jueves, 24 de abril de 2008

R. M. Pirsig. El Zen y el arte del mantenimiento ...

Fragmentos de:
Roberto M. Pirsig
Zen y el Arte del Mantenimiento de la Motocicleta. Una indagación sobre los valores.
Edit. Noguer.
1a. Edición 1978

Pág. 106. El número de hipótesis racionales que pueden explicar cualquier fenómeno dado es infinito.

Pág. 107. De ser cierta, esta ley no es un pequeño lunar en el razonamiento cient¡fico. La ley es totalmente nihilista. (...)

Si el propósito del método cient¡fico consiste en elegir entre multitud de hipóteiss, y si el número de hipótesis aumenta con mayor rapidez de la que puede admitir el método experimental, está claro entonces que nunca ser posible verificar todas las hipótesis. Y si no se puede verificar todas las hipótesis, entonces los resultados de cualquier experimento son inconclusivos y todo el método cient¡fico queda corto en su meta de establecer un conocimiento probado.

Acerca de esto, Einstein dijo: "La evolución ha demostrado que, en cualquier momento dado, de todas las construcciones concebibles sólo una se ha mostrado siempre absolutamente superior al resto", y dejó la cosa ah¡. (...)

La frase "en cualquier momento dado" le escandalizó. ¨De veras quería Einstein afirmar que la verdad era una función del tiempo? (...)

Pero allí estaba todo la historia ciencia (...) Algunas verdades científicas parecían durar siglos, y otras menos de un año. (...)

Estudió verdades científicas y después se sintió todavía más trastornado por la causa aparente de su condición temporal. Parecía como si los períodos de tiempo de las verdades científicas guardasen relación inversa con la intensidad del esfuerzo científico. (...)

Lo que abrevia el período de vida de la verdad existente es el volumen de hipótesis ofrecidas para sustituírla; cuantas más hipótesis, más breve el período de tiempo de la verdad. Y lo que parece estar causando el crecimiento del número de hipótesis en las últimas décadas sería nada menos que el propio método científico.

Pág. 108. Lo que esto signfica, lógicamente, es que, al tratar de avanzar hacia una verdad invariable a través del método científico, en realidad no se avanza hacia ella. ­Se aleja de ella! ­Es la apliación del método científico lo que la está haciendo cambiar! (...)

El propósito del método científico consiste en seleccionar una sola verdad entre muchas verdades hipotéticas. De esto más que de cualquier otra cosa, trata la ciencia. Pero la ciencia histórica ha hecho exactamente lo contrario. A través de multiplicación tras multiplicación de hechos, informaciones, teorías e hipótesis, es la propia ciencia la que conduce a la humanidad desde unas verdades individuales absolutas a otras múltiples, indeterminadas y relativas. El princpal productor del caos social, la indeterminación de pensamiento y valores que, según se supone, el conocimiento racional ha de eliminar, no es sino la misma ciencia.

Pág. 154. Contemplamos los últimos tres mil años y en nuestros adentros creemos divisar claras normas y encadenamientos de causa y efecto a través de los cuales las cosas han llegado a ser lo que son. Pero si nos remontamos a las fuentes originales, a la literatura de cualquier época en particular, descubrimos que tales causas nunca fueron aparentes en los tiempos en que, según se supone, estaban actuando ya. durante los períodos de expansión radical, todo ha tenido siempre un aspecto confuso, carente de finalidad y de desbarajuste, igual que ahora.

Pág. 155. Los antiguos griegos (...) que fueron los inventores de la razón clásica, eran demasiado inteligentes para utilizarla exclusivamente en el pronóstico del futuro. Escuchaban el viento, y a partir de ahí predecían el futuro. Esto, hoy en día, parece una insensatez, pero ¨por qué habían de parecer unos insensatos quienes eran los inventores de la razón?

[Nota: el signo (...) indica partes omitidas del texto original.]