jueves, 10 de abril de 2008

Capablanca

CAPABLANCA, José Raúl (1888-1942).

Nacido en La Habana, Cuba, Capablanca aprendió a jugar al ajedrez a la edad de cinco años, observando cómo jugaba su padre con un amigo.

A la edad de 8 empezó a frecuentar el club de la capital, evidenciando en seguida dotes excepcionales. En 1904 es enviado a Estados Unidos para perfeccionar sus conocimientos de inglés y asistir a la Universidad de Columbia. Inicia estudios de ingeniería química que luego abandona para dedicarse a la práctica del deporte y, por último, del ajedrez.

En 1909 se enfrenta al campeón estadounidense Marshall en un match individual y le derrota holgadamente por ocho victorias a una, y catorce empates. En 1913 ingresa en el cuerpo diplomático cubano e inicia una gira por Estados Unidos y Europa haciendo exhibiciones y participando en torneos tales como el de San Petersburgo (1914), Hastings (1919), Londres (1922), Berlín (1928), Budapest (1928) y Barcelona (1929), en todos los cuales obtuvo un rotundo éxito.

Disputó, asimismo, numerosos matches individuales, además del ya mencionado con Marshall, enfrentándose a los más afamados maestros de su tiempo, como Nimzovitch, Alekhine, Spielmann, Lasker, Vidmar, Bernstein, Tartakover, Reshevsky, Keres, Fine, Euwe, Flohr y Botvinnik, en general, con resultados netamente favorables. En 1921 se proclamó campeón del mundo al vencer al entonces titular Emmanuel Lasker y ostentó el título hasta 1927, en que fue derrotado por Alekhine en un match disputado en

Buenos Aires. En su carrera ajedrecística disputó un total de 583 partidas oficiales con el balance de 302 victorias, 246 empates y sólo 35 derrotas. Capablanca, conocido en el ámbito ajedrecístico de su tiempo como "el infalible" y la máquina pensante", alcanzó su mejor momento como jugador en la década comprendida entre 1915 y 1924, durante la cual no perdió ni una sola partida oficial.

Escribió algunos libros sobre teoría ajedrecística en los que refleja su profunda y, a la vez, simplicísima visión de la partida. Así, por ejemplo, "Mi teoría del ajedrez" y "Fundamentos del ajedrez" deben considerarse, por encima de todo, como manuales de lógica aplicada al tablero. El estilo de Capablanca se caracteriza, pues, por una visión profunda y una rara capacidad para reducir por abstracción una posición dada a un esquema final favorable.

Capablanca debe ser considerado, en justicia, como uno de los grandes genios ajedrecísticos, y su presencia ha sido decisiva para el posterior curso del ajedrez. de la misma forma que su influencia en maestros tales como Flohr, Botvinnik y Smyslov resulta innegable.

(Diccionario de Ajedrez, R.Ibero)