domingo, 6 de abril de 2008

Gramática filosófica

*Ludwig Wittgenstein
GRAMÁTICA FILOSÓFICA Texto establecido por Rush Rhees Traducción de Luis Felipe Segura Universidad Nacional Autónoma de México México, 1992, 1ra. Edición Edición Bilingüe: español-alemán

Nombre en Alemán: Philosophische Grammatik Frankfurt, Suhrhamp, 1969

Edic.Inglesa: Philosophical Grammar (1) Basil Blackwell Oxford, 1969.

Nota a la edición inglesa: Hay diferencia en la fecha de edición con {WMONK,534} donde figura: "Philosophical Grammar, ed. Rush Rhees, Blackwell, 1975". Pero en {WBART,229} tambien aparece la fecha: "Basil Blackwell. Oxford. 1969". Lo que lleva a pensar que {WMONK} se refiere a otra edición, sin mencionarla.


Primera edición en español: 1992 1992, Universidad Nacional Autónoma de México INSTITUTO DE INVESTIGACIONES FILOSóFICAS Circuito Mario de la Cueva Ciudad de la Investigación en Humanidades Ciudad Universitaria, 04510, México, D. F. Impreso y hecho en México ISBN 968-36-2266-6


Comentarios Escrito en 1932 según {WFANN, 134}. (1) Según ese autor -veáse- la primera edición fué en aleman, o quizá fue simultánea (no está claro)

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[texto falta revisarlo y mejorar la versión escaneada]

Nota del Editor

En junio de 193 1, Wittgenstein anotaba en un paréntesis de su libro manuscrito: "(Mi libro podría llamarse también: Gramática filosófica. Este título tendría, sin duda, un cierto olor a título de libro de texto, pero eso no importa por-que lo que hay detrás de ello es el libro)". En los cuatro volumenes manuscritos que siguieron a esto, Wittgenstein escribió casi todo lo que el presente libro contiene. Llevan por título "Observaciones acerca de la gramática filosófica" o, sencillamente, "Gramática filosófica". La fuente principal de nuestro texto es un largo escrito a máquina, completado probablemente en 1933 y tal vez también en parte a fines de 1932. Nuestra "Parte II" cons-tituye aproximadamente la segunda mitad del mismo. Witt-genstein corrigió y rehizo personalmente grandes partes de la primera -añadiendo notas entre líneas y al reverso de las hojas mecanografiadas- y probablemente en el verano de 1933 comenzó una "Revisión" en un volumen manuscrito (X y partes de XI). Ésta junto con la "Segunda revisión" (que ahora explicaré) conforman el texto de nuestra Parte 1, incluyendo el Apéndice. -Como encabezado, Wittgens-tein escribió simplemente Umarbeitung (Revisión), sin fecha. Pero es claro que la escribió en 1933 y en la primeras se-manas del año siguiente. La parte que Wittgenstein llama "Segunda revisión" no se encuentra en el volumen manus-crito, sino en grandes hojas en folio. Tachó el texto que ésta debía remplazar, escribiendo notas en los márgenes para in-dicar cuáles partes correspondían allí. Pero es una revisión de una parte solamente, al principio de la primera y más importante "Revisión". Los pasajes de la segunda revisión son, en nuestro texto, §§ 1-13 y §§ 23-43. Tampoco la se-gunda revisión está fechada, pero obviamente es ulterior a los pasajes que remplaza. Probablemente no es posterior a 1934. Podemos suponer entonces que algunas partes de este li-bro fueron escritas un poco antes que El libro azul y otras al mismo tiempo que el dictado de éste. Mucho de lo que se encuentra en ese libro aparece aquí de nuevo (mejor expre-sado). Pero hay también pasajes que aparecen en las Obser-vacionesfilosóficas y otros incluidos más tarde en las Investiga-ciones filosóficas. No habría sido muy dificil dar en cada caso la referencia pertinente. Decidimos no hacerlo. Este libro debe compararse con los escritos anteriores y posteriores de Wittgenstein. Pero esto significa: son los métodos y la ar-gumentación de este libro lo que hay que comparar con las Observacionesfilosóficas y con las Investigacionesfilosóficas. Las notas a pie de página no sólo no serían muy útiles, sino que podrían ser con frecuencia algo que diera lugar a equívocos. Que Wittgenstein escriba aquí un párrafo que se encuentra en las Observaciones no significa que lo único que está ha-ciendo es repetir aquí lo que allá se dijo. El párrafo puede tener una importancia diversa aquí, puede encajarse de ma-nera distinta en la discusión. (Somos conscientes, sin em-bargo, que muchas otras cosas pueden decirse en relación con este problema.) "Mi libro" es lo que Wittgenstein tiene siempre en mente, desde su inicio en 1929 hasta los últimos pasajes de las In-vestigaciones. El primer intento de dar al material la forma de un libro fue el escrito a máquina elaborado por él en el verano de 1930 -las Observaciones filosóficas (publicado en alemán en 1964). El largo escrito a máquina de 1933 --el que se ha mencionado como base de este volumen- tiene la apariencia de un libro. Quien lo ve por primera ocasión piensa que lo es. Pero es algo inconcluso en muchos sen-tidos. Wittgenstein parece haberlo considerado más bien como una etapa intermedia en el proceso de ordenación del material (cfr. el símil de la ordenación de libros en los estantes de una biblioteca en El libro azul, pp. 44-45). La mayoría de los pasajes que constituyen el texto me-canográfico de 1933 (llamado "2l3" en el catálogo) fueron redactados en forma de volúmenes manuscritos entrejulio de 1930 yjulio de 1932, pero no en el orden que tienen en el escrito a máquina. Basándose en esos volúmenes, Witt-genstein dictó dos escritos a máquina, uno bastante corto y el otro mucho más extenso -alrededor de 850 páginas en total. Había ya un escrito mecanográfico hecho con base en los manuscritos anteriores a julio de 1930 -no el escrito a máquina que se convirtió en las Observacionesfilosóficas, sino en un escrito a máquina que Wittgenstein dividió en partes y examinó y arregló de diferente manera para elaborar las Observaciones filosóficas. Usó entonces de la misma manera una copia intacta de su escrito a máquinajunto con los otros dos, recortando todo en tiras de papel: pequeñas tiras, a ve-ces conteniendo un sólo párrafo o una sola oración, a veces conteniendo grupos de párrafos; y arreglándolas en el or-den que vio que debían tener. Grupos ordenados de tiras de papel que fueron reunidos para conformar 'capítulos', dando Wittgenstein a cada uno de estos un título. Más ade-lante, esos capítulos se conjuntan en un orden definido para formar 'secciones'. Wittgenstein da a cada una de éstas un título y las arregla también en un orden definido. Es con este último orden que el todo fue escrito a máquina. Más tarde Wittgenstein elaboró una tabla de materias a partir de los títulos de las secciones y de los encabezados de los capítulos. En relación con algunos capítulos, en especial, uno tiene la impresión de que Wittgenstein no pudo haber pensado que con la escritura a maquina, el trabajo estuviera con-cluido. Con frecuencia escribe entre líneas o al margen: "no va aquí", "en la p. ... arriba", "corresponde a 'significado' § T', "en '¿qué es una proposición empírica;`, "en § 14, p. 59 o § 89, p. 44", etc. Más aun: aproximadamente en 350 páginas -la mayor parte de la primera mitad escrita a máquina- abundan modificaciones, adiciones, borradu-ras, preguntas y nuevas versiones, de tal manera que no sería posible descubrir y transcribir el texto "correcto", a no ser que el autor mismo elaborara una revisión en la que se incluyeran las nuevas versiones y se resumiera todo. En su revisión, Wittgenstein dejó de lado toda división en capítulos o secciones; igualmente prescindió de los números de los parágrafos y de una tabla de materias. No sabemos por qué. (En ninguna otra parte de los escritos de Wittgens-tein encontramos capítulos o tablas de materias. Quizá el experimento emprendido aquí tuvo para él más desventa-jas que ventajas.) -Los espacios libres entre los párrafos y grupos de párrafos son obra de Wittgenstein mismo. Proba-blemente habría introducido números de parágrafos, como en las Investigaciones. Sin embargo, el responsable de los números en la Parte 1 es el editor; también lo es de la di-visión en capítulos y de la tabla de materias. -La Tarte I I' conserva los capítulos y la tabla de materias del escrito a máquina. Esto podría suscitar la impresión de que las par-tes 1 y Il no conforman una sola obra. Sin embargo, todo intento de darles una forma común (en la división y la orde-nación de los capítulos) se apartaría del modo wittgenstei-niano de presentar lo que escribe. Quien lea ambas partes notará las relaciones. Y el Apéndice puede ser aquí de utilidad. Los apéndices 5, 6, 7, 8 y la primera mitad de 4 son capítulos del 'es-crito mecanográfico 21T. El Apéndice 1, Hecho y complejo, es también un apéndice a las Observaciones filosóficas. Witt-genstein lo une con los apéndices 2 y 3 dándole una pa-ginación consecutiva como a un ensayo; no sabemos con qué intención. Cada uno de los ocho apéndices aquí, dis-cute cuestiones relativas a 'proposición' y al 'sentido de la proposición'. El punto de vista que aquí se presenta es algo anterior, como un todo (el manuscrito tiene con frecuencia fechas anteriores), al de la Parte 1 de nuestro texto princi-pal, pero es posterior a las Observaciones _filosóficas. -En los apéndices se discuten también cuestiones relacionadas con los temas 'generalidad' e 'inferencia lógica' en la Parte II'. 'La parte I se ocupa de la generalidad de ciertas expre-siones o conceptos como 1enguaJe', 'proposición' y 'núme-ros'. Cfr, por ejemplo, § 70, p. 113:

Compárese el concepto de proposición con el concepto de 'núme-ro'y después con el concepto de número cardinal. Entre los núme-ros contamos a los números cardinales, a los números racionales, a los irracionales, los complejos; depende de nosotros llamar también números a otras construcciones semejantes a éstas o establecer lí-mites definitivos aquí o en otra parte. El concepto de número es a este respecto análogo al de proposición. Por el contrario, puede decirse que el concepto de número cardinal 11, 1, 1 + 11 se encuentra completamente circunscrito, es decir, se trata de un concepto en otro sentido de la palabra.

Esta discusión se encuentra estrechamente ligada al ca-pítulo relativo a 'Tipos de números cardinales' y con '2 + 2 = 4' en la Parte II, y a la sección acerca de la Prueba Inductiva. Estos son los puntos más importantes de la Parte II. Londres, 1969

---Texto---


Contenido

Parte I PROPOSICIóN. EL SENTIDO DE LA PROPOSICIóN

1

1. ¿Cómo puede hablarse de 'comprender' y 'no compren-der' una proposición? ¿Qué una proposición no es tal sólo cuando la comprendemos? 71

2. Comprensión y signos. Frege contra los formalistas. Com-prender sería casi como ver una figura mediante la cual to-das las reglas serían claras; y, en ese caso, la figura misma es un signo, un cálculo. "Comprensión de un lenguaje" -tener una visión global del simbolismo. El lenguaje debe hablar por sí mismo. 71

3. Puede decirse que el significado se desprende del len-guaje. Por otra parte: "¿Dijiste eso en serio o en broma?" Cuando significamos (más allá del decir verbal), nos parece como si algo estuviera acoplado a estas palabras. 75

4. Comparación con la comprensión de una pieza de músi-ca: Como explicación podría unicamente traducir la figura musical en la figura de otro Proceso -y ¿por qué precisa-mente esa figura? Comparación con la comprensión de un cuadro. Quizá veamos sólo manchas y líneas- "No comprendemos el cuadro". Ver una pintura de género de diferentes ma-neras. 75

5. "Entiendo ese gesto" -me dice algo. En una oración una palabra puede ser percibida a veces con esta palabra, a veces con aquella otra. Una "proposición" puede ser aquello que se concibe de una u otra manera, o el modo mismo de concebir. Una oración tomada de en medio de un relato que no he leído. El concepto de comprensión es un concepto fluido, et-cétera. 79

6. Una oración en un código: ¿En qué momento de la tra-ducción comienza la comprensión? Las palabras de una oración son arbitrarias; las sustituyo, pues, por letras. Pero ahora no puedo pensar inmediata-mente el sentido de la oración en la nueva expresión. La idea de que uno puede exhibir su comprensión sola-mente de manera incompleta: A la expresión de la com-prensión le falta algo que es esencialmente inexpresable. Pero entonces no tiene sentido hablar de una expresion mas completa. 81

7. ¿Cuál es el criterio para determinar que una expresión quiere decir eso? Una cuestión acerca de la relación entre dos expresiones lingüísticas. A veces una traducción a otro modo de representación. 83

S. ¿Debo comprender una oración para poder actuar de acuerdo con ella? -Si comprender una oración quiere de-cir actuar de alguna manera de acuerdo con ella, entonces la comprensión no puede ser la condición para que actue-mos de acuerdo con ella. ¿Qué sucedió cuando de pron-to comprendí a la otra persona? Hay aquí muchas posibili-dades. 83

9. ¿No hay acaso un hueco entre orden y ejecución? "Lo comprendo, pero sólo porque agrego algo, a saber, la inter-pretación". -pero si dijera : "Toda oración requiere una interpretación", eso significaría: ninguna oración puede ser comprendida sin algo adicional. 87

10. "Comprender una palabra" -poder aplicarla. -"Cuan-do dije 'puedo jugar ajedrez', podía hacerlo". ¿Cómo sabía que podía hacerlo". Mi respuesta mostrará de qué modo uso la palabra "poder". Poder se llama a un estado. "Describir un estado" puede significar diversas cosas. --'Tero no puedo tener presen-tes al núsino tiempo todos los modos de empleo de una pa-labra." 89

11. No se trata de una aprehensión instantánea. Alguien que conoce eljuego al observar una partida de aje-drez, tiene, en general, una experiencia distinta que quien observa el juego sin comprenderlo. Pero esta experiencia no es el conocimiento de las reglas. -La comprensión del lenguaje parece como un trasfondo, como poder multi-plicar. 91

12. ¿Cudndo comprendemos una oración? -¿Cuando la he-mos enunciado, o bien mientras la enuticiamos? 93

13. Lo que hace quien interpreta o comprende un signo en tal o cual sentido es dar un paso en un cálculo. -Por "pen-sainiento" se entiende un proceso que puede acompañar a la enunciación de una oración, pero, a veces, también la oración misma en el sistema de lenguaje. 95

11

14. La gramática (por ejemplo) como la geometría de la ne-gación. A uno le gustaría decir: Ia negación tiene la pro-piedad de producir una afirmación cuando es doble". Pero la regla no describe de una manera más detallada la nega-ción, sino que la constituye. 97

15. La geometría no habla más acerca de cubos que la lógica acerca de la negación. Parece no poder inferirse del significado de la negación que "--p" significa p. 97

16. ¿Qué quiere decir que en la oración la rosa es roja" "es" tenga otro significado que en "2 por 2 es 4"? Aquí tenemos una sola palabra, pero al mismo tiempo diferentes cuerpos de





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significado con una sola superficie final: diversas posibilida-des de construir oraciones. La comparación de los cubos de cristal. La regla de ordenación de los lados rojos contiene entonces la posibilidad, es decir, la geometría del cubo. El cubo puede servir también como notación, con tal de que pertenezca a un sistema de preposiciones. 99

17. 'Tas posibilidades gramaticales del signo de la nega-ción". La notación V-17 puede ilustrar el significado de "no". Lo escrito se convierte en un signo para la negación sólo por la manera en que funciona, la manera como es usado en el juego. 103

18. Cuando a partir de un dibujo o de un modelo deriva-mos proposiciones de la geometría, el modelo representa el papel de un signo en eljuego. Utilizamos el dibujo del cubo una y otra vez en contextos siempre distintos. A este signo lo tomamos por aquel cubo en el que ya se encuentran las leyes de la geometría. 103

19. Mi antiguo concepto de significado tiene su origen en una filosofia primitiva del lenguaje. San Agustín sobre el aprendizaje del lenguaje. Describe un cálculo de nuestro lenguaje, sólo que no todo aquello a lo que llamamos len-guaje se encuentra en este cálculo. 105

20. Como si las palabras no tuvieran funciones completa-mente diversas que las de nombrar mesas, sillas y cosas por el estilo. Y este es el origen de la mala expresión: un hecho es un complejo de objetos. 107

2 1. En un lenguaje que nos es familiar experimentamos las diversas clases de palabras de manera completamente dis-tinta. La uniformidad de las palabras nos es clara sólo en un idioma extraño. 109

22. ¿ Si me decidiera a usar una nueva palabra en lugar de 11 rcjo", ¿cómo se mostraría que esa palabra ha tomado el lugar de "rojo"? 111





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23. El significado de una palabra: lo que la explicación de su significado explica. (Si, por el contrario, con "significa-do" se hace referencia a una sensación característica, enton-ces la explicación del significado sería una causa). 111

24. La explicación puede aclarar malentendidos. La com-prensión es entonces un correlato de la explicación. -De-finiciones. Parece que las otras reglas gramaticales de una palabra debieran seguirse de su definición ostensiva, pero, ¿Es realmente inequívoca esta definición? Uno tiene que comprender mucho de un lenguaje para comprender esa definición. 113

25. Las palabras "forina" y "color" en las definiciones de-terminan el tipo de aplicación de la palabra. La definición ostensiva juega un papel distinto en la gramática de cada parte del lenguaje. 115

26. ¿Cómo es que, entonces, comprendemos la palabra con esta definición? ¿Cuál es el signo de que alguien comprende unjuego? ¿No se aprende un juego simplemente viéndolo jugar? Apren-der y hablar sin reglas explícitas. Siempre estamos com -Pa rando el lenguaje con unjuego que procede de acuerdo con reglas. 115

27. Los nombres que les doy a los cuerpos, a las formas, a los colores, a las longitudes, tienen gramáticas distintas en cada caso. El significado de un nombre no es aquello que señalamos con una definición ostensiva del nombre. 119

28. ¿En qué consiste el significado de una palabra como 64quizá"? Sé cómo se usa. Esto es como cuando alguien me explica una cuenta "que no comprendo del todo". "Ahora se cómo continuar". ¿Cómo sé que sé cómo continuar? 121

29. ¿Es el significado realmente sólo el uso de la palabra? ¿No es la manera en la cual este uso interviene en la vida? 123





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30. Las palabras "magnífico", "oh", "quizá" ... ; cada una puede ser expresión de un sentimiento. Pero no llamo sig-nificado de la palabra a este sentimiento. Puedo sustituir las sensaciones por la entonación y los ges-tos. También podría comprender la palabra misma (por ejemplo, "oh") como un gesto. 125

3 1. Una lengua que se hablaria siempre con la misma mé-trica. Relación entre las herramientas de una caja de herra-mientas. "El significado de una palabra: el papel que ésta desempeña en el cálculo del lenguaje." Imaginemos cómo se calcula con la palabra "rojo". Y entonces: ¿a qué corresponde ahora el cálculo con la palabra "oh"? 125

32. Queremos describir juegos de pelota. Tal vez a alguno de ellos ya no lo llamaremosjuego de pelota. Pero, ¿es claro donde hay que trazar la línea de demarcación? Consideramos al lenguaje desde un punto de vista unila-teral. La explicación del propósito o del efecto de una palabra no es lo que llamamos explicación de su significado. Una palabra no puede, para alcanzar su efecto, ser reemplaza-da por ninguna otra, como tampoco puede remplazarse un gesto por otro. Preocupémonos sólo por lo que quiere decir la explicación del significado, y despreocupémonos por lo que quiere decir la explicación del significado en cualquier otro sentido. 127

33. ¿No son nuestras oraciones parte de un mecanismo? Como en una pianola. Pero, ¿qué tal si ésta se encuentra descompuesta? Entonces, no es el efecto, sino el propósito, lo que constituye el sentido de los signos (las perforacio-nes en el rollo de la pianola). Su propósito dentro del meca-nismo. Necesitamos una explicación que sea parte del cálculo. "Un símbolo es lo que produce este efecto" -¿Cómo se que es ése el que yo pretendía significar?





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Podríamos servirnos de una tabla de colores: Y entonces nuestro cálculo debería estar de acuerdo con el muestrario visible de colores. 131

34. 'Todríanios comprender también un portaplumas, con tal que se le haya dado un significado." ¿Contiene también esta comprensión el sistema completo de su aplicación? Cuando leo una oración y la comprendo sucede algo: Quizá tengo en mente una figúra. Pero lo que llamamos "com-prensión" se refiere a innumerables procesos que tienen lu-gar antes y después de la lectura de esta oración. Cuando no comprendo una oración -eso puede ser cosas diferente en casos diferentes. "Comprender una palabra" --eso es una infinidad de cosas. 135

35. Llamamos comprender no a un proceso, sino a proce-sos más o menos relacionados entre sí sobre una base del uso real del lenguaje aprendido. -Uno piensa: si uso en todos esto casos la palabra "comprender", debe pasar al-go idéntico en todos ellos. Ahora bien, la palabra concep-tual muestra, ciertamente, una afinidad pero ésta no tiene que ser lo que es común de una propiedad o de una parte constitutiva. La palabra conceptual 'Juego". "-Con'cono-cimiento' nos referimos a estos y a aquellos procesos, y a los que sean similares." 141

36. Si para nuestros propósitos queremos someter el uso de una palabra a reglas definidas, colocamos al lado de su uso fluctuante otro. Pero no ocurre como en la fisica, donde se da la descripción simplificada de un fenómeno natural. No es como si se dijera algo que sólo valdría para un lenguaje ideal. 147

37. Comprendemos una pintura de género cuando recono-cemos en ella de qué se trata. Si este reconocimiento no nos resulta fácil, hay un proceso usual de reconocimiento que





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sigue a un periodo de duda. Si lo aprendemos a prime-ra vista es difícil decir en,qué consiste aquí la comprensión -digamos- el reconocimiento. No tiene lugar un proceso al que pudiera llamarse reconocimiento. Si quiero decir "lo comprendo de esta manera", entonces "de esta manera" re-presenta una traducción a otra expresión. ¿0 se trata, por así decirlo, de una comprensión intransitiva? 147

38. Olvidar el significado de una palabra. Diversos casos. La persona siente, al ver el objeto azul, que se ha interrumpido la conexión entre la palabra "azul" y cada color. Podríamos restablecer tal conexión de muchas maneras: no conecta un fenómeno específico, sino que puede manifestarse en muy distintos ejemplos. ¿Me preguntan si quiero decir que no hay comprensión aljuna, sino únicamente manifestación de la comprensión? Esta es una pregunta sin sentido. 151

39. ¿Qué efecto tiene la definición ostensiva? ¿Se apela a ella siempre que se usa una palabra? La explicación como parte del cálculo tiene efecto sólo en la medida en que se aplica. 153

40. ¿En qué casos diremos "él comprende la palabra azul"? ¿Y en qué circunstancias puede él decirlo o decir que la ha comprendido en el pasado? Si dice: "Saqué la pelota al azar, no había comprendido la palabra", ¿debemos creerle? "-No puede equivocarse cuando dice que no ha comprendido la palabra": Una ob-servación sobre la gramática del enunciado "no comprendí la palabra". 155

41. Se llama comprensión a un estado mental, y se caracte-riza como un proceso hipotético. -Comparación de la gra-mática del estado mental con la del proceso cerebral. Que podamos escoger un objeto rojo de entre otros cuando se nos pide o que podamos dar una definición ostensiva de la palabra "rcjo", a ambas cosas las consideramos bajo ciertas condiciones como signos de la comprensión.





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La diferencia entre pensar en voz alta (o por escrito) y pen-sar con la imaginación no nos interesa aquí. Llamarnos comprensión no a la conducta que nos muestra la comprensión, sino a un estado del que esta conducta es un signo. 157

42. Podemos llamar "criterio de comprensión" a la sola enunciación de las reglas, o también a pruebas de uso en sí mismas o bien consideramos la enunciación de las reglas como un síntoma de que se puede hacer otra cosa. Comprender = Dejar que una proposición actúe sobre uno. Cuando se recuerda el significado de una palabra, recordar no es el proceso mental que uno se imaginaría a primera vista. Con el objeto psicológico de la comprensión pasa lo mismo que con el objeto aritmético tres. 159

43. Una explicación, una tabla, se usa en primer lugar cuan-do se la "consulta"; des(ués se consulta en la cabeza, y, final-mente, hacemos como si no hubiera existido nunca. La regla como causa o historia de nuestra conducta carece de interés para nosotros. La regla puede ser, sin embargo, una hipótesis o bien entrar en la acción misma del juego. Si al jugar se acepta una disposición para tener un registro de las reglas que ha de ser mostrado cuando se solicite, esto es entonces algo análogo a una disposición fisiológica. En nuestro estudio del simbolismo no hay un primer plano y un trasfondo. 163

44. Lo que nos interesa en el signo es lo que se encuentra depositado en la gramática del signo. 165

IV

15. La definición ostensiva de signos no es una aplicación ¡el lenguaje, sino parte de la gramática. Algo parecido a _ina regla de traducción de un lenguaje de gestos a uno le palabras. -Todas las comparaciones de la proposición ,on la realidad pertenecen a la gramática; es decir, todas las ondiciones del sentido. 169





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46. Ahora bien, ¿consiste nuestro lenguaje en signos prima-rios (gestos) y secundarios (palabras)? No podría, por supuesto, reemplazarse una oración común y corriente por gestos. Pero ¿es casual que yo tenga que salir de los signos escritos y hablados a fin de definirlos? Y en ese caso, ¿no es extraño que yo pueda hacer algo con los signos escritos? 169

47. Decimos que una marca roja es el signo primario del color rojo, la palabra un signo secundario. Pero, ¿se le pre-sentará a un francés una imagen roja si entiende mi expli-cación "rojo = rouge"? 171

48. ¿No son susceptibles los signos primarios de ser malin-terpretados? ¿Puede decirse que ya no requieren ser com-prendidos? 173

49. Una tabla de colores podría ser ordenada o utilizada de otra manera y las palabras significar, no obstante, los mis-mos colores para nosotros. ¿Puede servir una marca verde como muestra del rojo? Puede decirse: Alguien copia el rojo de la marca pintando un tono particular de verde? La muestra no se utiliza como un nombre. 173

50. "Copiar" puede querer decir distintas cosas. Diferentes métodos de comparación. No comprendemos lo que significa: "Este tono de color es una copia de este tono de violín." No tiene sentido hablar de un método de proyección para la asociación. 175

5 1. Podemos decir que nos comunicamos mediante signos, ya sea que usemos palabras o muestras. Pero el juego de actuar de acuerdo con palabras es diferente al de actuar de acuerdo con muestras. 177

52. "Debe existir una ley de lectura de la tabla de otra ma-nera. -¿Cómo puedo saber el modo en que ha de usarse la





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tabla?" Es propio de la naturaleza humana comprender el señalamiento con el dedo de la manera en que lo hacemos. La tabla no me obliga a usarla siempre de la misma ma-nera. 179

53. ¿Podemos buscar algo rojo con la palabra "rcjo"? ¿No se requiere para ello de una imagen mnemotécnica? Una orden, ¿nos ordena realmente: "haz ahora lo que re-cuerdas haber hecho entonces"? Si la muestra de color me parece más oscura de lo que, según mi memoria, era ayer, no tengo que darle la razón a mi memoria. 181

54. "Pinta de memoria el color de la puerta de tu cuarto" no es más inequívoco que "pinta el verde que ves en esta marca". Veo el color de la flor y lo reconozco. De igual manera, cuando digo "no, este color es más brillan-te que el que vi allí", no hay un proceso de comparación de dos tonos de color dados simultáneamente. Pensemos en la lectura en voz alta de un texto (o en escribir un dictado). 183

55. "¿Por qué elegiste este color cuando se te dio orden?" "-Porque este color se encuentra frente a la palabra 'rcjo' en mi tabla." Pero entonces carece de sentido la pregunta: " ¿Por qué llamas 'rcjo' al color que se encuentra frente a la palabra 'rcjc¡' en la tabla?" La conexión entre Ienguaje y realidad" se hace median-te definiciones de palabras -que pertenecen a la gramá-tica. 185

56. Un lenguaje de gestos usado para la comunicación con personas con quienes no tenemos un lenguaje de palabras en común. ¿Sentimos también en ese caso la necesidad de salir del lenguaje para explicar sus signos? La correlación entre objetos y nombres es una parte del simbolismo. Es una concepción equivocada la que dice que la conexión es psicológica. 187





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5 7. Alguien copia una figura en la escala 1: 10. ¿Se encuen-tra contenida la comprensión de la regla general de este mapeo en el proceso de copiar? ¿0 bien se encontraba el proceso solamente de acuerdo con esa regla, pero también de acuerdo con otras reglas? 187

58. Aun cuando mi lápiz no le haga justicia al modelo, mi intención lo hace siempre. 189

59. Para nuestras consideraciones no puede ser nunca esen-cial que un fenómeno simbólico tenga lugar en la mente y no en el papel. La explicación de un signo puede remplazar al signo -en contraposición a una explicación de tipo causal. 191

60. Leer. Derivar una traducción del original puede ser también un proceso visible. Lo que representa es siempre el sistenw en el que se ha de aplicar un signo. Si los procesos 'mentales' pueden ser verdaderos y falsos, lo mismo debe pasar con su descripcion. 191

6 1. Toda derivación de una acción a partir de una orden es del mismo tipo que la derivación escrita de una suma. 2,11 "Escribo aquí el número '16'porque allí está 'x . Podría parecer como si aquí interviniera una causalidad. Confusión entre 'razón' y 'causa'. 193

V

62. "Éste es éV', en eso reside todo el problema de la repre-sentación. Tengo un plan: me veo haciendo esto y aquello. "¿Cómo sé que soy yo?" 0 bien: "¿cómo sé que la palabra 'yo' me representa?" El espejismo de que los objetos hacen en el pensamiento lo que la proposición dice acerca de ellos. "Me refería al vencedor de Austerlitz" --el tiempo pasado, que aquí parece dar una descripción, es engañoso.197





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63. "¿Cómo se piensa una proposición?, ¿cómo se sirve el pensamiento de su expresión?" Comparemos la creencia con la enunciación de una ora-ción: Los procesos en la laringe, etc., acompañan a la oración enunciada, lo único que nos interesa -no como parte constitutiva de un mecanismo, sino de un cálculo. Pensamos que no podemos describir el pensamiento des-pués del acontecimiento porque para entonces los procesos más finos se nos habrían escapado. ¿Cuál es pues la función del pensamiento? Su efecto no nos interesa. 199

64. Ahora bien, si pensar consiste en escribir o hablar, ¿por qué no podría hacer esto una máquina? ¿Podría la máquina tener dolor? Es un travestismo de la verdad decir que pensar es una ac-tividad de nuestra mente, como escribir lo es de nuestra mano. 203

65. Tensar', Ienguaje' son conceptos fluidos. Con la expresión "proceso mental" se quiere diferenciar la 'experiencia' del 'proceso fisico'; o bien se habla de 'pen-samientos inconscientes' --de procesos en un modelo men-tal; o bien se toma la palabra "pensamiento" como sinónimo mental; o bien se toma la palabra "pensamiento" como si-nónimo de "sentido de la oración". 205

66. La idea de que un cierto lenguaje puede tener, en con-traposición a otros, un orden de las palabras, que corres-ponda al orden del pensamiento. ¿Es casi provocar una contaminación del sentido el que a éste lo expresemos en un lenguaje particular? ¿disminuye el rigor y la claridad de la proposición 25 x 25 = 625 el que sea escrita en un sistema numérico determinado? El pensamiento puede ser sólo algo ordinario. Pero con este concepto sucede como con el de, por ejemplo, el número uno. 207





CONTENÍDO 33

67. ¿Para qué piensa el hombre? "No existe algo así como un experimento del pensamiento." Creo que habría más explosiones de calentadores si no se calculara al hacerlos. ¿Se sigue de allí que, en efecto, serán menos? La creencia de que el fuego me quemará proviene de la naturaleza del miedo de que va a quemarme. 211

68. Mi suposición de que esta casa no se vendrá abajo puede ser el enunciado de una oración que es parte de un cálculo. Tengo también razones para ello. Lo que vale como razón de una suposición determina un cálculo. -¿Ha sido éste en-tonces supuesto de manera arbitraria? No más que el miedo al fuego. Mientras permanezcamos en el ámbito de los juegos ver-dadero-falso, una modificación en la gramática sólo puede conducirnos de unjuego a otro, pero no de algo verdadero a algo falso. 213

vi

69. ¿Qué es una proposición? -Si, ¿tenemos entonces un sólo concepto general de proposición? 217

70. "¿Qué sucede cuando se acepta una nueva proposición en el lenguaje: cuál es el criterio para determinar que se trata de una proposición?" El concepto de número es a este respecto, análogo al de pro-posición. Por el contrario, puede decirse que el concepto de número cardinal se encuentra completamente circunscrito, es decir, se trata de un 'concepto' en otro sentido de la pa-labra. 219

7 1. Tengo el concepto de1enguaje' a través de los lenguajes que he aprendido. " -El lenguaje puede extenderse": Si "extender" tiene aquí un sentido, debo poder decir, en este momento, cómo imagino una extensión tal. Ningún signo nos lleva más allá de sí mismo. ¿Extiende cada nuevo lenguaje que se construye el concep-to de lenguaje? -Comparación con el concepto del nú-mero. 221





CONTENIDO 35

72. La ¡determinación de la generalidad no es una indeter-minación lógica. La tarea de la filosofia no es la creación de un lenguaje ideal, sin aclarar el uso del lenguaje existente. Me está permitido hacer uso de la palabra "regla" sin tener primero que codificar las reglas de uso de esta palabra. Si la filosofia tuviera que ver con el concepto de cálculo de todos los cálculos, habría una metafilosoffa. Pero no la hay. 223

73. No hablamos de las reglas de unjuego en virtud de una cierta propiedad, a saber, la de ser una regla. -Hacemos uso de la palabra "regla" en contraposición a la "palabra", 66 representación" y algunas otras palabras. 225

74. Hemos aprendido el significado de la palabra "planta" mediante ejemplos. Y si hacemos caso omiso de las disposi-ciones hipotéticas, estos ejemplos valen por sí mismos. El lugar gramatical de las palabras "juego", "regla", etc. está dado por ejemplos de manera análoga a como el lugar de un encuentro lo está por la información de que tendrá lugar junto a este árbol. 227

75. El significado como algo que aparece ante nuestra mente con la palabra. "¡Enseña a los niños unjuegol9y La oración Ios asirios conocían diversos juegos" tendría un efecto extraño sobre nosotros porque no estaríamos segu-ros de poder dar un ejemplo. 229

76. Ejemplos del uso de la palabra "desear". No como si nuestro objetivo fuera dar una teoría del deseo que tuviera que explicar todos los casos del deseo. El uso de las palabras "proposición", 9enguaJe", etc. tiene la vaguedad del uso normal de las palabras conceptuales de nuestro lenguaje. 231

77. La filosofia de la lógica habla de oraciones y palabras en el mismo sentido en que hablamos de ellas en la vida ordinaria.





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(No se justifican más escrúpulos acerca de nuestro lenguaje que los que unjugador de ajedrez tiene acerca deljuego de ajedrez, a saber, ninguno.) 233

78. Sonar como una oración. No llamamos oración a todo aquello que 'suena corno una oración'. Por otra parte, so-nar como una oración no es esencial. ¿Tenemos, aparte del sonar como una oracion, un concepto general de proposi-ción? El ejemplo de un lenguaje en el que el orden de las pala-bras en una oración fuera precisamente el inverso del que es correcto en nuestro lenguaje. 237

79. La definición: "Una proposición es todo aquello que puede ser verdadero o falso". -Las palabras "verdadero" o "falso" son términos de una notación particular de las fun-ciones de verdad. ¿Dice "'p' es verdadera" algo acerca del signo 'p'? 239

80. En el esquema sucede de esta manera, el "sucede" es el punto de ataque para las funciones de verdad. Una forma proposicional general determina una proposi-ción como parte de un cálculo. 241

81. Las reglas que deciden que tal y cual composición de palabras no dan lugar a un sentido. "¿Cómo sé que no puedo dividir el rojo en partes?" No es una pregunta. Debo conwnzar con la distinción entre sentido y sinsentido. No puedo justificarla. 243

82. "¿Cómo deben estar conformadas las reglas gramatica-les relativas a las palabras para que den sentido a una pro-posición?" La proposición muestra la posibilidad del estado de cosas descrito. -"posible" significa tanto como "concebible", re-presentable en un sistema determinado de proposiciones. La proposición "puedó imaginarme tal transición de colo-res" conecta la representación linguística con otra forma de representación; es una proposición de la gramática. 247





CONTENIDO 39

83. Parece como si pudiera decirse: el lenguaje de pala-bras permite combinaciones absurdas de palabras, pero el lenguaje de la imaginación no nos permite imaginar algo absurdo. "¿No puedes pensar (imaginar) que fuera de otra manera?" -Qué extraño que pueda decirse que tal y cual estado de cosas no es concebible. 251

84. El sentido de una oración es el papel que juega en el cálculo. Solamente en un lenguaje algo es una proposición. Comprender una proposición significa comprender un len-guaje. 253

VII

85. El símbolo como tal no parece ser satisfecho. La proposición parece demandar a la realidad una compa-ración. 'Ta proposición como una medida aplicada a la rea-lidad". 257

86. Quien ve la expresión de la expectativa, ve lo que se espera. Parecería como si lo último que busca la orden debe que-dar no expresado. -Como si la proposición tratara de ser comprendida por nosotros. El signo adquiere su función únicamente en un sistema gra-matical. 257

87. Parece como si de alguna manera la expectativa y el he-cho que la satisface se ajustan entre sí. Sólidos y huecos. La expectativa no se relaciona con su satisfacción de la misma manera en la que el hambre con la suya. 259

88. Lo extraño de que el suceso que esperaba no se dife-rencie del que esperaba. "La denotación no fue tan fuerte como yo esperaba." "¿Cómo puedes decir que el rojo que ves ante ti es el que te habías imaginado?" Se confunde el significado de la palabra éérojo" con el sentido de la oración "a es rojo". 261





CONTENIDO 41

89. Una mancha roja se ve diferente de otra que no es roja. Pero sería extraño decir: "Una mancha roja se ve diferente cuando está allí que cuando no está allí", o bien: "¿Cómo sabes que estás esperando una mancha roja?" 263

90. ¿Cómo puedo esperar un suceso si todavía no está allí en absoluto? -Puedo imaginarme en este prado a un venado que no esté allí, pero no matar a uno que no esté allí. Pero el cumplimiento no es lo que se espera, sino: que acontezca. Es dificil desprendernos de la comparación: Una persona hace su aparición -un suceso hace su aparición. 265

91. La búsqueda de una cosa pailicular (por ejemplo, de mi bastón) es una forma especial del buscar y se dife-rencia de la búsqueda de algo distinto por lo que se hace (dice, piensa) durante la búsqueda, no por lo que se en-cuentra. Compárese con la búsqueda de la trisección del ángulo. 267

92. Los síntomas de la expectativa no son la expresión de ella. ¿Usa uno las palabras "él viene" en la oración "espero que él venga" en otro sentido que en la afirmación "él viene"? ¿Qué es lo que hace que yo lo espere precisamente a él? Diversas definiciones de "esperar a una persona x". No es una experiencia ulterior la que decide qué esperamos. "Pongamos la expresión de la expectativa en lugar de la expectativa misma." 269

93. La expectativa como una conducta preparatoria. "Una expectativa es un pensamiento." Por eso es distinto llamar al hambre un "deseo% es una hipó-tesis que sea precisamente eso lo que satisface el deseo. En "lo he estado esperando todo el día", "esperar" no sig-nifica un estado persistente. 273

94. ¿Qué pasa cuando espero a alguien? ¿En que consiste el proceso de querer comer una man-zana? 275





CONTENIDO 43

95. Intención, intencionalidad. "El pensamiento de que p es el caso no presupone que es efectivamente el caso; sin embargo,~ no puedo pensar que algo es rojo, si el color rojo no existe. Aquí se alude a la existencia de una muestra roja como parte de nuestro len-guaje. 277

96. Parece como si, de alguna manera, la intención vista desde el exterior no fuera nunca reconocida como inten-ción. Pero lo importante es que uno tenga que leer en un pensamiento que se trata del pensamiento de que tal y cual cosa es el caso. 279

97. Eso tiene que ver con el problema de si una máquina podría pensar. Es como cuando decimos: "La voluntad no puede ser un fenómeno, porque todo fenómeno es algo que ocurre simplemente, no es algo que nosotros hagamos." Pero es seguro que también tienes experiencias cuando mueves voluntariamente el brazo, aunque los fenómenos del hacer y los del observar sean claramente distintos. Pero aquí hay casos muy diversos. 281

98. La intención parece interpretar, dar la interpretación definitiva. Pensemos en un lenguaje de signo 'abstracto', traducido a un lenguaje pictórico no ambiguo. Parecería no haber otras posibilidades de interpretación. Podríamos decir que no vi-vimos en el lenguaje de signos, sino en el del cuadro pinta-do. Ejemplos: cuadro, cine, sueño. 283

99. Lo que ocurre no es que este símbolo ya no se pueda interpretar, sino que yo no interpreto. Imagino a N. La interpretación no acompaña a la imagen, sino que es el camino en el que se encuentra lo que le da a ésta su interpretación. 285

100. Queremos decir: "significar es esencialmente un pro-ceso mental, no un proceso de la materia inerte". -Aquí lo





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83. Parece como si pudiera decirse: el lenguaje de pala-bras permite combinaciones absurdas de palabras, pero el lenguaje de la imaginación no nos permite imaginar algo absurdo. "¿No puedes pensar (imaginar) que fuera de otra manera?" -Qué extraño que pueda decirse que tal y cual estado de cosas no es concebible. 251

84. El sentido de una oración es el papel que juega en el cálculo. Solamente en un lenguaje algo es una proposición. Comprender una proposición significa comprender un len-guaje. 253

VII

85. El símbolo como tal no parece ser satisfecho. La proposición parece demandar a la realidad una compa-ración. "La proposición como una medida aplicada a la rea-lidad". 257

86. Quien ve la expresión de la expectativa, ve lo que se espera. Parecería como si lo último que busca la orden debe que-dar no expresado. -Como si la proposición tratara de ser comprendida por nosotros. El signo adquiere su función únicamente en un sistema gra-matical. 257

87. Parece como si de alguna manera la expectativa y el he-cho que la satisface se ajustan entre sí. Sólidos y huecos. La expectativa no se relaciona con su satisfacción de la misma manera en la que el hambre con la suya. 259

88. Lo extraño de que el suceso que esperaba no se dife-rencie del que esperaba. "La denotación no fue tan fuerte como yo esperaba." "¿Cómo puedes decir que el rojo que ves ante ti es el que te habías imaginado?" Se confunde el significado de la palabra 96 rojo" con el sentido de la oración "a es rojo". 261





89. Una mancha roja se ve diferente de otra que no es roja. Pero sería extraño decir: "Una mancha roja se ve diferente cuando está allí que cuando no está allí", o bien: "¿Cómo sabes que estás esperando una mancha roja?" 263

90. ¿Cómo puedo esperar un suceso si todavía no está allí en absoluto? -Puedo imaginarme en este prado a un venado que no esté allí, pero no matar a uno que no esté allí. Pero el cumplimiento no es lo que se espera, sino: que acontezca. Es dificil desprendernos de la comparación: Una persona hace su aparición -un suceso hace su aparición. 265

91. La búsqueda de una cosa particular (por ejemplo, de mi bastón) es una forma especial del buscar y se dife-rencia de la búsqueda de algo distinto por lo que se hace (dice, piensa) durante la búsqueda, no por lo que se en-cuentra. Compárese con la búsqueda de la trisección del angulo. 267

92. Los síntomas de la expectativa no son la expresión de ella. ¿Usa uno las palabras "él viene" en la oración "espero que él venga" en otro sentido que en la afirmación "él viene"? ¿Qué es lo que hace que yo lo espere precisamente a él? Diversas definiciones de "esperar a una persona x". No es una experiencia ulterior la que decide qué esperamos. 'Tongamos la expresión de la expectativa en lugar de la expectativa misma." 269

93. La expectativa como una conducta preparatoria. "Una expectativa es un pensamiento." Por eso es distinto llamar al hambre un "deseo", es una hipó-tesis que sea precisamente eso lo que satisface el deseo. En Io he estado esperando todo el día", "esperar" no sig-nifica un estado persistente. 273

94. ¿Qué pasa cuando espero a alguien? ¿En qué consiste el proceso de querer comer una man-zana? 275





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95. Intención, intencionalidad. "El pensamiento de que p es el caso no presupone que es efectivamente el caso; sin embargo,- no puedo pensar que algo es rojo, si el color rojo no existe." Aquí se alude a la existencia de una muestra roja como parte de nuestro len-guaje. 277

96. Parece como si, de alguna manera, la intención vista desde el exterior no fuera nunca reconocida como inten-ción. Pero lo importante es que uno tenga que leer en un pensamiento que se trata del pensamiento de que tal y cual cosa es el caso. 279

97. Eso tiene que ver con el problema de si una máquina podría pensar. Es como cuando decimos: 'Ta voluntad no puede ser un fenómeno, porque todo fenómeno es algo que ocurre simplemente, no es algo que nosotros hagamos." Pero es seguro que también tienes experiencias cuando mueves voluntariamente el brazo, aunque los fenómenos del hacer y los del observar sean claramente distintos. Pero aquí hay casos muy diversos. 281

98. La intención parece interpretar, dar la interpretación definitiva. Pensemos en un lenguaje de signo 'abstracto', traducido a un lenguaje pictórico no ambiguo. Parecería no haber otras posibilidades de interpretación. Podríamos decir que no vi-vimos en el lenguaje de signos, sino en.el del cuadro pinta-do. Ejemplos: cuadro, cine, sueño. 283

99. Lo que ocurre no es que este símbolo ya no se pueda interpretar, sino que yo no interpreto. Imagino a N. La interpretación no acompaña a la imagen, sino que es el camino en el que se encuentra lo que le da a ésta su interpretación. 285

100. Queremos decir: "significar es esencialmente un pro-ceso mental, no un proceso de la materia inerte". -Aquí lo





que no nos satisface es la gramática del proceso, no el tipo específico de un proceso. 287

101. ¿No me proporciona el sistema de lenguaje un medio en el que la proposición ya no es algo inerte? "Aun cuando la expresión de un deseo sea el deseo, no todo el lenguaje se encuentra presente en esta expresión." Pero eso no es necesario. 289

102. No vemos en los gestos la sombra real de la realización, la sombra inequivoca o ya no susceptible de interpretación es adicionada. 291

103. Sólo cuando consideramos la expresión lingüística del deseo surge la apariencia de que mi deseo prefigura la re-alización. Porque es el deseo de que precisamente sea ése el caso. -En el lenguaje se encuentran deseo y realiza-ción. 293

104. "Una proposición no es una mera secuencia de soni-dos, es algo niás." -¿No veo la oración como parte de un sistema de consecuencias? 297

105. "Esta cosa extraña, el pensamiento." Nos parece ex-traño cuando decimos él conecta los objetos en la mente. -Estamos dispuestos a pasar de él a la realidad. "¿Cómo sería posible que el pensamiento tratara de la persona mis-ma?" Aqui me sorprendo de mi expresión lingüística, a la que por el momento no comprendo correctamente. 301

106. "Cuando pienso en lo que pasará mañana, me encuen-tro mentalmente en el futuro." De esta manera se piensa también que la serie infinita de los números cardinales se encuentra de alguna manera ante el ojo de nuestra mente, si es que podemos servirnos con sentido de esta expresión. Un experimento del pensamiento es como el proyecto de un experimento que no se realiza. 303

107. Y cuando decimos, "vista desde afuera, la intención no puede nunca reconocese como intención, etc." -Es decir, CONTENIDO 4t

no es algo que ocurre o que no ocurre, sino algo que ha-cemos. -Es casi como si se dijera: no podemos vernos ir aquí y allá, puesto que somos nosotros mismos quienes va-mos. Uno tiene realmente una experiencia visual particular cuando uno mismo va. 305

108. El cumplimiento de la expectativa no consiste en que ocurra una tercera cosa, digamos una sensación de satisfac-ción. 307

V111

109. Una descripción del lenguaje debe lograr lo mismo que el lenguaje.

Supongamos que se dice que uno puede inferir de la pro-posición el hecho que la verifica. -¿Qué puede inferirse de una proposición aparte de la proposición misma? La anticipación como sombra del hecho consiste en que podamos pensar ahora aquello que todavía no ha ocu-rrido. 311

110. No importa cuántos pasos intermedios intercale yo en-tre el pensamiento y su aplicación, a un paso intermedio sigue siempre, de manera inmediata, el siguiente, del mis-mo modo que la aplicación sigue al último paso intermedio. No podemos atravesar el puente hacia la ejecución (de una orden) antes de estar allí. 313

111. El cálculo del pensamiento se conecta con la realidad fuera del pensamiento. -De la orden a la realización hay un paso en una operacion. 313

112. Nos sorprendemos -por así decirlo- no de que al-guien conozca el futuro, sino que pueda hacer profecías en absoluto (correctas o equivocadas). 315





IX

113. ¿Es el carácter figurativo de los pensamientos una coin-cidencia con la realidad? ¿En qué sentido puedo decir que la proposición es una figura? 319

114. El sentido de la proposición, el sentido de la figura. -La muy distinta gramática de las expresiones: Esta figura representa a gente en una taberna de pueblo", esta figura representa la coronación de Napoleón." 321

115. Que la figura me diga algo consistirá en que reconozca en ella objetos de alguna agrupación característica. ¿Qué significa: "Este objeto me es familiar"? 323

116. "Veo lo que veo." Digo esto porque no quiero nombrar lo que veo. Quiero excluir de mi consideración de la fami-liaridad todo aquello que sea 'histórico'. La multiplicidad de lo que es familiar es la de descansar en lo que veo. 323

117. Comprender una pintura de género: ¿no reconoce-mos a las personas pintadas como personas, a los árboles pintados como árboles, etc.? La figura de un cuerpo humano así como el cuerpo huma-no mismo, son objetos familiares para nosotros, pero no se puede hablar aquí, de un reconocimiento. 325

118. El falso concepto de que reconocer consistirá invaria-blemente en la comparación de dos impresiones entre sí. %o podríamos hacer uso de las palabras si no reconociéra-mos esas mismas palabras así como los objetos que desig-nan." ¿Tenemos algún control de ese reconocimiento? 327

119. Esta forma que veo no es simplemente una forma, sino que se trata de una de las formas que conozco. -Pero no es como si yo comparara el objeto con una figura que estuviera a su lado, sino como si coincidiera con la figura. Veo sólo una cosa, no dos. 329





CONTENIDO 51

120. "Este rostro tiene una expresión bien definida." Se bus-can palabras y se siente que aquí el lenguaje común es de-masiado tosco. 331

12 1. Que la figura me diga algo reside en sus formas y co-lores. 0 bien me cuenta algo: requiere, por así decirlo, de palabras, y yo comparo la figura con una combinación de formas lingüísticas. Que una secuencia de signos me diga algo no reside en que- me cause esta impresión. "Algo es una proposición solamente en un lenguaje." 331

122. Tenguaje' son los lenguajes. -Los lenguajes son sis-temas. Llamo "proposiciones" a las unidades de los lenguajes. 333

123. Por supuesto cuando leo una historia no me preocupo en absoluto por un sistema de lenguajes. 335

124. Podríamos imaginar un lenguaje en cuyo uso nojuga-ra ningún papel la impresión que tenemos de los signos. Lo que llamo "proposición" es una posición en eljuego del lenguaje. Pensar es una actividad, como calcular. 335

125. Un enigma pictórico. ¿En qué medida puede decirse que la figura nos dice ahora, después de su resolución algo que antes no nos decía? 337

126. La impresión es una cosa y la determinación de la im-presión es otra distinta. La impresión de familiaridad sería tal vez lo característico de la determinación que tiene cada impresión fuerte. 341

127. ¿Puedo dejar de tener la impresión de familiaridad individual donde existe y tenerla donde no existe? -La dificultad no es psicológica. Nosotros no hemos determinado lo que esto quiere decir. ¿Puedo observar una palabra impresa en español y verla como si no hubiera aprendido a leer?





CONTENIDO 53

Pero puedo adscribir sentido a una forma que no lo tiene. 341

128. Podemos leer valor en un rostro y decir: "El valor le sienta bien de nuevo a este rostro." -Esto se encuentra rela-cionado con "un adjetivo atributivo está de acuerdo con el sujeto". ¿Qué es lo que hago cuando interpreto una sonrisa en oca-siones como amistosa y en ocasiones como hostil? -Esto se encuentra relacionado con la oposición entre decir y sig-nificar. 345

129. El ojo amistoso, la boca amistosa, el movimiento de la cola de un perro, son símbolos primarios de amabilidad: son parte de los fenómenos que llamamos amabilidad. Si uno quiere imaginarse otras manifestaciones como expre-sión de la amabilidad, también descubre esos símbolos en ellas. No es que pueda imaginarme que esta persona mude su rostro por uno amable, pero sí puedo pensar que pueda convertirse en un rostro tal de una manera definida. Piénsese en el carácter multiforme de lo que llamamos Ien-guaje". Lenguaje de palabras, lenguaje pictórico, lenguaje de gestos, lenguaje de sonidos. 349

130. `Este objeto me es familiar'. Es como si dijera: 'tengo su configuración en mi catálogo'." Aquí se supone que la figura en el catálogo nos es familiar. El estuche en mi mente como "fÓrma de la imaginación". El paradigma ya no se presenta como un objeto ante mi mente, lo que quiere decir que no tenía en absoluto sentido hablar de un paradigma. 'Ta familiaridad: el acomodamiento de un objeto a un es-tuche." -Esto no es lo mismo que comparar lo que se ha visto en una copia. El problema es: ¿Qué reconozco como qué? pues "reconocer una cosa como ella misma" no significa nada. 351





CONTENIDO 55

131. La memoria comparada con un cuaderno de notas. ¿Cómo leí de una imagen del recuerdo que ayer estuve así junto a la ventana? ¿Qué es lo que te hizo estar tan segu-ro cuando dijiste esas palabras? nada; estaba seguro.¿Cómo reacciono ante un recuerdo? 355

,132. Operar con signos escritos. -Operar con "figuras de la imaginación". La actitud hacia una figura (hacia un pensamiento) es lo que la (lo) relaciona con la realidad. 357

X

133. Las reglas gramaticales determinan el significado y no son responsables de ninguno al que pudieran contradecir. ¿Porqué no llamo arbitrarias a las reglas de la cocina, y por qué tengo inclinación a llamar arbitrarias a las reglas de la gramática? No llamo correcto a un argumento simplemente porque tie-ne las consecuencias deseadas. Las reglas de la gramática son arbitrarias en el mismo senti-do en que lo es la elección de una unidad de medida. 361

134. ¿No asocia la gramática los colores primarios porque existe entre ellos una especie de semejanza? 0, de cualquier manera, ¿los colores en contraposición a las formas y a los tonos? Las reglas de la gramática no puedenjustificarse mostrando que su aplicación hace coincidir representación y realidad. Analogía entre gramática yjuego. 363

135. El lenguaje considerado como parte de un mecanismo psicológico. No hago uso de "ése es el signo para el azúcar" de la misma manera que "si oprimo este botón, obtengo un terrón de azucar". 367

136. Si comparamos la gramática con un teclado mediante el cual, haciendo presión sobre distintas combinaciones de





CONTENIDO 3 1

teclas, puedo dirigir a una persona, ¿qué es lo que en este caso corresponde a la gramática del lenguaje~ Si emitir una combinación 'sin sentido' de palabras tiene el efecto de hacer que otra persona me mire, no llamo por eso a la combinación un orden de mirarme. 369

137. El lenguaje no se encuentra definido para nosotros co-mo un arreglo que cumple una función determinada. 371

138. La gramática consiste en convenciones -por ejemplo en una tabla. Ésta podría ser parte de un mecanismo. Pero es la relación y no el efecto lo que determina el significado. ¿Puede hablarse de una gramática cuando el lenguaje ha sido enseñado por puro adiestramiento? 373

139. También me permito inventar conexiones causales pa-ra los mecanismos del lenguaje. Inventar un teclado podría significar inventar algo que ten-ga el efecto deseado; pero también podría significar idear nuevas formas que fueran seme antes a las antiguas de di-J versas maneras. Un signo existe siempre para seres vivientes. 375

140. Invención de un lenguaje -invención de un instru-mento- invención de un juego. Si pensamos en un propósito para eljuego de ajedrez -por ejemplo, la diversión- entonces las reglas no son arbitra-rias. Lo mismo ocurre en la elección de una unidad de me-dida. No se puede decir: "Sin el lenguaje no podría haber co-municación entre nosotros." El concepto de lenguaje está contenido en el concepto de comunicación. 377

141. La filosofla son los problemas filosóficos. Lo que les es común se extiende tanto como el elemente común entre los diferentes ámbitos de nuestro lenguaje. Algo que a primera vista parece una proposición y que no lo es. Algo que parece un diseño de una aplanadora y que no lo es. 379





CONTENIDO 59

142. ¿Estamos dispuestos a llamar 1enguaJe" a una serie de señales independientes entre sí? Imaginemos un diario que se lleva con señales. -¿Se dan explicaciones que relacionen las señales con otro lenguaje? Un lenguaje que consista en órdenes. -No diríamos que una serie de tales señales nos permitiría dey¡var una figura del movimiento de la persona que las obedece, a menos que, además de las señales hubiera lo que uno llamaría una regla general de traducción en el dibujo. La gramática expliCa el significado de los signos y de esta manera hace pictórico el lenguaje. 381

Apéndice

1. Complejo y hecho. 389 2. Concepto y objeto, propiedad y sustrato. 395 3. Objeto. 407 4. Proposición elemental. 411

5. ¿Es el tiempo algo esencial a las proposiciones? Compa-ración entre tiempo y funciones de verdad. 421

6. La naturaleza de las hipótesis. 429

7. Probabilidad. 439

8. El concepto "aproximadamente". El problema del'mon-tón'. 463

Parte 11 Acerca de la lógica y las matemáticas

1. Inferencia lógica

1. ¿Sabemos que de q se sigue p porque comprendemos las proposiciones?, ¿da lugar un sentido a la elección de impli-cación? 475





CONTENIDO 61

2. "Si p se sigue de q, p debe estar de alguna manera invo-lucrada cuando se piensa q." 483

3. El caso de un número infinito de proposiciones que se siguen de una sola. 489

4. ¿Puede mostrar una experiencia que una proposición se sigue de otra? 499

11. Generalidad

5. La proposión "el círculo está en el cuadrado" de algu-na manera es independiente de la asignación de una posi-ción particular (en cierto sentido no tiene nada que ver con ella). 503 6. La oración "el círculo está en el cuadrado" no es una disyunción de casos. 511 7. Lo inapropiado de la notación de Frege y Russell para la generalidad. 519

8. Crítica de mi concepción anterior de la generalidad. 525

9. La explicación de la generalidad mediante ejemplos. 529

10. La ley de la composición de una serie, etc. 549

111. Fundamentos de las matemáticas

11. Las matemáticas comparadas con unjuego. 567 12. No existe la metamatemática. 581 13. Pruebas de relevancia. 587 14. Pruebas de consistencia. 595

15. La fundamentación de la aritmética en la que se prepara a ésta para sus aplicaciones (Russell, Ramsey). 601





CONTENIDO 63

16. La teoría de la identidad de Ramsey. 619

17. El concepto de aplicación de la aritmética (matemá-ticas). 627

IV Acerca de los números cardinales

18. Tipos de números cardinales. 631 19. 2 + 2 = 4. 653 20. Enunciados numéricos en las matemáticas. 685

21. Igualdad de números. Igualdad de longitudes. 691

V. La prueba matemática

22. Cuando, en otros casos, estoy buscando algo, puedo des-cribir el hallazgo incluso antes de que tenga lugar; ocurrre algo distinto cuando busco la solución de un problema ma-temático. Expediciones matemáticas y expediciones polares. 70

23. La prueba y la verdad y la falsedad de las proposiciones matemáticas. 721

24. Si quieres saber qué se demostró, ve la prueba. 727

25. Los problemas matemáticos. Tipos de problemas. Bús-queda. "Proyectos" en las matemáticas. 743

26. La prueba de Euler. 755

27. La trisección de un ángulo, etcétera. 763

28. Buscar y ensayar. 775





CONTENIDO 65

VI. Pruebas inductivas. Periodicidad.

29. ¿En qué medida unaproposición es demostrada por una prueba por inducción? 779

30. La prueba recursiva y el concepto de proposición. ¿Muestra una prueba que una proposición es verdadera y que su contraria es falsa? 783

31. Inducción, (x). Ox y (3x). Ox. ¿En qué medida muestra una prueba que la proposición general es verdadera y que la existencial es falsa? 789

32. ¿Hay un paso adicional hacia la generalización a partir de la escritura de la prueba recursiva? ¿No dice el esquema de la recursión todo 19 que había qué decir? 799

33. ¿En qué medida merece una prueba recursiva el nom-bre de "prueba"? ¿En qué medida se encuentra justifica-do un paso efectuado según el paradigma A por la prueba de B. 805

34. La prueba recursiva no reduce el número de leyes fun-damentales. 839

35. Periodicidad 1/3 = 0, 3. 843

36. La prueba recursiva como una serie de pruebas. 849

37. Ver o concebir un signo de una cierta manera. Des-cubrir un aspecto de una expresión matemática. "Ver una expresión de una manera particulan" Señales de énfasis. 863

38. La prueba por inducción, aritmética y álgebra. 885

VII. El infinito en las matemáticas

39. Generalidad en la aritmética. 891





CONTENIDO 67

40. Acerca de la teoría de conjuntos. 909 41. La concepción extensional de los números reales. 931 42. Tipos de números irracionales. (7r', P, F) 939 43. Números decimales irregulares infinitos. 955

Nota del editor. 961





1

1. ¿Cómo puede hablarse de 'comprender' y 'no compren-der' una proposición? Qué, ¿una proposición no es tal sólo cuando la comprendemos?

¿Tiene sentido señalar un grupo de árboles y preguntar: "¿comprendes lo que dice este grupo de árboles?". En gene-ral no. Pero, ¿no podríamos expresar un sentido mediante una ordenación de árboles? ¿No podría esa ordenación ser un lenguaje cifrado?

Se llamaría entonces 'proposiciones' a las ordenaciones de árboles que uno comprende, pero igualmente a otras que uno no comprende, con tal de que se suponga que quien los plantó las comprendía.

"¿No empieza la comprensión sólo con la proposición, :on una proposición completa? ¿Puede comprenderse la mi-,ad de una proposición?" -La mitad de una proposición ao es una proposición completa. Pero tal vez podamos en-tender lo que esta pregunta quiere decir de la manera si-guiente: supongamos que el movimiento del caballo en el juego de ajedrez se realiza siempre mediante dos movimien-tos de la pieza, uno recto y uno perpendicular. Podríamos entonces decir que "en eljuego de ajedrez no existe la mi-tad de un movimiento del caballo", queriendo decir con ello que la relación entre la mitad del movimiento del caballo y un movimiento completo no es la misma que la que existe entre la mitad de un panecillo y un panecillo entero. Que-remos decir que no es una diferencia de grado.

Es extraño que la ciencia y las matemáticas hagan uso de las proposiciones, pero que no digan nada acerca de la comprensión de esas proposiciones.

2. Consideremos la comprensión como lo esencial y los sig-nos como algo secundario. -Por lo demás, ¿para qué tener signos en absoluto? Si se piensa que es sólo para hacerse entender por otros, entonces es muy probable que el signo sea visto como una medicina que ha de producir en otras personas el mismo estado que en mí mismo.





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Supongamos que la pregunta es "¿qué quieres decir con ese movimiento de la mano?" y la respuesta: "quiero decir que debes irte". En ese caso, no hubiera sido más correcto responder: "quiero decir lo que quiero decir con la oración 'debes irte"'. Cuando Frege habla en contra de la concepción forma-lista de la aritmética, lo que dice es aproximadamente esto: estas explicaciones irrelevantes de los signos son ociosas una vez que comprendemos los signos. Y comprender sería casi como ver una figura, de la cual se siguen todas las reglas, una figura que las hace comprensibles a todas. Frege parece no ver, sin embargo, que la figura misma sería otro signo, o un cálculo que nos explica lo escrito.

Lo que denominamos "comprensión de un lenguaje" es con frecuencia algo parecido a la comprensión que tenemos de un cálculo cuando conocemos su historia o su aplicación práctica. Y también en este caso nos encontramos con un simbolismo que podemos abarcar fácilmente en lugar de uno que nos es extraño. -Supongamos que alguien hu-biera aprendido el juego del ajedrez originalmente como un juego escrito y que sólo después le hubiera sido mos-trada la Interpretación' del ajedrez con el tablero. "Comprender" quiere decir en este caso algo similar a édtener una visión global".

Cuando doy a alguien una orden, me b , asta por completo con hacer señas a esa persona. Y si recibo una orden, no diría nunca: "ésas son sólo palabras, debo llegar a lo que hay detrás de ellas". Y si hubiera preguntado algo a alguien y me da una respuesta, estoy satisfecho -eso era precisa-mente lo que esperaba- y no objeto: "eso es sólo una res-puesta".

Pero si se dice: "&ómo sé lo que él quiere decir si sólo veo los signos que produce?" -entonces digo "¿cómo ha de saber él lo que quiere decir, si no tiene mas que sus signos?".

Lo que es hablado puede explicarse únicamente a través del lenguaje, por lo que el lenguaje mismo no puede, en este sentido, ser explicado.





EL SENTIDO DE LA PROPOSICIóN 1 75

El lenguaje debe hablar por sí mismo.

3. Puede decirse que el significado se desprende de¡ len-guaje; pues lo que la proposición significa es dicho de nuevo por otra proposición.

"¿Quéquisiste decir con esas palabras?" "¿Quisiste signi-Iw-ar esas palabras?" La primera pregunta no es una especi-ficación más precisa de la segunda. La primera se responde mediante una proposición que sustituye a la proposición no comprendida. La segunda pregunta es como ésta: "¿dijiste eso en serio o en broma?". Compárese con ello el caso: "¿quisiste decir algo con este movimiento de la mano? -y de ser así, ¿qué?".

En algunas de sus aplicaciones, las palabras "compren-der", "significar" se refieren a una reacción psicológica que tiene lugar al oír, leer, emitir, etc. una oración. En este caso, comprender es el fenómeno que ocurre cuando oigo una oración en un lenguaje que me es familiar, y no cuando la oigo en un lenguaje extraño. El aprendizaje del lenguaje determina su comprensión. Pero eso pertenece a la historia de las reacciones. -La com-prensión de una oración es algo que me sucede, como oír una oración; y acompaña al oír.

Puedo hablar de 'experimentar' una oración. %o sólo estoy diciendo algo, también quiero significar algo con ello." Si consideramos lo que pasa en nosotros cuando significa-mos palabras (más allá del decir puramente verbal), nos pa-rece como si algo estuviera acoplado a estas palabras que, de otra manera, funcionarían en el vacío. Como si estuvieran conectadas con algo dentro de nosotros.

4. Comprender una oración tiene más afinidad con la com-prensión de una pieza de música de lo que uno creería. ¿Por qué esos compases deben ser tocados precisamente así? ¿Por qué quiero producir precisamente esta figura de variación de la intensidad del sonido y del ritmo? -Me gustaría decir: "porque sé lo que todo ello quiere decir". Pero, ¿qué es lo que todo ello quiere decir? -No sabría





EL SENTIDO DE LA PROPOSICIóN 1 77

decirlo. Como explicación podría únicamente traducir la figura musical a la figura de otro proceso, y dejar que una figura aclarara la otra.

Podemos también comparar la comprensión de una ora-ción con lo que llamamos comprensión de un cuadro. Pen-semos en una naturaleza muerta e imaginemos que no somos capaces de verla como una representación espacial, y que vemos sólo manchas y líneas sobre el lienzo. Podemos decir en este caso: "no comprendemos el cuadro". Pode-mos, sin embargo, decir esto mismo en otro sentido cuando, no obstante ver el cuadro espacialmente, no reconocemos en los objetos espaciales cosas que nos son familiares (libros, animales, botellas). Supongamos que el cuadro es una pintura de género y que la gente que allí aparece tiene una longitud aproximada de una pulgada. Si en alguna ocasión hubiera visto perso-nas de ese tamaño, seria capaz de reconocerlas en este cua-dro y considerar a éste como su representación en tamaño natural. En ese caso, mi experiencia visual del cuadro sería distinta de la que tengo cuando veo el cuadro de la manera normal como una representación en miniatura, aunque la ilusión de la visión espacial es en ambos casos la misma. -Pero la visión de personas reales de una pulgada de alto se expone aquí sólo como una posible causa de la expe-riencia visual; aparte de esto, la experiencia es indepen-diente. De manera similar, el dibujo de un cubo es tal vez únicamente visto por quien ya ha visto muchos cubos rea-les; pero la descripción de la presentación espacio-visual no contiene nada que diferencie un cubo real de uno pintado. Las diferentes experiencias que tengo cuando veo un cuadro primero de una manera, más tarde de otra, son comparables a la experiencia que tengo cuando leo una oración y la comprendo y luego la leo sin comprenderla. (Recordemos qué es lo que ocurre cuando alguien lee una oración con una entonación equivocada, no compren-diéndola, percatándose luego de cómo ha de ser leída.)





EL SENTIDO DE LA PROPOSICIóN 1 79

(Ver un reloj como un reloj, es decir, como una carátula con manecillas, es similar a ver a Orión como un hombre que marcha por el firmamento.)

5. Es curioso: nos gustaría explicar la comprensión de un gesto como una traducción a palabras, y la comprensión de palabras como una traducción a gestos. Y en verdad explicamos palabras mediante un gesto y un gesto mediante palabras. Por otra parte, decimos "comprendo este gesto" en el mismo sentido que "comprendo este tema", "me dice algo" y lo que esto quiere decir es: al seguirlo, tengo una expe-riencia particular.

Consideremos la diférencia que ocasiona en la compren-sión de una oración que una palabra en ella sea percibida primero como agrupada con una palabra y luego con otra. Podría haber dicho: la palabra es concebida, comprendida, vista, pronunciada primero como si perteneciera al mismo grupo que una palabra y después que otra.

Podemos entonces llamar una'proposición'a aquello que se concibe primero de una manera y luego de otra; pero igualmente a las maneras mismas de concebir. Ésta es una fuente de confusiones.

Leo una oración tomada en medio de un relato: "después de que él había dicho esto, la dejó como había hecho el día anterior". ¿Comprendo la oración? -No es muy fácil dar una respuesta. Es una oración en español y en esa medida la comprendo. Sabría cómo puede ser usada, podría in-ventar un contexto para ella. Y, no obstante, no la com-prendo en el sentido en que lo haría si hubiera leído el relato. (Compárense diversosjuegos del lenguaje: descrip-ción de un estado de cosas, invención de un relato, etc. ¿Qué es en uno y otro caso una oracion significativa?)

¿Comprendemos los poemas de Christian Morgenstern o el poema 'Jabberwocky" de Lewis Carroll? Se evidencia aqui que el concepto de comprensión es fluido.





EL SENTIDO DE LA PROPOSICIóN 1 si

6. Supongamos que se me da una oración en un código que no me es fa~miliarjunto con la clave para descifrarla. Enton-ces, en cierto sentido, se me ha dado todo lo que se requiere para la comprensión de la oración. Y, sin embargo, respon-dería a la pregunta de si comprendo la oración: "primero la tengo que descifrar", y una vez que la tuviera ante mí como una oración descifrada en español, diría: "ahora la comprendo". Cuando se hace la pregunta: "¿en qué momento de la traducción al español comienza la comprensión?", podemos observar la esencia de lo que llamamos "comprensión".

Digo la oración: "yo veo allí una mancha negra"; pero las palabras son arbitrarias: las sustituyo, pues, una tras otra, por las seis primeras letras del alfabeto. Esa oración dice ahora: "abcdef ". Pero es claro que no puedo -como a uno le gustaría decir- pensar de inmediato el sentido de la oración anterior en la nueva expresión. Podría decirlo también de esta manera: no estoy acostumbrado a decir'a' en lugar de 'yo', 'b' en lugar de 'veo', Y en lugar de 'allr, etc. Pero no quiero decir que no estoy acostumbrado a aso-ciar de inmediato la palabra 'yo' con el signo V, etc., sino que no estoy acostumbrado a usar 'a' en lugar de 'yo'.

"Comprender una oración" puede querer decir: "saber lo que la oración dice", esto es, poder responder a la pre-gunta '¿qué dice esta oración?'.

Es frecuente la concepción de que podemos exhibir nues-tra comprensión sólo de una manera imperfecta; que, por así decirlo, la podemos señalar desde, lejos o acercarnos a ella, pero nunca tocarla con la mano, y que la última cosa no puede nunca ser dicha. -Decimos: 9a comprensión es algo distinto de la expresión de la comprension. La com-prensión no puede exhibirse; es algo interno, espiritual". -0 bien: "no importa qué haga para exhibir la compren-sión, ya sea que repita la , explicación de una palabra, o que ejecute una orden como signo de que la he comprendido, estas acciones no deben ser interpretadas como pruebas de comprensión". De manera análoga, también decimos: "no





EL SENTIDO DE LA PROPOSICIóN 1 83

puedo mostrar a otra persona mi dolor de muelas; y no pue-do probarle que tengo ese dolor". Pero se supone que la im-posibilidad de la que aquí se habla es una imposibilidad lógica. "¿No es el caso que la expresión de la comprensión sea siempre una expresión incompleta?" Esto significa, su-pongo, una expresión a la que hace falta algo, algo que es, no obstante, esencialmente inexpresable, pues de otra ma-nera podría yo encontrar una mejor expresión para ello. Y "esencialmente inexpresable" significa que no tiene sen-tido hablar de una expresión más completa.

No nos interesan los procesos psicológicos que sabemos por experiencia que acompañan a una oración. Lo que en cambio sí nos interesa es la comprensión que se encuentra depositada en una explicación del sentido de la oración.

7. Para entender la gramática de la palabra "significar", de-bemos preguntarnos cuál es el criterio para que una ex-presión signifique de este modo. ¿Qué es lo que debería ser considerado. como un criterio de significado?

La respuesta a la pregunta "¿qué se quiere decir con eso?" establece la relación entre dos expresiones lingüísticas. La pregunta es tambien una pregunta acerca de esta relación.

El proceso que llamamos comprensión de una oración o de una descripción es en ocasiones una traducción de un simbolismo a otro; trazar una figura, copiar algo o traducir a otro modo de representación. Comprender la descripción quiere decir, entonces, ha-cerse una imagen de lo descrito. Y el proceso es parecido al de hacer un dibujo de acuerdo con una descripción.

Decimos también: "comprendo exactamente esta figura, podría modelarla en barro".

8. Hablamos de la comprensión de una oración como con-dición para poder aplicarla. Decimos: "no puedo seguir una orden si no la comprendo" o también: "no puedo se-guirla antes de comprenderla". ¿Debo realmente comprender una oracion para poder actuar de acuerdo con ella? "Por supuesto, de otra manera





EL SENTIDO DE LA PROPOSICIóN 1 85

no sabrías qué es lo que tienes que hacer." -Pero, ¿de qué me sirve este saber? ¿No hay, de nuevo, un trecho entre saber y* hacer? "Pero debo comprender una orden para poder actuar de acuerdo con ella" -el "debo" es aquí sospechoso. Si se trata de una necesidad lógica, entonces la oración es una observación gramatical. Aquí podría preguntarse: ¿cuánto tiempo antes de obe-decer la orden debes haberla comprendido? -Pero la pro-posición "debo comprender la orden antes de poder actuar de acuerdo con ella" tiene sentido; sólo que no un sentido metalógico. Y 'comprender' y 'significar' no son concep-tos metalógicos.

Si "comprender una 'oración" quiere decir actuar de al-guna manera de acuerdo con ella, entonces la comprensión no puede ser la condición para que actuemos de acuerdo con ella. Pero la experiencia bien puede mostrar que la con-ducta específica de la comprensión es una condición previa para la obediencia de una orden.

"No puedo ejecutar la orden porque no comprendo lo que quieres decir. -Sí, ahora te comprendo." -¿Qué su-cedió cuando de pronto comprendí? Aquí hay muchas po-sibilidades. Por ejemplo: la, orden podria haber sido dada en un lenguaje que me es familiar, pero con una falsa ento-nación, y de pronto se me ocurrió la entonación correcta. En tal caso, podría decirle a una tercera persona: "ahora lo comprendo. Él quiere decir que..." y entonces repe-tiría la orden con la entonación justa. Y aprehendiendo la oración familiar, habría comprendido la orden. Pienso que yo no tendría que aprehender primero un sentido abs-tracto. 0 bien: habría comprendido la orden en ese sen-tido, y ésta sería entonces una oración correcta en español, pero parecería absurda. En tal caso, yo diría: "no te com-prendo; no puedes querer decir eso". Pero entonces se me ocurriría una interpretación más comprensible. Antes de la comprensión pudieron pasar por mi mente varias interpre-taciones, o sea, varias explicaciones, por una de las cuale,, me decidí después.





EL SENTIDO DE LA PROPOSICIóN 1 87

(Comprender, cuando el distraído se ha vuelto hacia la izquierda a la orden de "¡a la derec4aP' y ahora, pegándose en la frente, dice: "iah!, ¡a la derecha!", girando a la dere-cha.)

9. Supongamos que la orden de formar el cuadrado de una serie de números se da escrita en la forma de una tabla como la siguiente:

["explorer.exe" "C:\BD-Dir\55-W\CANON\gramatica87.jpg"]

-Nos parece como si a través de la comprensión agregá-ramos algo a la orden, algo que llena el hueco entre or-den y ejecución. De tal manera que podríamos responder a alguien que dijera: Ia comprendes, así que no es incom-pleta"; "sí, la comprendo, pero sólo porque agrego algo, a saber, la interpretación". -Pero, ¿qué es lo que te hace dar precisamente esta interpretación? ¿Es la orden misma? En ese caso, ya era inequívoca, pues demandaba esta interpre-tación. ¿0 es la interpretación algo que añadiste de manera arbitraria? Entonces lo que comprendiste no fue la orden, sino lo que hiciste de ella.

(Al pensar filosóficamente vemos problemas donde no los hay. La filosofia debe mostrar la inexistencia de, tales pro-blemas.)

Pero una interpretación es algo que se da en signos. Es esta interpretación en contraposición a otra (que se desarro-lla de manera distinta). Si se dijera: "toda oración aún re-quiere de una interpretación", eso significaría: ninguna oración puede ser comprendida sin algo adicional.

A veces, por supuesto, interpreto signos, doy a los signos una interpretación, ¡pero eso no sucede siempre que com-prendo un signo! (Si alguien me pregunta "¿qué hora es?", no se da en mi interior un trabajo de interpretación; senci-llamente reacciono ante lo que veo y oigo. Si alguien saca un cuchillo y lo dirige hacia mí, no digo: Interpreto esto como una amenaza".)





EL SENTIDO DE LA PROPOSICIóN 1 89

10. "Comprender una palabra" puede querer decir: saber cómo se usa, poder aplicarla. "¿Puedes levantar esta pelota?" "-Sí." Trato entonces de hacerlo y no lo logro. Quizá diré, en tal caso: "#w equi-voqué, no puedo". 0 quizá: "ahora no puedo porque es-toy muy cansado; pero cuando dije que podía, realmente podía". De manera similar: "pensé que podíajugar ajedrez, pero ya lo olvidé" o, por otra parte: "cuando dije 'puedo jugar ajedrez', podía realmente hacerlo, pero ahora se me borró todo de la memoria". Pero, ¿cuál era el criterio de mi capacidad en aquel tiempo particular? -¿Cómo sabía que podía hacerlo? A ello se respondería: "siempre pude levan-tar un peso como ése", "lo había levantado un momento an-tes", "jugué ajedrez no hace mucho tiempo y mi memoria es buena", "acababa de recapitular las reglas", etc. Lo que considero como una respuesta a esa pregunta me mostrará de qué manera uso la palabra "poder". Saber, poder, capacidad es lo que llamaríamos un estado. Comparemos entre sí proposiciones que describen estados, cada una en un sentido distinto: "Desde ayer tengo un dolor de niuelas." "Lo extraño desde ayer." "Lo estoy esperando desde ayer." "Desde ayer supe que viene." "Desde ayer puedojugar ajedrez." ¿Puede decirse: "desde ayer supe ininterrumpidamente que viene"? ¿En cuáles de las oraciones anteriores puede in-tercalarse con sentido la palabra "ininterrumpidamente"?

Si llamamos al conocimiento un. "estado", debemos en-tonces hacerlo en el sentido en el cual hablamos del estado de un cuerpo o de un modelo fisico. Por lo tanto, también en un sentido fisiológico o en el de una psicología que ha-bla de estados inconscientes de un modelo mental. Y cier-tamente nadie objetaría esto; pero en ese caso tiene todavía que ser claro para uno que se ha pasado del terreno gra-matical de los "estados conscientes" a un terreno gramatical distinto. Puedo, sin duda, hablar de un dolor de muelas in-consciente, si es que la oración "tengo un dolor de muelas





EL SENTIDO DE LA PROPOSICIóN 1 91

inconsciente" significa algo así como "tengo un diente malo que no me duele". Pero la expresión "estado consciente" (en su sentido anterior) no tiene la misma relación gramati-cal con la expresión "estado inconsciente" que la que tiene la expresión "una silla que veo" con "una silla que no veo porque está detrás de mí".

En lugar de "saber algo" podemos decir: "guardar una hoja de papel en la que está escrito".

Si "comprender el significado de una palabra" quiere de-cir conocer las posibilidades gramaticales de su aplicación, puedo preguntar: "¿cómo puedo saber lo que quiero decir con una palabra en el momento en que la emito? Despues de todo, no puedo tener en la cabeza al mismo tiempo todos los modos de empleo de una palabra".

Puedo tener en la cabeza todas las posibilidades de apli-cación de una palabra en el mismo sentido en que el juga-dor de ajedrez tiene en la cabeza todas las reglas del juego de ajedrez, e igualmente el alfabeto y las tablas de multipli-car. El conocimiento es la reserva hipotética a partir de la cual fluye el agua visible.

11. No debemos pensar que cuando comprendemos o significamos una palabra tiene lugar un acto de aprehensión instantánea, por así decirlo, no discursivo, de la gramática. Como si pudiera ser bebida completamente de un solo trago.

Es como si yo dispusiera herramientas en la caja de avíos del lenguaje para un uso futuro.

"Puedo usar la palabra 'amarillo"' es similar a: "sé cómo mover al rey en el juego de ajedrez".

Y aquí en el ajedrez podemos encontrar nuevamente la ambigüedad de la palabra "comprender". En general, al-guien que conoce el juego tiene, al observar una partida de ajedrez, una experiencia distinta cuando se mueve una pieza que alguien que observa la misma partida sin com-prender el juego. (Y su experiencia es también diferente de la de alguien que no sabe en absoluto que se trata de un





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juego.) Podemos también decir que es el conocimiento de las reglas del ajedrez lo que diferencia al primer espectador del segundo y también, por lo tanto, que es el conocimiento de las reglas lo que hace que el primer espectador tenga la experiencia particular que tiene. Pero esta experiencia no es el conocimiento de las reglas. Sin embargo, nos inclina-mos a llamar "comprensión" a ambos.

La comprensión del lenguaje, como la de unjuego, pa-rece como un trasfondo en relación con el cual una oración particular adquiere significado. Pero esta comprensión, el conocimiento del lenguaje, no es un estado de conciencia que acompañe a las oraciones del lenguaje. Ni siquiera en el caso en que una de sus consecuencias fuera un estado de ese tipo. Es más bien como la comprensión, como el domi-nio de un cálculo, algo similar a poder multiplicar.

12. Supongamos que se pregunta: ¿en qué momento sa-bes cómo jugar ajedrez? ¿Siempre? ¿0 solamente mientras dices que puedes hacerlo? ¿0 solamente mientras mueves una pieza? ¡Qué raro que saberjugar ajedrez requiera tan poco tiempo y que una partida requiera tanto! (San Agustín: "¿cuándo mido un periodo de tiempo?".)

Podría parecernos como si las reglas gramaticales fueran en algún sentido el análisis de todo aquello que experimen-tamos al usar una palabra.

A fin de tener mayor claridad sobre la gramática de la palabra "comprencler", preguntemos: ¿cuándo comprende-mos una oración? ¿Cuando la hemos enunciado por com-pleto o mientras la enunciamos? ¿Es la comprensión un proceso articulado similar a la enunciación de la oración?, y ¿corresponde su articulación a la de la oración o bien es no articulada y acompaña a la oración de manera similar a como la nota de un pedal acompaña a una melodía?

¿Cuánto tiempo requiere comprender una oración? Y si comprendemos una oración durante una hora, ¿em-pezamos siempre de nuevo?





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13. El ajedrez está caracterizado por sus reglas (por la lista de sus reglas). Si defino el juego por sus reglas (y lo dife-rencio del juego de damas), éstas pertenecen a la gramá-tica de la palabra "aJedrez". ¿Significa esto que quien use con sentido la palabra "aJedrez" debe tener en mente una definición de ésta? Ciertamente no. Sólo dará una si se le pregunta lo que entiende por "aJedrez". Supóngase que ahora pregunto: "¿a qué te referías al de-cir la palabra?". Si me responde: "me refería aljuego que hemosjugado tan frecuentemente", etc., sé que esta expli-cación no estaba de ningún modo en su mente cuando usó la palabra, y que no estaría dando respuesta a mi pregunta en el sentido de decirme lo que "ocurría en su interior" al decirla.

Lo que hace quien interpreta o comprende un signo en tal o cual sentido es dar un paso en un cálculo (algo parecido a hacer una cuenta). Hace aproximadamente lo que hace cuando expresa su interpretación.

Por "pensamiento" a veces se entiende un proceso psi-cológico particular que puede acompañar a la enunciación de una oración y, a veces, la oración misma en el sistema del lenguaje.

"Dijo esas palabras, pero no pensó en nada al decirlas." "-Sí, pensé en algo al decirlas." "¿En qué?" "-Bueno, en lo que dije."

Cuando se escucha el enunciado "esta oración tiene sen-tido", no puede realmente preguntarse: "¿cuál?". De igual manera que cuando se escucha la afirmación: "esta combi-nación de palabras es una oración", no puede preguntarse: "¿qué oración?".





11

14. ¿Puedo describir de otra manera lo que las reglas gra-maticales dicen acerca de una palabra, a saber, describiendo el proceso que tiene lugar cuando algo se comprende? Supóngase que la gramática es, por ejemplo, la geometría de la negación. ¿Puedo remplazarla por la descripción de lo que, por así decirlo, se encuentra detrás de la palabra "no" cuando ésta es aplicada? Decimos: "quien comprende la negación sabe que la do-ble negación da lugar a una afirmación".

Eso suena a algo así como: "carbón y oxígeno produ-cen ácido carbónico". Pero en realidad la doble negación no produce nada, sino que ella misma es algo. Aquí hay algo que nos produce la ilusión de un hecho de la fisica. Como si observáramos el resultado de un proceso lógico, mientras que el único resultado es un resultado del proceso flisico.

Nos gustaría decir: Ia negación tiene la propiedad de producir una afirmación cuando es doble". Pero la regla no describe de una manera más detallada la negación, sino que la constituye. La negación tiene la propiedad de negar tal y cual oración de acuerdo con la verdad. De manera análoga, un círculo (pintado, por ejemplo, so-bre una superficie plana) tiene la propiedad de estar aquí o allá, de tener cierto color, de ser bisectado por una línea (la división entre dos colores), etc. Pero no tiene las propieda-des que la geometría parece adscribirle (a saber, poder tener esas propiedades). De igual manera, el número uno no tiene la propiedad de dar lugar al dos cuando se añade a sí mismo.

15. La geometría no habla más acerca de cubos que la lógica acerca de la negación. La geometría define la forma de un cubo, pero no la des-cribe. Si la descripción de un cubo dice que éste es rojo y duro, entonces Ia descripción de la forma de un cubo' es una oración similar a `esta caja tiene la forma de un cubo".





EL SENTIDO DE LA PROPOSICIóN 11 99

Pero, ¿no se encuentra contenida una descripción de la forma de un cubo en mi descripción de cómo se hace una caja cúbica? Una descripción sólo en la medida en que se dice que esta cosa es cúbica, y para lo demás un análisis del concepto de cubo.

"Este papel no es negro, y dos negaciones de este tipo dan lugar a una afirmación." La segunda cláusula recuerda a: "y dos caballos de este tipo pueden mover el carro". Pero en ella no se dice nada acerca de la negación; es más bien una regla sobre la susti-tución de un signo por otro.

"Que dos negaciones produzcan una afirmación debe es-tar ya contenido en la negación que estoy utilizando en este momento." Aquí estoy a punto de inventar una mitología del simbolismo. Parecería poder inferirse del significado de la negación que ",, p" significa p. Como si las reglas sobre el signo de la negación se siguieran de la naturaleza de la negación. Así que, en cierto sentido, existe, en primer lugar, la negación, y después las reglas de la gramática. Sucede, pues, como si la esencia de la negación tuviera una doble expresión en el lenguaje: aquella cuyo signifi-cado aprehendo al comprender la expresión de la negación en una oración, y las consecuencias de este significado en la gramática.

16. ¿Qué quiere decir que en la oración Ia rosa es roja" el "es" tenga otro significado que en "2 por 2 es 4"? Si se responde que son reglas diferentes las que valen para estas palabras, hay que decir que aquí solamente tenemos una. Y si observo las reglas gramaticales, éstas permiten cierta-mente la utilización de la palabra "es" en ambos contextos. La regla que indica que la palabra "es" tiene significados distintos en las dos oraciones es la misma que permite sus-tituir "es igual a" por "es" en la segunda, prohibiendo, sin embargo, esta sustitución en la primera.

« ¿Entonces esta regla es sólo la consecuencia de la pri-mera: la palabra 'es' tiene un significado diferente en las





EL SENTIDO DE LA PROPOSICIóN 11 101

dos oraciones? ¿0 sucede más bien que esta regla es preci-samente la expresión de que la palabra tiene un significado diferente en los dos contextos?"

Parece como si en una oración en la que apareciera, por ejemplo, la palabra "bola" estuviera contenida ya la sombra de otros usos de esta palabra. Esto es, la posibilidad de for-mar esas otras oraciones. ¿A quién le parece esto y en qué circunstancias?

Se sugiere de inmediato la comparación de que la palabra "es" tiene en casos distintos, diferentes cuerpos de significado tras de sí; que es en ambas ocasiones una superficie cua-drada, pero en un caso es la superficie final de un prisma y en otro la superficie final de una pirámide. Pensemos en el siguiente caso. Supongamos que tenemos cubos de cristal completamente transparentes que tienen una cara pintada de rojo. Si ponemosjuntos estos cubos en el espacio, pueden surgir únicamente ciertas ordenaciones de cuadrados rojos permitidas por la forma de los cuerpos vítreos. Podría entonces, sin mencionar los cubos, expresar la regla según la cual pueden ser ordenados los cuadrados rojos; pero la regla contendría, no obstante, la esencia de la forma del cubo. Por supuesto, no es que los cubos de vidrio se encuentren tras los cuadrados rojos, pero sí lo está la geometría del cubo. Supóngase que vemos un cubo de tal tipo, ¿nos son dadas ya con ello las leyes de las posibles ordenaciones, o sea, la geometría del cubo? ¿Puedo leer la geometría del cubo en un cubo?

El cubo es entonces una notación para la regla. Y si hu-biéramos encontrado una regla de tal tipo, no podríamos realmente usar una notación mejor para ella que el dibujo de un cubo. (Y no deja de ser significativo que aquí funcione un dibujo en lugar del cubo.)

Pero, ¿cómo puede servir un cubo (o el dibujo) como no-tación para una regla geométrica? únicamente si como pro-posición o como parte de una proposición pertenece a un sistema de proposiciones.





EL SENTIDO DE LA PROPOSICIóN 11 103

17. "Las posibilidades gramaticales del signo de la negación se evidencian poco a poco con el uso de los signos, pero yo pienso toda la negación de una sola vez. El signo 'no' es sólo un indicador del pensamiento 'no'; es sólo un estímulo para producir el pensamiento correcto (es solamente una señal)."

(Si me preguntara lo que quiero decir con la palabra "y" en la oración "dame el pan y la mantequilla", respondería con un gesto que indicara comprehensión, y este gesto ilus-traría lo que quiero decir. De manera análoga a cómo una pequeña marca verde ilustra el significado de "verde" y la notación V-F ilustra el significado de "no", "y", etcétera.) Esto muestra la negación

["explorer.exe" "C:\BD-Dir\55-W\CANON\gramatica103.jpg"]

como cualquier otro signo de negación; es, al igual que la expresión "no p", un complejo de líneas, y se convierte en un signo para la negación sólo por la manera en quefun-ciona; esto es, la manera como es usado en eljuego. (Lo mismo vale para los esquemas V-F de tautología y contradicción.) Lo que quiero decir es que para que algo sea un signo debe ser algo dinámico y no algo estático.

18. Aquí puede parecer fácilmente como si el signo contu-viera la totalidad de la gramática; como si la gramática estu-viera contenida en el signo como un collar de perlas en una caja, que nosotros únicamente tendríamos que sacar. (Pero es precisamente una figura como ésta la que nos está con-duciendo al error.) Como si la comprensión fuera una apre-hensión instantánea de algo de lo que más tarde se extraen consecuencias que, en un sentido ideal, existen ya antes de p V í~ #1 F

sacarse. Como si el cubo ya contuviera la geometría del cubo y yo tuviera únicamente que extenderla. Pero, ¿cuál cubo? ¿0 hay un cubo geométrico ideal? Aparentemente tenemos en mente el proceso cuando derivamos proposiciones de la geometría a partir de un dibujo, una representación (o un modelo). Pero, ¿cuál es en este caso el papel que el modelo







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juega? Por supuesto, el de un signo; el de un signo que es utilizado en un juego particular. Es interesante y notable al mismo tiempo cómo utilizamos este signo, cómo usamos una y otra vez, en contextos siempre distintos, el dibujo de un cubo, por ejemplo. Y a este signo (que posee la identidad propia de un signo) lo tomamos por aquel cubo en el que ya se encuentran las leyes de la geometría. (No se encuentran depositadas en ese cubo más de lo que se encuentra depo-sitada en el rey deljuego de ajedrez la disposición para ser utilizado de cierta manera.)

En la filosofla tenemos siempre la tentación de inventar una mitología del simbolismo o de la psicología, en lugar de decir sencillamente lo que sabemos.

19. El concepto de significado que he adoptado en mis dis-cusiones filosóficas tiene su origen en una filosoffa primitiva del lenguaje.

La palabra alemana para "significado" proviene de la pa-labra alemana para "señalar".* Cuando San Agustín habla del aprendizaje del lenguaje, lo hace solamente acerca de cómo ponemos nombres a las cosas o de cómo comprendemos los nombres de las cosas. Nombrar aparece aquí como el fundamento, el principio y el fin del lenguaje. San Agustín no habla de una distinción de las clases de palabras, y con "nombres" se refiere aparentemente a pa-labras como "árbol", "mesa", "pan" y, por supuesto, a los nombres propios de personas, pero también, sin duda, a é&comer", "ir", "allí", en suma, a todas las palabras. Cierta-mente, piensa ante todo en sustantivos, y piensa en el resto de las palabras como algo que se ocupará de sí mismo. (Tam-bién Platón dice que una oración consiste en sustantivos y verbos.)' Ambos describen el juego como algo más simple de lo que es.

* Es decir, la palabra alemana "Bedeulung" proviene de la palabra «deu¡en». [N. del T.] 1 Sofuta, 26 le, 262a.





EL SENTIDO DE LA PROPOSICIóN 11 107

Pero el juego que San Agustín describe es ciertamente una parte del lenguaje. Imaginemos que quiero edificar algo con piedras que otra persona me hace llegar; podría-mos entonces hacer un arreglo según el cual digo, señalan-do una piedra: "esto es un pilar", señalando otra: "ésta se llama 'ladrillo"', "ésta se llama 'baldosa"', etc. Y digo en-tonces las palabras "pilar", "baldosa", etc. en el orden en que necesito las piedras.

San Agustín describe un cálculo de nuestro lenguaje, sólo que no todo aquello a lo que llamamos lenguaje se encuen-tra en este cálculo. (Y se debe decir esto en muchos casos en los que uno enfrenta la pregunta: "¿es esta descripción apropiada o no?". La respuesta es: "sí, es apropiada, pero para esto, no para todo el ámbito que pretendes describir".) Podría entonces decirse que San Agustín presenta la cues-tión de una manera demasiado simple; pero, igualmente, que presenta una cuestión más simple. Sucede como si alguien explicara: "jugar consiste en mo-ver sobre una superficie ciertas cosas, de acuerdo con reglas específicas. . . " y nosotros respondiéramos: seguramente es-tás pensando en losjuegos de tablero, a los que verdadera-mente puede aplicarse tu descripción. Pero ésos no son los únicosjuegos. Puedes entonces corregir tu explicación si te limitas explícitamente a estosjuegos.

20. La manera en que San Agustín describe el aprendizaje del lenguaje puede mostrarnos a partir de cuál concepción del lenauaie se deriva el concepto del significado de las pa-labras. El caso de nuestro lenguaje podría ser comparado con el de un documento escrito en el que las letras se usaran para indicar sonidos, pero también signos de entonación y quiza signos de puntuación. Si se considera ese escrito como un lenguaje para la descripción de figuras sonoras, se puede imaginar que alguien lo interpretara de manera errónea como si a cada letra correspondiera simplemente un sonido y como si las letras no tuvieran también otras funciones completamente distintas.





EL SENTIDO DE LA PROPOSICIóN 11 109

Las palabras del lenguaje, al igual que las palancas en la cabina de control de una locomotora, tienen diferentes funciones; ellas mismas son, en cierto sentido, como palan-cas. La manivela de una de esas palancas puede ser movida constantemente pues pone en funcionamiento una válvula; otra pone a funcionar un interruptor que tiene dos posicio-nes; una tercera es la manivela de una bomba y sólo trabaja cuando se mueve hacia arriba y hacia abajo, etc. Pero todas ellas son similares, puesto que todas son operadas manual-mente.

Una cuestión relacionada es la siguiente: puede hablarse, de manera muy inteligible, de combinaciones de colores y for-mas (por ejemplo, de los colores rojo y azul y las formas cuadrado y círculo), exactamente como se habla de combi-naciones de diferentes figuras o cuerpos. Y éste es el origen de la mala expresión: un hecho es un complejo de objetos. La circunstancia de que un hombre esté enfermo se com-para aqui con la combinación de dos cosas, de las cuales una sería la persona y otra la enfermedad.

2 1. Quien lee una oración en un lenguaje que le es familiar experimenta las diferentes clases de palabras de manera completamente distinta. (Piénsese en la comparación con los cuerpos de significado.) Olvidamos por completo que las figuras sonoras y escritas "no", "mesa" y "verde" son co-sas similares entre sí. Y la uniformidad de las palabras nos es clara únicamente en un idioma extraño. (Compárese con lo que William James dice sobre los sentimientos que corres-ponden a las palabras como "no", "pero% etcétera.)

("No" hace un gesto de rechazo. No, es un gesto de rechazo. Aprehender la negación es como comprender un gesto de rechazo.)

Compárense las diferentes clases de palabras en una ora-ción con las líneas de un mapa cuyas funciones son distintas (fronteras, caminos, meridianos, contornos). La persona no instruida ve un conjunto de líneas y desconoce la diversidad de sus significados.





EL SENTIDO DE LA PROPOSICIóN 11 111

Pensemos en una línea sobre un mapa que tacha un signo para mostrar que ya no es válido.

La diferencia entre las clases de palabras es comparable con la diferencia entre las piezas del ajedrez, pero igual-mente con la diferencia aún mayor entre una pieza deljue-go de ajedrez y el tablero del mismo.

22. Se dice: lo esencial en una palabra es su significado. Po-demos sustituir una palabra por otra que tenga el mismo significado. Con ello se fija un lugar para la palabra, y se puede sustituir una palabra por otra, con tal de que se pon-ga en el mismo lugan

Si me decidiera (aunque sólo fuera en mi pensamiento) a usar una nueva palabra en lugar de "rojo", ¿cómo se mos-traría que esa palabra ha tomado el lugar de "rojo"? Supongamos que nos ponemos de acuerdo para decir en español "non" en lugar de "no" y "no" en lugar de "rojo". Se conservaría de esta manera la palabra "no" en el lenguaje, y puede decirse que "non" se usa ahora como antes se usaba &&no", y que "no" tiene ahora un uso diferente.

¿No sucedería algo parecido si me decidiera a cambiar las formas de las figuras del ajedrez, o bien a utilizar la figura de un caballo como rey? ¿Cómo se mostraría que el caballo es el rey? ¿No podría yo muy bien hablar aquí de un cambio de significado?

23. Quiero decir que el lugar de una palabra en la gramática es su significado.

Pero también puedo decir: el significado de una palabra es lo que explica la explicación de su significado.

("Lo que pesa 1 cc de agua se llama '1 gramo"' "-Bien, ¿pero qué es lo que pesa?")

La explicación del significado explica el uso de la pala-bra.

El uso de una palabra en el lenguaje es su significado.

La gramática describe el uso de las palabras en el len-guaje.





EL SENTIDO DE LA PROPOSICIóN 11 113

Se relaciona entonces con el lenguaje de manera similar a como lo hace la descripción de unjuego, las reglas de un juego, con esejuego.

El significado, en nuestro sentido, está contenido en la explicación del significado. Si, por el contrario, con la pa-labra "significado" nos referíamos a una sensación carac-terística relacionada con el uso de la palabra, entonces la relación entre la explicación de una palabra y su significado es más bien como la de causa y efecto.

24. La explicación del significado puede hacer desaparecer cualquier desacuerdo con relación a un significado. Puede aclarar malentendidos. La comprensión de la que aquí se habla es un correlato de la explicación. "Explicación del significado de un signo", con ello nos re-ferimos a las reglas del uso, pero ante todo a las definiciones. La distinción entre definición verbal y definición ostensiva proporciona una división aproximada de estos tipos de ex-plicación. Para entender el papel que una definición juega en un cálculo, debe investigarse el caso particulan

Podría parecernos que las otras reglas gramaticales de una palabra debieran seguirse de su definición ostensiva, puesto que, por ejemplo, la definición ostensiva "esto se llama 'rojo"' determina el significado de la palabra "rojo". Pero esta definición no es otra cosa que palabras junto al señalamiento de un objeto rojo; por ejemplo, de un pe-dazo de papel rojo. Pero, ¿es realmente inequívoca esta de-finición? ¿No podría haber utilizado esa misma definición para asignar a la palabra "rojo" el significado de "papel", o el de "cuadrado", "chillante", "ligero", "delgado", etcétera?

Si en lugar de "esto se llama 'rojo` hubiera formulado la definición "este color se llama 'rojo"', ésta sería inequivoca, pero sólo si la gramática de la palabra rojo se encontrara de-terminada completamente por la expresión "color". (Pero





EL SENTIDO DE LA PROPOSICIóN 11 115

aquí podrían plantearse preguntas como "¿llamas rojo pre-cisamente a este tono de color, o también a otros tonos simi-lares?") Se podrían dar definiciones de la manera siguiente: el color de esta mancha se llama "rojo", la forma "elipse".

Podría decir: uno tiene que comprender ya mucho de un lenguaje para comprender esa definición. Alguien que comprenda esa definición ya debe saber dón-de deben ponerse las palabras ("rqJo", "elipse'% cuál es su lugar en el lenguaje.

25. En estas definiciones, las palabras "fbrtna" y "color" de-terminan el tipo de aplicación de la palabra y también, por lo tanto, lo que puede llamarse el tipo de palabra. Uno podría distinguir muy bien en la gramática ordinaria "palabras de forma", "palabras de color", "palabras de sonido", "pala-bras de sustancias", etc. como distintos tipos de palabras. (Pero no podrían distinguirse con el mismo derecho "pala-bras de metales", "palabras de venenos", "palabras de ani-males de presa". Tiene sentido decir: "el acero es un metal", '&el fósforo es un veneno", etc.; pero no tiene sentido decir: céel rojo es un color", "el círculo es una forma", etcétera.)

Puedo definir ostensivamente una palabra de color, una de forma, una de número, etc. (a un niño le son explicadas ostensivamente las palabras de número y esas explicaciones son buenas); de igual manera, la negación, la disyunción, etc. El mismo señalamiento podría definir una palabra de número, una de forma, una de color, etc. Pero la definición ostensiva juega un papel distinto en la gramática de cada tipo de palabra; y en cada caso es sólo una regla.

(Considérese igualmente la gramática de definiciones co-mo: "este día se llama lunes", "a este día de¡ año lo llamaré 'día de la reconciliación"'.)

26. Pero cuando aprendemos el significado de una palabra, con frecuencia se nos da'únicamente una regla, la definición ostensiva. ¿Cómo es que comprendemos entonces la pala-bra con esta definición? ¿Adivinamos las otras reglas?





EL SENTIDO DE LA PROPOSICIóN 11 117

Pensemos en el caso de un niño que aprende palabras de la manera siguiente: le mostramos objetos y decimos al mismo tiempo palabras. El niño recibe definiciones osten-sivas y comprende entonces las palabras. -Pero, ¿cuál es aquí el criterio de la comprensión? Por supuesto, que las aplique correctamente. ¿Adivina las reglas? En realidad nos preguntaremos si debemos llamar en absoluto "definicio-nes" a este señalamiento y pronunciación de palabras. Pero eljuego del lenguaje es todavía muy sencillo y la definición ostensiva tiene en él un papel diferente al que tiene en jue-gos lingüísticos más desarrollados. (El niño no puede, por ejemplo, preguntar: "¿cótno se llama eso?".) Pero no hay una línea divisoria clara entre las formas primitivas y las más complicadas. No sabría a qué puedo todavía y a qué ya no puedo llamar "definición". Puedo únicamente des-cribirjuegos del lenguaje o cálculos; es irrelevante si uno los quiere llamar luego cálculos, con tal de que no dejemos que el uso del término general nos impida examinar cada caso particular que queramosjuzgan

Podría igualmente decir de un niño: "puede usar la pa-labra, sabe cómo se usa". Pero lo que esto quiere decir lo veo únicamente cuando pregunto: ¿cuál es el criterio para este conocimiento? No se trata en este caso de la capacidad de formular reglas.

¿Cuál es el signo de que alguien comprende unjuego? ¿Debe poder formular las reglas? ¿No es también un crite-rio el que él puedajugar eljuego, es decir, quejuegue senci-llamente? ¿Y no podría suceder que si se le pregunta por las reglas se encuentre en aprietos? ¿Aprende e1juego necesa-riamente sólo en cuanto las reglas le han sido comunicadas y no sencillamente viendo cuando se juega? Por supuesto se dirá con frecuencia a sí mismo: "¡vaya, así que ésta es la regla!", y sería posible el caso en que apuntara las reglas tal y como las observa. Pero ciertamente hay un aprendizaje deljuego aun sin reglas explícitas.

De manera similar a como la gramática de un lenguaje se registra y comienza a existir cuando los hombres ya han





EL SENTIDO DE LA PROPOSICIóN 11 119

hablado ese lenguaje durante mucho tiempo, losjuegos primi-tivos sejuegan sin que sus reglas se hayan codificado y aun sin que una sola de sus reglas haya sido formulada.

Consideramos losjuegos y el lenguaje desde el punto de vista de un Juego que procede de acuerdo con reglas. Es decir, comparamos al lenguaje con un procedimiento de ese tipo.

27. Los nombres que doy a los cuerpos, a las formas, a los colores, a las longitudes tienen gramáticas distintas en cada caso. (En "A es amarillo", "A" tiene una gramática si A es un cuerpo y otra distinta si es la superficie de un cuerpo. Tiene sentido, por ejemplo, decir que el cuerpo es completamente amarillo, pero no lo tiene decir que la superficie lo es.) Y uno señala un cuerpo en otro sentido que su longitud o su color; por ejemplo, una definición posible sería: "señalar un color" quiere decir señalar el cuerpo que tiene ese color. Igual que como un hombre que se casa con el dinero no se casa en el mismo sentido con éste que si se casa con la mujer que posee ese dinero.

El dinero y lo que tino compra con él. En ciertos casos un objeto; pero de igual manera, el derecho a un asiento en el teatro, o un título, o un viaje rápido, o la vida, etcétera.

Un nombre tiene significado, una proposición tiene sen-tido en el cálculo al que pertenece. Este es autónomo, por así decirlo. El lenguaje debe hablar por si mismo. Podría decir: me interesa exclusivamente el contenido de una proposicion; y el contenido de una proposición es algo interno a ella. La proposición tiene su contenido como parte de un cálculo.

El significado es el papel (le la palabra en el cálculo.

El significado de un nombre no es aquello que señalamos con una definición ostensiva del nombre; es decir, el signi-ficado no es el portador del nombre. -La expresion 44el portador del noinbre'N"' es sinónimo del nombre "N". La expresion puede ser usada en lugar del n ' ombre. "El por-tador del nombre 'N' está enferino" quiere decir: N está enfermo. No decimos: el significado de "N" está enfermo.





EL SENTIDO DE LA PROPOSICIóN 11 121

El nombre no pierde su significado si el portador deja de existir (si, por ejemplo, muere). Pero, ¿no quieren decir lo mismo: "dos nombres tienen un portador único" y "dos nombres tienen el mismo signifi-cado"? Ciertamente, en lugar de "A = B" puede escribirse "el portador del nombre 'A' = el portador del nombre 'B`.

28. ¿Qué significa "comprender una palabra"? Le decimos a un niño: "¡no, no más azúcar!" y se la re-tiramos. Así aprende el significado de la palabra "no". Si con las mismas palabras le hubiéramos dado un terrón de azúcar, habría aprendido a comprender la palabra de otro modo. (Con ello, el niño ha aprendido a usar la palabra, pero también a asociar con ella un sentimiento particular, a tener una experiencia particular de ella.)

¿En qué consiste el significado de una palabra como "qui-zá"? ¿Cómo aprende un niño el uso de la palabra "quizá'9 Podría repetir una oración que ha oído de un adulto: "quiza vendrá"; podría repetirla con el mismo tono de voz que el adulto (esto es una especie dejuego). En ese caso podríamos preguntarnos: ¿Comprende ya la palabra "quizá" o sola-mente la repite? -Pero, ¿qué es lo que muestra que real-mente comprende la palabra? Bueno, que la usa en ciertos casos de una manera particular, en ciertos contextos y con cierta entonación. ¿Qué es lo que quiere decir comprender la palabra "qui-zá"? ¿Comprendo yo mismo la palabra "quizá"? ¿Y cómo sé si lo hago? Bueno, más o menos así: sé cómo se usa; puedo explicar a alguien su uso, describiendo éste en casos ficti-cios. Describiré las ocasiones de su uso, su posicion en las oraciones, la entonación con la que se dice. -Por supuesto, esto dice únicamente que "comprendo la palabra 'quizá"' significa lo mismo que "sé cómo se usa, etc.", no que trato de recordar todos sus modos de aplicación para responder la pregunta acerca de si comprendo la palabra. Más bien re-accionaría a esta pregunta inmediatamente con la respuesta 6%sí", quizá después de haberme dicho a mí mismo otra vez la palabra, tras, por así decirlo, haberme convencido de que





LL SENTIDO DE LA PROPOSICION 11 1 Z-11

me es familiar, o bien podría pensar en una aplicación, pro-nunciaría la palabra con la entonación correcta y un gesto de inseguridad, etcétera. Esto es como cuando alguien me explica una cuenta "que no comprendo del todo", y cuando esa persona ha llegado a cierto punto de su explicación digo: "ah, ahora lo com-prendo, ahora sé cómo continuar". ¿Cómo sé que sé cómo continuar? ¿Di en ese momento una ojeada al resto de la cuenta? Por supuesto que no. Quizá una parte de ella se me aparecía en la mente; tal vez una aplicación particular, un diagrama. Si se me preguntara: ¿cómo sabes que pue-des usar la palabra "quizá", posiblemente respondería tan sólo: 1a he usado cientos de veces".

29. Pero podría preguntarse: ¿comprendo la palabra con la descripción de su aplicación? ¿Comprendo su propósito? ¿No me he engañado acerca de algo importante?

Por el momento, digamos, sé solamente cómo utilizan los hombres esta palabra. Pero ello podría ser también un juego, o una forma de la decencia. No sé por qué actúan así, no sé cómo interviene el lenguaje en sus vidas. ¿Entonces el significado es en realidad sólo el uso de la palabra? ¿No es la manera en la cual este uso interviene en la vida? ¡¿Pero no es su uso una parte de nuestra vida?!

¿Comprendo la palabra "magnífico" cuando se como y en qué ocasiones es usada por las personas? ¿Es eso suficiente para que yo pueda usarla? 0 sea, usarla con conviccion, por así decirlo. ¿No podría conocer este uso y seguirlo, no obstante, sin comprensión? (Como, en cierto sentido, seguimos el canto de los pájaros.) ¿No consiste entonces la comprensión en algo distinto, en sentir esas expresiones "en el propio pe-cho", en tener la experiencia de las mismas? -Deben tomar parte en mi vida.

Ahora bien, el lenguaje interviene en mi vida. Y lo que se llama lenguaje es un ser que consiste de partes hete-rogéneas, y la manera en que interviene en la vida es in-finitamente diversa.





EL SENTIDO DE LA PROPOSICIóN 11 125

30. Podemos decir que las palabras "magnífico", "oh" y tam-bién "quizá" son expresiones de una sensación, de un senti-miento. Pero no llamo significado de la palabra a este sentimiento. No nos interesa la relación de las palabras con la sensación, no importa cuál pueda ser ésta, ya sea que re-sulten evocadas por ella o le den una salida. Tampoco nos interesan los hechos empíricos sobre el lenguaje considera-dos como tales. Nuestra preocupación se centra en la des-cripción de lo que pasa y no nos interesa la verdad, sino la forma de la descripción. Lo que pasa considerado como un juego.

Deseribo únicamente el lenguaje, no explico nada.

Para mis fines, puedo remplazar los sentimientos que se dice que la palabra expresa por la entonación y los gestos con los que se usa la palabra.

Y así podría decir: en muchos casos, comprender una palabra involucra ser capaz de usarla en ciertas ocasiones en un tono particular de voz.

Podría decirse que ciertas palabras son únicamente clavi-jas para colgar entonaciones.

Pero en lugar de la entonación y los gestos acompañantes, podría, para mis fines, considerar la palabra misma como un gesto. (¿No podría decir que el sonido 'Jaja" es una risa y el sonido "oh" un suspiro?)

31. ¿No podría imaginar un lenguaje que fuera hablado siempre con la misma métrica y en el que, para conservar ésta, fueran intercaladas pseudopalabras aquí y allá entre las palabras de las oraciones? Supóngase que hablamos M significado de estas pseudopalabras. (El herrero que inter-cala golpecitos entre los golpes verdaderos a fin de mante-ner el ritmo de éstos.)

El lenguaje es como una colección de herramientas muy diversas. En esta caja de herramientas hay un martillo, una segueta, una escala, una plomada, un botecito para el pe-gamento y el pegamento. Muchas de las herramientas se





EL SENTIDO DE LA PROPOSICIóN 11 127

encuentran relacionadas entre sí por forma y uso; las herra-mientas pueden ser divididas incidentalmente en grupos de acuerdo con la relación que mantengan. Pero los límites de estos grupos serán con frecuencia más o menos arbitrarios, y hay diversos tipos de relación que se cruzan entre sí.

Dije que el significado de una palabra es el papel que desempeña en el cálculo del lenguaje. (Lo comparé con una pieza en el ajedrez.) Imaginemos ahora cómo se calcula con una palabra, por ejemplo, con la palabra "rojo". Se nos dirá en qué lugar se encuentra el color, qué forma y qué tamaño tiene la mancha coloreada o el cuerpo coloreado, si se trata de un color puro o de una mezcla, si es oscuro o claro, si permanece constante o cambia, etc. Se sacan conclusiones de las proposiciones, se traducen en diagramas y en con-ductas, se dibuja, se mide, se calcula. Pero pensemos en el significado de la palabra "oh". Si se nos pregunta por él, di-remos: "'oh' es un suspiro; decimos, por ejemplo, '¡oh, ya está lloviendo otra vez!-', etc. Y con ello se habría descrito el uso de la palabra. Pero, ¿qué es lo que ahora corresponde al cálculo, al complicado juego que jugamos con otras pa-labras~ No hay nada comparable en el uso de las palabras "oh", "hurra" o "hmm". Por lo demás, no deben confundirse aquí signos con sín-tomas. Se puede llamar al sonido "hmm" una expresión de duda e, igualmente, para otras personas, un síntoma de duda, de la misma manera que las nubes son un síntoma de lluvia. Pero "hmm" no es el nombre de la duda.

32. Supóngase que queremos describirjuegos de pelota. Ha-bría juegos como el futbol, el criquet, el tenis, con un sis-tema de reglas complicado y desarrollado; habría luego un juego que consiste exclusivamente en que cada quien lance una pelota tan alto como pueda; y, finalmente, habría el quejuegan los niños pequeños cuando arrojan la pelota en una dirección cualquiera y después la recogen. 0 bien, al-guien lanza hacia arriba por gusto una pelota y la atrapa de nuevo, sin que haya otra persona con quien compita. Tal vez a algunos de éstos no queremos llamarlos juegos





EL SENTIDO DE LA PROPOSICIóN 11 129

de pelota. Pero, ¿es claro dónde hay que trazar la línea de demarcación aquí?

Nos interesamos por el lenguaje como un procedimiento de acuerdo con reglas explícitas, porque los problemas fi-losóficos son malentendidos que deben desaparecer cuando aclaramos las reglas según las cuales nos inclinamos a usar las palabras. Consideramos el lenguaje desde un punto de vista unila-teral.

Dijimos que comprendiendo el uso de la palabra "quizá" todavía no comprendíamos el propósito de esta palabra. Con "propósito" nos referimos aquí al papel que esta palabra juega en la vida humana. (Y a este papel se le podría llamar el "signíficado" de la palabra en el sentido en que uno habla del 'significado de un acontecimiento para nuestra vida'.) Pero dijimos que entendíamos por "significado" aquello que explica la explicación del significado. Y la explicación del significado no es una proposición empírica ni una ex-plicación causal, sino una regla. una convención.

Podría decirse que el propósito de la palabra "¡huy!"' en nuestro lenguaje es el de asustar a la persona a quien se le dice. ¿En qué reside que tenga este propósito? ¿Cuál es el criterio para ello? Como todas las palabras de nuestro lenguaje, la palabra "propósito" se usa de diversas mane-ras, más o menos relacionadas entre sí. Mencionemos dos juegos característicos. Podemos decir que el propósito de una acción es aquello que diría la persona que actúa si se le preguntara cuál era el propósito de lo que hacía. Por otra parte, si decimos que la gallina cloquea para llamar a sus po-llitos, inferimos este propósito del efecto del cloqueo. Pero no llamaríamos a la reunión de los pollitos el propósito del cloqueo, a no ser que el cloqueo tuviera siempre, o la ma-yoría de las veces, o bajo ciertas condiciones especificables, este resultado. -Puede ahora decirse que el propósito, que el efecto de la palabra "¡huy!", es lo importante acerca de ella. Pero la explicación del propósito o del efecto no es lo que llamamos la explicación de su significado.





EL SENTIDO DE LA PROPOSICION 11 101L

Puede decirse que si una palabra particular ha de alcan-zar su efecto, no puede ser remplazada por ninguna otra; de igual manera que un gesto no puede ser remplazado por otro. (La palabra tiene un alma, no solamente un sig-nificado.) Nadie creería que un poema permanece esencial-mente inalterado si sus palabras se remplazan por otras según una convención apropiada.

Podríamos interpreta~ nuestra proposición "el significa-do es lo que explica la explicación de¡ significado" de la siguiente manera: preocupémonos sólo por lo que quiere decir la explicación del significado, y despreocupémonos por el significado en cualquier otro sentido.

33. Pero podría decirse algo como esto: las oraciones que enunciamos tienen un propósito definido, deben producir efectos particulares. Son partes de un mecanismo, tal vez de un mecanismo psicológico, y las palabras de las oracio-nes son también partes de ese mecanismo (palancas, en-granes, etc.). El ejemplo que parece explicar lo que aquí estamos pensando es un aparato automático de música, una pianola. Contiene un cilindro, rodillos, etc. sobre los cuales se encuentra escrita la pieza de música en algún tipo de no-tación (posición de perforaciones, clavijas, etc.). Es como si estos signos escritos dieran órdenes que luego fueran ejecu-tadas por las teclas y los martillos. Y entonces, ¿no debemos decir que el sentido de los signos es su efecto? -Pero su-pongamos que la pianola está descompuesta y que los signos en el cilindro producen silbidos y ruidos en lugar de notas. -Quizá se diga: el sentido de los signos es su efecto sobre un mecanismo en buen estado; por lo tanto, el sentido de una orden es su efecto en un hombre obediente. Pero, ¿qué es lo que aquí se considera como criterio de la obediencia? Se podría entonces decir que el sentido de los signos no es su efecto, sino su propósito. Pero considérese también que uno tiene la inclinación a creer que este propósito es sola-mente una parte del propósito más grande que la pianola tiene que cumplir. Este propósito es, por ejemplo, divertir a la gente. Pero es claro que cuando se hablaba de "el sen-tido de los signos" no se hacía referencia a ninguna parte





de este propósito. Más bien se pensaba aquí únicamente en el propósito de los signos dentro de¡ mecanismo de la pia-nola. Y así puede decirse que el propósito de una orden es su sentido en la medida en que el propósito pueda ser ex-presado por una regla del lenguaje. "Digo '¡vete!' porque quiero que me dejes solo"; "digo 'quizá' porque no estoy completamente seguro".

No nos interesa una explicación del funcionamiento del lenguaje como mecanismo psicoffisico. Esta explicación es en sí misma una descripción de fenómenos en el lenguaje (del fenómeno de asociación, del de la memoria, etc.); es en sí misma un acto lingüístico y se sitúa fuera del cálculo, mientras que lo que nosotros necesitamos es una explica-cion que sea parte del cálculo.

"¿Cómo puede saber qué color ha de elegir cuando oye la palabra 'rojo7' "Muy sencillo: debe tomar el color cuya imagen se le ocurra al oír la palabra." Pero, ¿cómo sabe lo que eso quiere decir? ¿Y cómo sabe qué color es "el que se le ocurre cuando oye la palabra"? Ciertamente hay un procedimiento: escoger el color que se te ocurra al oír esta palabra. Y la oración: "el rojo es el color que se te ocurre al oír la palabra 'rqJo"' es una defi-nición.

Si digo "lo que produce este efecto es un símbolo", queda la cuestión: ¿cómo es que puedo hablar de "este efecto"? Y si tiene lugar, ¿cómo sé que es aquél al que nw refería? Decir: &$inuy sencillo, lo comparamos con nuestra imagen mne-motécnica", no es una explicación que llegue a la raíz de nuestro malestar. Porque ¿cómo nos es dado el método de comparación que hemos de usar? Es decir, ¿cómo sabemos lo que debemos hacer cuando se nos ordena "coniparar"?

En nuestro lenguaje, una de las funciones de la palabra 46rojo" es llamar a la memoria el recuerdo de ese color parti-cular; y en realidad, podría descubrirse que esta palabra es más adecuada para ello que cualquiera otra, incluso que ella sola cumple ese propósito. Pero en lugar del mecanismo de asociación podríamos habernos servido igualmente de una





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tabla de colores o de auxiliares similares; y entonces nuestro cálculo debería estar de acuerdo con el mue strario asociado o visible de colores. No nos preocupa la efiCacia psicológica de un signo. No tendría ni siquiera escrúpulos para inven-tar esa clase de mecanismo.

La investigación de si el significado de una palabra es su efecto, su propósito, etc., es una investigación gramatical.

34. ¿Por qué puede comprenderse una palabra y por qué no puede comprenderse un portaplumas? ¿Es la diversidad de sus formas? Pero dirás que también podemos comprender un portaplumas, con tal dé que se le haya dado un signifi-cado. Pero, ¿cómo se hace para darle un significado? ¿Cómo se le ha dado un significado a la palabra "rojo"? Bueno, uno señala algo y dice: "a eso lo llamo 'rojo"'. ¿Es una es-pecie de consagración o forma mística? ¿Cómo funciona este señalamiento y omisión de palabras? Funciona sola-mente dentro de un sistema de otras conductas lingüísticas. Y ahora uno puede comprender también un portaplumas; pero, ¿contiene esta comprensión el sistema completo de su aplicación? Imposible. Decimos que comprendemos su significado si conocemos su uso, pero ya hemos dicho que la palabra "ccinocer" no denota un estado de conciencia. Es decir: la gramática de esta palabra no es la de un estado de conciencia, sino otra. Y para comprenderla sólo hay un camino: observar cómo se usa la palabra en la práctica.

Una respuesta verdadera a la pregunta "¿comprendiste la oración (que acabas de leer)?" es en ocasiones "sí", y en ocasiones "no". "Debe entonces suceder algo distinto cuan-do comprendo que cuando no comprendo."

Bien. Cuando comprendo una oración sucede algo muy parecido a cuando puedo seguir una melodía como me-lodía, a diferencia de cuando es demasiado larga o dema-siado complicada y tengo que decir: "no pude seguir esta parte". Y lo mismo podría suceder con un cuadro, quiero decir, con un ornamento. Antes que nada, veo una con-fusión de líneas; luego éstas se agrupan para mí en formas bien conocidas y acostumbradas y veo un plan, un sistema





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que me es familiar. Si en el ornamento aparecen representa-ciones de objetos que me son familiares, el reconocimiento de ellos significará una comprensión adicional. (Piénsese aquí en la solución de un rompecabezas.) Diré entonces: "sí, ahora veo correctamente la figura". Si se me pregunta: ¿qué pasó cuando leíste la oración comprendiéndola?, tendría que decir: "la leí como un gru-po de palabras en español ligadas de una manera familiar". También podría decir que al oírla tuve en mente una figu-ra... Pero si entonces se me pregunta: "¿Eso es todo? ¡Pero la comprensión no puede consistir sólo en eso!". Bueno, eso o algo parecido es todo lo que sucedió durante mi lectura de la oración e inmediatamente después; pero lo que llama-mos "comprensión" se refiere a innumerables procesos que tienen lugar antes y después de la lectura de esta oración. ¿Qué pasa cuando no comprendo una oración? Podría tratarse de una oración que se encuentra en un idioma des-conocido para mí, y que todo, lo que veo sea una hilera de palabras desconocidas. 0 bien, lo que leí me pareció ser una oración en español, pero contenía una frase que no me era familiar, y cuando traté de aprehenderla (y esto puede nue-vamente querer decir diversas cosas) no lo logré. (Piénsese en lo que sucede cuando intentamos comprender el sentido de un poema que está escrito en nuestra lengua materna, pero cuya construcción no comprendemos.) Diré también que comprendo una oración en una len-gua extranjera (por ejemplo, el latín) que puedo descifrar unicamente a través de un dificil trabajo de interpretación, aunque la haya traducido parte por parte al español y no haya logrado nunca aprehender su melodía.

¡Pero para comprender una oración debo comprender las palabras que aparecen en ella! Y al leer comprendo al-gunas palabras y otras no. Oigo una palabra y alguien me pregunta: "úa compren-diste?" y yo respondo de acuerdo con la verdad: "sí". ¿Qué sucedió cuando comprendí? ¿Cómo se diferencia esta com-prensión de lo que sucede cuando no comprendo la pala-bra? Supóngase que la palabra era "árbol". ¿Debe aparecer





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en mi mente la imagen de un árbol para que yo pueda de-cir, de acuerdo con la verdad, que he comprendido la pa-labra? No, y tampoco alguna otra representación. Todo lo que puedo decir es que si se me hubiera preguntado "¿coni-prendes la palabra 'árbol7', habría respondido "sí", sin du-dar y sin mentir. Si además se me hubiera preguntado "¿y qué es un árbol?", hubiera descrito uno, lo hubiera mos-trado o dibujado; pero quizá habría respondido: "lo sé, pero no lo quiero explicar". Y puede ser que al dar mi respuesta apareciera en mi mente la imagen de un árbol, o quizá buscara algo que tuviera alguna similitud con un árbol, o tal vez me vinieran otras palabras a la mente, etcé-tera. Fijémonos en la manera en la que realmente usamos la palabra "comprender". La palabra podría ser una de aquellas de las que diría: "sabía lo que significa y se me va a ocurrir otra vez", y des-pués diría: "¡ahora se me ha ocurrido!" ¿Qué es lo que su-cedió entonces? Quizá me vino a la mente la situación en la que me explicaron la palabra por primera vez * > me veía con otras personas en un cuarto, etc. (Pero si ahora leo esta palabra en una oración y la comprendo, no tiene por qué aparecer esta imagen en mi mente; quizá no aparezca nin-guna.) 0 se trataba de una palabra en un idioma extranjero; y la había oído frecuentemente, pero no la había comprendido. Tal vez me habría dicho: "¿qué puede querer decir?", tra-tando de darle un significado adecuado para el contexto (nuevamente varias posibilidades). Quizás ahora venga a mi mente esta situación y yo diga: "no comprendo la pa-labra". Pero también podría reaccionar inmediatamente a la palabra extranjera con la respuesta: "no la comprendo", de igual manera a como reaccioné a la palabra "árbol" con la respuesta contraria. Supóngase que se trata de la palabra "rojo" y que yo digo automáticamente que la comprendo; ahora se me pregunta de nuevo: "¿realmente la comprendes?". Evoco entonces, a manera de control, una imagen roja. Pero, ¿cómo sé que el color que se me aparece es el correcto? Y, sin embareo,





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digo ahora, completamente convencido, que la comprendo. Pero podría mirar también en una tabla de colores en la que debajo del color se encuentre escrita la palabra "rojo". Podría continuar al infinito con la descripción de estos pro-cesos.

35. El problema que nos ocupa podría ser resumido apro-ximadamente con las siguientes palabras: "¿debe verse una imagen del color azul siempre que se lee la palabra 'azul' y se la comprende?". Se ha hecho frecuentemente esta pre-gunta, dándosele una respuesta negativa la mayoría de las veces; y de esta respuesta se ha concluido que el proceso característico de la comprensión es claramente otro que to-davía no hemos aprehendido. Si entonces con "compren-der" se significa aquello que diferencia a la lectura en la que se comprende de la lectura en la que no se comprende, ¿qué es lo que sucede cuando hay comprensión? Bien. Llamamos "comprender" no a un proceso único que acompaña al leer y al oír, sino a procesos más o menos relacionados entre sí, sobre la base o en un contexto de hechos de un tipo parti-cular, a saber, el del uso real del lenguaje o de los lengua-jes aprendidos. -Decimos que comprender es un "proceso psicológico", pero esta designación provoca confusiones en éste y en una infinidad de otros casos. Compara la com-prensión con un proceso particular, como la traducción de un lenguaje a otro, y sugiere la misma concepcion para pen-sar, conocer, creer, desear, pretender, etc. Esto es, vemos en todos estos casos que lo que tal vez ingenuamente su-geririamos como lo característico de un procedimiento de este tipo no se encuentra presente en todos los casos o tam-poco en la mayoría de los casos. Y nuestro paso siguiente es concluir que la esencia del proceso es algo que todavía no ha sido descubierto, algo que es dificilmente aprehensi-ble. Puesto que se dice: si uso en todos estos casos la palabra "comprender", debe pasar algo idéntico en todos ellos y que es lo esencial de la comprensión (de la expectativa, del de-seo, etc.). De otra manera, ¿por qué tendría que nombrar a todos ellos con la misma palabra?





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Este argumento parte de la concepción de que lo que se necesita parajustificar la caracterización de procesos, obje-tos, etc., mediante una palabra conceptual general es algo que sea común a todos ellos. Esta concepción es, en cierto sentido, demasiado primitiva. Lo que una palabra conceptual indica es, por supuesto, una afinidad de los objetos, pero esta afinidad no tiene que ser el carácter común de una propiedad o de un constituyente. Puede conectar los objetos como los eslabones de una ca-dena, de tal manera que uno se encuentre enlazado a los otros por medio de ligas intermedias. Y dos miembros veci-nos pueden tener rasgos semel . antes, mientras que miembros lejanos entre sí no tienen ya nada en común y, sin embargo, pertenecen a la misma familia. En realidad, aun cuando un rasgo sea común a todos los miembros de la familia, no tiene por qué ser el que defina el concepto. La relación entre los mierribros de un concepto puede haber sido producida por el carácter común de los rasgos en ellos. Y estos rasgos se muestran en la familia del concepto, cruzándose e intersectándose de las maneras más diversas.

De esta manera, probablemente, no hay una característi-ca única que sea común a todas las cosas a las que llamamos juegos. Pero tampoco puede decirse que la palabra "juego" tenga de hecho varios significados independientes (como, por ejemplo, la palabra "banco"). Llamamos'juegos" a pro-cedimientos interrelacionados de diversas maneras entre los cuales existe una gran diversidad de transiciones.

Podría decirse que el uso de la palabra conceptual o del nombre común se encuentra justificado en este caso por-que hay pasos de transición entre los miembros. Pero ahora podría objetarse que una transicion puede realizarse de cualquier cosa a cualquiera otra, por lo que el concepto no sería algo definido. A esto tengo que responder que, de he-cho, no lo está la mayoría de las veces, y que tal vez la ma-nera de especificarlo sea: "con 'conocimiento', nos referi-mos a estos y a aquellos procesos y a los que sean similares". Y en lugar de "a los que sean similares" podría haber dicho " y a otros afines de muchas maneras a éstos".





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Pero si para clarificar paradojas filosóficas queremos po-ner límites al uso de una palabra, podemos poner al lado de la figura real de ese uso (en el que, por así decirlo, los dife-rentes colores fluyen entre sí sin que sus límites sean claros) otra figura que sea en cierto sentido similar a la primera, pero que consista de colores claramente limitados entre sí.





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36. Cuando consideramos el uso real de una palabra vemos algo que fluctúa constantemente. En nuestras consideraciones contraponemos a esta fluc-tuación algo más estable, de manera similar a cuando rea-lizamos una pintura estática de la figura constantemente cambiante de¡ paisaje.

Estudiamos el lenguaje desde el punto de vista que lo con-sidera un juego según reglas fijas. Lo comparamos con un juego de esta especie y lo medimos en relación con él.

Si para nuestros propósitos queremos someter el uso de una palabra a reglas definidas, colocamos al lado de su uso fluctuante otro uso diferente mediante la codificación de un aspecto característico del primero.

Así podría decirse que el uso de la palabra "bueno" (en un sentido ético) se compone de un número muy grande de juegos relacionados entre sí, que son, por así decirlo, facetas del uso. Es precisamente la conexión de estas facetas entre sí, su relación, lo que da lugar a un concepto singular.

Pero aquí no ocurre como en la fisica, donde se da la descripción simplificada de un fenómeno natural haciendo abstracción de factores secundarios. No puede decirse que la lógica representa una realidad idealizada que, en rigor, vale únicamente para un lenguaje ideal, etc. Pues, ¿de dón-de hemos tomado el concepto de este ideal? Lo más que podría decirse sería: "interpretamos un lenguaje ideal" que contrasta, digamos, con el lenguaje ordinario; pero no pue-de decirse que estamos diciendo algo que sólo valdría para un lenguaje ideal.

37. Hay algo más que me gustaría decir acerca de la com-prensión de un figura. Tomemos, por ejemplo, una pin-tura de género. Decimos que la comprendemos cuando reconocemos el suceso representado en ella, lo que allí está sucediendo. El criterio para este reconocimiento es, quizá, que si se nos pregunta qué está sucediendo, damos una ex-plicación con palabras, lo representamos con mímica, etc.





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Es también posible que este reconocimiento no nos resulte fácil, sea porque no reconocemos inmediatamente las figu-ras en el cuadro como tales (como en un rompecabezas), sea porque no podemos establecer lo que están haciendojun-tas, etc. En estos casos, puede haber un periodo de duda seguido de un proceso familiar de reconocimiento. Si, por el contrario, la pintura es tal que decimos que "la aprehen-demos a primera vista", encontramos dificil decir en qué consiste aquí realmente la comprensión. En primer lugar no ocurre que consideremos los objetos pintados como rea-les. Y "la comprendo" no quiere decir en este caso que, fi-nalmente, tras un esfuerzo, comprendo que se trata de esta pintura. Y tampoco tiene lugar un reconocimiento como el de un conocido en la calle. No se dice: "¡pero si es... 1". Si se insiste en decir que hay un reconocimiento, ¿en qué consiste éste? Reconozco una parte del cuadro como un rostro hu-mano. Pero, ¿debo mirar un rostro verdadero, o llamar ante el ojo de la mente el recuerdo de uno visto? ¿Sucede así: re-vuelvo en el armario de mi memoria hasta que encuentro algo similar al cuadro y el reconocimiento es precisamente este hallazgo? En nuestro caso no hay una cosa única a la que pudiera llamarse reconocimiento y, sin embargo, si a la persona que ve el cuadro se le pregunta: "¿reconoces lo que es esto?", responderá de acuerdo con la verdad "sí", o tal vez con las palabras: "es un rostro". Pero puede muy bien decirse que ve algo diferente cuando ve el complejo de líneas como un rostro que cuando no lo hace. En ese caso, me gustaría decir: veo algofamiliarl frente a mí. Pero lo que constituye la familiaridad no es el hecho histórico de que yo haya visto frecuentemente tales objetos, etc.; por-que la historia que precede a la experiencia no se encuen-tra en ella misma. La familiaridad reside, más bien, en que yo aprehenda inmediatamente un ritmo particular del cua-dro y permanezca en él, en que, por así decirlo, me sienta a gusto con él. Por lo demás, la fániffiaridad consiste preci-samente en cada caso partictilar en teiler una experiencia

1 Cfr. p. 325 s. (Nota de la edición alemana.)





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especial; una pintura de una mesa conlleva una experien-cia, la de una cama una diferente. Si digo: "comprendo este cuadro", surge la pregunta: ¿quiero decir "lo comprendo de esta manera"? "De esta ma-nera" representa la traducción de lo que he comprendido a otra expresión. ¿0 se trata, por así decirlo, de una com-prensión intransitiva? ¿Al comprender una cosa pienso, por así decirlo, en otra; es decir, consiste la comprensión en que piense en otra cosa? Y si no es esto lo que quiero de-cir, entonces lo que se ha comprendido es, por así decirlo, autónomo, y la comprensión de ello es comparable a la com-prensión de una melodía.

(Es interesante observar que las figuras que nos vienen a la mente cuando leemos una palabra aislada y tratamos de comprenderla correctamente están por completo ausentes cuando leemos una oración; la figura que nos viene a la mente cuando leemos una oración y la comprendemos es con frecuencia algo que se parece a una resultante de toda la oración.)

38. ¿Es posible que una persona olvide el significado de una palabra (por ejemplo, el de la palabra "azul")? ¿Qué es lo que ha olvidado? -¿Cómo se manifiesta eso? Podría señalar una tabla de diferentes colores y decir: 4cno sé a cuál de éstos se le llama 'azuV'. 0 bien, podría no saber en absoluto lo que la palabra significa (para qué sirve); podría únicamente saber que se trata de una pala-bra del español. Podría decirse ahora: si alguien ha olvidado el signifi-cado de la palabra "azul" y se le ha pedido que escoja un objeto azul de entre otros objetos, siente al ver éstos que la conexión entre la palabra "azul" y el color ya no existe, que ha sido interrumpida. Y la conexión se restablece si le repetimos la definición de la palabra. Pero podríamos resta-blecer la conexión de diversas maneras: podríamos indicar un objeto azul y decir: "esto es azul", o decir: "recuerda tu mancha azul", o tal vez emitiríamos la palabra inglesa "b1ue", etc. Y si digo ahora que hay estas maneras distin-tas de restablecer la conexión, esto sugiere que existe un





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fenómeno particular único que llamo la conexión entre pa-labra y color, o la comprensión de la palabra, un fenómeno que he producido en todas estas maneras distintas, de igual modo que como puedo usar objetos de diferentes formas y materiales como conductores para conectar las puntas de dos alambres. Pero no hay necesidad de un fenómeno tal de conexión, no es necesario que, por ejemplo, al oír la pa-labra se presente una figura de color ante mi ojo interno. Porque si lo que se restablece es su comprensión de la pala-bra, esto puede manifestarse en procesos muy diversos. No hay un proceso adicional oculto detrás de estas manifesta-ciones, que sea la comprensión real que acompaña a éstas y las causa, de manera similar a como un dolor de mue-las hace que uno se lamente, levante el cachete, deforme el rostro, etc. Si después de esto se me pregunta que si lo que quiero decir es que no hay algo así como la comprensión sino tan sólo manifestaciones de comprensión, tendría que responder que la pregunta es tan carente de sentido como la de si e~iste el número tres. Puedo describir únicamente de manera fragmentaria la gramática de la palabra "com-prender", y señalar que difiere de la que uno se inclina a respresentar cuando no la ha observado exactamente. Nos sucede aquí como al pequeño pintor Klecksel que dibujaba dos ojos en el perfil de un hombre porque sabía que los hombres tienen dos ojos. 39. La explicación del significado de una palabra tiene un efecto similar al de "saber cómo continuar" cuando recitas a alguien un poema desde el principio hasta que esa persona dice: "ahora sé cómo continuar". (Di a ti mismo las diver-sas formas psicológicas que puede adquirir este saber cómo continuar.) El modo en que aprendimos el lenguaje no se encuen-tra contenido en su uso (de igual manera que la causa no se encuentra contenida en su efecto). ¿Cuál es el efecto de una definición ostensiva? ¿Se apela a ella siempre que se usa una palabra? ¿0 tiene sobre no-sotros el efecto de una vacuna que nos modifica de una vez por todas?





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La definición como una parte de¡ cálculo no puede actuar a lo lejos. Actúa únicamente en tanto se la aplica.

40. Otra vez: ¿en qué casos diremos: "él comprende la palabra 'azuV'? Bueno, cuando selecciona de inmediato el objeto azul de entre otros; o bien, cuando diga de ma-nera creíble que puede escoger ahora el objeto azul, pero que no quiere hacerlo (quizá notemos que, al decir esto, mira involuntariamente el objeto azul; quizá le creamos de-bido a su conducta anterior). Y ¿cómo sabe él que com-prende la palabra? Es decir, ¿en qué circunstancias puede él decirla? A veces, después de una especie de prueba, a veces sin ella. Pero si después resulta que no puede apli-carla, ¿no tendrá que decir: "me equivoqué, en realidad r~o la comprendía"? ¿Puede justificarse en este caso y de-cir que en verdad había comprendido la palabra cuando afirmó esto, pero que después el significado escapó de su memoria? ¿Qué es lo que puede presentar como criterio (o prueba) de que había comprendido la palabra en aquel momento? -Quizá diga: "vi en aquel momento el color ante mí, pero ahora no puedo recordarlo". Ahora bien, si esto implica que comprendió la palabra, entonces la com-prendió en aquel momento. -0 dice: "sólo puedo decir que he usado esa palabra cientos de veces", o bien, "la he usado antes; y mientras estaba diciendo que la comprendía, estaba pensando en esa ocasión". Lo que se considera como lajustificación de una aserción es lo que constituye el sen-tido de la aserción.

¿Qué pasaría si afirmamos: "él comprende la palabra 'azul'. Sacó de inmediato la pelota azul de entre las otras"; pero él nos dice: 1a saqué al azar, no había comprendido la palabra". ¿Qué clase de criterio, de no haber comprendido la palabra, tendría él? ¿Y debemos creerle? -Preguntarse a sí mismo "¿cómo sé que no comprendo esta palabra?" provoca una sensación de pensamiento muy extraña. Uno quisiera decir "no relaciono nada con ella", "no me dice nada", "es sólo un ruido", y para comprender estas expre-siones debe recordarse qué pasa cuando uno "asocia algo con una palabra", cuando una definición ha convertido un





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sonido en una palabra significativa, cuando uno puede ha-cer algo con la palabra. Se dirá: "ciertamente, él no puede equivocarse cuando dice que no ha-comprendido la pala-bra". Y eso es una observación sobre la gramática del enun-ciado "no he comprendido la palabra". E igualmente es una observación acerca de la gramática cuando decimos: "si comprendió, es algo que él sabe, pero que nosotros so-lamente podemos presumir, no saber". Y hay que decir que el enunciado "no he comprendido la palabra" no describe un estado durante la percepción auditiva de la palabra; los procesos característicos de la no comprensión pueden tener lugar después de muy diferentes maneras.

4 1. Hablamos de comprender (de un proceso de compren-sión, o también de un estado de comprensión) e igualmente de ciertos procesos que son criterios de esta comprensión. Nos gustaría llamar comprensión a un proceso mental o a un estado de la mente. Esto lo caracteriza como un proceso hipotético, etc., o más correctamente, como un proceso (o es-tado) en un sentido hipotético. Es decir, remitimos la pala-bra "comprender" a una región particular de la gramática.

Y la gramática de un proceso o estado mental es real-mente similar en muchos aspectos a la de, por ejemplo, un proceso cerebral. La diferencia principal es, quizá, que en el caso de un proceso cerebral se admite la posibilidad de un control directo; el proceso en cuestión puede posiblemente ser visto cuando se abre el cráneo. Pero en la gramática del proceso mental no hay lugar para una 'percepción inme-.diata' similar. (No hay tal jugada en este juego.) ¿Cuál es el criterio para determinar que comprendemos la palabra "rojo"?, ¿que podamos escoger un objeto rojo de entre otros cuando se nos pide? ¿0 que podamos dar una definición ostensiva de la palabra "rojo"? Ambas cosas las considera-mos como signos de comprensión. Si oímos que alguien usa la palabra "rojo" y dudamos que la comprenda, podemos preguntarle para comprobar: "¿a qué color llamas 'rojo'?". Por otra parte, si hubiéramos dado a una persona una defi-nición ostensiva de la palabra y quisiéramos ver ahora si la





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ha comprendido correctamente, no le pediríamos que la re-pitiera, sino que le pondríamos el problema de seleccionar en una hilera de cosas las que son rojas.

Aquí puede preguntarse: "¿estamos hablando de mi com-prensión o de la comprensión de otra persona?". "Sólo yo puedo saber si comprendo, la otra persona pue-de únicamente presumirlo." "Que yo comprenda no es una hipótesis, que la otra persona comprenda sí lo es." Si eso es lo que decimos, estamos concibiendo "compren-der" como tener una experiencia, análogamente a la de, por ejemplo, un dolor. Se dice: "no puedes saber si comprendo (si estoy alegre, etc.); no puedes mirar en mi interior". %o puedes saber lo que piensa." Sí, pero eso vale únicamente si no piensas en voz alta; y no nos interesa aquí la diferencia entre pensar en voz alta (o por escrito) y pensar en la imaginación.

A ello se puede objetar que pensar es algo privado, aun cuando se trate solamente de la experiencia visual de la es-critura, y que la otra persona puede ciertamente ver lo que mi mano está escribiendo, pero no puede tener mi expe-riencia visual. Estos problemas deberán ocuparnos en otro lugar.

Pero, ¿no podríamos, para nuestros propósitos actuales, decir: "él escribe" y "yo escribo" en lugar de "él comprende" y "yo comprendo"? Dejamos entonces completamente fuera del juego la cues-tión de la experiencia. Y, por lo tanto, también, por ejem-plo, la cuestión de la comprensión privada. Porque entonces ésta se nos aparece aquí como irrelevante.

Llamamos "comprensión" no a la conducta --cualquiera que ésta sea- que nos muestra la comprensión, sino a un estado del que esta conducta es un signo. Y éste es un enun-ciado acerca de la gramática de la denotación de un estado de tal tipo.

42. Podemos llamar "criterio de comprensión" a la sola enunciación de las reglas o también a pruebas de uso en sí mismas.





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Entonces, en el primer caso, "él comprende" significa-ría: "si le preguntas por las reglas, las recitará"; en el otro caso: "si le exiges una aplicación de la regla, ejecutará tu orden". 0 bien podemos considerar la enunciación de las reglas como un síntoma de que él puede hacer algo distinto a enunciar las reglas. Como cuando acercamos un reloj a nuestra oreja, escuchamos el tic-tac y decimos: está cami-nando. En ese caso, esperamos no únicamente que conti-núe haciendo tic-tac, sino que también indique la hora.

Podría decirse: Ia enunciación de las reglas es un crite-rio de comprensión si la persona las dice con comprensión y no de una manera puramente mecánica". Pero aquí nue-vamente la entonación inteligente durante la enunciación puede valer como comprensión; y entonces, ¿por qué no sencillamente la enunciación misma?

Comprender = aprehender = tener una impresión par-ticular de un objeto, dejar que éste actúe sobre uno. Dejar que una proposición actúe sobre uno; considerar las conse-cuencias de la proposición, imaginarlas, etcétera.

Llamamos "comprensión" a un fenómeno psiquico que tiene una relación especial con los fenómenos del aprendi-zaje y del uso de nuestro lenguaje humano.

¿Qué sucede con el recuerdo del significado de una pa-labra? Veo frente a mí un objeto de un color determinado y digo: "este libro es café y siempre he llamado'café'a este co-lor". ¿Qué clase de acto de recuerdo debe haber tenido lu-gar para que yo pueda decir eso? Pero esta pregunta podría ser formulada mucho más generalmente. Si, por ejemplo, se me preguntara: "¿habías visto anteriormente la mesa a la que estás sentado?", respondería: "sí, la había visto una infinidad de veces". Y si se me preguntara más, diría: "me he sentado a ella todos los días durante meses". ¿Qué acto o actos del recuerdo tienen lugar en este caso? Después de todo, no me veo mentalmente "sentarme a ella todos los días durante meses". Y, sin embargo, digo que recuerdo haberlo





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hecho y puedo corroborar esto de diversas maneras. El ve-rano pasado, por ejemplo, estuve viviendo en este cuarto. Pero, ¿cómo lo sé? ¿Lo veo con el ojo de mi mente? No. ¿En qué consiste en este caso el recuerdo? Si busco el fun-damento del recuerdo, por así decirlo, surgen también en mi mente figuras aisladas de mi estancia anterior, aunque no, por ejemplo, con una fecha escrita en ellas. Y aun an-tes de que hayan surgido y antes de que yo haya invocado en mi mente diversas evidencias, puedo decir, de acuerdo con la verdad, que recuerdo haber vivido aqui por meses y haber visto esta mesa. Recordar no es entonces el pro-ceso mental que uno se imaginaria a primera vista. Cuando digo correctamente 9o recuerdo", pueden suceder las cosas más variadas; incluso tal vez que yo simplemente lo diga. Y cuando digo aquí "correctamente", no determino, por su-puesto, lo que es el uso correcto y el uso incorrecto de la ex-presión, sino que, por el contrario caracterizo únicamente el uso existente.

Con el proceso psicológico de la comprensión pasa lo mismo que con el objeto aritmético tres. La palabra "pro-ceso" en un caso y la palabra '&objeto" en el otro producen en nosotros una actitud gramatical falsa en relación con la palabra.

43. ¿No sucede algo como esto? Una explicación, una tabla, se usa en primer lugar cuando se la "consulta"; más tarde, la consultamos en la cabeza, por así decirlo, la llamamos ante el ojo interno (o ante algo parecido) y finalmente trabaja-mos sin ella, como si nunca hubiera existido. En este último caso, estamos jugando un juego diferente. Porque no es el caso que esa tabla se encuentre en el trasfondo y que poda-mos siempre apelar a ella; está excluida de nuestro juego, y cuando "apelo" a ella, hago lo mismo que un ciego que apela a su sentido del tacto. Una explicación proporciona una tabla y se convierte en historia cuando dejo de servirme de ella.

Debo distinguir entre el caso en el que me guío por la tabla y el caso en el que actúo en concordancia con la tabla,





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sin hacer uso de ella. -La regla cuyo aprendizaje nos hace actuar ahora de tal y cual manera carece de interés para no-sotros en tanto causa o historia de nuestra conducta. -Pero en tanto una descripción general de nuestra conducta, es una hipótesis. Es la hipótesis de que las dos personas sen-tadas ante el tablero de ajedrez actuarán (moverán) de tal y cual manera. (La hipótesis comprende aquí también una eventual transgresión de las reglas, puesto que en tal caso dice algo sobre la conducta de losiugadores cuando se dan cuenta de esa violación de las reglas.) Los jugadores, sin embargo, podrían usar las reglas de tal manera que con-sultaran en cada caso particular lo que ha de hacerse; aquí intervendría la regla en la acción misma del juego y no se comportaría en relación con ella como una hipótesis en re-lación con su confirmación. -Pero hay aquí una dificultad: porque el jugador que juega sin usar la lista de las reglas, eljugador que, en realidad, nunca ha visto una, podría, no obstante, dar las reglas del juego si se le exigiera hacerlo; y no ciertamente determinando por observación repetida cómo actúa él en tal y cual situación, sino diciendo, al en-frentarse a un movimiento de piezas: "en este caso se mueve de esta manera". Pero de suceder así, esto muestra solamente que en determinadas condiciones puede enunciar una re-gla, no que haga uso explícito de ella aljugar. Es una hipótesis que él enuncie una lista de reglas cuando se le exige hacerlo; si suponemos en él una disposición o una capacidad para esto, se trata de una disposición psi-cológica análoga a una de carácter fisiológico. Si se dice que esta disposición caracteriza el proceso deljuego, lo hace ca-racterizándolo como un proceso psicológico o fisiológico, algo que realmente es. (En nuestro estudio del simbolismo no hay un primer plano y un trasfondo; no es una cuestión de un signo tangible con una capacidad o comprensión no tangible concomitante.)

44. Lo que nos interesa en el signo, el significado que para nosotros es importante, es lo que se encuentra depositado en la gramática del signo.





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Preguntamos: ¿cómo usas la palabra, qué haces con ella? -eso nos enseñará de qué manera la comprendes.

La gramática son los libros de contabilidad del lenguaje. Ellos deben mostrar las transacciones reales del lengua-je, todo lo que no sea una cuestión de sensaciones conco-mitantes.

En cierto sentido podría decirse que no nos interesan los matices.

(Podría imaginarme un filósofo que creyera que debe ha-cer imprimir en color rojo una proposición sobre la esencia del conocimiento, pues de otra manera ésta no expresaría realmente lo que debería expresar.)





IV

45. La interpretación mediante definiciones ostensivas de los signos escritos y hablados no es una aplicación del len-guaje, sino una parte de la gramática. La interpretación se realiza en un nivel de generalidad preparatorio a cualquier aplicación.

La definición ostensiva puede ser considerada como una regla de traducción de un lenguaje de gestos a uno de pa-labras. Cuando digo: "el color de este objeto se llama 'vio-99 leta' , tuve que haber denotado ya el color con las palabras "el color de este objeto% para que la denominación pueda tener lugar. Porque también podría decir: "eres tú quien ha de determinar el nombre de este color"; y quien ha de dar el nombre debería saber ya a qué debe darlo (en qué lugar del lenguaje va a poner el nombre).

Que una proposición empírica sea verdadera y otra falsa no es una parte de la gramática. Lo que corresponde a la gramática son todas las condiciones (el método) necesarias para comparar la proposición con la realidad. Es decir, to-das las condiciones necesarias para la comprensión (del sen-tido). En cuanto el significado de las palabras se hace claro en el cumplimiento de una expectativa, en la satisfacción de un deseo, en la ejecución de una orden, etc., se muestra ya en una representación lingüística de la expectativa, etc. El significado se encuentra entonces completamente deter-minado en la gramática, en lo que se ha podido prever, en aquello de lo cual se ha podido hablar antes de que el hecho tuviera lugan

46. ¿Consiste nuestro lenguaje de signos primarios (gestos ostensivos) y signos secundarios (palabras)? A uno le gus-taría preguntar si no es el caso que nuestro lenguaje deba tener los signos primarios, pudiendo prescindir de los se-cundarios. La nota falsa en esta pregunta reside en que espera una explicación del lenguaje existente, en lugar de una mera descripción del mismo.





EL SENTIDO DE LA PROPOSICIóN IV 171

Suena como una obviedad ridícula decir que una per-sona que cree que los gestos son los signos primitivos que subyacen a todos lo demás, no sería capaz de remplazar una oración común y corriente por gestos.

En las reglas de la gramática uno quisiera distinguir en-tre las reglas que producen "una conexión entre lenguaje y realidad" y aquellas que no lo hacen. Una regla del primer tipo es "este color se llama 'rojo'"; una regla del segundo tipo es "-P = P". Con relación a esta distinción se da un error; el lenguaje no es algo a lo que primero se dé una estructura y después se lo ajuste a la realidad. Uno podría querer preguntar: ¿es casual que yo tenga que salir de los signos escritos y hablados a fin de definirlos y completar su sistema? ¿No entro con esto precisamente en el terreno en el que ocurre aquello que ha de describirse? -Y en ese caso, ¿no es extraño que yo pueda hacer algo con los signos escritos? Decimos tal vez que los signos es-critos son meros representantes de las cosas indicadas por la definici6n ostensiva. -Pero, ¿cómo es posible esa repre-sentación? Después de todo, no puedo hacer que una cosa arbitraria represente a otra. -Es entonces significativo que esa representación sea posible; porque lo que representa debe, por lo menos en ciertos casos, hacer su tarea tan bien como aquello que representa.

47. Decimos que una marca roja o algo parecido es el signo primario del color rojo, la palabra, un signo secundario, porque nos explica el significado de la palabra "rojo" cuan-do señalo una marca roja, etc., pero no cuando digo que &grcjo" significa lo mismo que "rouge". Pero, ¿no explico a un francés el significado de la palabra "rojo" precisamente de esta manera? "Sí, pero solamente porque él aprendió el significado de 'rouge' mediante una definición ostemiva." Pero, ¿debe estar presente en su mente esta definición (o debe estar presente una imagen roja) cuando comprende mi explicación "rojo = rouge"? De otra manera, ésta es sola-mente historia. ¿Debe tener presente una figura tal siempre que use con comprensión la palabra "rouge"? (Piépsese en la orden: "¡Imagínate una mancha circular roja!")





EL SENTIDO DE LA PROPOSICIóN IV 173

48. ¿No son susceptibles de ser malinterpretados los signos que uno quisiera llamar 'primarios'? ¿Puede tal vez decirse que realmente ya no requieren ser comprendidos? -Si eso quiere decir que no requieren ser in-terpretados adicionalmente, esto vale también para las pala-bras, pero si se quiere decir que no podrían ser interpretados adicionalmente, entonces es falso. (Piénsese en la explica-ción de gestos mediante palabras y viceversa.) ¿Es correcto (y de ser así, en qué sentido) decir que la de-finíción ostensiva es como la definición verbal que remplaza un signo por otro; la palabra por la indicación?

49. Supóngase que establezco un método de designación. Supóngase, por ejemplo, que quiero dar nombres a matices de colores para mi uso privado. Lo puedo hacer mediante una tabla; y, por supuesto, no escribiré un nombre al lado de un color equivocado (del color al que no quiero dar ese nombre). Pero ¿por qué no? ¿Por qué "rojo" no debe estar frente a la marca verde y "verde" frente a la roja, etc.? Si la definición ostensiva pone simplemente un signo en lu-gar de otro, eso no cambia nada. -De cualquier manera, aquí hay dos casos distintos: podría ser que la tabla con verde al lado de "rojo" sea usada de tal manera que una persona que la 'consulte' pase diagonalmente de la palabra " rojo" a la marca roja, y de la palabra "verde" a la marca verde, etc. Diríamos entonces que aunque la tabla está or-denada de una manera diferente (según otro esquema es-pacial), conecta los signos a la manera usual. -Pero podria ser también que la persona que use la tabla mire horizon-talmente de un lado a otro, y que sustituya en alguna de las oraciones una marca verde por la palabra "rqJo", y que, sin embargo, al recibir una orden como "dame el libro rojo", no traiga un libro verde sino, muy correctamente, uno rojo (es decir, uno que también nosotros llamaríamos "rojo"). Esta persona habría usado la tabla de una manera distinta que la primera, pero de un modo tal que para ella la palabra 66 rojo" significa lo mismo que para nosotros. Nos interesa ahora el segundo caso, y la pregunta es: ¿puede servir una marca verde como muestra del rojo?





EL SENTIDO DE LA PROPOSICIóN IV 175

Puedo imaginarme un acuerdo según el cual una per-sona a la que muestro una marca verde con las palabras "píntame este color% debe pintar uno rojo; si le muestro una marca azul con esas palabras, debe pintar uno ama-rillo (siempre el color complementario). Y entonces que alguien interpretara mi orden en ese sentido, incluso sin un acuerdo de tal tipo. El acuerdo podría también haber sido: "cuando diga 'pinta este color', pinta siempre uno li-geramente más oscuro"; y nuevamente podríamos imagi-nar que la orden fuera interpretada así aun sin el acuerdo previo. -Pero, ¿puede decirse: "alguien copia el rojo de la marca pintando un tono particular de verde" -de ma-nera análoga a como puede copiar una figura geométrica de acuerdo con diferentes métodos de proyección, copián-dola de maneras distintas pero igualmente exactas? -¿Pue-do comparar colores con formas? ¿Y puede una marca verde ser usada, por una parte, como nombre de un matiz particular de rojo y, por la otra, como una muestra de él, de manera similar a como un círculo puede servir como nom-bre de una forma elíptica particular, pero también como una muestra de ella?

Es claro que una muestra no se usa como una palabra (como un nombre). Y una definición ostensiva, una tabla que nos conduzca de palabras a muestras es usada de ma-nera diferente a como lo es una tabla que sustituya un nom-bre por otro.

50. La palabra "copiar" posee diferentes significados en ca-sos diferentes y de acuerdo con ello varía lo que llamo "muestra". ¿Qué quiere decir "copiar exactamente una fi-gura"? ¿Copiar a ojo de buen cubero o con instrumentos de medición -y de ser así, con cuáles? ¿A cuál color queremos llamar el mismo que el de la muestra? Piénsese en diferen-tes métodos de comparación. ¿En qué medida puede com-pararse la regla que dice que debe copiarse una figura más oscuramente con la que dice que debe copiarse una figura en una escala mayor o menor? Imaginémonos a una persona que pretendiese que puede copiar matices de¡ rojo en verde, que fijase su ojo en una





EL SENTIDO DE LA PROPOSICIóN IV 177

muestra roja y que con todos los rasgos externos de copiar exactamente mezclase un tono de verde. Una persona así sería para nosotros como alguien que, escuchando cuidado-samente, mezclase colores de acuerdo con las notas de un violín. En tal caso diríamos: "no sé cómo lo hace"; no por-que no comprendamos los procesos en su cerebro o en sus músculos, sino porque no comprendemos lo que significa 66 este tono de color es una copia de este tono de violín". A menos que con ello quiera decirse que una persona asocia por experiencia un tono de color particular con una nota determinada (la ve ante sí, la pinta, etc.). La diferencia en-tre los signíficados de "asociar" y "copiar" se evidencia en el hecho de que no tiene sentido hablar de un método de pro-yección (o de una regla de traducción) para la asociación. Decimos: "no copiaste correctamente", -pero no: "no aso-ciaste correctamente".

Por otra parte, es perfectamente concebible que los se-res humanos estuvieran tan exactamente de acuerdo en las asociaciones de colores con notas de violín, que uno pudiera decir a otro: "no, no has representado correctamente esta nota de violín, era más amarilla que como la pintaste"; y que el otro respondiera: "tienes razón, ya me lo parecía".

5 1. Si la tabla conecta la palabra con una muestra, entonces es indiferente con qué marca se relaciona la palabra cuando la tabla se consulta. "-¡Pero entonces hay signos que son arbitrarios y otros que no lo son!" -Pensemos únicamente en la comunicación mediante mapas, dibujos y, por otra parte, mediante oraciones. Las oraciones son tan poco ar-bitrarias como los dibujos; únicamente las palabras son arbi-trarias. Y, por otra parte, el método de proyección de los mapas es arbitrario; pero, ¿cómo puede determinarse cuál de los dos es el más arbitrario?

Por supuesto puedo comparar la determinación de sig-nificados de palabras con la determinación de un método de proyección, como el que sirve para la representación de formas espaciales (1a proposición es una figura"). Esta es una buena comparación, pero no nos exime de investizar





EL SENTIDO DE LA PROPOSICIóN IV 179

el funcionamiento de la denotación mediante palabras, que tiene sus reglas propias. Ciertamente podemos decir -esto es, de acuerdo con el uso corriente- que nos comunicamos mediante signos, ya sea que usemos palabras o muestras. Pero el juego que consiste en actuar de acuerdo con pala-bras es diferente al de actuar de acuerdo con muestras. (Las palabras no son esenciales a lo que llamamos "lenguaJe", y tampoco lo son las muestras.) El lenguaje de palabras es solamente uno entre muchos tipos posibles de lenguajes, y hay puntos de transición de uno a otro. (Piénsese en dos maneras de escribir la propo-sición "veo un círculo rqJo": podría hacerse trazando un círculo y dándole el color correspondiente -rojo-; pero también podría hacerse trazando un círculo con una man-cha roja al lado. Considérese qué es lo que corresponde en un mapa a la forma de expresión de un lenguaje de pala-bras.)

52. "No pretendo que en la tabla explicativa la muestra roja deba,estar colocada horizontalmente frente a la pala-bra'rojo', pero debe existir por fuerza una ley de lectura de la tabla o ésta pierde su sentido." Pero, ¿no hay una ley-si la tabla se lee como indican las flechas del siguiente esquema?

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"Pero en ese caso, ¿no debe ser dado previamente el es-quema de las flechas?" -Pero, ¿debe darse el siguiente esquema antes de que sigamos el uso normal?

"Pero entonces, ¿no se exige por lo menos una regulari-dad temporal en el uso de la tabla? ¿Funcionaría tener que usar una tabla a veces según un esquema, a veces según





EL SENTIDO DE LA PROPOSICIóN IV 181

otro? ¿Y cómo puedo saber en ese caso el modo en que ha de usarse la tabla?" Pero, ¿lo sabe uno de otra manera? Las explicaciones de signos terminan en algún momento. Provocaría sin duda un malentendido si, no existiendo un acuerdo especial, indico a alguien un camino señalando con el dedo en la dirección opuesta a la que debería ir. Es propio de la naturaleza humana comprender de esa manera el señalamiento con el dedo. (Como también es propio de ellajugarjuegos de tablero y usar lenguajes de signos que consisten de signos escritos en una superficie plana.)

La tabla no garantiza la uniformidad de las transiciones que se realizan en ella. Tampoco me obliga a usarla siem-pre de la misma manera. Está allí, como un campo por el que conducen caminos, pero también puedo ir a campo tra-viesa. -Cada vez que aplico la tabla realizo una nueva tran-síción. Esa transición no se hace, por así decirlo, de una vez por todas en la tabla. (La tabla me sugiere solamente que la haga.) (¿Qué clase de proposiciones son éstas? -Son del mismo tipo que la observación acerca de que las explicaciones de los signos terminan en un momento dado. Y eso es simi-lar a cuando se dice "¿de qué te sirve la postulación de un creador? Eso solamente transfiere el problema del origen del mundo a un punto anterior". Esta observación resalta un aspecto de mi explicación que tal vez yo no había no-tado. Se podría decir igualmente: "if'ijate de esta manera en tu explicación! -¿todavía te satisface7'.)

53. ¿Podemos buscar algo rojo con la palabra "rqJo"? ¿No se requiere para ello una imagen mnemotécnica?

¿Puede decirse que la palabra "rqJo" requiere un suple-mento en la memoria para convertirse en un signo útil? Supongamos que describo una experiencia con las pa-labras: "ante mí se encuentra un libro rojo". Aparte de la experiencia descrita, ¿justifica la elección de estas palabras el que yo recuerde haber usado siempre la palabra "rojo" para ese color? ¿Tiene que ser esa la justificación?





EL SENTIDO DE LA PROPOSICIóN IV 183

¿Necesitamos, para poder seguir una orden hablada, una imagen mnemotécnica de lo que hicimos la última ocasión que la obedecimos? ¿Nos ordena realmente: "haz ahora lo que recuerdas ha-ber hecho entonces"? También podría haberse dado esta or-den. Pero, ¿necesito entonces de una imagen mnemotécnica de la búsqueda en mi memoria para poder obedecerla? La orden "haz ahora lo que recuerdas haber hecho en-tonces" me dice que debo buscar en un lugar determinado una figura que me dirá lo que tengo que hacen Así, la or-den es completamente análoga a: "haz lo que está escrito en el papel que se encuentra en esta gaveta". Si no hay nada escrito en el papel, la orden carece de sentido.

Si el uso de la palabra "rojo" depende de la figura que mi memoria reproduce automáticamente con el sonido de esta palabra, me encuentro entonces tan sujeto a esta repro-ducción como si hubiera decidido determinar el significado consultando una tabla, de tal manera que me sometiera in-condicionalmente a lo que encontrara en ella.

Si la muestra de color que ha de servirme de guía parece ser más oscura que la que, según mi memoria, era ayer, no tengo que darle necesariamente la razón a mi memoria y, de hecho, no lo hago siempre. Y podría muy bien hablar de una confusión de mi memoria.

54. Si digo a alguien: "pinta de memoria el color de la puerta de tu cuarto", eso no determina más inequívoca-mente lo que él tiene que hacer que la orden: "pinta el verde que ves en esta marca". También es imaginable que la primera de estas oraciones pueda ser entendida de la misma manera en que normalmente se entendería una ora-ción como "pinta un color algo más suave que el que recuer-das haber visto allí". Por otra parte, la persona a quien se da la orden de pintar un tono de color de acuerdo con una muestra no tendrá normalmente dudas acerca del método de proyección.

Si se me dijera: "búscame una flor roja en este prado y tráemela", y yo encontrara luego una, ¿la comparo con mi





EL SENTIDO DE LA PROPOSICIóN IV 185

imagen mnemotécnica del color rojo? ¿Y debo consultar también una figura adicional para ver si la primera es to-davía correcta? ¿Y por qué tengo que usar necesariamente la primera? Veo el color de la flor y lo reconozco. (Sería, por supuesto, imaginable que alguien tuviera una alucinación de la muestra de un color y comparase ésta, como si fuera real, con el objeto buscado.) Aun cuando diga: "no, este color no es el correcto, es más brillante que el que vi allr', no se dice con ello que veo este último ante mí y que tiene lugar un proceso de com-paración de dos tonos de color dados simultáneamente. Y tampoco es como si en algún lugar de mi mente sonara un timbre cuando el tono correcto de color ha sido encontrado y yo transportara conmigo una figura del sonido de este timbre, para poderjuzgar si suena.

Buscar con una muestra que se pone al lado de los obje-tos para ver si los colores coinciden es un juego; actuar de acuerdo con las palabras de un lenguaje de palabras sin una muestra, es otro. Pensemos en la lectura en voz alta de un texto (o en escribir un dictado). Podríamos, por supuesto, imaginar una especie de tabla que nos pudiera guiar en esto. Pero, de hecho, no nos guía ninguna; ni un acto de la memoria ni nada media entre los signos escritos y el so-nido. 55. Supongamos que se me pregunta: "¿por qué elegiste este color cuando se te dio esta orden; cómo justificas esta elección?". En un caso así puedo responder: "porque este color se encuentra frente a la palabra 'rcjo' en mi tabla". En otro caso no existiría una respuesta a esta pregunta y la pregunta no tendría sentido. Pero en el primerjuego, esta pregunta carece de sentido: "¿por qué llamas'rojo'a1 color que se encuentra frente a la palabra 'rojo'en la tabla?". Una razón puede darse únicamente dentro de unjuego. El enca-denamiento de razones finaliza precisamente en los límites del juego. (Razón y causa.)

Y si se recuerda "que la tabla no nos obliga" a usarla de una manera particular, y ni siquiera a usarla siempre de la





EL SENTIDO DE LA PROPOSICIóN IV 187

misma manera, será del todo claro que nuestro uso de las palabras "regla" y "juego" es fluctuante (borroso hacia los márgenes).

La conexión entre 9enguaje y realidad" se hace mediante definiciones de palabras que pertenecen a la gramatica, de tal manera que el lenguaje es cerrado y permanece autó-nomo.

56. Pensemos en un lenguaje de gestos usado para la comu-nicación con personas con quienes no tenemos un lenguaje de palabras en común. ¿Sentimos también en ese caso la necesidad de salir del lenguaje para explicar sus signos?

'Ta conexión entre palabras y cosas es establecida me-diante el aprendizaje del lenguaje." ¿Qué clase de conexión es ésa? Una conexión mecánica, eléctrica, psicológica, pue-de o no funcionar. Mecanismo y cálculo. La correlación entre objetos y nombres no es distinta a la que establece una tabla, gestos ostensivos y emisión si-multánea del nombre, etc. Es parte del simbolismo. Dar un nombre a un objeto es algo esencialmente del mismo tipo que colgarle un rótulo. Decir que la conexión entre nombre y objeto es de carác-ter psicológico, es expresar una idea equivocada.

57. Imaginemos que alguien copia una figura en la escala 1: 10. ¿Se encuentra contenida la comprensión de la regla general de este mapeo en el proceso de mapeo? -El lápiz en mi mano se encontraba libre de presuposiciones, por así decirlo, y era guiado (influido) por la longitud de las líneas del modelo. Yo diría que si el modelo hubiera sido más largo, yo hubiera conducido mi lápiz más adelante, y si hubiera sido más corto, menos. Pero, ¿se encuentra ya con-tenida la mente que así se expresa en la acción de copiar la línea? Supóngase que quiero encontrar a alguien en la calle. Puedo proponerme: "caminaré hasta que encuentre a N"; y, entonces, caminando a lo largo de la calle, lo encuentro en un punto determinado y me detengo. ¿Se encuentra con-tenida la acción según la regla general, que yo me había





EL SENTIDO DE LA PROPOSICIóN IV 189

propuesto, en el proceso del caminar o en algún otro pro-ceso simultáneo?, ¿o se encontraba lo que hice solamente de acuerdo con esa regla, pero también de acuerdo con otras reglas?



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Doy a alguien la orden de trazar desde A una línea pa-ralela a a. El trata (tiene la intención) de hacerlo, pero con el resultado que la línea se vuelve paralela a b. ¿Fue el pro-ceso de copiar el mismo que si él hubiera tenido la intención de trazar una línea paralela a b y hubiese realizado esta in-tención?

Supóngase que logro reproducir un modelo según la re-gla prescrita. ¿Es posible entonces usar una regla general distinta para describir el proceso de copiado de la manera en que. éste tuvo lugar? ¿0 puedo rechazar esta descripción con las palabras: "no, me dejé guiar por esta regla -y no por la otra que, de cualquier manera, hubiera tenido en este caso el mismo resultado"?

58. A uno le gustaría decir: si copio intencionalmente una forma, el p~oceso de copiado tiene en común la forma con el modelo. Esta es una faceta del proceso de copiado; una fa-ceta que se conforma al objeto copiado y coincide allí con él.

Aun cuando mi lápiz no le haga justicia al modelo, mi intención lo hace siempre.

Si pretendo tocar el piano por nota, es la experiencia la que mostrará qué notas toco realmente, y la descripción de lo que he tocado no necesita tener nada en común con las notas escritas. Si, por el contrario, quiero describir mi in-tención, esto debe querer decir que quiero reproducir sono-ramente estas notas escritas. Y eso sólo puede ser expresión de que la intención alcanza el modelo y contiene ima regla general.





EL SENTIDO DE LA PROPOSICIóN IV 191

La expresión de la intención describe el modelo que ha de ser copiado; la descripción de la copia no lo hace.

59. Para nuestras consideraciones no puede ser nunca esen-cial que un fenómeno simbólico tenga lugar en la mente y no en el papel, de tal manera que resulte visible para los otros. Uno tiene siempre la tentación de explicar un pro-ceso simbólico mediante un proceso psicológico especial; como si la mente "pudiera hacer en estas cuestiones mucho más" que los signos. La idea de un mecanismo que opera con medios espe-ciales y que, por lo tanto, puede explicar movimientos que también lo son, nos conduce a equívocos. Como cuando de-cimos: este movimiento no puede ser explicado por medio de una ordenación de palancas. La descripción de lo que es psicológico debe ser algo que por sí mismo puede ser usado como símbolo.

Un señalamiento pertinente en este contexto es el de que la explicación de un signo puede remplazar al signo mismo. Esto proporciona una intuición importante en la naturaleza de la explicación de signos y contrapone la idea de esta ex-plicación a la de una explicación causal.

60. Puede afirmarse que no se puede decidir mediante la observación externa si estoy leyendo o si estoy simplemente produciendo sonidos mientras recorro un texto con la vista. Pero lo que para nosotros es de interés en la lectura, no puede ser algo esencialmente interno. Derivar una traduc-ción del original puede ser tambien un proceso visible. Debe ser posible, por ejemplo, considerar como una derivación lo que ocurre en el papel cuando los términos de la se-rie 100, 121, 144, 169 son derivados de los términos de la serie 10, 11, 12, 13 por medio de las siguientes operaciones:

10 X 10 11 X 11 12 x 12 13 x 13 00 1 11 24 39

100 121- 144 169

(La distinción entre %nterno" y "externo" no nos inte-resa.)





EL SENTIDO DE LA PROPOSICIóN IV 193

Cada una de tales representaciones -más o menos be-haviouristas- deja a uno con la sensación de que es tosca (torpe); pero esto nos conduce a errores; tenemos la ten-tación de buscar una "meJor" representación, pero ésta no existe. Una es tan buena como la otra, y en cada caso lo que representa es el sistema en el que ha de aplicarse un signo. ("La representación es dinámica, no estática.") (Tampoco puede un proceso psicológico 'dejar nada abierto' en un sentido esencialmente distinto de la manera en la que un paréntesis vacío deja abierto un lugar del argumento.)

Uno no puede preguntar: "¿de qué tipo son los procesos psicológicos, que pueden ser verdaderos y falsos mientras que los de carácter extra-mental no pueden serlo?". Por-que si pueden serlo los 'mentales', también pueden serlo los otros y viceversa. Porque si pueden serlo los procesos mentales, debe poder serlo también su descripción. Porque en su descripción debe mostrarse cómo es esto posible.

Cuando se dice que el pensamiento es una actividad aní-mica o una actividad de la mente, se piensa en ésta como en un ser turbio y gaseoso en el que pueden suceder muchas cosas que no pueden ocurrir fuera de esta esfera, y del que pueden esperarse muchas cosas que de otra manera no son posibles. (El proceso del pensamiento en la mente humana y el proceso de la digestión.)

6 1. Cada acción de copiar (cada caso de actuación segun -y no solamente de acuerdo con- ciertas reglas), cada caso de de7ivación de una acción a partir de una orden, de justi-ficación de una acción con una orden, es del mismo tipo que la derivación escrita de una suma, o que señalar los signos que se encuentran uno al lado del otro en una tabla.

"Escribo aquí el número '1 6'porque allí está tX2, y escribo '64' porque allí está Y'." Así aparece cada justificación. En cierto sentido esto no nos lleva más lejos. Pero realmente no nos puede llevar más lejos, es decir, a la esfera de lo me-talógico.





EL SENTIDO DE LA PROPOSICIóN IV 195

["explorer.exe" "C:\BD-Dir\55-W\CANON\gramatica195.jpg"]


(La dificultad es aquí: no tratar de justificar lo que no es justificable.)

Supóngase, sin embargo, ue digo: "escribo aquí'+'por-que allí se encuentra una 'x `. Uno preguntaría: "¿escri-bes '+' siempre que encuentras una 'x2'?" --es decir, uno buscaría una regla general; de otra manera, el "porque" en mi oración no tiene sentido. 0 bien uno podría preguntar: "¿cómo sabes que es por eso que lo escribiste?". En ese caso, uno ha tomado el "porque" como introduc-ción de un enunciado de la causa, en lugar de uno de la razón.

Si sigo la regla y escribo 'l6' debajo de W, podría pare-cer como si aquí interviniera una causalidad que no sería percibida (o de la que no se tendría una experiencia) hi-potéticamente, sino de una manera inmediata. (Confusión entre 'razón' y 'causa'.)

¿A qué conexión me refiero en la oración: "salgoporque él lo ordena"? ¿Y cuál es la relación de esta oración con: "salgo aunque él me lo ordenó" (o con "salgo, pero no porque él me lo haya ordenado", "salgo porque él me ordenó que no lo hiciera")?





V

62. "Éste es él" (este cuadro lo representa a él), en eso reside todo el problema de la representación. ¿Cuál es el criterio, cómo ha de verificarse que esta figura es el retrato de aquel objeto, es decir, que pretende represen-tarlo? La semejanza no convierte a la figura en un retrato (podría ser engañosamente parecido a una persona y ser, no obstante, el retrato de otra persona a la que no se pa-rece tanto). ¿Cómo puedo saber que alguien pretende que el cuadro sea un retrato de N? Bueno, quizá porque él lo dice o lo escribe debajo. ¿Cuál es la relación entre N y su retrato? Tal vez la de que debajo de éste se encuentre escrito el nombre con el que uno se dirige a aquél.

Cuando recuerdo a mi amigo, cuando Io veo ante mí", ¿cuál es aquí la relación entre la imagen mnemotécnica y su objeto? ¿La semejanza entre ellos? Bueno, la imagen, en tanto quefigura, no puede ser sino semejante a él.

La imagen de mi amigo es un retrato no pintado. También en el caso de la imagen debo escribir su nombre bajo el cuadro para que éste se convierta en una imagen suya.

Tengo la intención de realizar una cierta tarea y hago un plan. El plan en mi mente consiste en que me vea hacer esto y aquello. Pero, ¿cómo sé que es a mí a quien veo? Bueno, no soy yo sino una especie de figura. Pero, ¿por qué llamo a eso mi figura? "¿Cómo sé que eso soy yo?" La pregunta tiene sentido si, por ejemplo, significa: "¿cómo sé que es a mí a quien veo allí?". Y la respuesta proporciona características según las cuales puedo ser reconocido. Pero es mi propia decisión lo que hace que mi imagen me represente. Y podria preguntar igualmente: "¿cómo sé que la palabra 'yo' me representa?", porque mi forma en la figura no era sino otra palabra "yo".





EL SENTIDO DE LA PROPOSICIóN V 199

"Puedo imaginarme que saldrás hacia la puerta." Somos víctimas de un extraño espejismo: que en la proposición, los objetos hacen en el pensamiento lo que la proposición dice acerca de ellos. Es como si la orden contuviera una sombra de la ejecución. Pero una sombra de exactamente esta ejecución. Eres tú quien en la orden va aqui y allá. De otra manera sería claramente una orden diferente. Ciertamente esta identidad es la identidad contrastada con la diversidad de dos órdenes distintas. "Pensaba que Napoleón fue coronado en el año 1805." ¿Qué tiene que ver tu pensamiento con Napoleón? ¿Qué re-lación existe entre tu pensamiento y Napoleón? Puede ser, por ejemplo, la de que la palabra "Napole0n" aparezca en la expresión de mi pensamiento, más la conexión que esta palabra tenía con su portador; por ejemplo, que él haya fir-mado de esa manera, que uno se dirigiera a él así, etcétera. 'Tero cuando emites la palabra 'Napoleón' designas pre-cisamente a este hombre y no a otro." "-¿Cómo opera en tu opinión este acto de designación? ¿Instantáneamente, o requiere tiempo?" "-Sí, pero si se te pregunta: '¿te referías al hombre que venció en la batalla de Austerlitz?', dirás, 'sr. Por lo tanto, te referiste a ese hombre al enunciar la oración." -Sí, pero únicamente en el sentido en que, digamos, yo sabía también que 6 x 6 = 36. La respuesta: "me refería al vencedor de Austerlitz" es un nuevo paso en nuestro cálculo. El tiempo pasado en ella engaña, pues parece dar una descripción de lo que estaba sucediendo "en mi interior" mientras enunciaba la oración.

('Tero yo me refería a él." ¡Extraño proceso, esta refe-rencia! ¿Puede uno en Europa referirse a alguien que se encuentra en América? ¿Aunque ya no exista?)

63. Llevados a equívoco por la gramática, tenemos la ten-tación de preguntar: "¿Cómo se piensa una proposición? ¿Cómo se espera que tal y cual cosa ocurra~ (¿Cómo se hace eso?)". "¿Cómo opera el pensamiento?, ¿cómo se sirve de su ex-presión?" Esta pregunta parece análoga a "¿cómo funciona un telar de tricot?, ¿cómo se sirve de las muestras?".





EL SENTIDO DE LA PROPOSICIóN V 201

En la proposición "creo que es el caso que p" sentimos que lo esencial, el proceso real de la creencia no es repre-sentado, sino solamente sugerido; creemos que debe ser posible remplazar esta sugerencia por una descripción del mecanismo de la creencia, una descripción en la que apare-cería la secuencia de palabras "p", análogamente a como las muestras aparecen en la descripción del telar de tricot. Sen-timos que esta descripcion seria apenas la expresión com-pleta del pensamiento. Comparemos la creencia con la enunciación de una ora-ción; tienen lugar allí también procesos muy complejos en nuestra laringe, en los músculos del habla, en los nervios, etc. Esos procesos acompañan a la oración enunciada y ésta queda como lo único que nos interesa -no como parte constitutiva de un mecanismo, sino de un cálculo.

"¿Cómo hace el pensamiento para representar?" -La respuesta podría ser: "¿Realmente no lo sabes? Seguramen-te lo ves cuando piensas". Porque no hay nada oculto. ¿Cómo hace eso la oración? No hay nada escondido.

Dada la respuesta: "tú sabes cómo lo hace la oración, no hay nada oculto", a uno le gustaría decir: "sí, pero todo fluye tan rápidamente y me gustaría verlo puesto al descu-bierto, por así decirlo".

Sentimos que los pensamientos son como un paisaje que hemos visto y que debemos describir, pero que no recor-damos con suficiente exactitud como para poder descri-bir la manera en que sus partes se relacionan entre sí. De manera análoga, pensamos que no podemos describir el pensamiento después del acontecimiento porque para en-tonces múltiples y finos procesos se nos habrían escapado. Nos gustaría, por así decirlo, ver estos embrollos bajo la lupa. (Piénsese en la proposición "todo fluye".)

Preguntamos: "¿qué es un pensamiento?, ¿qué clase de cosa tiene que ser algo para poder desempeñar la función de pensamiento?". Y esta pregunta es análoga a la siguiente: "¿qué es (, cómo funciona una máquina de coser?". Pero la respuesta que sería análoga a la nuestra diría: "mira la





EL SENTIDO DE LA PROPOSICIóN V XUD

puntada que cose; en ello puede verse lo que es esencial en relación con la máquina; todo lo demás puede ser de una o de otra manera". ¿Cuál es la función del pensamiento, aquello que lo hace ser lo que es? Si es su efecto, no nos interesa. No estamos en la esfera de las explicaciones causales y toda explicación de este género nos parece trivial para nues-tros propósitos.

64. Si se piensa en el pensamiento como algo específicamen-te humano, orgánico, a uno le gustaría preguntar: "¿podría haber una prótesis del pensamiento, un sustituto inorgánico del pensamiento?". Pero si pensar consiste únicamente en escribir o hablar, ¿por qué no podría hacer esto una má-quina? "Sí, pero la máquina no sabe nada." Por supuesto, carece de sentido hablar de una prótesis para ver y oír. Uno habla de un pie artificial, pero no de un dolor del pie arti-ficial.

"Pero, ¿Podría pensar una máquina?" -¿Podría tener dolor? Aquí importa lo que se entienda por "algo tendiYa un dolor". Puedo ver a otra persona --el cuerpo de otra persona- como una máquina que tiene dolores. Y lo mismo puedo hacer, por supuesto, con mi propio cuerpo. Por el contrario, el fenómeno del dolor que describo, digamos cuando afirmo "tengo dolor de muelas", no presupone un cuerpo fisico (puedo tener dolor de muelas sin muelas). Y en esto no hay lugar para la máquina. -Es claro que la máquina únicamente puede sustituir a un cuerpo fisico. Y en el mismo sentido en que puede decirse de éste que tiene un dolor, puede también decirse que la máquina lo tiene. 0, nuevamente: podemos comparar los cuerpos que dijimos que tenían dolor con máquinas y llamarlos igualmente má-quinas.

Una de la ideas más peligrosas para nuestras considera-ciones es la de que pensamos con o en la cabeza. La idea de un proceso en la cabeza, en un espacio com-pletamente cerrado, hace del pensamiento algo oculto.





EL SENTIDO DE LA PROPOSICIóN V 205

"El pensamiento tiene lugar en la cabeza" no quiere real-mente decir sino que la cabeza se encuentra relacionada con el pensamiento. Por supuesto, puede también decirse: #4pienso con mi pluma" y esta referencia local es, por lo me-nos, tan buena como la otra. Es un travestismo de la verdad decir que pensar es una actividad de nuestra mente, como escribir lo es de nuestra mano. (El amor en el corazón. La cabeza y el corazón como lo-calizaciones del alma.)

65. Podemos decir: pensar es operar con símbolos. Pero 4épensar" es un concepto fluido, y qué sea "operar con sím-bolos" es algo que debe considerarse separadamente en ca-da caso. También podría decir: "pensar es operar con el lengua-je", pero Ienguaje' es un concepto fluido.

Decir: "pensar es un proceso mental", es correcto única-mente si , llamamos también un proceso mental al ver una oración escrita o al oír una que ha sido dicha. Esto es, en el sentido en que uno llama al dolor un estado menta , 1. En ese caso, con la expresión "proceso mental" se quiere dife-renciar la 'experiencia' del 'proceso fisico'. Por otra parte, la expresión "proceso mental" sugiere, por supuesto, que se trata aquí de procesos no entendidos en una esfera inac-cesible para nosotros. Además, la psicología habla también de'pensamientos in-conscientes' y aquí 'pensamientos' se refiere a procesos en un modelo mental. ('Modelo' en el sentido en que se habla de un modelo mecánico de los procesos eléctricos.) Por el contrario, cuando Frege habla del pensamiento que una oración expresa, la palabra 'pensamiento' tiene aproximadamente el mismo significado que la expresión "el sentido de la oración".

Podría decirse: en todo caso, 'pensamiento' se refiere a lo que está vivo en la oración, a aquello sin lo cual la oración es algo inerte, una mera serie de sonidos o de figuras escritas. Si de la misma manera hablo de algo que confiere signi-ficado a una configuración de piezas de ajedrez, es decir,





EL SENTIDO DE LA PROPOSICION V 4VI

algo que la hace distinta de una ordenación arbitraria de trozos de madera, ¡a qué no podría referirme! A las reglas que convierten una configuración de las piezas de ajedrez en una situación deljuego, a las experiencias especiales que relacionamos con posiciones en el juego, al uso del juego. Sucede lo mismo cuando hablamos de algo que diferen-cia los billetes de banco de simples papeles impresos y que da a los primeros su significado, su vida.

Cuando hablamos del pensamiento y de su expresión, el pensamiento no es una especie de condición que la oración produce como podría hacerlo un brebaje. Y la comunica-ción a través del lenguaje no es el proceso que hace que yo use una droga para producir en otros los mismos dolores que yo padezco. (¿A qué tipo de proceso podría llamarse "transmisión del pensamiento" o 9ectura del pensamiento"?)

66. Un político francés dijo que la lengua francesa se carac-teriza porque, en ella, las palabras aparecen en las oraciones en la misma secuencia con que se las piensa. La idea de que una cierta lengua pueda tener, en contra-posición a otras, un orden de las palabras que corresponda al orden del pensamiento, tiene su origen en la concepción de que el pensamiento tiene lugar independientemente de la expresión de los pensamientos y que se trata de dos pro-cesos fundamentalmente diferentes. (Nadie preguntaría si la multiplicación escrita de dos nú-meros en el sistema decimal tiene lugar paralelamente al pensamiento de la multiplicación.)

"Me refería a algo particular cuando díje..." "-¿Te re-ferías a algo diferente al decir cada una de las palabras o te referías a lo mismo durante toda la oración?"

Por lo demás, es extraño: ¡puede uno referirse a algo con cada palabra y la combinación de ellas ser, no obstante, un sinsentido! "¿Al decir la oración, pensaste que... ?" "Pensé única-mente lo que dije."





(No nos sorprende que el pensamiento de una oración no se encuentre completamente presente en ningún mo-mento. Aquí vemos que comparamos el pensamiento con una cosa que nosotros mismos producimos y poseemos co-mo un todo; pero, de hecho, tan pronto como surge una parte, otra desaparece. Eso tiene algo de insatisfactorio, porque, engañados por un símil plausible, esperamos algo diferente.)

¿Aprende un niño solamente a hablar o también a pen-sar? ¿Aprende el sentido de la multiplicación antes o después de aprender a multiplicar?

¿Es, por así decirlo, una contaminación del sentido el que a éste lo expresemos en un lenguaje particular con sus as-pectos accidentales y no, valga la expresión, incorpóreo y puro?

¿Nojuego ajedrez en sí mismo porque las piezas podrían tener-una forma distinta? (¿Es una demostración matemática en la teoría general de los números irracionales menos general o rigurosa por-que la hemos hecho con base en la notación decimal de esos números? ¿Disminuye el rigor y la claridad de la propo-sición 25 x 25 = 625 por la circunstancia de haber sido escrita en un sistema numérico particular?)

El pensamiento puede ser sólo algo común, algo ordina-,rio. (Estamos acostumbrados a pensarlo como algo etéreo, inexplorado; como si se tratara de una cosa de la que sólo su exterior nos es conocido, pero cuyo interior ignoramos aún, como en el caso de nuestro cerebro, digamos.) Uno qui-siera decir: "el pensamiento, ¡qué ser tan extraño!". Pero cuando digo que el pensamiento es algo común, quiero sig-nificar con ello que con este concepto nos ocurre como, por ejemplo, con el del número uno. Parece haber algo miste-rioso en torno a él porque no entendemos su gramática y echamos de menos una cosa tangible que corresponda al sustantivo, (Es casi como cuando oímos una voz que viene de algún lugar frente a nosotros, sin ver allí a nadie.)





EL SENTIDO DE LA PROPOSICIóN V 211

67. ¿Para qué piensa el hombre? ¿De qué sirve? ¿Por qué calcula el espesor de un calentador y no deja su determi-nación al azar o al capricho? Después de todo, es un hecho de la expreiencia que los calentadores producidos según cálculos no explotan muy frecuentemente. Y de igual ma-nera que el hombre haría cualquier cosa antes que meter la mano al fuego por el que en alguna ocasión anterior ha sido quemado, hará cualquier cosa antes que prescindir de los cálculos para el calentador. Puesto que no nos interesan las causas, podemos decir: verdaderamente los hombres pien-san; proceden, por ejemplo, de esta manera cuando cons-truyen un calentador. -Ahora bien, ¿no puede explotar un calentador construido de esta manera? Ciertamente puede hacerlo.

Pensamos nuestras acciones antes de llevarlas a cabo. Nos hacemos imágenes de ellas; pero, ¿para qué? No existe algo así como un "experimento del pensamiento". Esperamos algo y actuamos de acuerdo con la expecta-tiva; ¿debe cumplirse la expectativa? No. Pero, ¿por qué actuamos de acuerdo con la expectativa? Porque somos em-pujados a hacerlo, de la misma manera en que somos empujados a evitar un automóvil, a sentarnos cuando es-tamos cansados, a levantarnos de un salto si nos hemos sen-tado en una espina.

A qué es equivalente el pensamiento de la uniformidad de la naturaleza se evidencia de la manera más clara cuando sentimos miedo del suceso que esperamos. Nada podría ha-cer que metiera la mano en el fuego -aunque solamente me haya quemado en el pasado. La creencia de que el fuego me quemará es de la misma naturaleza que el miedo de que me quemará. Aquí veo también lo que significa "es cierto".

Si alguien me condujera al fuego, me defenderia y no iría por voluntad propia; e igualmente gritaría "me va a quemar" más bien que "quizá resulte bastante agradable".

'Tero, después de todo, tú también crees que habría más explosiones de calentadores si no se calculara al hacerlos."





-Sí, lo creo, ¿pero eso qué quiere decir? ¿Se sigue de allí que, en efecto, habrá menos explosiones? -Y ¿cuál es el fundamento de esta creencia?

68. Doy por supuesto que la casa en la que estoy escribiendo no se derrumbará en el curso de la media hora siguiente. -¿Cuándo lo doy por supuesto? ¿Todo el tiempo? ¿Y qué clase de actividad es este dar por supuesto? Tal vez a lo que se hace referencia es a una disposición psicológica; o bien, al pensamiento y expresiones de ciertos pensamientos. En el.segundo caso, por ejemplo, emito una oración que es parte de una consideración (cálculo). Ahora se dice: seguramente debes tener una razón para suponer eso, de otra manera la suposición no está fundamentada y carece de valor. (-Recuerda que si bien estamos en la Tie-rra, la Tierra no está en nada más; los niños creen que debe caer si no se apoya en algo.) Bueno, tengo también razones para mi suposición. Por ejemplo, la casa ha estado de pie por años, pero no por tantos que sea ya ruinosa, etc. Lo que vale como razón de una suposición puede ser dado de an-temano y determina un cálculo, un sistema de transiciones. Pero si ahora se pregunta por una razón de este cálculo, vemos que no hay ninguna. ¿Ha sido entonces el cálculo supuesto de manera arbi-traria por nosotros? No más que el miedo al fuego o a un hombre furioso que se nos acerca. "¡Por supuesto que las reglas de la gramática según las cuales procedemos y operamos no son arbitrarias!" -Bien. Entonces, ¿por qué piensa un hombre como piensa, por qué procedo mediante estos actos del pensamiento? (Se pre-gunta aquí, por supuesto, por las razones, no por las cau-sas.) Bueno, se pueden dar razones dentro del cálculo y, completamente al final, uno está inclinado a decir: "es muy probable que las cosas se comporten en este caso de la misma manera en que siempre lo han hecho" --o algo pa-recido. Una locución que oculta el principio de lajustifi-cación. (El creador como la explicación del principio del mundo.)1





EL SENTIDO DE LA PROPOSICIóN V 215

Esto que es tan dificil de ver, puede ser expresado de la siguiente manera. Mientras permanezcamos en el ámbito de losjuegos verdadero-falso, una modificación en la gramáti-ca sólo puede conducirnos de un juego de esta clase a otro, pero no de algo verdadero a algo falso. Y, por otra parte, si salimos de la esfera de estos juegos, ya no lo llamamos Ienguaje' y 'gramática' y, de nuevo, no entramos en con-tradicción con la realidad.

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