jueves, 24 de abril de 2008

Ciencia o religión

Jean-François Revel y Matthieu Ricard .
"El Monje y el Filósofo".
Ediciones Urano.
Barcelona, 1998.
info@edicionesurano.com
Pp. 326.

{pag. 36 y 37}

"MATTHIEU - Antes que nada, y volviendo al aspecto inicial de tu pregunta, considero que para mí fue una gran suerte llegar al budismo con un espíritu virgen; de ahí que mi interés por el budismo no suscitara ningún conflicto interior, ningún sentimiento de «rechazo» frente a otra religión o creencia. Aunque educado en un medio de librepensadores, jamás tuve una actitud negativa ante las religiones, y a través de mis lecturas había desarrollado un profundo interés por las grandes tradiciones espirituales -el hinduismo, el islam, el cristianismo- sin comprometerme con ellas de manera personal como practicante. Fue, pues, el encuentro con un gran maestro espiritual, Karngyur Rimpoché, un sabio, paradigma de una perfección cuyos aspectos aún no lograba discernir en su totalidad, aunque me pareciera evidente, lo que me llevó a un verdadero compromiso en el plano espiritual. Es muy dificil describir un encuentro de este tipo; un tibetano diría: «Tan difícil como para un mudo describir el sabor de la miel». Lo que le da su valor es que no se trata de una especulación abstracta, sino de una experiencia directa, de una comprobación hecha con mis propios ojos y que vale más que mil discursos.

Ahora bien, ¿cómo fui luego descubriendo y percibiendo gradualmente el budismo? ¿Es una religión? ¿Es una sabiduría, una metafísica? Es ésta una pregunta que suelen plantearle al Dalai Lama, quien a menudo responde:

« ¡Pobre budismo! Resulta que es rechazado por los religiosos, que dicen que es una filosofía atea, una ciencia de la mente, y por los filósofos, que lo cuentan entre las religiones. El budismo no tiene, pues, derecho de ciudadanía en ningún sitio. Sin embargo -añade el Dalai Lama-, tal vez sea ésta una ventaja que le permite tender un puente entre religiones y filosofias».

Diré que, en esencia, el budismo es una tradición metafísica de la que emana una sabiduría aplicable a todos los instantes de la existencia y en todas las circunstancias.

El budismo no es una religión si por religión se entiende la adhesión a un dogma que es preciso aceptar mediante un acto de fe ciega, sin que sea necesario redescubrir por uno mismo la verdad de dicho dogma. Pero si se considera una de las etimologías de la palabra religión, que es «lo que religa», el budismo está sin duda religado a las verdades metafísicas más elevadas. Tampoco excluye la fe, si se entiende por fe una convicción íntima e inquebrantable que surge del descubrimiento de una verdad interior. La fe es también un maravillarse ante esta transformación interior. Por otro lado, el hecho de que el budismo no sea una tradición teísta ha llevado a numerosos cristianos, por ejemplo, a no considerarlo una «religión» en el sentido corriente del término. Por último, el budismo no es un «dogma», pues Buda siempre decía que había que examinar sus enseñanzas y meditarlas, mas no aceptarlas por simple respeto hacia él. Es preciso descubrir la verdad de sus enseñanzas recorriendo las etapas sucesivas que conducen a la realización espiritual. Hay que examinarlas, dice Buda, como se examina un trozo de oro. Para saber si es puro, se frota el oro contra una piedra plana, se lo martillea y funde al fuego. Las enseñanzas de Buda son como puntos de referencia en la vía del Despertar, del conocimiento último de la naturaleza de la mente y del mundo fenoménico.

¿Por qué es venerado Buda? No es venerado como un Dios ni como un santo, sino como el sabio último, como la personificación del Despertar. La palabra sánscrita buda significa «el que ha realizado», el que ha asimilado la verdad, y la palabra con la que se traduce en tibetano, *sanguié*, se compone de dos sílabas: *sang* significa que ha «disipado» todo cuanto vela el conocimiento, y también que se ha «despertado» de la noche de la ignorancia-, y *guié* significa que ha «desarrollado» todo cuanto hay que desarrollar, es decir, todas las cualidades espirituales y humanas.

{nota: entre asteríscos (*...*) significa cursillas en el original}