lunes, 21 de abril de 2008

Bailar

En Israel se ha estudiado a un grupo de bailarines y registrado que existen variaciones genéticas ligadas a esta actividad.
Todos los estudiados tenían estas variaciones y se relacionaban con un aporte mayor de serotonina al cerebro que es producida por los movimientos del cuerpo. O sea que los movimientos propios del baile los estimulan en mayor proporción que a otros seres humanos.
En el mismo documental se muestra estudios científicos de los pies y se ha mostrado que los zapatos habituales atrofian ciertos grupos musculares; por lo tanto se recomienda que los niños pequeños anden más tiempo descalzos y no se interfiera en su manera de andar, porque esa interferencia podría producir daños posteriores.

[Resumen de Documental sobre Genética en Canal Odisea. Visto el 23-agosto-2007]