martes, 22 de abril de 2008

Robert Capa

Date: Tue, 03 Apr 2001 20:47:34 +0200
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(traducción Bermejo)

Richard Whelan, Robert Capa: a Biography
Lincoln, University of Nebraska Press, 1994 (1ª edición en Knopf, 1985)

p. 105 Capa más tarde pretendió que se había unido a un grupo de sesenta y cinco milicianos en uno de los edificios de la Ciudad Universitaria dos horas antes de que los insurgentes atacasen. Durante dos días, decía, estuvieron cercados en un ala, hasta que las tropas leales [republicanos] finalmente consiguieron rescatar a los dieciseis que quedaban vivos. Pero aunque Capa consiguió algunas fotografías dramáticas de los defensores de la Facultad de Medicina en acción, las imágenes que nos han llegado no apoyan tal relato; evidentemente sintió que tenía que proporcionar historias exageradas de peligro para acompañar sus fotografías, sin importar lo poderosas que éstas fueran por derecho propio. Ya estaba, por supuesto, asumiendo riesgos enormes ya por el hecho de estar en Madrid y visitar las líneas del Frente en su totalidad, incluso durante los periodos de calma, y estaba obteniendo muchas fotografías soberbias, pero eso no era bastante para él; sus proezas tenían que sonar (incluso si en la realidad no siempre podían hacerlo) en proporción con la reputación de Robert Capa, cuya exagerada identidad era inventada en gran medida. Y, en cualquier caso, el siempre astuto Capa sabía que cuanto más pudiera persuadir a sus editores de que ponía su vida en peligro para conseguir sus fotografías, más se sentirían obligados a pagarle. La fabricación de su leyenda no era simplemente algo para entretener a sus amigos, sino también un asunto de negocios. La leyenda era rentable.

Pero esto no interfería con su creciente toma de conciencia de que había más guerra que acción y aventura. Sus fotografías de Madrid dejan claro que estaba empezando a entender que la verdad sobre la guerra había que encontrarla no sólo en el calor de la batalla, en el espectáculo oficial, sino también en las esquinas de las cosas, en las caras de los soldados soportando el frío, la fatiga y el tedio tras las línas y de los civiles asolados por el miedo, el sufrimiento y las pérdidas. Capa fue siempre -a lo largo de toda su carrera- en primer lugar un fotógrafo de _gente_, y muchas de sus fotografías de guerra (incluso de aquellas tomadas en medio de la batalla) no son tanto crónicas de acontecimientos como extraordinarios estudios de gente sometida a tensiones extremas, llenos de compasión y empatía.