jueves, 1 de mayo de 2008

El gnosticismo y el mal

EL MAL EN EL MUNDO Y LA RESPUESTA GNÓSTICA

"Ahora bien, no es sólo la inmersión bautismal lo que salva, sino el conocimiento: quiénes éramos, qué hemos devenido; dónde estábamos, dónde hemos sido arrojados; hacia dónde nos apresuramos, de dónde somos redimidos; qué es la generación, qué la regeneración". TEODOTO (gnóstico valentiniano del siglo II) (Fragmento conservado por Clemente de Alejandría)

"Llegados a la edad de quince años, todo hombre y toda mujer deben conocer las respuestas a estas preguntas: quién soy, de quién soy, de dónde he venido, a dónde regresaré; de qué raza y de qué linaje soy; cuál es mi función, cuál mi deber sobre la tierra; ¿soy de Ormuz o de Arimán?" (Fragmento del 'PANDNAMAK I ZARTUST', texto mazdeo tardío)

Todos nos hemos preguntado alguna vez sobre el porqué del sufrimiento y el dolor. Es una de las grandes preguntas. Creyentes (de cualquier religión), ateos y agnósticos nos la hemos formulado en algún momento. No hay una respuesta: hay muchas. A cada cual le sirve la suya. A fin y al cabo, como dijo Freud más o menos, las cosas son en cuanto y cómo las vivimos. Por eso a cada uno nos sirve nuestra verdad. En el siglo II de nuestra era se vivía en el mundo romano un ambiente de crisis religiosa. Como antes en el mundo griego, y en otras civilizaciones anteriores, la religión "oficial" no respondía las preguntas últimas, las que nos hacemos los seres humanos en lo más íntimo. Para satisfacer esa curiosidad se buscaban las respuestas en otras religiones, otros cultos, normalmente de origen oriental. El judaísmo y el cristianismo eran catalogados de esa manera: religión oriental, como los diversos Misterios. En un ambiente de efervescencia intelectual, las ideas iban y venían, se comparaban, se mezclaban y se sintetizaban. Una de esas síntesis es lo que se ha llamado Gnosis. Fue un intento de responder a la pregunta que hemos formulado más arriba. CONCEPTO DE GNOSIS Y SU ORIGEN "Gnosis" es una palabra griega que significa "conocimiento". Dentro del contexto de las religiones, se refiere a un saber completo que trasciende todas las cosas y libera a su poseedor de un error primigenio vinculado a la historia del mundo. No se accede a él por vía racional, sino mística, reservada a unos pocos iniciados. Es un fenómeno de tipo social que se da en todas las religiones evolucionadas. El gnóstico posee un conocimiento común al grupo social al que pertenece, pero en un grado superior. Concibe ese saber como el medio por el que el individuo y el mundo pueden ponerse en un plano superior al del creyente corriente y llegar a un estado de perfección absoluta. Josep Montserrat (ver bibliografía) señala que casi siempre se da en grupos religiosos con una tradición escrita. El gnóstico (y el grupo reducido al que pertenece) sabrá acceder a un sentido superior y escondido del texto sagrado, y dará lugar a la creación de un nuevo cuerpo doctrinal. Así, han tenido o tienen gnosis cuatro grandes religiones: las Upanishads son la gnosis del Veda; Filón de Alejandría, los ebionitas, los esenios y otros grupos, y luego la Cábala, lo son del judaísmo; los valentinianos, basilidianos y otros grupos fueron la gnosis del cristianismo; el sufismo es la gnosis del Islam. ¿De dónde arrancaría esta idea? Algunos autores, como Wilfred G. Davis, han señalado que esta doctrina podría provenir de la mitología primitiva babilónica. Por su parte, Reitzenstein indicó la posibilidad de que el gnosticismo se originara en la mitología de Irán. Señalaba puntos de coincidencia, como el origen superior de las almas, la posibilidad de "regreso" en base a una gnosis, un dualismo divino (Dios bueno y dios perverso), etc. La cuestión sería si el iranismo originó la gnosis o sólo fue un vehículo transmisor, esto es, que ambos descendieran de un antecedente ideológico común. César Vidal Manzanares, en su edición de varios evangelios gnósticos (ver bibliografía), apunta que, posiblemente, el gnosticismo tuvo raíces mesopotámicas. Señala que en Babilonia el mazdeísmo integró elementos de la enseñanza sapiencial mesopotámica, que dio lugar al iranismo helenista de los maguseos. Estos absorberían el mito sumerio del descenso de una deidad salvadora a los infiernos, para traer el conocimiento de las fuentes celestiales cuyas aguas liberarían al hombre de su prisión carnal. De ahí vendrían las diversas sectas bautistas (entre ellas los mandeos, que sobreviven hoy día). La difícil geografía física y humana de la zona (desierto, clima extremo y situación social inestable) favorecería una tendencia a contemplar negativamente el entorno y pensar en una huida a un medio más acorde con la naturaleza humana. El gnosticismo entró en contacto con el judaísmo cuando en éste estaban surgiendo una serie de corrientes esotéricas (algunas de las cuales han pervivido en la Cábala y el Talmud). César Vidal señala algunos textos judíos como el "Libro de Enoc", "Jubileos" y la "Vida de Adán y Eva", así como algunos textos esenios de Qumrán que son muestra de cómo el judaísmo proporcionaba un "bagaje literario en el cual engarzar elementos gnósticos", ya previos. De esta manera, en opinión de César Vidal Manzanares, quedó evidenciado una de las características del gnosticismo en su desarrollo: su carácter parasitario. La gnosis conservará siempre una serie de elementos primigenios pero, a la vez, absorberá todo lo que pueda resultar atrayente en otras ideologías, aunque para ello deba descontextuarlo y cambiar su sentido.

LA GNOSIS Y EL CRISTIANISMO.

El judaísmo rabínico, corriente religiosa triunfante de la debacle del año 70 d.C. intentó expurgar las tendencias gnósticas insertas en el judaísmo. Entonces los gnósticos miraron al cristianismo, una tendencia más del judaísmo en sus comienzos, y rival de las religiones mistéricas tan en uso en el siglo I y II en el Imperio romano. Y para combatir la influencia de la Iglesia, los gnósticos tuvieron que buscar refugio en el seno de ésta. Los adeptos a estas doctrinas se consideraban cristianos, es más, los "verdaderos" cristianos. Raramente se denominaban a sí mismos "gnósticos". Preferían los términos "elegidos", "perfectos", "hijos del Padre", "generación inquebrantable" y "compañeros espirituales". Se parecían a los círculos filosóficos bajo la dirección de un maestro, o a ciertos grupos de seguidores de la religiones de los misterios. Tenían reuniones rituales, en que se daban el abrazo o beso de la paz y celebraban banquetes al estilo de los filósofos clásicos. Unas veces se situaban dentro, y otras al margen o fuera de las comunidades cristianas. Su actividad fue muy importante en los dos primeros siglos de nuestra era. Algunos movimientos gnósticos adaptaron escritos gnósticos judíos a un supuesto gnosticismo cristiano. Otros casi llegaron a dar al traste con el cristianismo presentado en el Nuevo Testamento. Con una gran agudeza, diversos autores gnósticos captaron el impresionante atractivo que emanaba de la figura de Jesús y procedieron a instrumentalizarla dentro de sus respectivos esquemas de pensamiento. El cristianismo no aceptó las doctrinas gnósticas: aunque su ética de conducta a veces era similar a la de Jesús, y pretendía apoyarse en las Escrituras, interpretándolas a su conveniencia, el concepto de divinidad y de la naturaleza de Cristo, así como el camino de la salvación, diferían notablemente de la doctrina cristiana. Sin embargo, la iglesia primitiva llegó a temer el peligro de la confusión que el gnosticismo pudiera infundir contra sus fieles. Por ello, desde el siglo II, la Iglesia intentó desembarazarse de esta invasión que removía su doctrina.

LAS DOCTRINAS GNÓSTICAS.

La doctrina filosófica y religiosa de la gnosis no fue una doctrina unificada, sino un conjunto de ellas, y de sectas. Se desarrolló en los primeros siglos del cristianismo, como resultado de la influencia mutua de la religión cristiana y el mundo cultural del helenismo, que había fusionado sus doctrinas con el sincretismo oriental. Así, en el sistema gnóstico, se entremezclan creencias cristianas, judaicas y orientales, con una forma del discurso y de la especulación griegas. Los estudiosos del fenómeno han mantenido tres posturas sobre la naturaleza de las doctrinas gnósticas (sigo a César Vidal): 1) Surgida durante el siglo XIX: la gnosis no sería sino una helenización radical del cristianismo de Jesús, un intento de síntesis entre el cristianismo y la filosofía griega (con Platón a la cabeza). Hoy día se ha desechado, al considerar a la gnosis muy anterior a la aparición del cristianismo, y no dependió tanto de él para su surgimiento, sino que lo utilizó para su expansión. 2) La gnosis no se referiría a un contexto helenista, sino oriental, en el que se fundieron elementos mesopotámicos, iraníes, etc. 3) Al estudiar el origen judío del cristianismo, se han manifestado la existencia en el judaísmo de corrientes gnósticas precristianas de gran importancia. Para Peterson, los primeros escritos gnósticos deberían buscarse en la literatura judía apocalíptica. La postura admitida mayormente sería la de que el gnosticismo nació en un crisol iraní-mesopotámico, conectó posteriormente con ciertas corrientes del judaísmo y, a partir de ahí, logró sus primeros contactos con un movimiento espiritual de raíces judías: el cristianismo. Este contacto sería posterior a la época de Jesús y sus apóstoles en Palestina; coincidiría con la primera penetración del movimiento cristiano en el mundo gentil o, quizá, en los medios judíos de ámbito helenístico. El siguiente esquema de K. Rudolph podría dar darnos idea de entramado que configuró el gnosticismo:

JUDAÍSMO SINCRETISMO ORIENTAL

+ EN SIRIA Y REGIONES

CONFINES

JUDAÍSMO HELENÍSTICO HELENISMO (+ IRÁN)

ENSEÑANZA SAPIENCIAL

ESOTERISMO GNOSIS (JUD.) GNOSIS PAGANA

(MISTICISMO)

GNOSTICISMO CRISTIANISMO

CABALA CRISTIANO (S.I-III) PRIMITIVO

MANIQUEÍSMO JUDEO-CRISTIANISMO


RASGOS COMUNES.

Aunque diferentes en la forma (gnosis vulgar y gnosis docta) y en las doctrinas, las doctrinas gnósticas tuvieron una serie de rasgos comunes: * La doctrina de la gnosis, del conocimiento revelado, total y absoluto, del hombre y de Dios.

* La afirmación de un sistema de entidad emanada y mediadora (eoni ="eones").

* La condena de la materia y la doctrina de un Salvador, reconocido en Cristo, fuente de gnosis, cuya encarnación se considera aparente (docetismo). No se le niega su valor ejemplar: los gnósticos ven en él, ora una criatura divina, desprovista de existencia carnal, que podríamos denominar perfecta, ora simplemente, un hombre dotado de una gran fuerza anímica y de la intuición de la sabiduría.

* COSMOGONÍA.

Como punto de partida, la gnosis asume claramente que el mundo en que habita el ser humano es malo. En él está sometido al vaivén de las circunstancias: la enfermedad, el dolor, el envejecimiento y, al final, la muerte. Por eso, el gnóstico querrá transcender el mundo material, que le encadena. Si la materia es mala, esta maldad no puede atribuirse a Dios, bondad y perfección absolutas, sino que debe encontrarse en el acto creador. La explicación, para los gnósticos, era que el Creador de nuestro cosmos (que no debe identificarse con el concepto vulgar de "Dios") era perverso per se y había dado ser a una creación malvada. Partiendo en algunos casos del mismo relato bíblico del Génesis, pero entendido de una manera diferente, algunas formas de gnosis identificaban a este Dios malvado con el Iahveh del Antiguo Testamento. Este creador era llamado Demiurgo (griego = "artífice del mundo") y el mundo era su obra. Este concepto, en la filosofía platónica, se refería a una divinidad que, conociendo los modelos eternos de las cosas (las ideas), los plasma en la materia. En el neoplatonismo, floreciente en la época gnóstica, el demiurgo se identificaba con el alma o inteligencia del mundo. En el cristianismo la Creación era buena, pero había sido corrompida por el pecado (Génesis 1-3). La gnosis, por su parte, defendía la idea de que la Creación es mala y otra de una divinidad perversa, Demiurgo o "Yahveh". Este produjo el mal al enorgullecerse de su obra. La creación sería, así, un proceso degradante que va de Dios (espíritu) hasta la materia.

* NATURALEZA DEL HOMBRE.

Para la gnosis, el hombre no compartía el carácter perverso de la Creación. Muy al contrario, se negaba que en un principio hubiese sido creado material. El alma humana no era sino una partícula de luz de lo alto aprisionada en la materia. Adán había sido creado por el Demiurgo y sus arcontes (de hecho, el libro bíblico del Génesis sería obra no de la inspiración divina sino de Samael (1) y sus ángeles perversos). El demiurgo, "Ialdabaoth" (quizás una deformación de "Yahveh Sebaoth" = "Yahveh de las huestes") se habría proclamado el único dios. A su clamor se le habría opuesto una voz de lo alto diciéndole "Yerras..., existe el Hombre". Engañado por el Padre de lo Alto, Ialdabaoth habría entregado la chispa de vida al cuerpo del primer hombre y también sería quien expulsaría a la primera pareja del paraíso, después de copular con Eva. De la cópula entre el Demiurgo y Eva nacerían Caín y Abel, siendo la primera descendencia de Adán su hijo Seth. Originalmente, el hombre primordial no pertenecía a la creación material: se ha visto reducido a su estado actual ("ha caído") no por su pecado, sino por la acción perversa de los poderes de las tinieblas. Una vez caído en el cosmos material, debe reintegrarse a su punto de partida divino, todo en un doble movimiento de degradación y de reintegración. En este proceso aparecerán una serie de seres, lugares y emanaciones que, dentro de la arboladura cósmica, intervendrán en las vías del hombre. Cristo sería una de ellas.

* ÉTICA.

Las religiones bíblicas (pero no las emanadas del paganismo) comparten la tesis de que el ser humano está inserto en un mundo inhóspito, pero no atribuyen tal hecho a una maldad intrínseca de la Creación, sino a un pecado primigenio, el de Adán y Eva, que trastornó el orden del universo. Así, tanto el judaísmo (Génesis 3) como el cristianismo (Romanos 5,12 y ss.) o el Islam (Sura 2, 30-39) creen que la materia era primigeniamente buena y que sólo se ha convertido en algo no malo pero sí dispensador de amarguras y pesares por culpa del hombre. En los gnósticos, dada su concepción de los orígenes del mundo, quedaba excluida la idea del pecado o la falta original. "El hombre no tenía que reconciliarse con el Creador, sino combatirlo como dios perverso en un esfuerzo por volver a su lugar primigenio" (3). La idea de un Redentor (Mesías judío o Cristo) no era necesaria para conseguir la "salvación". No existía una culpa que redimir, sino una situación material y tenebrosa que aprisiona al ser humano. Para el gnóstico, la idea de un Dios encarnado y muerto por el hombre era repugnante. Quien así lo interpretase pervertía el relato de la historia del cosmos. Al abordar la figura de Cristo no se identificaba a una hipóstasis de Dios, sino a un ser luminoso que había venido a enseñar el camino. Si el ser humano quería volver a su origen celestial lo único que necesitaba era adquirir el conocimiento ("gnosis") necesario, y adquirirlo pronto, ya que los gnósticos pensaban que la gran batalla cósmica entre la Luz y las Tinieblas estaba al caer, y cada persona debía haber escogido bando. ¿De dónde habría venido este conocimiento liberador? Para los gnósticos, la habrían consignado por escrito Adán (el primer hombre) y luego Seth (su primer hijo). Oculta durante miles de años, habrían salido a la luz en ciertos momentos, de manos de Moisés, Elías y Jesús (considerado el mayor maestro). Los diferentes movimientos gnósticos podrían bajo su autoridad sus diferentes doctrinas, cosa que no debería extrañar a sus adversarios: judíos y cristianos llevaban muchos años haciéndolo. Al negar la redención y al afirmar la maldad intrínseca del mundo material, para la gnosis, la moral carecía de la importancia esencial que tiene en el judaísmo y en el cristianismo. Las diferentes escuelas gnósticas coincidían en el rechazo al Antiguo Testamento, la Ley de Moisés y su Decálogo. La ética que ponían por escrito se consideraba procedente del demiurgo y sus demonios. Si el hombre estaba preso en un cuerpo material no podía ser responsable de sus actos. La gnosis ofrecía modelos de comportamiento que iban del ascetismo riguroso de maniqueos o mandeos, fieles a unos códigos escritos muy estrictos, a la justificación de las mayores orgías considerando que no se podía juzgar ni condenar lo que hacía el cuerpo, cuando lo importante era el espíritu (4) La vida del gnóstico giraba en torno a la articulación de los distintos individuos en grupos jerarquizados y que practicaban sus ritos secretos, de los que nada sabemos. Según testimonio de Epifanio, y las referencias (con burla) de Plotino, daban mucha importancia al proselitismo, sus reuniones secretas y su tendencia a celebrar ritos de corte "mágico" (2), en lugar de reuniones en las que impartir enseñanzas morales. Para los gnósticos, la moral no prevalecería sobre la sabiduría surgida del conocimiento. Como señala J. Doresse (la mayor autoridad francófona sobre la gnosis), la carne no podía ni impedir la redención de los elegidos ni participar en su redención. La actitud ante la sexualidad era opuesta a la ética judía y cristiana. Casi todos, al ejemplo de Marción, condenaban toda relación sexual que desembocase en la procreación, es decir, en el aprisionamiento de nuevas almas dentro de la materia. Pero si bien rechazaban el acto carnal entre los iniciados, admitían el matrimonio de los simples laicos que podían someterse al principio sin dejarse dominar por la materia. Se explica esta actitud por el hecho de considerar al hombre un ser caído: su continencia impedirá la perpetuación del reino material, tenebroso, mientras el hombre no haya encontrado la esencia de su ser y la pureza original que glorificaba a sus luminosos antepasados. En cuanto a la fe, se le reconocía nulo valor en sí misma, si no iba acompañada del conocimiento.

* CONOCIMIENTO vs FE, CARIDAD.

Lo explicado muestra el poco interés por el mundo que tenían los gnósticos: éste no era sino un entorno repugnante del que huir. Mientras judíos y cristianos defendían el carácter bueno de la Creación y en la necesidad de mejorarla, los gnósticos no mostraban hacia ella ninguna preocupación. Por lo tanto, el hambre, la justicia social y la guerra no les importaban. Cristianos y judíos tenían sus propias instituciones de beneficencia, se manifestaban muy críticos hacia la Roma imperial (en el caso cristiano hasta Constantino), y tomaban posiciones claras con respecto a la violencia. Los gnósticos decían que podían trascender esta problemática, y huir de este mundo ingrato hacia otra al que pertenecían verdaderamente. Decían que sólo ellos poseían la verdad, y que además por eso eran perseguidos y proscritos.

LAS ESCUELAS GNÓSTICAS.

No existe una clasificación unánime de las doctrinas gnósticas: en sus rasgos fundamentales suelen solaparse recíprocamente. En cuanto a su naturaleza, se ha propuesto tres tipos diferentes:

a) La gnosis mágico-vulgar: en ella se incluiría la actividad de Simón el Mago.

b) La gnosis mitológica, que estaría integrada por una serie de sectas que incorporaban a su doctrina una colección de mitos apropiados de diversas creencias. Incluiríamos a los ofitas, los barbelognósticos y a los mandeos.

c) La gnosis especulativa, donde destacarían las grandes figuras del movimiento: Basílides, Carpócrates, Marción y Valentín, este último considerado como el más relevante en cuanto a especulación intelectual se refiere.

Algunos estudiosos de la gnosis cristiana (siglos I-III), basándose en la distribución geográfica y entorno de los diferentes "maestros" gnósticos, han distinguido en ella dos ramas principales:

A) La gnosis siria.

B) La gnosis alejandrina.


A) GNOSIS SIRIA.

Dentro de la gnosis siria, los principales representantes fueron Simón el Mago y el también samaritano Menandro, Satornil en Antioquía, Cerinto en Asia Menor, Cerdón en Siria, y los ofitas. El gnosticismo del siglo II, que conocemos gracias a Simón el Mago y que se desarrolló en Siria, parece estar fuertemente marcado por influencias hebraicas y orientales. Entre sus corrientes, algunas pertenecen al judaísmo, sin el elemento cristiano; otras, pasaron de una religión a su continuadora. La gnosis judaica de finales del siglo I y principios del siglo II se podría encuadrar en este apartado. No sabemos mucho de ella, pero sí podemos afirmar que era un movimiento de interpretación esotérica de los textos sagrados. La herejía (minuth) se manifestó en la distinción entre el Dios supremo y un demiurgo. Los cultos semitas fueron retomados o reinterpretados, en sus manifestaciones como el culto a la Gran Madre o principio femenino. Por otro lado, no solían incluir elementos de la filosofía clásica. El "Evangelio de Eva" y la "Pistis Sofía" están marcados por la influencia hebraica y multiplican las entidades secundarias, antepasados de los múltiples ángeles y demonios de la Cábala. A esta corriente pertenece el "Evangelio de Tomás", de carácter encratita (ascético y antisexual). Postula la necesidad de conocer la verdadera identidad de Jesús, el conocimiento de sí mismo y, como consecuencia, el rechazo del mundo; la superación de la dualidad y el acceso a la unidad; el rechazo de la carne y el elogio de la soledad (encratismo-monaquismo); el desprecio a la religiosidad ordinaria. Se aprecia influencia de los textos de la sabiduría del judaísmo helenista. También se adscriben el "Apócrifo de Juan" (de Nag Hammadi) y el "Evangelio de María".

* DOSITEO.

Según HEGESIPO, uno de los cinco fundadores de sectas del área bíblica. Según ORÍGENES se proclamó mesías e insistió en la observancia del sábado. Samaritano, discípulo de Juan Bautista y maestro de Simón, que le sucedería en la jefatura del grupo, según las HOMILÍAS PSEUDOCLEMENTINAS. Dice ORÍGENES que en su tiempo los dositeanos eran una treintena, pero, señala J. Montserrat, aún se les menciona en el siglo X.

* SIMON EL MAGO.

Alrededor del año 40 ejerció proselitismo en Samaría. Citado en los "Hechos de los apóstoles" (cap. 8,9 y ss.) se dice que había ganado un gran número de adeptos practicando la magia en la ciudad de Samaria, diciendo de sí mismo que era un gran poder: "El poder mismo de Dios, el que llaman el Grande". Según ABRAHAN ECCHELLENSE, sus seguidores eran magos profesionales y llevaban pendientes del cuello hilos de color morado y rosáceo "en señal de pacto hecho con el diablo". Habrían escrito un evangelio en cuatro partes llamado "Libro de los cuatro rincones y quicios del mundo". Para IRENEO sería precursor de los valentinianos, autor de escritos teológicos heterodoxos tanto para el judaísmo como el cristianismo. HIPOLITO reproduce parte de la "Apóphasis Megále", escrito atribuido a Simón (en Refutatio VI 9-18). Este texto sería un escrito canónico de la secta. Según JUSTINO, Simón recibía culto como "Protos theós" (Primer Dios), igual que Zeus. Su acompañante Helena, a la que habría sacado de un prostíbulo, sería el "primer pensamiento" del dios Simón. En su doctrina el dios supremo Esmun, tenía a Helena como acompañante. Tras ser liberada por Simón, hijo de Esmun, ésta ascendía al cielo con él. Según IRENEO (Adversus Haereses, I 23, 1, 2, 3 y 4) Simón tenía un sistema trinitario y una angelología muy desarrollada.

* MENANDRO.

Según JUSTINO era samaritano, mago y discípulo de Simón. Su área de actividad sería Antioquía. Se presentaba a sí mismo como Salvador y administraba a sus fieles un bautismo que confería la inmortalidad (según él, claro está). Afirmaba la trascendencia de Dios y que la creación era obra de los ángeles.

* CERINTO.

De origen judío, según él mismo discípulo de Simón el Mago. Provenía de la comunidad judía de Alejandría (según EPIFANIO), predicó primero en Israel y luego pasó a Asia Menor (Antioquía). Se adhirió al movimiento cristiano sin abandonar el judaísmo, manteniendo la naturaleza sólo humana de Jesús y oponiéndose a la vertiente paulina. Su actividad se situaría en época de Domiciano (principios del siglo II). No se conocen escritos suyos. Sus seguidores serían afines a los ebionitas (según IRENEO) y sobrevivían en el siglo V (testimonio de GENADIO). J. Montserrat señala que habría sido el primer teólogo judío que enseñó la distinción entre Dios supremo y Dios creador (sin constar si identificó a éste último con Yavé). Profesaba el docetismo, tendencia que tomaba a Jesús como simple apariencia, negando por ello la realidad de la encarnación. Esta es la reseña de Ireneo:

"Un tal Cerinto, en Asia, enseñó la siguiente doctrina. No fue el primer Dios el que hizo el mundo, sino una potencia separada por una distancia considerable de la suprema potencia, que está por encima de todas las cosas y que ignora al Dios que está por encima de todo. Jesús no nació de una virgen, porque esto le parece imposible, sino que fue el hijo de José y de María por una generación semejante a la de todos los hombres y destacó sobre todo por la justicia, la prudencia y la sabiduría. Después del bautismo, Cristo, viniendo de al lado de la suprema potencia que está por encima de todas las cosas, bajó sobre Jesús en la forma de una paloma; fue entonces cuando ese Cristo anunció al Padre desconocido y realizó milagros; luego, al final, se marchó volando de nuevo de Jesús; Jesús sufrió y resucitó, pero Cristo permaneció impasible, dado que era espiritual." (IRENEO DE LYON, Adv.haer.,I, 26,1.)

* SATORNIL.

Antioqueno, hacia el año 130. Fue maestro de Basílides y de Cerdón, y consideraba al dios del Antiguo Testamento como el genio del mal, el "principe" de este mundo malo.

* LOS OFITAS.

Los ofitas eran una secta judía o sirio-alejandrina, posteriormente cristianizada, que pretendía estár vinculada a la tribu hebraica de Dan. Algún autor ha señalado que se tratara de un grupo de terapeutas que, como otros judíos gnósticos, se unieran al cristianismo tras las derrotas de los mesianistas en el 70 y el 115. Los ofitas decían que su secta había sido fundada por un cierto Akember. Una vez cristianizados, recibieron influencias del simonismo samaritano y el valentinismo. Tenían una angelología muy desarrollada, basada en la hebrea, pero reinterpretada (testimonio de ORIGENES, "Contra Celso", VI, 30-31"). Su símbolo de culto era la serpiente (en griego "ophis"), identificada con el arcángel Rafael. Serían precursores de los luciferinos: la serpiente bíblica sería el Logos, mensajero del Dios de luz, que aportó la gnosis salvadora pese a la oposición del malvado demiurgo. Algunos han señalado el posible despecho que encerraría esta postura: tras las derrotas de los mesianistas en su combate contra los romanos, muchos judíos gnósticos se aproximarían a una distinción entre el Dios creador malo (que habría hecho el cuerpo) y el dios paternal bueno, del que procedería el espíritu. Habría un principio divino masculino (el Logos) y otro femenino, Prunikos, que engendró al primer hombre. En la encarnación de Cristo también habría dos principios engendradores: Cristo, el espíritu (ennoia) del padre unido a su hermana Sabiduría (sofía) en la tierra. Ambos encarnaron a Jesús, después de cuya muerte se retirarían de su cuerpo para volver a su origen, cerca del Padre.

* LOS BARBELO-GNOSTICOS.

Sus dirigentes serían de origen Sirio. Rendían culto a Barbêlo, entidad femenina que encarnaba los atributos de Sofía (Sabiduría), madre, virgen, prostituída; espíritu primordial, cerca del Dios supremo, presentada a menudo como andrógino. Importaron los ritos de Astarté y de la diosa madre.

B) GNOSIS ALEJANDRINA.
Dentro de la gnosis alejandrina, encontramos a Basílides, a Valentín y sus discípulos, a Carpócrates, a los docetas, a los setianos. La gnosis alejandrina parte de la filosofía helenística. Fue la más prolífica y de mayor repercusión, llegando a la capital del Imperio y a zonas como las Galias, Hispania, Grecia o Armenia. Por Oriente llegó hasta Siria, Asía Menor y Armenia. Existen indicios asimismo de que la penetración en ámbitos femeninos fue muy amplia, y quizó eso explique también las repetidas referencias que se hacen en los escritos gnósticos a mujeres cercanas a Jesús, como María Magdalena. Sin forma judaica y enfrentada con la Iglesia, revitalizaba tesis de la gnosis precristiana, aunque por razones de conveniencia intentaron legitimarla derivándola de los apóstoles.

* BASILIDES.

Según IRENEO, vivió en Alejandría en la época de Adriano y Antonino Pío (120-145 d. C.). Fue profesor en esa ciudad hacia el año 133. Parece que estuvo en Antioquía, siguiendo las enseñanzas de Satornil. Escribió un Evangelio y un comentario al mismo (llamado "Exegetica", del que quedan fragmentos). De sus odas y salmos no se ha conservado nada. Para él, el caos es la obra del demiurgo (criatura que intenta imitar a Dios). Dios, por su parte, anima la materia mediante su acción: de ahí la mezcla de los dos principios, luz y tinieblas, en el mundo material. El hombre posee la luz (el espíritu que anima su alma) y puede llegar al conocimiento si vence a las tinieblas que le rodean y están en él y que se manifiestan por la degeneración material, el retorno al caos y la corrupción de la sangre. En la escala de la creación el hombre es lo más alejado del caos, y dentro de los hombres algunos elegidos están mas cerca que otros del espíritu divino. Para Basílides "toda evolución viva consiste en una diferenciación y una separación, en un desglose de materias originalmente mezcladas". Y es que en el mundo meteria y espíritu, los dos principios, no están separados radicalmente. El mundo material es un reflejo del mundo espiritual, su arquetipo. Por encima de todo, en lo alto, reina el Espíritu (Logos), pensamiento divino consciente de sí mismo. Por debajo está el pensamiento inconsciente de sí mismo aunque de esencia espiritual pura (el pneuma). Es como el alma del mundo que circunda el universo terrestre (lo que sería el Espíritu Santo cristiano). Luego viene una parte diferente al alma del mundo material sólo en grado, es el éter. Siguiendo a Empédocles, formula que nacimiento y muerte no existen como principio y final, sino como composición y disolución de los elementos que forman al ser. Así, las sustancias se organizan siguiendo su respectiva gravedad. El espíritu (material y compuesto de finos átomos) se eleva para retornar a su principio. El pneuma (materia más opaca), se extiende alrededor del mundo. El éter se eleva y se extiendo sobre el neuma. Por fin, el aire llena la región siguiente. La última parte del Espíritu Cósmico se debe elevar hacia el espíritu universal. Sólo así se restablecerá la armonia en su escala de espíritu, alma y cuerpo, compenetrados recíprocamente en el cosmos así como en el hombre. Cada criatura, además, deberá ser instruída sobre su verdadera naturaleza, tal como había sido deseada en un principio por Dios, pero que no ha podido realizarse. El conocimiento (gnosis) y no una fe ciega salva al hombre, pues lo libra de la esclavitud de este mundo. Pero está reservada a unos pocos iniciados, que lo deben mantener en secreto. En palabras de Ireneo: "Pocos pueden poseer este conocimiento; uno entre mil, dos entre diez mil" Todo pecado del hombre reside en su deseo, que le lleva a querer transgredir su naturaleza. Contra natura es tanto la ascesis pura como los deseos sexuales. Son un estorbo y llevan a un sufrimiento siempre renovado. Siguiendo al "Timeo" de Platón, el hombre debe evitar el amor mezclado de placer y pena si quiere acabar con el ciclo de nacimientos. Ahora bien, al mismo tiempo considera que la liberación sólo afecta al alma y, por ello, lo que se haga con el cuerpo es éticamente indiferente. La eucaristía y la ética del amor eran sustituídas por experiencias de tipo extático. Dejemos aquí la descripción de su sistema, añadiendo que tiene puntos de contacto con el culto de Mitra. También que entre el hombre y Dios, su principio, establece mundos intermedios. Que Cristo no es el crucificado sino el enviado del Padre. Defiende que el crucificado era en realidad Simón de Cirene, que sustituyó a Jesús; y por tanto, la resurrección no tuvo lugar.

* ISIDORO.

Hijo y continuador de Basílides. Sabemos poco de él, salvo que escribió una "Explicación del profeta Parchor", una "Etica" y un tratado llamado "El alma adventicia", obras que no han llegado hasta nosotros.

* VALENTIN.

Contemporáneo de los anteriores pero mucho más importante que ellos. Habría nacido en el año 85 d. C. en Phrebón o Pharbé, en el litoral de Egipto. En su formación se integrarían la filosofía platónica, las disciplinas y mitología griegas y las enseñanzas de Theodadis, discípulo de Tablo de Tarso (según Tertuliano en "Adversus Marcionem"). Dice Tertuliano que "Valentín había esperado el episcopado, pues estaba dotado de gran talento y elocuencia, pero fue preferido otro por su martirio; y Valentín, por indignación, rompió con la Iglesia ortodoxa" (TERTULIANO: Adversus Valentinianos). Existen datos a favor de que, tras predicar su doctrina en Alejandría (Egipto), se trasladó a Roma para continuar con la misma labor, y de allí se habría desplazado a Chipre. Señala el mismo autor que su herejía hizo "erupción, gobernando el Imperio Antonino Pio... Venido a Roma bajo Higinio, floreció allí bajo Pio y permaneció hasta Aniceto". Si cotejamos fechas, pudo haber permanecido en Roma alrededor de treinta años. Su influencia en la gnosis fue enorme: supo adaptar el lenguaje del Nuevo Testamento a sus enseñanzas. En palabras de César Vidal "puede decirse que hizo lo mismo que Pablo de Tarso había intentado en algunas de sus epístolas: valerse de la terminología del adversario como arma para combatirle". Según IRENEO (Adversus haereses, 3,15, 2), su habilidad como orador le permitió infiltrarse fácilmente en las iglesias y reunir a muchos adeptos; tantos que, según HIPOLITO, se llegaron a formar dos escuelas de discípulos suyos, una oriental y otra occidental. Valentín hacía una clara distinción entre profanos e iniciados. Su doctrina no desentonaba de la ortodoxia, ya que su gnosis esotérica quedaba reservada para una minoría preparada. Escribió salmos, homilías y una serie de cartas, que se han perdido. Se conservan fragmentos suyos en Clemente de Alejandría, y en el "Evangelio de Verdad" (escrito hacia el año 150). Se le atribuye, aunque no únanimemente, el tratado "Pistis Sofía" ("Fiel sabiduría"), uno de los más importantes de la gnosis. Murió, finalmente, a los setenta y tres años, tras ganarse tres excomuniones y la oposición de la Iglesia romana. El sistema valentiniano es de los más complejos y elaborados de la gnosis. Para él, ésta es un conocimiento de los orígenes celestiales del hombre y de su fin (la vuelta a la esfera celestial). El paso por este mundo de abajo es un tiempo de embriaguez, de sueño, de ignorancia y de ceguera. La conversión gnóstica es una conversión a su profundo ser (restablecer lo que le es propio) y, de este modo, una fusión en el gran todo divino. El gnóstico "despierta" y su alma toma conciencia de su dimensión superior ("pneumática"). La luz que ilumina este conocimiento es Cristo, con el que los valentinianos quieren identificarse. La cosmogonía valentiniana vendría a resumirse así: 1) Existía un Padre único, que dominaba al todo en el silencio. Es el Supremo transcendente, que produjo un Principio del Universo y de la economía de la salvación. Ningún ser fue de él puede gozar de potencia natural para conocerlo, pero todo ser intelectual producido por él recibe la gracia de conocerlo. 2) De él emanó el "Padre que viene, el Hijo", que descendió al mundo inferior, como un sumo sacerdote, para revelar el límite que separa el mundo celestial del mundo terreno, a saber, la cruz de Cristo. Los eones, emanaciones celestiales, constituyen el pleroma, mucho antes de la etapa de la creación del universo y del mundo creado. Son prototipos de lo que será la creación. Se distinguen del Padre por su multiplicidad y su naturaleza imperfecta; conocen la existencia del Padre, pero no penetran en su esencia. Estamos situados en el pleroma, el todo: conjunto de eones o mundos, el reino del padre. 3) Uno de los eones es el Logos, capaz de conocimiento racional. Una parte del Logos pretendió el conocimiento perfecto del Supremo. Al hacerlo así, traspasó los límites fijados por el Padre y, fulgurado por la luz celestial, conoció la duda y perdió una parte de su naturaleza. La pretensión dio lugar al desprendimiento del principio del cosmos, Anima Mundi (Espíritu Santo inferior), que quedó separado del pleroma. 4) El logos ambicioso se convirtió, por la fuerza de la metanoia (arrepentimiento) y de la oración, y renació en él el recuerdo (anámnesis) de su origen celestial. Así recibió la gracia del conocimiento perfecto (= unción del Espíritu Santo superior) y fue proferido como hipóstasis subsistente (o seguna persona de la Trinidad). Liberado de su depresión y vuelto al pleroma, el logos creó las imágenes originales de los pneumáticos u hombres gnósticos, según los modelos de los eones celestiales que contribuyeron a su liberación. Hasta este momento, todo el proceso se produce en el seno del Supremo. 5) Se inició entonces un proceso fuera del pleroma. El alma del mundo (Sofía o "Sabiduría" exterior), por su parte, se separó de Dios e intentó crear ella sola, usurpando así una prerrogativa divina. Generó a los intelectuales espirituales (los hombres gnósticos o pneumáticos), y creó unos entes anímicos (psíquicos). Cayó entonces en una soledad amarga y dolorosa. El Logos-pleroma emitió un Salvador (Cristo) para recuperar al Alma del Mundo y sus productos espirituales. Este Salvador no es sustancialmente diferente del pleroma. Arrepentida, recibió a Cristo, que bajó a ser su compañero y su liberador. Su reunión gozosa simboliza ahora al todo en su unidad reconciliada. 6) Al querer emular al Padre, Sofía formó al demiurgo, uno de los eones, por error. Este demiurgo, movido invisiblemente por el logos, creó el mundo material y al hombre. Su transgresión fue permitida por Dios, en su "economía" de salvación". El hombre creado es de derechas (psíquico: puede ser salvado) o de izquierdas (hílico: violento, con sed de poder). El pneumático recibe una semilla neumática ("espiritual"), mientras que los demás hombres, criaturas del demiurgo y mezclas de materia y alma, pueden optar por hacerse hílicos o psíquicos. 7) El Salvador vino al mundo para liberar de la muerte y restaurar todas las cosas para el Padre. En su sistema, Valentín incorpora la idea del hombre primordial, claramente precristiana y pagana, en base a ciertos parecidos con el Nuevo Testamento. La inocencia primitiva de Adán y Eva -símbolos, respectivamente, de lo masculino e intelectual, por una parte, y de lo femenino y sensible, por otra- era un estado de unión andrógino. En todo su sistema, la unidad era el símbolo de la perfección. Al sucumbir a la tentación se produjo la escisión entre ambos elementos, quedando el hombre sometido a tensiones contrapuestas entre el espíritu (= elemento masculino) y la materia (= elemento femenino) y abocado a la muerte. También recupera el sustrato precristiano de la "Sabiduría" (en griego, "sofía"), ligado al concepto de sabiduría creadora que aparece en el Antiguo Testamento. Sofía Akhamot (akhamot="sabiduría", en hebreo) sería el Espíritu Santo, que reside en la ogdóada, el cielo de las estrellas fijas. En los cielos planetarios o hebdómada dominan los arcontes, los ángeles del demiurgo, que odian a los hombres e intentan impedir que alcance su plenitud en el Pleroma. En cuanto a la naturaleza de Jesús, para los valentinianos está dotado de un cuerpo hílico, material, tomado de María, una virtud (racional), una virtud (espiritual) y la persona del Hijo, al igual que los ofitas. Sería preexistente y se introduciría en María, pasando a través de ella "como el agua a través de un canal". La escuela itálica distinguía dos etapas en la vida del Salvador: antes del bautismo en el Jordán tenía Jesús un cuerpo corruptible como el de Adán y era, por tanto, hijo natural de María y de José; es a partir de dicho bautismo cuando el Cristo celeste se hace hijo del Padre y de la madre Virgen para redimir la carne contaminada por el desliz de Adán. Jesús tiene, pues, dos madres: a) la esposa de José, b) la "Virgen incontaminada", esposa del Padre celestial. La misión del Salvador sería la de revelar el conocimiento que hace pasar al gnóstico de un mundo de tinieblas dominado por el error a un mundo de luz en el que reina la verdad. Sobre el ritual, los valentinianos tenían cinco sacramentos: bautismo, unción (o "crisma"), eucaristía, redención y cámara nupcial (o matrimonio gnóstico). El bautismo, por inmersión, colmaba la deficiencia del hombre, a través de Cristo. Servía para perdonar los pecados. Nada tenían en contra de la variante ortodoxa, incluso se refieren a menudo a él, como propio de Juan Bautista. Pero era superior la unción, el verdadero bautismo espiritual, si se quería obtener el nombre de cristiano en propiedad, y no como mero préstamo. En el bautismo valentiniano el nuevo "perfecto" era bautizado en el mismo nombre que el de su ángel. Con la unción se accedía a todo el misterio de la salvación, se participaba de la unión del Padre y del Hijo. Daba poder sobre las potencias del destino y sobre el mundo de la generación carnal. En cuanto a la eucaristía, señalaban que es germen de resurrección, porque el pan y el cáliz, símbolos de la carne y sangre de Jesús, lo son asimismo de la unión entre el Logos y el Espíritu Santo. Permitía al creyente unirse al hombre perfecto y hacerse también él perfecto. A través de la redención (apolytrosis) el alma del perfecto ascendía a través de los cielos planetarios tras la muerte. Recuerda a la unción católica. Finalmente, la primacía absoluta correspondía a la cámara nupcial. Con ella se unía el alma y el cuerpo, se unía la "imagen" (=semilla pneumática del gnóstico en calidad de esposa) con su "ángel", realizada aquí abajo como anticipación a la unión definitiva en el plano escatológico. El gnóstico que había consumado esta unión en sí mismo se hacía con ello inmune a los ataques de los espíritus inmundos durante su vida terrena y aún después de la muerte. Tertuliano en su tratado "Contra los valentinianos", nos habla del aspecto esotérico de los mismos, relacionándolos con los antiguos misterios de Eleusis: un acceso difícil al grupo, prolongando la iniciación antes de ser incluído plenamente en la secta, y a continuación, la regla de silencio. Los valentinianos daban gran importancia al evangelio de Juan, y además, según Ireneo "situándose fuera de todo temor y publicando escritos de su propia cosecha, se jactan de poseer más evangelios de los que existen" (Adv.haer. III, 11,9)

* PTOLOMEO.

El miembro más importante de la escuela italiana de Valentín. Escribió una "Carta a Flora" donde discute acerca de la ley mosaica y defiende que ésta no es de origen exclusivamente divino, sino que se adivina una mano humana (tema caro al gnosticismo). Se conserva por EPIFANIO DE SALAMNIA (Haer. 33, 3-7). Junto a Heracleón, fue exponente de una rama del valentinismo que había iniciado un movimiento de acercamiento a la opinión ortodoxa. Ireneo nos dejó una descripción sintética de su doctrina. (Tras describir la génesis del cosmos, en los términos valentinianos expuestos más arriba): "Sophia Akhamot generó frutos a imagen de los ángeles del Salvador, vástagos espirituales.- El Demiurgo hizo al hombre terrenal a partir de la materia fluida, e infundió en él el hombre psíquico. Este es el que fue hecho a imagen y semejanza.- De esta manera los gnósticos reciben el alma del Demiurgo, el cuerpo, del barro, y el hombre espiritual, de la madre Akhamot. Hay tres clases de hombres: el material, designado también de izquierda, perece por necesidad; el psíquico, designado de derecha, encontrándose en medio del espiritual y del material, se puede inclinar hacia el uno o hacia el otro; el espiritual, que enviado al psíquico para educarse con él. Cuando toda la semilla haya alcanzado la perfección, Akhamot, la madre, abandonará la región intermedia y entrará en el Pleroma, y recibirá a su esposo, el Salvador. Todo el Pleroma es entonces la cámara nupcial. Los espirituales se desnudarán de las almas y vendrán a ser espíritus inteligibles, y entrarán en el Pleroma, destinados a ser esposos de los ángeles que hay en torno al Salvador. También el Demiurgo se trasladará al intermedio. Las almas de los justos (de los psíquicos) encontrarán reposo en la región del intermedio. Cuando todo esto haya sucedido, el fuego que está oculto consumirá toda la materia." IRENEO, Adversus haereses, I, 4-7). Su sistema difiere respecto al valentinismo clásico, sobre todo, en que abandona el teorema de las tras naturalezas impermeables El rasgo diferencial más importante respecto al valentinismo clásico es el abandono del teorema de las tres naturalezas impermeables. La condición de espiritual se puede perder y ganar (como la "gracia" de los católicos).

* HERACLEON.

Al parecer, fue el discípulo preferido de Valentín, y pertenecía a la escuela italiana. Como obra más importante destaca un comentario al evangelio de Juan, recogido por ORIGENES en su comentario al mismo evangelio. Heracleón comprende que cuando el Evangelio de Juan (1,3) señala que "todo se hizo por él", se refiere al cosmos corrompido, creado por el creador, el demiurgo, bajo la dirección de las órdenes del Verbo del Dios trascendente, y excluye al pleroma. Heracleón mostraba una actitud radical contra el bautismo católico. Consideraba que el bautismo del agua era del diablo, puesto que el agua es materia y toda materia es mala. Así el bautismo de Cristo no sería de agua, sino de espíritu. Se basaba para ello en el evangelio de Juan (XX, 22). La obra gnóstica "Tratado tripartito", de Nag Hammadi, parece estar marcada también por su doctrina. En ella se muestra una gnosis paulatinamente cristianizada: el dualismo gnóstico da paso a un mundo material impregnado por el Dios bueno, la materia es útil para la salvación, la caída del logos fuera del pleroma es interpretada positivamente y no es tan clara la frontera entre los pneumáticos y los psíquicos (gnósticos y profanos, respectivamente).

* FLORINO.

Perteneció también a la escuela romana de Valentín. No se sabe mucho de él. Por lo que dice IRENEO, parece que defendió que Dios era responsable del mal en el mundo. Era presbítero de la Iglesia y su influencia fue muy grande en las Galias.

* BARDESANES.

Perteneció a la escuela oriental de Valentín. Nació en Edesa, relacionado con la corte, y se convirtió al cristianismo a los veinticinco años. Cuando el emperador Caracalla (216-217) invadió Edesa, huyó a Armenia. Después, hacia el 222-223, murió en Siria. No se sabe cuando entró en contacto con los gnósticos. Según EUSEBIO, al final de su vida abandonó la gnosis, aún conservando rasgos de su etapa gnósitca (Hist. Eccl. 4,30). De sus obras sólo se ha conservado el "Diálogo sobre el destino". En opinión de César Vidal debió seguir siendo gnóstico siempre, aunque guardara las formas para evitar represalias eclesiásticas. La prueba sería que compusiera unos 150 himnos para propagar su doctrina, que sus seguidores sobrevivieran hacia la segunda mitad del s. IV (disputando con Efrén) y que en el siglo X lo citase el árabe Ibn Abi Jakub en su lista de las ciencias denominadas Fihrist.

* HARMONIO.

Hijo de Bardesanes. Sus himnos aún gozaban de popularidad a mediados del s. V (segun SOZOMENO). En alguno de ellos podría haber enseñado la doctrina de la transmigración de las almas (cosa poco común entre los gnósticos).

* TEODOTO.

Pertenecía a la escuela oriental de Valentín. Sabemos de su doctrina por CLEMENTE DE ALEJANDRIA. Adoptó la doctrina de la Iglesia en cuanto a sacramentos cambiándolos de contenido (un rasgo valentiniano), encaminados a la lucha contra el maligno. Para Teodoto, la gnosis era el conocimiento que liberaba de las siguientes cuestiones: "¿Qué es lo que éramos? ¿En qué nos hemos convertido? ¿Dónde estábamos? ¿Adónde hemos sido arrojados? ¿Hacia qué meta nos apresuramos? ¿De qué hemos sido rescatados? ¿Qué es la generación? ¿Y la regeneración?". La respuesta: el hombre tiende sustancialmente a la unión con el Dios verdadero y perfecto, aunque inefable; ahora bien, por destino específico el hombre reside en el exilio de un mundo imperfecto que lo aprisiona y llena de turbación por medio de fuerzas malignas. La única vía de liberación de estos poderes está en el conocimiento de sí mismo y el reconocimiento de su separación del Inefable; sólo así el hombre conseguirá el retorno al Reino de la Luz. Se valió, como su escuela, del evangelio de Juan, cuyo prólogo interpreta como alusión a los emparejamientos de los eones del pleroma, antes de la creación del demiurgo, según la concepción valentiniana.

* MARCOS EL MAGO.

También perteneció a la escuela oriental de Valentín. Sabemos poco de
él. Su éxito entre las mujeres y ciertas habilidades presuntamente
paranormales que se daban durante algunos ritos (como la eucaristía) lo
hicieron famoso: sus discípulo se extendieron hasta el Ródano, según IRENEO.
Es un antecedente de algunas prácticas cabalísticas, como la gematría:
calculaba los valores numéricos de las letras griegas aplicadas al nombre de
Jesús. También apoyó su doctrina y exégeis en la astrología.

* CARPOCRATES.

Como Basílides y Valentín nació en Alejandría. Probablemente fue
contemporáneo del papa Aniceto (154-165).
Era un auténtico hechicero que practicaba la magia, la elaboración de
filtros amorosos, encantamientos y el envío de sueño. La posesión de estos
"poderes" hacía que algunos de sus discípulos se considerarsen superiores a
los apóstoles y a Cristo. Llevaban incluso una marca para reconocerse entre
ellos. Consideraban a Jesús un ser humano como los demás, sólo que dotado de
una excelente memoria para recordar lo que contempló junto a Dios, y con
gran fortaleza en la lucha contra las fuerzas malignas. También creían que
el mundo habría sido creado por ángeles inferiores, y no por el Dios que
habría visto Jesús.
Carpócrates despreció la moral cristiana, considerando absurda su
división entre el bien y el mal. De sus escritos sólo se han conservado
fragmentos de su obra "Sobre la justicia", que redactó su hijo Epífanes
(adorado como dios tras su muerte siendo adolescente).

* MARCION.
Era un comerciante de Frigia (Asia Menor), que viajaba con mucha frecuencia a Roma por motivos de negocios. Se había convertido al cristianismo en su tierra natal, y en Roma se comportó como cristiano fervoroso, contribuyendo con grandes cantidades de dinero al sostenimiento de la comunidad. Escribió una obra llamada "Antítesis", donde exponía sus ideas teológicas, que chocaban frontalmente con la opinión "oficial", puesto que mostraba influencias gnósticas. Por ello esta obra fue destruída y sólo sabemos de su contenido por la refutación, en cinco volúmenes, que le escribió TERTULIANO. No obstante, Marción no era propiamente un gnóstico, pues rechazó muchas doctrinas comunes de la gnosis. El eje central de su doctrina era la distinción entre un Dios supremo, oculto, inaccesible, bueno, perfecto, inefable, incomprensible, etc., y otro -a quien se llama también Dios, aunque sin serlo propiamente- que es el demiurgo. Este es en realidad una especie de ángel o potencia sobrenatural inferior (primer ente en la escala descendente de los seres a partir del pleroma divino), al que por desconocimiento los humanos llaman Dios, e incluso él se denomina a sí mismo así. El Dios verdadero, el primero, o "Dios extraño" por lo desconocido y lejano, es el Dios de la bondad. El segundo, el demiurgo, es el Dios de la justicia, el creador del mundo, y el Dios al que los judíos llaman Yahvé. Marción rechazaba al dios judío por su crueldad: era amante de los sangrientos holocaustos y ordenaba matanzas ocasionales. Para él, ese dios no podía ser el Padre celestial que predicaba Jesús. Jesucristo, al contrario, es el mensajero del Dios desconocido y supremo, y proclama el "evangelio del Dios extraño". Por eso, la doctrina del Antiguo Testamento, que procede del demiurgo, y la de Jesús, que viene del verdadero Dios, son opuestas e irreconciliables. Así, por poner algún ejemplo, el código de conducta, preconizado por Moisés, mensajero del Dios falso, es la ley del talión, "ojo por ojo"; la de Cristo, por el contrario, es "amar a tu enemigo". Otro ejemplo más: Eliseo hizo que un oso devorara a unos adolescentes que le insultaban, mientras que Jesús dijo: "Dejad que los niños se acerquen a mí". Marción rechazó, por consiguiente, el Antiguo Testamento entero como producto de ese "Dios" justiciero y perverso, así como muchas de las doctrinas de la corriente mayoritaria cristiana, que creía que Jesús era el Mesías del Dios judío. Basándose en la Epístola a los gálatas de Pablo, en la que dice que sólo hay un evangelio, y que otros engañan a los creyentes con "otro evangelio", Marción entendió que sólo Pablo había interpretado bien a Cristo, y lo adoptó como autoridad. Y comenzó a expurgar las escrituras. Estableció un canon compuesto de las nueve epístolas paulinas a las siete iglesias, más la de Filemón. De los evangelios, sólo dejó el de Lucas (quizás por que fuera éste discípulo de Pablo), eso sí, expurgado de toda referencia "judaizante". Eliminó las alusiones al origen judío de Jesús, modificó la pasión (puesto que Marción era doceta: pensaba que Cristo sólo había padecido en la cruz en apariencia), suprimió la resurrección. Su canon de escrituras se puede reconstruir con las numerosas citas de TERTULIANO y EPIFANIO. Fue la primera labor de este tipo en el cristianismo. Quizás como reacción a él la Iglesia oficial emprendió la labor de confeccionar el suyo propio, y estableció de una vez por todas la validez del Antiguo Testamento para los cristianos. Los seguidores de Marción eran muy estrictos en materia moral, esperaban el fin del mundo cercano (según 1 Tesalonicenses). Se extendieron desde Roma por todo el imperio y crecieron en número, pese a que su fundador fuera excomulgado en el año 144.

* LOS CAINITAS.

Se cree que en sus inicios no eran cristianos. Influídos por el dualismo platónico, pensaban que el Dios perfecto no podía ser el Yahveh bíblico, con sus batallas, sacrificios sangrientos, matanzas y decisiones a menudo caprichosas e injustas. Su primera víctima habría sido Caín, que aunque hizo mal en matar a su hermano Abel, lo hizo justificado por la actitud de rechazo hacia el sacrificio que él le ofrecía. Para la cainitas, como los valentinianos, había tres categorías de hombres, según su comprensión de las verdades divinas: el prototipo de los "pneumáticos" o "espirituales" sería Caín, el de los "anímicos" Set, y el de los "materiales" Abel... Reconocían como genio protector al herrero Tubalcain, uno de los descendientes de Caín, que había honrado la memoria de su antepasado, del cual también se declaraban sucesores (según Epifanio (Panarion XXXVIII, 1). También rehabilitaron a otros "díscolos" de la Biblia como Esaú y Coré. Como los saduceos, los cainitas no creían en la resurrección final de los cuerpos. Cuando se cristianizaron sostuvieron la tesis de que Judas Iscariantes, antes que traidor, fue un eficaz colaborador de la obra del Dios supremo. Jesús sabía lo que haría y lo dejó hacer, puesto que al propiciar su muerte consiguió también la Salvación humana, cumpliendo los designios del Padre y oponiéndose a las potencias hostiles que querían impedirlo. Más aún, para algunos de ellos, quien realmente habría sufrido el suplicio material de la crucifixión habría sido Judas, mientras que Jesús sólo habría sido objeto de la crucifixión (6).

* LOS SETHITAS O SETIANOS.

Estos gnósticos siguieron una evolución que partiría, según Jean Doresse, de los egipcios de origen judío, que interpretarían la Biblia hebrea con ayuda de la filosofía griega, el hermetismo helénico y las religiones caldeas e iranias. Después recibirían influencias del simonismo samaritano y de Basílides. Entonces quisieron identificarse con el cristianismo pero, al ser rechazados, conectaron con los neoplatónicos. No obstante, Plotino y Porfirio, de estos últimos, acabaron dejándoles de lado por los fenómenos a que se entregaban en sus ritos (sobre todo la glosolalia). Creo esta hipótesis algo rebuscada. Lo que es cierto es que es una escuela que sólo pudo darse en la zona heleno-egipcia, donde la síntesis de religiones y credos daba lugar al sincretismo religioso de ciertos grupos. Como la mayoría de los gnósticos, daban mucha importancia a la cosmogonía, el tema de la caída, la redención y la consumación. Incorporaban prácticas mágicas y ritos precristianos. Interpretaban de manera alegórica el Antiguo Testamento. A ellos pertenecería el "Evangelio de los Egipcios" y el "Apocalipsis de Adán", ambos de la Biblioteca gnóstica de Nag Hammadi. Sustituían la trinidad católica (Padre, Hijo y Espíritu Santo) por la de Padre, Hijo y Madre. Se debía a la idea del gnosticismo más antiguo de una madre primigenia y divina que descendía al mundo varias veces a fin de redimirlo. Además, en hebreo, Espíritu (=ruah) es femenino. El mundo actual, imperfecto y malo, era obra de un dios malvado, Sakla, identificado con el dios del Antiguo Testamento. Tres principios originaron el universo: la luz (que está en lo alto, proviniente del Dios supremo), las tinieblas (las aguas de abajo) y el espíritu (soplo situado entre las dos anteriores). André Wautier describe así el proceso (ver bibliografía): "Las funestas aguas de abajo atraen constantemente hacia ellas parcelas de la luz y del espíritu: el hombre está hecho de esas parcelas, puesto que su alma procede de la luz, su inteligencia de los perfumes del espíritu y su cuerpo de la materia opaca. Dichas parcelas tienden a volver a su elemento primordial, pero las aguas tenebrosas se esfuerzan en retenerlas en la materia mala, engendrada por la Tiniebla en unión libidinosa con la Matriz original". Decían derivar su sabiduría de Seth, el tercer hijo de Adán, primero de la raza setiana, al que consideraban como el más grande de los profetas hebreos, superior incluso a Moisés. En su opinión, cuando Adán y Eva desobedecieron al Creador, éste les precipitó a una tierra inferior al territorio en que se había plantado el jardín del Edén. Aquellos sólo engendrarían una descendencia perversa, pues Caín y Abel derivarían de las relaciones sexuales entre Eva y un poder diabólico. En cambio Set sería, para los setianos, el único hijo de Adán. Con el se perpetuaría una estirpe de hombres perfectos: los "hijos de Dios" que, en el monte Hermón, vivieron una piadosa soledad conservando la nostalgia del paraíso terrenal. Set acabaría por encontrar el paraíso y de él habría traído un libro que se convertiría en el llamado de Enoch. Ya en la apocalíptica judía, este hijo de Adán fue el que transmitió a sus descendientes la primera revelación de Dios hecha a Adán. Para unos setianos Seth era el Logos preexistente que se encarnó en Jesús; para otros, Jesús era el hombre primigenio (y su crucifixión fue aparente). Posteriormente, se identificó a Seth con Jesús y con el dios egipcio del mismo nombre. Habría venido al mundo en tres ocasiones para enseñar el conocimiento liberador: la primera vez se habría revelado a Nicotea, otro patriarca; la segunda, bajo el nombre de Derdikea, a Sem, uno de los hijos de Noé, cuyos descendientes se establecerían cerca del antiguo emplazamiento de Gomorra. La tercera vez habría sido bajo la forma de Jesús. Cristo habría tomado únicamente la apariencia de un hombre. Para engendrarlo, el espíritu de Dios habría tomado la forma de una serpiente, que fecundó la matriz de una llamada virgen María. Mas, tras haber penetrado los vergonzosos misterios del vientre, el espíritu se habría purificado bebiendo agua viva, y cubriéndose después con un brillante manto celeste para subir al cielo. Tras haber bajado a los infiernos, volvería a la Tierra a predicar una doctrina exotérica, habría sido crucificado tras una conspiración de arcontes vasallos de Jaldabaoth (es decir, ángeles caídos que se habían rebelado contra el Padre) y habría sufrido una muerte aparente (la crucifixión sería una transposición en el plano terrenal del mismo hecho con dimensiones cósmicas). Después habría sido llevado a los cielos junto al Padre, que le dio entonces el nombre divino de Jesús. Nombre con el que descendió a la tierra para enseñar a los mejores de sus discípulos la parte esotérica de su doctrina. En la escatología setiana, el regreso del Salvador a este mundo debía producir además un completo giro del universo, la derecha convertida en izquierda, el encima en debajo, y a la inversa. Finalmente, tras un combate escatológico, triunfaría el "iluminador", el Dios bueno. A principios de nuestra era, los setianos sufrieron la influencia de los orfistas y de los ofitas. Tras el contacto con los gnósticos paulinos de Alejandría, principalmente Basílides, Valentín y Heracleón, acabaron por cristianizarse. Como todos los gnósticos, se oponían a la jerarquía romana e impugnaban su legitimidad. No obstante, contrariamente a los gnósticos sirios, los setianos, como los demás gnósticos cristianos de Egipto, no renegaron totalmente del Antiguo Testamento, aunque lo interpretaran de forma muy diferente a como las religiones surgidas del hebraísmo.

REPERCUSION DEL GNOSTICISMO.

El gnosticismo puso en aprietos los intentos de unidad de la jerarquía eclesiástica, que comenzaba a perfilarse. Podía hacer que el movimiento se dividiera en múltiples sectas fuera del control sacerdotal. No obstante, la influyeron. En esos momentos la teología cristiana estaba en mantillas, y los gnósticos aportaron una cosmogonía y una filosofía. Asímismo fijaron las relaciones entre paganismo y judaísmo. La Iglesia defendió que la revelación no podía ser sustituída por ninguna filosofía, y que no era sino un intento del neopaganismo por vivir al amparo del cristianismo. En un principio, los gnósticos vivían dentro de la iglesia oficial; sólo hablaban de aquellas doctrinas que no les hacían chocar con las autoridades establecidas y ocultaban su gnosis salvo a los iniciados. Decía TERTULIANO que "no confían sus misterios ni siquiera a sus discípulos antes de haberles ganado por completo; tienen el secreto de persuadir antes de instruir". Su error táctico fue cuestionar la autoridad eclesiástica, por otro lado inevitable: el gnóstico es libre, y piensa libremente. En ello se parece al místico, también situado en los límites de la ortodoxia. Cuando la Iglesia fue oficializada, la gnosis, con sus diversas escuelas, fue condenada en bloque (Concilio de Nicea, 325 d.C., especialmente adverso contra Basílides). De la batalla con los gnósticos, paradójicamente, la Iglesia aprendió una lección: si quería conquistar las mentes del Imperio debía dotarse de la aportación de la filosofía pagana. Y actitudes claramente gnósticas, pero ortodoxas, se vieron a partir de entonces. De todas formas, las doctrinas gnósticas no desaparecieron, sólo se eclipsaron algunas de sus tendencias. Otras volvieron a aflorar en otros movimientos posteriores: los mandeos han sobrevivido hasta el día de hoy, los sethitas siguieron propagando sus doctrinas hasta bien entrada la Edad Media, época en que aparecieron grupos gnósticos de enorme pujanza, como los bogomiles y los cátaros. Y es más, aflora en diversos momentos como una actitud contestataria hacia la jerarquía católica. Los románticos retomaron temas gnósticos para defender la libertad, el derecho a rebelarse de un Dios autoritario como el Yahvé bíblico. Los luciferinos actuales también: he aquí dos caras de una misma moneda. Lo cierto es que difícilmente puede conjugarse el Dios celoso, vengativo y cruel, caprichoso y exigente, que se muestra en el Antiguo Testamento y el Dios paternal y bondadoso puesto en boca de Jesús, un rabino judío. Si ponemos en dos columnas las palabras de uno y otro son a veces, sencillamente, opuestas. Así lo muestra, por ejemplo, el "Libro de los dos Principios" de los Cátaros. ¿Hemos de concluir que se trata de dos dioses diferentes? ¿Lucifer no fue sino el paradigma de un luchador romántico que se opuso a la tiranía y quiso que los hombres CONOCIERAN lo que se les prohibía? Los gnósticos iban en ese sentido. Yo no. En las religiones hay una evolución, y así como cambian los creyentes, así van moldeando y cambiando a su Dios o Dioses. En todas las religiones hay procesos paralelos de sublimación. Se empieza por sacrificios sangrientos y se llega a los sacrificios "simbólicos" personales. Así, los Vedas insisten en el sacrificio sangriento, las Upanishads lo rechazan. El judaísmo también tuvo su evolución. El Dios del Génesis no es el mismo que el Dios de los judíos actuales. Salvo algunos extremistas, los judíos de hoy no consideran lógico restablecer los sacrificios de animales que prescribe el Levítico. Cuando Jesús habla (y no todo lo que se pone en su boca es auténticamente dicho por él) hablan siglos de evolución religiosa. No obstante, defiendo la libertad de la que los gnósticos hacían gala. Todo aquel que pone imaginación y librepensamiento en materia religiosa acaba siendo santo o hereje quemado en la hoguera. El matiz es la obediencia que profesen hacia el estatus establecido......O la política del momento....

BIBLIOGRAFIA

Hasta el siglo XVIII, para estudiar el gnosticismo sólo contábamos con los escritos de sus adversarios: los Padres de la Iglesia que los combatieron. Los principales de ellos fueron IRENEO DE LYON, HIPOLITO DE ROMA, TERTULIANO, EPIFANIO DE SALAMINA y CLEMENTE DE ALEJANDRIA. Sus obras no están editadas de un modo completo en castellano. Evidentemente la suya es una opinión parcial e interesada. Mostraban fragmentos de las obras gnósticas, pero no obras completas. En el siglo XVIII salió a la luz la "Pistis Sophia" (="Fiel Sabiduría") escrito valentiniano completo, citado por los Padres. A finales del XIX aparecieron otras obras en diversos códices: "Libro de Jehú", "Evangelio de María Magdalena", "Apócrifo de Juan", "Sophia Iesuchristi" y los "Hechos de Pedro". Nada más. Pero en 1946 en Nag-Hammadi, en el Alto Egipto, se descubrió una auténtica biblioteca de textos gnósticos: 53 tratados, la mayoría perdidos hasta ese momento. Por primera vez se tuvo amplio material para contrastar las citas de los autores de la Iglesia, y se escuchó la voz de los gnósticos por sí misma. De todo esto, ¿qué hay publicado en castellano? Sólo algunas cosas. Paso a recomendaros lo más esencial:

a) En cuanto a las fuentes clásicas de estudio del gnosticismo, recomiendo los dos tomos de "Los gnósticos", traducción de José Montserrat Torrens, en Biblioteca Clásica Gredos, Madrid 1983 (Reedición en 1990). Excelente.

b) Como estudio del fenómeno del gnosticismo cristiano IMPRESCINDIBLE la obra de Elaine Pagels "The Gnostic Gospels", editada en castellano por Ed. Crítica, Barcelona, 1982 (con sucesivas reediciones).

c) Para encuadrar el gnosticismo dentro de las corrientes del cristianismo naciente, me ha sido de gran utilidad, y recomiendo "La sinagoga cristiana", de José Montserrat Torrens, Muchnik Edit., Barcelona, 1989. Cuando lo cito en este artículo utilizo material de esta obra.

d) La edición completa de la biblioteca gnóstica de NAG HAMMADI está disponible en inglés en ROBINSON J.M. "The Nag Hammadi Library in English". Brill. Leiden, 1977. En castellano hay ediciones de algunos textos, recomiendo:

- Raymond Kuntzmann y Jean-Daniel Dubois "Nag Hammadi. Textos gnósticos de los orígenes del cristianismo". Documentos en torno a la Biblia, vol. 16. Ed. Verbo Divino. Estella, 1988. Traducción del francés. Contiene el "Evangelio de Tomás" y una reseña y fragmentos de TODA la biblioteca de Nag Hammadi, con un estudio al final.

- Marvin W. Meyer, ed. "Las enseñanzas secretas de Jesús". Ed. Crítica. Barcelona, 1984 (reed. 1986). Contiene cuatro de los más importantes textos de Nag Hammadi. Es traducción del inglés.

- César Vidal Manzanares "Los Evangelios Gnósticos". Ed. Martínez-Roca. Barcelona, 1991. Cinco evangelios gnósticos. Traducción directa del original. Cuando cito a este autor lo hago sobre el estudio que acompaña a esta edición.

- A. de Santos Otero "Los evangelios apócrifos". Biblioteca de Autores
Cristianos. Madrid, 1988. Desde esta edición (la 6ª) incorpora los dos
evangelios de Nag Hammadi más importantes.

- André Wautier "Palabras gnósticas de Jesús el Cristo". Edaf. Madrid, 1993. Presenta cuatro textos de Nag Hammadi. Es traducción del francés.

- J. Daniel Terán Fierro "Pistis Sophia". Colec. Alatar. Ed. Tres-Catorce-Diecisiete. Madrid, 1982. Obra difícil de encontrar. Presenta la traducción íntegra de esta obra. Otra versión de la Pistis Sophia se encuentra en "Los evangelios apócrifos". Ed. Orbis. Barcelona 1988, que no es sino reedición (sin decirlo) de la de A. González Blanco del año 1933.
Ultimamente se ha editado (también sin citar la edición original) por la editorial Humanitas y por otra en Argentina, que no poseo. Está titulado "El evangelio de Valentino". Parece que González Blanco la tradujo del francés. Y paro... Sólo indicar una dirección del ciberespacio donde encontrar amplio material sobre la gnosis y enlaces con otras fuentes de estudio:

http://home.sn.no/home/noetic/libe.htm (Gnostic Society Virtual Library)

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Notas:

(1) En el judaísmo posterior al Antiguo Testamento, Samael era Satanás, el ángel caído, que tentó a Adán y Eva, y cabeza de los demonios. (2) Se consideran ritos mágicos los que tienen la pretensión de producir alteraciones en el mundo físico o espiritual mediante la realización de determinados procesos reglados verbales y orales. (3) César Vidal Manzanares (véase bibliografía). (4) Epifanio de Salamina nos dice sobre cierta secta de Alejandría: "Los hombres aprovechaban la emisión seminal y las mujeres su flujo menstrual para reunirse y celebrar misterios inmundos. Es lo que ellos llaman la Gnosis perfecta" (Panarion Haereses, 4,1-2) (5) Esta opinión parece haber pasado al Islam. (6) Lo mismo que la nota precedente. La tradición islámica no se acaba de poner de acuerdo sobre el tema. Insiste, siguiendo el Corán, en que Jesús no murió en la cruz, que fue salvado "in extremis" y ascendió VIVO al cielo, y que en su lugar fue crucificado alguien que se le parecía. La mayoría de los pocos exegetas musulmanes que aventuraron un nombre para el sustituto apuntan a Judas, que habría sido confundido con Jesús, prendido y crucificado.

Pablo Luna

mar'97

[Web Magazine "Casi Nada" nº 12]
Nota: este web ya no existe, pero sí se mantiene una parte de él, salvado por Opinatio, en http://solotxt.brinkster.net/csn/index.htm