lunes, 21 de abril de 2008

Aviones

25 Nov 2002
Subject: Bristol Brabazon

En 1942, las fábricas británicas de aviones lanzaban bombarderos tan rápidamente como podían construirlos. Pero, en medio de las presiones de la guerra, aún rondaban soñadores por las fábricas. Y parecía que la mayor parte de estos soñadores se había reunido en una estancia del Whitehall de Londres, donde un comité dirigido por lord Brabazon, un pionero del aire, estaba decidiendo el futuro de la industria británica de la aviación. Tras los éxitos alemanes los expertos proponían que debía empezarse a construir un avión gigantesco, capaz de volar un trayecto equivalente a la mitad de la circunferencia del mundo. Una aeronave que pudiera volar de Londres a Nueva York sin escalas. Construirlo costaría mucho dinero, y no era dinero lo que sobraba durante el gran esfuerzo nacional que demandaba la guerra; debía disponerse, para su construcción, de una amplia infraestructura industrial, que tampoco abundaba. Sin embargo, en marzo de 1943, se anunció en el parlamento la decisión de construir dos prototipos de este avión gigantesco, llamado Bristol Brabazon. Tenía que ser el orgullo de la aviación del siglo ¡Un superbombardero con capacidad para arrasar cualquier parte del planeta! La decisión fue aprobada: No hubo objeciones en cuanto al dinero.

En Filton, cerca de Bristol, los diseñadores no esperaban más que eso. Diseñaron un avión que habría de ser el mayor del mundo: una fantástica estructura que, por sí sola, pesaba 70 toneladas, y una vez cargada, llegaría a las 140. Tenía una envergadura de ala de 75 m, una altura de 17 m y estaba dotada de motores que desarrollaban 20 mil caballos de fuerza. Se construyó un nuevo hangar para montar los prototipos. Se extendió la pista de aterrizaje hasta Filton, para lo que hubo que demoler la mayor parte de la población y revestir de hormigón la nueva pista principal. Antes de ser terminado el aparato la guerra finalizó, así que se intentó transformar en un avión de pasajeros. Se construyó una maqueta a gran escala del avión, ridículamente lujosa, completa en todos los detalles, incluso las jaboneras en los aseos de señoras. Podía acomodar a 75 pasajeros, con literas, bares y paseos. En ese mismo momento, los norteamericanos estaban construyendo un avión con capacidad para 150 pasajeros. A fines de 1949, siete años y medio después del informe de lord Brabazon, el primer Bristol Brabazon realizó su vuelo inaugural sobre Filton, ante los enviados especiales de toda la prensa mundial. El primer vuelo fue un éxito. Pero seis meses después, se descubrió que el gigante del aire estaba sufriendo de fatiga del metal; se estaba deteriorando. Su expectativa de vida fue cifrada en dos años. En septiembre de 1952, se informó a la Cámara de los Comunes que el Bristol Brabazon estaba siendo desarmado. El costo del proyecto había alcanzado los 12,5 millones de libras esterlinas. Sólo una de las naves fue construida. Los restos de la mayor aeronave del mundo fueron vendidos como chatarra por unas 10.000 libras.