lunes, 21 de abril de 2008

Unidad de ciencias del comportamiento. FBI

BASE DE DATOS

Entre 1979 y 1383 la Unidad de Ciencias del Comportamiento del FBI recopiló la primera base de datos a partir de las entrevistas que se realizaron en la cárcel a 36 asesinos sexuales y en serie. Hasta ese momento a nadie se le había ocurrido hablar con ellos. Habían sido perseguidos, arrestados, juzgados, condenados y sentenciados, pero nadie los había entrevistado para averiguar qué habían hecho exactamente a sus víctimas.

El procedimiento del estudio extraoficial era arriesgado. Se basaba en un cuestionario de 57 páginas que inicialmente incluía largas sesiones con los reclusos, uno de los cuales (Edmund KEMPER, Un degollador habitual) le dijo a su interrogador: "Le desenroscaría la cabeza y la colocarla en la mesa para
dar la bienvenida al guardia".

Más en el "cómo" del asesino que en su "porqué", evitando así los relatos notoriamente variopintos de sus motivaciones que, en cualquier caso, no contribuían a conseguir más arrestos. "No nos preocupa por qué el asesino hace lo que hace -escribió en Psichology Today Roy Hazelwood, agente especial del FBI-. Lo que nos interesa es que lo hace de una forma determinada que nos conduce hasta Él. "La conducta en el escenario del crimen, puesta de manifiesto por la manera en que había sido matada la víctima (y por consiguiente el cuerpo), proporcionaba pistas sobre la clase de agresor de que se trataba

De los 36 entrevistados, 25 eran asesinos en serie. Por lo que se refiere al "ambiente poco común" en que vivieron, 15 de ellos habían sufrido abusos sexuales en la infancia, 12 en la adolescencia, y tres en edad adulta. Procedían de hogares rotos, con una madre poco afectuosa y un padre ausente. El setenta por ciento se sentía 'sexualmente incompetente" y solía hacer uso de la pornografía, de la que prefería el estilo de las cubiertas de las revistas de detectives, que mostraban a una mujer aterrorizada, atada y amordazada, mirando a su violador, imágenes más relacionadas con el sadismo y la dominación que con el sexo.

En otras palabras, estas personas tuvieron una infancia terrible, crecieron en medio de enfermedades, accidentes, intromisiones, palizas, abusos, intimidaciones, negligencias, abandonos, aislamiento, rechazo, pobreza y frecuentes lesiones en la cabeza. Hasta el momento, no han aparecido asesinos en serie que procedan de un ambiente sano.

Se supo que el niño, que incendiaba edificios o torturaba animales, era como un padre para la humanidad, cuyo foco emocional era matar sin pensar. Poco a poco se escindía en dos personalidades distintas de asesino: la "organizada" -trazaba un plan- y la "desorganizada"; en la muestra inicial de la base de datos, de los 36 casos estudiados 24 pertenecían a la categoría de "organizados". Las dos categorías trataban a sus víctimas de diferentes formas y ellos mismos ejemplificaban diferentes rasgos de personalidad. La forma en que las víctimas habían sido asesinadas indicaba por quién habían sido asesinadas.

Los cientos de indicadores del estudio de la base de datos se computaron en forma de "reglas" para formar la base del programa de ordenador conocido actualmente como PERFILADOR. Uno de los casos brillantes de aplicación de esta técnica fue el del asesinato de Francine ELVESON, a partir del cual, desde 1982, la entrevista a los asesinos condenados se convirtió en política oficial.

Autor: Oliver Cyriax
Título: Diccionario del Crimen
Tít.Orig.: Crime. An Encyclopedia
Edic.Orig.: 1993
Editorial/Colec.: Anaya & Mario Muchnik /Milhojas
Lugar/Fecha/Pág.: Gran Bretaña/29-feb-1996