viernes, 2 de mayo de 2008

Como funcionan los buscadores

iWorld - Noviembre 1997, número 9
QUÉ SON Y CÓMO FUNCIONAN
Los secretos de los buscadores
por Miguel Angel Díez Ferreira
Mucho antes de que Internet fuera siquiera un sueño, Pablo Picasso pronunció la frase "Yo no busco ¡Encuentro!". Desde luego, el genial pintor no tuvo que enfrentarse a la Red y esa frase es hoy un sueño sin cumplir para la mayoría de los internautas. Desgraciadamente se trata de una utopía tal y como están las cosas en la actualidad. Con esta serie de artículos se pretende ayudar a todos los internautas para que ese sueño, esa utopía picassiana, se haga realidad dentro de lo posible. Leyendo este artículo usted podrá entender qué son y cómo funcionan los buscadores de la WWW y cuáles son los mejores trucos y técnicas para utilizarlos. En esta misma revista encontrará la comparativa “Los 20 mejores buscadores de Internet”, para que descubra cuál es el que más le conviene. El mes que viene se publicará un tercer artículo sobre otro tipo de buscadores y búsquedas: metabuscadores, buscadores de Usenet, de personas, archivos, software de búsquedas, etc.

El imparable crecimiento de Internet en los últimos años ha hecho que en la Red se pueda buscar información sobre cualquier tema imaginable. Este es uno de sus principales atractivos: la Red se ha convertido en una gran enciclopedia que reúne casi todo el conocimiento humano. Lo malo de todo esto es que esa información no se encuentra ordenada de ninguna forma: es algo caótico e incontrolable, y intentar encontrar la información que se necesita en el momento preciso puede convertirse en un mal sueño. Imagine que tiene usted ante sí una enciclopedia que en vez de 105 volúmenes tuviera miles de ellos y que, para colmo, los contenidos no estuvieran ordenados de ningún modo. Imagine ahora que necesita usted encontrar en semejante lío de páginas un texto relativo a la pintura puntillista del siglo XIX.

Ni siquiera sabe si la enciclopedia que tiene delante recoge semejante información o si lo hace en otro idioma que no es el suyo. Un infierno, ¿verdad? Pues algo así es lo que se encuentran los internautas “novatos” cuando acceden por primera vez a la Red.

Según las últimas estimaciones se calcula que puede haber en la Red entre ochenta y cien millones de páginas web y su crecimiento continúa imparable. Para colmo, la información que se necesita puede que no se encuentre en la World Wide Web. También se puede buscar en el Gopherespacio (aunque ya resulta difícil encontrar servidores Gopher), en servidores FTP o en los más de 22.000 grupos de noticias de Usenet que hay en la actualidad. Por si todo ello fuera poco, también puede ser necesario localizar a una persona en concreto. Con semejante cantidad de información recorriendo las redes se hace necesario controlar de alguna forma los sistemas de búsqueda para no perder el precioso tiempo de conexión en una navegación sin control ni objetivos claros.

La mayoría de los internautas utilizan los buscadores para localizar la información que precisan, pero las quejas sobre lo difícil que resulta encontrar algo son el pan nuestro de cada día. Esta serie de artículos que hoy comienza pretende despejar dudas y ofrecer las claves y los trucos para encontrarlo todo en la Red. Y no sólo en la World Wide Web, aunque es evidente que éste será el principal objetivo de las páginas que siguen.

Herramientas básicas para buscar cosas

Las estrellas de la localización de información en la Red son los denominados buscadores. Estos servicios gratuitos se han convertido en las páginas más visitadas de la Red, y son las más rentables para sus dueños. Los buscadores se financian a través de la publicidad que incluyen en sus páginas, sobre todo en forma de banderolas o paneles (banners), y su éxito es tal que alguno como Yahoo (www.yahoo.com) incluso cotiza en bolsa.

Hay dos tipos principales de buscadores en la Web: los índices temáticos (también conocidos habitualmente como catálogos, directorios o buscadores por categorías) y los motores de búsqueda (buscadores por contenido). Como se puede ver, la confusión en la forma de nombrar a los distintos tipos de buscadores es muy grande. A lo largo de este artículo se utilizarán los nombres de índices temáticos por un lado y de motores de búsqueda por otro.

¿Cuándo hay que usar un índice o un motor?

La diferencia fundamental entre un índice y un motor de búsqueda es que mientras los índices mantienen su base de datos “manualmente”, utilizando para la inclusión de las direcciones a sus empleados o a los propios internautas que dan de alta sus páginas, los motores de búsqueda emlpean para ello un robot de búsqueda. Estos robots no son otra cosa que potentes programas que se dedican a recorrer la Web automáticamente recopilando e indizando todo el texto que encuentran, formando así enormes bases de datos en las que luego los internautas hacen sus búsquedas mediante la inclusión de palabras clave. Los robots recorren los distintos servidores de forma recursiva, a través de los enlaces que proporcionan las páginas que allí se encuentran, descendiendo como si de un árbol se tratara a través de las distintas ramas de cada servidor. Luego, periódicamente, visitarán de nuevo las páginas para comprobar si ha habido incorporaciones o si las páginas siguen activas, de modo que su base de datos se mantenga siempre actualizada. Además, estas actualizaciones se realizarán de forma “inteligente”, visitando con más asiduidad aquellos servidores que cambien más a menudo, como por ejemplo los de los servicios de noticias.

Y esa es la principal ventaja de los motores de búsqueda frente a los índices temáticos: la gran cantidad de información que recogen y la mayor actualización de sus bases de datos. Por si todo ello fuera poco, estos robots permiten a los creadores de las páginas web la inclusión de “meta tags” o etiquetas en lenguaje HTML para resumir los contenidos de sus páginas y para incluir las palabras claves que las definan. De ese modo puede controlarse mejor cómo un motor de búsqueda indizará la página web, evitando los errores y desviaciones que la indización del contenido textual de una página pudiera provocar. ¿Por qué esto es así? Pues porque resulta posible encontrar una página que hable de periodismo y que, sin embargo, no contenga esa palabra por ningún lado. Si su creador no ha incluido la palabra “periodismo” como palabra clave, ni en el resumen de contenido de su página, por mucho que el internauta busque no la encontrará en ningún motor de búsqueda.

La mayor desventaja de los motores está en que puede resultar difícil encontrar lo que se busca si no se domina el lenguaje de interrogación a su base de datos. Si no sabe buscar, el internauta puede encontrarse con una gran cantidad de enlaces que no le interesen (lo que se denomina “ruido”) o, por el contrario, con que no le devuelvan ningún enlace (se trata del “silencio”). Pero si se conoce mínimamente el sistema de búsqueda resultan ser los buscadores más potentes. Ejemplos de motores de búsqueda pueden ser el AltaVista de Digital, tanto en su versión americana como en la española, o el netamente español Sol.

Los índices, como ya se ha dicho, mantienen su base de datos de forma manual. Se estructuran por temas o categorías principales que a su vez contienen otras subcategorías, y así sucesivamente hasta que al final ofrecen enlaces directos a otras páginas de Internet.

La ventaja de utilizar un índice está en que resulta muy fácil encontrar la información deseada si ésta se encuentra en su base de datos. Se puede hacer descendiendo a través de sus árboles temáticos, introduciéndose en las diferentes subcategorías hasta dar con lo que se necesita, o introduciendo las palabras claves adecuadas en el espacio que ofrecen para ello, tanto en la página principal como en las diferentes categorías. El inconveniente radica en que no siempre están todo lo actualizados que sería de desear y en que no contienen, ni con mucho, la información que puede ofrecer un motor de búsqueda. Los ejemplos más clásicos de índices temáticos son Yahoo a escala mundial y Olé en España.

Pero, ¿cuándo es conveniente utilizar uno u otro tipo? Los índices resultarán especialmente útiles para buscar páginas oficiales, o de empresas, o sitios web muy conocidos. También es conveniente utilizarlos para búsquedas generalistas, cuando se necesita toda la información disponible sobre una materia amplia y conocida: con descender a lo largo del árbol temático se obtendrá una visión ordenada y bastante completa de la información disponible en la Web.

Pero si no se encuentra lo que se busca en un índice, o si lo que se necesita es localizar una página o dirección en concreto de la que se conoce algún dato relevante, o si se pretende encontrar información más actualizada o detallada, entonces habrá que recurrir a un motor de búsqueda.

Antes de buscar: la importancia de una buena estrategia

Como en una batalla, antes de ponerse a buscar es fundamental definir una correcta estrategia de búsqueda que puede ahorrar muchos dolores de cabeza (y también tiempo y dinero) al sufrido internauta. No sirve de nada conectarse a la Red y probar por probar en los distintos buscadores si antes no se ha pensado muy bien lo que se debe hacer, el cómo y el dónde hacerlo. Esta estrategia pasará, antes que nada, por descartar otros posibles métodos de búsqueda como los ya comentados.

Lo primero, siguiendo con el símil militar, es definir el objetivo, la diana a la que se quiere apuntar. Con papel y bolígrafo como primeras armas, el estratega definirá con claridad qué es exactamente lo que necesita. Es importante distinguir entre una búsqueda generalista (todo lo que haya sobre un tema determinado) y una búsqueda más concreta (una persona, una dirección, una página web, un fichero). Una vez definido el objetivo, hay que escribir sobre un papel todo lo que se sepa de él: parte de una dirección, contenido, en qué servicio de Internet es más probable encontrarlo, el lenguaje y el país en que será más posible localizarlo, nombres o títulos más probables, etc.

De toda la información que sea capaz de reunir, el internauta debe extraer las palabras o frases cortas que mejor definan lo que quiere encontrar. Se trata de dar con las palabras claves que utilizará después en su búsqueda. Una vez localizadas estas palabras claves, el internauta tiene que encontrar todos los sinónimos posibles y, además, deberá traducir esas palabras claves a otros idiomas, y muy especialmente al inglés, ya que éste es el lenguaje dominante en la Red. Como si de una batalla se tratara, toda la información sobre el enemigo es poca.

Una vez definido el objetivo el internauta tiene que escoger las armas más apropiadas, dependiendo de lo que desee encontrar. Es decir, ha llegado el momento de escoger los buscadores más apropiados. Esta elección se realizará sobre la base de la información que se posee del objetivo. Las normas básicas serán:

Búsquedas generalistas: índices temáticos.

Para búsquedas muy concretas: motores de búsqueda o buscadores especializados.

Si se conoce el país donde radica la información: buscador nacional o incluso regional.

Si se tienen muchas palabras claves o se conoce el título o partes de él: motores de búsqueda, sobre todo aquellos que permitan la inclusión de muchos operadores booleanos y otras formas de acotar la búsqueda (por título, por URL, etc.).

Para buscar páginas personales: motores de búsqueda, ya que muchos usuarios no dan de alta sus páginas en los índices, e incluso algunos no permiten esa inclusión.

Para localizar páginas de empresas, institucionales, etc.: índices temáticos.

Si se trata de un archivo que no está en la World Wide Web, utilizar buscadores específicos para cada servicio: DejaNews para los grupos de noticias, Archie para FTP, Veronica para Gopher, etc.

La combinación de estos factores determinará qué buscadores se utilizarán. De cualquier modo, no se debe descartar ninguna posibilidad, porque en materia de búsquedas en Internet no hay nada infalible. Por eso será bueno elegir unos cuantos buscadores y no uno sólo, aunque la búsqueda pueda parecer sencilla a primera vista.

Los operadores booleanos: comienza la búsqueda

La verdad es que resulta difícil acertar a la primera en la búsqueda, aunque uno sea un experto internauta. Lo más normal es que el buscador devuelva demasiados enlaces que sólo le harían perder el tiempo (ruido), o que no devuelva ninguno o casi ningún enlace (silencio). En el caso de que haya devuelto muchos enlaces, lo normal es comprobar, cómo máximo, si el URL que se busca está entre los veinte primeros. Si no es así, lo mejor será ir pensando en una nueva búsqueda o sólo perderá su tiempo.

Para evitar estas desagradables situaciones los buscadores ponen a disposición del internauta unas herramientas imprescindibles que le permitirán acotar o ampliar su búsqueda: los operadores. Hay que recordar que los buscadores, sean del tipo que sean, no son otra cosa que enormes bases de datos. Y como tales, tienen su propio lenguaje de interrogación que el internauta debe conocer. Puede parecer difícil, pero en realidad son muy sencillos de utilizar y, además, los buscadores cada vez se lo ponen más fácil al internauta mediante el uso de persianas de texto o de nuevas interfaces de búsqueda mediante Java, por ejemplo.

Hay tres tipos principales de operadores. Los más conocidos y utilizados son los operadores lógicos o booleanos, pero no hay que olvidar utilizar también los operadores posicionales y los de exactitud o truncamiento.

Los operadores lógicos o booleanos son cuatro. Los tres primeros son binarios, ya que se colocan a la fuerza entre dos palabras clave para relacionarlas, y el cuarto es unitario, ya que se refiere a una sola palabra clave.

AND: une dos palabras clave y equivale a la conjunción “y” española, ordenando a la base de datos del buscador que devuelva todos los documentos que contengan ambas palabras clave, aunque éstas se encuentren en partes muy distantes del documento. Sirve para restringir la búsqueda, pero no resulta demasiado fiable para búsquedas muy concretas por sí solo. En algunos buscadores se puede hacer algo parecido utilizando el símbolo “+” (suma) en vez del “and”. También se puede utilizar el símbolo “&”.

OR: equivale a la conjunción “o” y también une a dos palabras clave, pero esta vez para indicarle al buscador que devuelva todos los documentos que contengan, al menos, una de las palabras clave solicitadas. Sirve para introducir sinónimos o traducciones en la cadena de búsqueda (coche or automóvil or car), pero no es recomendable para incluir dos palabras claves distintas o se corre el riesgo de recibir miles de enlaces. Otra forma de introducirlo es el símbolo “|”.

XOR: parecido al anterior, pero de carácter exclusivo. Es decir, le pide al buscador que muestre aquellos enlaces que contengan una u otra de las dos palabras clave, pero no aquellos documentos que las contengan a las dos a un tiempo.

NOT: este utilísimo operador, que se traduce por “no”, se limita a excluir una determinada palabra clave. Es muy indicado para restringir la búsqueda, y en algunos buscadores se sustituye por el símbolo “-” (resta) o por “!”.

Hay que tener en cuenta que todos estos operadores, y los que los siguen a continuación, se pueden combinar de múltiples formas. Para ello resulta muy útil el uso de paréntesis “( )”, que soportan la mayoría de buscadores, y que permite agrupar las expresiones de búsqueda para evitar posibles confusiones con la inclusión de muchos operadores y palabras clave. La apariencia de una cadena de búsqueda tiene que ser algo parecido a una operación matemática, en la que se combinan las sumas, las restas, las incógnitas y los paréntesis, entre otros. Un ejemplo de lo visto hasta ahora podría ser:

vino AND rioja AND NOT (ribera or duero)

En sistema de búsqueda avanzada de AltaVista, esto querría decir: quiero localizar todas las páginas web que contengan las palabras vino y rioja (tanto en mayúsculas como en minúsculas), pero eliminando las que contengan las palabras ribera o duero o las dos. Desde luego, para localizar las páginas que hablen del vino de Rioja esta no es la mejor cadena de búsqueda, pero sirve como ejemplo. Como se va a ver a continuación, aún se puede afinar mucho más la búsqueda, con la utilización de otros operadores.

El resto de operadores: apuntando al corazón de la Web

Estos operadores booleanos son importantes, pero por sí solos no servirían de mucho. Su mayor potencia está en la combinación entre sí y, sobre todo, en la combinación con el resto de operadores. De lo más útil resultan los operadores posicionales, que permiten medir la distancia entre los términos que se intentan localizar en el documento.

NEAR: sinónimo de cerca, mejora los resultados del operador AND, solicitando los documentos que contengan ambas palabras claves, pero sólo en el caso de que éstas no se encuentren separadas por más de 80 caracteres o diez palabras (aunque estas cantidades pueden variar dependiendo del buscador), independientemente del orden en que aparezcan. En AltaVista se puede sustituir por el símbolo “~”, pero sólo se puede utilizar en el modo de búsqueda avanzada. En Infoseek, por ejemplo, se puede hacer lo mismo utilizando corchetes “[ ]” para delimitar las palabras clave que deben estar “cerca”.

FOLLOWED BY: igual que el anterior, pero en este caso las palabras tendrán que aparecer en el mismo orden en que aparecen en la cadena de búsqueda. Es un operador utilizado en escasísimos buscadores (Open Text, por ejemplo), por la confusión que se produce con NEAR y PHRASE.

PHRASE: no se suele escribir como tal, es más común utilizar comillas para obtener el mismo resultado, pero puede aparecer en las persianas de texto de algunos buscadores. Lo que hace es tratar las palabras clave como una frase, es decir, tal y como han sido introducidas es como deben aparecer en los documentos que devuelva el buscador. Es muy útil cuando se conoce parte del contenido de un texto o para buscar por nombre y apellidos, entre otros. Es el operador que más restringe las búsquedas, por lo que si no se conocen los datos con exactitud es muy probable que se obtenga sólo silencio por parte de la base de datos. Otra forma de utilizar este operador, dependiendo del buscador que se haya elegido, puede ser colocando el operador “ADJ” entre las palabras que se quiere que aparezcan juntas o mediante el uso de guiones “-” para unir las palabras. En Excite, curiosamente, se consigue el mismo efecto utilizando mayúsculas al principio de las palabras clave.

Por último, los operadores de exactitud o truncamiento, que también resultarán útiles en determinadas circunstancias:

SUBSTRINGS: le ordena al buscador que trate las palabras clave no como palabras completas, sino como cadenas de caracteres. Es decir, que las palabras clave puedan aparecer como partes de otras palabras. Así, si introducimos el término “mar” y seleccionamos esta opción, nos devolverá aquellos documentos que contengan palabras como mar, marino, marinero, submarino, etc. Pero también expresiones como Marte, amarte, marear, etc. Hay que utilizarlo con mucho cuidado o el ruido devuelto por el buscador será inmenso.

La forma de uso más común de este operador es el asterisco “*”. Este símbolo indica que en el espacio que ocupa falta cualquier cadena de caracteres. Por ejemplo, si se introduce en AltaVista la cadena “plat*”, devolverá aquellos documentos que contengan palabras como plata, platino, plateado, Platt, plátano, etc. El asterisco también puede colocarse en medio de una palabra, indicando que en ese espacio faltan caracteres. Por ejemplo, si se escribe la cadena “tor*o”, AltaVista nos devolverá palabras como toro, torso, torno y tordo, pero también otras como torpedo o torcido. Por todo ello, hay que utilizar el asterisco con mucho cuidado, o el número de enlaces será excesivo. Afortunadamente, si AltaVista encuentra demasiados enlaces la palabra clave con el asterisco no se tendrá en cuenta. De todas formas, este operador puede resultar útil en caso de que no se conozca cómo debe escribirse una palabra, sobre todo en otros idiomas. En el buscador Lycos el asterisco se sustituye por el símbolo “$”. Una forma de limitar el uso del asterisco cuando no se conoce una letra determinada en una palabra es mediante el uso de otro signo, la interrogación “?”. Este signo sustituye a una sola palabra, y puede ser útil para buscar palabras en masculino y femenino. Por ejemplo, si se introduce la cadena “cociner?”, el buscador devolverá los documentos que contengan las palabras cocinero y cocinera.

COMPLETE WORDS: es lo contrario a lo anterior. Suele venir por defecto en la mayoría de buscadores, pero en algunos, como en el caso de Lycos, hay que incluir al final de cada palabra clave un punto “.” para darle a entender al buscador que se trata de una palabra completa y no de una cadena de caracteres. Como ya se ha dicho, todos estos operadores son compatibles entre sí y se pueden combinar según las necesidades del usuario o según permita cada motor de búsqueda. Hay que tener en cuenta que cada buscador utiliza su propio lenguaje y que, lo que en uno se hace de una forma, en otro puede hacerse de forma totalmente distinta o incluso es posible que no permita esa posibilidad en concreto. Por eso resulta importantísimo leer las distintas ayudas que ofrece cada buscador y no dar nunca nada por supuesto. Aún así, puede resultar interesante poner un ejemplo de una cadena de búsqueda para resumir lo visto hasta ahora. En la búsqueda avanzada de AltaVista, por ejemplo, un internauta puede escribir una cadena como ésta:

“vino de rioja” AND bodeg* AND NOT ((ribera near duero) OR (rioja-alavesa))

Pero, ¿qué significa semejante lío? Lo que se le pide a AltaVista es que devuelva aquellos documentos que contengan la frase “vino de rioja” y también, necesariamente, alguna palabra con la raíz “bodeg”, como bodega o bodeguero. De paso, se le indica que esos documentos no deben contener en ningún caso la palabra “ribera” cerca de la palabra “duero” y tampoco la frase “rioja alavesa”.

Cómo afinar las búsquedas

Con lo que ya se ha dicho resulta altamente probable que el internauta dé con lo que buscaba sin demasiados problemas, siempre y cuando esté en la World Wide Web y los motores de búsqueda lo hayan indizado. Pero aún hay otras formas de restringir más la búsqueda o de buscar cosas que no sean texto propiamente dicho. Para ello, algunos buscadores, como es el caso de AltaVista, ofrecen unas herramientas estupendas.

Por ejemplo, resulta posible buscar por el URL en muchos buscadores. Pero también por el título de los documentos (TITLE), en el texto de los enlaces (ANCHOR), por el nombre de una imagen (IMAGE), por el nombre de un applet de Java (APPLET), por el servidor anfitrión (HOST) o buscando sólo en el texto propiamente dicho (TEXT), entre otros. Los ejemplos que se exponen valen para AltaVista, y con algunas variaciones pueden servir para otros buscadores, sean índices o motores de búsqueda. Se trata, en todo caso, de utilizar todas las herramientas al alcance del internauta para realizar de forma rápida y sencilla las búsquedas, dependiendo de los datos de que se dispone. Otra forma sencilla de acotar una búsqueda es mediante la utilización en la cadena de búsqueda de mayúsculas y acentos. No todos los buscadores diferencian las mayúsculas, como es el caso de Yahoo. Pero sí lo hace la mayoría de ellos, y resulta útil. Cuando alguien teclea una cadena de búsqueda en minúsculas, le indica al buscador que realice una búsqueda insensitiva. Es decir, que busque indistintamente entre mayúsculas y minúsculas, todo lo que encuentre.

Por ejemplo, si la palabra clave es “rioja”, el buscador localizará aquellos documentos que contengan palabras como Rioja, rioja, RIOJA, rIoJA, etc. Sin embargo, si en la palabra clave se introducen una o varias mayúsculas, el buscador entenderá que debe buscar tal y como se ha introducido el término, sin variaciones. El uso con los acentos, en líneas generales, resulta idéntico al de las mayúsculas, pero esto no siempre es así, por lo que habrá que ser muy cuidadoso con su utilización (mirar los trucos de búsqueda). Esto resulta de una gran utilidad cuando se quieren buscar nombres propios de personas, regiones o empresas. Pero hay que tener cuidado, porque al menor error ortográfico es muy probable que el buscador no devuelva absolutamente ningún enlace. Es decir, si se introduce por error la palabra clave “Castellon”, resultará difícil que el buscador encuentre nada, dado que no se ha colocado el acento en el sitio correspondiente, pero sí la mayúscula inicial, con lo que la búsqueda se hará únicamente sobre esa palabra clave. Así, salvo que alguien haya cometido el mismo error, el buscador no devolverá nada.

Consejos finales

Si usted ha seguido todo lo dicho hasta ahora, si ha leído este artículo al completo y ha seguido sus recomendaciones, es muy probable que a estas alturas ya haya encontrado lo que buscaba. Si lo ha conseguido sería bueno que, continuando con el típico espíritu de colaboración de la Web, preparase una página web (recuerde que puede conseguir espacio gratuito en muchos lugares de la Red, y esa puede ser una buena práctica de búsqueda) con los mejores enlaces sobre el tema en cuestión. Eso ayudará a otros internautas y les evitará tener que realizar una búsqueda que a usted pudo llevarle mucho tiempo.

Puede ocurrir que, después de todo, no haya encontrado lo que busca. Si ha utilizado todas las herramientas a su disposición, si ha seguido los consejos que se le han ofrecido y no ha encontrado nada, pueden ocurrir varias cosas. Una, que realmente lo que buscaba no esté en Internet. En ese caso, puede esperar a que alguien lo incluya o puede ser usted el que lo meta en la Red. Pero también puede ocurrir que esa información, por la razón que sea, no haya sido indizada por los motores de búsqueda ni por los índices temáticos. En ese caso, tendrá que recurrir a otras herramientas de búsqueda o a otros internautas. Otra posibilidad es que esa información no esté disponible en la World Wide Web y sí en otras partes de Internet.

Y el cómo localizar esa información escurridiza o cómo dar con el internauta más adecuado para que le ayude, así como otros tipos de búsqueda, eso se tratará en próximos artículos. Hasta entonces, suerte en su viaje por la Red.

Miguel ngel Díez Ferreira (ferreira@arrakis.es) es periodista, especialista en sistemas de búsqueda en Internet y colaborador de iWorld. También es profesor colaborador en el Departamento de Documentación de la Facultad de CC. de la Información de la U.C.M.