viernes, 16 de mayo de 2008

Comunicación no verbal. Diversas situaciones posibles.

Anthony Giddens
Sociología (Sociology)
Edic.Orig.: 1989
Editorial: Alianza
Colección: Alianza Universidad Textos
Madrid, 1992, 1ªEdición, 1ªReimpresión.

[pág.125]

Comunicación no verbal

La interacción social implica numerosas formas de comunicación no verbal: el intercambio de información y significados mediante las expresiones faciales, los gestos y los movimientos del cuerpo. A la comunicación no verbal se le llama en ocasiones "lenguaje del cuerpo", pero esto puede conducir a error porque, de hecho, utilizamos los gestos no verbales para eliminar, amplificar o expandir lo que decimos mediante palabras.


Rostro y emoción

Uno de los aspectos principales de la comunicación no verbal es la expresión facial de la emoción. Paul Ekman y sus colegas han elaborado lo que ellos llaman el Sistema de Códigos de la Actividad Facial (FACS) para describir los movimientos de los músculos faciales que producen ciertas expresiones (Ekman y Friesen, 1978). Mediante este sistema han intentado dotar de cierta precisión a un área que se presta a las interpretaciones inconsistentes o contradictorias, dado que existe poco acuerdo sobre como identificar y clasificar las emociones. Charles Darwin, el creador de la teoría de la evolución, sostenía que los modos básicos de expresion emotiva son los mismos para todos los seres humanos. Aunque algunos han rechazado tal afirmación, las investigaciones de Ekman entre gentes con experiencias culturales muy diferentes parecen confirmarla. Ekman y Friesen Ilevaron a cabo un estudio de una comunidad aislada en Nueva Guinea cuyos miembros no habían tenido con anterioridad prácticamente ningún contacto con los occidentales (Ekman y Friesen, 1971). Las expresiones faciales de seis emociones (alegría, tristeza, enfado, asco, miedo y sorpresa) que aparecieron en otros estudios entre gentes muy diferentes también se dieron entre los miembros de esta cultura

Los juicios expuestos por la comunidad de Nueva Guinea sobre diferentes emociones, como muestran las fotografías de expresiones faciales, se acercaban bastante a los obtenidos en otras investigaciones Según Ekman, dichos resultados apoyan la idea de que las expresiones faciales de la emoción, y sus interpretaciones, son innatas al ser humano. Sin embargo, reconoce que su evidencia no lo demuestra de un modo concluyente, y podría ser que estuvieran implicadas experiencias de aprendizaje cultural ampliamente compartidas. Además, las conclusiones de Ekman están apoyadas por otros tipos de investigación. Eibl-Eibesfeldt estudió a seis niños que nacieron sordos y ciegos para ver si sus expresiones faciales eran las mismas que las de los individuos normales ante situaciones emocionales concretas (Eibl-Eibesfeldt, 1972). Encontró que los niños sonreían cuando realizaban actividades placenteras, levantaban las cejas a modo de sorpresa cuando olían un objeto con un olor extraño y fruncían el ceíio cuando se les ofrecía insistentemente un objeto desagradable. Dado que era del todo imposible que hubieran visto a otros comportarse de ese modo, parece derivarse el hecho de que estas respuestas son innatas.

Utilizando el sistema FACS, Ekman y Friesen identificaron varias de las acciones musculares faciales en los niños recién nacidos que mostraban las expresiones de emoción de los adultos. Por ejemplo, los niños parecen producir expresiones faciales similares a las expresiones de asco de los adultos (apretando los labios y frunciendo el ceno) como respuesta a los sabores amargos. Pero aunque las expresiones faciales de emoción parecen tener ciertos aspectos innatos, los factores individuales y culturales influyen en la forma exacta que adoptan los movimientos faciales, así como los contextos en los que dichas expresiones se juzgan apropiadas. Cómo sonríe la gente, por ejemplo, los movimientos precisos de los labios y de otros músculos faciales, así como la duración de la sonrisa, todo ello varía ampliamente entre las distintas culturas (Birdwhistell, 1971).

No sabemos de ningún gesto o postura que adopte el cuerpo que caracterice a todas, o a la mayoría, de las culturas. Por ejemplo, en algunas sociedades, la gente asiente cuando quiere decir que "no", al contrario que nosotros. Una serie de gestos que se utilizan comúnmente, como la acción de señalar, no parecen existir en ciertos pueblos (Bull, 1983). Otros gestos empleados con frecuencia en otros lugares son desconocidos en la cultura anglo-americana. Un gesto denominado "atornillar la mejilla", en el que se hace rotar el dedo índice estirado sobre la mejilla, se utiliza en ciertas partes de Italia como gesto de elogio. Este gesto es desconocido en otros lugares de Europa.

Al igual que ocurre con las expresiones faciales, los gestos y las posturas del cuerpo se emplean continuamente para "redondear" las palabras, además de para comunicar significados cuando no se diga nada. Las impresiones no verbales que "arrojamos" -que expresamos sin darnos cuenta- indican a menudo que lo que decimos no es exactamente lo que queremos decir. Sonrojarse es tal vez el ejemplo más obvio, pero existen innumerables indicadores más sutiles que podemos captar. Las expresiones faciales genuinas tienden a desaparecer después de cuatro o cinco segundos, y una sonrisa o una muestra de sorpresa que durase más podría implicar decepción. Como cualquiera de las formas de habla o actividad alrededor de las cuales está construida nuestra vida cotidiana, los gestos y las posturas del cuerpo pueden utilizarse para juguetear, mostrar ironía o escepticismo. Una expresión facial ) de sorpresa que durase demasiado, por ejemplo, puede usarse a propósito como una parodia para mostrar que el individuo no estuviera efectivamente sorprendido por un hecho o acontecimiento, aunque tuviera razones para estarlo.


"Rostro" y cultura

Podemos hablar de "rostro" en un sentido más amplio de lo que lo hemos hecho hasta ahora, refiriendonos a la estima que los demás sienten por alguien. En la vida social diaria solemos prestar mucha atención a proteger o "salvar" nuestra "imagen". Gran parte de lo que llamamos "cortesía" o "etiqueta" en las reuniones sociales consiste en atender a ciertos aspectos del comportamiento que pudieran Ilevarnas a una "perdida de imagen" No se comentan ni se hace referencia a los episodios del pasado de un individuo o a ciertos rasgos personales suyos que pudieran resultarle embarazosos. Se evitan las bromas sobre la calvicie si uno se da cuenta de que alguien Ileva peluquín, a menos que los que están implicados se conozcan mucho (Goffman, 1969, p. 228). El tacto es un tipo de instrumento protector que se utiliza con la expectativa de que, como respuesta, las debilidades de uno no se expongan en público. Por tanto, nuestra vida cotidiana no "ocurre" sencillamente Sin darnos cuenta, en la mayoría de los casos, todos mantenemos, con más o menos habilidad, un control estricto y constante sobre las expresiones faciales, las posturas del cuerpo y los gestos de nuestra interacción con los demás.

Algunas personas son especialistas en el control de las expresiones faciales y en organizar con sumo tacto la interacción con los demás. La habitualidad de los diplomáticos, por ejemplo, implica dicha especialización. Un buen diplomático debe ser capaz -dando siempre la apariencia de facilidad y comodidad- de interactuar con otros cuyas ideas no comparte, o incluso las encuentra deleznables. El grado de éxito con el que esto se Ileve a cabo puede afectar el destino de naciones enteras. Una diplomacia diestra puede, por ejemplo, reducir las tensiones entre naciones y evitar la guerra.


Reglas sociales, conversaciones y habla

Aunque hay muchos rasgos no verbales que empleamos de modo rutinario en nuestro comportamiento y al intentar encontrar sentido al de los demás, la mayor parte de nuestras interacciones se realizan mediante el habla y la conversación. Los sociólogos siempre han compartido la idea de que el lenguaje es fundamental en la vida social. Recientemente, sin embargo, se ha desarrollado un enfoque que se preocupa básicamente por cómo usa la gente el lenguaje en los contextos ordinarios de la vida cotidiana. La mayor parte del uso lingüístico es, de hecho, habla intercambio verbal accidental- producida en conversaciones informales con otros. El estudio de las conversaciones ha estado profundamente influido por la obra de Goffman, y el propio Goffman escribió sobre el tema. Pero la figura más importante en este tipo de investigaciones es Harold Garfinkel, el fundador de la etnometodología (Garfinkel, 2984).

La etnometodología es el estudio de los "etno-métodos" -los métodos populares o de los no expertos- que la gente emplea para dar sentido a lo que hacen los demás, y particularmente a lo que dicen. Todos aplicamos una serie de métodos para dar sentido a nuestras interacciones con otros, métodos que utilizamos sin prestarles normalmente una atención consciente. Sólo podemos dar sentido a lo que se dice en las conversaciones conociendo el contexto social que se esconde detrás de las palabras. Pensemos en la siguiente conversación (Heritage, 1984, p. 237):

A: Tengo un hijo de catorce años.
B: Ya, me parece bien.
A: También tengo un perro.
B: Oh, lo siento.

"Qué le parece que está pasando" "Qué relación hay entre los participantes en la conversación" Podemos comprender lo que decían, y por que, con cierta facilidad cuando adivinemos o nos digan que es una conversacidn entre un posible inquilino y un casero. La conversación adquiere entonces sentido y resulta "obvia". Pero sin conocer el contexto social las respuestas del individuo B no parecen guardar relación con las afirmaciones de A. Parte del sentido está en las palabras, y parte esta en el contexto social que asoma en el habla. Contextualizada, la conversación adquiere sentido y su significado resulta obvio.


Concepciones compartidas

Las formas más intrascendentes del habla cotidiana presuponen un conocimiento compartido y complejo que los participantes "ponen en juego". Obviamos este hecho, pero incluso la charla más simple es tan compleja que ha resultado imposible hasta hoy programar incluso los ordenadores más sofisticados para que puedan conversar con los seres humanos como lo hacemos entre nosotros. Las palabras empleadas en el habla cotidiana no tienen significados precisos, y nosotros "fijamos" lo que queremos decir, o el sentido de lo que se dice, por unas presunciones implícitas que lo apoyan. Si una persona le pregunta a otra: "¿Qué hiciste ayer?", no existe una respuesta obvia a las palabras empleadas en la pregunta. Un día es muchos tiempo, y sería lógico que alguien respondiese: "Bueno, me desperté a las siete y dieciséis minutos. A las siete y dieciocho me levanté, fui al cuarto de baño empecé a lavarme los dientes. A las siete y diecinueve abrí la ducha..." Sabemos el tipo de respuesta que requiere la pregunta según la persona que pregunta, el tipo de actividades que hacemos juntas normalmente, lo que la persona hace en un día concreto de la semana, y muchas otras cosas.


Los experimentos de Garfinkel

Las "expectativas de fondo" con las que organizamos las conversaciones ordinarias fueron señaladas por algunos de los experimentos que Garfinkel realizó con estudiantes voluntarios. Se les pedía a los estudiantes que entablaran una conversación con un amigo o un pariente insistiendo en que debía aclararse el sentido de los comentarios triviales. No debían descuidarse las observaciones intrascendentes o los comentarios generales, sino que debía tratarse de aclarar su significado preciso. Si alguien dijese "Que pases un buen día", debía respondérsele "Bueno, en qué sentido exactamente"", etc. Una de las transcripciones de una conversación decía así:

(S. Agitó su mano alegremente.) "Que tal estás"
E: "Cómo estoy en relación a qué" Mi salud, mi dinero, la escuela, la tranquilidad de espíritu, mi...
(S. Rojo de ira y de pronto fuera de sí) "¡Mira! Sólo trataba de ser cortés. Francamente, me importa un pimiento cómo estás. (Garfinkel, 1963, p. 222)

"Por qué se enfada tanto la gente cuando no se siguen aparentemente convenciones menores del habla" La respuesta es que la estabilidad y el significado de nuestra vida social cotidiana dependen del hecho de que compartimos presupuestos culturales implícitos sobre lo que se dice y su porqué. Si no fuéramos capaces de darlos por supuestos resultaría imposible la comunicación significativa. A cualquier pregunta o contribucion a una conversación debería seguirle un extenso "procedimiento de investigación" del tipo que se les pidió a los sujetos de Garfinkel que emplearan como respuesta a los comentarios cotidianos, y la interacción sencillamente se rompería. Lo que a primera vista parecían ser convenciones del habla sin importancia han resultado ser fundamentales para el propio entramado de la vida social, y es por ello que su infracción es tan seria.

Debemos darnos cuenta que en la vida cotidiana Ias personas, en ocasiones, aparentan ignorar deliberadamente las concepciones implícitas requeridas para interpretar una afirmacion, una observación o una pregunta. Esto puede hacerse para desairar al contrario, para reírnos de él, para crear situaciones embarazosas o para llamar la atención sobre un doble significado de lo que se haya dicho. Considérese, por ejemplo, esta conversación clásica entre un padre y su hijo adolescente:

P: "Adónde vas"
T: "Por ahí"
P: "Qué vas a hacer"
T: "Nada"

Las respuestas del adolescente son claramente las opuestas de las de los voluntarios de los experimentos de Garfinkel. En lugar de hacer preguntas inesperadas, el adolescente se niega totalmente a responder apropiadamente -diciendo en realidad "¡déjame en paz!". La pregunta inicial tendría una respuesta diferente con otra persona y en otro contexto, a saber:

A: "A dónde vas"
B: "Sólo voy a dar una vuelta"

B "malinterpreta" deliberadamente la pregunta de A para producir, mediante la ironía, preocupación o frustración. La comedia, las bromas y la agudeza se apoya en tales malinterpretaciones de los presupuestos implícitos del habla. No existe nada amenazante en ello mientras las partes implicadas reconozcan la intención de provocar risa.


Tipos de habla

Es una experiencia interesante escuchar una cinta grabada o leer una transcripción de una conversación en la que ha participado uno. Las conversaciones son mucho mas fragmentadas, vacilantes y agramaticales de lo que mucha gente cree Cuando hablamos normalmente tendemos a pensar que lo que se dice esta muy pulido, porque inconscientemente "rellenamos" el contexto de las palabras intecambiadas, pero las conversaciones reaies son bastante diferentes de los relatos de ficción, de las conversaciones de las novelas, en las que los personajes utilizan frases bien construidas y con una gramática correcta. Véase la siguiente secuencia caraterística de las conversaciones en ia vida real (Heritage, 2984, p. 236).

E: Oh honey that was a lovely luncheon I should called you sooner but I'... loved it... It was just delightful..."

E: Oh querida ha sido una comida deliciosa debería haberte llamado ántes pero Yo ... te quiero... Fue sólo encantador..."

Ninguna de las partes en la conversación termina una frase. Interrumpen al otro, hablan al mismo tiempo o dejan palabras "colgando en el aire".

Como en el caso de la obra de Goffman sobre desatención amable, se podría pensar que el analisis de las conversaciones ordinarias es relativamente marginal en relación a los objetivos principales de la sociología; de hecho, muchos sociologos han criticado duramente la investigación etnometodológica por esta razón. Pero algunos de los argumentos esgrimidos para demostrar por qué la obra de Goffman es de tanta importancia para la sociología se aplican igualmente a la etnometodología. El estudio del habla cotidiana ha mostrado lo difícil que es lograr el dominio del lenguaje que utiliza la gente común. Las inmensas dificultades implicadas a la hora de programar ordenadores para hacer lo que los humanos hacen sin esfuerzo alguno demuestra el nivel de complejidad. Además, el habla es un elemento esencial de todos los ámbitos de la vida social. Las cintas del caso Watergate del presidente

Nixon y sus secretarios eran sencillamente una transcripcion de la conversación, pero formaban parte del ejercicio del poder al más alto nivel (Molotch y Boden, 1985).


Lapsus corporales y lingüísticos

Gritos de respuesta

Ciertos tipos de manifestaciones no constituyen habla propiamente dicha, sino que consisten en una serie de exclamaciones, o lo que Goffman ha llamado gritos de respuesta (Goffman,'l981). Pensemos en alguien que dice "¡Hop!" después de volcar o de tirar algo. "¡Hop!" nos puede parecer una respuesta refleja sin interés ante un pequeño accidente, como cerrar los ojos cuando alguien mueve una mano bruscamente hacia la cara de otra persona. No es, sin embargo, una respuesta involuntaria como la anterior, y se presta a un análisis detallado que ilustra las características generalcs de nuestras acciones como seres humanos. Que ese "¡Hop!" no es una reacción involuntaria ante un pequeño desastre lo demuestra el hecho de que la gente no suele hacer esa exclamación cuando está sola. "¡Hop!" se dirige normalmente a los otros que están presentes. La exclamación les demuestra a los que presentan el hecho desafortunado que el lapso ha sido menor y momentáneo, no algo que deba dar lugar a dudas sobre el control del individuo sobre sus acciones.

"¡Hop!" sólo se utiliza en situaciones en las que ocurren pequeños desastres, no grandes acciiientes o calamidades -lo que también demuestra que la exclamación es parte de nuestro dominio de los detalles de la vida social. Más aún, la exclamacion podría muy bien hacerla alguien que presenciara el lapso en lugar del individuo protagonista. El "¡Hop!" se puede utilizar para avisar a alguien al mismo tiempo que se demuestra que el accidente no se considera indicativo de la incompetencia del responsable. "¡Hop!" es normalmente un sonido seco, pero el "Hop" se puede prolongar en determinadas situaciones. Se extenderá el sonido para cubrir el momento crítico de una tarea; o un padre emitirá un "¡Hop!" o un "¡AhhHop!" al lanzar a un niño a los aires. El sonido cubre la frase breve en la que el niño puede sentir una falta de control, para darle seguridad, y sirve además para dar a entender que se comprenden los gritos de respuesta.

Todo esto puede sonar muy artificial o exagerado. "Para qué preocuparse de analizar una manifestacion tan inconsecuente con tanto detalle" "Seguro que prestamos tanta atención a todos los aspectos de lo que decimos o hacemos como sugiere el ejemplo" Por supuesto que no -a nivel consciente. El Punto crucial, sin embargo, es que damos por supuesto, en nosotros y en los demás. un control constante y enormemente complicado de nuestra apariencia y de nuestras acciones. En las situaciones de interacción no se espera de nosotros que estemos simplemente "presentes" en la escena. Los demás esperan de nosotros, y nosotros de ellos. que pongamos en funcionamiento lo que Goffman llama la "alerta controlada". Una parte fundamental de "ser humano" consiste en demostrar continuamente a los demás nuestra competencia y habilidad en las rutinas de la vida cotidiana.


Errores lingüísticos

"¡Hop!" es una respuesta a un pequeño accidente físico. Todos cometemos errores gramaticales y de pronunciación en el curso de las conversaciones, las conferencias, los discursos y otras situaciones de habla. En sus investigaciones sobre la "psicopatología de la vida cotidiana", Freud analizó numerosos ejemplos de tales lapsos lingüísticos (Freud, 1975). Según Freud, ningún error al hablar, incluyendo las palabras mal pronunciadas o incorrectamente colocadas, el tartamudeo o el trabarse, son accndentales. Todos ellos son síntomas de connictos internos asociados con el modo en que el inconsciente influye en lo que decimos y hac"mos conscientemente. Los errores lingüísticos tienen la motivaci0n inconsciente -por motivos o sentimientos que guardamos a nivel inconsciente pero que reprimirnos en nuestra mente consciente- o bien son el resultado de nuestro intento frustrado por evitarlos. Estos incluyen a menudo, pero ni mucho menos siempre, asociaciones sexuales. En lugar de "organismos" uno puede decir "orgasmo". En un ejemplo que da Freud se le hizo a una persona la siguiente pregunta: "En qué regimiento esta su hijo"". Ella contestó: "Con el 42." Regimiento de Asesinos" (Morder en alemán, en lugar de la palabra que intentaba decir, Morser, que significa "Morteros").

Como en otros casos de malinterpretaciones de acciones o del habla, los errores lingüísticos son a menudo cómicos y se podrían tomar como bromas. La diferencia reside simplemente en si el hablante trataba o no conscientemente de decir las palabras que dijo. Los errores lingüísticos derivan de otros tipos de lenguaje "inapropiado", que Freud también cree que está motivado inconscientemente como cuando una persona es incapaz de ver que lo que dice tiene un doble significado. Esto también se puede tomar como una broma si se hace deliberadamente, pero, de no ser así, constituyen lapsos en la producción controlada del habla que esperamos de las personas.

Una de las mejores maneras de ilustrar este punto es fijarse en los lapsos del habla en los locutores de radio y televisión. El lenguaje de los locutores no es como el ordinario, porque no es espontneo sino que está escrito. Se espera que sea más "perfecto" que el habla común, dicho con menores vacilaciones y articulado con una mayor claridad. Cuando, por ejemplo, los locutores de los noticiarios se traban o hacen ruido al tragar saliva resulta mucho más uisible que en las conversaciones ordinarias. Pero los locutores cometen errores lingüísticos que, sin duda, resultan graciosos o que poseen "la única y verdadera" naturaleza sobre la que Freud Ilamó la atención. A continuación ofrecemos varios ejemplos de mala pronunciación (Goffman, 1981).

In closing our TV Church of the Air, let me remind all of our risteners that time wounds all heals.

Al cierre de nuestra emisión televisiva de Iglesia en el Aire, permítanme que les recuerde a todos los oyentes que el tiempo hiere todas las curas.

This is the Dominion network of the Canadian Broad Corping Castration.

Este es el canal Dominion de la Castración Corporativa de Emisoras Canadienses.

Viceroys - if you want a good choke.

Virreyes, si quieren un buen atascador.

Beat the egg yolk and then add the milk, then slowly blend in the sifted flour. As you do you can see how rhe mixture is sickening.

Bata la yema del huevo y añada a continuación la leche, luego vaya mezclando lentamente la harina tamizada. Irá viendo cómo la mezcla se vuelve repugnante.

Otros ejemplos pertenecen la categoría de "lenguaje inapropiado", en los que entra un doble sentido:

Ladies who care to drive by and drop off their clothes will receive prompr attention.

Las damas que se presenten y dejen su ropa recibirán mayor atención.

Folks, try our confortable bedr. I personally stand behind every bed we sell.

Amigos, prueben nuestas cómodas camas. Yo estoy personalmente detrás de cada una de las que vendemos.

The loot and the car were lisred as stolen by the Los Angeles Police Departmenr.

El botín y el coche fueron registrados como robados por el Departamento de Policía de Los Angeles.

And here in Hollywood ir is rumoured thar ttre former movie starlet is expecting her fifth child in a month.

Y aquí, en Hollywood, se rumorea que la mencionada estrella de cine espera su quinto hijo en un mes.

Solemos reírnos más de los errores verbales cuando les ocurren a los locutores (o a los profesores en clase) que cuando suceden en una conversación ordinaria. Se supone que los locutores y los profesores son especialistas en la producción del lenguaje sin errores. Lo cómico no está solamente en lo que se dice, o lo que se dice mal, sino en el desconcierto que muestra el locutor durante una actuación poco afortunada. Pasemos temporalmente a centrarnos en el "individuo ordinario" que se esconde detrás de la máscara del puro profesionalismo.


Rostro, cuerpo y discurso en la interacción

Hagamos un resumen de lo que hemos visto hasta ahora. La interacción cotidiana depende de sutiles relaciones entre lo que expresamos con nuestro rostro y nuestros cuerpos y lo que expresamos mediante las palabras. Utilizamos las expresiones faciales y los gestos corporales de otros para ampliar lo que dicen verbalmente y para comprobar su sinceridad. Casi sin darnos cuenta todos tenemos un estrecho y constante control de las expresiones faciales, la postura y los movimientos corporales en nuestra interacción diaria con otros.

A veces, sin embargo, cometemos errores verbal es que, como muestra el ejemplo de Freud de los asesinos", revela instantáneamente lo que -consciente o inconscientemente- queríamos mantener oculto. Muchos de los errores lingüísticos poseen una "única y verdadera" cualidad, como "la mezcla se vuelve repugnante" en el ejemplo de la masa para el bizcocho, del cual el locutor probabiemente piensa que es poco apetecible: los errores verbales muestran a menudo sin nosotros darnos cuenta los verdaderos sentimientos.

El rostro, el manejo de nuestro cuerpo y el lenguaje, por tanto, se emplean para expresar ciertos significados y para ocultar otros. Además, organizamos nuestras actividades en los contextos de la vida social para lograr los mismo fines, como veremos en seguida.


Encuentros

En muchas situaciones sociales nos encontramos con lo que Goffman llama interacción no focalizada. La interacción no focalizada ocurre siempre que los individuos en una situación concreta muestran conciencia mutua de la presencia del otro. Este es el caso de cualquier situación en la que se reune un grupo grande de personas, como una calle abarrotada, un teatro o una fiesta. Cuando los individuos están en presencia de otros, incluso si no están hablando directamente con ellos, entablan continuamente comunicaciones no verbales. A través de su aspecto físico, de sus movimientos y posturas, de sus gestos faciales y físicos, comunican a los demás ciertas impresiones.

La interacción focalizada ocurre cuando los individuos atienden a lo que los otros dicen o hacen. Aunque un individuo esté de pie solo, en una fiesta por ejemplo, la interacción de todos los que están allí presentes incluye comunicación tanto focalizada como no focalizada. Goffman llama a una unidad de interacción focalizada un encuentro, y gran parte de nuestra vida cotidiana consiste en continuos encuentros con otros individuos -familia, amigos, compañeros de trabajo- que frecuentemente tienen lugar sobre un fondo de interacción no focalizada en presencia de otros en la misma escena. Las tertulias, la discusión formal, los juegos y los contactos ordinarios cara a cara (con los cobradores, los camareros, los dependientes, etc.) son ejemplos de encuentros.

Los encuentros siempre necesitan "introducciones", mostrando con ello que se descarta la desatención amable. Cuando los extraños se encuentran y empiezan a hablar -por ejemplo, en una fiesta- el momento de romper la desatencion educada es siempre arriesgado, ya que pueden producirse malentendidos sobre la naturaleza del encuentro que se esta produciendo (Goffman, 1971, pp. 214-221). Asi, un encuentro de miradas puede ser, en primer lugar, ambiguo y tentativo. Una persona puede âctuar entonces como si no tuviera intención de realizar ningún movimiento directo, çomo si no se aceptase la apertura. En la interacción focalizada los individuos se comunican tanto a través de sus expresiones y gestos faciales como por las palabras que intercambian. En este contexto, Goffman distingue entre las expresiones que los individuos "ofrecen" y aquellas que "se les escapan". Las primeras son las palabras y las expresiones faciales por medio de las cuales intenta producir ciertas impresiones en los demás. Las segundas se refieren a otro tipo de claves que se utilizan para asegurarse de la sinceridad o veracidad de una persona. Por ejemplo, el dueno de un restaurante escucha con una cortés sonrisa decir a sus clientes lo mucho que les ha gustado la comida que les han servido. Al mismo tiempo, ella o él percibirá si comen o no a gusto la comida, si dejan mucho o poco en el plato y el tono de voz en el que expresan su satisfacción.


Contextos y situaciones

La vida cotidiana está constituida por una serie de encuentros con otros en diferentes contextos y situaciones. Todos nos encontramos con gente y hablamos con diferentes personas en el curso de un día cualquiera. Una mujer se levanta, desayuna con su familia y tal vez acompana a los niños a la escuela, detenlendose brevemente para intercambiar algún comentario irrelevante con una amiga cn la verja de la escuela. Se va a trabajar en coche, y lo más probable es que escuche la radio. Durante el día se comunica con compañeros y visitantes en conversaciones efímeras y reuniones formales. Es probable que cada uno de estos encuentros este separado por "señales", o lo que Goffman llama corchetes, que distinguen los episodios de interacción focalizada de los de interacción no focalizada que se producen entre tanto (Goffman, 1974).

En aquellas situaciones en las que las personas están próximas, como en una fiesta, los que mantienen una conversación controlarán su tono de voz y se situarán de tal manera que creen un "corrillo" separado de los demás. Pueden colocarse uno frente a otro, por ejemplo, dificultando a los demás que se entrometan hasta quc ellos decidan terminar o "suavizar los bordes" de su interacción focalizada cambiando de poslclon en la habitación. En situaciones más formales se utilizan una serie de instrumentos compartidos para marcar el comienzo y el fin de un encuentro o fase de interacción particular. Para marcar el comienzo de una obra de teatro, por ejemplo, suena un timbre, se apagan las luces y se levanta el telón. Al final de un acto o de la funcion se encienden las luces de la sala y cae el telón.

Las señales son por lo general particularmente importantes cuando un encuentro es especialmente divergente de las convenciones ordinarias de la vida cotidiana o cuando exista ambiguedad sobre "lo que está pasando" Cuando alguien posa des nudo en una clase de arte, él o ella no suelen desvestirse delante del grupo ni vestirse en su presencia al final del encuentro. Desvestirse y vestirse en privado permite exponer y ocultar el cuerpo en un breve espacio de tiempo. Ello marca los límites del episodio, e implica que está privado de las connotaciones sexuales que pudiera tener en otras situaciones.

En espacios muy reducidos como los ascensores resulta difícil, si no imposible, crear una unidad de interacción focalizada. Ni los demás pueden, como harían en otras situaciones, mostrar fácilmente que "no están escuchando" -aunque sea la mínima parte de- la conversación que se esta manteniendo. También resulta difícil para Los extraños no ser vistos "mirando a" otros más directamente de lo que permiten las normas de la atención cortés. Así, en los ascensores la gente adopta a menudo una actitud exagerada de "no estar escuchando" o "no estar observando", mirando fijamente al vacío o a los botones del ascensor - y a cualquier parte menos a los demás! Las conversaciones se suelen suspender o se limitan a breves comentarios. De un modo similar, si varias personas están sentadas hablando y una es interrumpida para que acuda al teléfono, los demás no pueden mostrar una total desatención, por lo que empezarán una conversación vacilante e intrascendente (Goffman, 1963, p. 256).


Manejo de la presentación

Goffman y otros autores que han escrito sobre interacción social emplean a menudo expresiones del teatro al analizar la interacción social. El concepto de rol social, ampliamente utilizado para este propósito (y de un modo más general) en sociología, surgió en un escenario de teatro. Los roles son expectativas socialmente definidas que sigue una persona de un stutus o posícíón social dada. Ser profesor, por ejemplo, supone ocupar una posición específica; el rol del profesor consiste en actuar de una determinada manera con sus alumnos. En el modelo dramatúrgico que emplea Goffman, la vida social se concibe como si fuera una representación dc actores en el escenario -o en muchos escenarios, dado que nuestro modo de actuar depende del rol que estemos jugando en un momento dado. La gente es muy sensible a cómo les ven los demás, y utiliza muchas formas de manejo de la presentación para asegurarse de que los demás reaccionan como ellos desean. Aunque esto se hace a veces de una manera calculada, es una de esas cosas que normalmente realizamos sin prestar una atención consciente. Una persona viste y se comporta de diferente manera cuando va a una reunlon de negocios que cuando está relajada con sus amigos viendo un partido de futbol.


Región anterior y posterior

Goffman señala que gran parte de la vida social se puede dividir en regiones anteriores y regiones posteriores. Las regiones anteriores son las situaciones o encuentros sociales en los que los individuos juegan papeles formales o instituidos -son "actores en escena". Las regiones posteriores son aquellas en las que se suman los esfuerzos y uno se prepara para la interacc!ón en situaciones de máxima formalidad. Las regiones posteriores son como el espacio "entre bastidores" de un teatro o las actividadcs de "detrás de la cámara" en el cine. Mientras están a salvo "detrás del escenario", la gente se relaja y da rienda suelta a los sentimientos y estilos de comportamiento que manejan con cuidado cuando están "en escena". Así, una camarera puede ser el vivo retrato de la cortesía cuando sirve a un cliente en el comedor de un restaurante, pero transformarse en la más gritona y atrevida cuando desaparece tras las puertas de la cocina. Probablemente hay pocos restaurantes en los que a la gente le gustaría comer si pudieran ver lo que pasa en la cocina.

Las regiones posteriores permiten "la profanación, los comentarios sexuales abiertos, apretones disfrazados [...] ropas informales y corrientes, posturas "descuidadas" tanto sentados como de pie, el empleo de un slang o de un lenguaje poco formal, el murmurar y gritar, la agtesividad juguetona y "tomar el pelo", la desconsideración para con el otro en acciones menores pero potencialmente simbólicas, acciones individuales de poca importancia como tararear, silbar, comer chicle, eructar o ventosear" (Goffman, 1969, p. 128).

El trabajo en equipo conlleva a menudo crear y preservar las representaciones en las regiones anteriores. Asi, dos políticos destacados del mismo partido podrían llegar a poner en practica un show de solidaridad y amistad ante las cámaras de televisión aunque se detesten mutuamente. Una mujer y su marido pueden tener cuidado de ocultar sus peleas ante los niños, preservando un frente de armonía, y discutir con dureza una vez que los niños están tranquilamente acostados.


Adopción de roles: exploraciones intimas

James Henslin y Mae Briggs estudiaron un tipo de encuentro muy especifico y de gran delicadeza: lo que ocurre cuando una mujer visita al médico para hacerse un examen ginecol0gico (Henslin y Briggs, 1971). La mayoría de los exámenes ginecológicos los hacen hombres. La experiencia está Ilena de ambigüedades y situaciones embarazosas potenciales para ambas partes. Los hombres y las mujeres de la cultura occidental están socializados para pensar que los genitales son la parte más privada del cuerpo, y para concebir, y particularmente sentir, que los genitales ajenos están normalmente asociados con los encuentros sexuales íntimos. Muchas mujeres se apuran tanto ante un examen ginecológico que se niegan a ir a la consulta incluso cuando existe una razón médica de peso para hacerlo.

Henslin y Briggs analizaron el material recogido por Briggs, una enfermera competente, sobre un gran número de exámenes ginecológicos. Interpretaron los resultados senalando que existían varias fases. Adoptando la metáfora dramatúrgica, sugirieron que cada fase podía ser tratada como una "escena" distinta, en la que los papeles de los actores variaban a medida que avanzaba la trama. EI "prólogo" es la entrada de la mujer en la sala de espera preparándose para asumir el papel de paciente, descartando temporalmente su identidad en el exterior. Una vez en la consulta adoptã el papel de "paciente" y comienza la primera escena. El doctor adopta unos modelos profesionales, pero trata a la paciente como persona decente y competente, manteniendu contacto con la mirada y escuchando cortésmente lo que tiene que decir. Si decide que es necesario un examen, se lo dice a la paciente y sale de la habitación; la "escena primera" ha terminado.

Al salir el médico entra una enfermera. Ella es un importante "tramoyista" en la escena principal que va a empezar a continuacion. Calma cualquier preocupación que pueda tener la paciente, actuando tanto de confidente -sabe las "cosas por las que las mujeres tenemos que pasar"- como de colaboradora en lo que viene después. De un modo crucial, la enfermera contribuye a transformar a la paciente de "persona" en "no persona" para la escena pnncipal: un cuerpo parte del cual va a ser examinado, no un ser humano completo. La enfermera no sólo supervisa mientras la paciente se desviste, sino que se apropia de ciertos aspectos que un individuo controlaría en circunstancias normales. Así, recoge la ropa de la paciente y la dobla. A la mayoría de las mujeres no les gusta que su ropa interior esté a la vista cuando regrese el médico, por lo que las enfermeras se aseguran de evitar que sea así. Guía a la pãciente hasta la camilla y la cubre casi completamente con una sábana antes de que vuelva el médico.

La escena central da comienzo en este instante, con la enfermera y el médico presentes. La presencia de la enfermera ayuda a asegurar que la interacción entre el médico y la paciente carece de connotaciones sexuales, y proporciona un testigo legal en el caso de que el médico fuera acusado de conducta poco profesional. El examen procede como si la personalidad de la paciente estuviera ausente la sábana que la cubre separa el área genital del resto del cuerpo, y su posición no le permite ver los procedimientos del examen. Salvo por algunas preguntas de carácter médico el doctor la ignora, sentado en un taburete y fuera de su vista. La paciente colabora en convertirse temporalmente en una "no persona", no iniciando ninguna conversación y reduciendo los movimientos al mínimo.

En el "intervalo" entre esta escena y la siguiente la enfermera vuelve a jugar el papel de tramoyista, ayudando a la persona a volver a ser de nuevo una "persona completa". En esta unión pueden volver a entablar conversación, en la que la paciente mostrará su alivio de que la revisión haya concluido. Una vez que se ha vestido y arreglado, la paciente está preparada para enfrentarse a la escena final. El médico vuelve a entrar, y al contarle los resultados del examen trata ya a la paciente como a una persona completa y responsable. Con sus modales corteses y profesionales enfatiza el hecho de que sus reacciones no se han visto alteradas por el contacto íntimo que le ha sido permitido con su cuerpo. El "epílogo" se representa cuando ella abandona la oficina del médico y recupera su identidad en el mundo exterior.


Encuentros y espacio personal

En la cultura occidental, en la mayoría de las ocasiones la gente mantiene una distancia de al menos un metro cuando entablan una interacción focalizada con otros. Cuando están de pie uno junto al otro, incluso si no participan en el mismo encuentro, puede que estén más juntos. Existen diferencias cultrales en la definición de espacio personal. En Oriente Medio, por ejemplo, las personas están normalmente más juntas de lo que se considera aceptable en Occidente. Los occidentales que visitan esa region del mundo pueden sentirse desconcertados ante dicha proximidad física inesperada.

Edward T. Hall, que ha trabajado intensamente en la comunicación no verbal, distingue cuatro zonas dentro del espacio privado. La distancia íntima, de hasta cincuenta centímetros, está reservada a muy pocos contactos sociales. Unicamente aquellos que tienen relaciones en las que se permite el contacto corporal regularmente -como entre padres e hijos o entre amantes- operan dentro de esta zona del espacio privado. La distancia personal (desde cincuenta centímetros hasta un metro aproximadamente) cs el distanciamiento normal en los encuentros con amigos y personas más o menos conocidas. La distavtcia social, desde un metro hasta tres metros y medio, es la distancia que normalmente se mantiene en las situaciones formales de interacción como es el caso de las entrevistas. La cuarta zona es la de la distancia publica, superior a tres metros y medio, preservada para aquellos que actúan ante una audiencia.

En la interacción ordinaria las zonas más llenas son las de la distancia íntima y la personal. Si estos espacios son "invadidos", ia gente trata de recuperar su espacio. Una mirada fija puede querer decirle al otro "¡Apártate!", o de lo contrario empujará al intruso con el codo. En aquellos casos en los que las personas se ven forzadas a una proximidad mayor de la que sería deseable se debe establecer algún tipo de frontera física, como cuando un lector sentado en una mesa de una biblioteca pública marca físicamente un espacio privado amontonando libros a su alrededor (Hall, 1959, 1966).


Interacción en el tiempo y en el espacio

Viendo de qué modo se distribuyen las actividades en el espacio -y en el tiempo resulta fundamental analizar los encuentros así como Ilegar a conocer los aspectoJ básicos de la vida social en general. Toda interacción está, sin duda, localizada -ocurre en un lugar concreto y tiene una duración específica. Nuestras acciones en el curso de un día tienden a estar "divididas en zonas", tanto en el tiempo como en el espacio. Así, por ejemplo, la gente que va a trabajar pasa una "zona" -digamos, desde la 9 h hasta las 17 h- de su tiempo diario trabajando. Su tiempo semanal también se divide en zonas: es probable que trabajen los días laborables y que pasen los fines de semana en casa, alterando entonces los modelos de sus actividades. El tiempo que se pasa en el trabajo implica normalmente movimientos espaciates -una persona que viaja de su casa al trabajo probablemente cogerá un autobús desde una zona de la ciudad hasra otra, por ejemplo, o tal vez viva en las afueras. Por tanto, cuando analizamos los contextos en los que tiene lugar la inteinteracción social resulta de gran utilidad analizar los movimientos de las personas en la dlmenslon espacio-temporal. A medida que nos desplazamos por las zonas temporales del día, a menudo nos estamos moviendo además en el espacio.

Los geógrafos sociales han introducido la útil e intrigante noción de convergencia espacio-temporal para analizar de qué modo afectan el desarrollo social y el cambio tecnológico a los esquemas de actividad social. La convergencia espacio-temporal se refiere al modo en el que, con las mejoras en los sistemas de transporte, las distancias "encogen". Así, el tiempo empleado en viajar desde la costa este hasta la oeste de los Estados Unidos se puede calcular en términos de las tasas variables de movilidad que resultan posibles con los avances en los metodos de transporte. A pie, el viaje dura cerca de dos años; a caballo, ocho meses; en carreta, cuatro meses; en tren en 1910, cuatro días; en coche, dos días y medio; en avión de Iínea regular, cinco horas; con el transporte aéreo mas rápido, unas dos horas; en nave espacial, só1o unos minutos (Janelle, 1968 Carlstein er al., 1978). Los modos de vida social se reorganizan totalmente con una convergencia espacio-temporal creciente que afecta a las vidas de todos nosotros. Muchos de los bienes que usamos, y gran parte de los alimentos que comemos, por ejemplo, se transportan a grandes distancias, incluso desde el otro lado del mundo. Esto ha contribuido a producir una interdependencia mundial mucho mayor. (Ver capítulo 16: "La mundialización de la vida social"".)

Podemos entender cómo se organizan las actividades sociales en el tiempo y Ln el espacio por medio del concepto de regionalización, el cuai se refiere al modo en que la vida social se divide en zonas tanto en el tiempo como en el espacio. Tomemos el ejemplo de una casa privada. Una casa moderna está regionalizaa en habitaciones, pasillos y descansillos, si hubiera más de una planta. Estos diversos espacios de la casa no son simplemente áreas físicamente separadas, sino que están "zonalizadas" en el tiempo y en el espacio. El salón y la cocina se usan principalmente durante las horas de luz, y los dormitorios de noche. La interacçión que se produce en estas diversas "regiones" está limitada por divisiones tanto espaciales; como temporales. Algunas áreas de la casa constituyen las "regiones posteriores", por lo que las "actuaciones" se encuentran en las restantes. Una casa entera, en un período dado de la semana, puede convertirse en una "región posterior", como puede ocurrir tambien con los caminos en el tiempo y en el espacio trazados en el exterior. De nuevo estos asuntos han sido captados por Goffman con una enorme belleza:

Un domingo por la mañana una casa entera puede usar la valla que rodea el recinto doméstico como Iímite dentro del cual se permite un relajamiento en la ropa y en las tareas civiles, extendiendo por todas las habitaciones la informalidad que está normalmente limitada a la cocina y los dormitorios. Ademas, en los barrios americanos de clase media, por las tardes la Iínea entre el parque infantil y la casa puede ser definida como zona entre bastidores por las madres. las cuales se pasean en vaqueros, zapatillas y con muy poco máquillaje... Y, desde, luego, una región estrictamente definida como región anterior para la realización regular de una rutina concreta con frecuencia funciona como región posterior antes y después de cada representación, ya que en momentos así las estructuras fijas pueden sufrir reparaciones, restauraciones y arreglos, o los actores pueden vestir trajes de ensayo. Para poder observar esto sólo tenemos que echar un vistazo a un restaurante, una tienda o una casa unos minutos antes de que estos lugares se abran al comenzar el día. (Goffman, 1969, p. 127.)


El tiempo del reloj

En las sociedades modernas la división en zonas de nuestras actividades está fuertemente influenciada por la experiencia de los relojes y del tiempo del reloj. Sin relojes, y sin la medida precisa de las actividades -y, consecuentemente, su coordinación en el espacio-, las sociedades industrializadas no podrían existir (Wright, 1968; Mumford, 1973). La medida del tiempo por los relojes está hoy estandarizada en el globo, posibilitando los complejos sistemas de transporte y comunicaciones internacionales de los que dependen nuestras vidas actualmente. El tiempo mundial estandarizado no se introdujo hasta 1884, en una conferencia de naciones que se celebró en Washington. El globo estaba entonces dividido en veinticuatro zonas con una hora de diferencia entre cada una, y fue entonces cuando se fijó el comienzo exacto de un día universal (Zerubavel, 1982).

Los monasterios fueron las primeras organizaciones que trataron de establecer un orden en las actividades de los residentes a lo largo del día y de la semana, una práctica que surgió en una época tan temprana como el siglo xrv. Hoy no existe prácticamente ningún grupo u organización que no lo haga y cuanto mayor es el numero de gente y de recursos implicados más preciso tiene que ser el ordenamiento. Eviatar Zerubavel (1979) demostró lo anterior en un estudio de ia estructura temporal de un gran hospital moderno. Un hospital tiene que funcionar las veinticuatro horas del dia, y coordinar el personal y los recursos es una tarea altamente compleja. Por ejemplo, la mayoría de las enfermeras trabajan en turnos preestablecidos de guardias, pasando por los diferentes sectores del hospital, y tienen también que alternarse entre los turnos de día y de noche. Todos estos individuos, asi como los recursos que nccesitan. tienen que coordinarse tanto en el tiempo como en el espacio.