domingo, 6 de abril de 2008

Filosofía

Ludwig Wittgenstein Los Cuadernos Azul y Marron. Edit. Tecnos. Colec. Estructura y Función. Madrid. 2da.Edición. 1993 Traducción de la 2da. Edición Inglesa. (pag.56)

La filosofía, tal como nosotros utilizamos la palabra, es una lucha contra la fascinación que ejercen sobre nosotros las formas de expresión.


Quiero que recuerden ustedes que las palabras tienen los significados que nosotros le hemos dado; y nosotros les damos significados mediante explicaciones. (...) En este sentido, pues, muchas palabras no tienen un significado estricto. Pero esto no es un defecto. Creer que lo es, sería como decir que la luz de la lámpara de mi mesa no es en modo alguno luz real porque no tiene un límite preciso.

Los filósofos hablan muy frecuentemente de investigar y analizar el significado de las palabras. Pero no olvidemos que una palabra no tiene un significado dado, por así decirlo, por un poder independiente de nosotros, de tal modo que pudiese haber una especie de investigación científica sobre lo que la palabra realmente significa. Una palabra tiene el significado que alguien le ha dado.

Ludwig Wittgenstein. Los Cuadernos Azul y Marron. Edit. Tecnos. Colec. Estructura y Función. Madrid. 2da.Edición. 1993. Traducción de la 2da. Edición Inglesa. ---

Para que sirve estudiar filosofía si todo lo que os reporta es el capacitaros para hablar con alguna plausibilidad acerca de cuestiones abstrusas de lógica, etcétera, y si no mejora vuestra manera de pensar sobre las cuestiones importantes de la vida.

(Wittgenstein. cita de Norman Malcolm..., en W.W.Bartley."Wittgenstein" pag.24 ---

No entiendo como la gente lee Mind pudiendo leer Street & Smith. Si la filosofía tiene algo que ver con la sabiduría con toda certeza no hay un grano de ella en Mind, y bastante más que un grano en las historias de detectives.

en L.Wittgenstein. "Esbozo Biográfico" pag 129 ---

El trabajo en filosofía es justamente más -como muchas veces el trabajo en arquitectura- el trabajo sobre uno mismo

(pag.172)

La filosofía es: rechazar falsos argumentos (...) El filósofo nos proporciona la palabra con la que uno puede expresar la cosa y hacerla inocua.

(pag.173)

Todo lo que la filosofía puede hacer es destruir ídolos. Y esto significa no crear ninguno nuevo -por ejemplo, "la ausencia de un ídolo"-.

(pag.176)

El trabajo del filósofo consiste en recopilar recuerdos para un fin determinado.

(pag.177)

Los problemas filosóficos pueden compararse con cierres de cajas de caudales que pueden abrirse componiendo una palabra determinada o un número determinado, de modo que la puerta no puede abrirse utilizando violencia alguna hasta que se da con la palabra, y una vez que se da con ella, cualquier niño puede abrirla.

(pag.178)

La filosofía pura y simplemente coloca todo delante y no concluye nada.

(pag.179)

Todas las reflexiones pueden conducirse de manera mucho más llana de la que yo solía conducirlas anteriormente. Y por ello no se necesita usar palabras nuevas en filosofía, sino que las palabras viejas, familiares, del lenguaje son suficientes.

(pag.181)

La filosofía desata los nudos de nuestro pensar y, por lo tanto, sus resultados han de ser simples, pero su actividad es tan complicada como los nudos que desata.

(pag.182)

La capacidad para filosofar consiste en la capacidad de recibir una impresión fuerte y duradera de un hecho de gramática.

(pag.182)

Los hombres están profundamente incrustados en confusiones filosóficas, esto es : gramaticales. Y liberarlos de ellas presupone sacarlos de la inmensa multitud de conexiones en las que están atrapados. Por así decirlo, se tiene que reagrupar la totalidad de su lenguaje. Pero este lenguaje ha llegado a ser así porque los hombres tenían -y tienen- la inclinación de pensar de esta manera. Por lo tanto el sacarlos fuera sólo funciona entre los que viven en una rebelión instintiva contra e lenguaje. No con aquellos que viven, de acuerdo con todos sus instintos, en el rebaño que este lenguaje ha creado como su expresión genuina.

(pag.183)

Se oye una y otra vez la observación de que la filosofía no hace ningún progreso genuino, que el mismo problema filosófico que ya había ocupado a los griegos, nos ocupa todavía a nosotros. Pero los que dicen esto no entienden la razón por la que esto tiene que ser así. La razón es que nuestro lenguaje sigue siendo el mismo y nos tienta una y otra vez a plantear las mismas preguntas. En la medida en que se da un verbo "ser", que parece funcionar como "comer" y "beber", en la medida en que se dan adjetivos como "idéntico", "verdadero", "falso", "posible", en la medida en que se habla de un flujo de tiempo y de una dilatación del espacio, etc., los hombres continuarán dándose coscorrones contra las mismas misteriosas dificultades y clavando la mirada en algo que ninguna explicación parece poder eliminar. Y esto satisface, por lo demás, un anhelo por lo transcendente, pues al creer que ven los "límites del entendimiento humano", creen, naturalmente, que pueden ver más allá de ellos.

(pag.183)

Acuérdate de cuan difícil les resulta a los niños creer que una palabra puede tener dos significados diferentes.

(pag.184)

Querría decir que es extraño que aquellos que adscriben realidad sólo a las cosas, y no a nuestras representaciones, se muevan con tanta naturalidad en el mundo de la representación y no anhelan salir de él.

(pag.186)

La mayor parte de los hombres, cuando deberían embarcarse en una investigación filosófica, hacen como aquel que busca, extraordinariamente nervioso, un objeto en un cajón. Tira papeles del cajón -lo que busca puede estar entre ellos- y hojea los restantes apresurada y descuidadamente. Arroja de nuevo algunos al cajón, los entremezcla, y así sucesivamente. Sólo se le puede decir: para, si buscas así, no puedo ayudarte a buscar. Ante todo, tienes que empezar a examinar metódicamente una cosa tras otra y completamente tranquilo; en ese caso estoy dispuesto a buscar contigo y a ajustarme a ti.

(pag.188)

(L.Wittgenstein. "Ocasiones Filosóficas" Cátedra. Colec.Teorema. Madrid,1993. cap.9) ---

No quiero con mi escrito ahorrar a otros el pensar. Sino, si fuera posible, estimular a alguien a pensar por sí mismo

(prólogo a las Philosophische Untersuchungen. -Investigaciones Filosóficas-)