martes, 22 de abril de 2008

Calidad de vida

TRABAJO Y AMISTAD "CALIDAD DE VIDA ORGANIZACIONAL" Lic. Luis Pasco. "

La calidad de vida en el trabajo tiene repercusiones significativas en la calidad de vida emocional, y en el equilibrio socio-emocional y afectivo que pueden lograr o no los seres humanos"

El trabajo es para muchos una de las actividades fundamentales en la existencia humana. Es la actividad que permite a los hombres producir los bienes y servicios indispensables y necesarios para la vida, así como integrarlo al sistema de relaciones que constituye la sociedad.

Mediante el trabajo eficiente y productivo, las sociedades van mejorando la calidad de vida organizacional y social, y a través de él los hombres encuentran los satisfactores necesarios para la vida personal, familiar y social.

Dado el tiempo que las personas transcurren en su trabajo, debemos estar conscientes de las implicaciones y consecuencias que tiene en sus vidas. La calidad de vida en el trabajo tiene repercusiones significativas en la calidad de vida emocional, y en el equilibrio socio-emocional y afectivo que pueden lograr o no los seres humanos.

Lo anterior es válido para cualquier tipo de relación laboral : un grupo de profesionales, una empresa de expertos consultores, una microempresa y también en las grandes empresas. Ciertamente la dinámica y las relaciones entre las personas serán diferentes en cada caso, dado que existe un nexo intimo entre la estructura organizacional y los procesos psicosociales inherentes a la misma.

LAS RELACIONES DE TRABAJO. En lo personal siempre ha sido una aspiración auténtica el lograr una cordial relación en el trabajo. Muchas personas, grandes caballeros en el arte del trabajo y de la amistad - o del compañerismo - , han sido y son ejemplos cotidianos que permiten renovar y ratificar la fe y la esperanza de que es posible crear positivos y gratificantes ambientes humanos en el trabajo. Una buena dosis de cordialidad y camaradería en las relaciones laborales es un excelente bálsamo y catalizador para el logro de los objetivos, en medio de las difíciles e intensas jornadas laborales que se experimentan en las competitivas organizaciones contemporáneas. La gente suele ser muy sensible a estos intangibles estímulos interpersonales. Todos aquellos que asuman la difícil misión de ser líder de una organización, experimentan y son conscientes de la importancia e implicaciones de sus políticas, procedimientos y decisiones en la vida de los empleados. Una natural exigencia - válida por cierto en las empresas modernas - es la lealtad. Sin embargo, en honor a la verdad, no debemos olvidarnos que la lealtad es una senda que se transita en ambos sentidos. Todas aquellas organizaciones en donde se cumplen las expectativas y los compromisos recíprocamente son las que logran la calidad y la Excelencia Organizacional.

Compromiso y lealtad no sólo a las personas, sino fundamentalmente a los principios. Es digna de todo compromiso y lealtad aquella gente que se rige y respeta los más excelsos y valiosos principios de equidad, justicia y reciprocidad. Sabemos que no es una tarea fácil, es un camino sinuoso que aún con las mejores intenciones podemos fallar, podemos perder la buena senda, principalmente cuando existen factores y variables ajenas a nuestro control. Ahí radica la dificultad de quien ostenta cargos de responsabilidad e importancia, pero en esta misma encrucijada tiene la posibilidad de mostrar su grandeza y valía personal. Y para quienes son dirigidos, vale recordárles: "cuanto más grande sea la cabeza, más fuerte la jaqueca". Es un ideal, quizá una utopía - pero que vale la pena intentar -conciliar trabajo y amistad. Pero ¿ quién es un amigo ? Gibran Jalil dice " Vuestro amigo es la respuesta a nuestras necesidades... y no permitáis que haya en la amistad otro interés que el que os lleve a profundizar en el espíritu". " Un amigo es una persona ante quien puedo ser sincero, y ante él, pensar en voz alta". Esto no significa que nuestro amigo tenga que aceptar, aprobar o apoyar todas nuestras ideas o iniciativas ; quizá la mejor muestra de amistad sea mostrarnos nuestro error o equivocación, o lo inoportuno de nuestras palabras, acciones u omisiones. No es obstante un buen amigo quien siempre nos está elogiando ; quizá veces, su elogio inmerecido o injustificado sea la mejor forma de causarnos daño, sin quererlo. Ello se sintetiza en lo que alguien afirmó " Es mejor herir la amistad con la verdad, que matarla con hipocresía". " La amistad consiste en pedirle a los amigos sólo lo correcto, y sólo lo correcto hacer por ellos". Este certero aforismo, considero que es una buena regla y una máxima que nos puede ayudar a definir y precisar los difíciles y esquivos límites que existen entre la frontera del mundo del trabajo y de la amistad. Dos mundos que bien interrelacionados, bien conjugados, potencialmente son capaces de maximizar los dividendos personales, afectivos y organizacionales. Claro está que un requisito sine qua non será la relativa madurez, honestidad, sinceridad y equidad de los actores en la escena laboral. Si alguien quiere calificarme de iluso, puede hacerlo ; pero si alguna vez pierde injustamente una batalla en la vida laboral, no se queje. Acepte con digno estoicismo "usos son en la guerra, vencer o ser vencidos".

CUESTIÓN DE PRINCIPIOS. Se ha discutido mucho sobre la sociabilidad de los hombres, sobre la mutua necesidad que tenemos los unos de los otros. Existen posturas que afirman que el hombre es un ser gregario por naturaleza, otras ven en la integración y cooperación humana la real interdependencia entre los hombres, que se asocian por su natural egoísmo. A nuestro juicio, sean cuales fueren las razones que sustentan y fundamentan la integración humana, lo mas importante está en conjugar a las personas de la mejor manera, en la forma más adecuada y racional posible, en la que todos nos esforcemos para satisfacer expectativas individuales y anhelos compartidos. Para ello debemos procurar la añeja y olvidada decencia. Decencia en el pensar, en el sentir, en el actuar. Un hombre decente rinde culto a la equidad. Esto sólo se puede lograr si abrigamos sólidos principios humanos y morales, que desafortunadamente son constantemente cuestionados por los valores que respiramos en el ambiente , y que son trasmitidos por ósmosis a los demás. El afán de poder, el afán de riqueza desmedida, el afán de figurar, son los principales enemigos a vencer.

DOS MUNDOS DISTINTOS. Para nadie es desconocido, ni debe extrañar, que el mundo laboral y el mundo de la amistad, se rigen por principios, exigencias y realidades disimiles. El mundo del trabajo es la unión e integración de los hombres para lograr los objetivos organizacionales , fijándose metas, procedimientos y estilos de hacer las cosas. Cada puesto tiene sus exigencias particulares, metas específicas, responsabilidades, tareas y compromisos a cumplir que deben complementar en forma armónica por cada uno de los demás puestos laborales. Existen puntos de convergencia que pueden causar incomprensiones ; aquí juega un papel vital de la buena relación interpersonal que disipe las diferencias existentes que evite la formación de islas organizacionales, propiciando vínculos de mutuo entendimiento y apoyo. El mundo del buen compañerismo y de la amistad es el mundo del apoyo comprensivo, de los afectos compartidos, en donde es posible la comunicación abierta y espontánea, la crítica sana, sincera y saludable, que destierre la susceptibilidad y la dañina desconfianza en beneficio de los individuos y, por ende, de la organización. Ciertamente existen riesgos latentes. Si mi preocupación es sólo el aspecto laboral, y ello es percibido, la gente suele pensar y sentir que son meros apéndices organizacionales, lo cual nos lastima, en menoscabo de su significado personal y social. Por otro lado, es necesario reconocer la justificada preocupación de entablar amistad en el trabajo, porque podría haber quienes, bajo el amparo de la amistad o de la cercana relación afectiva, pretendan obtener prebendas y beneficios inmerecidos. También podría haber quienes intenten valerse de la amistad, para que se disculpen o ignoren incumplimientos en las responsabilidades laborales. Investigaciones modernas resaltan que la relación jerárquica es incompatible con la amistad y con la relación informal, ella tiende a eliminar la sensibilidad del jefe para con las necesidades personales de los subordinados. Es más fácil lograr la relación de compañerismo o de amistad entre iguales o similares organizacionalmente, dado que la posición jerárquica está típicamente basada en el mando y, por lo tanto, incompatible con la igualdad democrática necesaria para la amistad. Sin embargo, es deseable un esfuerzo auténtico y bien intencionado entre capitanes y marineros que permitan navegar en aguas cálidas hacia el puerto final. En estos tiempos de exigencia organizacional, ya no debe tener cabida aquellas prácticas duales, en la que se reserva para unos pocos la sonrisa y la indulgencia, y para otros las exigencias, reglamentos, cuando no las presiones y castigos. Es también correcto aceptar, y es válido para mucha gente, que el mundo del trabajo no se relaciona con el mundo de los afectos, ni de las simpatías o antipatías personales. Se puede trabaja bien sin exigencias ni requisitos emocionales, pero con la condición imprescindible de que cada quien respete y valore la capacidad y el trabajo de los demás. Lo anterior es aceptable, dado que en el mundo del trabajo no siempre se tiene el suficientemente tiempo ni las condiciones necesarias que propicien la comunicación personal e íntima. La amistas es necesario cultivarla. Así mismo, las personas tienen todo el derecho de ser selectivas, e incluso restringir el número de personas que tienen acceso a su vida personal, pero sin que sufra menoscabo la buena relación laboral con los demás, el compañerismo y la cordialidad en el trabajo.

LA BUENA COMUNICACIÓN. Un buen sistema de comunicación organizacional podría mejorar la calidad de las relaciones interpersonales, independientemente de la cercanía o distancia afectiva entre las personas, lo cual propiciará un clima saludable en el trabajo que favorezca la Excelencia organizacional. Cuando falta la información, el personal tiende a formarse un concepto distorsionado de la organización basado más en comentarios informales y rumores que en la realidad. Esto propicia eventualmente expectativas o temores infundados. Mantener en sano equilibrio la relación interpersonal será una excelente medicina terapéutica tanto para la organización como para las personas. Cada uno de estos mundos - el del trabajo y el de la amistad - demanda actitudes, sentimientos, habilidades y conductas diferentes, pero si fuera posible- y creo que lo es-necesario hallar el punto de convergencia, por pequeño, imperceptible y errático que sea, con la finalidad de mejorar las relaciones laborales e interpersonales, cuyos resultados quizá no se cuantifiquen ni se exhiban en un estado financiero, pero han de contribuir significativamente en el logro de las metas organizacionales, y en la salud afectiva y emocional que la integran.

1 comentario:

Viviana dijo...

Excelente escrito Luis!!!!
Claro, coherente, incisivo en algunas partes... contundente.
Me encantó! Será además, porque coincido tanto con lo que escribiste.
Gracias por compartirlo conmigo!

Cálidos saludos!!!!!

Viviana Degano