viernes, 9 de mayo de 2008

Cerebro y lenguaje

Mente y Cerebro.
Libros de Investigación Y Ciencia
Prensa Científica, S.A.
Barcelona, 1ª Edic. 1993, 2da.Reimpresión 1995
Pág. 67

CEREBRO Y LENGUAJE
Antonio R. Damasio y Hanna Damasio

[Presentación] Un extenso conjunto de estructuras neurales sirve para representar los conceptos; otro conjunto menor forma las palabras y las frases. Entre los dos yace un estrato crucial de mediación.

En qué piensan los neurólogos cuando hablan del lenguaje? En la capacidad para emplear palabras (o signos, si nuestro lenguaje es uno de los lenguajes sígnicos de los mudos) y para combinarlas en frases de suerte que los conceptos de nuestras mentes puedan transmitirse a otras personas. Pensamos también en el fenómeno inverso: de que modo aprehendemos las palabras dichas por los otros y las convertimos en conceptos de nuestra mente.

El lenguaje surgió y persistió por lo útil que nos resulta como medio, el más eficaz, de comunicación, sobre todo en lo que atañe a los conceptos abstractos. ?Trate si no el lector de explicar el ascenso y la caída de las repúblicas comunistas sin emplear para ello una sola palabra! Pero el lenguaje también efectúa lo que Patricia S. Churchland, de la Universidad de California en San Diego, Ilama con acierto "compresión cognitiva": ayuda a categorizar el mundo y a reducir la complejidad de las estructuras conceptuales a una escala manejable.

La palabra "destornillador", por ejemplo, suple muchos representaciones de ese útil, incluidas las descripciones visuales de su funcionamiento y finalidad, ejemplificaciones concretas de su uso, la sensación táctil que produce el tocarlo o el movimiento de la mano que requiere su uso. Y ?qué decir de la inmensa variedad de representaciones conceptuales denotadas por una palabra como "democracia"? La economía cognitiva del lenguaje -su facilidad para juntar muchos conceptos reuniéndolos bajo un mismo símbolo- es lo que hace que la gente vaya fraguando conceptos cada vez más complejos y los emplee para pensar a unos niveles que sin tal medio resultarían inasequibles.

A los comienzos, sin embargo, no había palabras Parece ser que el lenguaje no apareció, en el curso de la evolución, hasta que los humanos modernos y otros que les precedieron hubieron adquirido ]a capacidad para categorizar acciones y crear representaciones mentales de los objetos, los sucesos y las relaciones. De manera parecida, los cerebros de los infantes trabajan representando y evocando conceptos y generando miríadas de acciones mucho antes de que logren pronunciar su primera palabra apropiada y mucho antes incluso de que puedan formar frases y hagan verdadero uso del lenguaje. Con todo, la maduración de los procesos del lenguaje quizá no dependa siempre de la maduración de los procesos conceptuales, puesto que algunos niños con sistemas conceptuales deficientes han adquirido sin embargo la gramática. Los mecanismos neurales que requieren ciertas operaciones sintácticas pueden desarrollarse, parece, autónomamente.

El lenguaje existe como un artefacto en el mundo externo -siendo un conjunto de símbolos en combinaciones admisibles- y como la incorporación cerebral de esos símbolos y de los principios que determinan sus combinaciones. Para representar el lenguaje utiliza el cerebro la misma maquinaria de la que se sirve para representar cualquier otra entidad. A medida que los neurólogos vayan conociendo mejor la base neural de ]as representaciones cerebrales de los objetos externos, de los sucesos y de sus relaciones, irán profundizando en la representación del lenguaje en el cerebro y cómo funcionan los mecanismos que conectan a ambos.

Nosotros creemos que el cerebro procesa el lenguaje por medio de tres grupos de estructuras que actúan influyéndose recíprocamente. Primero, un amplio conjunto de sistemas neurales, que hay en los dos hemisferios, en el derecho y en el izquierdo, representa las interacciones no lingüísticas entre el cuerpo y su entorno, en cuanto mediadas por diversos sistemas sensoriales y motores, es decir, todo lo que la persona hace, percibe, piensa o siente mientras actúa en el mundo.

El cerebro no sólo clasifica estas representaciones no lingüísticas (por aspectos tales como la forma, el color, la secuencia o el estado emocional), sino que también crea otro nivel de representación para los resultados de su clasificación. Así es como la gente organiza los objetos, los sucesos y las relaciones Los sucesivos estratos de categorías y de representaciones simbólicas constituyen la base para la abstracción y la metáfora.

Segundo: un número menor de sistemas neurales, Iocalizados por lo general en el hemisferio cerebral izquierdo, representa los fonemas, las combinaciones fonémicas y las reglas sintácticas para combinar las palabras. Si se les ha estimulado desde el interior del cerebro, estos sistemas reúnen las formas verbales y generan las frases (...)