sábado, 5 de abril de 2008

Detección precoz del Alzheimer. Ventajas

Potenciar las capacidades no deterioradas con el Alzheimer mejora la calidad de vida del paciente y su familia

La detección precoz del Alzheimer, permite aplicar una serie de programas de intervención tanto farmacológicos como neuropsicológicos y psicológicos que retrasan y aminoran los síntomas, mejorando la calidad de vida del paciente el mayor tiempo posible.


Baeza (Jaén), 28 agosto 2006 (mpg/azprensa.com)

Es muy importante que se enseñe a los pacientes de Alzheimer a potenciar esas capacidades que no se deterioran con el avance de la enfermedad y que se conservan hasta en la etapa final, puesto que pueden mejorar la calidad de vida del afectado y sus familiares, según informó la presidenta de la Asociación Madrileña de Neuropsicología y profesora del departamento de Psicología Básica de la Universidad Complutense de Madrid, Sara Fernández Guinea.

Entre las capacidades a potenciar están la lectura, la facilidad de repetición o la comprensión y actuación gestual, aptitudes básicas que "si se les enseña a utilizar desde la aparición de los primeros síntomas, se podrán utilizar hasta el final", puntualizó Fernández Guinea.

En ese sentido, consideró que, además del tratamiento farmacológico, son muy importantes otro tipo de ejercicios y actividades que puedan retrasar los síntomas, puesto que los medicamentos "tienen una eficacia al inicio de la enfermedad", calculada entre seis y ocho meses en la que aumenta la atención y la concentración del paciente, por lo que en esos momentos hay que aprovechar para hacer intervenciones psicológicas con el fin de enseñar al enfermo estrategias cognitivas que le permitan "automatizar y manejarse". Además puntualizó que en ocasiones no se pueden suministrar a estos pacientes los medicamentos, debido a la gran cantidad de efectos secundarios que conllevan.

Los primeros síntomas suelen afectar a la orientación espacial y temporal, como no saber en qué día se vive o perderse en lugares habituales; a la memoria, como olvidarse de cosas recientes, no recordar palabras y utilizar circunloquios para expresarse, o la capacidad de resolver situaciones problemáticas, apreciándose cierta rigidez en la actitud ante en ellas.

Sin embargo, físicamente el Alzheimer no presenta síntomas físicos visibles, puesto que no conlleva problemas motores que provoquen signos aparentes y esa es "una de las cuestiones curiosas de esta enfermedad", porque puede parecer que una persona físicamente está normal pero a nivel cognitivo "tiene un problema". "Cuando ya está muy avanzada la enfermedad -detalló- sí se puede apreciar exteriormente, pero no en las fases iniciales".

Detección precoz

La presidenta de la Asociación Madrileña de Neuropsicología advirtió de la importancia de la detección precoz del Alzheimer, puesto que permite aplicar una serie de programas de intervención tanto farmacológicos como neuropsicológicos y psicológicos que "retrasarán y aminorarán los síntomas, mejorando la calidad de vida del paciente el mayor tiempo posible".

En ese sentido, subrayó que los medicamentos consiguen postergar y reducir los síntomas y, aunque no los eliminan, consiguen que la persona sea "más autónoma e independiente" y que sus familiares vivan mejor.




Potenciar las capacidades no deterioradas con el Alzheimer mejora la calidad de vida del paciente y su familia

La detección precoz del Alzheimer, permite aplicar una serie de programas de intervención tanto farmacológicos como neuropsicológicos y psicológicos que retrasan y aminoran los síntomas, mejorando la calidad de vida del paciente el mayor tiempo posible.


Baeza (Jaén), 28 agosto 2006 (mpg/azprensa.com)

Es muy importante que se enseñe a los pacientes de Alzheimer a potenciar esas capacidades que no se deterioran con el avance de la enfermedad y que se conservan hasta en la etapa final, puesto que pueden mejorar la calidad de vida del afectado y sus familiares, según informó la presidenta de la Asociación Madrileña de Neuropsicología y profesora del departamento de Psicología Básica de la Universidad Complutense de Madrid, Sara Fernández Guinea.

Entre las capacidades a potenciar están la lectura, la facilidad de repetición o la comprensión y actuación gestual, aptitudes básicas que "si se les enseña a utilizar desde la aparición de los primeros síntomas, se podrán utilizar hasta el final", puntualizó Fernández Guinea.

En ese sentido, consideró que, además del tratamiento farmacológico, son muy importantes otro tipo de ejercicios y actividades que puedan retrasar los síntomas, puesto que los medicamentos "tienen una eficacia al inicio de la enfermedad", calculada entre seis y ocho meses en la que aumenta la atención y la concentración del paciente, por lo que en esos momentos hay que aprovechar para hacer intervenciones psicológicas con el fin de enseñar al enfermo estrategias cognitivas que le permitan "automatizar y manejarse". Además puntualizó que en ocasiones no se pueden suministrar a estos pacientes los medicamentos, debido a la gran cantidad de efectos secundarios que conllevan.

Los primeros síntomas suelen afectar a la orientación espacial y temporal, como no saber en qué día se vive o perderse en lugares habituales; a la memoria, como olvidarse de cosas recientes, no recordar palabras y utilizar circunloquios para expresarse, o la capacidad de resolver situaciones problemáticas, apreciándose cierta rigidez en la actitud ante en ellas.

Sin embargo, físicamente el Alzheimer no presenta síntomas físicos visibles, puesto que no conlleva problemas motores que provoquen signos aparentes y esa es "una de las cuestiones curiosas de esta enfermedad", porque puede parecer que una persona físicamente está normal pero a nivel cognitivo "tiene un problema". "Cuando ya está muy avanzada la enfermedad -detalló- sí se puede apreciar exteriormente, pero no en las fases iniciales".

Detección precoz

La presidenta de la Asociación Madrileña de Neuropsicología advirtió de la importancia de la detección precoz del Alzheimer, puesto que permite aplicar una serie de programas de intervención tanto farmacológicos como neuropsicológicos y psicológicos que "retrasarán y aminorarán los síntomas, mejorando la calidad de vida del paciente el mayor tiempo posible".

En ese sentido, subrayó que los medicamentos consiguen postergar y reducir los síntomas y, aunque no los eliminan, consiguen que la persona sea "más autónoma e independiente" y que sus familiares vivan mejor.