domingo, 18 de mayo de 2008

La "cosa nostra"

FECHA : 21-mar-1994
El Mundo
ELECCIONES EN ITALIA
JULIO FUENTES

ENVIADO ESPECIAL PALERMO (Sicilia)

Berlusconi abandonó el muro formado por sus veinte guardaespaldas, ascendió al escenario y ocupó el centro de la coreografía electoral para escuchar una sola voz: la del delirio de las masas. El ex alumno del Colegio de los Salesianos de Milán comenzó a hablar con magnetismo: Los que voten en Sicilia por Fuerza Italia estarán votando contra la Mafia. Si gobernamos Italia, usaremos todos y cada uno de esos votos para apoyar vigorosa y fuertemente a todos aquellos que están combatiendo al crimen organizado.

Berlusconi se dirige a las masas, paseando de un lado a otro del escenario como un cantante de baladas. Prometió más dinero y más medios a la Policía y a los magistrados, a quienes llamó héroes, si la alianza de derechas que él representa desbanca a la izquierda en las elecciones del próximo domingo 27.

Antes de que se iniciara la campaña electoral -dijo un Berlusconi enfebrecido-, Marco Pannella (líder de la Lista Pannella) me dijo que, para destruirme, los partidos del viejo régimen harán cualquier cosa, incluso acusarme de raptar niños. Jamás he soportado tantos ataques, insultos y amenazas como en los últimos destáas.

Los cinco mil asistentes al pabellón Feria del Mediterr neo escuchaban a il cavaliere pensando que eran los únicos que le veían en directo. Pero la voz del líder de Fuerza Italia llegaba en esos momentos, vía satélite, a una miríada de mítines del partido celebrados simultáneamente en 10 ciudades sicilianas. Diez ciudades que también siguen temiendo la palabra de la Mafia.

Un periodista extranjero preguntaba cándidamente: Donde están sentados los padrinos?. Si en la convención siciliana de Fuerza Italia se encontraba presente algún padrino de la Cosa Nostra, se mantendrá camuflado entre una multitud de gomosos, empresarios, señoras bien, niñas monas, profesionales, azafatas de Armani y un pequeño ejército de carabineros y policías.

Lo sorprendente del mitin de ayer era que la capital de Sicilia esperaba a Silvio Berlusconi con un cierto aroma a pasión clandestina porque la convención no fue anunciada con cohetes ni campañas de publicidad. Berlusconi no necesita gastar mucho dinero en publicidad. Aquí está la gente le votará en masa, cuenta a EL MUNDO con amargura Tino Calceta, un militante de la izquierda empleado en el puerto. La cita siciliana de Silvio Berlusconi era un desafío para su imagen y sus reflejos políticos, tras la última bomba detonada en la campaña electoral italiana.

El pasado sábado dos arrepentidos de la Mafia denunciaban ante los fiscales de Palermo la relación -directa o indirecta- de Marcello Dell Utri, consejero delegado de Publitalia, una de las principales empresas de Silvio Berlusconi, con la Cosa Nostra.

Los hombres de honor Salvatore Cangemi y Gioacchino La Barbera, dos de los más importantes arrepentidos que colaboran con la Justicia, acusan a Dell Utri de presunto blanqueo de dinero negro y pago de protección. Una acusación que, a una semana de las elecciones, y hecha pública un día antes del desembarco de Berlusconi en Sicilia, huele de lejos a manipulación política y judicial, según los partidarios de Forza Italia.

El propio ministro de Interior italiano, Nicola Mancino, declaró el viernes que según los rumores y las voces, los jefes de la mafia siciliana votarán y pedirán el voto para Berlusconi.

El líder del izquierdista Polo Progresista, Achille Occhetto, aprovechó el sábado la suculenta ayuda de sus presuntos partidarios, acusando a Berlusconi, en un debate radiofónico, de no rechazar los votos de la Mafia. El magnate de Fuerza Italia le respondió: No creo que nadie pueda saber con certeza por quién votará la Mafia.

¿Ha decidido la Cosa Nostra siciliana entregar su voto» a Silvio Berlusconi? En Palermo es vox populi que los 1.734 clubes del partido Fuerza Italia son frecuentados por gente relacionada con la Mafia. Pero a nadie le importa demasiado.