martes, 22 de abril de 2008

Cuevas del Jinghe

Diario EL MUNDO
viernes, 4 de enero de 2002
Descubierta en China la nueva «Capilla Sixtina del
budismo»

Las cuevas del río Jinghe se extienden a lo largo de
50 kilómetros

BEIJING. Un grupo de destacados arqueólogos chinos ha
descubierto las grutas budistas más antiguas del país,
diseminadas a lo largo de 50 kilómetros en las
estribaciones del río Jinghe (provincia de Gansu).
Según las informaciones oficiales ofrecidas por la
agencia estatal de noticias, estas cuevas doblarían en
número a las de Dunhuang, conocidas hasta ahora como
la «Capilla Sixtina del arte budista», informó ayer la
agencia Efe.

Las grutas descubiertas, repletas de estatuas de Buda,
fueron construidas en diversos momentos dentro del
denominado periodo de los 16 Reinos Combatientes
(317-420), y su estilo artístico se asemeja a las de
Dunhuang, conocidas también como «las cuevas de los
mil Budas».

Ruta de la Seda

Las cuevas se descubrieron durante una expedición en
busca de restos arqueológicos en el río Jinghe, punto
neurálgico de la Ruta de la Seda, que unía la cuenca
del Mediterráneo con Asia y que en su momento fue de
lejos una de las más importantes fuentes de
intercambios económicos, culturales y religiosos entre
oriente y occidente.

Al igual que las cuevas de Dunhuang, uno de los
santuarios budistas mejor preservados del mundo, se
cree que las cuevas del río Jinghe eran el hogar de
monjes budistas que buscaban un ambiente de
aislamiento y soledad, según los expertos.

En estos momentos se está llevando a cabo un estudio
detallado de los recientes descubrimientos, en muy
buen estado de conservación gracias a su
inaccesibilidad, aunque no se ha detallado todavía si
llegaron a sufrir daños durante la Revolución Cultural
(1966-1976).

Destrucción

Durante dicho periodo, violentas turbas estudiantiles
destruyeron todos los restos arqueológicos religiosos
que encontraron a su paso, y muy especialmente las
imágenes de Buda de las innumerables cuevas
construidas en su honor que se encuentran en China.

Los hallazgos de las cuevas, cercanas al río Jinghe,
han supuesto, como es lógico, un auténtico bombazo en
los círculos culturales y políticos de Beijing.

Sin embargo, y pese a que los primeros indicios ya
apuntan a la importancia del descubrimiento, habrá que
esperar todavía unos días para comprobar su magnitud
real.

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Penúltimas huellas de las imágenes perdidas
Las famosas grutas Mogao de Dunhuang, en la provincia
noroeste china de Gansu, conocida como la Ruta de la
Seda, eran hasta ahora el mayor enclave antiguo de
adoración budista, repletos de cuevas y santuarios de
adoración. Allí aparecieron en 1994 los restos de la
escultura de Buda más grande del mundo, de 4.400
metros de ancho y 500 de alto. Se trata de una imagen
de Buda dormido, esculpido en la roca que preside toda
la zona.