martes, 15 de abril de 2008

Miquel Illescas

EN EL AJEDREZ mora la lógica y gobiernan los filósofos, para desespero de criados

ANTON M. ESPADALER - 05/02/2005
http://www.lavanguardia.es/web/20050205/51176448441.html

Unos días antes de Navidad, Lluís Amiguet entrevistó en la contra al pentacampeón español de ajedrez Miguel Illescas. De sus interesantes declaraciones lo que más me llamó la atención fue el lugar en que coloca el juego del ajedrez un experto de tan alto nivel. En sus manifestaciones se insistía en la relación entre la lógica y el juego, que se concretaba en la particular esfera de la informática. Así, no sólo se recordaba el combate entre Kasparov y el superordenador de IBM denominado Deep Though, en cuya construcción participó Illescas, sino que se confesaba que gracias al dominio del juego el campeón español había logrado manejar ordenadores y gestionar empresas sin necesidad de estudiar ni empresariales ni informática. Lo que nos induce a añadir a las virtudes del ajedrez un componente pedagógico no desdeñable.

Intuyo que todo esto significa que el ajedrez ocupa hoy un lugar muy distinto de cuando irrumpió con una fuerza notable en la cultura europea. En las primeras novelas -pongamos en un Roman de Brut,la obra que da el disparo de salida a toda la narrativa artúrica, escrita en 1150 por el clérigo anglonormando Wace, o en las obras breves del trovador Raimon Vidal de Besalú, que escribía a principios del XIII- el ajedrez se menciona porque supone una señal de refinamiento, una distracción adecuada al ocio de la buena sociedad, una nota distintiva que da fe del grado de civilidad de una corte. Tal fue su éxito que el fraile dominico Jacobo de Cessulis compuso en el siglo un tratado moral enfocado a la vida práctica, a partir del juego, sus piezas y sus movimientos, Moralisatio super ludum scaccorum,del que existe una muy correcta versión catalana. Por su parte, los poetas valencianos Francí de Castellví, Narcís Vinyoles y Bernat Fenollar pusieron en verso una partida de ajedrez, Scachs d´Amor,en la que los dos primeros, que usan piezas verdes y rojas, cuentan en rima su movimiento sobre el tablero que incluye una situación galante, mientras Fenollar va ejerciendo de comentarista.

Podemos todavía asimilar la moral a la iniciación pedagógica y continuar pensando que el ajedrez requiere y estimula una cierta agilidad mental. Lo que ha cambiado por completo es su naturaleza intelectual. El doctor Huarte de San Juan en su célebre Examen de ingenios distingue aquellas artes y ciencias que se obtienen con la memoria de las que se consiguen con el entendimiento y de las que nacen de la imaginativa. A esta última corresponderían la poesía, la música, la pintura, el arte militar y el ajedrez, que es una "de las cosas que más descubren la imaginativa". Hecho fundamental que explica por qué un doctísimo escolástico perdía a menudo jugando con su criado y, extrañado, le decía: "´¿Qué es esto, que ni sabéis latín ni dialéctica ni teología yme ganáis vos a mí, estando lleno de Escoto y de santo Tomás? ¿Es posible que vos tenéis mejor ingenio que yo? No puedo creer verdaderamente sino que el diablo os revela a vos estas tretas´. Y era el misterio que el amo tenía grande entendimiento, con el cual alcanzaba las delicadeces de Escoto y de santo Tomás, y era falto de aquella diferencia de imaginativa con que se juega al ajedrez; y el mozo era de ruin entendimiento y memoria y muy delicada imaginativa". Hoy la cosa iría al revés, porque según Illescas al ajedrez le corresponde ser fruto de entendimiento, donde mora la lógica y gobiernan los filósofos, para desesperación de sus criados.