrollo de una tendencia. Debe señalarse que no son infalibles, pero las probabilidades se decantan claramente a su favor. Una y otra vez, tal como ha demostrado ampliamente la experiencia, son mucho más eficaces que los fundamentales mejor informados y más sagaces. El analista técnico puede ir incluso más lejos en sus afirmaciones. Puede ofrecerse a interpretar el gráfico de unos valores cuyo nombre no conoce, siempre que el historial de su movimiento sea preciso y cubra un período lo bastante amplio como para permitirle estudiar los correspondientes antecedentes de mercado y sus comportamientos. Puede sugerir que sería capaz de negociar valores conociendo únicamente los símbolos e ignorando cuál es la compañía en cuestión, la industria, lo que fabrica o vende, o su capitalización. Huelga decir que este tipo de práctica no es recomendable, pero si su técnico de mercado es un verdadero experto en su campo, su teoría podría hacer precisamente lo que dice.

Si, a estas alturas, el lector encuentra que el enfoque técnico de la negociación o la inversión, tal como se ha expuesto más arriba, es totalmente aborrecible, más le valdría no seguir leyendo, porque el resto del artículo se ocupa precisamente de este enfoque técnico, de la ciencia del análisis técnico.

Gráficos Los gráficos son herramientas de trabajo del analista técnico. Han sido desarrollados en multitud de formas y estilos para representar gráficamente casi todo lo que ocurre en el mercado o para trazar un “índice” a partir de ello. Pueden tratarse de gráficos mensuales, en los que se incluye el historial del movimiento de todo un mes condensado en una única entrada, o semanales, diarios, por horas, “punto y figura”, etc. Pueden hacerse sobre una escala aritmética, logarítmica o de raíz cuadrada, o proyectarse como “osciladores”. Pueden describir medias móviles, la proporción que existe entre el volumen de actividad y el movimiento de los precios, el precio medio de las emisiones más activas”, las transacciones de lotes sueltos, el interés a corto, y toda una infinidad de relaciones, proporciones e índices, todos ellos técnicos en el sentido de derivar, directa o indirectamente, lo que realmente se ha negociado en bolsa.

Afortunadamente no tendremos que ocuparnos de la mayoría de ellos, sólo tienen interés para el analista económico plenamente dedicado. Muchos derivan de un esfuerzo completamente inútil (al menos hasta la fecha) por descubrir algún índice “mecánico” o combinación de índices que avise siempre de modo automático, sin fallar o equivocarse jamás, de la existencia de una modificación de las tendencias; en nuestra experiencia, son frecuentemente desconcertantes y, a veces, sencillamente engañosos ante una coyuntura crítica. Este artículo, no obstante, va dirigido al lego, al empresario o profesional que no puede dedicar todo su tiempo a las operaciones de inversión y negociación, pero cuyas operaciones tienen para él suficiente importancia o interés como para justificar la dedicación de unos minutos diarios a su estudio y administración. Las teorías y métodos aquí bosquejados únicamente requerirán del tipo más elemental de gráfico de valores un historial de las variaciones de los precios máximos y mínimos, de los precios de cierre y del volumen de acciones operadas diariamente. Estos gráficos diarios se complementarán, para ciertos propósitos que se discutirán más adelante, con gráficos semanales o mensuales.

La Teoría de Dow La teoría de Dow es la abuela de todos los estudios técnicos de mercado. Aunque se le ha criticado en muchas ocasiones por llegar “demasiado tarde”, y ha sido a veces ridiculizada (sobre todo en las primeras etapas de un Mercado Bajista) por aquellos que se niegan a aceptar sus veredictos, es conocida, sin embargo, al menos de nombre, por casi todo aquel que ha estado en contacto con el mercado de valores y respetada por casi todos. Muchos que la siguen, en mayor o menor medida, a la hora de determinar sus políticas inversionistas, no se dan cuenta de que es simplemente “técnica”. Está construida sobre la acción misma del mercado (tal como se expresa en ciertas “medias”), y no obtiene ningún provecho de las estadísticas de negocios sobre las que dependen los fundamentalistas. De los escritos de su primer promulgador, Charles H. Dow, se deduce que no ideó su “Teoría” como un recurso para predecir el mercado de valores, o incluso como una guía para inversionistas, sino más bien como un barómetro de las tendencias generales de negocios. Dow fundó el servicio de noticias financieras Dow-Jones y se le atribuye la invención de las medias de mercados de valores.

Los principios básicos de su teoría, conocida con el nombre de su fundador, fueron subrayados por el mismo Dow en editoriales que escribió para el Wall Street Journal. A su muerte, ocurrida en 1902, su sucesor como editor de dicho periódico, William P. Hamilton, adoptó los principios de Dow y, tras 27 años de estudio del mercado de valores, los organizó y formuló en lo que hoy conocemos como Teoría de Dow. Antes de seguir con la explicación de la teoría misma, será necesario examinar las medias de mercado que emplea. Mucho antes de la época en que vivió Dow, ya era conocido por banqueros y hombres de negocios el hecho de que las acciones de la mayoría de compañías establecidas tienden a subir o bajar juntas el precio. Las excepciones es decir, las acciones que se movían en contra de la marea financiera general eran raras y, además, tampoco se mantenían en esa posición durante más de unos cuantos días o semanas. Es cierto que cuando se producía un boom, los precios de algunas acciones subían más deprisa que los de otras, y cuando la tendencia se inclinaba hacia la depresión, algunas acciones bajaban rápidamente mientras que otras ofrecían una resistencia considerable a las fuerzas que estaban arrastrando al mercado hacia abajo -a pesar de esto, la mayoría de las acciones tendían a oscilar juntas (esto mismo es lo que sucede ahora y lo que sucederá en el futuro). Tal como ya hemos apuntado, este hecho ha sido conocido y aceptado durante mucho tiempo y se ha dado por sentado tantas veces que su importancia se ha pasado con frecuencia por alto. Pero es muy importante -tremendamente importante desde muchos ángulos, además de los estudiados en este volumen. Una de las mejores razones por las cuales un estudiante de técnicas de mercado debe comenzar por la Teoría de Dow, es el hecho de que esta teoría enfatiza la tendencia general de mercado.

El “mercado”, entendido como el precio de las acciones en general, oscila en tendencias, las más importantes de las cuales son las Tendencias Mayores o Primarias. Son éstas los movimientos extensivos hacia arriba o hacia abajo que suelen durar un año o más y traen como resultado una apreciación o una depreciación de valor en más de un 20%. A veces, los movimientos en la dirección de la tendencia Primaria son interrumpidos por oscilaciones Secundarias de dirección contraria -reacciones o “correcciones” que se producen cuando el movimiento Primario se ha colocado por delante de sí mismo”. (Las Secundarias, los segmentos acompañantes de la tendencia Primaria, se suelen agrupar juntas como movimientos Intermedios -término que nos será útil en discusiones posteriores). Por último, las tendencias Secundarias constan de tendencias Menores o fluctuaciones de día en día, que carecen de importancia.

Tendencias Primarias

Las Tendencias Primarias. Son los amplios y completos movimientos alcistas o bajistas que normalmente (aunque no invariablemente) duran más de un año y pueden durar, incluso, varios años. En la medida en que cada recuperación secundaria se detiene (es decir, la tendencia de precios se vuelve de la baja al alza) a un nivel más alto que la reacción anterior, la Tendencia Primaria es alcista. Esto se denomina Mercado alcista. y, a la inversa, cuando cada descenso intermedio lleva los precios a niveles cada vez más bajos y cada recuperación intermedia no logra volverlos a subir al nivel de techo de la recuperación anterior, la Tendencia Primaria es bajista, y esto se denomina Mercado bajista. (Los términos alcista y bajista se utilizan con frecuencia libremente para designar, respectivamente, a cualquier tipo de movimientos alcistas o bajistas, pero aquí lo usaremos solamente en relación a los movimientos Mayores o Primarios del mercado, en el sentido en que lo entendió Dow).

Por lo general -o, al menos, en teoría- la Primaria es la única de estas tres tendencias que preocupa al inversionista a largo. Su objetivo consiste en comprar acciones tan pronto como sea posible en un Mercado alcista "tan pronto como está seguro de que ha comenzado uno" y mantenerlas después hasta (y sólo hasta) que se hace evidente que el mercado alcista ha terminado y empieza ahora uno bajista. Sabe que puede dejar de lado, con toda seguridad, las reacciones Secundarias y fluctuaciones Menores. El operador, sin embargo, puede estar interesado también por las oscilaciones Secundarias, y se verá, posteriormente, que puede hacerlo con beneficios.

Tendencias Secundarias

Las Tendencias Secundarias. Estas son las reacciones importantes que interrumpen el avance de precios de dirección Primaria. Se trata de los descensos o “correcciones” Intermedias que se producen en los Mercados alcistas y las “recuperaciones” que tienen lugar en los Mercados Bajistas. Suelen durar desde tres semanas hasta tres meses, y rara vez más. Normalmente, vuelven a trazar desde un tercio a tres tercios de la ganancia (o pérdida, según sea el caso) de los precios registrados en la oscilación anterior de dirección Primaria. Así, en un Mercado alcista, los precios, en términos de Media Industrial, pueden subir firmemente, o con sólo breves interrupciones, con una ganancia total de 30 puntos antes de que se produzca una corrección Secundaria; se puede esperar que esa corrección produzca un descenso de no menos de 10 puntos y no más de 20 puntos, antes de que se desarrolle un nuevo avance Intermedio en la tendencia Primaria Alcista.

Obsérvese, sin embargo, que la regla de un tercio-dos tercios no es una ley inviolable; es simplemente una afirmación de probabilidades. La mayoría de Secundarias están confinadas a estos límites; muchas de ellas se quedan casi a medio camino, recorriendo un 50% de la oscilación Primaria precedente; rara vez avanzan menos de un 30%, pero algunas de ellas cancelan casi todo ello. Así, disponemos de dos criterios para reconocer una tendencia Secundaria. Cualquier movimiento de precios opuesto, en dirección, a la tendencia Primaria, que dura al menos tres semanas y recorre al menos un tercio del movimiento neto precedente de dirección Primaria (desde el final de la Secundaria precedente hasta el principio de ésta, sin tener en cuenta fluctuaciones menores), se considera de rango Intermedio, es decir, una auténtica Secundaria.

A pesar de estos criterios, sin embargo, la tendencia Secundaria es, con frecuencia, confusa; su identificación, su correcta apreciación en el momento en que se produce y mientras está en proceso, constituyen el mayor problema que se le presenta al Teórico de Dow. Hablaremos de esto más a fondo posteriormente.

Tendencias Menores

Las Tendencias menores. Son las breves fluctuaciones (rara vez duran más de tres semanas, por lo general, menos de seis días) que carecen por si mismas de significado, en lo que se refiere a la Teoría de Dow, pero que crean las tendencias Intermedias. Por lo general, aunque no siempre, una oscilación Intermedia, ya sea una Secundaria o un segmento de una Primaria entre sucesivas Secundarias, está formada por una serie de tres o más ondas Menores distinguibles. Las inferencias de estas fluctuaciones de cada día se inclinan a ser engañosas. La tendencia Menor es la única de las tres que se puede ‘manipular” (es decir que haya intervenciones públicas o de grandes capitales, etc. Aunque, en las circunstancias actuales, no es seguro que pueda manipularse hasta extremos importantes).

Las tendencias Primarias y Secundarias no se pueden manipular; agotaría los recursos del Tesoro público hacerlo así.

Un símil muy útil para comprender las tendencias

Dedicaremos unos minutos a clarificar el concepto de las tres tendencias, haciendo una analogía entre los movimientos del mercado de valores y los movimientos del mar. Las tendencias Mayores (Primarias) en los precios de las acciones son como la marea. Podemos comparar un Mercado Alcista a una marea ascendente o de flujo que lleva el agua cada vez más lejos hacia la playa, hasta que finalmente alcanza una marca de marea alta y comienza a volverse. De aquí que la marea que está bajando o de reflujo se pueda comparar a un Mercado Bajista. Pero las olas están todo el tiempo, mientras el flujo y reflujo de la marca, rompiendo en la playa y después bajando. Cuando la marea es ascendente, cada ola que retrocede deja al descubierto un espacio de playa mayor. Estas olas son las tendencias Intermedias -Primarias o Secundarias-, dependiendo de si su movimiento va a favor o en contra de la marea. Mientras tanto, la superficie del agua se ve constantemente agitada por rizos y ondas que se mueven a favor o en contra de la tendencia de las olas siendo éstas análogas a las tendencias Menores de mercado, y sus fluctuaciones de cada día carentes de importancia. La marea, la ola y el rizo representan, respectivamente, la tendencia Primaria o Mayor, la Secundaria o Intermedia, y las tendencias Menores del mercado. Marea, ola y rizo.

Un habitante de la orilla podría determinar la dirección de la marea colocando un palo en la playa en el punto más alto alcanzado por cada ola que se acerca. Así, si la ola siguiente empujara el agua más allá de su palo, sabría que la marea estaba subiendo. Si moviera su palo con la marca máxima de cada ola, llegaría un momento en que una ola se detendría y comenzaría a quedarse cerca de su marca anterior; de esta forma sabría que la marca se había vuelto, es decir, había comenzado a refluir. Esto es lo que hace (y de forma mucho más simplificada) el Teórico de Dow a la hora de definir la tendencia del mercado de valores. La comparación con marea, ola o rizo se ha utilizado desde los primeros días de la Teoría de Dow.

Es posible, incluso, que los movimientos del mar pudieran haberle sugerido a Dow los elementos de su teoría. Pero esta analogía no se puede llevar mucho más lejos. Las mareas y olas del mercado de valores no son tan regulares como las del océano. Se pueden preparar tablas, con años de antelación, para predecir con exactitud el momento de flujo de las aguas, pero la Teoría de Dow no ofrece tabla alguna de tiempo para el mercado de valores.

Continuación de la Tª de Down

Podemos volver posteriormente a esta comparación, pero trataremos ahora del resto de principios y reglas de la Teoría de Dow. Fases de tendencia mayor.

El Mercado Alcista. Las tendencias Primarias alcistas suelen constar (aunque no de forma invariable) de tres fases. La primera es la fase de acumulación, durante la cual los inversionistas previsores, viendo que el negocio, aunque deprimido, va a dar un giro, están dispuestos a recoger todas las acciones ofrecidas por los vendedores descorazonados, y a elevar sus pujas de forma gradual a medida que la venta disminuye de volumen. Los informes financieros todavía son malos "de hecho los peores-"durante esta fase. El “público” está completamente a disgusto con el mercado de valores -completamente fuera de él. La actividad es sólo moderada, pero comienza a aumentar en las recuperaciones (avances menores).

La segunda fase se caracteriza por un avance bastante regular y una actividad en aumento a medida que el mejor aspecto del negocio y una tendencia ascendente en las ganancias corporativas comienzan a atraer la atención. Es en esta fase cuando el operador “técnico” suele ser capaz de recoger su mejor cosecha de beneficios. Se produce, por último, la tercera fase, en la cual el mercado hierve de actividad cuando el “público” se agolpa en las salas. Todas las noticias financieras son buenas; los avances de precio son espectaculares y suelen concentrarse en las primeras páginas de los periódicos; se traen nuevas emisiones en un número que va en aumento. Es precisamente en esta fase cuando uno de sus amigos llamará y le dirá: “Ya veo que el mercado está en alza. ¿Qué será bueno comprar?”, totalmente inconsciente del hecho de que ha estado subiendo durante quizá dos años, y está aproximándose ahora a la etapa en que sería más apropiado preguntar, “¿Qué, será mejor vender?” En la última etapa de esta fase, de especulación desenfrenada, el volumen sigue aumentando, pero los “bolsillos de aire” aparecen también con una frecuencia en aumento; los “cats and dogs” (acciones de bajo precio sin valor de inversión) giran muy rápidamente, pero un número cada vez mayor de acciones de alto grado se niegan a seguirlas.

El Mercado Bajista. Las tendencias Primarias bajistas suelen estar también caracterizadas (aunque tampoco invariablemente) por tres fases. La primera es el período de distribución (que comienza realmente en las últimas etapas del Mercado Alcista precedente). En esta fase, los inversionistas previsores son conscientes de que las ganancias de negocios han alcanzado una altura anormal y se descargan de sus valores en cartera a un ritmo que va en aumento. El volumen de operaciones es todavía alto, aunque tiende a disminuir en las recuperaciones y el “público” es todavía activo, pero comienza a mostrar signos de frustración a medida que los beneficios esperados se desvanecen. La segunda fase es la de pánico. Los compradores comienzan a menguar y los vendedores se hacen más urgentes; la tendencia a la baja de los precios se acelera de repente hacia una caída casi vertical, en la que el volumen se remonta a proporciones culminantes. Tras la fase de pánico (que suele ir demasiado lejos con relación a las condiciones existentes de negocio), puede haber una recuperación Secundaria bastante larga o un movimiento lateral y después comienza la tercera fase. Esta se caracteriza por la venta de desánimo por parte de los inversionistas que se mantuvieron durante el pánico o, quizá, comprando en él, porque las acciones parecían baratas en comparación con los precios que habían regido sólo unos meses antes. Las noticias sobre el negocio comienzan a empeorar.

A medida que la tercera fase continúa, el movimiento a la baja es menos rápido, pero se mantiene con una ventana cada vez más de desánimo por parte de aquellos que tienen que aumentar el efectivo para cubrir otras necesidades. Los “cats and dogs” pueden perder prácticamente todo su avance Alcista anterior en las dos primeras fases. Las acciones mejores descienden más gradualmente, ya que sus propietarios se adhieren a ellas hasta el final, y la última etapa de un Mercado Bajista se concentra, en consecuencia, en tales acciones. El Mercado Bajista termina cuando se ha descontado todo lo que se refiere a posibles malas noticias, a las peores que se pueden esperar, y normalmente ha terminado antes de que todas las malas noticias afloren.

Las tres fases de Mercado Bajista, descritas en los párrafos anteriores, no son las mismas que aquellas denominadas por otros que han tratado también este asunto, pero los autores de este estudio piensan que aquéllas representan una división más exacta y realista de los movimientos bajistas Primarios de los últimos treinta años. Algunos carecen de algunas de las tres típicas fases. Se han producido unos pocos avances Mayores desde la primera a la tercera etapa con sólo una breve y rápida marca intermedia.

Algunos Mercados Bajistas cortos no han desarrollado una marcada fase de pánico y otros han acabado con una, tal como ocurrió en Abril de 1939. No se pueden establecer límites temporales para ninguna de las fases; la tercera etapa de un Mercado Alcista, por ejemplo, la fase de especulación agitada y gran actividad de público, puede durar más de un año o agotarse en un mes o dos. La fase de pánico de un Mercado Bajista se suele agotar en unas pocas semanas, si no en días, pero el descenso de 1929-1932 se entremezcló con, al menos, cinco oleadas de pánico de proporciones mayores. A pesar de ello, vale la pena tener en cuenta las características típicas de las tendencias Primarias. Si conoce los síntomas que normalmente acompañan a la última etapa de un Mercado Alcista, por ejemplo es menos probable que se deje engañar por su ambiente de excitación.

falta incorporar un gráfico de lo de abajo



Principio de confirmación. Las dos Medias deben confirmar. Este es el principio de Dow más cuestionado y más difícil de racionalizar. Sin embargo, ha resistido el paso del tiempo; el hecho de que ha “dado el resultado esperado” no lo discute aquél que haya examinado a fondo los registros. Los que lo han desechado en la práctica han tenido ocasión de arrepentirse de su apuesta. Lo que significa es que la acción de una sola media no puede producir señal válida de cambio de tendencia. Tomemos, por ejemplo, el caso hipotético, que se ofrece a continuación, dos acciones con movimientos “a”,”b”,”c” y “d”. En él, damos por sentado que un Mercado Bajista ha estado vigente durante varios meses y después, comenzando en “a”, la media Industrial se eleva (junto con la media Ferroviaria) en una recuperación Secundaria hasta “b”. Sin embargo, en su siguiente descenso, las Industriales cayeron solamente hasta “c”, la cual se sitúa por encima de “a”, y después giran hasta “d”, que es más alta que “b”. En este punto, las Industriales han “señalado” un cambio de tendencia de bajista a alcista. Pero observe las Ferroviarias durante este período; su descenso desde “b” hasta “c” lo situó por debajo de “a” y su posterior avance desde “c” hasta “d” no lo ha situado por encima de “b”. Hasta ahora, se han negado a confirmar las Industriales y, de aquí, que la tendencia Mayor del mercado se deba considerar todavía Bajista. En el supuesto de que las Ferroviarias subieran, a su debido tiempo, hasta colocarse por encima de “b”, sólo entonces tendríamos una señal definitiva de giro de la marea. Hasta que se produce tal desarrollo, las Industriales no podrán, probablemente, seguir solas su curso alcista y las Ferroviarias las harán, al final, bajar. En el mejor de los casos, la dirección de la tendencia Primaria está todavía dudosa Esto ilustra solamente una de las muchas formas en que se aplica el principio de confirmación. Observe también que en “c” podría también haberse dicho que las Industriales no han confirmado a las Ferroviarias a la hora de continuar la tendencia Bajista, pero esto solamente tiene que ver con la continuación o reafirmación de una tendencia existente. No hace falta que las dos medias confirmen el mismo día. Con frecuencia ambas se mueven juntas hacia nueva zona de máximo (o mínimo), pero hay también abundantes casos en los cuales una u otra se retrasan durante días, semanas o, incluso, uno o dos meses. Uno debe ser paciente y esperar, en tales casos hasta que el mercado se decante por una forma definitiva.

El VOLUMEN de negociación

“El volumen se mueve con la Tendencia “. Estas palabras, pronunciadas a menudo con gran solemnidad pero poco entendimiento, constituyen la expresión coloquial de que la actividad operativa tiende a expandirse a medida que los precios se mueven en la dirección de la tendencia Primaria dominante. Así, en un Mercado Alcista, el volumen aumenta cuando los precios aumentan y disminuye cuando los precios disminuyen; en los Mercados Bajistas, el número de transacciones aumenta cuando los precios bajan y se agota cuando se recuperan. En menor medida, esto se aplica también a las tendencias Secundarias, especialmente en las primeras etapas de una recuperación Secundaria extensiva dentro de un Mercado Bajista, cuando la actividad puede mostrar una tendencia para aumentar en las recuperaciones Menores y disminuir en los retrocesos Menores. Pero esta regla tiene también sus excepciones, y apenas se pueden obtener conclusiones útiles de las manifestaciones de volumen de unos pocos días, y mucho menos de una sola sesión; es la única que puede producir indicaciones útiles. Más aún, en la Teoría Dow las señales concluyentes, en lo que se refiere a la tendencia de mercado, se producen en el análisis final sólo por el movimiento de precios. El volumen ofrece simplemente una evidencia colateral, que puede ayudar a interpretar situaciones dudosas.

Las “Líneas” deben reemplazar a las Secundarias. Una Línea, en la jerga de la Teoría de Dow, es un movimiento lateral (son movimientos casi planos de los valores, es decir que apenas se mueven, suben y bajan muy poco) en una o dos de las medias, que dura (dos o tres semanas o veces, muchos meses, en el transcurso de los cuales los precios fluctúan en una gama de aproximadamente un 5% o menos (de su cifra principal). La formación de una Línea indica que la presión de compra y venta se encuentra, mas o menos, equilibrada. En su momento, por supuesto, bien las ofertas de esa gama de precios se agotan y aquellos que desean comprar acciones deben elevar sus pujas para inducir a los propietarios a vender, o bien aquellos que están ansiosos de vender en la gama de precios de la “Línea” se dan cuenta de que los compradores se han “esfumado” y, en consecuencia, deben bajar los precios para deshacerse de sus acciones. De aquí, que un avance de precios a través de los límites superiores de una Línea establecida sea una señal alcista y, al contrario, un derrumbamiento a través de sus límites inferiores en una señal bajista. Generalmente hablando, cuanto más larga sea la Línea (en duración) y más estrecha o compacta su gama de precios, mayor significación tendrá su ruptura última. Las líneas se producen con tal frecuencia que su identificación, por parte de los seguidores de los principios de Dow, es necesaria. Se pueden desarrollar en techos o suelos importantes, señalando períodos de distribución o acumulación, respectivamente, pero llegan con mayor frecuencia como intermedios de descanso o consolidación en el avance de tendencias Mayores establecidas. En estas circunstancias, toman el lugar de ondas normales Secundarias. Se puede desarrollar una Línea en una media mientras la otra está sufriendo una reacción Secundaria típica. Vale la pena hacer notar que un movimiento de precios fuera de una línea, ya sea alcista o bajista, suele estar seguido de un movimiento adicional más extenso en la misma dirección, con la cual se puede contar a la hora de seguir la “señal” producida cuando una nueva onda empuja más allá de los límites establecidos, por una onda Primaria precedente. La dirección en que romperán los precios fuera de una Línea no se puede determinar de antemano adelantándose al movimiento real. El límite del 5% que se suele atribuir a una Línea se basa, de forma arbitraria, en la experiencia; ha habido una serie de movimientos laterales ligeramente más amplios que, en virtud de su compresión y límites bien definidos, se pueden considerar como verdaderas Líneas. (Más adelante, veremos cómo la Línea de Dow es, en muchos sentidos, parecida a las pautas más estrictamente definidas, conocidas como Rectángulos, que aparecen en los gráficos de acciones individuales).

Precios de cierre

La Teoría de Dow no presta atención a los máximos o mínimos extremos que se pueden registrar en un día y antes de que el mercado cierre, sino que tiene en consideración sólo las cifras de cierre, es decir, la media de los precios de venta final del día para las emisiones componentes. Ya hemos hablado de la importancia psicológica de los precios de final del día en el asunto de la construcción de un gráfico y no necesitamos extendernos; simplemente, decir que esta es otra de las reglas de Dow que ha resistido al tiempo. Funciona de la siguiente forma: supongamos que un avance intermedio, en una tendencia alcista Primaria, alcanza su alza máxima un cierto día a las 11 de la mañana, hora en que la media Industrial se cifra, por ejemplo, en 52,45 y cae después para cerrar en 50,70. Todo lo que deberá hacer el avance siguiente, para indicar que la tendencia Primaria es todavía alcista, es registrar un cierre diario por encima del 50,70. El máximo anterior en un mismo día de 52,45 no cuenta para nada. A la inversa, utilizando las mismas cifras que para nuestro primer avance, si la siguiente oscilación al alza sitúa los precios hasta un máximo, en un mismo día, de 52,60, pero logra registrar un precio de cierre por encima del 50,70, la continuación de la tendencia Alcista Primaria está todavía en duda. En los últimos años han surgido diferencias de opinión entre estudiosos del mercado en lo que respecta al espacio que debe desplazarse una media desde su límite anterior (cifra de techo o suelo) para señalar (o confirmar o reafirmar. según sea el caso) una tendencia de mercado. Dow y Hamilton consideraron, evidentemente, cualquier penetración, incluso tan pequeña como del 0,01, en el precio de cierre como una señal válida, pero algunos expertos actuales han exigido la penetración por un punto completo (1,00). Creemos que el punto de vista original cuenta con el mejor de los argumentos, que el registro muestra poco o nada en lo que se refiere a resultados prácticos para favorecer cualquiera de las modificaciones Propuestas. Un incidente, producido en Junio de 1946, al que nos referiremos en el siguiente capítulo, muestra una decidida ventaja a favor de la regla ortodoxa de “cualquier penetración”.

Cambios de tendencia

Se debe dar por sentado que una tendencia sigue estando vigente hasta que se ha señalado definitivamente su cambio de dirección. Este principio de la Teoría de Dow ha levantado, quizá más que otros, críticas. Pero, cuando se entiende de forma adecuada, al igual que los otros que ya hemos enumerado, resiste a una prueba práctica. Lo que establece es realmente una probabilidad. Es un aviso para evitar cambiar demasiado pronto la posición de mercado que se haya adaptado.

No implica que se deba retrasar la acción durante un tiempo innecesario una vez que haya aparecido Una señal de cambio de tendencia; expresa, por el contrario, que las posibilidades se decantan a favor de la persona que espera hasta que está seguro y no favorecen al que compra (o vende prematuramente).

Estas posibilidades no se pueden expresar en lenguaje matemático, tal como dos a una o tres a una; de hecho, están siempre cambiando. Los Mercados Alcistas no están siempre subiendo y los Bajistas siempre encuentran suelo, más tarde o más temprano. Cuando la acción de dos medias señala por primera vez y definitivamente una nueva tendencia Primaria, las probabilidades se inclinan casi completamente a favor de que se continuará, a pesar de cualquier reacción o interrupción a corto plazo. Pero, a medida que la tendencia Primaria sigue, estas posibilidades son cada vez más pequeñas. Así, cada reafirmación sucesiva de un Mercado Alcista (nuevo máximo Intermedio en una media, confirmado por un nuevo máximo Intermedia en la otra) conlleva un peso relativamente menor.

El incentivo para comprar, la esperanza de vender nuevas compras con beneficio, es más pequeño después de un Mercado Alcista que ha durado varios meses que cuando se identificó por primera vez la tendencia Primaria alcista, pero este principio de Dow dice, “Mantenga su posición pendiente de órdenes contrarias”. Una consecuencia lógica de este principio, que no es tan contradictorio como parece, sería: -Se puede producir en cualquier momento un cambio de dirección en la tendencia, una vez que ésta se ha confirmado. Esto se puede considerar simplemente como un aviso de que el inversionista de la Teoría de Dow debe observar continuamente el mercado, en la medida en que tenga alguna posición en él.























PER (Ratio Precio/Beneficio)

Se trata de uno de los ratios bursátiles por excelencia P.E.R. (price earnings ratio). Mediante este ratio se miden las veces que pagarnos el beneficio por acción de una empresa, cuando compramos esa acción en la Bolsa. Veamos el ejemplo: Una sociedad cotizada en Bolsa tiene un BPA (beneficios por acción en 1 año) de 750 Ptas. (4,75 euros) y la cotización es de 72,12euros (12.000 Pesetas) por acción. El PER: Cotización/BPA = 12.000/750 = 16 En este caso el PER 16 significa que, comprando una acción de dicha sociedad a 12.000 pesetas, estarnos pagando 16 veces el beneficio de la Sociedad. Es decir que con un PER de 16, tardaríamos unos 16 años en obtener via dividendos el valor que hemos pagado por la acción.

Mientras que nos resultaría mucho más atractiva una inversión con PER 2, pues significaría que en tan sólo dos años habríamos recuperado nuestra inversión. Es decir podemos afirmar que cuanto más bajo sea el PER más rentable es la sociedad para el inversor y a la vez cuanto más alto es el PER más cara resulta nuestra inversión y en consecuencia más tiempo tardaremos en recuperar nuestra inversión.

Si bien el PER se aplica habitualmente a valores de renta variable, podemos aplicarlo también de forma artificial a valores de renta fija. Suponemos que un bono renta un 12%, esto significa que por cada 100 ptas. de inversión al año recibo 12 ptas. y que tardaríamos en consecuencia 8 años en recuperar la inversión. Es decir podemos decir que este bono tiene un PER de 8. Este PER "artificial" o inventado nos sirve perfectamente para mostramos como influyen los tipos de interés en la cotización de las acciones.

Supongamos que los tipos de interés son del 12% y que por tanto el PER de la renta fija se sitúa en el 8 (100/12), como en el caso que acabarnos de exponer. Comparativamente, una acción con PER 10 no parece especialmente barata, ya que el PER de la renta fija es inferior. Situados en tipos de interés más bajos, por ejemplo los actuales, de emisión de renta fija del 4%, nos encontraremos con un PER para la renta fija de 25 por lo que resultará relativamente más caras todas las acciones, pero si los tipos están al 3 nos daría un PER para la renta fija de 33 con lo que ya no serian tan caras . En consecuencia podemos afirmar que a tipos de interés altos son aceptables PER bajos y a tipos de interés bajos corresponden PER altos.

Por este motivo las fluctuaciones de los tipos de interés afectan a las empresas cotizadas incluso aunque las expectativas de beneficio no cambien. Una bajada de tipos de interés hace que sean aceptables PERs más altos y que por tanto suban los precios de las acciones , y viceversa. De aquí la enorme volatilidad que se produce en el mercado en cuanto se piensa que pueden ser alterados los tipos de interés, tanto al alza como a la baja.

Cabe comentar que a menudo se atribuye la relación entre los movimientos de tipos de interés y la Bolsa al efecto de los mismos en la cuenta de explotación de las empresas. La idea es que si suben los tipos de interés se encarece la financiación empresarial y en consecuencia se reducen los beneficios. Esto, que resulta cierto con carácter general, es un fenómeno distinto al que antes exponíamos de variación de los PERs, y que está más relacionado con las alternativas de inversión que con la cuenta de explotación de las empresas.

El PER es el ratio más utilizado en valoración de empresas. El PER es un ratio que, comparado entre sociedades del mismo sector, nos permite valorar, por comparación, si un valor resulta más caro o más barato. Al aplicar el PER sobre los beneficios históricos, estamos penalizando a las empresas cuyos beneficios van a crecer y premiando a las que van a descender. Por ello es aconsejable calcular el PER, al menos durante un ciclo económico y realizar alguna previsión para los ejercicios futuros. No se le puede exigir el mismo PER a distinto tipo de sociedades, así por ejemplo tendrán PER más alto las sociedades de crecimiento, y su PER será más alto cuanto más grandes sean sus expectativas de crecimiento de beneficios, mientras que las empresas con crecimientos restringidos tienden a tener PERs más bajos.

El PER es un ratio útil no sólo para medir lo caro o barato que resulta la adquisición de una sola acción, sino que también resulta útil para establecer comparaciones entre sectores, e incluso entre bolsas distintas, siempre que estas tengan el mismo tipo de interés, así por ejemplo podemos establecer comparaciones entre el PER de la bolsa de Francfort y el PER de la bolsa de Madrid, estableciendo cuál es más cara y cuál es más barata y en cuanto lo es, pues en ambos casos nos encontramos con idénticos tipos de interés en el mercado. También resulta oportuno comparar otras Bolsas entre si, pero en este caso tendremos que contemplar la situación de tipos de interés existentes en cada plaza. Si bien es posible, usando el PER como medida, establecer comparaciones entre cualquier clase de acciones, para fijar cuál está cara o barata, lo propio es establecer comparaciones entre los PER de distintas sociedades que formen parte del mismo sector, ya que se entiende que éstas se encuentran dentro de la misma fase del ciclo.

En principio, no debería de compararse el PER del Banco BSCH con el de Telefónica, para calcular si una es más cara o barata que la otra. Tendría más sentido, aunque se tratase de otra Bolsa, comparar el PER del Banco SCH con el de Deutsche Bank.

La inversa del PER (BPA/precio) es el ROE de la empresa a precios de mercado. Si en el cálculo del ROE sustituimos los recursos propios de la empresa en libros por su valor de mercado obtendremos la inversa del PER. Esta relación se utiliza en muchas ocasiones asumiendo que es la verdadera rentabilidad que la empresa ofrece a sus inversores accionistas (que compran las acciones en bolsa y no a los precios que marca la contabilidad en libros).

Aquí teneis una web donde podreis consultar los valores ordenados por el PER.