miércoles, 22 de octubre de 2008

Maniqueísmo ¿en que consiste?

Una religión muy mal entendida.
Textos y resúmenes variados.

Mani o Manes, (aproximadamente 210-276 d.C.) fue un líder religioso iranio, fundador del maniqueísmo, una antigua religión gnóstica que llegó a alcanzar una gran difusión, aunque se encuentra extinguida en la actualidad. Si bien sus escritos se han perdido, sus enseñanzas se han conservado parcialmente en manuscritos coptos, procedentes de Egipto, y en textos más tardíos del maniqueísmo que se desarrolló posteriormente en China, principalmente en la región de Turfán (Cuenca del Tarim).

Mani (nombre cuyo significado es joya) pertenecía por su origen a la nobleza parta. Su padre, Pattig, procedía de Hamadán, y su madre pertenecía a la familia de los Kamsaragan, emparentada con la dinastía reinante en el Imperio Parto, los Arsácidas. Mani pasó su infancia y juventud en el seno de una comunidad judía ascética conocida como los elkasitas. Según los relatos biográficos de al-Biruni -conservados en una enciclopedia del siglo X, el Fihrist, de Ibn al-Nadim-, recibió una revelación de un espíritu al que llamaba Syzygos o "Gemelo". Cuando tenía alrededor de 25 años, comenzó a predicar su nueva doctrina, basada en la idea de que podía alcanzarse la salvación mediante la educación, la negación de uno mismo, el vegetarianismo, el ayuno y la castidad. Más adelante, anunció que era el Paráclito prometido en el Nuevo Testamento, el Último Profeta y el Sello de los Profetas, último de una serie de hombres enviados por Dios que incluía a Set, Noé, Abraham, Shem, Nikotheos, Henoc, Zoroastro, Hermes, Platón, Buda y Jesús. Durante su vida, los primeros misioneros de Mani difundieron la nueva fe por Persia, Palestina, Siria y Egipto.

Según parece, murió en prisión por orden del emperador sasánida Bahram I. Las fuentes discrepan en cuanto a la forma de su ejecución.

El escritor libanés Amin Maalouf escribió una novela histórica acerca de la vida de Mani, titulada Les jardins de lumière/«Los jardines de la luz», (1991).

Temas relacionados por la presencia de maniqueos (o por la falsa acusación de "maniqueísmo"):

    * Gnosticismo
    * Dualismo
    * Zoroastrismo
    * Maniqueísmo
    * Paulicianos
    * Bogomilos
    * Patarinos
    * Cátaros
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Sobre el maniqueísmo y otros ensayos

Autor principal: Puech, Henri-Charles

(39,90 €) Los trabajos reunidos aquí proceden de los ensayos y cursos publicados por Henri-Charles Puech entre 1930 y 1972. En ellos se aborda en su conjunto la cuestión fundamental para los maniqueos de la salvación, así como de la figura del «Príncipe de las Tinieblas» y su Reino, o la imagen que Mani y sus discípulos se hacían del Mal, uno de los dos principios fundamentales predicados por aquella figura mítica, o el mito del «Hombre primordial» que desciende a la oscuridad para combatir a la Oscuridad y su retorno al mundo de la Luz. También se explica el modo de organización social de los maniqueos en una «Iglesia», con su estructura jerarquizada, su canon de Escrituras y código moral, los contactos de san Pablo con los maniqueos de Asia central, los problemas del pecado y la confesión, así como interesantes aspectos de su música. Finalmente se añaden al conjunto tres trabajos independientes acerca de cuestiones relativas al simbolismo y la iconografía, como el dedicado a las cárceles de Piranesi.

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 Amin Maalouf: Los jardines de Luz

Amin Maalouf: Los jardines de Luz. Mª Concepción García-Lomas (trad.) Madrid: Alianza editorial, 2003.

Hace algunos años que Alianza está reeditando y reordenando su fondo editorial en la colección Biblioteca de autor. Esta incluye la obra fundamental de clásicos como Borges, Unamuno, Machado, Hesse, Kafka, Proust, Salinas, Camus, Faulkner, Nietzsche o Freud y también algunos autores menos clásicos y más contemporáneos como Bernhard, Handke, Mishima o el propio Maalouf.

Amin Maalouf es un escritor libanés emigrado a Francia desde la guerra civil de 1976. Su producción novelística está traducida en Alianza editorial y se compone de los siguientes títulos: León el africano (1986), Samarcanda (1988), Los jardines de Luz (1991), El primer siglo después de Beatrice (1992), La roca de Tanios (Premio Goncourt, 1993), Las escalas de Levante (1996), El viaje de Baldassare (2000) y Orígenes (2004). También en Alianza podemos encontrar los ensayos Las cruzadas vistas por los árabes (1983) e Identidades asesinas (1998).

La obra de Maalouf es casi íntegramente novela histórica. Mediante personajes heroicos Maalouf da vida a episodios paradigmáticos del pasado que puedan ilustrarnos sobre cómo superar la brecha entre el mundo occidental y el mundo islámico. Libanés de nacimiento y, por tanto, consciente de la necesidad de tender puentes entre las diferentes culturas, Maalouf pretende con sus novelas llamar la atención sobre la eterna lucha que enfrenta a la intolerancia y el fanatismo con los ideales de ilustrados de igualdad y libertad.

La novela que comentamos es un buen ejemplo de la idea anterior. Los jardines de Luz reconstruye la vida de Mani, hombre santo del estilo de Jesús o Buda, que vivió en Persia durante el siglo III de nuestra era. Los tres tienen en común haber luchado contra religiones establecidas que dividían la sociedad en razas o castas, sometían la creencia religiosa al mero ritual y estaban dominadas por la intolerancia inquisitorial de los sacerdotes. Jesús contra la religión judía, Buda contra el hinduismo y Mani contra el zoroastrismo o mazdeísmo. Cristianismo, budismo y maniqueísmo intentan fundar una religión no excluyente capaz de incorporar a todos los pueblos de la tierra en una sola creencia.

A veces, hastiado por la insistencia de las editoriales en resucitar el antiguo Egipto o la vieja Roma, me pregunto qué utilidad puede tener la novela histórica, aparte de satisfacer el cuestionable interés general por lo exótico, el instinto kitsch de las masas de lectores. En muchos casos, ese tipo de pseudo-literatura no hace más que tergiversar los hechos con la intención de hacer proselitismo o vender más ejemplares.

El caso de Maalouf es diferente. Es mucho más entretenido e instructivo leer su novela que aprender sobre el maniqueísmo en una enciclopedia. Pero, al mismo tiempo, siento cierta desazón al comprobar que el único objetivo de la obra es didáctico, pedagógico. Es un corsé demasiado estrecho que resta capacidad al libro para sorprender o apasionar.

Para terminar algunos textos que ilustran las ideas de Mani, revolucionarias en su época y también hoy.

    A continuación, después de presentar con algunas frases sus credenciales, expresó su esperanza de ver a todos los súbditos del Imperio reunidos en torno a una sabiduría común. — «La misma chispa divina está en todos nosotros, no pertenece a ninguna raza ni a ninguna casta, no es macho ni hembra; todos debemos alimentarla de belleza y conocimientos y así conseguirá resplandecer; un hombre es grande sólo por la Luz que hay en él.» (p. 173)

    -Invoco a todas las religiones y a ninguna. Se ha enseñado a los hombres que deben pertenecer a una creencia como se pertenece a una raza o a una tribu. Y yo les digo: os han mentido. Aprended a encontrar en cada creencia, en cada idea, la sustancia luminosa y a separar los desperdicios. Aquel que siga mi camino podrá invocar a Ahura Mazda, a Mitra, a Cristo y a Buda. A los templos que elevaré, cada cual vendrá con sus plegarias. (p. 165)

    « ¡A veces me pregunto si no será el señor de las Tinieblas el que inspira las religiones, con el único fin de desfigurar la imagen de Dios!». (p. 98)

    «Por un sacerdote que se sacrifica hay cuarenta que sólo sueñan con el poder y que no viven más que para conspiraciones e intrigas. Dictan a todo el mundo cómo vestir, comer, beber, toser, eructar, llorar, estornudar, qué fórmula farfullar en cada circunstancia, qué mujer desposar, en qué momento evitarla o abrazarla, y de qué manera. Hacen que grandes y chicos vivan en el terror de la impureza y de la impiedad.
    Se han apropiado de las mejores tierras de cada región, han amasado riquezas, sus templos rebosan de oro, de esclavos y de grano; cuando el hambre hace estragos, son los únicos que no la sufren. A lo largo de los reinados, han ido acumulando prerrogativas. No hay un adolescente que sepa alinear dos caracteres sin que un sacerdote le haya guiado la mano; no puede concluirse un acto de venta sin que ellos perciban su parte, ni puede resolverse un litigio sin su arbitraje. Los sacerdotes también deciden si un decreto real es conforme a la ley divina, ley que, evidentemente, ellos interpretan a su conveniencia. (p. 188)

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Mazdeísmo:

 es una construcción moderna que, según el Diccionario Oxford, apareció en primer lugar en 1874 en Principios de filología comparada de Archibald Sayce. La primera referencia a Zoroastro en Occidente es atribuida a Thomas Browne, quien brevemente se refiere a él en su libro Religio Medici.

El término mazdeísmo probablemente derive de Mazdayasna, una expresión compuesta del avéstico que combina el último elemento del nombre Ahura Mazda y la palabra avéstica yasna, la cual significa devoción.

Historia 

Los orígenes

El zoroastrismo se presenta como una reforma de la religión practicada por tribus de lengua iraní que se instalaron en Turquestán occidental entre el II y el I milenio a.C. Estas tribus estaban estrechamente ligadas con los indoarios, los cuales aportaron el sánscrito y todas sus lenguas derivadas en la India del Norte, a partir del año 1700 a.C. Estos pueblos constituyen la familia indo-ario.

La comparación del zoroastrismo con la religión india es útil para comprender su nacimiento. Estas dos religiones tenían un dios llamado Mitra por los indios y Mithra por los iranios (la th se pronuncia como en inglés), que significan el sol o el dios sol.

Evolucionó de manera muy divergente en estos dos pueblos. Entre los indios, según François Cornillot, especialista del Rig-Veda y del Avesta, el Mitra original se escindió en tres dioses, Mitra, Aryaman y Varuna. Entre los iranios, este dios guardó en cambio su unidad. Dios soberano, era el hijo de Ahura Mazda, que parece haber sido el Cielo.

Los zoroástricos se esforzaron por eliminar el culto de Mithra en provecho del de Ahura Mazda, justificando el nombre de mazdeísmo dado a veces a su religión. La Persia antigua, bajo la dinastía de los aqueménidas, no era verdaderamente mazdeista: veneraba tanto a Mithra como Ahura Mazda. Los griegos consideraban a este último como equivalente a Zeus, su dios celeste.

Según Herodoto (I, 131), la costumbre de los persas <>. Herodoto en Los nueve libros de la historia incluye una descripción de la sociedad iraní, que posee algunos elementos reconocibles del zoroastrismo, incluida la exposición de los muertos. Las Historias es una fuente primaria de información del primer período aqueménida (648-330 a.C.), particularmente en lo que respecta a los Magos. Según Herodoto, (I-101), los magos eran una de las seis tribus de la Media. Parecen ser la casta sacerdotal de la hoy conocida como zurvanismo, rama del zoroastrismo que tenía una gran influencia en la corte de los emperadores medos.

En cuanto a Mithra, estaba estrechamente emparentado con Sol.

Hay que observar que el término ahura era también conocido por los indios, que lo pronunciaban asura. Son los iranios quienes transformaron la s original en una h. En los pasajes más antiguos del Rig-Veda, la palabra asura representa al Ser supremo, como entre los iranios. Más tarde, cambiando de sentido, se aplicó a los antidioses, a los demonios.

El culto de *sauma era común de los indios y de los iranios. Este término se convirtió en soma entre los primeros y en haoma por los segundos. En sentido propio, esta palabra designaba una planta, la efedra, que se utilizaba para preparar una bebida alucinógena. Pensando que les permitía a los dioses conservar su inmortalidad, se la ofrecían en sus sacrificios. Los propios participantes la bebían y accedían al mundo divino, a una inmortalidad provisional. En una lengua iraní hablada al este de Afganistán, el wakhí, el efedra es llamado yimïk, termino proveniente de *haumaka. Según el Rig-Veda, el elemento de base del soma es una seta, una sustitución que se explica por el hecho de que en la India, no hay efedra.

En el actual Turkmenistán meridional (antigua Margiana), el arqueólogo ruso Viktor Sarianidi buscó las ruinas de un edificio llamado Togolok-21. Se trataba de un templo donde se practicaba el culto del fuego y donde preparaba el haoma. Este edificio formaba parte de una cultura, la bactro-margiana (Margu), fechada del 2200 al 1700 a.C., que se extendía al este hasta la Bactriana, a lo largo del curso del Amu-Daria.

Sobre todo el territorio de esta cultura, se encuentran amuletos con representaciones de lucha entre serpientes y dragones que tenían una actitud claramente agresiva, con ojos enormes y una boca grande abierta. Era una representación primitiva de la lucha entre la luz y las tinieblas, entre la vida y la muerte, que caracterizaba la religión indo-iraní y que el zoroastrismo conservaría.

Parece que la cultura bactro-margiana hubiera sido más bien indo-aria. También contenía un substrato cultural no indoeuropeo difícil de concretar, como lo prueba el mismo hecho de la construcción de los templos: los verdaderos indo-iranios prefirieron mucho tiempo los santuarios al aire libre.

Siguiendo la unificación de los imperios Persa y Medio en 550 a.C., Ciro II y más tarde su hijo Cambises II redujeron el poder de los magi. En 522, los magi se rebelaron y reclamaron el trono a través de una persona. El usurpador, pretendiendo ser el hijo menor de Ciro, Smerdis, llegó al poder poco después.

El pseudo-Smerdis (de nombre real Gautama), gobernó durante siete meses, antes de ser destronado por Darío I en 521. Los magi, aunque perseguidos, continuaron existiendo, y un año tras la muerte del pseudo-Smerdis; un segundo pseudo-Smerdi (de nombre Vahyazda-ta) intentó un golpe de estado, que fracasó.

La cuestión de si Ciro II era zoroastrista está sujeta a debate. En cualquier caso le influenció hasta el punto de no imponer una religión en Persia y permitir a los judíos cautivos volver a Canaan cuando los persas tomaron Babilonia en 539. Se desconoce si Darío I, aunque ciertamente devoto de Ahura Mazda, era un seguidor de las enseñanzas de Zoroastro.

Darío I y más tarde la dinastía aqueménida mostró su devoción a Ahura Mazda en inscripciones, permitiendo a las religiones coexistir. Fue durante el período aqueménido cuando el zoroastrismo adquirió peso, y varios textos zoroastristas (que hoy son parte del compendio del Avesta) son atribuidos a este período.

En los últimos momentos de esa dinastía, comienzan a integrarse divinidades y conceptos divinos de las religiones proto-indo-iraníes entre los seguidores del zoroastrismo, hasta establecerse un culto a ellos en el calendario religioso. Sin embargo, dichos elementos son ajenos a la religión del zoroastrismo.

Casi nada se sabe del estatus del zoroastrismo bajo los imperios seléucida y partos, que gobernaron Persia tras la invasión de Alejandro Magno en 330.

Una forma de zoroastrismo fue aparentemente la religión principal en la Armenia pre-cristiana, o al menos fue prominente allí. Los persas hicieron intentos de promover la religión allí.

Con anterioridad al siglo XI, el zoroastrismo había llegado al norte de China a través de la Ruta de la Seda, obteniendo estatus oficial en algunas zonas de China. Ruinas de templos zoroastristas han sido encontradas en Kaifeng y Zhenjiang, y según algunos intelectuales permanecieron hasta 1130. En cualquier caso, la influencia del zoroastrismo puede apreciarse en el budismo, especialmente en el simbolismo de la luz.

En el siglo VII, la dinastía sasánida fue derrocada por los árabes. Aunque algunos de los últimos gobernantes habían perseguido el culto zoroastrista, inicialmente los zoroastristas fueron incluidos como Gente del Libro y se había permitido su práctica libremente. La conversión de las masas al Islam no era deseada ni permitida, según la Ley Islámica. Hubo un lento pero permanente movimiento de población en Persia hacia el Islam. La nobleza y las personas de la ciudad fueron los primeros en convertirse. El Islam se extendió más lentamente entre los campesinos. Muchos zoroastristas se marcharon, entre ellos varios grupos que se establecieron en la India. En los siglos siguientes el zoroastrismo volvió gradualmente a su forma original monoteísta, sin elementos politeístas.

La religión que sucedió al Zoroastrismo en Persia estuvo marcadamente influida por éste. Cuando los sacerdotes iranios trataron de derribar las enseñanzas de Zoroastro, resucitaron la antigua adoración de Mitra, y el mitraísmo se difundió a lo largo y a lo ancho del Levante y de otras regiones mediterráneas, siendo durante cierto tiempo contemporáneo tanto del judaísmo como del cristianismo.

El número de zoroastristas se ha reducido significativamente en los últimos siglos, pero la religión continúa viva y dinámica. La mayor parte de seguidores de esta religión se encuentra en la India e Irán. Existe un buen número de asociaciones en varias partes del mundo.

Relación con otras religiones y culturas 

El zoroastrismo posee una importancia única en la historia de las religiones a causa de sus enlaces con las tradiciones occidental abraham Ica y oriental dhármica.

Las enseñanzas de Zoroastro llegaron a dejar su huella sucesivamente sobre tres grandes religiones: el judaísmo y el cristianismo y a través de ellos, el Islam. Ejemplos de estas huellas dejadas son los ángeles, arcángeles, etcétera, al igual que la personificación del mal como la serpiente y la oscuridad y de dios como la luz.

Algunos estudiosos (Boyce, 1987; Black and Rowley, 1987; Duchesne-Guillemin, 1988) creen que un buen número de elementos de la escatología, angeología y demonología del judaísmo, una influencia clave en el cristianismo, tiene su origen en el zoroastrismo, y fue transferida al judaísmo durante la cautividad babilónica y la era persa. Con todo, existen diferencias en los sistemas de creencia. La primera referencia a dicha influencia se encuentra en Isaías 45:5-7.

Según Mary Boyce, el zoroastrismo es la más antigua de todas las religiones de credo reveladas, y ha tenido probablemente más influencia, directa o indirectamente, que cualquier otro culto individual". (Boyce, 1979, p. 1). El zoroastrismo ha sido propuesto como la fuente de los aspectos post-Torah más importantes del pensamiento religioso judío, que emergió durante la cautividad babilónica.

Textos religiosos 

Zaratustra y el Avesta

El Zoroastrismo se formó alrededor de 1600-1200 a.C. (dependiendo de las fuentes usadas) en la región noroeste de Irán (Persia) por el profeta Zaratustra (Zoroastro), cuyas enseñanzas fueron transcritas en lo que se conoce como el Avesta. Se dice que el zoroastrismo es una de las primeras religiones monoteístas del mundo, aunque se puede considerar al zoroastrismo como un henoteísmo, la creencia en la existencia de un dios principal pero que no es el único que existe. Es un término acuñado por el orientalista Max Müller (1823-1900) (del griego henos, que significa uno y teos, dios). La divinidad especialmente venerada asume las cualidades de divinidad suprema. Representa un intento de unificación, bajo la adoración de un dios supremo, de las religiones politeístas comunes en aquellos tiempos. Contiene tanto rasgos monoteístas como dualistas. E influyó en otras religiones como el judaísmo, el cristianismo y el Islam.

Ahura Mazda es su dios principal. Los zoroastristas veneran el fuego eterno, símbolo divino. Zaratustra predicaba un dualismo basado en la batalla entre el Bien y el Mal, la Luz y las Tinieblas. El principio de Zaratustra es que existe un espíritu Spenta Mainyu, identificado posteriormente como Ahura Mazda-, y un espíritu malvado Angra Mainyu asimilado a Ahrimán, opuestos representando el día y la noche, la vida y la muerte. Estos espíritus coexisten en cada uno de los seres vivientes.

El Avesta es la colección de textos sagrados del Zoroastrismo. Aunque algunos de los textos son muy antiguos, el compendio conocido actualmente es, esencialmente, el resultado de una redacción que se cree se realizó durante el reinado de Shapur II (309-379). Sin embargo, desde entonces se han perdido partes importantes, especialmente después de la caída del Imperio Persa, cuando el zoroastrismo es sustituido por el Islam. La copia más antigua de los textos data de 1288.

La parte más antigua del Avesta, el texto sagrado de los zoroástricos, está constituido por himnos, los Gatha, se considera que han sido transmitidos oralmente durante siglos antes de tomar la forma escrita y que han podido ser compuestos por el propio Zaratustra. Aparece claramente como un sacerdote. Ahura Mazda le habría dado la misión de renovar la antigua religión, confirmándose como el único dios del Bien, la encarnación de la Luz, de la Vida y de la Verdad. Zaratustra condena el culto del haoma y, entre otras, el sacrificio del Toro que es el animal más sagrado reconocido por Zaratustra, Ahura Mazda era inmortal por sí mismo, sin la práctica de los sacrificios sangrientos.

Elimina la condición divina del fuego, para hacerlo un símbolo concreto de la Luz. En lo sucesivo el fuego no se venera como un dios, sino como un aspecto principal de Ahura Mazda.

Los Ga-tha- hablan de la relaciones entre Ahura Mazda- y seis categorías divinas llamadas las Amesha Spenta, Inmortales Benéficos. En los primeros textos del Avesta, son clasificados como Amesha Spenta y posteriormente se personifican como arcángeles. Son :

• Vohu Mano- : Buen Pensamiento. • Asha Vahishta : Mejor Rectitud. • Xshathra Varya : Imperio Deseable • Spenta Armaiti : Benéfico Pensamiento Perfecto. • Haurvata-t : Integridad. • Amereta-t : No-Muerte.

Muy cercano a Vohu Mano-, se encuentra Spenta Mainyu, el espíritu benéfico, opuesto a Angra Mainyu, el espíritu malvado, encarnación de las tinieblas y la muerte. Más que enemigos, estos dos espíritus son gemelos.

Los Ga-tha- están compuestos probablemente en una época pre-aqueménida, antes del siglo IV a.C. Durante la era aqueménida (648–330 BCE) el Zoroastrismo desarrolla los conceptos abstractos de cielo, infierno, juicio personal y juicio final, los cuales solo estaban aludidos en los Gathas. Las otras partes del Avesta son claramente posteriores a las Ga-tha-. Particularmente los himnos denominados Yasht, donde se ve el resurgir del panteón que había querido eliminar Zaratustra. Son la fuente de información más importante sobre la mitología irania. A pesar de su contradicción los Ga-tha- y los textos del Avesta reciente son venerados de la misma forma por el zoroastrismo. Conviene señalar que la lengua de los Ga-tha- es muy próxima a la del Rig Veda, y sus lectores pueden comprenderla.

Principales creencias 

Ahura Mazda es el comienzo y el fin, el creador de todo, el que no puede ser visto, el Eterno, el Puro y la única Verdad.

Daena (din en persa moderno) es la Ley Eterna, cuyo orden ha sido revelado a la humanidad. Significa religión, fe, ley, e incluso dharma. Es el orden correcto del universo, el cual debe seguir la humanidad.

Es central en el zoroastrismo el énfasis en la elección moral, de la vida como batalla por acercarse o alejarse del bien. Según los Gatha, las personas son libres y seres responsables. La predestinación es rechazada. Los humanos son responsables de su situación, y deben actuar para cambiarlas. La recompensa, el castigo, la felicidad dependen de cómo las personas vivan su vida. El bien transpira de aquellos que actúan correctamente, y los que actúan mal se dirigen hacia su ruina moral. La moral zoroastrista se resume en la frase buenos pensamientos, buenas palabras, buenos actos (Humata, Hukhta, Hvarshta en avéstico y Pendar-e Nik, Goftar-e Nik, Kerdar-e Nik en persa moderno).

Se establece que hay un puente que todas las almas deben cruzar para ser juzgadas por sus pensamientos, palabras y actos. En cualquier caso, el juicio no es final, y cuando el mal es eliminado, todas las almas deben ser reunidas. Puede ser considerada una religión universalista en lo referente a la salvación.

Algunos zoroastricas creen en la venida futura de un Mesías, conocido como el Peshotan.

Principios zoroastristas 

Los preceptos principales son:

    * Igualdad: Igualdad de todos, al margen de diferencias de género, raza o religión.
    * Respeto a todas las formas de vida vivientes. Condena de la opresión del ser humano, y de la crueldad y sacrificio de animales.
    * Ecologismo: La naturaleza es central en la práctica del zoroastrianismo y muchos importantes festivales son celebrados en la naturaleza: el día de año nuevo el primer día de primavera, el festival de agua en verano, el festival de otoño al final de la estación y el festival de fuego de la mitad de invierno.---

http://es.wikipedia.org/wiki/Zoroastrismo---

http://es.wikipedia.org/wiki/Gnosticismo---

El gnosticismo (del griego ??????????ó?: gnostikismós; de ??????: gnosis, «conocimiento») es un conjunto de corrientes sincréticas filosófico-religiosas que llegaron a mimetizarse con el cristianismo en los tres primeros siglos de nuestra era, convirtiéndose finalmente en un pensamiento declarado herético después de una etapa de cierto prestigio entre los intelectuales cristianos. En efecto, puede hablarse de un gnosticismo pagano y de un gnosticismo cristiano, aunque el más significativo pensamiento gnóstico se alcanzó como rama heterodoxa del cristianismo primitivo.---



El gnosticismo cristiano, pagano en sus raíces, llegaba a presentarse como representante de su tradición más pura. El texto gnóstico Eugnosto el beato parece ser anterior al nacimiento de Cristo.

La enorme diversidad de doctrinas y "escuelas gnósticas" hace difícil hablar de un solo gnosticismo. Algunos denominadores comunes de su pensamiento, no obstante, podrían ser:

    * Su carácter iniciático, por el cual ciertas doctrinas secretas de Jesucristo estaban destinadas a ser reveladas a una élite de iniciados. De esta forma, los gnósticos cristianos reclaman constituir testigos especiales de Cristo, con acceso directo al conocimiento de lo divino a través de la gnosis o experimentación introspectiva a través de la cual se podía llegar al conocimiento de las verdades trascendentales. La gnosis era pues la forma suprema de conocimiento, solamente al alcance de iniciados.
    * El mismo conocimiento de las verdades trascendentes producía la salvación. Según las diversas corrientes, la importancia de practicar una vida cristiana podía variar, siendo en cualquier caso algo secundario. De todos modos fue siempre así.
    * Su carácter dualista, por el cual se hacía una escisión tajante entre la materia y el espíritu. El mal y la perdición estaban ligados a la materia, mientras que lo divino y la salvación pertenecían a lo espiritual. Por esa razón no podía existir salvación alguna en la materia ni en el cuerpo. El ser humano sólo podía acceder a la salvación a través de la pequeña chispa de divinidad que era el alma o espíritu. Sólo a través de la conciencia de la propia alma, de su carácter divino y de su acceso introspectivo a las verdades trascendentes sobre su propia naturaleza podía el alma liberarse y salvarse. Esta experimentación casi empírica de lo divino era la gnosis, una experiencia interna del alma. Aquí se puede ver en el platonismo un antecedente claro del gnosticismo, tanto en su dualismo materia-espíritu, como en su forma instrospectiva de acceder al conocimiento superior, siendo la gnosis una versión religiosa de la mayéutica de Platón. Este dualismo también prefigura el futuro maniqueísmo.
    * Su peculiar cristología: Siendo la materia el anclaje y origen del mal, no es concebible que Jesucristo pudiera ser un ser divino y asociarse a un cuerpo material a la vez, puesto que la materia es contaminadora. Por esa razón surge la doctrina del Cuerpo aparente de Cristo, según la cual la Divinidad no pudo venir en carne sino que vino en espíritu mostrando a los hombres un cuerpo aparentemente material (docetismo). Otras corrientes sostienen que Jesucristo fue un hombre vulgar que en la época de su ministerio fue levantado, adoptado por una fuerza divina (adopcionismo). Otras doctrinas afirman que la verdadera misión de Cristo era transmitir a los espíritus humanos el principio del autoconocimiento que permitía que las almas se salvaran por sí mismas al liberarse de la materia. Otras enseñanzas proponían incluso que Jesús no era un ser divino.
    * Peculiares enseñanzas sobre la divinidad. Entre éstas se encontraba la de que todo espíritu era divino, incluyendo la parte espiritual del hombre (el alma), que no necesitaba a nadie para salvarse a sí mismo, siendo Cristo enviado a revelar esa verdad. Por otra parte, el creador del mundo (llamado Demiurgo), al multiplicar con su creación la materia, sería un ser malvado y opuesto al verdadero Ser Supremo del cual surgió.
    * Conclusiones éticas muy divergentes: Siguiendo la idea de la condenación de la materia, algunas corrientes afirmaban que era necesario el castigo y martirización del cuerpo para, a través del padecimiento de la carne, contribuir a la liberación del espíritu, propugnando un modo de vida ascético. Sin embargo, otras corrientes afirmaban que, siendo la salvación dependiente únicamente de la gnosis del alma, el comportamiento del cuerpo era irrelevante, disculpándolo de toda atadura moral y librándolo a toda clase de goces. Otras enseñanzas reprobaban la multiplicación de la materia, siendo así la procreación un acto condenable. También existían corrientes que, al igual que el platonismo y las filosofías orientales, creían en el retorno cíclico de las almas a la prisión de la materia a través de la reencarnación. El iniciado, igualmente, buscaba romper este ciclo a través de la gnosis (a través de la iluminación, en las religiones orientales).
    * Interpretación alegórica del cristianismo y de las escrituras. Así, se reinterpretan a la luz gnóstica las historias de la creación, etc. dando significados filosóficos a las mismas.
    * Establecimiento de jerarquías espirituales: En la cima de los seres existe un Dios, un ser perfecto e inmanente cuya propia perfección hace que no tenga relación alguna con el resto de seres imperfectos. Es inmutable e inaccesible. Descendiendo en una escala de seres emanados de aquél llegamos finalmente al Demiurgo, antítesis y culmen de la degeneración progresiva de los seres espirituales, y origen del mal. En su maldad, el Demiurgo crea el mundo, la materia, encadenando la esencia espiritual de los hombres a la prisión de la carne. En este escenario se libra una batalla entre los principios del bien y el mal, la materia (apariencia) y el espíritu (sustancia). Podemos ver paralelismos claros con el zoroastrismo.
    * Establecimiento de jerarquías humanas: En la cima de la jerarquía humana estaban los iniciados, en los que es predominante el espíritu. Ellos pueden experimentar la gnosis y acceder así a la salvación. Por debajo está el resto de los cristianos, en los que predomina el alma sensible y que se pueden salvar siguiendo la guía de los primeros. En la parte más baja están aquéllos en que predomina el cuerpo y que, por tanto, no alcanzarán la salvación.

Síntesis 

Se trata de una doctrina elitista, según la cual los iniciados no se salvan por la fe en el perdón gracias al sacrificio de Cristo, se salvan mediante la gnosis, o conocimiento introspectivo de lo divino, que es un conocimiento superior a la fe. La fe no basta y la muerte de Cristo tampoco. La gran diferencia es que el hombre es autónomo para salvarse a sí mismo. El gnosticismo es una mística secreta de la salvación. Se mezclan sincréticamente creencias orientalistas e ideas de la filosofía griega, principalmente platónica. Es una creencia dualista: el bien frente al mal, el espíritu frente a la materia, el ser supremo frente al Demiurgo, el alma frente al cuerpo.

En 1945 fue descubierta una biblioteca de manuscritos gnósticos en Nag Hammadi (Egipto), que ha permitido un conocimiento mejor de sus doctrinas, anteriormente sólo conocidas a través de citas, refutaciones, apologías y heresiologías realizadas por Padres de la Iglesia.

Se dice que el gnosticismo fue fundado por Simón Mago, personaje que aparece en el Nuevo Testamento. Su personalidad más relevante sin duda fue Valentín de Alejandría, que llevó a Roma una doctrina gnóstica intelectualizante. En Roma tuvo un papel activo en la vida pública de la Iglesia. Su prestigio era tal que se le tuvo en consideración como posible obispo de Roma. Otros gnósticos de renombre son Pablo de Samosata, autor de una célebre herejía sobre la naturaleza de Cristo. Carpócrates concibió la idea de la libertad moral de los perfectos, en la práctica una ausencia total de reglas morales.

Finalmente, el amplio rango de variación moral del gnosticismo fue visto con recelo y el obispo Ireneo de Lyon lo declaró una herejía en el 180 d.C., parecer que comparte la Iglesia Católica.

Bibliografía 

    * García Bazán, Francisco (2003), La Gnosis eterna. Antología de textos gnósticos griegos, latinos y coptos I, tres volúmenes: en preparación segundo volumen versión directa de Pistis Sophia. Madrid: Editorial Trotta. ISBN 9788481645859.
    * Jonas, Hans (2000 (2ª edición 2003)), La religión gnóstica. El mensaje del Dios Extraño y los comienzos del cristianismo, Madrid: Editorial Siruela. ISBN 9788478444922.
    * Montserrat Torrents, José (1990), Los Gnósticos, Obra completa. Madrid: Editorial Gredos.

   1. Volumen I: Los Gnósticos I, 1ª ed., 2ª imp. ISBN 9788424908843.
   2. Volumen II: Los Gnósticos II, 1ª. ed. , 2ª. imp. ISBN 9788424908850.

    * Piñero, Antonio (Editor) (1997/2007), Textos Gnósticos. Biblioteca de Nag Hammadi, Obra completa. Madrid: Editorial Trotta.

   1. Volumen I: Tratados Filosóficos y Cosmológicos, Colaboradores: Traducción, introducción y notas de Antonio Piñero, José Montserrat Torrents, Francisco García Bazán, Fernando Bermejo y Alberto Quevedo, 1997 (3ª edición 2007). ISBN 9788481648843.
   2. Volumen II: Evangelios, Hechos, Cartas, Colaboradores: Traducción, introducción y notas de Antonio Piñero, José Montserrat Torrents, Francisco García Bazán, Fernando Bermejo y Ramón Trevijano, 1999 (3ª edición 2007). ISBN 9788481648850.
   3. Volumen III: Apocalipsis y otros escritos, Colaboradores: Traducción, introducción y notas de Antonio Piñero, José Montserrat Torrents, Francisco García Bazán, Gonzalo Aranda, Fernando Bermejo, María Luz Mangado y Alberto Quevedo, 2000. ISBN 9788481643060.

Véase también 

    * Manuscritos de Nag Hammadi

Enlaces externos 

    * The Gnostic Society Library Gnosticismo (en inglés)---

Herejía Cristiana que aparece en la zona de Armenia en el Siglo VII después de Cristo y que se desarrolla en Anatolia y los Balcanes en los siglos posteriores alcanzando gran predicamento y siendo los antecesores de los Bogomilos.


Historia 

El origen de los Paulicianos es oscuro solo se sabe que se les encuentra por primera vez en la zona de Armenia alrededor del año 650. Algunas fuentes dan como como fundador a un tal Constantino nacido cerca de la ciudad siria de Samosata. Los Paulicianos transcurren sus primeros años con un silencio en la fuentes. Se sospecha que en esa época consiguieron una audiencia considerable en la zona del alto Eufrates y la Anatolia oriental, tanta que influyeron en la política religiosa de Leon III. Las campañas en Siria y Armenia de su hijo Constantino V los llevo hacia los Balcanes como Stratiotas ya sea por deportación o como tropas fieles. Durante la época Iconoclasta se les moderadamente favoreció. Restaurado el culto a los iconos el favor se disipó y dada su heterodoxia cristológica empezaron a ser perseguidos, o al menos importunados.

En esa época su líder era Sergio que llevó a cabo una importante política de proselitismo. Los emperadores de la segunda época Iconoclasta no rebajaron la persecución hacia los paulicianos lo que le llevó a huir hacia la Armenia oriental controlada por el Califato Abbasi y haciendo causa común con ellos. Karbeas (un antiguo funcionario, huido tras las persecuciones), sucesor de Sergio, estableció un estado pauliciano en esta zona. Es en esta época cuando el paulicianismo adquiere el tono maniqueo por el que serán conocidos (un Maniqueísmo muy atemperado, si bien parecen que afirmaban que la materia era obra de Satanás, esto no les lleva a una critica-condena del matrimonio y la procreación y posiblemente no eran tan ascetas rigurosos como lo eran en Bizancio).---

jueves, septiembre 08, 2005
 
EL MANIQUEISMO
Mientras que en el Imperio Romano la formación de las grandes escuelas gnósticas concluye en el siglo II, en el Oriente (Mesopotamia), comienza en el siglo III una edad de oro de religión gnóstica a escala mundial. Es el trabajo de un hombre que ha pasado a la historia de la humanidad como uno de los grandes fundadores de religiones. Maniqueísmo, que es de lo que estamos hablando, puede ser considerado como una de las cuatro religiones mundiales conocidas a la historia de las religiones. Esto significa que comparte la posición con el Budismo, el Cristianismo y el Islam, pero que, en contraste con éstas, yace en el pasado. R.Haardt la ha caracterizado apropiadamente como “la sistematización final y lógica de la Gnosis de la antigüedad tardía como una religión universal de revelación con un carácter misionero”.

Las Condiciones de sus Orígenes

El terreno para el origen de esta religión gnóstica mundial — designación válida en su sentido más pleno — ha sido preparado durante un tiempo considerable ya que Mesopotamia tiene no sólo una civilización antiquísima sino también una rica variedad de tradiciones religiosas que se han desarrollado y encontrado aquí en el curso de una historia de algunos miles de años. Además de los retoños de antiguos cultos babilonios que pueden ser rastreados aquí y allí hasta el período helenístico tardío, estaban también las ideas religiosas iranias que penetraron durante el transcurso de la dominación persa (539 aC) y, luego de ésta y a partir de Alejandro, de la dominación helénica. Más aún, en el tiempo del llamado Exilio babilónico (597 aC) emergió en el país un fuerte judaísmo. Durante el transcurso del siglo II, el cristianismo penetró desde Siria y, en el norte especialmente, formó centros tales como Edesa y Nísibe.

Es notable que los grupos que predominaron al principio fueron luego declarados herejes, como los gnósticos (una escuela herética particular identificada en Edesa son los seguidores de un tal Cuq, los Cuquitas), marcionitas y judeocristianos. Esta particularidad del cristianismo oriental temprano era aparentemente típica de sus comienzos en el siglo II y III, y sirve para explicar el origen de las obras gnósticas y gnosticistas en esta región, tales como el apócrifo Hechos de Tomás con el gnóstico “Himno de la Perla”, las Odas de Salomón, y la figura de Bardesanes, que es uno de los precursores inmediatos de Manes.

a “iglesia” maniquea vivía ahora tiempos difíciles; la afligían persecuciones y cismas. El sucesor de Manes al frente de la comunidad también sufrió el martirio. Esto llevó a un decaimiento del maniqueísmo en los territorios persas (a lo que contribuyó, por último, el movimiento revolucionario de los mazdakíes, del 494 al 524, suprimidos con cruel severidad), pero no en los demás lugares; al contrario, su difusión en los países del Este y el Oeste, se intensificó con la emigración. Mercaderes y misioneros (apóstoles) continuaron la obra de su fundador.

Hacia el 300, la “enseñanza de la luz”, como era llamada, puede ser encontrada en Siria, el norte de Arabia, Egipto y el norte de África (en donde se le incorporó San Agustín del 373 al 382). Desde Siria alcanzó Palestina, Asia Menor y Armenia. Ya al comienzo del siglo IV, hay evidencia de la existencia de maniqueos en Roma y Dalmacia, y pronto también en la Galia y España. Los edictos imperiales contra los herejes y los escritos polémicos anti-maniqueos tratan de contrarrestar su influencia pero sólo a partir del siglo VI comienza a desaparecer la religión, a pesar de que continúa hasta la Edad Media ejerciendo su influencia bajo diversos ropajes en otros círculos sectarios (paulicianos, bogomiles, cátaros). Aún más exitosa y permanentemente puede mantenerse en el Este, donde florece aun cuando ya no quedan más verdaderos maniqueos en Occidente; esto se debe probablemente a que el Islam termina con la posición monopólica del cristianismo y el zoroastrimo.

En los primeros tiempos de la conquista árabe, una vez más la religión de Manes fue tolerada en Persia, en cierta manera como una religión de moda entre la gente culta. Pero Asia Central se convirtió en su centro (Turkestán, la cuenca del Tarim) a donde habría llegado desde el Irán oriental (Chorasan). Aquí incluso se convirtió, en el 762, en la religión oficial del imperio Uigur. Luego del colapso del imperio (840), se mantuvo en los pequeños estados en los que se dividió junto con el budismo y el cristianismo nestoriano hasta el siglo XIII donde desapareció por completo, víctima del devastador ataque mongol. La importancia del maniqueísmo en Asia Central se ilustra con la gran cantidad de escritos y frescos de este período que se descubrieron a principios del siglo XX, durante el curso de varias expediciones de estudiosos alemanes, franceses y rusos, a Turfan.

En el siglo VII los seguidores de Manes incluso llegaron a China, vía el Turkestán y a través de la Ruta de la Seda. En el 694, los primeros apóstoles hicieron su aparición en la corte imperial china, y compitieron con budistas, nestorianos y taoístas. Varios edictos se ocupan del maniqueísmo y los hombres de letras del Confusionismo se opusieron a él ferozmente, ya que ellos sabían, en su trabajo misionero, cómo adaptarse a la tradición china. En el 843/44 se produjo una sangrienta persecución de la que fueron víctimas la mayor parte de las congregaciones. Pero incluso hacia el final del siglo XIV, los emperadores de la dinastía Ming tuvieron ocasión de tomar medidas contra los seguidores de “la religión de la venerable luz”.

Se dice (según fuentes portuguesas) que en el sur de China sobrevivían aún en el siglo XVII tradiciones maniqueas. La influencia maniquea incluso se ha rastreado hasta el Tibet. Así, la Gnosis Maniquea ha tenido una historia de más de mil años durante la cual se difundió desde España hasta China. Manes, por lo tanto, había estado en lo cierto cuando le dijo a su comunidad: “Pero mi esperanza va a viajar al Oeste y también hacia el Este. Y ellos oirán la voz de su predicación en todas las lenguas y será predicada en todas las ciudades. Mi religión sobrepasa en este primer momento a todas las religiones anteriores, ya que las religiones anteriores fueron fundadas en lugares individuales y ciudades individuales. Mi religión irá a todas las ciudades y su mensaje alcanzará todas las regiones”.

Los escritos maniqueos

En orden a proteger su obra de la falsificación, y asegurar que no fuera olvidada, Manes le concedió mucha importancia a mantener un registro escrito de su sistema doctrinal. En esto también apuntaba a superar a sus predecesores, los profetas anteriores y los fundadores de religiones, quienes en su opinión no habían compuesto obras de motu propio y cuyo mensaje, por lo tanto, sólo había sido preservado de forma incompleta. Con este propósito, desarrolló una nueva y práctica escritura, y compuso una serie de obras en iranio y siríaco para ser producidas caligráficamente y copiadas, cosas que las que le daba mucha importancia.

La cultura superior de los maniqueos, expresada en la escritura y los libros que aparecieron, le ganaron posteriormente el epíteto de “el pintor”. Desafortunadamente sólo escasos restos de sus propias obras han sobrevivido ya sea en las citas de sus adversarios, ya sea en los escritos de su comunidad. Pero por lo menos conocemos sus títulos: “Sabuhragan”, una obra dedicada al Gran Rey Sapur I, el “Evangelio Viviente” o “Gran Evangelio”, el “Tesoro de la Vida”, el “Pragmateia” (i.e. composición, obra de historia), el “Libro de los Secretos” (o “de los Misterios”), el “Libro de los Gigantes”, una colección de cartas y misivas, algunos salmos y oraciones, así como también una especie de libro de imágenes (“Eikon” o “Ardhang”) en el cual ilustraba con dibujos su visión del mundo. Hasta el final del siglo XIX casi no había fuentes maniqueas originales salvo las pocas preservadas por los heresiólogos cristianos, zoroastrianos e islámicos.

Sólo las expediciones a Turfan (1898-1916), antes mencionadas, depararon inesperadamente un rico botín de arte y literatura maniquea (en iranio, turco antiguo y chino). Las piezas más importantes fueron a Berlín y su publicación no ha concluido aún. Entre ellas hay textos doctrinales, himnos, plegarias, rituales, formularios confesionales, catecismos, cartas de exhortación y epístolas, comentarios, material narrativo de contenido histórico y mitológico, pinturas murales y miniaturas. Los escritos están, en su mayor parte, seriamente dañados y en forma fragmentaria, pero ellos nos han permitido, por vez primera, acceso directo a esta extraña religión, aun cuando provengan de su etapa tardía (siglos VI al X). De todos modos ellos contienen fragmentos de las obras de Manes, por ej. el Sabuhragan.

Algunas décadas después (en 1930), Carl Schmidt descubrió los textos maniqueos en copto de Medinet Madi (al sudoeste del oasis Fayum, en el Egipto Central) los que fueron en parte a Berlín y en parte a Londres . En contraste con los hallazgos de Turfan, estos textos coptios son códices relativamente bien conservados y también mucho más antiguos; ellos datan del 400 aproximadamente y, por lo tanto, han sido escritos sólo 150 años después de la aparición del maniqueísmo. Los escritos fueron probablemente traducidos del griego y el siríaco durante el transcurso del siglo IV en el Alto Egipto. Su edición todavía no ha concluido y, desafortunadamente, algunas partes se perdieron durante la segunda guerra mundial. Han sido publicados la Kephalaia (i.e. “artículos principales”), un manual enciclopédico en forma de conferencias de Manes a sus discípulos, que es hasta ahora la mejor introducción a su pensamiento que tenemos; luego una colección de homilías y un libro de salmos, valiosos testigos ambos de la piedad de la comunidad maniquea.

Recientemente ha aparecido un pergamino manuscrito griego en formato de bolsillo (3,5cm x 4,5cm) del siglo IV/V que lleva por título “Sobre la génesis de su (de Manes) cuerpo”, y que en parte es una biografía de Manes compilada por su comunidad de acuerdo a las tradiciones de los primeros discípulos. Este texto, que ha sido publicado hace poco, viene también de Egipto y pertenece a la colección de papiros de Colonia. Es el primer texto original maniqueo en griego que poseemos, el cual está basado en tradiciones orientales de la comunidad primitiva.---

http://elarcano.blogspot.com/2005/09/el-maniqueismo.html---

Henri-Charles Puech (Montpellier, 1902-1986) fue director en la École Pratique des Hautes Études y en 1952 ocupó la cátedra de Historia de las Religiones en el Collège de France. Entre sus numerosas obras destacan En torno a la gnosis o la dirección de la Historia de las religiones y sus estudios sobre los inicios del cristianismo, los gnósticos, el maniqueísmo o los movimientos religiosos denominados bogomilismo y catarismo medieval.---

http://auladefilosofia.blogspot.com/2007/03/henri-charles-puech-sobre-el-maniquesmo.html---

lecturas

Breves reflexiones sobre libros recientemente publicados
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miércoles, marzo 14, 2007
Henri-Charles Puech: Sobre el maniqueísmo y otros ensayos


Henri-Charles Puech: Sobre el maniqueísmo y otros ensayos. Marí Cucurella Miquel (tr.) Madrid: Siruela (El Árbol del Paraíso), 2006.

La colección El Árbol del Paraíso de Siruela, dedicada a temas esotéricos como Catarismo, Orfismo, Cabala, Vedanta, Nagarjuna, Swedenborg o Eleusis, publica esta irregular colección de artículos y conferencias de Henri-Charles Puech sobre el maniqueísmo. El autor advierte en el prefacio que, siendo obras concebidas y publicadas por separado a lo largo de los años, abundan las repeticiones lo cual hace que la lectura del volumen sea algo tediosa.

En cualquier caso, el ensayo fundamental que da título al libro es el primero. Se compone de tres conferencias que afrontan los temas esenciales del maniqueísmo: su concepto peculiar de salvación, su cosmología y antropología y, por último, su propuesta moral.

Para empezar hay que señalar algunas semejanzas entre maniqueísmo y gnosticismo. El creador del maniqueísmo, el sabio persa Mani (216-276) fue educado en el gnosticismo. Ambas son religiones que surgen en los primeros siglos de nuestra era, son religiones sincréticas que aúnan cristianismo, budismo y platonismo, buscan la salvación del hombre y, por último, aspiran a ser soluciones al "problema del mal". Los gnósticos explican la presencia del mal en el mundo como el subproducto de una emanación divina y los maniqueos, más radicales, atribuyen tanto al mal como al bien carácter sustancial. El Bien y el Mal se transforman en el maniqueísmo en dos fuerzas, dos raíces, cuya lucha eterna es la razón del Universo. En esta lucha han de sucederse tres momentos. El primero, en el que la luz y la oscuridad estaban completamente separadas, el segundo, la derrota de la luz que es engullida y atrapada por la oscuridad formando esto que llamamos mundo y, por último, la purificación de la luz caída que vuelve de nuevo a su origen. La salvación del hombre en ambas religiones se da cuando reconocemos nuestro origen espiritual y nos distanciamos de esta materia corporal que lo recubre. Obsérvese que la salvación es recuerdo de algo que habíamos olvidado (anámnesis). Gnosticismo y maniqueísmo califican la existencia humana de exilio, sueño, ignorancia, embriaguez... Pero el hombre es capaz de reconocerse diferente del caos y el sinsentido que implica el mundo material y buscar la salvación en su origen espiritual.

El mito cosmogónico maniqueo habla de una dualidad radical al comienzo del Universo: dos sustancias, dos raíces, Bien y Mal, Espíritu y Materia, Luz y Oscuridad. Absolutamente separadas en un principio, la Materia siente envidia del Espíritu y aspira a conquistarlo. El autor, en un alarde freudiano, interpreta este movimiento originario como la proyección del impulso primitivo de la libido carnal por apropiarse de la voluntad del hombre.

Para defenderse del Mal la Luz decide presentarse en la batalla bajo la forma del Hombre Primordial. Entonces sucede el desastre, la catástrofe: el Hombre Primordial es derrotado y su Luz engullida por la Oscuridad. En este momento tiene lugar la primera salvación: el Espíritu Vivo "tiende la mano" al Hombre Primordial y lo rescata de la Oscuridad. Es el mito del Salvador-Salvado siempre presente en las cosmogonías gnósticas. El héroe asciende de nuevo hasta la luz pero deja parte de su alma encerrada en la Materia. El rescate de este pedazo de su alma es la historia de este mundo maldito.

El "Demiurgo" castiga a los demonios (arcontes) que han vencido al Hombre Primordial. Los desuella y con la piel hace el cielo, con los huesos las montañas y con su carne la tierra. Luego divide la Luz retenida en tres partes: la que no ha sufrido mezcla le sirve para crear el Sol y la Luna, la que ha sufrido sólo un poco de mezcla sirve para las estrellas y el resto sólo podrá ser liberada con "más tiempo y artificios".

Para el rescate de la Luz restante es necesaria la llegada del Tercer enviado, el Salvador Cósmico que hace pareja con Jesús, el Salvador Individual. El Salvador Cósmico organiza el Universo como una "máquina destinada a extraer, refinar y sublimar la Luz enterrada". El Viento, el Agua y el Fuego movidos por el Sol y la Luna van extrayendo la Luz en la Materia. La Luz rescatada sube a la luna por una Columna de Luz los primeros quince días de cada mes. Los otros quince es trasvasada al sol y la luna vuelve a adelgazar.

El Tercer Enviado también utiliza otros medios para para robar la Luz a la Materia:

    Pero el Tercer Enviado también pone en práctica medios menos mecánicos: en su desnudez radiante y como «Virgen de la Luz» —fi gura tomada del gnosticismo—, se aparece en el sol algunas veces a los Arcontes macho bajo forma femenina, otras veces a los Arcontes hembra bajo forma masculina. Provoca así su deseo y les hace propagar por la tierra, mezclada con su semilla, la Luz que habían engullido. Su pecado cae al suelo, hace germinar los vegetales... (p. 42)

Las diablesas, asqueadas por la rotación impuesta al Universo por el Tercer Enviado, dan a luz "Abortos" que al caer a tierra devoran las plantas y la Luz que contienen dando origen al mundo animal.

Temeroso de que el Tercer Enviado logre su propósito y robe la Luz del mundo los demonios urden un trágico plan: la creación del hombre.

    la aparición del Tercer Enviado hace temer a la Materia —personificada en Az, la Concupiscencia— que su cautiva se le escape. Se le ocurre, para retenerla con lazos más tenaces, concentrar su mayor parte en una creación personal que será el contrapunto de la Creación divina. Para hacerlo, dos demonios —uno macho, Asaqlün; otro hembra, Namráél— devoran a todos sus hijos para asimilar toda la luz que pudieran contener, se aparean y dan a luz los dos primeros hombres: Adán y Eva, o Géhmurd y Murdiyánag. Así pues, nuestra especie nace de una serie de actos innobles que combinan canibalismo y sexualidad. (p. 43)

El hombre, por tanto, es el producto del demonio pero encierra dentro de sí la semilla de su redención. La salvación depende del tipo de hombre que se sea: en aquellos que han renunciado totalmente al cuerpo (abstinencia sexual, ayunos voluntarios que pueden culminar con la muerte, pobreza absoluta) la luz se ha separado de la materia y la muerte los conduce de vuelta al origen (nirvana) mientras que aquellos que estén enredados en lo material padecerán sucesivas reencarnaciones hasta alcanzar el nivel de pureza de los elegidos.

Vamos a tratar ahora el tema más conflictivo del maniqueísmo: el determinismo moral. Para los maniqueos la culpa del pecado es de la Materia y no del Alma. Esta es siempre pura y cuando peca lo hace porque es arrastrada por la Materia. Esta victoria del Mal es inevitable, es propia de la condición humana. No existe la libertad de resistir al Mal. La resistencia depende del nivel de fuerza de la Luz en nosotros y eso no depende de la voluntad. Es este aspecto de la doctrina maniquea el que más criticó San Agustín que, como se sabe, antes de convertirse al cristianismo, fue maniqueo y practicó a conciencia el inevitable pecado de la carne.

En cualquier caso, aquellos Perfectos que han reconocido su origen divino deben renunciar al mundo para mantenerse puros: no pueden cocinar pues eso implica cierto interés por vivir, no pueden comer animales pues son creaciones del demonio, sólo pueden consumir vegetales especialmente el melón y el pepino ricos en Luz...

Cuando la Luz sea liberada en su totalidad la Materia será sepultada en una fosa para siempre jamás.

Durante los siglos X, XI y XII el maniqueísmo experimentó un fuerte resurgimiento en Europa: el catarismo al sur de Francia y los bogomilos en los Balcanes. Ambas versiones orientalizadas (dualistas) del cristianismo fueron aniquiladas por la Santa Inquisición.