miércoles, 30 de abril de 2008

Connie Willis

Fragmento de pag, 137 de
"Los sueños de Lincoln"
Connie Willis


"Con los animales no es más que un juego de adivinanzas. No pueden decirte dónde les duele o que creen que tienen. Como con esta yegua - dijo, haciéndola andar en un lento circulo-. Tiene una pata lastimada, probablemente el casco magullado o un clavo de herradura torcido, pero tal vez se trate de laminitis o callos u otra cosa completamente diferente. No encuentro la infección, así que no puedo decirlo. El único modo seguro de averiguarlo es dejarla en paz hasta que se agrave. Entonces la infección será fácil de encontrar.., el casco estará caliente al contacto, no podrá apoyar el peso, y habrá desarrollado un montón de síntomas más. El único problema es que entonces tal vez sea demasiado tarde para hacer nada, sobre todo si es por un clavo. Tengo que averiguarlo ahora. -¿Y si no logra encontrarlo? -preguntó Annie. -Entonces le pondré una inyección contra el tétanos y esperaré hasta que pueda, pero lo encontraré. Las pistas de lo que ocurre están ahí. Sólo hay que mirar con más atención para encontrarlas en esta fase. -Detuvo a la yegua, ató con firmeza las riendas a una barandilla y le levantó de nuevo la pata delantera derecha-. Con los animales o tienes demasiados síntomas o no tienes los suficientes, y una cosa es tan mala como la otra. La semana pasada me trajeron un caballo bayo que presentaba todos los síntomas del libro y alguno más. Tuve que barajar una docena de enfermedades antes de decidirme por la adecuada. Pero me encanta un buen misterio, ¿ a ustedes no? Rascó la suciedad acumulada en el casco, apretando la hoja del cuchillo para ahondar lo más posible. Todo esto no nos llevaba a ningún sitio, pero el granero era cálido y olía a paja seca, y parecía que Annie pensaba en la pata lastimada de la yegua y no en aquel otro caballo con las patas arrancadas. El doctor Barton escarbó con el cuchillo, y la yegua empezó a sacudir la cabeza, como pidiéndole que parara. Annie se levantó y se acercó al animal, tomó la rienda justo por debajo del bocado de la yegua, y le acarició el cuello."